Noticia:
El mercado laboral de la Unión Europea (UE) se está estabilizando después de meses seguidos de aumentos en el desempleo, aunque llevará aún 'algún tiempo' para que se retome la creación de empleo, afirmó hoy en un informe la Comisión Europea (CE) .
'La economía empezó a recuperarse de una profunda recesión hace cerca de un año, pero hace falta algún tiempo hasta que la frágil recuperación de la actividad económica y confianza desencadenen una tendencia positiva en los mercados de trabajo', afirmó el Ejecutivo.
El análisis mensual de la situación laboral en la mancomunidad destacó que el aumento en las tasas de desempleo se suavizó en la mayoría de los Veintisiete en abril y solo Estonia registró un alza considerable durante el primer trimestre de ese año.
Las señales de estabilización son más 'consistentes' en relación al desempleo juvenil, aseguró Bruselas, al destacar que éste se redujo en casi 47 mil personas desde el pasado septiembre.
Bruselas estimó que el empleo en la UE se contraiga 0.9% este año, llevando el nivel del paro al 9.8% de la población económicamente activa.
La creación de trabajo se retomaría en 2011, aunque con crecimiento limitado a 0.3%, con lo que el desempleo podría entonces reducirse al 9.7.
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lunes, 21 de junio de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
La UE blinda la zona del euro.
Noticia:
Los ministros de Finanzas de la Unión Europea acordaron ayer un mecanismo de ayuda de 500 mil millones de euros (670 mil millones de dólares) para evitar que la crisis de deuda de Grecia se propague a otros Estados de la zona euro, dijeron ayer fuentes de la UE.
El acuerdo del Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) se logró tras casi 12 horas de negociaciones contrarreloj, a tiempo para la apertura de los principales mercados asiáticos. El propósito de este masivo paquete, sin precedentes en la historia de la Unión Monetaria Europea, es disuadir a los especuladores que apuestan desde hace semanas por la quiebra de un miembro de la zona del euro.
“Está hecho. Tenemos un acuerdo. Será un paquete de 500 mil millones de euros. Consistirá en una mezcla de préstamos y garantías de préstamos”, dijo un diplomático de la UE.
El pacto incluye garantías de préstamos de países de la zona euro por un valor de 440 mil millones de euros (560.2 mil millones de dólares) un fondo de estabilización de 60 mil millones de euros (76.4 mil millones de dólares) y una extensión de crédito del FMI de 100 mil millones de euros (127.3 mil millones de dólares).
Se espera que el mecanismo permita acudir en ayuda de cualquier Estado de la eurozona con problemas de solvencia. Para rescatar a Grecia, los socios europeos tuvieron que ponerse de acuerdo sobre una ayuda ad hoc de 110 mil millones de euros en tres años, basada en préstamos bilaterales y una sustancial contribución del Fondo Monetario Internacional (FMI), que requirió meses de negociaciones.
Los Veintisiete discutieron la propuesta de la Comisión Europea de crear un mecanismo permanente con varios elementos. El instrumento propuesto por la CE parte de algo que ya existe, la facilidad financiera para la balanza de pagos, que permite a la Comisión captar dinero en los mercados de capitales para prestarlo a los Estados miembros con problemas a un precio muy favorable, aprovechando la máxima calificación crediticia (AAA) de que goza la Unión.
Esta facilidad tiene un límite marcado por el presupuesto comunitario (50 mil millones de euros) y el tratado sólo autoriza a usarla con los países de la Unión Europea que no sean miembros del euro.
La Comisión propuso crear una facilidad parecida, basada en otro artículo del tratado, para poder usarla también dentro de la eurozona y dotarla de al menos 60 mil millones de euros.
Los ministros han tenido que recurrir a los expertos del Comité Económico y Financiero para analizar los problemas jurídicos y técnicos que planteaba la creación del mecanismo.
El acuerdo logrado anoche apunta a respaldar al euro de cara a la apertura de los mercados financieros internacionales.
“Estamos viendo en los mercados comportamientos propios de una manada de lobos y, si no los detenemos, destruirán a los países más débiles”, advertía en Bruselas el ministro sueco de Finanzas, Anders Borg,
El Banco Central Europeo mantenía ayer una reunión extraordinaria de la que podría salir, hoy por la mañana, el anuncio de medidas especiales en apoyo del sistema bancario.
Obama habla con Merkel
Ante esta situación, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consultó auer a los líderes de Alemania y Francia, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, respectivamente, sobre los nerviosos mercados europeos y la necesidad de que líderes de la región tomen medidas para mejorar la confianza. El portavoz de la Casa Blanca, Bill Burton, dijo que la conversación telefónica con Merkel fue sobre “la importancia de que los miembros de la UE tomen medidas resolutivas para construir confianza en los mercados”, dijo Burton. Obama y Sarkozi coincidieron en impulsar la confianza en los mercados.
Los ministros de Finanzas de la Unión Europea acordaron ayer un mecanismo de ayuda de 500 mil millones de euros (670 mil millones de dólares) para evitar que la crisis de deuda de Grecia se propague a otros Estados de la zona euro, dijeron ayer fuentes de la UE.
El acuerdo del Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) se logró tras casi 12 horas de negociaciones contrarreloj, a tiempo para la apertura de los principales mercados asiáticos. El propósito de este masivo paquete, sin precedentes en la historia de la Unión Monetaria Europea, es disuadir a los especuladores que apuestan desde hace semanas por la quiebra de un miembro de la zona del euro.
“Está hecho. Tenemos un acuerdo. Será un paquete de 500 mil millones de euros. Consistirá en una mezcla de préstamos y garantías de préstamos”, dijo un diplomático de la UE.
El pacto incluye garantías de préstamos de países de la zona euro por un valor de 440 mil millones de euros (560.2 mil millones de dólares) un fondo de estabilización de 60 mil millones de euros (76.4 mil millones de dólares) y una extensión de crédito del FMI de 100 mil millones de euros (127.3 mil millones de dólares).
Se espera que el mecanismo permita acudir en ayuda de cualquier Estado de la eurozona con problemas de solvencia. Para rescatar a Grecia, los socios europeos tuvieron que ponerse de acuerdo sobre una ayuda ad hoc de 110 mil millones de euros en tres años, basada en préstamos bilaterales y una sustancial contribución del Fondo Monetario Internacional (FMI), que requirió meses de negociaciones.
Los Veintisiete discutieron la propuesta de la Comisión Europea de crear un mecanismo permanente con varios elementos. El instrumento propuesto por la CE parte de algo que ya existe, la facilidad financiera para la balanza de pagos, que permite a la Comisión captar dinero en los mercados de capitales para prestarlo a los Estados miembros con problemas a un precio muy favorable, aprovechando la máxima calificación crediticia (AAA) de que goza la Unión.
Esta facilidad tiene un límite marcado por el presupuesto comunitario (50 mil millones de euros) y el tratado sólo autoriza a usarla con los países de la Unión Europea que no sean miembros del euro.
La Comisión propuso crear una facilidad parecida, basada en otro artículo del tratado, para poder usarla también dentro de la eurozona y dotarla de al menos 60 mil millones de euros.
Los ministros han tenido que recurrir a los expertos del Comité Económico y Financiero para analizar los problemas jurídicos y técnicos que planteaba la creación del mecanismo.
El acuerdo logrado anoche apunta a respaldar al euro de cara a la apertura de los mercados financieros internacionales.
“Estamos viendo en los mercados comportamientos propios de una manada de lobos y, si no los detenemos, destruirán a los países más débiles”, advertía en Bruselas el ministro sueco de Finanzas, Anders Borg,
El Banco Central Europeo mantenía ayer una reunión extraordinaria de la que podría salir, hoy por la mañana, el anuncio de medidas especiales en apoyo del sistema bancario.
Obama habla con Merkel
Ante esta situación, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consultó auer a los líderes de Alemania y Francia, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, respectivamente, sobre los nerviosos mercados europeos y la necesidad de que líderes de la región tomen medidas para mejorar la confianza. El portavoz de la Casa Blanca, Bill Burton, dijo que la conversación telefónica con Merkel fue sobre “la importancia de que los miembros de la UE tomen medidas resolutivas para construir confianza en los mercados”, dijo Burton. Obama y Sarkozi coincidieron en impulsar la confianza en los mercados.
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Unión Europea.
lunes, 8 de marzo de 2010
"La entrada de Chipre en la UE fue un error"
Entrevista:
El País de España.
Mehmet Ali Talat (Kyrenia, 1952), presidente de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, presenta hoy su candidatura para las elecciones presidenciales que el próximo 18 de abril determinarán si sigue al frente de un Estado reconocido sólo por Turquía. Asegura que si gana intentará llegar en 2010 a una solución para la isla dividida desde que, en 1974, el Ejército turco invadió el tercio norte en respuesta a un intento de golpe de Estado para anexionarla a Grecia. Pero el socialdemócrata Talat ha admitido, en una reciente visita en Madrid, que la votación puede reflejar la decepción de los turcochipriotas "disgustados por las promesas incumplidas de la UE". En 2005 llegó a la presidencia con la promesa de abrir también al norte las puertas que conducen hacia la UE, que los greco-chipriotas ya habían atravesado en 2004.
Pregunta. Usted ha prometido que si es reelegido se comprometerá a alcanzar una solución de la cuestión chipriota en 2010. ¿Las negociaciones están tan avanzadas?
Respuesta. Antes de las elecciones de abril no es posible llegar a una solución. Pero después, tenemos que implicarnos y resolver los problemas en 2010, porque en 2013 habrá elecciones en la parte grecochipriota, y yo estoy seguro al cien por cien de que la campaña electoral empezará un año y medio antes. En la parte grecochipriota, desafortunadamente, las ideas contrarias a un acuerdo son muy potentes y cuando se acercan las elecciones, aún más. En nuestra parte, pasa justo lo contrario. Mi oponente [el actual primer ministro, el conservador Dervis Eroglu] que ha defendido la vía de crear dos Estados, dice ahora que quiere la reunificación ya que los turco-chipriotas así lo quieren.
P. Pero los sondeos dan la ventaja a su rival. ¿Cuál es la razón, considerando también la derrota de su partido en las elecciones generales de 2009?
R. Esto pasaba hace algunos meses. Los sondeos a los que usted se refiere son del periodo posterior a las elecciones que ganó el entonces partido de oposición. Pero esto era antes de que yo me postulara para la reelección.
P. ¿El bloqueo de las negociaciones entre Turquía y la UE está afectando a la cuestión de Chipre?
R. La UE tiene mucho que decir porque la parte grecochipriota ya es está en la Unión, y ésta tendría que pedirle que resuelva la cuestión, pero no lo hace. Éste es el problema: la UE no está cumpliendo sus obligaciones. La integración de Turquía en Europa y la cuestión chipriota son cuestiones separadas, pero interdependientes. La reunificación de la isla es necesaria para aprobar la entrada de Turquía en la UE. Por otro lado, hay países que están utilizando la cuestión de Chipre para obstaculizar los progresos de Turquía...
P. Usted ha acusado a la UE de falta de imparcialidad.
R. La UE, en la gran mayoría de los casos apoya a la parte grecochipriota en vez de pedirle más flexibilidad en las negociaciones.
P. ¿Cree que la integración de la parte grecochipriota de la isla en la UE fue un error?
R. Definitivamente. Porque ha comprometido los esfuerzos para encontrar una solución.
P. ¿La solución vendrá sólo del encuentro entre las partes o exigirá un compromiso de la comunidad internacional?
R. Es una cuestión muy interesante. Entre los dos podemos hacer mucho y nosotros hicimos mucho. Pero sin la contribución de la UE y de Naciones Unidas, sin su compromiso directo, no podemos resolver todo. En Chipre las posiciones de las dos partes pueden ser definidas como partes de un juego a suma cero: si yo consigo algo, ellos pierden, si doy algo, yo pierdo. Y ésta es la percepción de los dos pueblos, es muy importante.
P. Usted también ha recordado que el pueblo turcochipriota está muy decepcionado por la política de la UE. ¿Esto se puede reflejar en las elecciones de abril?
R. Sí, hay peligro de que los electores puedan respaldar a fuerzas que no están a favor de la reunificación... Es una cuestión emotiva, psicológica. Los turcochipriotas querían pertenecer a la UE por esto cambiaron toda su entera estructura política. Yo fui acusado durante tiempo de ser un traidor pero luego me eligieron como presidente. ¿Por qué? Porque querían ser miembros de la UE y yo les daba esta perspectiva. Pero cuando ven que esto no ha pasado porque la UE no ha mantenido sus promesas, se sienten más desesperados. Mucha gente se pregunta si la UE está realmente a favor de una solución para Chipre.
El País de España.
Mehmet Ali Talat (Kyrenia, 1952), presidente de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, presenta hoy su candidatura para las elecciones presidenciales que el próximo 18 de abril determinarán si sigue al frente de un Estado reconocido sólo por Turquía. Asegura que si gana intentará llegar en 2010 a una solución para la isla dividida desde que, en 1974, el Ejército turco invadió el tercio norte en respuesta a un intento de golpe de Estado para anexionarla a Grecia. Pero el socialdemócrata Talat ha admitido, en una reciente visita en Madrid, que la votación puede reflejar la decepción de los turcochipriotas "disgustados por las promesas incumplidas de la UE". En 2005 llegó a la presidencia con la promesa de abrir también al norte las puertas que conducen hacia la UE, que los greco-chipriotas ya habían atravesado en 2004.
Pregunta. Usted ha prometido que si es reelegido se comprometerá a alcanzar una solución de la cuestión chipriota en 2010. ¿Las negociaciones están tan avanzadas?
Respuesta. Antes de las elecciones de abril no es posible llegar a una solución. Pero después, tenemos que implicarnos y resolver los problemas en 2010, porque en 2013 habrá elecciones en la parte grecochipriota, y yo estoy seguro al cien por cien de que la campaña electoral empezará un año y medio antes. En la parte grecochipriota, desafortunadamente, las ideas contrarias a un acuerdo son muy potentes y cuando se acercan las elecciones, aún más. En nuestra parte, pasa justo lo contrario. Mi oponente [el actual primer ministro, el conservador Dervis Eroglu] que ha defendido la vía de crear dos Estados, dice ahora que quiere la reunificación ya que los turco-chipriotas así lo quieren.
P. Pero los sondeos dan la ventaja a su rival. ¿Cuál es la razón, considerando también la derrota de su partido en las elecciones generales de 2009?
R. Esto pasaba hace algunos meses. Los sondeos a los que usted se refiere son del periodo posterior a las elecciones que ganó el entonces partido de oposición. Pero esto era antes de que yo me postulara para la reelección.
P. ¿El bloqueo de las negociaciones entre Turquía y la UE está afectando a la cuestión de Chipre?
R. La UE tiene mucho que decir porque la parte grecochipriota ya es está en la Unión, y ésta tendría que pedirle que resuelva la cuestión, pero no lo hace. Éste es el problema: la UE no está cumpliendo sus obligaciones. La integración de Turquía en Europa y la cuestión chipriota son cuestiones separadas, pero interdependientes. La reunificación de la isla es necesaria para aprobar la entrada de Turquía en la UE. Por otro lado, hay países que están utilizando la cuestión de Chipre para obstaculizar los progresos de Turquía...
P. Usted ha acusado a la UE de falta de imparcialidad.
R. La UE, en la gran mayoría de los casos apoya a la parte grecochipriota en vez de pedirle más flexibilidad en las negociaciones.
