Noticia:
Cuando Elena Kagan recibió hacia fines del 2008 al equipo de la Casa Blanca que revisó a fondo su trayectoria profesional y su currículum (a fin de revisar y consolidar su candidatura al cargo de procuradora general), el grupo de expertos de talante inquisitorial no tuvo reparos ni contemplaciones a la hora de rebuscar en los aspectos más íntimos de su vida sexual.
¿Cuáles son sus preferencias? Se le preguntó entonces, a quemarropa. La respuesta sin rodeos de Elena Kagan —asegurando que sólo le interesaban los hombres en el terreno sexual— dejó satisfecho al equipo encargado de escrutar las candidaturas del presidente Barack Obama antes de ser sometidas a la consideración del Senado.
Pero no sucedió lo mismo con quienes, desde círculos vinculados a la extrema derecha del Partido Republicano, han vuelto a generar rumores sobre las preferencias sexuales de Kagan para poner en entredicho su reputación y malograr sus aspiraciones para convertirse en uno de los nueve magistrados que conforman la Suprema Corte.
Algunos han insinuado que Elena Kagan se rehúsa a salir del armario; estas las insinuaciones a través de distintos blogs han obligado a la Casa Blanca a actuar con rapidez para defender el honor de Kagan y evitar el descarrilamiento de su candidata a la Suprema Corte de la nación.
La primera piedra
Fue Ben Domenech, un bloguero conservador de la cadena CBS, el primero en lanzar la piedra, al señalar que Elena Kagan se era la primera mujer “abiertamente lesbiana” que la administración Obama presentaba como candidata al máximo tribunal.
Domenech, un antiguo colaborador del diario The Washington Post que fue despedido entre múltiples acusaciones de plagio, se ha visto obligado a presentar disculpas a Kagan ante el desmentido de la Casa Blanca.
Sin embargo, el rumor, que Domenech aderezó con versiones de que la supuesta amante de Kagan era bien conocida en los círculos académicos de Harvard, no ha sido desaprovechado por grupos de extrema derecha que han iniciado una campaña con recolección de firmas para “evitar la confirmación de una peligrosa mujer de extrema izquierda”.
La campaña de la extrema derecha —que ha querido vengarse así de Kagan por su decisión, cuando se desempeñaba como decana de la Escuela de Leyes de Harvard, de restringir en 2003 y 2004 el acceso de los reclutadores de Ejército a los recintos universitarios—, no ha tenido el impacto deseado, al menos por el momento. A pesar de ello, los rumores han dejado al descubierto a todo un pelotón de francotiradores que tratarán de descarrilar la confirmación de la abogada en el Senado con insinuaciones, denuncias y hasta calumnias.
“Independientemente de sus preferencias sexuales, lo importante es saber si un candidato puede o no ser buen juez. Es decir, si servirá, o no, de forma fiel el dictado de la Constitución por encima de sus puntos de vista”, ha señalado, Jeff Sessions, el republicano de mayor rango ante el Comité Judicial del Senado, en un intento por desmarcarse de la campaña de rumores sobre las preferencias sexuales de Kagan.
“Y en el caso de Kagan, no sólo interpretó mal la ley al prohibir el reclutamiento en los recintos de la Universidad, sino que la violó”, añadió Sessions, dejando entrever así la estrategia que los republicanos utilizarán a partir del próximo mes, durante un proceso de confirmación senatorial que promete ser intensa.
La batalla será no sólo para decidir el futuro de Elena Kagan, sino para robustecer o perjudicar las aspiraciones electorales de demócratas y republicanos en noviembre próximo.
Prevén un proceso muy duro
Por ello, independientemente de las credenciales académicas y profesionales que han sido valoradas por la Casa Blanca para escoger a una mujer soltera. de 50 años y de origen judío como candidata a suceder al juez John Paul Stevens en la Suprema Corte, la mayoría de los analistas coincide en señalar que el proceso de confirmación “será muy duro”.
“Estamos en año de elecciones y sólo esto garantiza un proceso de confirmación muy sucio”, consideró Bob Schieffer, uno de los más reputados comentaristas, al vaticinar una lluvia de dardos envenenados contra Kagan.
Si la abogada, considerada una de las principales expertas en derecho constitucional, es capaz de salir airosa de esa lluvia de ataques y descalificaciones que se avecina, demostrará que no sólo ha sido la mejor elección de Obama, sino que la clase política será capaz de hacer de lado sus agendas electorales para juzgarla por sus méritos y experiencia.
Ni Jesús se hubiera salvado
“Desafortunadamente, el Senado es un espacio muy beligerante en tiempos electorales. Por eso mismo, si el presidente Obama hubiese elegido al mismísimo Jesucristo o a Mahoma, aún así su elección se hubiera enfrentado a un pelotón de críticos”, dijo Abner Mikva, un antiguo juez de apelaciones y viejo amigo de Kagan, en referencia al tiempo y a las circunstancias electorales que hoy conspiran contra la nominación de la ex decana.
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martes, 18 de mayo de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
La Corte de EU avala dinero en campañas.
Noticia:
En una polémica decisión, la Suprema Corte de Estados Unidos falló ayer a favor de que las grandes corporaciones, las centrales sindicales y los poderosos intereses creados del país puedan tener un mayor protagonismo en las campañas políticas.
Tras un ríspido debate y en una votación de 5 contra 4, los magistrados del Tribunal Supremo echaron por tierra una vieja prohibición para que las grandes corporaciones financieras o industriales puedan financiar campañas publicitarias a favor o en contra de sus candidatos.
La decisión de la Corte, amparada en la defensa a la libertad de expresión, concederá una mayor capacidad de influencia política a los más ricos y poderosos y tendrá un impacto inmediato en las elecciones de medio término de noviembre próximo, donde los demócratas ponen en juego su precaria mayoría.
En defensa del fallo, el juez Anthony Kennedy, aseguró en sus considerandos que “si la primera enmienda tiene alguna fuerza es la de prohibir al Congreso la sanción o el encarcelamiento de ciudadanos, o grupos de ciudadanos, simplemente por expresarse políticamente”.
Obama repudia fallo
Tras conocer el fallo judicial el presidente Barack Obama repudió la decisión que, dijo, “dará luz verde a una nueva estampida de contribuciones en dinero por parte de grupos de presión” en las campañas políticas, en donde la opinión del ciudadano común podrá ser comprada o mediatizada por las grandes corporaciones. “Esta es una victoria enorme para las petroleras, los bancos de Wall Street, las compañías de seguros de salud y otros intereses poderosos que movilizan su peso cada día para ahogar las voces del ciudadano común”, advirtió Obama en un comunicado emitido por la Casa Blanca.
La administración Obama anticipó que propondrá a demócratas y republicanos “la negociación e implementación de una respuesta enérgica contra este fallo”. La resolución fue respaldada por el ala conservadora del Alto Tribunal bajo la firma de los jueces Anthony M. Kennedy, Antonin Scalia, Samuel A. Alito y Clarence Thomas y tuvo el disentimiento del denominado grupo progresista encabezado por los magistrados Sonia Sotomayor, Ruth Bader Ginsburg y Stephen G. Breyer.
