Noticia:
El número de muertos debido a los disturbios étnicos que han sacudido el sur de Kirguistán podría llegar a casi 2 mil, dijo el viernes la presidenta interina del país mientras realizaba su primera visita a un poblado seriamente afectado por los enfrentamientos.
Las cifras del Ministerio de Salud de Kirguistán señalan que el número de fallecidos en enfrentamientos organizados sobre todo por grupos de kirguisos llegan a los 191.
''Yo aumentaría 10 veces las cifras oficiales respecto al número de muertos'', dijo la presidenta interina Roza Otunbayeva, según su portavoz Farid Niyazov. La mandataria señaló que las cifras actuales no tienen en cuenta a aquellos enterrados el mismo día que murieron, tal y como indican las tradiciones musulmanas locales, dijo el vocero.
Además, cientos de miles de uzbekos han huido de la zona.
El vicesecretario de Estado estadounidense Robert Blake visitó el viernes un campo de refugiados en Uzbekistán, a unos cinco kilómetros de la frontera de Kirguistán. Pidió una investigación de los episodios de violencia y dijo que estaba trabajando para que los refugiados regresaran a casa de forma segura.
Otumbayeva llegó el viernes en helicóptero a la plaza central de Osh, una ciudad de 250 mil personas. Varias partes de la ciudad han quedado destruidas por grupos de hombres kirguisos que quemaron casas de uzbekos y atacaron negocios de estos en episodios de violencia que empezaron a finales de la semana pasada.
''Tenemos que dar esperanza para restaurar la ciudad, que regresen todos los refugiados y crear todas las condiciones para eso'', indicó.
Insistió en que la buena voluntad entre kirguisos y uzbekos pondría fin a las hostilidades.
La ONU calcula que 400 mil personas huyeron del sur del país después de que kirguisos mataran a cientos de uzbekos.
Hasta 100 mil personas han cruzado la frontera con Uzbekistán, donde están recibiendo alimento y agua en campos de refugiados. Otros cientos de personas permanecen acampadas en el bando de Kirguistán de la frontera, ya que no se les permite cruzar.
jfra
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viernes, 18 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
Tropas vigilan Kirguistán
Noticia:
Tropas de Kirguistán patrullaban ayer las calles de la ciudad de Osh, en el sur del país, para mantener una frágil paz entre los grupos étnicos tras días de violentos enfrentamientos que forzaron a decenas de miles a huir.
Los soldados instalaron retenes en los alrededores de la ciudad y las tropas se apoderaron de la plaza central, pero hubo reportes de saqueos de parte del propio Ejército, carente de combustible y otros suministros básicos. También se escucharon descargas de artillería durante la noche del martes al miércoles.
“Muerte a los uzbekos”, se leía en pintadas en rojo en las fachadas de algunas casas.
Al menos 179 personas han muerto, principalmente en Osh, desde que estallaron los enfrentamientos entre uzbekos y kirguises, el 10 de junio, aunque la ex república soviética, que alberga bases militares de Estados Unidos y Rusia, ha estado al borde del caos desde que una revuelta en abril derrocó al presidente Kurmanbek Bakiyev y llevó al poder a un gobierno interino encabezado por Rosa Otumbayeva. La violencia ha cedido en los últimos días, pero se espera que un referéndum constitucional programado para la próxima semana avive las tensiones.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) externó su preocupación, pues según los datos con los que cuenta, 90% de los 100 mil ciudadanos kirguises de etnia uzbeka que se han refugiado en Uzbekistán son mujeres y niños, muchos de ellos han sido blanco de violencia étnica a raíz de los ataques en Osh. Un vocero del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) señaló que muchos menores han sufrido abuso físico y violencia sicológica, y que algunos han sido violados.
En un comunicado, UNICEF dijo que ayer arribaron siete camiones con ayuda humanitaria al este de Uzbekistán con tiendas de campaña, ropa, mantas, medicamentos y utensilios de cocina para los refugiados. ACNUR añadió que para hoy está prevista la llegada a esta nación del primero de seis aviones de carga Il-76 con 40 toneladas de ayuda humanitaria para aproximadamente 83 mil refugiados.
De manera separada, otros dos aviones del Ministerio ruso de Situaciones de Emergencia, con 42 toneladas de ayuda cada uno, aterrizaron en Bishkek, capital de Kirguistán, para ser repartidas a unos 200 mil desplazados.
Estados Unidos aumentó su ayuda a Kirguistán a 6.5 millones de dólares para asistir a ese país. “Continuamos monitoreando tanto la necesidad de ayuda de Kirguistán como la situación de sus refugiados”, expresó el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley. “Enviaremos toda la ayuda que sea necesaria”, añadió. El gobierno estadounidense anunció además el próximo arribo a Kirguistán de un enviado especial, encargado de recabar información sobre la violencia. Tanto el gobierno de Otumbayeva como la ONU han señalado que los enfrentamientos fueron resultado de una acción planeada, probablemente, con el fin de desestabilizar al país. Otumbayeva acusa a Bakiyev de estar detrás de esos esfuerzos.