P. ¿Cree que la integración de la parte grecochipriota de la isla en la UE fue un error?
R. Definitivamente. Porque ha comprometido los esfuerzos para encontrar una solución.
P. ¿La solución vendrá sólo del encuentro entre las partes o exigirá un compromiso de la comunidad internacional?
R. Es una cuestión muy interesante. Entre los dos podemos hacer mucho y nosotros hicimos mucho. Pero sin la contribución de la UE y de Naciones Unidas, sin su compromiso directo, no podemos resolver todo. En Chipre las posiciones de las dos partes pueden ser definidas como partes de un juego a suma cero: si yo consigo algo, ellos pierden, si doy algo, yo pierdo. Y ésta es la percepción de los dos pueblos, es muy importante.
P. Usted también ha recordado que el pueblo turcochipriota está muy decepcionado por la política de la UE. ¿Esto se puede reflejar en las elecciones de abril?
R. Sí, hay peligro de que los electores puedan respaldar a fuerzas que no están a favor de la reunificación... Es una cuestión emotiva, psicológica. Los turcochipriotas querían pertenecer a la UE por esto cambiaron toda su entera estructura política. Yo fui acusado durante tiempo de ser un traidor pero luego me eligieron como presidente. ¿Por qué? Porque querían ser miembros de la UE y yo les daba esta perspectiva. Pero cuando ven que esto no ha pasado porque la UE no ha mantenido sus promesas, se sienten más desesperados. Mucha gente se pregunta si la UE está realmente a favor de una solución para Chipre.
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Unión Europea.
Catherine Ashton, ese error.
Reportaje:
El País de España.
La humillación sufrida por la UE a mediados de diciembre en al cumbre del Cambio Climático de Copenhague convirtió en auténticos psicodramas las siguientes reuniones comunitarias de alto nivel, con preguntas del tipo quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Cómo era posible que teniendo el mejor, más riguroso y más ambicioso programa de lucha contra el calentamiento de la atmósfera, la UE se hubiese convertido en mero espectador de lo que decidían otros. Fue un traumático choque con la realidad a tres semanas escasas de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el instrumento concebido para dar a Europa una voz fuerte y creíble en la escena global. La agonía sobre qué queremos y qué podemos hacer vuelve ahora de la mano de Catherine Ashton, elegida para encarnar esa Europa que dice ambicionar protagonismo en el mundo. A los tres meses de estar al frente de la política exterior europea, la británica ha decepcionado las expectativas y comienza a inquietar a los Gobiernos. "Hay preocupación intensa y se está en compás de espera, para ver cómo se limitan los daños", comenta una fuente recién salida de un sanedrín en un Gobierno de los Veintisiete.
"Su elección fue un tremendo error de casting", comenta otra fuente, que repite dos veces la expresión, como si todavía no se creyera lo ocurrido. La fuente, conocedora a fondo del funcionamiento de la política exterior comunitaria, lamenta que después de tantos años de experiencia y de dejar perfectamente definido el perfil a que debía ajustarse el nuevo Alto Representante de la Unión, los líderes europeos acabaran por escoger a alguien que no cumple los requisitos. "Tomaron la decisión en función de la ideología y se ha visto que fue un error", concluye.
Ashton era una perfecta desconocida. Un jefe de Gobierno tuvo que consultar con su comisario sobre la candidata a timonear la política exterior comunitaria, que había ocupado durante algo más de un año la cartera de Comercio en el Ejecutivo comunitario. "Es seria, capaz y trabajadora", vino el aval.
La inesperada Ashton fue el quinto plato servido por Gordon Brown a los Veintisiete. El primer ministro británico reclamaba la presidencia del Consejo Europeo para Tony Blair y cuando hubo de renunciar a la persona y a la posición se volcó en la figura del Alto Representante, de mucho más calado. La idea de tener un británico al frente de la nueva diplomacia europea reforzada por Lisboa era aceptable y deseable, dada la vitola del Reino Unido como uno de los escasísimos socios comunitarios con visión global del mundo. David Miliband, el secretario del Foreing Office, también se cayó, por razones de política interna, de esta segunda carrera y al final fueron presentados tres nuevos candidatos: Peter Mandelson, antiguo comisario de Comercio, brillante, pero con excesiva soberbia intelectual; el sólido Geoff Hoon, ministro de Defensa en la hora de la cuestionada invasión de Irak, y Ashton. Si los dos varones tenían méritos sobrados para ser rechazados, la neutra Ashton aportaba un valor crucial: era mujer.
En la Europa del siglo XXI era inaceptable que todos los cargos de más relevancia y visibilidad de la UE fueran ocupados por hombres. Las europarlamentarias habían amenazado con un muy difícil paso por el Parlamento de la nueva Comisión si no había al menos un tercio de comisarias. Con Lisboa, el Alto Representante es también vicepresidente de la Comisión. Ashton cuadraba idealmente con los equilibrios políticos, geográficos, ideológicos y de género.
Pero el puesto de Alto Representante es extraordinariamente exigente, con viajes constantes y continuas alertas; reclama liderazgo y exige conocimiento de los temas. "Por lo que hemos visto hasta ahora, la Alta Representante no cumple con esos requisitos", comenta otra fuente, con el valor añadido de que es mujer. "Quienes dicen que las críticas que recibe Ashton son machistas se equivocan. No hay sexismo en este asunto". La informante, que reclama el anonimato, llega a decir que "los muy pesimistas temen que en otros tres meses Ashton acabe con la política europea de seguridad y defensa".
Es una exageración porque ya se han puesto en marcha mecanismo para limitar daños y este fin de semana en Córdoba todos los ministros de Exteriores de la UE se han conjurado para reconducir la situación y enmendar el entuerto de una selección de personal inadecuada. Pero está claro que Ashton no es sensible a esa faceta de la política exterior tan querida y potenciada por Javier Solana y que ha servido para poner la bandera de la Unión en una veintena larga de misiones en todo el mundo, para mantener el rescoldo de una ambición global europea mientras se esperaban mejores instrumentos, como el Tratado de Lisboa, cuya puesta en marcha es un auténtido quebradero de cabeza. En su comparecencia en la Eurocámara, Ashton dijo no ver la necesidad de un cuartel general europeo, en perfecta sintonía con el modo de pensar de un Londres siempre receloso de una autonomía europea con respecto a la OTAN. Su ausencia la semana pasada en la reunión de ministro de Defensa de Palma de Mallorca además de ser lamentada en público suscitó acerbas ironías en privado. Era la segunda vez que en tres meses Ashton probaba su desinterés con la vertiente militar de la construcción europea.
Ashton llegó a intentar parar la operación europea para formar soldados somalíes, pero acabó por ser convencida de lo contrario cuando se le explicó la necesidad de ir a la raíz del problema (la seguridad en tierra) si se quiere acabar con su ramificación en el mar (la piratería). Tampoco sabía nada de los Balcanes y tras una reunión demostró haber comprendido el laberinto. "Lo malo que tiene Ashton es que no sabe nada; lo bueno, que puede aprender", comenta otro experto en asuntos comunitarios, que califica de "terrible error" el que la Alta Representante haya mantenido el grueso de su Gabinete como comisaria de Comercio, desconectado de la política exterior, sólo ligeramente reforzado para la nueva función de Exteriores. "No es un equipo de primera división", resume alguien que lo pone en contraste con la solvencia y la experiencia del equipo apoya a Herman Van Rompuy, el presidente estable del Consejo Europeo, con una definición del cargo en el Tratado de Lisboa menos trascendente para la UE que el de Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión.
En esto primeros tiempos de aplicación de Lisboa, la UE da impresión de estar desorientada, pero los politólogos encuentran un explicación. "Es injusto y revela desconocimiento pretender que la instituciones creadas por el Tratado de Lisboa iban a ser la panacea inmediata", apunta Thomas Klau, el alemán responsable de la oficina en París de Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. "Todo es nuevo y esperar que funcione de inmediato no es realista". Subraya Klau que en Estados Unidos se tarda del orden de seis meses en cubrir los puestos "y eso con un sistema constitucional con más de dos siglos de vida".
El principal reto de Ashton es poner en pie el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), un cuerpo diplomático europeo de nueva planta con unos 5.000 efectivos para gestionar del orden de 140 representanciones de la UE en todo el mundo. Es la gran innovación del Tratado de Lisboa y un complicado encaje de bolillos en que ella debe acomodar las ambiciones de las instituciones comunitarias y los intereses de los Veintisiete. La Alta Representante presentará su propuesta el próximo mes de abril, pero ya ha habido choques que prueban los delicado del ejercicio.
El más estridente fue el nombramiento como 'embajador' en Washington de Joao Vale de Almeida, un eurócrata mano derecha del presidente de la Comisión, Jose Manuel Durao Barroso. La operación subterránea y de robar la cartera por parte de la Comisión a los Estados en este nombramiento, sobre la que Ashton asumió la responsabilidad en público, ha hecho las delicias de los expertos en los arcanos comunitarios, con interpretaciones para todos los gustos sobre lo realmente ocurrido entre bambalinas. Lo realmente ocurrido después es que Ashton fue llamada a capítulo por los ministros de Exteriores y quedó claro que ya no habrá más nombramientos unilaterales. "Los ministros de Exteriores no se la toman en serio", apunta un informante.
Los Veintisiete estaban considerando que en Washington, Moscú y Pekín los embajadores fueran políticos, siguiendo el innovador y satisfactorio ejemplo del ex primer ministro irlandés John Bruton, cuyo relevo tomará Almeida. Esa decisión respondía al deseo de probar a los otros grandes y al mundo, que la Unión tiene ambiciones globales pese a las muy razonables dudas que suscita concertar los heterogéneos intereses de 27 socios. "A Ashton habrá que juzgarla por el modo en que elige y coloca a los responsables del SEAE. Es muy pronto para juzgar. Si pone en marcha instituciones efectivas habrá hecho su trabajo", dice Antonio Missiroli, politólogo del European Policy Centre, un centro de estudios bruselense. "Quien la suceda tendrá una base para operar en el mundo".
Suena a epitafio y con razón. Klau aventura que si la aplicación efectiva de Tratado de Lisboa queda empantanada en cuestiones de personalidad, bastará con cambiar a Ashton dentro de cinco años, al concluir su mandato, aunque hay quienes especulan con una vida política muchísimo más corta para la baronesa británica. Si al cabo de otro lustro, Europa sigue sin funcionar, habrá que plantearse hacer cirugía mayor. "Habrá que acabar con el tabú de que ya está bien de tratados y volver cambiar dentro de 10 años", se atreve a decir Klau. Demasiada agonía. Mientras la UE sigue mirándose el ombligo, el mundo avanza y cada vez más deprisa. "Es el riesgo del ensimismamiento", advierte Missiroli. "Mientras estábamos para arriba y para abajo con el tratado, en Copenhague otros estaban decidiendo por nosotros".
El País de España.
La humillación sufrida por la UE a mediados de diciembre en al cumbre del Cambio Climático de Copenhague convirtió en auténticos psicodramas las siguientes reuniones comunitarias de alto nivel, con preguntas del tipo quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Cómo era posible que teniendo el mejor, más riguroso y más ambicioso programa de lucha contra el calentamiento de la atmósfera, la UE se hubiese convertido en mero espectador de lo que decidían otros. Fue un traumático choque con la realidad a tres semanas escasas de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el instrumento concebido para dar a Europa una voz fuerte y creíble en la escena global. La agonía sobre qué queremos y qué podemos hacer vuelve ahora de la mano de Catherine Ashton, elegida para encarnar esa Europa que dice ambicionar protagonismo en el mundo. A los tres meses de estar al frente de la política exterior europea, la británica ha decepcionado las expectativas y comienza a inquietar a los Gobiernos. "Hay preocupación intensa y se está en compás de espera, para ver cómo se limitan los daños", comenta una fuente recién salida de un sanedrín en un Gobierno de los Veintisiete.
"Su elección fue un tremendo error de casting", comenta otra fuente, que repite dos veces la expresión, como si todavía no se creyera lo ocurrido. La fuente, conocedora a fondo del funcionamiento de la política exterior comunitaria, lamenta que después de tantos años de experiencia y de dejar perfectamente definido el perfil a que debía ajustarse el nuevo Alto Representante de la Unión, los líderes europeos acabaran por escoger a alguien que no cumple los requisitos. "Tomaron la decisión en función de la ideología y se ha visto que fue un error", concluye.
Ashton era una perfecta desconocida. Un jefe de Gobierno tuvo que consultar con su comisario sobre la candidata a timonear la política exterior comunitaria, que había ocupado durante algo más de un año la cartera de Comercio en el Ejecutivo comunitario. "Es seria, capaz y trabajadora", vino el aval.
La inesperada Ashton fue el quinto plato servido por Gordon Brown a los Veintisiete. El primer ministro británico reclamaba la presidencia del Consejo Europeo para Tony Blair y cuando hubo de renunciar a la persona y a la posición se volcó en la figura del Alto Representante, de mucho más calado. La idea de tener un británico al frente de la nueva diplomacia europea reforzada por Lisboa era aceptable y deseable, dada la vitola del Reino Unido como uno de los escasísimos socios comunitarios con visión global del mundo. David Miliband, el secretario del Foreing Office, también se cayó, por razones de política interna, de esta segunda carrera y al final fueron presentados tres nuevos candidatos: Peter Mandelson, antiguo comisario de Comercio, brillante, pero con excesiva soberbia intelectual; el sólido Geoff Hoon, ministro de Defensa en la hora de la cuestionada invasión de Irak, y Ashton. Si los dos varones tenían méritos sobrados para ser rechazados, la neutra Ashton aportaba un valor crucial: era mujer.
En la Europa del siglo XXI era inaceptable que todos los cargos de más relevancia y visibilidad de la UE fueran ocupados por hombres. Las europarlamentarias habían amenazado con un muy difícil paso por el Parlamento de la nueva Comisión si no había al menos un tercio de comisarias. Con Lisboa, el Alto Representante es también vicepresidente de la Comisión. Ashton cuadraba idealmente con los equilibrios políticos, geográficos, ideológicos y de género.
Pero el puesto de Alto Representante es extraordinariamente exigente, con viajes constantes y continuas alertas; reclama liderazgo y exige conocimiento de los temas. "Por lo que hemos visto hasta ahora, la Alta Representante no cumple con esos requisitos", comenta otra fuente, con el valor añadido de que es mujer. "Quienes dicen que las críticas que recibe Ashton son machistas se equivocan. No hay sexismo en este asunto". La informante, que reclama el anonimato, llega a decir que "los muy pesimistas temen que en otros tres meses Ashton acabe con la política europea de seguridad y defensa".
Es una exageración porque ya se han puesto en marcha mecanismo para limitar daños y este fin de semana en Córdoba todos los ministros de Exteriores de la UE se han conjurado para reconducir la situación y enmendar el entuerto de una selección de personal inadecuada. Pero está claro que Ashton no es sensible a esa faceta de la política exterior tan querida y potenciada por Javier Solana y que ha servido para poner la bandera de la Unión en una veintena larga de misiones en todo el mundo, para mantener el rescoldo de una ambición global europea mientras se esperaban mejores instrumentos, como el Tratado de Lisboa, cuya puesta en marcha es un auténtido quebradero de cabeza. En su comparecencia en la Eurocámara, Ashton dijo no ver la necesidad de un cuartel general europeo, en perfecta sintonía con el modo de pensar de un Londres siempre receloso de una autonomía europea con respecto a la OTAN. Su ausencia la semana pasada en la reunión de ministro de Defensa de Palma de Mallorca además de ser lamentada en público suscitó acerbas ironías en privado. Era la segunda vez que en tres meses Ashton probaba su desinterés con la vertiente militar de la construcción europea.