Victoria conservadora
Con la resolución aprobada ayer por el alto tribunal, empresas de gran peso e influencia como las petroleras, los grupos industriales con intereses en el sector armamentista o las compañías aseguradoras y farmacéuticas “podrán apoyar de forma abierta y con grandes inversiones publicitarias a los candidatos que más se ajusten a sus intereses y preferencias”, consideró el analista legal Jeffrey Toobin.
El fallo respondió a un caso iniciado por el grupo conservador Ciudadanos Unidos. La demanda del grupo llegó al Supremo por una denuncia en contra de la Comisión Electoral Federal, que en las primarias de 2008 prohibió a las empresas de televisión por cable ofrecer un documental crítico con Hillary Clinton.
En una polémica decisión, la Suprema Corte de Estados Unidos falló ayer a favor de que las grandes corporaciones, las centrales sindicales y los poderosos intereses creados del país puedan tener un mayor protagonismo en las campañas políticas.
Tras un ríspido debate y en una votación de 5 contra 4, los magistrados del Tribunal Supremo echaron por tierra una vieja prohibición para que las grandes corporaciones financieras o industriales puedan financiar campañas publicitarias a favor o en contra de sus candidatos.
La decisión de la Corte, amparada en la defensa a la libertad de expresión, concederá una mayor capacidad de influencia política a los más ricos y poderosos y tendrá un impacto inmediato en las elecciones de medio término de noviembre próximo, donde los demócratas ponen en juego su precaria mayoría.
En defensa del fallo, el juez Anthony Kennedy, aseguró en sus considerandos que “si la primera enmienda tiene alguna fuerza es la de prohibir al Congreso la sanción o el encarcelamiento de ciudadanos, o grupos de ciudadanos, simplemente por expresarse políticamente”.
Obama repudia fallo
Tras conocer el fallo judicial el presidente Barack Obama repudió la decisión que, dijo, “dará luz verde a una nueva estampida de contribuciones en dinero por parte de grupos de presión” en las campañas políticas, en donde la opinión del ciudadano común podrá ser comprada o mediatizada por las grandes corporaciones. “Esta es una victoria enorme para las petroleras, los bancos de Wall Street, las compañías de seguros de salud y otros intereses poderosos que movilizan su peso cada día para ahogar las voces del ciudadano común”, advirtió Obama en un comunicado emitido por la Casa Blanca.
La administración Obama anticipó que propondrá a demócratas y republicanos “la negociación e implementación de una respuesta enérgica contra este fallo”. La resolución fue respaldada por el ala conservadora del Alto Tribunal bajo la firma de los jueces Anthony M. Kennedy, Antonin Scalia, Samuel A. Alito y Clarence Thomas y tuvo el disentimiento del denominado grupo progresista encabezado por los magistrados Sonia Sotomayor, Ruth Bader Ginsburg y Stephen G. Breyer.
Victoria conservadora
Con la resolución aprobada ayer por el alto tribunal, empresas de gran peso e influencia como las petroleras, los grupos industriales con intereses en el sector armamentista o las compañías aseguradoras y farmacéuticas “podrán apoyar de forma abierta y con grandes inversiones publicitarias a los candidatos que más se ajusten a sus intereses y preferencias”, consideró el analista legal Jeffrey Toobin.
El fallo respondió a un caso iniciado por el grupo conservador Ciudadanos Unidos. La demanda del grupo llegó al Supremo por una denuncia en contra de la Comisión Electoral Federal, que en las primarias de 2008 prohibió a las empresas de televisión por cable ofrecer un documental crítico con Hillary Clinton.
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domingo, 9 de agosto de 2009
Sonia Sotomayor jura cargo en Corte.
Noticia:
La magistrada de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor escribió ayer una página de la historia al jurar su cargo como la primera juez hispana del Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una ceremonia oficiada por el presidente del organismo, el magistrado John Roberts.
Será la tercera mujer en ocupar uno de los nueve puestos vitalicios del Supremo en los 220 años de historia del tribunal.
El acto, al que se permitió por primera vez el acceso de cámaras de televisión, estuvo precedido de otra breve ceremonia privada en la que sólo participaron familiares y amigos.
Su madre, Celina Sotomayor, sostuvo la Biblia sobre la que juró su cargo y sobre la que la letrada prometió aplicar el derecho de forma igualitaria entre pobres y ricos. Ambas iban vestidas con trajes chaqueta color claro y se dieron un emotivo abrazo al finalizar el juramento.
La magistrada de 55 años se refiere a menudo a su madre como la inspiración de su vida, la persona a la que dice deber todo lo que es y alguien ante quien se sigue sintiendo pequeña.
“Soy sólo la mitad de mujer que ella”, aseguró en mayo, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la propuso para sustituir al juez David Souter, quien decidió retirarse.
Los miembros del Supremo son nombrados por el inquilino de la Casa Blanca, pero necesitan ser confirmados por el Senado, que dio luz verde el jueves a Sotomayor por 68 votos a favor y 31 en contra. En total, 59 demócratas y nueve republicanos respaldaron su candidatura.
Alrededor de 60 invitados participaron en la ceremonia de ayer, entre ellos el asesor de la Casa Blanca Greg Craig y otros miembros de la residencia oficial estadounidense que la ayudaron a prepararse para las audiencias de confirmación en el Senado.
La nueva integrante del Supremo encarna la típica historia de éxito que admiran y respetan los estadounidenses.
Nacida en el barrio neoyorquino del Bronx, sus padres se trasladaron de Puerto Rico a Nueva York durante la II Guerra Mundial. Su padre, un empleado de una fábrica, no hablaba inglés.
La juez se crió en unas viviendas de protección oficial, cerca del estadio de su equipo favorito de beisbol, los Yankees de Nueva York. Tenía nueve años cuando murió su padre.
Su madre, una enfermera que trabajaba seis días a la semana, fue la encargada de criarlos a ella y su hermano.
Sotomayor, quien se graduó summa cum laude en la Universidad de Princeton, es también licenciada de la Universidad de Yale y ha trabajado en todos los niveles del sistema judicial estadounidense durante sus tres décadas de carrera profesional.
Su debut en el hermético Tribunal Supremo tendrá lugar en septiembre durante una sesión especial del organismo que estará precedida por su ceremonia formal de investidura.
El Supremo deberá decidir entonces si desecha los dictámenes previos sobre reforma de las leyes de financiación electoral. El veredicto podría tener una enorme trascendencia e invertir las restricciones vigentes durante un siglo, e impuestas por el Congreso, sobre gastos durante las campañas electorales.
Tras la audiencia de septiembre, el Tribunal iniciará su periodo habitual de sesiones a comienzos de octubre. A diferencia de los tribunales de apelaciones, los jueces del Supremo eligen qué casos merecen su atención.