El gobierno interino llamó a Rusia a enviar tropas para sofocar la violencia, pero Moscú dijo que no planea enviar fuerzas de paz fuera del marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).
Tropas de Kirguistán patrullaban ayer las calles de la ciudad de Osh, en el sur del país, para mantener una frágil paz entre los grupos étnicos tras días de violentos enfrentamientos que forzaron a decenas de miles a huir.
Los soldados instalaron retenes en los alrededores de la ciudad y las tropas se apoderaron de la plaza central, pero hubo reportes de saqueos de parte del propio Ejército, carente de combustible y otros suministros básicos. También se escucharon descargas de artillería durante la noche del martes al miércoles.
“Muerte a los uzbekos”, se leía en pintadas en rojo en las fachadas de algunas casas.
Al menos 179 personas han muerto, principalmente en Osh, desde que estallaron los enfrentamientos entre uzbekos y kirguises, el 10 de junio, aunque la ex república soviética, que alberga bases militares de Estados Unidos y Rusia, ha estado al borde del caos desde que una revuelta en abril derrocó al presidente Kurmanbek Bakiyev y llevó al poder a un gobierno interino encabezado por Rosa Otumbayeva. La violencia ha cedido en los últimos días, pero se espera que un referéndum constitucional programado para la próxima semana avive las tensiones.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) externó su preocupación, pues según los datos con los que cuenta, 90% de los 100 mil ciudadanos kirguises de etnia uzbeka que se han refugiado en Uzbekistán son mujeres y niños, muchos de ellos han sido blanco de violencia étnica a raíz de los ataques en Osh. Un vocero del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) señaló que muchos menores han sufrido abuso físico y violencia sicológica, y que algunos han sido violados.
En un comunicado, UNICEF dijo que ayer arribaron siete camiones con ayuda humanitaria al este de Uzbekistán con tiendas de campaña, ropa, mantas, medicamentos y utensilios de cocina para los refugiados. ACNUR añadió que para hoy está prevista la llegada a esta nación del primero de seis aviones de carga Il-76 con 40 toneladas de ayuda humanitaria para aproximadamente 83 mil refugiados.
De manera separada, otros dos aviones del Ministerio ruso de Situaciones de Emergencia, con 42 toneladas de ayuda cada uno, aterrizaron en Bishkek, capital de Kirguistán, para ser repartidas a unos 200 mil desplazados.
Estados Unidos aumentó su ayuda a Kirguistán a 6.5 millones de dólares para asistir a ese país. “Continuamos monitoreando tanto la necesidad de ayuda de Kirguistán como la situación de sus refugiados”, expresó el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley. “Enviaremos toda la ayuda que sea necesaria”, añadió. El gobierno estadounidense anunció además el próximo arribo a Kirguistán de un enviado especial, encargado de recabar información sobre la violencia. Tanto el gobierno de Otumbayeva como la ONU han señalado que los enfrentamientos fueron resultado de una acción planeada, probablemente, con el fin de desestabilizar al país. Otumbayeva acusa a Bakiyev de estar detrás de esos esfuerzos.
El gobierno interino llamó a Rusia a enviar tropas para sofocar la violencia, pero Moscú dijo que no planea enviar fuerzas de paz fuera del marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).
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Guerra civil
miércoles, 16 de junio de 2010
ONU, alarmada por Kirguistán
Noticia:
Naciones Unidas (ONU) ha encontrado pruebas de que la violencia que ha sacudido a Kirguistán fue planeada, al tiempo que la Cruz Roja Internacional estimaba que centenares de personas han muerto desde que comenzaron los disturbios étnicos y refugiados rogaban se les permitiera entrar al vecino Uzbekistán.
La postura de Naciones Unidas de que los enfrentamientos fueron “orquestados, dirigidos y bien planeados” —a cargo de grupos que llevaban armas y pasamontañas—, apoya la afirmación del gobierno de que los agresores fueron contratados para que cometieran actos de pillaje en Osh, mientras disparaban contra kirguises y uzbekos para incendiar antiguas tensiones.
Las autoridades interinas de Kirguistán responsabilizaron a los principales colaboradores del ex presidente Kurmanbek Bakiyev, derrocado durante una revuelta, en abril, de incitar los disturbios, los cuales se constituyeron en la peor oleada de violencia étnica en 20 años en Asia central. Al menos 100 mil uzbekos huyeron para salvar sus vidas a la vecina Uzbekistán y decenas de miles más, en su mayoría mujeres y niños, acamparon en el lado kirguiso o quedaron varados detrás de cercas con alambre de púas en tierra de nadie.
El Comité Internacional de la Cruz Roja desconocía la cifra exacta de muertos, pero el portavoz del organismo, Christian Cardon, dijo que “estaríamos hablando de centenares”.
La presidenta interina de Kirguistán, Roza Otunbayeva, dijo que la cifra real de muertos sería “varias veces mayor” que la oficial de 179, debido a que muchas víctimas fatales fueron sepultadas rápidamente por sus familias conforme a la tradición musulmana. Unas mil 900 personas se encuentran heridas, dijo el Ministerio de Salud.