Ashton llegó a intentar parar la operación europea para formar soldados somalíes, pero acabó por ser convencida de lo contrario cuando se le explicó la necesidad de ir a la raíz del problema (la seguridad en tierra) si se quiere acabar con su ramificación en el mar (la piratería). Tampoco sabía nada de los Balcanes y tras una reunión demostró haber comprendido el laberinto. "Lo malo que tiene Ashton es que no sabe nada; lo bueno, que puede aprender", comenta otro experto en asuntos comunitarios, que califica de "terrible error" el que la Alta Representante haya mantenido el grueso de su Gabinete como comisaria de Comercio, desconectado de la política exterior, sólo ligeramente reforzado para la nueva función de Exteriores. "No es un equipo de primera división", resume alguien que lo pone en contraste con la solvencia y la experiencia del equipo apoya a Herman Van Rompuy, el presidente estable del Consejo Europeo, con una definición del cargo en el Tratado de Lisboa menos trascendente para la UE que el de Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión.
En esto primeros tiempos de aplicación de Lisboa, la UE da impresión de estar desorientada, pero los politólogos encuentran un explicación. "Es injusto y revela desconocimiento pretender que la instituciones creadas por el Tratado de Lisboa iban a ser la panacea inmediata", apunta Thomas Klau, el alemán responsable de la oficina en París de Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. "Todo es nuevo y esperar que funcione de inmediato no es realista". Subraya Klau que en Estados Unidos se tarda del orden de seis meses en cubrir los puestos "y eso con un sistema constitucional con más de dos siglos de vida".
El principal reto de Ashton es poner en pie el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), un cuerpo diplomático europeo de nueva planta con unos 5.000 efectivos para gestionar del orden de 140 representanciones de la UE en todo el mundo. Es la gran innovación del Tratado de Lisboa y un complicado encaje de bolillos en que ella debe acomodar las ambiciones de las instituciones comunitarias y los intereses de los Veintisiete. La Alta Representante presentará su propuesta el próximo mes de abril, pero ya ha habido choques que prueban los delicado del ejercicio.
El más estridente fue el nombramiento como 'embajador' en Washington de Joao Vale de Almeida, un eurócrata mano derecha del presidente de la Comisión, Jose Manuel Durao Barroso. La operación subterránea y de robar la cartera por parte de la Comisión a los Estados en este nombramiento, sobre la que Ashton asumió la responsabilidad en público, ha hecho las delicias de los expertos en los arcanos comunitarios, con interpretaciones para todos los gustos sobre lo realmente ocurrido entre bambalinas. Lo realmente ocurrido después es que Ashton fue llamada a capítulo por los ministros de Exteriores y quedó claro que ya no habrá más nombramientos unilaterales. "Los ministros de Exteriores no se la toman en serio", apunta un informante.
Los Veintisiete estaban considerando que en Washington, Moscú y Pekín los embajadores fueran políticos, siguiendo el innovador y satisfactorio ejemplo del ex primer ministro irlandés John Bruton, cuyo relevo tomará Almeida. Esa decisión respondía al deseo de probar a los otros grandes y al mundo, que la Unión tiene ambiciones globales pese a las muy razonables dudas que suscita concertar los heterogéneos intereses de 27 socios. "A Ashton habrá que juzgarla por el modo en que elige y coloca a los responsables del SEAE. Es muy pronto para juzgar. Si pone en marcha instituciones efectivas habrá hecho su trabajo", dice Antonio Missiroli, politólogo del European Policy Centre, un centro de estudios bruselense. "Quien la suceda tendrá una base para operar en el mundo".
Suena a epitafio y con razón. Klau aventura que si la aplicación efectiva de Tratado de Lisboa queda empantanada en cuestiones de personalidad, bastará con cambiar a Ashton dentro de cinco años, al concluir su mandato, aunque hay quienes especulan con una vida política muchísimo más corta para la baronesa británica. Si al cabo de otro lustro, Europa sigue sin funcionar, habrá que plantearse hacer cirugía mayor. "Habrá que acabar con el tabú de que ya está bien de tratados y volver cambiar dentro de 10 años", se atreve a decir Klau. Demasiada agonía. Mientras la UE sigue mirándose el ombligo, el mundo avanza y cada vez más deprisa. "Es el riesgo del ensimismamiento", advierte Missiroli. "Mientras estábamos para arriba y para abajo con el tratado, en Copenhague otros estaban decidiendo por nosotros".
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Unión Europea.
viernes, 8 de enero de 2010
España asume presidencia de la UE.
Noticia:
La bandera de la Unión Europea fue izada hoy en el centro de Madrid, junto a la española, en el primero de una serie de actos con los que se simbolizará durante esta jornada la inauguración oficial de la Presidencia española de la UE.
Durante los próximos seis meses, España dirigirá las políticas comunitarias de los 27 países que forman la Unión Europea.
El secretario de Estado español para la UE, Diego López Garrido, presidió la ceremonia de izado de la bandera azul europea, que ondea junto a la de España, a la entrada de la sede de las instituciones comunitarias en el centro de Madrid.
López Garrido estuvo acompañado de varios embajadores de países de la UE y de los directores de la Oficina de Información del Parlamento Europeo, Ignacio Samper, y de la Representación en España de la Comisión Europea, Francisco Fonseca.
Antes del acto, el secretario de estado les informó de las prioridades de la Presidencia española y de las medidas que serán impulsadas en los primeros días del mandato.
En declaraciones a los periodistas, López Garrido afirmó que una de las metas será "demostrar a los ciudadanos que Europa actúa y que actúa rápido" para poner remedio a sus problemas cotidianos.
"España va a cifrar su éxito en que los ciudadanos se vean reflejados en esos objetivos. Será una presidencia cercana a la gente", agregó.
También abogó por trabajar de forma coordinada para devolver a Europa a la senda del crecimiento económico.
A su juicio, la lección que deja la crisis es que "cuando hemos ido por separado, nos ha salido mal, y cuando hemos ido juntos, nos ha ido bien, que es lo que vamos a hacer en este tiempo".
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece hoy un almuerzo en el Palacio de la Moncloa al presidente permanente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, tras el que ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.
La jornada se completará esta tarde con la gala inaugural de la presidencia española que tendrá lugar en el Teatro Real de Madrid con la presencia de los Reyes Juan Carlos y Sofía, y en la que Suecia entregará oficialmente el testigo a España al frente de la Unión Europea.
A esta ceremonia asistirá también el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek.
La bandera de la Unión Europea fue izada hoy en el centro de Madrid, junto a la española, en el primero de una serie de actos con los que se simbolizará durante esta jornada la inauguración oficial de la Presidencia española de la UE.
Durante los próximos seis meses, España dirigirá las políticas comunitarias de los 27 países que forman la Unión Europea.
El secretario de Estado español para la UE, Diego López Garrido, presidió la ceremonia de izado de la bandera azul europea, que ondea junto a la de España, a la entrada de la sede de las instituciones comunitarias en el centro de Madrid.
López Garrido estuvo acompañado de varios embajadores de países de la UE y de los directores de la Oficina de Información del Parlamento Europeo, Ignacio Samper, y de la Representación en España de la Comisión Europea, Francisco Fonseca.
Antes del acto, el secretario de estado les informó de las prioridades de la Presidencia española y de las medidas que serán impulsadas en los primeros días del mandato.
En declaraciones a los periodistas, López Garrido afirmó que una de las metas será "demostrar a los ciudadanos que Europa actúa y que actúa rápido" para poner remedio a sus problemas cotidianos.
"España va a cifrar su éxito en que los ciudadanos se vean reflejados en esos objetivos. Será una presidencia cercana a la gente", agregó.
También abogó por trabajar de forma coordinada para devolver a Europa a la senda del crecimiento económico.
A su juicio, la lección que deja la crisis es que "cuando hemos ido por separado, nos ha salido mal, y cuando hemos ido juntos, nos ha ido bien, que es lo que vamos a hacer en este tiempo".
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrece hoy un almuerzo en el Palacio de la Moncloa al presidente permanente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, tras el que ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.
La jornada se completará esta tarde con la gala inaugural de la presidencia española que tendrá lugar en el Teatro Real de Madrid con la presencia de los Reyes Juan Carlos y Sofía, y en la que Suecia entregará oficialmente el testigo a España al frente de la Unión Europea.
A esta ceremonia asistirá también el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek.
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Unión Europea.
viernes, 20 de noviembre de 2009
La Unión fuerza su papel de árbitro en el espacio postsoviético.
Noticia:
El nuevo presidente de la Unión Europea tiene desafíos importantes en el espacio postsoviético, entre ellos las consecuencias de una eventual nueva guerra del gas entre Ucrania y Rusia. En Kiev nadie se atreve a pronosticar hoy si los europeos podrán dormir tranquilos en enero de 2010, sin temor a que Gazprom, el monopolio de la exportación de gas de Rusia, cierre la espita y los deje sin gas durante dos semanas, como el pasado enero.
La gran incógnita es si Gazprom presentará a Ucrania la factura de las penalizaciones por el gas contratado y no consumido en 2009, y, si lo hace, qué momento elegirá para ello. La opinión generalizada es que ésa es una cuestión política y no económica, y que Moscú utilizará la deuda de Ucrania como baza para influir en los comicios presidenciales que se celebran el 17 de enero (con segunda ronda a principios de febrero), o, sobre todo, en la política del futuro presidente.
En enero, Naftogaz, la compañía de gas de Ucrania, firmó con Gazprom contratos de suministro que preveían la fórmula take or pay (toma o paga). A tenor de estos documentos, auspiciados por la primera ministra, Yulia Timoshenko, Ucrania contrató 42.000 millones de metros cúbicos de gas para 2009, pero, al reducirse la demanda, ha consumido sólo 28.000 millones de metros cúbicos, y la deuda acumulada puede llegar a 8.500 millones de dólares (unos 5.700 millones de euros), según dijo en Kiev el presidente, Víctor Yúshenko. Dispuesto a poner en aprietos a Timoshenko, Yúshenko ha dirigido una carta a su colega ruso, Dmitri Medvédev, pidiendo una revisión inmediata de los contratos de gas, que ha calificado de "irreflexivos y preñados de riesgos". La carta, publicada el jueves por la noche, es un ataque claro a Timoshenko, que debía reunirse en Yalta con el jefe del Gobierno ruso, Vladímir Putin, durante una sesión de la comisión intergubernamental prevista para ayer y hoy.
Timoshenko ha tratado de ganarse el apoyo tácito -y sutil- de Putin, lo que en enero quería decir un rápido acuerdo que permitiera el flujo del gas a Europa, y ahora significa que Gazprom renuncie a las penalizaciones y acceda a subir la tarifa de tránsito del gas, que los ucranios consideran ruinosa, pese a haberla negociado ellos mismos.
Ucrania está en una apurada situación financiera. El FMI y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo han congelado un tramo de 4.000 millones de dólares y un crédito de 750 millones de dólares, respectivamente. El motivo de fondo en ambos casos es que los dirigentes ucranios no cumplen sus promesas de reforma ni dan garantías de acometerlas. La UE, por su parte, se ha hecho la remolona ante las exhortaciones de Putin para que se rasque el bolsillo y ayude a Ucrania a pagar su factura de gas.
Mientras Timoshenko se disponía a reunirse con Putin en Yalta, Yúshenko se reunía con el georgiano Mijaíl Saakashvili en Kiev. La UE está cada vez más implicada en los conflictos en el espacio postsoviético. La misión de vigilancia fronteriza entre Ucrania y Moldavia, en el tramo de la región separatista del Transdniéster, ha sido un éxito bien acogido incluso por los secesionistas. La UE también está presente en Georgia mediante la misión de vigilancia en las lindes de Osetia del Sur y Abjazia (EUMM), desplegada en septiembre de 2008 tras los acuerdos arbitrados por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. La EUMM no ha resuelto el conflicto de Georgia y sus separatistas, pero ha contribuido a enfriar los ánimos y a evitar incidentes armados.
El nuevo presidente de la Unión Europea tiene desafíos importantes en el espacio postsoviético, entre ellos las consecuencias de una eventual nueva guerra del gas entre Ucrania y Rusia. En Kiev nadie se atreve a pronosticar hoy si los europeos podrán dormir tranquilos en enero de 2010, sin temor a que Gazprom, el monopolio de la exportación de gas de Rusia, cierre la espita y los deje sin gas durante dos semanas, como el pasado enero.
La gran incógnita es si Gazprom presentará a Ucrania la factura de las penalizaciones por el gas contratado y no consumido en 2009, y, si lo hace, qué momento elegirá para ello. La opinión generalizada es que ésa es una cuestión política y no económica, y que Moscú utilizará la deuda de Ucrania como baza para influir en los comicios presidenciales que se celebran el 17 de enero (con segunda ronda a principios de febrero), o, sobre todo, en la política del futuro presidente.
En enero, Naftogaz, la compañía de gas de Ucrania, firmó con Gazprom contratos de suministro que preveían la fórmula take or pay (toma o paga). A tenor de estos documentos, auspiciados por la primera ministra, Yulia Timoshenko, Ucrania contrató 42.000 millones de metros cúbicos de gas para 2009, pero, al reducirse la demanda, ha consumido sólo 28.000 millones de metros cúbicos, y la deuda acumulada puede llegar a 8.500 millones de dólares (unos 5.700 millones de euros), según dijo en Kiev el presidente, Víctor Yúshenko. Dispuesto a poner en aprietos a Timoshenko, Yúshenko ha dirigido una carta a su colega ruso, Dmitri Medvédev, pidiendo una revisión inmediata de los contratos de gas, que ha calificado de "irreflexivos y preñados de riesgos". La carta, publicada el jueves por la noche, es un ataque claro a Timoshenko, que debía reunirse en Yalta con el jefe del Gobierno ruso, Vladímir Putin, durante una sesión de la comisión intergubernamental prevista para ayer y hoy.
Timoshenko ha tratado de ganarse el apoyo tácito -y sutil- de Putin, lo que en enero quería decir un rápido acuerdo que permitiera el flujo del gas a Europa, y ahora significa que Gazprom renuncie a las penalizaciones y acceda a subir la tarifa de tránsito del gas, que los ucranios consideran ruinosa, pese a haberla negociado ellos mismos.
Ucrania está en una apurada situación financiera. El FMI y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo han congelado un tramo de 4.000 millones de dólares y un crédito de 750 millones de dólares, respectivamente. El motivo de fondo en ambos casos es que los dirigentes ucranios no cumplen sus promesas de reforma ni dan garantías de acometerlas. La UE, por su parte, se ha hecho la remolona ante las exhortaciones de Putin para que se rasque el bolsillo y ayude a Ucrania a pagar su factura de gas.
Mientras Timoshenko se disponía a reunirse con Putin en Yalta, Yúshenko se reunía con el georgiano Mijaíl Saakashvili en Kiev. La UE está cada vez más implicada en los conflictos en el espacio postsoviético. La misión de vigilancia fronteriza entre Ucrania y Moldavia, en el tramo de la región separatista del Transdniéster, ha sido un éxito bien acogido incluso por los secesionistas. La UE también está presente en Georgia mediante la misión de vigilancia en las lindes de Osetia del Sur y Abjazia (EUMM), desplegada en septiembre de 2008 tras los acuerdos arbitrados por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. La EUMM no ha resuelto el conflicto de Georgia y sus separatistas, pero ha contribuido a enfriar los ánimos y a evitar incidentes armados.
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Unión Europea.
Premier belga, nuevo presidente de la UE.
Noticia:
Los líderes de la Unión Europea nombraron ayer al primer ministro belga, Herman Van Rompuy, como primer presidente del Consejo Europeo, y a la británica Catherine Ashton como Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
El consenso se alcanzó en una cumbre en Bruselas después de que el Reino Unido retirara la candidatura del ex primer ministro Tony Blair a la Presidencia, poniendo fin a semanas de estancamiento y abriendo el camino al acuerdo sobre Van Rompuy.