La institución recibe unas 8 mil peticiones anuales y selecciona menos de 80 casos.
Los jueces han elegido ya 46 de ellos y Sotomayor podrá emitir su opinión sobre la cifra restante. La primera magistrada propuesta por los demócratas en los últimos 15 años hará compañía a partir de octubre a Ruth Bader Ginsburg, en la actualidad la única juez mujer del Supremo.
Sonia Sotomayor llegará a un tribunal dividido entre cuatro jueces conservadores, cuatro progresistas y un magistrado “bisagra”, el republicano moderado Anthony Kennedy, que suele romper el empate a favor del bando conservador.
La magistrada de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor escribió ayer una página de la historia al jurar su cargo como la primera juez hispana del Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una ceremonia oficiada por el presidente del organismo, el magistrado John Roberts.
Será la tercera mujer en ocupar uno de los nueve puestos vitalicios del Supremo en los 220 años de historia del tribunal.
El acto, al que se permitió por primera vez el acceso de cámaras de televisión, estuvo precedido de otra breve ceremonia privada en la que sólo participaron familiares y amigos.
Su madre, Celina Sotomayor, sostuvo la Biblia sobre la que juró su cargo y sobre la que la letrada prometió aplicar el derecho de forma igualitaria entre pobres y ricos. Ambas iban vestidas con trajes chaqueta color claro y se dieron un emotivo abrazo al finalizar el juramento.
La magistrada de 55 años se refiere a menudo a su madre como la inspiración de su vida, la persona a la que dice deber todo lo que es y alguien ante quien se sigue sintiendo pequeña.
“Soy sólo la mitad de mujer que ella”, aseguró en mayo, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la propuso para sustituir al juez David Souter, quien decidió retirarse.
Los miembros del Supremo son nombrados por el inquilino de la Casa Blanca, pero necesitan ser confirmados por el Senado, que dio luz verde el jueves a Sotomayor por 68 votos a favor y 31 en contra. En total, 59 demócratas y nueve republicanos respaldaron su candidatura.
Alrededor de 60 invitados participaron en la ceremonia de ayer, entre ellos el asesor de la Casa Blanca Greg Craig y otros miembros de la residencia oficial estadounidense que la ayudaron a prepararse para las audiencias de confirmación en el Senado.
La nueva integrante del Supremo encarna la típica historia de éxito que admiran y respetan los estadounidenses.
Nacida en el barrio neoyorquino del Bronx, sus padres se trasladaron de Puerto Rico a Nueva York durante la II Guerra Mundial. Su padre, un empleado de una fábrica, no hablaba inglés.
La juez se crió en unas viviendas de protección oficial, cerca del estadio de su equipo favorito de beisbol, los Yankees de Nueva York. Tenía nueve años cuando murió su padre.
Su madre, una enfermera que trabajaba seis días a la semana, fue la encargada de criarlos a ella y su hermano.
Sotomayor, quien se graduó summa cum laude en la Universidad de Princeton, es también licenciada de la Universidad de Yale y ha trabajado en todos los niveles del sistema judicial estadounidense durante sus tres décadas de carrera profesional.
Su debut en el hermético Tribunal Supremo tendrá lugar en septiembre durante una sesión especial del organismo que estará precedida por su ceremonia formal de investidura.
El Supremo deberá decidir entonces si desecha los dictámenes previos sobre reforma de las leyes de financiación electoral. El veredicto podría tener una enorme trascendencia e invertir las restricciones vigentes durante un siglo, e impuestas por el Congreso, sobre gastos durante las campañas electorales.
Tras la audiencia de septiembre, el Tribunal iniciará su periodo habitual de sesiones a comienzos de octubre. A diferencia de los tribunales de apelaciones, los jueces del Supremo eligen qué casos merecen su atención.
La institución recibe unas 8 mil peticiones anuales y selecciona menos de 80 casos.
Los jueces han elegido ya 46 de ellos y Sotomayor podrá emitir su opinión sobre la cifra restante. La primera magistrada propuesta por los demócratas en los últimos 15 años hará compañía a partir de octubre a Ruth Bader Ginsburg, en la actualidad la única juez mujer del Supremo.
Sonia Sotomayor llegará a un tribunal dividido entre cuatro jueces conservadores, cuatro progresistas y un magistrado “bisagra”, el republicano moderado Anthony Kennedy, que suele romper el empate a favor del bando conservador.
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Suprema Corte de Justicia de EU.
viernes, 7 de agosto de 2009
Celebran confirmación de Sotomayor en Corte.
Noticia:
La juez latina Sonia Sotomayor hizo ayer historia al convertirse en la primera mujer hispana aprobada por el Senado para pasar a formar parte de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
La magistrada, de 55 años y origen puertorriqueño, cosechaba ayer una mayoría apabullante de 68 votos —incluidos los de nueve de senadores republicanos—, contra 31, que la convierten en la juez número 111 en la historia de la máxima corte de de la nación.
“Este es un gran día para la familia de Sonia Sotomayor, pero también para Estados Unidos”, aseguró con una sonrisa el presidente Barack Obama, convencido de que con el éxito en el Senado de su designada a la Corte Suprema quedan refrendados “los valores de justicia, igualdad y oportunidad”.
Sotomayor, que observó desde sus oficinas en Nueva York el desenlace de la votación, se limitó a deslumbrar a todos aquellos que la observaban con una amplia sonrisa, muy a la medida de la difícil proeza que logró, al alzarse por encima de las críticas y los ataques racistas que le lanzaron miembros del Partido Republicano, que la acusaron de respirar por la vena del “activismo judicial” a favor de las minorías.
Algunos espectadores dijeron que Sotomayor, con lágrimas en los ojos, atendió una llamada de su madre pocos momentos después de que fuera anunciada su confirmación en el Senado. La escucharon decir: “Mami, estoy con gente aquí”, antes de sostener una breve conversación en español.
La confirmación de Sotomayor fue celebrada por puertorriqueños en el restaurante Fonda Boricua Lounge, en la zona hispana de Harlem. El gobierno de Puerto Rico, así como otros líderes políticos y juristas también celebraron la esperada noticia.
Sotomayor jurará a su cargo el sábado, dos veces: primero, John Roberts, presidente de la Corte Suprema, la juramentará, como manda la Constitución, en una ceremonia de carácter privado en el máximo tribunal, a la cual sólo podrán asistir familiares de la juez.
Luego, Roberts presidirá una segunda ceremonia en la que estarán presentes los familiares y amigos de Sotomayor, así como la prensa.
El triunfo de la magistrada marcó una importante victoria para la administración del presidente Obama y un importante logro para una mujer que se crió en un barrio humilde de Nueva York y que luchó por abrirse paso en las prestigiosas universidades de Princeton y Yale.