Tanto Naciones Unidas (ONU) como la Unión Europea (UE) han exhortado a Kirguistán a que no permita que los sangrientos disturbios étnicos impidan un referéndum constitucional clave y las elecciones parlamentarias. Edward Luck, asesor especial sobre genocidio, subrayó que los ataques contra los uzbekos están siguiendo un patrón que “podría convertirse en limpieza étnica”.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también denunció lo que llamó un intento de limpieza étnica contra los uzbekos.
Piden restaurar seguridad
El alto comisario para minorías nacionales de la organización, Knut Vollebaek, pidió medidas inmediatas “para restaurar la seguridad pública y el Estado de derecho” en el país.
Por su parte, Amnistía Internacional (AI) llamó a todos los vecinos de Kirguistán a abrir sus fronteras a los refugiados.
México expresó ante el Consejo de Seguridad de la ONU su preocupación por la situación que se vive en Kirguistán. “Rechazamos todo acto que tenga una connotación xenófoba o racista, ya que se ha manifestado abiertamente como un conflicto entre la población de Kirguistán y su minoría de Uzbekistán”, señaló el embajador mexicano ante la ONU, Claude Heller.
El gobierno interino de Kirguistán aseguró ayer que el referendo sobre la reforma constitucional se celebrará el próximo 27 de junio, como está programado. Los enfrentamientos étnicos entre kirguisos y la minoría uzbeka en el sur de Kirguistán están de manera gradual cesando, pero las regiones del norte siguen siendo amenazados por nuevos disturbios, precisó Otunbayeva. Advirtió que los hechos de violencia de los últimos cinco días en el sur del país amenazan con extenderse a Bishkek.
Pese a ello, Otunbayeva dijo que por ahora no hay necesidad de enviar fuerzas de mantenimiento de paz rusas. “Esperamos hacer frente a esta situación con nuestras fuerzas”, dijo.
Naciones Unidas (ONU) ha encontrado pruebas de que la violencia que ha sacudido a Kirguistán fue planeada, al tiempo que la Cruz Roja Internacional estimaba que centenares de personas han muerto desde que comenzaron los disturbios étnicos y refugiados rogaban se les permitiera entrar al vecino Uzbekistán.
La postura de Naciones Unidas de que los enfrentamientos fueron “orquestados, dirigidos y bien planeados” —a cargo de grupos que llevaban armas y pasamontañas—, apoya la afirmación del gobierno de que los agresores fueron contratados para que cometieran actos de pillaje en Osh, mientras disparaban contra kirguises y uzbekos para incendiar antiguas tensiones.
Las autoridades interinas de Kirguistán responsabilizaron a los principales colaboradores del ex presidente Kurmanbek Bakiyev, derrocado durante una revuelta, en abril, de incitar los disturbios, los cuales se constituyeron en la peor oleada de violencia étnica en 20 años en Asia central. Al menos 100 mil uzbekos huyeron para salvar sus vidas a la vecina Uzbekistán y decenas de miles más, en su mayoría mujeres y niños, acamparon en el lado kirguiso o quedaron varados detrás de cercas con alambre de púas en tierra de nadie.
El Comité Internacional de la Cruz Roja desconocía la cifra exacta de muertos, pero el portavoz del organismo, Christian Cardon, dijo que “estaríamos hablando de centenares”.
La presidenta interina de Kirguistán, Roza Otunbayeva, dijo que la cifra real de muertos sería “varias veces mayor” que la oficial de 179, debido a que muchas víctimas fatales fueron sepultadas rápidamente por sus familias conforme a la tradición musulmana. Unas mil 900 personas se encuentran heridas, dijo el Ministerio de Salud.
Tanto Naciones Unidas (ONU) como la Unión Europea (UE) han exhortado a Kirguistán a que no permita que los sangrientos disturbios étnicos impidan un referéndum constitucional clave y las elecciones parlamentarias. Edward Luck, asesor especial sobre genocidio, subrayó que los ataques contra los uzbekos están siguiendo un patrón que “podría convertirse en limpieza étnica”.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también denunció lo que llamó un intento de limpieza étnica contra los uzbekos.
Piden restaurar seguridad
El alto comisario para minorías nacionales de la organización, Knut Vollebaek, pidió medidas inmediatas “para restaurar la seguridad pública y el Estado de derecho” en el país.
Por su parte, Amnistía Internacional (AI) llamó a todos los vecinos de Kirguistán a abrir sus fronteras a los refugiados.
México expresó ante el Consejo de Seguridad de la ONU su preocupación por la situación que se vive en Kirguistán. “Rechazamos todo acto que tenga una connotación xenófoba o racista, ya que se ha manifestado abiertamente como un conflicto entre la población de Kirguistán y su minoría de Uzbekistán”, señaló el embajador mexicano ante la ONU, Claude Heller.