Los dos cargos están contemplados en el nuevo Tratado de Lisboa, que entrará en vigor el próximo 1 de diciembre. Con el tándem Ashton-Van Rompuy, una Europa unida logrará previsiblemente mayor protagonismo político, mayor cohesión como bloque y una creciente representación exterior ante las grandes potencias del globo, como Estados Unidos, China o Rusia.
Von Rompuy prometió actuar “paso a paso” para ayudar a Europa a salir de “tiempos excepcionalmente difíciles, un periodo de ansiedad, incertidumbre y falta de confianza”.
La Presidencia semestral sueca de la UE, encabezada por el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, no tuvo una labor sencilla.
Suecia necesitó paciencia para tejer con fina aguja un complejo tapiz en el que los materiales estuvieran bien sujetos y cada puntada bien asegurada.
Van Rompuy, favorito de Francia y Alemania, pertenece a un país pequeño de la UE, un símbolo de “respeto” y equilibrio hacia los socios menos poderosos del bloque.
La elección de Ashton supone que fueron escuchadas las voces de quienes, como la ministra sueca para la UE, Cecilia Malmstrom, exigían desde hace días la presencia femenina en alguno de los dos altos puestos europeos.
La escasa presencia de damas en puestos europeos de relevancia también fue criticada recientemente por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien precisamente reclamó “más mujeres” en las instituciones comunitarias.
Van Rompuy y Ashton son candidatos de transigencia poco conocidos fuera de la UE y, al menos inicialmente, no tendrán la misma autoridad en capitales extranjeras que hombres de Estado consolidados, como Blair.
Los dirigentes estaban buscando un balance político para satisfacer a los Estados miembros y al Parlamento Europeo, que tiene que aprobar el nombramiento de Ashton. Esto se logró al nombrar a un presidente de centroizquierda y un Alto Representante de Política Exterior de centroderecha. El nuevo dúo de líderes se presentó anoche para las fotos oficiales, junto con el actual presidente en funciones del bloque europeo, Reinfeldt.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó ayer a la UE por la nueva jefatura del bloque. Para Obama, la elección del premier belga como “primer presidente de tiempo completo” de la UE fortalecerá las relaciones de Washington y Bruselas, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. “EU no tienen socio más importante que Europa para impulsar la seguridad y bienestar en el mundo”, dijo.
Los líderes de la Unión Europea nombraron ayer al primer ministro belga, Herman Van Rompuy, como primer presidente del Consejo Europeo, y a la británica Catherine Ashton como Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
El consenso se alcanzó en una cumbre en Bruselas después de que el Reino Unido retirara la candidatura del ex primer ministro Tony Blair a la Presidencia, poniendo fin a semanas de estancamiento y abriendo el camino al acuerdo sobre Van Rompuy.
Los dos cargos están contemplados en el nuevo Tratado de Lisboa, que entrará en vigor el próximo 1 de diciembre. Con el tándem Ashton-Van Rompuy, una Europa unida logrará previsiblemente mayor protagonismo político, mayor cohesión como bloque y una creciente representación exterior ante las grandes potencias del globo, como Estados Unidos, China o Rusia.
Von Rompuy prometió actuar “paso a paso” para ayudar a Europa a salir de “tiempos excepcionalmente difíciles, un periodo de ansiedad, incertidumbre y falta de confianza”.
La Presidencia semestral sueca de la UE, encabezada por el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, no tuvo una labor sencilla.
Suecia necesitó paciencia para tejer con fina aguja un complejo tapiz en el que los materiales estuvieran bien sujetos y cada puntada bien asegurada.
Van Rompuy, favorito de Francia y Alemania, pertenece a un país pequeño de la UE, un símbolo de “respeto” y equilibrio hacia los socios menos poderosos del bloque.
La elección de Ashton supone que fueron escuchadas las voces de quienes, como la ministra sueca para la UE, Cecilia Malmstrom, exigían desde hace días la presencia femenina en alguno de los dos altos puestos europeos.
La escasa presencia de damas en puestos europeos de relevancia también fue criticada recientemente por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien precisamente reclamó “más mujeres” en las instituciones comunitarias.
Van Rompuy y Ashton son candidatos de transigencia poco conocidos fuera de la UE y, al menos inicialmente, no tendrán la misma autoridad en capitales extranjeras que hombres de Estado consolidados, como Blair.
Los dirigentes estaban buscando un balance político para satisfacer a los Estados miembros y al Parlamento Europeo, que tiene que aprobar el nombramiento de Ashton. Esto se logró al nombrar a un presidente de centroizquierda y un Alto Representante de Política Exterior de centroderecha. El nuevo dúo de líderes se presentó anoche para las fotos oficiales, junto con el actual presidente en funciones del bloque europeo, Reinfeldt.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó ayer a la UE por la nueva jefatura del bloque. Para Obama, la elección del premier belga como “primer presidente de tiempo completo” de la UE fortalecerá las relaciones de Washington y Bruselas, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. “EU no tienen socio más importante que Europa para impulsar la seguridad y bienestar en el mundo”, dijo.
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Unión Europea.
viernes, 13 de noviembre de 2009
"La escasez de mujeres en el poder en la Unión Europea es un déficit democrático".
Noticia:
Cuando Mary Robinson (Ballina, condado de Mayo, 1944) propuso hace 40 años adoptar las primeras medidas de planificación familiar en el Parlamento de la católica Irlanda se quedó completamente sola. Pero al dejar la presidencia de la República, que ocupó entre 1990 y 1997, destacaba a la cabeza de todos los dirigentes políticos de su país, con más del 90% de aprobación popular en los sondeos.
"Algunas de mis propuestas fueron muy controvertidas en su momento, pero en Irlanda han caído ya muchos muros", reconoce Robinson, vicepresidenta del Club de Madrid. "Estoy orgullosa de haber tenido la oportunidad de representar a una Irlanda que, tras la lucha histórica por la libertad y por mantener su identidad, ocupa hoy un papel significativo entre los países europeos".
La antigua mandataria resalta en que la diáspora irlandesa hacia el otro lado del Átlántico fue fruto de las hambrunas que azotaron la isla en el siglo XIX, y que el reciente éxito de la economía se produjo tras la incorporación de Irlanda a la UE. "Como ex presidenta, no debería entrometerme en los asuntos de mi país, pero está claro que la especulación inmobiliaria nos ha golpeado con dureza, y que algunos bancos, que formaban parte del mismo problema, han tenido que ser regulados", admite desde la distancia de su actual responsabilidad como directora de una ONG internacional en Nueva York. "Veo que hay un gran malestar en Irlanda, pero no debemos olvidar que fuimos un país pobre que tuvo que luchar duro para progresar. Precisamente, eso mismo es lo que tenemos que volver a hacer ahora. Pero incluso en los malos tiempos hay que seguir cumpliendo nuestro compromiso de ayudar a los países en desarrollo".
El presidente del Parlamento Europeo, el polaco Jerzy Buzek, ha echado en cara a los líderes de la UE la escasa presencia de mujeres en las instituciones —ocho comisarias europeas frente a 19 comisarios— y les ha urgido a nombrar a una mujer para la futura presidencia de la Unión. "Estoy completamente de acuerdo con Buzek", responde sin vacilar Robinson. "Es decepcionante ver como se desarrolla el proyecto europeo, sin paridad. Me temo que seguirá habiendo pocas mujeres en la Comisión. Europa necesita tener más mujeres en el poder para superar un déficit democrático".
Para la ex presidenta irlandesa, "hay varias políticas europeas en condiciones de presidir la UE", aunque prefiere no citar a ninguna en concreto. "Yo no soy candidata", afirma de forma tajante, "estoy absolutamente comprometida con otra misión: el impacto del cambio climático en los países más pobres, los que no figuran en el programa de la cumbre de Copenhague porque apenas contaminan, a pesar de que se están viendo afectados como todos por el calentamiento global. En África, por ejemplo, el cambio del clima está siendo devastador".
Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 1997 y 2002, Robinson lamenta que los equilibrios de poder en el seno de Naciones Unidas propiciarán "presiones inaceptables de algunos países". Como presidenta, visitó Ruanda en 1994, poco después del genocidio. Regreso dos veces más para llevar la ayuda de Irlanda a la región de los Grandes Lagos.
— ¿Habrá una Irlanda unida, algún día?
— No creo que eso sea tan importante ahora. Excepto en la moneda, no hay ninguna diferencia al pasar del sur al norte. Los deportistas, los profesionales, los artistas, se ven constantemente, trabajan juntos. Y ya se hace una promoción del turismo conjunta. Lo importante es que los pueblos estén unidos.
Cuando Mary Robinson (Ballina, condado de Mayo, 1944) propuso hace 40 años adoptar las primeras medidas de planificación familiar en el Parlamento de la católica Irlanda se quedó completamente sola. Pero al dejar la presidencia de la República, que ocupó entre 1990 y 1997, destacaba a la cabeza de todos los dirigentes políticos de su país, con más del 90% de aprobación popular en los sondeos.
"Algunas de mis propuestas fueron muy controvertidas en su momento, pero en Irlanda han caído ya muchos muros", reconoce Robinson, vicepresidenta del Club de Madrid. "Estoy orgullosa de haber tenido la oportunidad de representar a una Irlanda que, tras la lucha histórica por la libertad y por mantener su identidad, ocupa hoy un papel significativo entre los países europeos".
La antigua mandataria resalta en que la diáspora irlandesa hacia el otro lado del Átlántico fue fruto de las hambrunas que azotaron la isla en el siglo XIX, y que el reciente éxito de la economía se produjo tras la incorporación de Irlanda a la UE. "Como ex presidenta, no debería entrometerme en los asuntos de mi país, pero está claro que la especulación inmobiliaria nos ha golpeado con dureza, y que algunos bancos, que formaban parte del mismo problema, han tenido que ser regulados", admite desde la distancia de su actual responsabilidad como directora de una ONG internacional en Nueva York. "Veo que hay un gran malestar en Irlanda, pero no debemos olvidar que fuimos un país pobre que tuvo que luchar duro para progresar. Precisamente, eso mismo es lo que tenemos que volver a hacer ahora. Pero incluso en los malos tiempos hay que seguir cumpliendo nuestro compromiso de ayudar a los países en desarrollo".
El presidente del Parlamento Europeo, el polaco Jerzy Buzek, ha echado en cara a los líderes de la UE la escasa presencia de mujeres en las instituciones —ocho comisarias europeas frente a 19 comisarios— y les ha urgido a nombrar a una mujer para la futura presidencia de la Unión. "Estoy completamente de acuerdo con Buzek", responde sin vacilar Robinson. "Es decepcionante ver como se desarrolla el proyecto europeo, sin paridad. Me temo que seguirá habiendo pocas mujeres en la Comisión. Europa necesita tener más mujeres en el poder para superar un déficit democrático".
Para la ex presidenta irlandesa, "hay varias políticas europeas en condiciones de presidir la UE", aunque prefiere no citar a ninguna en concreto. "Yo no soy candidata", afirma de forma tajante, "estoy absolutamente comprometida con otra misión: el impacto del cambio climático en los países más pobres, los que no figuran en el programa de la cumbre de Copenhague porque apenas contaminan, a pesar de que se están viendo afectados como todos por el calentamiento global. En África, por ejemplo, el cambio del clima está siendo devastador".
Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 1997 y 2002, Robinson lamenta que los equilibrios de poder en el seno de Naciones Unidas propiciarán "presiones inaceptables de algunos países". Como presidenta, visitó Ruanda en 1994, poco después del genocidio. Regreso dos veces más para llevar la ayuda de Irlanda a la región de los Grandes Lagos.
— ¿Habrá una Irlanda unida, algún día?
— No creo que eso sea tan importante ahora. Excepto en la moneda, no hay ninguna diferencia al pasar del sur al norte. Los deportistas, los profesionales, los artistas, se ven constantemente, trabajan juntos. Y ya se hace una promoción del turismo conjunta. Lo importante es que los pueblos estén unidos.
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Unión Europea.
martes, 10 de noviembre de 2009
La UE, sin consenso para elegir a sus máximos representantes.
Noticia:
Las divisiones en la Unión Europea están haciendo sumamente complicado que se llegue a la unanimidad para elegir al presidente y el Alto Representante de Política Exterior bajo la nueva estructura del bloque que entrará en vigor con el Tratado de Lisboa. De momento no hay favoritos, por lo que los líderes europeos que tienen previsto reunirse la próxima semana para hacer la elección tienen una dura tarea por delante, según fuentes diplomáticas.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, ha estado realizando consultas a los líderes de los 27 en los últimos días y debería completar el proceso esta semana. Sin embargo, la unanimidad le elude. Si no se alcanza una decisión eso significaría que los nuevos puestos serán elegidos por mayoría de votos, lo que podría enfatizar más las diferencias en vez de la unidad que busca construir el nuevo tratado.
El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, ha manifestado hoy en una entrevista sus dudas de que los 27 se pongan de acuerdo sobre el nombre de la persona que ocupará la presidencia de la UE y de quien será el jefe de la diplomacia europea.
"Honestamente, no hay favoritos en este momento", ha dicho Kouchner a la radio France Inter. "Francia no tiene un favorito, estamos esperando. Habrá una reunión, la próxima semana, pero no creo que se llegue a un acuerdo". Kouchner ha reiterado que Francia y Alemania respaldarán a los mismos candidatos.
Varios diplomáticos europeos han dicho que hay fuertes simpatías hacia el primer ministro belga, Herman Van Rompuy para que ocupe la presidencia, pero Kouchner ha dicho que el ex primer ministro británico, Tony Blair, y el líder luxemburgués Jean-Caude Juncker aún siguen en competencia.
"Lo que parece bastante claro es que habrá dificultades para hallar candidatos de consenso, por lo que probablemente veremos un candidato de mayoría y hay muchos nombres", ha comentado un diplomático de la UE.
Miliband se distancia
Después de surgir con fuerza como possible sustituto de Javier Solana como Alto Representante de Política Exterior de la UE, el ministro de Exteriores británico, David Miliband, de 44 años, se ha distanciado de la candidatura, y según sus partidarios, la razón es que quiere enfocarse en su carrera política en Reino Unido.
Su nombre emerge con frecuencia en las listas de posibles futuros líderes del Partido Laborista. Fuentes del partido sostienen que Miliband se mostraría reacio a considerar un puesto que involucra viajar mucho, debido a su joven familia.
La posición de Alto Representante tendrá gran poder bajo el nuevo tratado -que entraría en vigor el 1 de diciembre- para ayudar a elevar el perfil del bloque ante el resto del mundo. Este puesto, junto a la presidencia, están diseñados para hacer que la toma de decisiones en el bloque sea más fluida.
Pero el que no se pongan de acuerdo para presentar candidatos de consenso sería una señal de cuan problemático es para la UE hallar consenso para tomar decisiones. Polonia ha hecho circular un documento en el que propone que los candidatos interesados en los puestos presenten sus visiones de cómo desarrollarían su trabajo, antes de realizarse la votación.
Las divisiones en la Unión Europea están haciendo sumamente complicado que se llegue a la unanimidad para elegir al presidente y el Alto Representante de Política Exterior bajo la nueva estructura del bloque que entrará en vigor con el Tratado de Lisboa. De momento no hay favoritos, por lo que los líderes europeos que tienen previsto reunirse la próxima semana para hacer la elección tienen una dura tarea por delante, según fuentes diplomáticas.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, ha estado realizando consultas a los líderes de los 27 en los últimos días y debería completar el proceso esta semana. Sin embargo, la unanimidad le elude. Si no se alcanza una decisión eso significaría que los nuevos puestos serán elegidos por mayoría de votos, lo que podría enfatizar más las diferencias en vez de la unidad que busca construir el nuevo tratado.