La confirmación de Sotomayor era festejada por la mayoría demócrata, pero en especial por el presidente del Comité Judicial, Patrick Leahy, senador por Vermont, quien se congratuló porque “a pesar de los burdos intentos por distorsionar el récord de Sotomayor, sugiriendo que su origen y herencia cultural comprometerían sus juicios en el Tribunal Supremo”, la experiencia y la altura intelectual de la juez hispana convencieron a los legisladores de la Cámara Alta.
El fallido intento de los conservadores republicanos para frustrar la confirmación de Sotomayor, fue aprovechado por organizaciones hispanas para subrayar el “grave problema” que tiene esa agrupación “para conectarse con la comunidad latina”, según consideró la Coalición para la Defensa de los Derechos Humanos de la Comunidad Latina (CHIRLA, por sus siglas en inglés).
La victoria de Sotomayor fue posible gracias al apoyo de la mayoría demócrata en el Senado, que cuenta con 60 escaños, si se toman en cuenta los votos de los dos senadores independientes. .(Con información de agencias)
La juez latina Sonia Sotomayor hizo ayer historia al convertirse en la primera mujer hispana aprobada por el Senado para pasar a formar parte de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
La magistrada, de 55 años y origen puertorriqueño, cosechaba ayer una mayoría apabullante de 68 votos —incluidos los de nueve de senadores republicanos—, contra 31, que la convierten en la juez número 111 en la historia de la máxima corte de de la nación.
“Este es un gran día para la familia de Sonia Sotomayor, pero también para Estados Unidos”, aseguró con una sonrisa el presidente Barack Obama, convencido de que con el éxito en el Senado de su designada a la Corte Suprema quedan refrendados “los valores de justicia, igualdad y oportunidad”.
Sotomayor, que observó desde sus oficinas en Nueva York el desenlace de la votación, se limitó a deslumbrar a todos aquellos que la observaban con una amplia sonrisa, muy a la medida de la difícil proeza que logró, al alzarse por encima de las críticas y los ataques racistas que le lanzaron miembros del Partido Republicano, que la acusaron de respirar por la vena del “activismo judicial” a favor de las minorías.
Algunos espectadores dijeron que Sotomayor, con lágrimas en los ojos, atendió una llamada de su madre pocos momentos después de que fuera anunciada su confirmación en el Senado. La escucharon decir: “Mami, estoy con gente aquí”, antes de sostener una breve conversación en español.
La confirmación de Sotomayor fue celebrada por puertorriqueños en el restaurante Fonda Boricua Lounge, en la zona hispana de Harlem. El gobierno de Puerto Rico, así como otros líderes políticos y juristas también celebraron la esperada noticia.
Sotomayor jurará a su cargo el sábado, dos veces: primero, John Roberts, presidente de la Corte Suprema, la juramentará, como manda la Constitución, en una ceremonia de carácter privado en el máximo tribunal, a la cual sólo podrán asistir familiares de la juez.
Luego, Roberts presidirá una segunda ceremonia en la que estarán presentes los familiares y amigos de Sotomayor, así como la prensa.
El triunfo de la magistrada marcó una importante victoria para la administración del presidente Obama y un importante logro para una mujer que se crió en un barrio humilde de Nueva York y que luchó por abrirse paso en las prestigiosas universidades de Princeton y Yale.
La confirmación de Sotomayor era festejada por la mayoría demócrata, pero en especial por el presidente del Comité Judicial, Patrick Leahy, senador por Vermont, quien se congratuló porque “a pesar de los burdos intentos por distorsionar el récord de Sotomayor, sugiriendo que su origen y herencia cultural comprometerían sus juicios en el Tribunal Supremo”, la experiencia y la altura intelectual de la juez hispana convencieron a los legisladores de la Cámara Alta.
El fallido intento de los conservadores republicanos para frustrar la confirmación de Sotomayor, fue aprovechado por organizaciones hispanas para subrayar el “grave problema” que tiene esa agrupación “para conectarse con la comunidad latina”, según consideró la Coalición para la Defensa de los Derechos Humanos de la Comunidad Latina (CHIRLA, por sus siglas en inglés).
La victoria de Sotomayor fue posible gracias al apoyo de la mayoría demócrata en el Senado, que cuenta con 60 escaños, si se toman en cuenta los votos de los dos senadores independientes. .(Con información de agencias)
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miércoles, 29 de julio de 2009
Sotomayor, más cerca de la Corte Suprema.
Noticia:
El Comité Judicial del Senado estadounidense aprobó ayer por mayoría la designación de la magistrada de origen hispano, Sonia Sotomayor, como futura miembro de la Corte Suprema.
La votación, por 13 votos a favor y 6 en contra, coloca a Sotomayor a un paso de la confirmación definitiva en el pleno del Senado que, muy probablemente se dará la próxima semana. La abrumadora mayoría demócrata en la Cámara Alta casi le garantiza convertirse en la primera mujer latina en llegar al máximo tribunal de justicia del país.
La mayoría demócrata cuenta con 60 escaños de un total de 100 en el Senado, por lo que los analistas consideran prácticamente asegurada la confirmación de Sotomayor la semana próxima, antes del receso que comienza el 7 de agosto.
El espaldarazo a Sotomayor, que ayer cosechó los 12 votos de los demócratas en el comité de justicia y el voto de calidad de Lindsay Graham —el único republicano que se desmarcó del rechazo de su partido—, se produjo en medio de una tumultuosa votación en la que los demócratas festejaron el avance de su nominación, mientras la minoría republicana insistía en defender su voto en contra. “Si estando en la Corte (Sotomayor) inspirara a jóvenes mujeres, particularmente a latinas, eso será una buena cosa”, argumentó Graham.
“La posición proliberal y la falta de imparcialidad de Sotomayor (en temas relacionados con los derechos de las minorías) la descalifican para formar parte del máximo tribunal de la nación”, insistió en cambio el senador por Alabama, Jeff Sessions, con un discurso que ha querido contentar a la base ultraconservadora de su partido, sin conceder demasiada importancia a la creciente deserción de los hispanos hartos de las acusaciones y de los ataques de tufo racista contra Sotomayor.
En todo caso, cuatro republicanos han anunciado que votarán por Sotomayor en el pleno.
Desde la bancada demócrata, el senador por Nueva York, Charles E. Schumer, consideró el apoyo del Comité Judicial a Sotomayor como “un acontecimiento histórico” y desestimó las acusaciones de los republicanos por considerar que, lejos de ser una magistrada de corte liberal, el historial de Sotomayor “ha demostrado que es una juez de corte más bien moderado”.
Schumer lamentó también que los republicanos hayan juzgado a Sotomayor por una sola frase –cuando dijo ante un grupo de estudiantes hispanos, en 2001, que una mujer latina y sabia a veces podía llegar a una mejor conclusión que alguien del sexo opuesto y anglosajón—, sin tomar en cuenta su impresionante historial judicial.
