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domingo, 7 de marzo de 2010

La familia evolucionó en México antes que las leyes.

Noticia:


Doña Susana Mondragón quería tener cuatro hijos pero dice que al final Dios la socorrió con siete. Tuvo a Emma, su primogénita, a los 18 años, y 15 después su esposo murió de paludismo. Ella nunca se volvió a casar, pero procuró que sus hijos lo hicieran. Ellos cumplieron, pero conformaron familias de no más allá de cinco integrantes.

Hoy Susana, una hija de la última parte del periodo revolucionario de México, pues nació el 18 de agosto de 1920, sólo tiene cuatro bisnietos. Para esta abuela, la familia es mejor cuando se conforma por padre, madre e hijos.

“No me gusta que la gente se divorcie porque los niños son los únicos que la pagan. Tampoco me gusta que no tengan hijos los esposos porque ya de viejos no tendrán quien los cuide, y eso de matrimonios de mujer con mujer y hombre con hombre de plano no lo paso; a mí me parece de animalitos”, dice.

Ésa es la opinión de una mujer nonagenaria que expresa su definición de familia ideal, tan distante de las redefiniciones que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha tenido que hacer de esta institución y tan diferente de las 20 categorías de clasificación significativa para las familias mexicanas que ha hecho el antropólogo Luis Leñero.

Sin profundizar en las definiciones de cada cual, sí hay un punto en el que convergen la academia, los gobiernos, las instituciones asistenciales, los organismos internacionales, e incluso doña Susana: la familia sigue siendo el núcleo básico social.



La polémica

La diferencias aparecen cuando se habla de un deber ser de la conformación de la familia. Por ejemplo, en la Declaración del Milenio de 2005, los 192 estados miembros de la ONU se comprometieron a dar prioridad a los esfuerzos para reducir la pobreza, la mortalidad materna y el aborto inseguro.

La sugerencia de Naciones Unidas era seguir el manual de la Organización Mundial de la Salud, Safe Abortion: Technical and Policy Guidance for Health Systems (2003), incluyendo sus contenidos tanto en las políticas de salud pública y como en el ámbito de los derechos a la salud sexual y reproductiva.

México estaría a la zaga con esta recomendación pues, de acuerdo con la constitucionalista Ingrid Tapia, el aborto es un delito históricamente tutelado por el Sistema Jurídico desde hace muchos años, por lo que “un delito no puede ser un derecho”, dice.

El Distrito Federal parece ser el gobierno progresista al haber despenalizado el aborto desde marzo de 2007, sólo si se realiza antes de las 12 semanas del embarazo. Mientras tanto, en 18 de 31 estados de la República se ha legislado para proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural.



El progresismo de la ONU

Ante esto, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), en voz de su representante Alberto Brunori, ha dicho que en el último año se han aprobado en México reformas que pueden constituirse en "violencia estructural contra los derechos de las mujeres".

Para el filósofo católico Adolfo J. Castañeda, la ONU optó por redefinir a la familia como una institución cambiante y evolutiva, para que así ésta estuviera en "armonía" con la realidad urbana e industrial del siglo XX.

“Según ellos, esta redefinición pondría fin a la identidad de la familia como unidad social autónoma enraizada en la religión y en la tradición, dándole un nuevo rol como parte de la gran familia nacional industrializada”, dice Castañeda, y agrega:

“A la postre, esta redefinición encajaría dentro de los propósitos de los que promueven el control de la población por medios inmorales, ya sea con la anticoncepción y el aborto, así como por medio del alejamiento de las mujeres de su hogar”.

La Convención para Prevenir todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, daría pauta para los pensamientos de Aníbal, pues desde 1988 sugirió que los estados que son miembros de las Naciones Unidas hicieran mayor uso de medidas especiales para que la mujer se integrara en la educación, la economía, la política y el empleo.

Asimismo, el resumen del Programa de Acción de la Conferencia sobre Población y Desarrollo, llevada a cabo en El Cairo en 1994, reconocería otra realidad al sugerir elaborar políticas y leyes que presten mayor apoyo a la familia, contribuyan a su estabilidad y tengan en cuenta su pluralidad de formas, en particular en lo que se refiere al creciente número de familias monoparentales.