El gobierno interino de Kirguistán aseguró ayer que el referendo sobre la reforma constitucional se celebrará el próximo 27 de junio, como está programado. Los enfrentamientos étnicos entre kirguisos y la minoría uzbeka en el sur de Kirguistán están de manera gradual cesando, pero las regiones del norte siguen siendo amenazados por nuevos disturbios, precisó Otunbayeva. Advirtió que los hechos de violencia de los últimos cinco días en el sur del país amenazan con extenderse a Bishkek.
Pese a ello, Otunbayeva dijo que por ahora no hay necesidad de enviar fuerzas de mantenimiento de paz rusas. “Esperamos hacer frente a esta situación con nuestras fuerzas”, dijo.
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Guerra civil
Alarman violaciones y asesinatos en Kirguistán
Noticia:
Violaciones y asesinatos contra niños y mujeres se han registrado a un ritmo alarmante en el sur de Kirguistán, tras los enfrentamientos étnicos en la ciudad de Osh, que han dejado 187 muertos y mil 918 heridos, según autoridades locales.
La cifra oficial ofrecida por el ministerio de Salud Pública sólo contabiliza los fallecidos en los hospitales o los evacuados por las autoridades en los barrios en conflicto, pero testigos citados por medios de prensa locales se refieren a miles de víctimas fatales.
De acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) más de 200 mil personas de origen uzbeko han sido desplazas de sus lugares de origen, mientras 75 mil han huido hacia el vecino país de Uzbekistán en busca de seguridad.
La agencia de la ONU subrayó que "la situación en Osh y Jalalabad es complicada por los ataques contra civiles" y advierte de que si no se restablece el orden "se incrementará el número de personas que se verán obligadas a desplazarse hacia las zonas rurales o que crucen la frontera hacia Uzbekistán".
Más de 90% los refugiados son niños, mujeres y ancianos, mientras muchos menores han sufrido abuso físico y violencia sicológica, algunos otros han sido violados, informó un vocero de un centro humanitario.
Las tropas del gobierno provisional de Kirguistán tratan de sofocar la revuelta desatada desde el jueves pasado luego que bandas de jóvenes kirguizos se lanzaron contra uzbekos de la ciudad de Osh, la segunda ciudad en importancia del país asiático y Jalalabad, donde el conflicto se extendió.
La violencia interétnica en Osh, bastión del presidente depuesto Kurmanbek Bakiev, podría haber sido provocada, denunció desde Ginebra, Suiza, una fuente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Analistas consideran que detrás de la revuelta están personas allegadas al ex presidente Bakiev, quien debió renunciar después de los sangrientos disturbios de abril, en los cuales perecieron más de 80 personas y otras mil 500 resultados heridas.
Este miércoles, el gobierno de Kirguistán declaró tres días de luto nacional por las víctimas de la violencia étnica en la región sur del país. Las banderas en lugares públicos y edificios gubernamentales serán puestas a media asta, indicó por su parte la agencia 24.kg de la nación de Asia central.
En tanto, los gobiernos de Estados Unidos y Rusia han mantenido consultas para analizar la situación en Kirguistán, y ambos gobiernos estudian por separado la mejor forma de canalizar su ayuda para mitigar la tragedia tras el conflicto.
El secretario de Estado adjunto para Asuntos de Asia Central y Meridional, Robert Blake, visitará Bishkek el próximo sábado y domingo para sostener un encuentro con las autoridades kirguisas. El martes pasado Blake, quien ahora se encuentra en Turkmenistán, habló por teléfono con la presidenta del gobierno interino Rosa Otunbayeva, informó la agencia rusa de noticias RIA Novosti.
El primer avión cargado con 40 toneladas de ayuda humanitaria internacional llegó este miércoles en Uzbekistán para aliviar la situación de los miles de refugiados uzbekos que han huido de la vecina Kirguizistán
El jefe del Consejo de Seguridad de Kirguistán, Alik Orozov, viajó este miércoles a Moscú para entrevistarse con su contraparte de Rusia, Nikolai Patrushev y ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavro, para analizar la situación provocada por los choques entre kirguizos y uzbekos.
Violaciones y asesinatos contra niños y mujeres se han registrado a un ritmo alarmante en el sur de Kirguistán, tras los enfrentamientos étnicos en la ciudad de Osh, que han dejado 187 muertos y mil 918 heridos, según autoridades locales.
La cifra oficial ofrecida por el ministerio de Salud Pública sólo contabiliza los fallecidos en los hospitales o los evacuados por las autoridades en los barrios en conflicto, pero testigos citados por medios de prensa locales se refieren a miles de víctimas fatales.
De acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) más de 200 mil personas de origen uzbeko han sido desplazas de sus lugares de origen, mientras 75 mil han huido hacia el vecino país de Uzbekistán en busca de seguridad.
La agencia de la ONU subrayó que "la situación en Osh y Jalalabad es complicada por los ataques contra civiles" y advierte de que si no se restablece el orden "se incrementará el número de personas que se verán obligadas a desplazarse hacia las zonas rurales o que crucen la frontera hacia Uzbekistán".
Más de 90% los refugiados son niños, mujeres y ancianos, mientras muchos menores han sufrido abuso físico y violencia sicológica, algunos otros han sido violados, informó un vocero de un centro humanitario.
