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lunes, 26 de abril de 2010

Oprah, los secretos de su vida.

Noticia:


Kitty Kelley, una escritora de bestsellers gracias a biografías no autorizadas (Elizabeth Taylor: The Last Star, The Real Story of the Bush Dinasty, etc.), conoció a Oprah Winfrey cuando promocionaba la biografía de Jacqueline Kennedy Onassis en 1981. En ese entonces, Winfrey conducía el programa People Are Talking, con Richard Sher y aún no se perfilaba como el monstruo mediático en el que más tarde se convirtió. Lo primero que Oprah le mencionó a Kelley en su encuentro fue, “No apruebo para nada este tipo de libros”.

¿Quién le iba a decir a Oprah que treinta años después ella misma sería el objeto de investigación de “este tipo de libros”? Con esta anécdota empieza Oprah, A Biography, el libro de 20 capítulos y más de 500 páginas en las que la escritora desvela las facetas ocultas de la celebritie.

Según explica Kelley, a pesar de buscar a Winfrey en repetidas ocasiones, ésta siempre dejó claro que no cooperaría con el libro aunque tampoco podía detener su escritura. Algo que sí ha logrado en muchas otras ocasiones, pues si por algo es famosa Oprah es por la cantidad de cláusulas de confidencialidad y contratos millonarios que hace firmar a sus empleados, a quienes silencia de forma permanente.

Para poder llevar a cabo su misión, la escritora recabó durante 4 años más de 2,732 documentos que contenían todas y cada una de las entrevistas que Oprah ha concedido en los últimos 25 años. Además, hizo cientos de entrevistas a sus familiares, amigos, compañeros de colegio, colaboradores y conocidos para elaborar un perfil psicológico y social de la estrella. Tuvo que enfrentarse a muchos periodistas que se negaron a ayudarla, “por miedo a Oprah”. Incluidas las plumas de Vogue y Vanity Fair.

No es extraño, pues Winfrey es algo más que una celebritie: representa al ícono afroamericano que rompió las barreras de la discriminación para conseguir un éxito nunca antes visto. Además de su riqueza, 2.4 billones de dólares, es considerada la mujer más influyente de EU y, ella lo sabe.

“A lo largo de los años la mujer que aparecía tan cálida y cercana en televisión se ha convertido en alguien temible tras bambalinas y por la investigación que hice con este libro, puedo entender perfectamente por qué en ocasiones se siente como un cajero automático”, analiza la escritora.

Los abusos sexuales de la infancia

Para poder comprender el éxito de la diva, la biógrafa explica las diferentes etapas de la mediatización de Oprah. Durante los primeros años, asegura que Winfrey se ganó a los televidentes narrando sus propias batallas en directo. Así, Kelley recuerda la empatía que generó al contar frente a cámara en un programa dedicado al abuso sexual cómo ella misma fue violada cuando tenía 9 años por un primo 10 años mayor. Más tarde, con sólo 14 años, el segundo abuso vino por parte de su tío favorito, Trent.

Pero lo que Oprah tardó muchos años en revelar que también quedó embarazada de su tío y durante meses intentó provocarse un aborto. El resultado fue el nacimiento de un bebé prematuro que murió un mes después de haber visto la luz. Ella sólo tenía quince años y no quiso conocer al niño, al que llamó Vincent Miquelle.

El rencor que la estrella profesa a su madre, Vernita, es otro punto en el que hace hincapié el libro, “desde que nací fui una carga para ella, éramos tan pobres que la única muñeca que tuve fue una hecha con mazorca de maíz y palillos de dientes”.

Su hermana Patricia Lloyd la desmiente, “si algo suele hacer Oprah es exagerar la realidad para conquistar a sus audiencias. Nunca fuimos tan pobres como cuenta, ni mi madre tan mala como asegura”, dice.

Otra de las anécdotas es cómo Oprah robaba dinero a sus padres cuando era adolescente y llegó a empeñar las pocas joyas que Vernita tenía para poder acceder a sus caprichos personales. Sin embargo, el mayor escándalo que Winfrey trató de ocultar en repetidas ocasiones, pero que Patricia vendió a algunos tabloides por grandes sumas de dinero, es que Oprah también cobraba por realizar “favores sexuales” y se prostituía en la sala de su casa mientras sus hermanos jugaban en el porche y sus padres trabajaban.

Las relaciones tormentosas

Su primera gran decepción amorosa fue Lloyd Kramer, un reportero judío que trabajaba para la cadena WBAL-TV en Baltimore. Kelly cuenta que Lloyd le confesó a un amigo cercano que el hecho de ser judío y tener a una novia negra no era algo fácil. Finalmente, cuando a Kramer le ofrecieron un trabajo en Nueva York conoció a la actriz Adrienne Meltzer por quién dejó a Oprah y se casó en 1982.

El amor de su vida fue Tim Watts, un disc jockey de la radio casado y con un hijo que nunca tuvo intención de dejar a su mujer, pero con quien Winfrey sostuvo un apasionado afaire durante más de cinco años. Tiempo después, cuando Oprah se volvió un fenómeno, Watts fue tentado por un tabloide para vender su historia y contar la adicción de ambos a las drogas, sobre todo a la cocaína. Tim se negó pero le hizo saber a su ex amante lo tentadora de la oferta. Oprah reaccionó enviándole un cheque por 50 mil dólares para agradecer su silencio.

Años después conoció a Stedman S. Graham, un policía con el que compartió los últimos 20 años de su vida.

El amor-odio a la comida

Su conflicto con la báscula continúa hasta el día de hoy, siempre marcado por una motivación emocional. Según el libro, cuando la estrella tiene algún problema o estrés, corre a comprar toneladas de comida con la que ahogar sus penas.

Pero no fue hasta que Stedman le confesó que le gustaría verla más delgada cuando Winfrey se obsesionó con su sobrepeso. Ahí fue cuando la dieta de Oprah se hizo famosa. La fórmula mágica consistía en la mezcla de un polvo de proteínas con agua llamado Optifast. Cuando la estrella apareció en la televisión con 20 kilos menos y reveló el secreto, se colapsaron las líneas de la compañía que comercializaba el producto. Lo que nadie sabe es que a medianoche, una desesperada Oprah solía llamar a su fiel amiga y productora Gayle King para confesarle los incontrolables atracones de comida que acababa de llevar a cabo minutos antes. El libro tampoco deja en el tintero los rumores que siempre han apuntado a que entre Oprah y Gayle siempre ha existido algo más que una amistad.

Además del peso, el ser una mujer de color marcó su vida, “yo hubiera querido ser blanca. Al crecer en Mississippi, siempre tuve la idea de que los niños blancos son más amados y reciben más de la vida”, ha asegurado la estrella en varias ocasiones.

Kitty también pone acento en el rechazo de Oprah a los homosexuales en su juventud narrando cómo su propio hermano gay, Jeffrey, murió de SIDA acompañado por su madre y su amante. Un año antes de su muerte, Oprah le aseguró a Jeffrey que no iría al Cielo por su preferencia sexual.

La Oprahmanía

El libro concluye haciendo evidente la omnipresencia de Winfrey y su enorme poder en la opinión pública americana. No se deja nada el tintero, incluso habla de cómo Oprah fue una de las principales promotoras de la campaña del Presidente Obama.

“Mi trabajo fue hacer que la gente conociera a Obama. Quería que él fuera elegido y creo que fui yo quien lo consiguió”, cierra Kelley citando a la más rica del mundo.

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