De acuerdo con información del Consejo Nacional de Población (Conapo) del año 2009, se calcula que en la República Mexicana existen 24.8 millones de hogares en los que conviven 107 millones de personas. De ese total, poco más de 52% son familias nucleares, conformadas por papá, mamá e hijos; 9% de ellas son de tipo monoparentales, e decir, conformados por hijos y uno de los padres.

A pesar de que el gobierno ha reconocido a este tipo de familias, no existe hasta hoy una red social que soporte las necesidades de estos hogares que se incrementan en número, debido a la ruptura de la unión conyugal, la autonomía y mayor esperanza de vida de la mujer.

La familia hoy

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 1990 el 75% de las familias mexicanas eran tradicionales (papá, mamá e hijos); para 2000 constituían 69%, y en 2005 habían disminuido a 68%. En cambio, los hogares unipersonales se han incrementado, pues aunque en 1990 no se les contabilizó, en 2000 representaban 6.3% de los hogares y en 2005 dieron el salto a 7.5%.

Datos de la Conapo indican que la postergación de la primera unión y el descenso de la fecundidad han propiciado una notable reducción en el tamaño promedio de hogares familiares, de 5.9 miembros en 1976 a 4.0 hoy en día.

Cintia Membrillo, de 22 años, forma junto con su hija Melissa de seis meses uno de esos hogares monoparentales, además rompe con varios de los esquemas de la sociedad en la que le tocó crecer a doña Susana, pero encaja en los concebidos por la ONU.

Desde 1991, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) presentó sus bases para una nueva ética universal de vida sostenible, reiterando que “la decisión de tener una familia grande o pequeña tiene consecuencias en toda la sociedad nacional e internacional, es imperativo moral de los Estados fomentar la familia pequeña”.

La joven dice que sólo quiere tener un bebé más. Dice que no le afecta la separación del papá de su hija (con el que vivió cuatro años sin estar casados), que hoy no tiene que soportar malos tratos a costa de tener una familia, pero que tampoco le cuesta trabajar para mantener a su hogar.

Para Arie Hoekman, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en México, "el alto índice de divorcios y de nacimientos fuera del matrimonio representa un triunfo de los derechos humanos sobre el patriarcado".

Los conservadores

Aníbal Cuevas, miembro de la junta directiva de The Family Watch, asegura que estas afirmaciones confirman, una vez más, que existe una agenda de Naciones Unidas para implantar los postulados de la ideología de género en la sociedad.

“Detrás de esta iniciativa se esconden gobiernos de izquierdas, algunos acomplejados de derechas, asociaciones de gays y lesbianas, movimientos feministas radicales además de multinacionales farmacéuticas”.

Para los de posiciones conservadoras, lo que le ha estado ocurriendo a la familia en el mundo contemporáneo no constituye simplemente un cambio, sino un verdadero declive; para la ONU, más que una crisis de familia hay un "debilitamiento de la estructura patriarcal", como resultado de la desaparición de la base económica que la sostenía y por el surgimiento de nuevos valores sociales, centrados en el reconocimiento de los derechos humanos.

Familias homosexuales

A pesar de lo progresista que pudiera ser la ONU, hasta la fecha no ha hecho referencia a la conformación de familias con padres del mismo sexo.

“Pasarán muchos años para que las Naciones Unidas reconozca los derechos de los homosexuales a formar familias o adoptar, pues más allá de la presión del Vaticano, los países musulmanes, donde ser gay o lesbiana puede ser motivo de pena de muerte, impedirán a toda costa que el foro internacional apruebe este tipo de derechos”.

Lo anterior lo asegura Patricia Olamendi, ex subsecretaria de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quien dice que hasta hoy lo que existe son declaraciones que convocan simplemente a los estados para no discriminar a las personas por su preferencia sexual.

En esas circunstancias, México con la reciente entrada en vigor el pasado 4 de marzo de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en el DF, así como la adopción de menores por éstas parejas, se colocaría a la vanguardia en el ámbito internacional, junto con EU, Canadá y España.

La celebración

La familia continúa siendo un buen ring para enfrentar las posiciones de conservadoras y las progresistas. Desde 1994, la ONU celebra el Día de la Familia cada 15 de mayo, mientras que en 2005 el entonces presidente Vicente Fox dispuso que cada primer domingo de marzo se festejara en México a la familia.

Lo curioso es que en la ONU las visiones han cambiado y se prevé que se irán adaptando aún más a las circunstancias, mientras en México, este día se celebra en general a la familia tradicional, aquella que doña Susana todavía idealiza.

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