En toda su historia, la Corte Suprema de Justicia ha tenido 110 magistrados, de los cuales 106 han sido hombres blancos, mientras que sólo dos han sido afroamericanos y dos mujeres.
El Comité Judicial del Senado estadounidense aprobó ayer por mayoría la designación de la magistrada de origen hispano, Sonia Sotomayor, como futura miembro de la Corte Suprema.
La votación, por 13 votos a favor y 6 en contra, coloca a Sotomayor a un paso de la confirmación definitiva en el pleno del Senado que, muy probablemente se dará la próxima semana. La abrumadora mayoría demócrata en la Cámara Alta casi le garantiza convertirse en la primera mujer latina en llegar al máximo tribunal de justicia del país.
La mayoría demócrata cuenta con 60 escaños de un total de 100 en el Senado, por lo que los analistas consideran prácticamente asegurada la confirmación de Sotomayor la semana próxima, antes del receso que comienza el 7 de agosto.
El espaldarazo a Sotomayor, que ayer cosechó los 12 votos de los demócratas en el comité de justicia y el voto de calidad de Lindsay Graham —el único republicano que se desmarcó del rechazo de su partido—, se produjo en medio de una tumultuosa votación en la que los demócratas festejaron el avance de su nominación, mientras la minoría republicana insistía en defender su voto en contra. “Si estando en la Corte (Sotomayor) inspirara a jóvenes mujeres, particularmente a latinas, eso será una buena cosa”, argumentó Graham.
“La posición proliberal y la falta de imparcialidad de Sotomayor (en temas relacionados con los derechos de las minorías) la descalifican para formar parte del máximo tribunal de la nación”, insistió en cambio el senador por Alabama, Jeff Sessions, con un discurso que ha querido contentar a la base ultraconservadora de su partido, sin conceder demasiada importancia a la creciente deserción de los hispanos hartos de las acusaciones y de los ataques de tufo racista contra Sotomayor.
En todo caso, cuatro republicanos han anunciado que votarán por Sotomayor en el pleno.
Desde la bancada demócrata, el senador por Nueva York, Charles E. Schumer, consideró el apoyo del Comité Judicial a Sotomayor como “un acontecimiento histórico” y desestimó las acusaciones de los republicanos por considerar que, lejos de ser una magistrada de corte liberal, el historial de Sotomayor “ha demostrado que es una juez de corte más bien moderado”.
Schumer lamentó también que los republicanos hayan juzgado a Sotomayor por una sola frase –cuando dijo ante un grupo de estudiantes hispanos, en 2001, que una mujer latina y sabia a veces podía llegar a una mejor conclusión que alguien del sexo opuesto y anglosajón—, sin tomar en cuenta su impresionante historial judicial.
En toda su historia, la Corte Suprema de Justicia ha tenido 110 magistrados, de los cuales 106 han sido hombres blancos, mientras que sólo dos han sido afroamericanos y dos mujeres.
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Suprema Corte de Justicia de EU.
viernes, 17 de julio de 2009
Termina fase de interrogatorios a Sotomayor.
Noticia:
Sonia Sotomayor avanzaba ayer en su proceso de confirmación para convertirse en la primera juez hispana en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
Tras una serie de interrogatorios que le han permitido demostrar su estatura intelectual y confirmar su reputación de “mujer latina y sabia”, Sotomayor se enfrentó ayer a un último e intenso careo con la bancada de senadores republicanos, que fracasaron en sus intentos por arrancarle pronunciamientos de corte personal en asuntos como el aborto, la pena de muerte, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho a portar armas que consagra la segunda enmienda de la Constitución.
Cauta, meticulosa y segura en su argumentación legal, Sotomayor superó sin mayores problemas los varios obstáculos que le pusieron los republicanos.
La votación para la confirmación de Sotomayor podría producirse en la primera semana de agosto. En el camino, sin embargo, la juez se ha visto obligada a pagar un elevado precio por el derecho de piso que los republicanos le han exigido por ser la primera mujer latina que podría acceder al máximo tribunal. “Ciertamente, lamento haber ofendido a algunas personas. Creo que mi vida demuestra que no tuve intención de dar la impresión que algunos se formaron con mis palabras”, dijo Sotomayor, en la única concesión que consiguieron arrancarle los republicanos, convencidos de que con esta acción han logrado puntos entre su electorado blanco y conservador.
No así entre el electorado femenino o latino, que ayer lamentaba el “doble estándar” aplicado a una mujer que se atrevió a decir que era “latina y sabia”. “¿Algún hombre o mujer blanco que haya pasado por un proceso de confirmación para la Suprema Corte ha sido obligado a declarar que no es proclive a favorecer a los blancos en sus tribunales?”, se preguntaba desde las páginas de The Washington Post Amy E Lesen, una lectora indignada por el trato dispensado a Sotomayor.
“Tengo que decir que usted ha dicho algunas cosas que simplemente me han asustado”, le dijo ayer con desdén y condescendencia Lindsey Graham, senador por Carolina del Sur y uno de los que más se empleó a fondo para obligar a Sotomayor a retractarse de las palabras pronunciadas en el 2001, cuando declaró ante un grupo de estudiantes de origen hispanos que “una mujer latina sabia, con la riqueza de sus experiencias, muchas veces puede llegar a una mejor conclusión que un hombre blanco que no haya vivido esa experiencia”.
La confirmación de Sonia Sotomayor es considerada como un hecho, dada la mayoría de 60 votos que los demócratas tienen bajo el brazo y que harán valer en la votación del pleno senatorial para que la primera mujer hispana pueda ser investida y pasar a la historia como uno de los 19 magistrados del alto tribunal a partir del próximo mes de septiembre.
Sonia Sotomayor avanzaba ayer en su proceso de confirmación para convertirse en la primera juez hispana en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
Tras una serie de interrogatorios que le han permitido demostrar su estatura intelectual y confirmar su reputación de “mujer latina y sabia”, Sotomayor se enfrentó ayer a un último e intenso careo con la bancada de senadores republicanos, que fracasaron en sus intentos por arrancarle pronunciamientos de corte personal en asuntos como el aborto, la pena de muerte, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho a portar armas que consagra la segunda enmienda de la Constitución.
Cauta, meticulosa y segura en su argumentación legal, Sotomayor superó sin mayores problemas los varios obstáculos que le pusieron los republicanos.
La votación para la confirmación de Sotomayor podría producirse en la primera semana de agosto. En el camino, sin embargo, la juez se ha visto obligada a pagar un elevado precio por el derecho de piso que los republicanos le han exigido por ser la primera mujer latina que podría acceder al máximo tribunal. “Ciertamente, lamento haber ofendido a algunas personas. Creo que mi vida demuestra que no tuve intención de dar la impresión que algunos se formaron con mis palabras”, dijo Sotomayor, en la única concesión que consiguieron arrancarle los republicanos, convencidos de que con esta acción han logrado puntos entre su electorado blanco y conservador.