Las tropas del gobierno provisional de Kirguistán tratan de sofocar la revuelta desatada desde el jueves pasado luego que bandas de jóvenes kirguizos se lanzaron contra uzbekos de la ciudad de Osh, la segunda ciudad en importancia del país asiático y Jalalabad, donde el conflicto se extendió.
La violencia interétnica en Osh, bastión del presidente depuesto Kurmanbek Bakiev, podría haber sido provocada, denunció desde Ginebra, Suiza, una fuente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Analistas consideran que detrás de la revuelta están personas allegadas al ex presidente Bakiev, quien debió renunciar después de los sangrientos disturbios de abril, en los cuales perecieron más de 80 personas y otras mil 500 resultados heridas.
Este miércoles, el gobierno de Kirguistán declaró tres días de luto nacional por las víctimas de la violencia étnica en la región sur del país. Las banderas en lugares públicos y edificios gubernamentales serán puestas a media asta, indicó por su parte la agencia 24.kg de la nación de Asia central.
En tanto, los gobiernos de Estados Unidos y Rusia han mantenido consultas para analizar la situación en Kirguistán, y ambos gobiernos estudian por separado la mejor forma de canalizar su ayuda para mitigar la tragedia tras el conflicto.
El secretario de Estado adjunto para Asuntos de Asia Central y Meridional, Robert Blake, visitará Bishkek el próximo sábado y domingo para sostener un encuentro con las autoridades kirguisas. El martes pasado Blake, quien ahora se encuentra en Turkmenistán, habló por teléfono con la presidenta del gobierno interino Rosa Otunbayeva, informó la agencia rusa de noticias RIA Novosti.
El primer avión cargado con 40 toneladas de ayuda humanitaria internacional llegó este miércoles en Uzbekistán para aliviar la situación de los miles de refugiados uzbekos que han huido de la vecina Kirguizistán
El jefe del Consejo de Seguridad de Kirguistán, Alik Orozov, viajó este miércoles a Moscú para entrevistarse con su contraparte de Rusia, Nikolai Patrushev y ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavro, para analizar la situación provocada por los choques entre kirguizos y uzbekos.
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Guerra civil
martes, 15 de junio de 2010
Kirguistán espera la ayuda de Rusia
Noticia:
Rusia no descarta enviar tropas de paz para estabilizar el sur de Kirguistán, sacudido en los últimos días por sangrientos enfrentamientos étnicos en las ciudades de Jalalabad y Osh, afirmó ayer el jefe del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev.
Una alianza militar encabezada por Rusia ya ha elaborado un plan anticrisis para detener los choques entre uzbekos y kirguises, dijo Patrushev. El despliege de los soldados de paz rusos sólo será posible cuando el plan sea aprobado por los líderes de los países que integran la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva (OVKS), una alianza militar de siete ex repúblicas soviéticas creada en 1992 a instancias de Moscú.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el brote de violencia étnica, que se ha cobrado la vida de al menos 124 personas, al tiempo que apeló a la calma para resolver manera pacífica las diferencias entre kirguises y uzbekos. “El Consejo de Seguridad condena los actos continuados de violencia en la república kirguís y resalta la necesidad de apoyar la distribución urgente de ayuda humanitaria”, dijo a la salida de una reunión el presidente de turno del órgano, el embajador mexicano Claude Heller.
El diplomático explicó que diferentes agencias de Naciones Unidas tratan de hacer llegar ayuda a las poblaciones afectadas por los varios días de violencia en el sur del país
El gobierno interino de Kirguistán hablaba ayer de sus primeros avances para estabilizar la situación, pero testigos oculares afirman que las calles siguen siendo escenario de saqueos, incendios y disparos. Los choques étnicos entre kirguises y uzbekos han dejado cerca de 124 muertos y más de mil 500 heridos, según fuentes oficiales. La comunidad uzbeka, sin embargo, habla de más de 700 muertos.
El Ejército kirguís informó la detención de provocadores y francotiradores en uniformes de camuflaje que habrían alimentado la tensión asesinando selectivamente a kirguises y uzbekos, que viven los más graves enfrentamientos en 20 años.
La Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común (PESC), Catherine Ashton, describió la situación como “muy peligrosa”. “Ahora mismo, lo más importante es restablecer la calma en la región”, dijo Ashton. Fuentes locales señalan que al menos 100 mil uzbekos escaparon de las ciudades de Osh y Yalal Abad. En el valle de Fergana se levantaron tiendas de campaña para los refugiados.
La Cruz Roja denunció que muchos cadáveres fueron enterrados sin identificación.
El sábado, el presidente ruso Dmitri Medvedev había rechazado la petición de la presidenta interina de Kirguistán, Rosa Otunbayeva, que reclamó al Kremlin ayuda militar para sofocar los disturbios. El gobierno interino cree que los partidarios del depuesto presidente Kurmanbek Bakijev son los responsables de los enfrentamientos. que habrían instigado mediante el asesinato premeditado tanto de uzbekos como de kirguises con el objetivo de desestabilizar aún más la república centroasiática.