El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, ha manifestado hoy en una entrevista sus dudas de que los 27 se pongan de acuerdo sobre el nombre de la persona que ocupará la presidencia de la UE y de quien será el jefe de la diplomacia europea.
"Honestamente, no hay favoritos en este momento", ha dicho Kouchner a la radio France Inter. "Francia no tiene un favorito, estamos esperando. Habrá una reunión, la próxima semana, pero no creo que se llegue a un acuerdo". Kouchner ha reiterado que Francia y Alemania respaldarán a los mismos candidatos.
Varios diplomáticos europeos han dicho que hay fuertes simpatías hacia el primer ministro belga, Herman Van Rompuy para que ocupe la presidencia, pero Kouchner ha dicho que el ex primer ministro británico, Tony Blair, y el líder luxemburgués Jean-Caude Juncker aún siguen en competencia.
"Lo que parece bastante claro es que habrá dificultades para hallar candidatos de consenso, por lo que probablemente veremos un candidato de mayoría y hay muchos nombres", ha comentado un diplomático de la UE.
Miliband se distancia
Después de surgir con fuerza como possible sustituto de Javier Solana como Alto Representante de Política Exterior de la UE, el ministro de Exteriores británico, David Miliband, de 44 años, se ha distanciado de la candidatura, y según sus partidarios, la razón es que quiere enfocarse en su carrera política en Reino Unido.
Su nombre emerge con frecuencia en las listas de posibles futuros líderes del Partido Laborista. Fuentes del partido sostienen que Miliband se mostraría reacio a considerar un puesto que involucra viajar mucho, debido a su joven familia.
La posición de Alto Representante tendrá gran poder bajo el nuevo tratado -que entraría en vigor el 1 de diciembre- para ayudar a elevar el perfil del bloque ante el resto del mundo. Este puesto, junto a la presidencia, están diseñados para hacer que la toma de decisiones en el bloque sea más fluida.
Pero el que no se pongan de acuerdo para presentar candidatos de consenso sería una señal de cuan problemático es para la UE hallar consenso para tomar decisiones. Polonia ha hecho circular un documento en el que propone que los candidatos interesados en los puestos presenten sus visiones de cómo desarrollarían su trabajo, antes de realizarse la votación.
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Unión Europea.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Premier belga, favorito para la UE.
Noticia:
El primer ministro belga, Herman Van Rompuy, es mucho más que el único “candidato de consenso” al cargo de nuevo presidente de la Unión Europea (UE).
Las más famosas casas de apuestas de Europa, como la irlandesa Paddy Power, abrieron ayer el melón de las hipótesis por internet y otorgan al político democristiano flamenco un porcentaje de 6 sobre 4, muy por delante de otros posibles candidatos al ilustre cargo.
Después de que el presidente checo, Vaclav Klaus, firmara el martes en Praga el Tratado de Lisboa, tras varios meses de tácticas dilatorias, el camino para que el nuevo texto entre en vigor el próximo 1 de diciembre ha quedado expedito.
Gracias a ello, se podrán crear los dos nuevos puestos de “presidente de la UE” y de “alto representante para las Relaciones Exteriores”, que dejará vacante Javier Solana.
El candidato con más posibilidades hasta ahora para presidir el Consejo del bloque europeo era el ex primer ministro británico Tony Blair, pero sus posiciones excesivamente pro estadounidenses en la pasada guerra de Irak y la pérdida de apoyo de sus colegas de las filas socialistas, que optan al puesto de alto representante, han desdibujado su nombre. Ahora, una vez despejado el camino para la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que sustituye al de Niza (2001), la ruleta de nombres para ocupar esos dos altos cargos gira con más fuerza que nunca.
La presidencia semestral sueca de la UE convocó para la semana que viene (con fecha exacta todavía sin determinar, aunque se especula con el día 12) a un Consejo Europeo extraordinario para posiblemente elegir ya a las dos nuevas “caras de Europa”.
Una muestra de que los apostadores profesionales de Paddy Power leen los diarios internacionales de referencia y ven la televisión por satélite es que en sus pronósticos siguen casi al pie de la letra las informaciones que corren desde hace días tras bambalinas en entre la Comisión Europea. Las apuestas van 6 a 4 a favor de Van Rompuy, considerado un hombre de consenso dadas sus habilidades para coaligar incluso las opiniones más adversas en su país natal, fragmentado entre francófonos y flamencos.
El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, le sigue como segundo favorito, con apuestas de 5 a 1, y en tercer lugar queda el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, con 4 a 1. Los favoritos a “presidente de Europa” provienen de los países menos poderosos de la Unión Europea.
El primer ministro belga, Herman Van Rompuy, es mucho más que el único “candidato de consenso” al cargo de nuevo presidente de la Unión Europea (UE).
Las más famosas casas de apuestas de Europa, como la irlandesa Paddy Power, abrieron ayer el melón de las hipótesis por internet y otorgan al político democristiano flamenco un porcentaje de 6 sobre 4, muy por delante de otros posibles candidatos al ilustre cargo.
Después de que el presidente checo, Vaclav Klaus, firmara el martes en Praga el Tratado de Lisboa, tras varios meses de tácticas dilatorias, el camino para que el nuevo texto entre en vigor el próximo 1 de diciembre ha quedado expedito.
Gracias a ello, se podrán crear los dos nuevos puestos de “presidente de la UE” y de “alto representante para las Relaciones Exteriores”, que dejará vacante Javier Solana.
El candidato con más posibilidades hasta ahora para presidir el Consejo del bloque europeo era el ex primer ministro británico Tony Blair, pero sus posiciones excesivamente pro estadounidenses en la pasada guerra de Irak y la pérdida de apoyo de sus colegas de las filas socialistas, que optan al puesto de alto representante, han desdibujado su nombre. Ahora, una vez despejado el camino para la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que sustituye al de Niza (2001), la ruleta de nombres para ocupar esos dos altos cargos gira con más fuerza que nunca.
La presidencia semestral sueca de la UE convocó para la semana que viene (con fecha exacta todavía sin determinar, aunque se especula con el día 12) a un Consejo Europeo extraordinario para posiblemente elegir ya a las dos nuevas “caras de Europa”.
Una muestra de que los apostadores profesionales de Paddy Power leen los diarios internacionales de referencia y ven la televisión por satélite es que en sus pronósticos siguen casi al pie de la letra las informaciones que corren desde hace días tras bambalinas en entre la Comisión Europea. Las apuestas van 6 a 4 a favor de Van Rompuy, considerado un hombre de consenso dadas sus habilidades para coaligar incluso las opiniones más adversas en su país natal, fragmentado entre francófonos y flamencos.
El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, le sigue como segundo favorito, con apuestas de 5 a 1, y en tercer lugar queda el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, con 4 a 1. Los favoritos a “presidente de Europa” provienen de los países menos poderosos de la Unión Europea.
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Unión Europea.
martes, 3 de noviembre de 2009
El presidente checo firma el Tratado de Lisboa.
Noticia:
El presidente checo, Václav Klaus, ha firmado ya el Tratado de Lisboa, superando así el último obstáculo legal que afrontaba el texto para dar inicio a una nueva etapa de la Unión Europea, después de que el Tribunal Constitucional del país dictaminara esta mañana que el documento es acorde a la Carta Magna checa. La República Checa era el único país de la UE que aún no había ratificado el tratado.
El Constitucional ha rechazado hoy el recurso presentado por un grupo de 17 senadores euroescépticos contra el Tratado de Lisboa.
Tras arrancar del resto de socios de la UE importantes concesiones, Klaus se comprometió la semana pasada a aceptar el documento. Una vez que la justicia checa ha dictaminado que el tratado cumple con la Constitución del país, y que el euroescéptico presidente lo ha firmado, el tratado no tiene obstáculos para entrar en vigor a finales de este año o principios del siguiente. Los analistas calculan que lo hará antes del 17 de noviembre, cuando se cumplen 20 años de la Revolución de Terciopelo que liberó al país del régimen comunista. Sin embargo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció la semana pasada tras la cumbre europea, que probablemente entrará en vigor el 1 de diciembre .
Los senadores presentaron el recurso el mes pasado alegando que el tratado amenazaba la soberanía checa. El Constitucional, que ya rechazó una petición similar presentada el año pasado, no lo ve así. El presidente del tribunal, Pavel Rychetsky, ha anunciado hoy la decisión del tribunal minutos después de comenzar una audiencia sobre la apelación.
Para firmar el tratado, Klaus ha conseguido que la República Checa quede fuera de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, con el fin, según él, de evitar que los descendientes de los tres millones de alemanes que fueron expulsados de los Sudetes por las autoridades checas después de la II Guerra Mundial reclamen compensaciones ante la justicia europea.
Partidarios y críticos del Tratado de Lisboa se han movilizado esta mañana frente a la sede del Constitucional en Brno. La policía ha expulsado de la sala del tribunal a una decena de miembros del Partido de los Ciudadanos Libres, una pequeña formación surgida al calor del euroescepticismo de Klaus, y tres integrantes del ultraderechista Partido Nacional, que han acudido a escuchar el dictamen.
El presidente checo, Václav Klaus, ha firmado ya el Tratado de Lisboa, superando así el último obstáculo legal que afrontaba el texto para dar inicio a una nueva etapa de la Unión Europea, después de que el Tribunal Constitucional del país dictaminara esta mañana que el documento es acorde a la Carta Magna checa. La República Checa era el único país de la UE que aún no había ratificado el tratado.
El Constitucional ha rechazado hoy el recurso presentado por un grupo de 17 senadores euroescépticos contra el Tratado de Lisboa.
Tras arrancar del resto de socios de la UE importantes concesiones, Klaus se comprometió la semana pasada a aceptar el documento. Una vez que la justicia checa ha dictaminado que el tratado cumple con la Constitución del país, y que el euroescéptico presidente lo ha firmado, el tratado no tiene obstáculos para entrar en vigor a finales de este año o principios del siguiente. Los analistas calculan que lo hará antes del 17 de noviembre, cuando se cumplen 20 años de la Revolución de Terciopelo que liberó al país del régimen comunista. Sin embargo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció la semana pasada tras la cumbre europea, que probablemente entrará en vigor el 1 de diciembre .
Los senadores presentaron el recurso el mes pasado alegando que el tratado amenazaba la soberanía checa. El Constitucional, que ya rechazó una petición similar presentada el año pasado, no lo ve así. El presidente del tribunal, Pavel Rychetsky, ha anunciado hoy la decisión del tribunal minutos después de comenzar una audiencia sobre la apelación.
Para firmar el tratado, Klaus ha conseguido que la República Checa quede fuera de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, con el fin, según él, de evitar que los descendientes de los tres millones de alemanes que fueron expulsados de los Sudetes por las autoridades checas después de la II Guerra Mundial reclamen compensaciones ante la justicia europea.
Partidarios y críticos del Tratado de Lisboa se han movilizado esta mañana frente a la sede del Constitucional en Brno. La policía ha expulsado de la sala del tribunal a una decena de miembros del Partido de los Ciudadanos Libres, una pequeña formación surgida al calor del euroescepticismo de Klaus, y tres integrantes del ultraderechista Partido Nacional, que han acudido a escuchar el dictamen.
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Unión Europea.
viernes, 30 de octubre de 2009
La UE pacta una posición común sobre el cambio climático.
Noticia:
Los líderes de la Unión Europea (UE) han llegado hoy a un acuerdo sobre la posición que los europeos defenderán en las negociaciones mundiales de Copenhague (Dinamarca) relativas a la lucha contra el cambio climático, según ha confirmado el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El compromiso fue posible porque la UE no concretó la ayuda financiera que dará a los países pobres para ayudarles a recortar las emisiones, sino que se limitó a señalar que pagará su "cuota equitativa" de la factura de 100.000 millones de euros anuales a la altura de 2020.
En rueda de prensa por el Consejo Europeo en Bruselas, el presidente español ha hecho este anuncio que horas antes había adelantado el primer ministro británico, Gordon Brown. Ni Zapatero ni Brown han especificado en qué consiste este pacto, después de que los líderes europeos no lograron alcanzarlo ayer durante el primer día de reuniones, ante la declarada oposición de nueve países del centro y del este de Europa.
100.000 millones de los países pobres
"Podemos decir a todo el mundo que estamos listos para Copenhague. Llevaremos este mensaje a Washington, a Nueva Delhi y a otras capitales", ha indicado por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, durante la rueda de prensa final de la cumbre comunitaria celebrada ayer y hoy en Bruselas. Los líderes europeos han reconocido finalmente que las medidas de lucha contra el cambio climático podrían costar a los países en desarrollo alrededor de 100.000 millones de euros anuales en 2020, de los que entre 22.000 y 50.000 millones de euros deberían proceder de la financiación pública internacional.
Según los cálculos de la Comisión Europea, las naciones en desarrollo necesitarán una financiación anual urgente (2010-2012) de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, a la que contribuirán tanto la UE como "aquellos estados miembros que puedan, de acuerdo con su situación económica y financiera, con la parte que les corresponda equitativamente de esos gastos". A lo largo de la jornada se darán a conocer más detalles de la aportación concreta de la UE.
El veto de los países del este
Con Polonia y Hungría a la cabeza, los nueve países del este y centro europeo resultaron ser ayer el principal obstáculo para lograr un acuerdo. No quieren participar en ningún plan si no se reciben antes soporte financiero. De hecho, Polonia se ha mantenido firme al comienzo de la jornada de hoy. El ministro de Asuntos Europeos, Mikolaj Dowgielewicz, ha afirmado que seguían con su veto a la última propuesta de compromiso presentada por la presidencia sueca sobre la aportación financiera que hará la UE a los países pobres para luchar contra el cambio climático.
"En un país como Polonia tenemos un margen muy limitado para reducir las emisiones de aquí a 2020, porque esperamos un crecimiento económico elevado. No queremos convertirnos en un museo de folklore del este de Europa, queremos desarrollarnos rápidamente", ha afirmado Dowgielewicz. "Me gustaría que los países ricos del oeste hicieran más esfuerzos para reducir las emisiones ellos mismos", ha indicado.
El objetivo de Copenhague es dar continuidad el tratado de Kioto que vence en 2012, para lo que la UE ha ofrecido recortes del 20% de gases de efecto invernadero en 2020, y llegar hasta el 30% si otros países se suman al compromiso.
Los líderes de la Unión Europea (UE) han llegado hoy a un acuerdo sobre la posición que los europeos defenderán en las negociaciones mundiales de Copenhague (Dinamarca) relativas a la lucha contra el cambio climático, según ha confirmado el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El compromiso fue posible porque la UE no concretó la ayuda financiera que dará a los países pobres para ayudarles a recortar las emisiones, sino que se limitó a señalar que pagará su "cuota equitativa" de la factura de 100.000 millones de euros anuales a la altura de 2020.
En rueda de prensa por el Consejo Europeo en Bruselas, el presidente español ha hecho este anuncio que horas antes había adelantado el primer ministro británico, Gordon Brown. Ni Zapatero ni Brown han especificado en qué consiste este pacto, después de que los líderes europeos no lograron alcanzarlo ayer durante el primer día de reuniones, ante la declarada oposición de nueve países del centro y del este de Europa.