No así entre el electorado femenino o latino, que ayer lamentaba el “doble estándar” aplicado a una mujer que se atrevió a decir que era “latina y sabia”. “¿Algún hombre o mujer blanco que haya pasado por un proceso de confirmación para la Suprema Corte ha sido obligado a declarar que no es proclive a favorecer a los blancos en sus tribunales?”, se preguntaba desde las páginas de The Washington Post Amy E Lesen, una lectora indignada por el trato dispensado a Sotomayor.
“Tengo que decir que usted ha dicho algunas cosas que simplemente me han asustado”, le dijo ayer con desdén y condescendencia Lindsey Graham, senador por Carolina del Sur y uno de los que más se empleó a fondo para obligar a Sotomayor a retractarse de las palabras pronunciadas en el 2001, cuando declaró ante un grupo de estudiantes de origen hispanos que “una mujer latina sabia, con la riqueza de sus experiencias, muchas veces puede llegar a una mejor conclusión que un hombre blanco que no haya vivido esa experiencia”.
La confirmación de Sonia Sotomayor es considerada como un hecho, dada la mayoría de 60 votos que los demócratas tienen bajo el brazo y que harán valer en la votación del pleno senatorial para que la primera mujer hispana pueda ser investida y pasar a la historia como uno de los 19 magistrados del alto tribunal a partir del próximo mes de septiembre.
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Suprema Corte de Justicia de EU.
miércoles, 15 de julio de 2009
La juez Sotomayor se defiende del acoso republicano en el Senado.
Noticia:
Segundo día de confirmación ante el Comité de Asuntos Judiciales del Senado. Primero de duras preguntas. Cada palabra, cada frase de cada discurso escrito en los últimos 20 años ha comenzado este martes a ser utilizado por los senadores republicanos para cuestionar la ecuanimidad de la juez Sonia Sotomayor, llamada por el presidente Barack Obama a ocupar un sillón del Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Si el lunes fue un mero trámite de presentaciones y declaraciones de intenciones -los demócratas anunciaron que la arroparían; los republicanos que la cuestionarían-, el martes no dio un respiro a la juez. Reclinada sobre la mesa queriendo enfatizar más sus explicaciones, con las manos bien abiertas, en ocasiones apoyadas sobre el escritorio, tomando notas a medida que los senadores le hablaban y asintiendo con la cabeza, Sotomayor enfrentó con calma y aplomo la inquisición republicana.
No hubo que esperar mucho para que el senador republicano Jeff Sessions sacara a colación el comentario -aquel que dice que "una latina inteligente podría tomar mejores decisiones que un hombre blanco que no ha tenido las mismas experiencias vitales"- realizado por la juez en el año 2001 y que entre algún comentarista ultra conservador llegó a ser calificado de "racista". Sotomayor se defendió y alegó que ni sus discursos ni sus fallos judiciales mostraban prejuicios raciales.
"Quiero señalar de manera inequívoca y sin ningún genero de dudas que no creo que ningún grupo, ya sea por su raza, su etnia o su género, tenga ventaja alguna en materia de veredictos imparciales", declaró.
"Creo que cualquier persona tiene la oportunidad de ser un buen juez, al margen de sus antecedentes o sus experiencias personales", puntualizó Sotomayor.
Ha quedado dicho. Pero sin duda seguirá siendo género de debate.
"Ninguna palabra que he escrito ha recibido más atención", bromeó Sotomayor ante los senadores. Los asuntos que seguirían no serían menores. Desde el controvertido aborto a las polémicas armas.
Para esta mujer de 55 años, divorciada, sin hijos, de procedencia latina, el acceso al aborto es un "derecho firme" que está garantizado por la Constitución cuando en 1973 la máxima corte falló a favor de su legalidad alegando el "derecho a la intimidad". "La corte lo ha encontrado en varios lugares en la constitución", insistió la juez, para quien ese derecho está consagrado en dos enmiendas de la Carta Magna, la Cuarta y la Catorce. No hubo más comentarios. No hubo posiciones personales en un tema que ha sido central en más de tres décadas a la hora de confirmar a un magistrado para el Supremo. La juez dejó claro que la ley es rotunda al respecto y pasó página.
Antes del receso de la hora de la comida, los senadores republicanos intentarían acosar a Sotomayor en otro ámbito, el derecho a la posesión de armas, derecho que el máximo Tribunal ha reafirmado hace algunas semanas. La juez aseguró a los senadores del Comité que no adoptará "nociones preconcebidas" sobre las armas. Y para probar que no tiene prejuicios respecto a este tema declaró que uno de sus ahijados es "miembro de la Asociación nacional del Rifle [NRA, siglas en inglés]". "También tengo amigos que van de cacería", manifestó esbozando una sonrisa.
Sonrisas que siempre son comedidas. Educadas y amables. Sotomayor escenifica bromas pero no se entrega. Se muestra segura y firme, a pesar de que sigue cojeando y porta una moderna escayola de plástico debido a una caída en la que se rompió el tobillo cuando se resbaló en el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York al abordar un avión hacia Washington.
Pero el senador Sessions no cejó en su persecución y mencionó el caso en el que como juez de una corte de apelación Sotomayor dio la razón al municipio de New Haven (Connecticut) por anular una prueba para otorgar ascensos a bomberos porque ningún negro la aprobó. La juez destacó que en ese caso la sentencia "se basó en los precedentes" y que versaba sobre si la prueba era adecuada y no se trataba de determinar cuotas de empleo para los negros. Pero los republicanos insisten en poner en duda la neutralidad de Sotomayor. Dicen que la juez podría inclinarse a favor de las minorías si gana la novena silla de la máxima corte del país, que está vacante tras la jubilación anticipada de David Souter.
Segundo día de confirmación ante el Comité de Asuntos Judiciales del Senado. Primero de duras preguntas. Cada palabra, cada frase de cada discurso escrito en los últimos 20 años ha comenzado este martes a ser utilizado por los senadores republicanos para cuestionar la ecuanimidad de la juez Sonia Sotomayor, llamada por el presidente Barack Obama a ocupar un sillón del Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Si el lunes fue un mero trámite de presentaciones y declaraciones de intenciones -los demócratas anunciaron que la arroparían; los republicanos que la cuestionarían-, el martes no dio un respiro a la juez. Reclinada sobre la mesa queriendo enfatizar más sus explicaciones, con las manos bien abiertas, en ocasiones apoyadas sobre el escritorio, tomando notas a medida que los senadores le hablaban y asintiendo con la cabeza, Sotomayor enfrentó con calma y aplomo la inquisición republicana.
No hubo que esperar mucho para que el senador republicano Jeff Sessions sacara a colación el comentario -aquel que dice que "una latina inteligente podría tomar mejores decisiones que un hombre blanco que no ha tenido las mismas experiencias vitales"- realizado por la juez en el año 2001 y que entre algún comentarista ultra conservador llegó a ser calificado de "racista". Sotomayor se defendió y alegó que ni sus discursos ni sus fallos judiciales mostraban prejuicios raciales.