Medvedev sólo había enviado soldados para proteger las bases rusas que se encuentran en el norte de Kirguistán y se había negado a enviar tropas para ayudar a restablecer el orden en el sur.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, urgió ayer mismo a las autoridades locales y nacionales de Kirguistán a proteger de inmediato la vida de todos los civiles en el país “sin importar su origen étnico”.
Pillay condenó la violencia interétnica. “Se han perpetrado asesinatos indiscriminados, incluso contra los niños, y han tenido lugar violaciones con base en la identidad étnica”, lamentó la titular de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Rusia no descarta enviar tropas de paz para estabilizar el sur de Kirguistán, sacudido en los últimos días por sangrientos enfrentamientos étnicos en las ciudades de Jalalabad y Osh, afirmó ayer el jefe del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev.
Una alianza militar encabezada por Rusia ya ha elaborado un plan anticrisis para detener los choques entre uzbekos y kirguises, dijo Patrushev. El despliege de los soldados de paz rusos sólo será posible cuando el plan sea aprobado por los líderes de los países que integran la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva (OVKS), una alianza militar de siete ex repúblicas soviéticas creada en 1992 a instancias de Moscú.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el brote de violencia étnica, que se ha cobrado la vida de al menos 124 personas, al tiempo que apeló a la calma para resolver manera pacífica las diferencias entre kirguises y uzbekos. “El Consejo de Seguridad condena los actos continuados de violencia en la república kirguís y resalta la necesidad de apoyar la distribución urgente de ayuda humanitaria”, dijo a la salida de una reunión el presidente de turno del órgano, el embajador mexicano Claude Heller.
El diplomático explicó que diferentes agencias de Naciones Unidas tratan de hacer llegar ayuda a las poblaciones afectadas por los varios días de violencia en el sur del país
El gobierno interino de Kirguistán hablaba ayer de sus primeros avances para estabilizar la situación, pero testigos oculares afirman que las calles siguen siendo escenario de saqueos, incendios y disparos. Los choques étnicos entre kirguises y uzbekos han dejado cerca de 124 muertos y más de mil 500 heridos, según fuentes oficiales. La comunidad uzbeka, sin embargo, habla de más de 700 muertos.
El Ejército kirguís informó la detención de provocadores y francotiradores en uniformes de camuflaje que habrían alimentado la tensión asesinando selectivamente a kirguises y uzbekos, que viven los más graves enfrentamientos en 20 años.
La Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común (PESC), Catherine Ashton, describió la situación como “muy peligrosa”. “Ahora mismo, lo más importante es restablecer la calma en la región”, dijo Ashton. Fuentes locales señalan que al menos 100 mil uzbekos escaparon de las ciudades de Osh y Yalal Abad. En el valle de Fergana se levantaron tiendas de campaña para los refugiados.
La Cruz Roja denunció que muchos cadáveres fueron enterrados sin identificación.
El sábado, el presidente ruso Dmitri Medvedev había rechazado la petición de la presidenta interina de Kirguistán, Rosa Otunbayeva, que reclamó al Kremlin ayuda militar para sofocar los disturbios. El gobierno interino cree que los partidarios del depuesto presidente Kurmanbek Bakijev son los responsables de los enfrentamientos. que habrían instigado mediante el asesinato premeditado tanto de uzbekos como de kirguises con el objetivo de desestabilizar aún más la república centroasiática.
Medvedev sólo había enviado soldados para proteger las bases rusas que se encuentran en el norte de Kirguistán y se había negado a enviar tropas para ayudar a restablecer el orden en el sur.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, urgió ayer mismo a las autoridades locales y nacionales de Kirguistán a proteger de inmediato la vida de todos los civiles en el país “sin importar su origen étnico”.
Pillay condenó la violencia interétnica. “Se han perpetrado asesinatos indiscriminados, incluso contra los niños, y han tenido lugar violaciones con base en la identidad étnica”, lamentó la titular de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
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Sin casa, 275 mil por violencia en Kirguizistán
Noticia:
La guerra interétnica entre kirguís y uzbekos ha causado en apenas cinco días el desplazamiento forzado de 200.000 personas dentro de Kirguizistán y la huida de 75.000 a la vecina Uzbekistán, afirmó hoy un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) .
"Tememos que a menos que la paz y el orden regresen, mucha más gente podría quedar rápidamente desplazada y dirigirse a las zonas rurales del país o intentar cruzar a Uzbekistán" , declaró Andrej Mahecic en una rueda de prensa.
La Oficina de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos cuenta con indicios de que la violencia que se ha apoderado del sur de Kirguizistán "no es el resultado de choques étnicos espontáneos" , sino que ha sido "bien planificada y dirigida" .
La guerra interétnica entre kirguís y uzbekos ha causado en apenas cinco días el desplazamiento forzado de 200.000 personas dentro de Kirguizistán y la huida de 75.000 a la vecina Uzbekistán, afirmó hoy un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) .
"Tememos que a menos que la paz y el orden regresen, mucha más gente podría quedar rápidamente desplazada y dirigirse a las zonas rurales del país o intentar cruzar a Uzbekistán" , declaró Andrej Mahecic en una rueda de prensa.