100.000 millones de los países pobres
"Podemos decir a todo el mundo que estamos listos para Copenhague. Llevaremos este mensaje a Washington, a Nueva Delhi y a otras capitales", ha indicado por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, durante la rueda de prensa final de la cumbre comunitaria celebrada ayer y hoy en Bruselas. Los líderes europeos han reconocido finalmente que las medidas de lucha contra el cambio climático podrían costar a los países en desarrollo alrededor de 100.000 millones de euros anuales en 2020, de los que entre 22.000 y 50.000 millones de euros deberían proceder de la financiación pública internacional.
Según los cálculos de la Comisión Europea, las naciones en desarrollo necesitarán una financiación anual urgente (2010-2012) de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, a la que contribuirán tanto la UE como "aquellos estados miembros que puedan, de acuerdo con su situación económica y financiera, con la parte que les corresponda equitativamente de esos gastos". A lo largo de la jornada se darán a conocer más detalles de la aportación concreta de la UE.
El veto de los países del este
Con Polonia y Hungría a la cabeza, los nueve países del este y centro europeo resultaron ser ayer el principal obstáculo para lograr un acuerdo. No quieren participar en ningún plan si no se reciben antes soporte financiero. De hecho, Polonia se ha mantenido firme al comienzo de la jornada de hoy. El ministro de Asuntos Europeos, Mikolaj Dowgielewicz, ha afirmado que seguían con su veto a la última propuesta de compromiso presentada por la presidencia sueca sobre la aportación financiera que hará la UE a los países pobres para luchar contra el cambio climático.
"En un país como Polonia tenemos un margen muy limitado para reducir las emisiones de aquí a 2020, porque esperamos un crecimiento económico elevado. No queremos convertirnos en un museo de folklore del este de Europa, queremos desarrollarnos rápidamente", ha afirmado Dowgielewicz. "Me gustaría que los países ricos del oeste hicieran más esfuerzos para reducir las emisiones ellos mismos", ha indicado.
El objetivo de Copenhague es dar continuidad el tratado de Kioto que vence en 2012, para lo que la UE ha ofrecido recortes del 20% de gases de efecto invernadero en 2020, y llegar hasta el 30% si otros países se suman al compromiso.
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miércoles, 28 de octubre de 2009
La batalla por la presidencia de la UE se encona con el desafío de Juncker a Blair.
Noticia:
La batalla por el nombramiento del presidente permanente de la Unión Europea se calienta. El primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, ha desafiado frontalmente la candidatura del ex primer ministro británico, Tony Blair, para presidir la Unión y ha mostrado su disposición para asumir el puesto. "Si se me hace una oferta no tendría ninguna razón para rechazarla", manifestó en una entrevista a el diario Le Monde. Los líderes europeos debatirán de manera informal o en reuniones bilaterales los nombres de los futuros máximos representantes de la UE en la cumbre que celebrarán en Bruselas mañana y pasado.
Los líderes europeos no podrán, sin embargo, adoptar ningún acuerdo porque el Tratado de Lisboa, que crea los puestos de presidente estable y Alto Representante con poderes reforzado, aún no habrá entrado en vigor. El Tribunal Constitucional checo volvió a aplazar este martes las deliberaciones hasta el 3 de noviembre sobre el recurso contra el nuevo Tratado, presentado por 17 senadores checos, del partido del presidente de la república Vaclav Klaus.
Juncker, líder del partido Popular Social Cristiano de Luxemburgo, 54 años, descalificó la candidatura de Blair no por su persona sino por el país que representaba. "No conozco", dijo, "ningún campo en que el Reino Unido haya hecho prueba de una verdadera inspiración europea durante los últimos 10 años, a excepción de los avances en la defensa".
A principios de mes los tres países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) presentaron un manifiesto en que rechazaban implícitamente la candidatura de Blair. El documento señala que el futuro presidente de la UE "debe ser alguien que ha demostrado su compromiso con el proyecto europeo y ha desarrollado una visión global de las políticas de la Unión".
Con independencia de sus posibilidades reales, la apuesta de Juncker puede leerse también en clave de venganza a las maniobras desplegadas por los británicos en 2004 contra el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt para ocupar la presidencia de la Comisión Europea. En aquella ocasión, Blair cerró el paso al político liberal belga, que contaba con el apoyo del canciller alemán, Gerhard Schroeder, y el presidente francés, Jacques Chirac. La aparición de la candidatura del británico Chris Patten, neutralizó la candidatura Verhofstadt. Ambas se anularon mutuamente y permitieron a José Manuel Barroso convertirse en el candidato de consenso.
El pulso entre Blair y Juncker favorece otras alternativas como la de la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, o la del primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende.
Los socialistas han recordado estos días el acuerdo entre los grupos políticos europeos, para que uno de los puestos sea para ellos. El ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, Luis Amado, ha dicho que "Portugal es partidario de que la figura del Alto Representante, sea para la familia socialista". "Hay un acuerdo" -ha añadido- " para que el presidente del Consejo Europeo deba pertenecer al partido Popular", por lo que la figura de Tony Blair está fuera de cuestión", ha concluido Amado.
En esta tesitura, el ministro de Exteriores británico, el laborista, David Miliband, está recibiendo muchos apoyos de entre las filas socialistas para ocupar el puesto de Alto Representante de la UE. Miliband, no obstante, ha manifestado no estar interesado en el puesto. Otros dirigentes socialistas que han aparecido como posibles candidatos son los ex ministros de Exteriores alemanes, Frank-Walker Steinmeier y Joschka Fischer y el italiano Massimo D'Alema.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, manifestó que "por el momento", España no aspira a ninguno de los nuevos cargos que crea el nuevo Tratado de Lisboa.
La entrada en vigor del nuevo tratado sigue en manos de Praga. El presidente del Tribunal Constitucional checo, Pavel Rychestsky, amonestó a los senadores que habían presentado el recurso por "obstrucción", al conocer que ayer habían presentado nuevos documentos para su consideración. Con independencia de la decisión del Tribunal, Klaus ha exigido una declaración de los Veintisiete en la que se derogue la aplicación de la carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, para que su país pueda asegurarse de que los antiguos habitantes de la región checa de los Sudetes, que fueron expulsados tras la II Guerra Mundial, no podrán presentar reivindicaciones sobre sus propiedades.
La batalla por el nombramiento del presidente permanente de la Unión Europea se calienta. El primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, ha desafiado frontalmente la candidatura del ex primer ministro británico, Tony Blair, para presidir la Unión y ha mostrado su disposición para asumir el puesto. "Si se me hace una oferta no tendría ninguna razón para rechazarla", manifestó en una entrevista a el diario Le Monde. Los líderes europeos debatirán de manera informal o en reuniones bilaterales los nombres de los futuros máximos representantes de la UE en la cumbre que celebrarán en Bruselas mañana y pasado.
Los líderes europeos no podrán, sin embargo, adoptar ningún acuerdo porque el Tratado de Lisboa, que crea los puestos de presidente estable y Alto Representante con poderes reforzado, aún no habrá entrado en vigor. El Tribunal Constitucional checo volvió a aplazar este martes las deliberaciones hasta el 3 de noviembre sobre el recurso contra el nuevo Tratado, presentado por 17 senadores checos, del partido del presidente de la república Vaclav Klaus.
Juncker, líder del partido Popular Social Cristiano de Luxemburgo, 54 años, descalificó la candidatura de Blair no por su persona sino por el país que representaba. "No conozco", dijo, "ningún campo en que el Reino Unido haya hecho prueba de una verdadera inspiración europea durante los últimos 10 años, a excepción de los avances en la defensa".
A principios de mes los tres países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) presentaron un manifiesto en que rechazaban implícitamente la candidatura de Blair. El documento señala que el futuro presidente de la UE "debe ser alguien que ha demostrado su compromiso con el proyecto europeo y ha desarrollado una visión global de las políticas de la Unión".
Con independencia de sus posibilidades reales, la apuesta de Juncker puede leerse también en clave de venganza a las maniobras desplegadas por los británicos en 2004 contra el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt para ocupar la presidencia de la Comisión Europea. En aquella ocasión, Blair cerró el paso al político liberal belga, que contaba con el apoyo del canciller alemán, Gerhard Schroeder, y el presidente francés, Jacques Chirac. La aparición de la candidatura del británico Chris Patten, neutralizó la candidatura Verhofstadt. Ambas se anularon mutuamente y permitieron a José Manuel Barroso convertirse en el candidato de consenso.
El pulso entre Blair y Juncker favorece otras alternativas como la de la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, o la del primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende.
Los socialistas han recordado estos días el acuerdo entre los grupos políticos europeos, para que uno de los puestos sea para ellos. El ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, Luis Amado, ha dicho que "Portugal es partidario de que la figura del Alto Representante, sea para la familia socialista". "Hay un acuerdo" -ha añadido- " para que el presidente del Consejo Europeo deba pertenecer al partido Popular", por lo que la figura de Tony Blair está fuera de cuestión", ha concluido Amado.
En esta tesitura, el ministro de Exteriores británico, el laborista, David Miliband, está recibiendo muchos apoyos de entre las filas socialistas para ocupar el puesto de Alto Representante de la UE. Miliband, no obstante, ha manifestado no estar interesado en el puesto. Otros dirigentes socialistas que han aparecido como posibles candidatos son los ex ministros de Exteriores alemanes, Frank-Walker Steinmeier y Joschka Fischer y el italiano Massimo D'Alema.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, manifestó que "por el momento", España no aspira a ninguno de los nuevos cargos que crea el nuevo Tratado de Lisboa.
La entrada en vigor del nuevo tratado sigue en manos de Praga. El presidente del Tribunal Constitucional checo, Pavel Rychestsky, amonestó a los senadores que habían presentado el recurso por "obstrucción", al conocer que ayer habían presentado nuevos documentos para su consideración. Con independencia de la decisión del Tribunal, Klaus ha exigido una declaración de los Veintisiete en la que se derogue la aplicación de la carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, para que su país pueda asegurarse de que los antiguos habitantes de la región checa de los Sudetes, que fueron expulsados tras la II Guerra Mundial, no podrán presentar reivindicaciones sobre sus propiedades.
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Unión Europea.
martes, 27 de octubre de 2009
El primer ministro de Luxemburgo muestra interés en la presidencia de la UE.
Noticia:
La presidencia de la UE está comenzando a atraer candidatos. El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (de centro-derecha), y presidente del Eurogrupo desde 2004, ha declarado en una entrevista que publica hoy el diario francés Le Monde que estaría interesado en ser el próximo presidente de la UE.
"Si me hacen una propuesta no tendría razón para no escucharla", aunque "con la condición" de que vaya acompañada de "ideas ambiciosas para ese puesto", declara Juncker en la entrevista, la primera indicación de su interés en aspirar al cargo para el que hasta ahora sonaban nombres como el del ex primer ministro británico Tony Blair, el primer ministro holandés Jan Peter Balkenende o el ex presidente del Gobierno español, Felipe González, aunque este último ha reiterado en que no está interesado en el puesto.
Juncker ha criticado la candidatura de Blair porque, en su opinión, "no existe ningún ámbito" en el que Reino Unido haya demostrado una "verdadera inspiración europeísta" en los últimos diez años, excepto en materia de defensa. Y, según Juncker, Europa necesita que su representante en el exterior sea también capaz de "asegurar su cohesión interna".
Sin embargo, la candidatura de Blair está ganando impulso. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha encargado a dos de sus funcionarios más experimentados que hagan campaña en las capitales europeas a favor de la candidatura de Blair, según ha sabido el diario The Guardian. En los círculos del gobierno laborista se cree que si no se lleva a cabo una campaña dinámica, el ex primer ministro perderá su oportunidad.
Las dos personas encargadas por Brown para la tarea son John Cunliffe, su asesor de más alto rango en cuestiones europeas, y Kim Darroch, el embajador británico para la UE. El ministro de Exteriores, David Miliband, entró ayer de pleno en la campaña a favor de Blair al afirmar que sería "muy bueno para Reino Unido y también para Europa".
Brown ha desmentido que haya dado instrucciones concretas para lanzar la candidatura de Blair, aunque ha reconocido que si se aprueba el Tratado de Lisboa apoyará a su predecesor si éste se presenta para el cargo.
Según The Guardian, personas cercanas al Gobierno laborista están preocupadas porque el ex primer ministro no se ha comprometido activamente en la defensa de su candidatura hasta el momento, ni siquiera ha indicado su interés por el puesto, y esta semana los líderes europeos comenzarán ya a mantener conversaciones informales sobre los candidatos, dado que se espera que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratifique el Tratado de Lisboa en las próximas semanas. Una fuente gubernamental ha dicho a The Guardian que "La candidatura de Tony [...] no está en el mejor de los lugares. Necesitamos que nuestras embajadas en todo el mundo apoyen a Tony pero no pueden hacerlo si no hay un liderazgo por su parte".
En el círculo de Blair, se cree que lo que éste no desea es sufrir una humillación en el caso de ser vetado por algún líder europeo, como sucedió con el ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, cuando fue el propio Blair quien le vetó para el cargo de presidente de la Comisión Europea en 2004.
La posibilidad de que Tony Blair presida la Unión Europea no sólo despierta recelos en el resto de Europa, donde se le percibe como el responsable de la división política en el continente a raíz de la guerra de Irak, sino también en su propio país. El veterano periodista y escritor conservador Max Hastings califica en el Daily Mail la posibilidad de que Blair presida la UE de "grotesco insulto a la democracia".
La presidencia de la UE está comenzando a atraer candidatos. El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (de centro-derecha), y presidente del Eurogrupo desde 2004, ha declarado en una entrevista que publica hoy el diario francés Le Monde que estaría interesado en ser el próximo presidente de la UE.
"Si me hacen una propuesta no tendría razón para no escucharla", aunque "con la condición" de que vaya acompañada de "ideas ambiciosas para ese puesto", declara Juncker en la entrevista, la primera indicación de su interés en aspirar al cargo para el que hasta ahora sonaban nombres como el del ex primer ministro británico Tony Blair, el primer ministro holandés Jan Peter Balkenende o el ex presidente del Gobierno español, Felipe González, aunque este último ha reiterado en que no está interesado en el puesto.
Juncker ha criticado la candidatura de Blair porque, en su opinión, "no existe ningún ámbito" en el que Reino Unido haya demostrado una "verdadera inspiración europeísta" en los últimos diez años, excepto en materia de defensa. Y, según Juncker, Europa necesita que su representante en el exterior sea también capaz de "asegurar su cohesión interna".
Sin embargo, la candidatura de Blair está ganando impulso. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha encargado a dos de sus funcionarios más experimentados que hagan campaña en las capitales europeas a favor de la candidatura de Blair, según ha sabido el diario The Guardian. En los círculos del gobierno laborista se cree que si no se lleva a cabo una campaña dinámica, el ex primer ministro perderá su oportunidad.
Las dos personas encargadas por Brown para la tarea son John Cunliffe, su asesor de más alto rango en cuestiones europeas, y Kim Darroch, el embajador británico para la UE. El ministro de Exteriores, David Miliband, entró ayer de pleno en la campaña a favor de Blair al afirmar que sería "muy bueno para Reino Unido y también para Europa".
Brown ha desmentido que haya dado instrucciones concretas para lanzar la candidatura de Blair, aunque ha reconocido que si se aprueba el Tratado de Lisboa apoyará a su predecesor si éste se presenta para el cargo.
Según The Guardian, personas cercanas al Gobierno laborista están preocupadas porque el ex primer ministro no se ha comprometido activamente en la defensa de su candidatura hasta el momento, ni siquiera ha indicado su interés por el puesto, y esta semana los líderes europeos comenzarán ya a mantener conversaciones informales sobre los candidatos, dado que se espera que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratifique el Tratado de Lisboa en las próximas semanas. Una fuente gubernamental ha dicho a The Guardian que "La candidatura de Tony [...] no está en el mejor de los lugares. Necesitamos que nuestras embajadas en todo el mundo apoyen a Tony pero no pueden hacerlo si no hay un liderazgo por su parte".