"Quiero señalar de manera inequívoca y sin ningún genero de dudas que no creo que ningún grupo, ya sea por su raza, su etnia o su género, tenga ventaja alguna en materia de veredictos imparciales", declaró.
"Creo que cualquier persona tiene la oportunidad de ser un buen juez, al margen de sus antecedentes o sus experiencias personales", puntualizó Sotomayor.
Ha quedado dicho. Pero sin duda seguirá siendo género de debate.
"Ninguna palabra que he escrito ha recibido más atención", bromeó Sotomayor ante los senadores. Los asuntos que seguirían no serían menores. Desde el controvertido aborto a las polémicas armas.
Para esta mujer de 55 años, divorciada, sin hijos, de procedencia latina, el acceso al aborto es un "derecho firme" que está garantizado por la Constitución cuando en 1973 la máxima corte falló a favor de su legalidad alegando el "derecho a la intimidad". "La corte lo ha encontrado en varios lugares en la constitución", insistió la juez, para quien ese derecho está consagrado en dos enmiendas de la Carta Magna, la Cuarta y la Catorce. No hubo más comentarios. No hubo posiciones personales en un tema que ha sido central en más de tres décadas a la hora de confirmar a un magistrado para el Supremo. La juez dejó claro que la ley es rotunda al respecto y pasó página.
Antes del receso de la hora de la comida, los senadores republicanos intentarían acosar a Sotomayor en otro ámbito, el derecho a la posesión de armas, derecho que el máximo Tribunal ha reafirmado hace algunas semanas. La juez aseguró a los senadores del Comité que no adoptará "nociones preconcebidas" sobre las armas. Y para probar que no tiene prejuicios respecto a este tema declaró que uno de sus ahijados es "miembro de la Asociación nacional del Rifle [NRA, siglas en inglés]". "También tengo amigos que van de cacería", manifestó esbozando una sonrisa.
Sonrisas que siempre son comedidas. Educadas y amables. Sotomayor escenifica bromas pero no se entrega. Se muestra segura y firme, a pesar de que sigue cojeando y porta una moderna escayola de plástico debido a una caída en la que se rompió el tobillo cuando se resbaló en el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York al abordar un avión hacia Washington.
Pero el senador Sessions no cejó en su persecución y mencionó el caso en el que como juez de una corte de apelación Sotomayor dio la razón al municipio de New Haven (Connecticut) por anular una prueba para otorgar ascensos a bomberos porque ningún negro la aprobó. La juez destacó que en ese caso la sentencia "se basó en los precedentes" y que versaba sobre si la prueba era adecuada y no se trataba de determinar cuotas de empleo para los negros. Pero los republicanos insisten en poner en duda la neutralidad de Sotomayor. Dicen que la juez podría inclinarse a favor de las minorías si gana la novena silla de la máxima corte del país, que está vacante tras la jubilación anticipada de David Souter.
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Suprema Corte de Justicia de EU.
Sotomayor defiende su proceder como juez.
Noticia:
En la segunda jornada de su proceso de confirmación para poder formar parte de la Suprema Corte, la juez Sonia Sotomayor se retractó ayer de un discurso pronunciado en 2001, en el que dijo que bajo ciertas circunstancias “una mujer latina y sabia” podía llegar a mejores conclusiones “que un hombre blanco”.
“¿Se imagina usted si yo me hubiera atrevido a decir que, por ser un hombre blanco y caucásico estoy mejor preparado para ser elegido?”, le dijo el senador republicano Lindsay Graham, al insistir por enésima ocasión en un apartado que ha convertido a Sotomayor en objetivo de un intenso escrutinio de los republicanos y de peticiones tan tramposas como grandilocuentes para que aclare de una vez por todas su “activismo judicial” en favor de las minorías raciales.
“Reconozco que eché mano de una expresión desafortunada, de una figura retórica que no era la más adecuada”, reconoció en tono conciliatorio Sotomayor para tratar de desarmar el principal argumento que los republicanos han utilizado para poner en tela de juicio su imparcialidad.
“Dio la impresión de que yo creo que las experiencias vitales determinaron el resultado de un caso, pero eso claramente no es lo que yo hago como juez”, dijo al remitirse al polémico discurso que la persigue desde 2001.
“La experiencia vital tiene que influirte. No somos robots que vemos las pruebas y no tenemos sentimientos. Tenemos que reconocer esos sentimientos y dejarlos de lado. Eso es lo que decía mi discurso” pronunciado ante un grupo de estudiantes hispanos, afirmó Sotomayor. Al final de la jornada del proceso de confirmación, el presidente del Comité Judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy pidió al bloque conservador que aún falta por intervenir que para hoy “por favor elijan otros temas”.
En la segunda jornada de su proceso de confirmación para poder formar parte de la Suprema Corte, la juez Sonia Sotomayor se retractó ayer de un discurso pronunciado en 2001, en el que dijo que bajo ciertas circunstancias “una mujer latina y sabia” podía llegar a mejores conclusiones “que un hombre blanco”.
“¿Se imagina usted si yo me hubiera atrevido a decir que, por ser un hombre blanco y caucásico estoy mejor preparado para ser elegido?”, le dijo el senador republicano Lindsay Graham, al insistir por enésima ocasión en un apartado que ha convertido a Sotomayor en objetivo de un intenso escrutinio de los republicanos y de peticiones tan tramposas como grandilocuentes para que aclare de una vez por todas su “activismo judicial” en favor de las minorías raciales.
“Reconozco que eché mano de una expresión desafortunada, de una figura retórica que no era la más adecuada”, reconoció en tono conciliatorio Sotomayor para tratar de desarmar el principal argumento que los republicanos han utilizado para poner en tela de juicio su imparcialidad.
“Dio la impresión de que yo creo que las experiencias vitales determinaron el resultado de un caso, pero eso claramente no es lo que yo hago como juez”, dijo al remitirse al polémico discurso que la persigue desde 2001.
“La experiencia vital tiene que influirte. No somos robots que vemos las pruebas y no tenemos sentimientos. Tenemos que reconocer esos sentimientos y dejarlos de lado. Eso es lo que decía mi discurso” pronunciado ante un grupo de estudiantes hispanos, afirmó Sotomayor. Al final de la jornada del proceso de confirmación, el presidente del Comité Judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy pidió al bloque conservador que aún falta por intervenir que para hoy “por favor elijan otros temas”.
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Suprema Corte de Justicia de EU.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Latinos celebran llegada de hispana a Corte de EU.
Noticia:
En una decisión de corte histórico, que promete ponerle un nuevo rostro a la justicia en Estados Unidos, el presidente Barack Obama designó ayer a Sonia Sotomayor, una mujer divorciada y a punto de cumplir los 55 años, como la primera mujer hispana que formará parte del selecto grupo de nueve magistrados que integran el Tribunal Supremo.