La Oficina de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos cuenta con indicios de que la violencia que se ha apoderado del sur de Kirguizistán "no es el resultado de choques étnicos espontáneos" , sino que ha sido "bien planificada y dirigida" .
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lunes, 14 de junio de 2010
60 mil uzbekos se refugian en Uzbekistán
Noticia:
Unos 60 mil uzbekos que huyeron de la violencia étnica en el sur de Kirguizistán, que ha causado la muerte a al menos 118 personas, se encuentran ya en la región uzbeka de Andiyán, informó hoy el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Uzbekistán.
Según informó la agencia Kazinform, un gran número de refugiados se aglomera en la frontera kirguís para cruzar al país vecino.
En la región de Andiyán, a la que viajaron el primer ministro uzbeko, Shavkat Mirziyóyev, así como los titulares de Defensa y del Interior para obtener información de primera mano, se han habilitado campos con personal médico para acoger a los refugiados.
Se calcula que más de 75 mil personas han huido de los enfrentamientos étnicos en las regiones kirguises de Jalal-Abad y Osh.
Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, muchos de los refugiados que llegan a la frontera, entre los que hay principalmente mujeres, ancianos y niños, necesitan ayuda médica urgente.
En tanto, las autoridades locales kirguises tratan de convencer a los uzbekos que se encuentran todavía en la frontera de que no crucen al país vecino, informó la agencia 24.kg.
El jefe de la administración del distrito de Nookensk, en la región kirguís de Jalal-Abad, Nurbek Murásov, se reunió con los refugiados para exponerles los motivos por los cuales deben permanecer en el país y regresar a sus casas, pero no obtuvo ningún resultado, según explicó el propio funcionario.
"Cerca de la frontera hay edificios de viviendas públicas. Hemos ofrecido a la gente que se instale en esos edificios durante unos días hasta que la situación se estabilice. Sin embargo, la gente se muestra desconfiada hacia las autoridades y la policía, que han sido incapaces de protegerlos", declaró.
Agregó que tratan de ofrecer ayuda y comida a los refugiados, pero que las cantidades son insuficientes para tal cantidad de gente.
Por otra parte, el defensor del pueblo kirguís, Tursunbek Akun, informó que se organizarán campos de refugiados en la frontera para acoger a los uzbekos que huyen de los enfrentamientos étnicos en Osh, y probablemente se tome la misma medida para los que han abandonado Jalal-Abad.
"En la frontera entre Kirguizistán y Uzbekistán, donde se encuentran muchos uzbekos que han abandonado sus casas debido a los disturbios en Osh, se habilitarán tiendas de campaña", señaló Akun, aunque no precisó en qué lugar se erigirá el campo de refugiados ni cuántas personas podrá acoger.
Según el defensor, "todas estas cuestiones se discuten con las autoridades de la región de Osh y del Gobierno provisional".
Mientras, la presidenta interina kirguís, Rosa Otunbáyeva, nombró hoy a la jefa del Comité Estatal para Inmigración y Trabajo, Aigul Riskulova, representante especial para la asistencia de las víctimas y refugiados de la ola de violencia étnica que se registra en el sur del país por cuarto día.
Unos 60 mil uzbekos que huyeron de la violencia étnica en el sur de Kirguizistán, que ha causado la muerte a al menos 118 personas, se encuentran ya en la región uzbeka de Andiyán, informó hoy el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Uzbekistán.
Según informó la agencia Kazinform, un gran número de refugiados se aglomera en la frontera kirguís para cruzar al país vecino.
En la región de Andiyán, a la que viajaron el primer ministro uzbeko, Shavkat Mirziyóyev, así como los titulares de Defensa y del Interior para obtener información de primera mano, se han habilitado campos con personal médico para acoger a los refugiados.
Se calcula que más de 75 mil personas han huido de los enfrentamientos étnicos en las regiones kirguises de Jalal-Abad y Osh.
Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, muchos de los refugiados que llegan a la frontera, entre los que hay principalmente mujeres, ancianos y niños, necesitan ayuda médica urgente.
En tanto, las autoridades locales kirguises tratan de convencer a los uzbekos que se encuentran todavía en la frontera de que no crucen al país vecino, informó la agencia 24.kg.
El jefe de la administración del distrito de Nookensk, en la región kirguís de Jalal-Abad, Nurbek Murásov, se reunió con los refugiados para exponerles los motivos por los cuales deben permanecer en el país y regresar a sus casas, pero no obtuvo ningún resultado, según explicó el propio funcionario.
"Cerca de la frontera hay edificios de viviendas públicas. Hemos ofrecido a la gente que se instale en esos edificios durante unos días hasta que la situación se estabilice. Sin embargo, la gente se muestra desconfiada hacia las autoridades y la policía, que han sido incapaces de protegerlos", declaró.
Agregó que tratan de ofrecer ayuda y comida a los refugiados, pero que las cantidades son insuficientes para tal cantidad de gente.