En el círculo de Blair, se cree que lo que éste no desea es sufrir una humillación en el caso de ser vetado por algún líder europeo, como sucedió con el ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, cuando fue el propio Blair quien le vetó para el cargo de presidente de la Comisión Europea en 2004.
La posibilidad de que Tony Blair presida la Unión Europea no sólo despierta recelos en el resto de Europa, donde se le percibe como el responsable de la división política en el continente a raíz de la guerra de Irak, sino también en su propio país. El veterano periodista y escritor conservador Max Hastings califica en el Daily Mail la posibilidad de que Blair presida la UE de "grotesco insulto a la democracia".
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Unión Europea.
Brown diseña una estrategia para lograr que Blair presida la UE.
Noticia:
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha encargado a dos de sus funcionarios más experimentados que hagan campaña en las capitales europeas a favor de la candidatura de Tony Blair para presidir la UE, según ha sabido el diario The Guardian. En los círculos del gobierno laborista se cree que si no se lleva a cabo una campaña dinámica, el ex primer ministro perderá su oportunidad.
Las dos personas encargadas por Brown para la tarea son John Cunliffe, su asesor de más alto rango en cuestiones europeas, y Kim Darroch, el embajador británico para la UE. El ministro de Exteriores, David Miliband, entró ayer de pleno en la campaña a favor de Blair al afirmar que sería "muy bueno para Reino Unido y también para Europa".
Brown ha desmentido que haya dado instrucciones concretas para lanzar la candidatura de Blair, aunque ha reconocido que si se aprueba el Tratado de Lisboa apoyará a su predecesor si éste se presenta para el cargo.
Según The Guardian, personas cercanas al Gobierno laborista están preocupadas porque el ex primer ministro no se ha comprometido activamente en la defensa de su candidatura hasta el momento, ni siquiera ha indicado su interés por el puesto, y esta semana los líderes europeos comenzarán ya a mantener conversaciones informales sobre los candidatos, dado que se espera que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratifique el Tratado de Lisboa en las próximas semanas. Una fuente gubernamental ha dicho a The Guardian que "La candidatura de Tony [...] no está en el mejor de los lugares. Necesitamos que nuestras embajadas en todo el mundo apoyen a Tony pero no pueden hacerlo si no hay un liderazgo por su parte".
En el círculo de Blair, se cree que lo que éste no desea es sufrir una humillación en el caso de ser vetado por algún líder europeo, como sucedió con el ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, cuando fue el propio Blair quien le vetó para el cargo de presidente de la Comisión Europea en 2004.
La posibilidad de que Tony Blair presida la Unión Europea no sólo despierta recelos en el resto de Europa, donde se le percibe como el responsable de la división política en el continente a raíz de la guerra de Irak, sino también en su propio país. El veterano periodista y escritor conservador Max Hastings califica en el Daily Mail la posibilidad de que Blair presida la UE de "grotesco insulto a la democracia".
Por otro lado, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (de centro-derecha), y presidente del Eurogrupo desde 2004, ha declarado en una entrevista que publica hoy el diario francés Le Monde que estaría interesado en ser el próximo presidente de la UE. Juncker ha criticado la candidatura de Blair porque, en su opinión, "no existe ningún ámbito" en el que el Reino Unido haya demostrado una "verdadera inspiración europeísta" en los últimos diez años, excepto en materia de defensa. Y, según Juncker, Europa necesita que su representante en el exterior sea también capaz de "asegurar su cohesión interna".
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha encargado a dos de sus funcionarios más experimentados que hagan campaña en las capitales europeas a favor de la candidatura de Tony Blair para presidir la UE, según ha sabido el diario The Guardian. En los círculos del gobierno laborista se cree que si no se lleva a cabo una campaña dinámica, el ex primer ministro perderá su oportunidad.
Las dos personas encargadas por Brown para la tarea son John Cunliffe, su asesor de más alto rango en cuestiones europeas, y Kim Darroch, el embajador británico para la UE. El ministro de Exteriores, David Miliband, entró ayer de pleno en la campaña a favor de Blair al afirmar que sería "muy bueno para Reino Unido y también para Europa".
Brown ha desmentido que haya dado instrucciones concretas para lanzar la candidatura de Blair, aunque ha reconocido que si se aprueba el Tratado de Lisboa apoyará a su predecesor si éste se presenta para el cargo.
Según The Guardian, personas cercanas al Gobierno laborista están preocupadas porque el ex primer ministro no se ha comprometido activamente en la defensa de su candidatura hasta el momento, ni siquiera ha indicado su interés por el puesto, y esta semana los líderes europeos comenzarán ya a mantener conversaciones informales sobre los candidatos, dado que se espera que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratifique el Tratado de Lisboa en las próximas semanas. Una fuente gubernamental ha dicho a The Guardian que "La candidatura de Tony [...] no está en el mejor de los lugares. Necesitamos que nuestras embajadas en todo el mundo apoyen a Tony pero no pueden hacerlo si no hay un liderazgo por su parte".
En el círculo de Blair, se cree que lo que éste no desea es sufrir una humillación en el caso de ser vetado por algún líder europeo, como sucedió con el ex primer ministro belga, Guy Verhofstadt, cuando fue el propio Blair quien le vetó para el cargo de presidente de la Comisión Europea en 2004.
La posibilidad de que Tony Blair presida la Unión Europea no sólo despierta recelos en el resto de Europa, donde se le percibe como el responsable de la división política en el continente a raíz de la guerra de Irak, sino también en su propio país. El veterano periodista y escritor conservador Max Hastings califica en el Daily Mail la posibilidad de que Blair presida la UE de "grotesco insulto a la democracia".
Por otro lado, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (de centro-derecha), y presidente del Eurogrupo desde 2004, ha declarado en una entrevista que publica hoy el diario francés Le Monde que estaría interesado en ser el próximo presidente de la UE. Juncker ha criticado la candidatura de Blair porque, en su opinión, "no existe ningún ámbito" en el que el Reino Unido haya demostrado una "verdadera inspiración europeísta" en los últimos diez años, excepto en materia de defensa. Y, según Juncker, Europa necesita que su representante en el exterior sea también capaz de "asegurar su cohesión interna".
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Unión Europea.
El Constitucional checo aplaza su decisión sobre el Tratado de Lisboa al 3 de noviembre.
Noticia:
La Corte Constitucional de la República Checa ha aplazado esta tarde su veredicto sobre la presunta inconstitucionalidad del Tratado de Lisboa, un recurso presentado por 17 senadores conservadores contra el texto en el que alegan que viola la Carta Magna checa. El tribunal dará a conocer su veredicto definitivo el 3 de noviembre. Aunque las dos cámaras parlamentarias de la República Checa ya aprobaron el documento comunitario, desde mayo está pendiente sólo de la ratificación del jefe del Estado checo, Vaclav Klaus. Este conflicto está impidiendo que República Checa ratifique el tratado, lo que lo convierte en el único país de los 27 que todavía no lo ha hecho.
Al comienzo de la vista pública -celebrada en la sede de la magistatura en la ciudad de Brno, emitida en directo por el canal CT24 y que ha durado tres horas- el representante de los senadores conservadores ha interpuesto una denuncia por parcialidad contra el presidente del tribunal, Pavel Rychetsky, que ha sido desestimada. Rychetsky ha sido cuestionado por haberse reunido con el embajador alemán ante la República Checa, Johannes Haindl, con quien trató sobre la duración del trámite de este recurso. Quienes impugnaron el Tratado de Lisboa, el pasado 28 de septiembre, han añadido hoy nuevas alegaciones contra el documento comunitario, lo que Rychetsky ha tilado de acto "al borde de la obstrucción".
No más recursos
"Esta situación no es sostenible a largo plazo. Debería establecerse un procedimiento para casos similares en el futuro", ha señalado Stefan Füle, ministro de Asuntos Europeos, en referencia a la negativa de Klaus a estampar su firma en el tratado. Ante los magistrados han comparecido las cinco partes implicadas: los senadores euroescépticos, el Gobierno, el Senado, el Congreso y la Jefatura de Estado, sin que haya nuevos argumentos. Éste es el segundo recurso presentado ante el Constitucional, que ya emitió en noviembre pasado una sentencia en la que no se constataba incompatibilidad alguna en seis enunciados del Tratado de Lisboa con la Carta Magna checa.
El nuevo recurso argumenta que el Tratado de Lisboa limitará la soberanía checa al traspasar importantes competencias a la Unión Europea (UE), que con el texto implantará una toma de decisiones por mayoría en algunos campos. Jiri Oberfalzer, uno de los autores del actual recurso, ha opinado que la corte "no decidió en noviembre sobre la constitucionalidad (del documento comunitario) en su totalidad".
Tras este recurso, no acudirán "a este tribunal con nuevas alegaciones". "Las reacciones de Austria, Hungría y Alemania muestran que las reservas de Klaus están fundadas", ha sentenciado Oberfalzer. Klaus ha exigido que su país quedara fuera de la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, que acompaña al texto comunitario, ante el temor de que abriera la puerta a reclamaciones de indemnizaciones de los alemanes y húngaros expulsados de los Sudetes en la antigua Checoslovaquia tras la II Guerra Mundial. La pasada semana, Klaus anunció que estaría dispuesto a aceptar una propuesta de la Presidencia sueca de turno de la UE por la que simplemente se mencionaría el caso checo en el protocolo de aplicación de la Carta, emulando los casos del Reino Unido y Polonia.
La Corte Constitucional de la República Checa ha aplazado esta tarde su veredicto sobre la presunta inconstitucionalidad del Tratado de Lisboa, un recurso presentado por 17 senadores conservadores contra el texto en el que alegan que viola la Carta Magna checa. El tribunal dará a conocer su veredicto definitivo el 3 de noviembre. Aunque las dos cámaras parlamentarias de la República Checa ya aprobaron el documento comunitario, desde mayo está pendiente sólo de la ratificación del jefe del Estado checo, Vaclav Klaus. Este conflicto está impidiendo que República Checa ratifique el tratado, lo que lo convierte en el único país de los 27 que todavía no lo ha hecho.
Al comienzo de la vista pública -celebrada en la sede de la magistatura en la ciudad de Brno, emitida en directo por el canal CT24 y que ha durado tres horas- el representante de los senadores conservadores ha interpuesto una denuncia por parcialidad contra el presidente del tribunal, Pavel Rychetsky, que ha sido desestimada. Rychetsky ha sido cuestionado por haberse reunido con el embajador alemán ante la República Checa, Johannes Haindl, con quien trató sobre la duración del trámite de este recurso. Quienes impugnaron el Tratado de Lisboa, el pasado 28 de septiembre, han añadido hoy nuevas alegaciones contra el documento comunitario, lo que Rychetsky ha tilado de acto "al borde de la obstrucción".
No más recursos
"Esta situación no es sostenible a largo plazo. Debería establecerse un procedimiento para casos similares en el futuro", ha señalado Stefan Füle, ministro de Asuntos Europeos, en referencia a la negativa de Klaus a estampar su firma en el tratado. Ante los magistrados han comparecido las cinco partes implicadas: los senadores euroescépticos, el Gobierno, el Senado, el Congreso y la Jefatura de Estado, sin que haya nuevos argumentos. Éste es el segundo recurso presentado ante el Constitucional, que ya emitió en noviembre pasado una sentencia en la que no se constataba incompatibilidad alguna en seis enunciados del Tratado de Lisboa con la Carta Magna checa.
El nuevo recurso argumenta que el Tratado de Lisboa limitará la soberanía checa al traspasar importantes competencias a la Unión Europea (UE), que con el texto implantará una toma de decisiones por mayoría en algunos campos. Jiri Oberfalzer, uno de los autores del actual recurso, ha opinado que la corte "no decidió en noviembre sobre la constitucionalidad (del documento comunitario) en su totalidad".
Tras este recurso, no acudirán "a este tribunal con nuevas alegaciones". "Las reacciones de Austria, Hungría y Alemania muestran que las reservas de Klaus están fundadas", ha sentenciado Oberfalzer. Klaus ha exigido que su país quedara fuera de la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, que acompaña al texto comunitario, ante el temor de que abriera la puerta a reclamaciones de indemnizaciones de los alemanes y húngaros expulsados de los Sudetes en la antigua Checoslovaquia tras la II Guerra Mundial. La pasada semana, Klaus anunció que estaría dispuesto a aceptar una propuesta de la Presidencia sueca de turno de la UE por la que simplemente se mencionaría el caso checo en el protocolo de aplicación de la Carta, emulando los casos del Reino Unido y Polonia.
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Unión Europea.
lunes, 26 de octubre de 2009
La UE busca blindar el tratado frente a nuevas demandas.
Noticia:
Esta semana será decisiva para ver si se eliminan los obstáculos que mantienen paralizada la modernización institucional de la Unión. El Consejo Europeo, la llamada cumbre de líderes, que se reúne los próximos 29 y 30 de octubre, intentará acordar la declaración que exige el presidente checo, Václav Klaus, para firmar el Tratado de Lisboa. Klaus quiere la derogación de la Carta de los Derechos Fundamentales, vinculada al Tratado, para evitar que los alemanes expulsados de los Sudetes tras la II Guerra Mundial puedan reclamar sus propiedades. Aunque ya existe un principio de acuerdo, los líderes europeos temen que la cesión a Praga provoque la demanda de nuevas excepciones, como la formulada ya por el primer ministro eslovaco, Robert Fico.
Los jefes de Estado o de Gobierno de los Veintisiete necesitan asegurar primero la firma de Klaus, para que el Tratado entre en vigor, antes de meterse en harina con los nombramientos de la nueva Comisión, el presidente permanente y el Alto Representante de la Unión. La cuestión de los nombres será también objeto de análisis en las reuniones previas del Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo. La cumbre intentará también alcanzar un acuerdo sobre la ayuda que aportará la UE a los países en desarrollo para financiar sus planes contra el cambio climático.
Las expectativas del Consejo Europeo están en buena medida condicionadas por la decisión que adopte mañana el Tribunal Constitucional checo sobre el recurso presentado por 17 senadores del partido fundado por Klaus. El recurso pide un pronunciamiento sobre la compatibilidad del nuevo tratado con la Constitución checa. El tribunal ya falló hace un año que no había incompatibilidad alguna. Los jueces podrían decidir mañana que al tratarse de "cosa juzgada" no admiten a trámite el nuevo recurso. Fuentes jurídicas comunitarias manifestaron, no obstante, que preferían que el tribunal entrase en el fondo y resolviera rápidamente, para acabar de una vez con el litigio.
El problema que suscita la declaración exigida por Klaus es que pueda provocar nuevas excepciones. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ya ha advertido: "Tenemos solamente dos opciones. Nosotros vetaremos la propuesta checa en el Consejo Europeo o insistiremos en que se aplique también en Eslovaquia". El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, reconoció que esta nueva demanda representaba "un obstáculo adicional".
La renovación institucional más urgente empieza por la Comisión Europea, cuyo mandato termina el 31 de octubre. A partir de esta fecha, el Ejecutivo comunitario actuará sólo para gestionar "los asuntos corrientes", con los poderes para plantear iniciativas legislativas muy disminuidas.