Nacida en el Bronx de un obrero y una enfermera puertorriqueños, el nombramiento de Sotomayor ha sido celebrado por organizaciones hispanas que consideran que, con esta designación, la composición de la Suprema Corte hará justicia a la nueva realidad social y demográfica de la nación donde los hispanos —15% de la población— se han encontrado en franca minoría y con elevados déficit de representación ante la justicia.
“Sonia Sotomayor ha estado en todos los escalones de la jerarquía judicial y es una mujer que traerá al Tribunal no sólo el conocimiento y la experiencia adquiridos en el curso de una brillante carrera legal, sino la sabiduría acumulada a través de una vida que es fuente de inspiración y por ello estoy seguro que impartirá una gran justicia”, dijo el presidente Obama en un acto cargado de simbolismo y emotividad en el que los familiares de la magistrada, entre ellos su madre, Celina Sotomayor, no pudieron evitar las lágrimas.
“En mi vida he podido apoyarme sobre los hombros de mucha gente, pero sobre todo en los de mi madre que ha sido la inspiración de mi vida”, dijo Sotomayor con la voz quebrantada por la emoción para imprimirle así el ángulo humano a su nombramiento.
Nada más confirmarse la designación de Sotomayor, una mujer de carácter fuerte que es conocida por sus posiciones de “centro-izquierda”, personajes políticos y organizaciones hispanas se mostraron satisfechos por una elección que encarna en muchos sentidos el sueño americano y la nueva realidad demográfica de la nación.
“Es un honor para el presidente y para Estados Unidos que una persona de origen humilde del sur del Bronx pueda, simplemente con su talento y su trabajo, ser reconocida como la candidata apropiada para ocupar un puesto en el más alto tribunal del país”, consideró Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, y uno de los principales simpatizantes de su candidatura.
Divorciada y sin hijos, la biografía de Sonia Sotomayor es un compendio de desventuras, de trabajo duro y de escasos golpes de suerte que la han convertido en una de las magistradas más respetadas en la nación. Hija de una enfermera, que tuvo que hacerse cargo de la familia tras la intempestiva muerte de su esposo, Sotomayor tuvo que abrirse paso por los duros barrios del Bronx neoyorquino y a través del sistema de educación pública que le permitió aspirar a becas gracias a sus notas extraordinarias.
Su historial académico le permitió ingresar a dos de las más prestigiosas universidades, Yale y Princeton. Tras su graduación en Derecho, se incorporó a la oficina del fiscal del distrito en Nueva York y, tras un intenso proceso de aprendizaje de cinco años, pasó a la práctica privada en la firma Pavia & Harcourt. Como juez federal, Sotomayor se hizo famosa en 1995 al tener que intervenir en la disputa laboral en la liga profesional de beisbol, del que es una gran aficionada a través de los Yankees de Nueva York. En su decisión, Sotomayor se inclinó en favor de los jugadores y en contra de los dueños de equipos.
Sonia Sotomayor, quien deberá sortear un azaroso proceso de confirmación en el Senado y enfrentarse al feroz escrutinio de los republicanos, entrará a formar parte del alto tribunal en octubre, cuando el Supremo inicie sus sesiones de 2009 y una vez que se produzca la salida de su antecesor, David Souter.
Comentario:
Lo más probable es que sea ratificada, porque los republicanos son concientes de la realidad estadounidense.
En una decisión de corte histórico, que promete ponerle un nuevo rostro a la justicia en Estados Unidos, el presidente Barack Obama designó ayer a Sonia Sotomayor, una mujer divorciada y a punto de cumplir los 55 años, como la primera mujer hispana que formará parte del selecto grupo de nueve magistrados que integran el Tribunal Supremo.
Nacida en el Bronx de un obrero y una enfermera puertorriqueños, el nombramiento de Sotomayor ha sido celebrado por organizaciones hispanas que consideran que, con esta designación, la composición de la Suprema Corte hará justicia a la nueva realidad social y demográfica de la nación donde los hispanos —15% de la población— se han encontrado en franca minoría y con elevados déficit de representación ante la justicia.
“Sonia Sotomayor ha estado en todos los escalones de la jerarquía judicial y es una mujer que traerá al Tribunal no sólo el conocimiento y la experiencia adquiridos en el curso de una brillante carrera legal, sino la sabiduría acumulada a través de una vida que es fuente de inspiración y por ello estoy seguro que impartirá una gran justicia”, dijo el presidente Obama en un acto cargado de simbolismo y emotividad en el que los familiares de la magistrada, entre ellos su madre, Celina Sotomayor, no pudieron evitar las lágrimas.
“En mi vida he podido apoyarme sobre los hombros de mucha gente, pero sobre todo en los de mi madre que ha sido la inspiración de mi vida”, dijo Sotomayor con la voz quebrantada por la emoción para imprimirle así el ángulo humano a su nombramiento.
Nada más confirmarse la designación de Sotomayor, una mujer de carácter fuerte que es conocida por sus posiciones de “centro-izquierda”, personajes políticos y organizaciones hispanas se mostraron satisfechos por una elección que encarna en muchos sentidos el sueño americano y la nueva realidad demográfica de la nación.
“Es un honor para el presidente y para Estados Unidos que una persona de origen humilde del sur del Bronx pueda, simplemente con su talento y su trabajo, ser reconocida como la candidata apropiada para ocupar un puesto en el más alto tribunal del país”, consideró Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, y uno de los principales simpatizantes de su candidatura.
Divorciada y sin hijos, la biografía de Sonia Sotomayor es un compendio de desventuras, de trabajo duro y de escasos golpes de suerte que la han convertido en una de las magistradas más respetadas en la nación. Hija de una enfermera, que tuvo que hacerse cargo de la familia tras la intempestiva muerte de su esposo, Sotomayor tuvo que abrirse paso por los duros barrios del Bronx neoyorquino y a través del sistema de educación pública que le permitió aspirar a becas gracias a sus notas extraordinarias.
Su historial académico le permitió ingresar a dos de las más prestigiosas universidades, Yale y Princeton. Tras su graduación en Derecho, se incorporó a la oficina del fiscal del distrito en Nueva York y, tras un intenso proceso de aprendizaje de cinco años, pasó a la práctica privada en la firma Pavia & Harcourt. Como juez federal, Sotomayor se hizo famosa en 1995 al tener que intervenir en la disputa laboral en la liga profesional de beisbol, del que es una gran aficionada a través de los Yankees de Nueva York. En su decisión, Sotomayor se inclinó en favor de los jugadores y en contra de los dueños de equipos.
Sonia Sotomayor, quien deberá sortear un azaroso proceso de confirmación en el Senado y enfrentarse al feroz escrutinio de los republicanos, entrará a formar parte del alto tribunal en octubre, cuando el Supremo inicie sus sesiones de 2009 y una vez que se produzca la salida de su antecesor, David Souter.
Comentario:
Lo más probable es que sea ratificada, porque los republicanos son concientes de la realidad estadounidense.
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