Por otra parte, el defensor del pueblo kirguís, Tursunbek Akun, informó que se organizarán campos de refugiados en la frontera para acoger a los uzbekos que huyen de los enfrentamientos étnicos en Osh, y probablemente se tome la misma medida para los que han abandonado Jalal-Abad.
"En la frontera entre Kirguizistán y Uzbekistán, donde se encuentran muchos uzbekos que han abandonado sus casas debido a los disturbios en Osh, se habilitarán tiendas de campaña", señaló Akun, aunque no precisó en qué lugar se erigirá el campo de refugiados ni cuántas personas podrá acoger.
Según el defensor, "todas estas cuestiones se discuten con las autoridades de la región de Osh y del Gobierno provisional".
Mientras, la presidenta interina kirguís, Rosa Otunbáyeva, nombró hoy a la jefa del Comité Estatal para Inmigración y Trabajo, Aigul Riskulova, representante especial para la asistencia de las víctimas y refugiados de la ola de violencia étnica que se registra en el sur del país por cuarto día.
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Guerra civil
Conflicto étnico deja 200 muertos en Kirguistán
Noticia:
Más de 200 uzbekos han muerto en los disturbios étnicos, según un líder de esa comunidad en Kirguistán.
Zhalalidin Salakhuddinov, quien dirige el Centro Nacional Uzbeko, dijo que 200 uzbekos han sido enterrados hasta el momento. Este saldo mortal es mucho más alto que el proporcionado por el gobierno interino, que calcula que son 117 los fallecidos.
Asimismo, Salakhuddinov indicó que 100 mil uzbekos en Kirguistán que huyeron como refugiados están varados en la frontera con Uzbekistán.
Kirguistán ha experimentado los peores disturbios étnicos en décadas. Los ataque parecían en parte dirigidos a reducir la estabilidad del nuevo gobierno interino.
En varios días de ataques, turbas de kirguisos prendieron fuego a poblaciones uzbekas y asesinaron a sus residentes.
Nuevos incendios sacudían Osh el lunes -la segunda mayor ciudad del país, en la frontera con Uzbekistán, y donde la comida y el agua no son abundantes. Saqueadores armados irrumpieron en tiendas, robando de todo, desde televisores a comida.
No se podían ver agentes de policía en las calles, pero las autoridades insistieron en que algunos de los puestos de control esparcidos por la ciudad de 250 mil habitantes eran suyos.
Vehículos robados a uzbekos recorrían toda la ciudad, la mayoría llenos de kirguisos jóvenes con barras afiladas y varillas de metales.
En algunas zonas de Osh, los residentes de Kirguistán protegían casas con tanto kirguisos como uzbekos.
En Jalal-Abad, otra ciudad sacudida por la violencia, a unos 40 kilómetros de distancia, kirguisos armados se reunían en la plaza central. Pretendían trasladarse al asentamiento uzbeko cercano de Suzak en búsqueda de un líder al que acusaban de provocar los problemas.
La frontera uzbeka se encuentra a tan sólo cinco kilómetros de Osh.
Los uzbekos representan un 15% de los cinco millones de personas de Kirguistán.
Más de 200 uzbekos han muerto en los disturbios étnicos, según un líder de esa comunidad en Kirguistán.
Zhalalidin Salakhuddinov, quien dirige el Centro Nacional Uzbeko, dijo que 200 uzbekos han sido enterrados hasta el momento. Este saldo mortal es mucho más alto que el proporcionado por el gobierno interino, que calcula que son 117 los fallecidos.
Asimismo, Salakhuddinov indicó que 100 mil uzbekos en Kirguistán que huyeron como refugiados están varados en la frontera con Uzbekistán.
Kirguistán ha experimentado los peores disturbios étnicos en décadas. Los ataque parecían en parte dirigidos a reducir la estabilidad del nuevo gobierno interino.
En varios días de ataques, turbas de kirguisos prendieron fuego a poblaciones uzbekas y asesinaron a sus residentes.
Nuevos incendios sacudían Osh el lunes -la segunda mayor ciudad del país, en la frontera con Uzbekistán, y donde la comida y el agua no son abundantes. Saqueadores armados irrumpieron en tiendas, robando de todo, desde televisores a comida.
No se podían ver agentes de policía en las calles, pero las autoridades insistieron en que algunos de los puestos de control esparcidos por la ciudad de 250 mil habitantes eran suyos.
Vehículos robados a uzbekos recorrían toda la ciudad, la mayoría llenos de kirguisos jóvenes con barras afiladas y varillas de metales.
En algunas zonas de Osh, los residentes de Kirguistán protegían casas con tanto kirguisos como uzbekos.
En Jalal-Abad, otra ciudad sacudida por la violencia, a unos 40 kilómetros de distancia, kirguisos armados se reunían en la plaza central. Pretendían trasladarse al asentamiento uzbeko cercano de Suzak en búsqueda de un líder al que acusaban de provocar los problemas.
La frontera uzbeka se encuentra a tan sólo cinco kilómetros de Osh.
Los uzbekos representan un 15% de los cinco millones de personas de Kirguistán.
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