El recién reelegido presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, expresaba esta semana en la Eurocámara su preocupación por los retrasos en el nombramiento de la nueva Comisión. "Debemos", dijo, "hacer todo lo que podamos para tener una Comisión de acuerdo con el Tratado de Lisboa". Aunque los nombramientos sean objeto de debate en el encuentro de finales de octubre, parece cada vez más probable la convocatoria de una cumbre extraordinaria para mediados de noviembre, para dedicarla a la designación de los nuevos comisarios, del presidente y el Alto Representante. El Parlamento ya tiene previsto votar a la nueva comisión a principios de diciembre. La elección de los futuros mandatarios estará muy determinada por los acuerdos entre los grandes países, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido.
Esta semana será decisiva para ver si se eliminan los obstáculos que mantienen paralizada la modernización institucional de la Unión. El Consejo Europeo, la llamada cumbre de líderes, que se reúne los próximos 29 y 30 de octubre, intentará acordar la declaración que exige el presidente checo, Václav Klaus, para firmar el Tratado de Lisboa. Klaus quiere la derogación de la Carta de los Derechos Fundamentales, vinculada al Tratado, para evitar que los alemanes expulsados de los Sudetes tras la II Guerra Mundial puedan reclamar sus propiedades. Aunque ya existe un principio de acuerdo, los líderes europeos temen que la cesión a Praga provoque la demanda de nuevas excepciones, como la formulada ya por el primer ministro eslovaco, Robert Fico.
Los jefes de Estado o de Gobierno de los Veintisiete necesitan asegurar primero la firma de Klaus, para que el Tratado entre en vigor, antes de meterse en harina con los nombramientos de la nueva Comisión, el presidente permanente y el Alto Representante de la Unión. La cuestión de los nombres será también objeto de análisis en las reuniones previas del Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo. La cumbre intentará también alcanzar un acuerdo sobre la ayuda que aportará la UE a los países en desarrollo para financiar sus planes contra el cambio climático.
Las expectativas del Consejo Europeo están en buena medida condicionadas por la decisión que adopte mañana el Tribunal Constitucional checo sobre el recurso presentado por 17 senadores del partido fundado por Klaus. El recurso pide un pronunciamiento sobre la compatibilidad del nuevo tratado con la Constitución checa. El tribunal ya falló hace un año que no había incompatibilidad alguna. Los jueces podrían decidir mañana que al tratarse de "cosa juzgada" no admiten a trámite el nuevo recurso. Fuentes jurídicas comunitarias manifestaron, no obstante, que preferían que el tribunal entrase en el fondo y resolviera rápidamente, para acabar de una vez con el litigio.
El problema que suscita la declaración exigida por Klaus es que pueda provocar nuevas excepciones. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ya ha advertido: "Tenemos solamente dos opciones. Nosotros vetaremos la propuesta checa en el Consejo Europeo o insistiremos en que se aplique también en Eslovaquia". El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, reconoció que esta nueva demanda representaba "un obstáculo adicional".
La renovación institucional más urgente empieza por la Comisión Europea, cuyo mandato termina el 31 de octubre. A partir de esta fecha, el Ejecutivo comunitario actuará sólo para gestionar "los asuntos corrientes", con los poderes para plantear iniciativas legislativas muy disminuidas.
El recién reelegido presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, expresaba esta semana en la Eurocámara su preocupación por los retrasos en el nombramiento de la nueva Comisión. "Debemos", dijo, "hacer todo lo que podamos para tener una Comisión de acuerdo con el Tratado de Lisboa". Aunque los nombramientos sean objeto de debate en el encuentro de finales de octubre, parece cada vez más probable la convocatoria de una cumbre extraordinaria para mediados de noviembre, para dedicarla a la designación de los nuevos comisarios, del presidente y el Alto Representante. El Parlamento ya tiene previsto votar a la nueva comisión a principios de diciembre. La elección de los futuros mandatarios estará muy determinada por los acuerdos entre los grandes países, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido.
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Unión Europea.
viernes, 23 de octubre de 2009
El presidente checo muestra sus primeros signos de acercamiento al Tratado de Lisboa.
Noticia:
El presidente checo, Václav Klaus, ha mostrado hoy las primeras señales de acercarse a la firma del Tratado de Lisboa. Encorado hasta ahora en sus objeciones al texto constitucional, Klaus ha felicitado a Suecia, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), por atender a sus demandas para modificar el tratado, según ha anunciado la oficina checa.
"Este propósito corresponde a lo que el presidente ha previsto y es posible trabajar en el futuro", ha anunciado el gabinete checo en un comunicado en referencia a las peticiones de su presidente. Klaus, que todavía no ha firmado el tratado, quiere garantías para que la Carta no pueda ser invocada por parte de los tres millones de alemanes que fueron perseguidos y expulsados de la República Checa tras la Segunda Guerra Mundial para reclamar sus propiedades. La negativa de Klaus a estampar su firma ha paralizado toda la maquinaria europea. El mandatario checo para ello había exigido que su país quedara fuera de la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, que acompaña al texto comunitario.
Sin embargo, las conversaciones entre Klaus, su primer ministro, Jan Fischer, y el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, apuntan hacia una simple inclusión del caso checo en el protocolo de aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, emulando los casos de Gran Bretaña y Polonia.
Esta fórmula sería del agrado de Klaus, según ha indicado hoy el vicepresidente del Gobierno, Stefan Füle, durante una reunión del Comité parlamentario de Asuntos Comunitarios en Praga. Esta solución será planteada en el Consejo Europeo del 29 y 30 de octubre en Bruselas, donde Praga espera un compromiso de los Veintisiete para que la exención checa se incorpore durante la próxima modificación del derecho primario comunitario.
Füle ha señalado que las reuniones para terminar de pulir esa mención checa continúan, son "constructivas" y se percibe "cierto optimismo". El problema es que Eslovaquia ha anunciado que vetará esa propuesta en el caso de que no se aplique también a Bratislava. Füle ha confirmado que no está manteniendo conversaciones directas con sus vecinos eslavos y confió en que no bloqueen esta condición impuesta por Klaus para dar luz verde al Tratado de Lisboa.
El 27 de octubre, dos días antes de la cumbre de Bruselas, la Corte Constitucional checa se pronunciará sobre un recurso contra Lisboa planteado por varios senadores conservadores, y que no guarda relación con las reservas de Klaus respecto a la Carta de Derechos. Mientras tanto, los partidos políticos minoritarios (democristianos, verdes y conservadores) están buscando fórmulas para obligar a Klaus a suscribir ya el Tratado de Lisboa, que fue aprobado hace meses por el Parlamento de Praga.
El presidente checo, Václav Klaus, ha mostrado hoy las primeras señales de acercarse a la firma del Tratado de Lisboa. Encorado hasta ahora en sus objeciones al texto constitucional, Klaus ha felicitado a Suecia, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), por atender a sus demandas para modificar el tratado, según ha anunciado la oficina checa.
"Este propósito corresponde a lo que el presidente ha previsto y es posible trabajar en el futuro", ha anunciado el gabinete checo en un comunicado en referencia a las peticiones de su presidente. Klaus, que todavía no ha firmado el tratado, quiere garantías para que la Carta no pueda ser invocada por parte de los tres millones de alemanes que fueron perseguidos y expulsados de la República Checa tras la Segunda Guerra Mundial para reclamar sus propiedades. La negativa de Klaus a estampar su firma ha paralizado toda la maquinaria europea. El mandatario checo para ello había exigido que su país quedara fuera de la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, que acompaña al texto comunitario.
Sin embargo, las conversaciones entre Klaus, su primer ministro, Jan Fischer, y el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, apuntan hacia una simple inclusión del caso checo en el protocolo de aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales, emulando los casos de Gran Bretaña y Polonia.
Esta fórmula sería del agrado de Klaus, según ha indicado hoy el vicepresidente del Gobierno, Stefan Füle, durante una reunión del Comité parlamentario de Asuntos Comunitarios en Praga. Esta solución será planteada en el Consejo Europeo del 29 y 30 de octubre en Bruselas, donde Praga espera un compromiso de los Veintisiete para que la exención checa se incorpore durante la próxima modificación del derecho primario comunitario.
Füle ha señalado que las reuniones para terminar de pulir esa mención checa continúan, son "constructivas" y se percibe "cierto optimismo". El problema es que Eslovaquia ha anunciado que vetará esa propuesta en el caso de que no se aplique también a Bratislava. Füle ha confirmado que no está manteniendo conversaciones directas con sus vecinos eslavos y confió en que no bloqueen esta condición impuesta por Klaus para dar luz verde al Tratado de Lisboa.
El 27 de octubre, dos días antes de la cumbre de Bruselas, la Corte Constitucional checa se pronunciará sobre un recurso contra Lisboa planteado por varios senadores conservadores, y que no guarda relación con las reservas de Klaus respecto a la Carta de Derechos. Mientras tanto, los partidos políticos minoritarios (democristianos, verdes y conservadores) están buscando fórmulas para obligar a Klaus a suscribir ya el Tratado de Lisboa, que fue aprobado hace meses por el Parlamento de Praga.
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Unión Europea.
jueves, 22 de octubre de 2009
Crece el rechazo a la candidatura de Blair para presidir la UE.
Noticia:
La ventaja del ex primer ministro británico, Tony Blair, para convertirse en el primer presidente de la UE empieza a palidecer. Hasta ahora era el único candidato oficial que contaba con el apoyo explícito de su Gobierno. Pero el rechazo a Blair empieza a tomar cuerpo en numerosos frentes.
Cinco europarlamentarios han presentado una declaración escrita contra esa candidatura pidiendo a sus colegas de la Eurocámara que la suscriban. La iniciativa, promovida por el eurodiputado socialista luxemburgués Robert Goebbels, la firman también los alemanes Jorgo Chatzimarkakis, coordinador del grupo liberal, y tres presidentes de comisiones: el socialista Jo Leinen, y los conservadores Klaus-Heiner Lehne y Herber Reul.
Además, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, ha manifestado que "Blair no tenía la envergadura para el puesto". Los tres países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) ya emitieron una declaración en la que implícitamente descalificaban a Blair para el puesto.
[En España, otro manifiesto rechaza la candidatura de Blair, sin citarlo, con el argumento de que "sería un paso atrás" designar a "una personalidad política euroescéptica o tibiamente europeísta". Este manifiesto cuenta ya con 130 firmas de políticos o intelectuales como Nicolás Sartorius, Victoria Camps, Rosa Regás, Máximo Cajal, Juan Manuel Eguiagaray, Carlos María Bru, Santos Juliá y Emilio Cassinello.]
Más duro es otro documento que, bajo el título de Stop Blair, promueve un foro de ciudadanos europeístas de centro-izquierda, quienes recuerdan que "violando la ley internacional, Blair comprometió a su país en la guerra de Irak a la que se oponían una gran mayoría de ciudadanos europeos".
La ventaja del ex primer ministro británico, Tony Blair, para convertirse en el primer presidente de la UE empieza a palidecer. Hasta ahora era el único candidato oficial que contaba con el apoyo explícito de su Gobierno. Pero el rechazo a Blair empieza a tomar cuerpo en numerosos frentes.
Cinco europarlamentarios han presentado una declaración escrita contra esa candidatura pidiendo a sus colegas de la Eurocámara que la suscriban. La iniciativa, promovida por el eurodiputado socialista luxemburgués Robert Goebbels, la firman también los alemanes Jorgo Chatzimarkakis, coordinador del grupo liberal, y tres presidentes de comisiones: el socialista Jo Leinen, y los conservadores Klaus-Heiner Lehne y Herber Reul.
Además, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, ha manifestado que "Blair no tenía la envergadura para el puesto". Los tres países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) ya emitieron una declaración en la que implícitamente descalificaban a Blair para el puesto.
[En España, otro manifiesto rechaza la candidatura de Blair, sin citarlo, con el argumento de que "sería un paso atrás" designar a "una personalidad política euroescéptica o tibiamente europeísta". Este manifiesto cuenta ya con 130 firmas de políticos o intelectuales como Nicolás Sartorius, Victoria Camps, Rosa Regás, Máximo Cajal, Juan Manuel Eguiagaray, Carlos María Bru, Santos Juliá y Emilio Cassinello.]
Más duro es otro documento que, bajo el título de Stop Blair, promueve un foro de ciudadanos europeístas de centro-izquierda, quienes recuerdan que "violando la ley internacional, Blair comprometió a su país en la guerra de Irak a la que se oponían una gran mayoría de ciudadanos europeos".
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Unión Europea.
martes, 20 de octubre de 2009
Patten sugiere a Felipe González para presidir la UE.
Noticia:
El conservador británico Chris Patten, ex comisario europeo de Relaciones Exteriores, afirmó ayer en San Sebastián que el ex presidente español Felipe González sería "un muy buen candidato" para presidir la UE si el mandatario checo Vaclav Klaus da su brazo a torcer y el Tratado de Lisboa entra en vigor en 2010.
Preguntado sobre algunos de los nombres que suenan para ser el rostro visible de la UE, el actual rector de la Universidad de Oxford cree que el ex primer ministro británico Tony Blair no es el hombre adecuado: "[Su nombramiento] tendría el efecto opuesto al que algunos europeos asumen. No creo que fuese bien recibido en el Reino Unido. Y sería curioso ver como presidente de la UE a quien la dividió con la guerra de Irak". También destacó como candidato al ex presidente finlandés y premio Nobel de la Paz Martti Ahtisaari.
Sea quien sea el elegido, subrayó la necesidad de dotar al puesto de contenido para que no se convierta en una mera "reina madre" europea y de elegir a alguien capaz de sacar adelante la agenda de la UE.
Apoyo a Turquía
Patten, que suena como posible ministro de Exteriores comunitario, cree que su postura favorable a la entrada de Turquía en la UE hace inviable su candidatura. Aunque no cierra ninguna puerta: "Si me lo ofrecieran, estaría loco al decir que no".
De visita en San Sebastián para dar una conferencia sobre el futuro de Europa, Patten encuentra en una cita de Lampedusa -"Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie"- la clave para que la UE no pierda su nivel de vida al verse desplazada a un segundo plano en el nuevo orden internacional. Pide un mayor gasto en universidades y una concentración de los recursos en centros de excelencia. También alerta del peligro del proteccionismo.
El conservador británico Chris Patten, ex comisario europeo de Relaciones Exteriores, afirmó ayer en San Sebastián que el ex presidente español Felipe González sería "un muy buen candidato" para presidir la UE si el mandatario checo Vaclav Klaus da su brazo a torcer y el Tratado de Lisboa entra en vigor en 2010.
Preguntado sobre algunos de los nombres que suenan para ser el rostro visible de la UE, el actual rector de la Universidad de Oxford cree que el ex primer ministro británico Tony Blair no es el hombre adecuado: "[Su nombramiento] tendría el efecto opuesto al que algunos europeos asumen. No creo que fuese bien recibido en el Reino Unido. Y sería curioso ver como presidente de la UE a quien la dividió con la guerra de Irak". También destacó como candidato al ex presidente finlandés y premio Nobel de la Paz Martti Ahtisaari.
Sea quien sea el elegido, subrayó la necesidad de dotar al puesto de contenido para que no se convierta en una mera "reina madre" europea y de elegir a alguien capaz de sacar adelante la agenda de la UE.
Apoyo a Turquía
Patten, que suena como posible ministro de Exteriores comunitario, cree que su postura favorable a la entrada de Turquía en la UE hace inviable su candidatura. Aunque no cierra ninguna puerta: "Si me lo ofrecieran, estaría loco al decir que no".
De visita en San Sebastián para dar una conferencia sobre el futuro de Europa, Patten encuentra en una cita de Lampedusa -"Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie"- la clave para que la UE no pierda su nivel de vida al verse desplazada a un segundo plano en el nuevo orden internacional. Pide un mayor gasto en universidades y una concentración de los recursos en centros de excelencia. También alerta del peligro del proteccionismo.
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