Noticia:
El Gobierno británico de coalición conservador-liberaldemócrata presentará mañana un presupuesto de emergencia que incluirá drásticos recortes en el gasto público y la subida o introducción de nuevos impuestos, según ha adelantado el propio ministro de Economía, George Osborne.
Osborne señaló el fin de semana que la ejecución de estas medidas de ahorro es fundamental para evitar que el Reino Unido vaya "camino a la ruina" , y se comprometió a ponerlas en práctica asegurando la "prosperidad para todos" .
Entre las iniciativas que, según publica hoy la prensa, se incluirán en el Presupuesto, que fue aprobado el pasado viernes por figuras destacadas de la coalición, está un nuevo impuesto para los bancos y el incremento de la tasa sobre los beneficios del capital no empresarial, lo que afectará a las personas que tengan, por ejemplo, segundas residencias.
Se da por hecha una subida, de 17.5 a 20%, del impuesto sobre el valor añadido (IVA) , lo que, según los analistas, tendría el efecto de reducir el consumo y afectaría sobre todo a las personas con menos recursos.
El primer ministro británico, David Cameron, ha dado a entender además que se tocará el sueldo de los funcionarios, pero aún no se sabe si se les congelará a corto o a largo plazo.
Lo que sí ha confirmado Osborne es que se instaurará una comisión independiente de pensiones -encabezada por un laborista, el ex ministro John Hutton- que deberá examinar cómo se pueden reducir las pensiones del sector público.
No se descarta tampoco una congelación de los subsidios sociales, lo que lógicamente afectaría sobre todo a los desempleados y a las personas en situación de precariedad.
Entre las "buenas noticias" habría una congelación del impuesto local sobre la vivienda y, de cara a la empresa, la anulación de la subida prevista por el anterior Gobierno laborista de la cotización a la seguridad social.
También se prevé que el Ejecutivo exima parcialmente del pago de esa cotización a las nuevas empresas que se formen fuera del sudeste de Inglaterra, que es la región donde se encuentra Londres y la más rica del país.
Sin embargo, como apunta hoy el periódico "Financial Times" , este incentivo al sector privado apenas podrá compensar la pérdida de poder adquisitivo en esas zonas más pobres del país, que es donde se concentra la mayor parte de los trabajos del sector público -que serán los más perjudicados por los recortes- y el cobro de subsidios.
Es el caso de, entre otros, las regiones de Irlanda del Norte o Gales, cuya economía depende en gran medida del empleo de la Administración.
Osborne mantiene que los recortes son "inevitables" , ya que, sin ellos, Gran Bretaña, con un déficit que asciende a 155 mil millones de libras (186 mil euros) , afronta "tipos de interés más altos, aumento del desempleo y un declive de los estándares de vida" .
Sin embargo, el que fuera ministro de Economía con el Gobierno de Gordon Brown, Alistair Darling, opina que los recortes propuestos no son imprescindibles y están "ideológicamente motivados" , al ser uno de los principales objetivos históricos del Partido Conservador reducir el papel del Estado.
Darling, como otros laboristas, también acusa a los liberaldemócratas de Nick Clegg de violar sus propios principios al apoyar unos recortes destinados a reducir el déficit a corto plazo pero que, como han advertido los economistas, tendrán el efecto de frenar el crecimiento y pueden hacer aumentar el desempleo.
Mientras los sindicatos británicos han criticado al Gobierno por anteponer el ahorro al estímulo económico, la patronal británica ha pedido al primer ministro que dificulte la convocatoria de huelgas, con vistas a los conflictos sociales que se avecinan.
George Osborne presentará el presupuesto ante la Cámara de los Comunes a las 11:30 GMT, y después seguirá un debate de varias horas ante de su aprobación.
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lunes, 21 de junio de 2010
martes, 6 de abril de 2010
Brown convoca para el 6 de mayo las elecciones más competidas en Reino Unido desde 1992.
Noticia:
El primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, ha pedido esta mañana permiso a la reina Isabel II para disolver el Parlamento y convocar elecciones legislativas para el 6 de mayo, día en el que se celebrarán también elecciones locales. Se trata de los comicios más apretados desde que en 1992 John Major renovó contra pronóstico la mayoría que los conservadores ostentaban desde que Margaret Thatcher llegara al poder en 1979.
Brown, que a primera hora se reunió con el Gabinete, llegó al palacio de Buckingham poco después de las 10 de la mañana (las 11 en la España peninsular) y se dirigió apenas una hora después a los británicos a las puertas de Downing Street para anunciar oficialmente la fecha del 6 de mayo como el día de las elecciones, un secreto a voces desde hace semanas.
El líder conservador, David Cameron, hizo también unas breves declaraciones públicas, minutos antes de que hablara su rival. Las comparecencias públicas de Brown y Cameron fueron muy reveladoras de lo que se espera de sus campañas. Cameron compareció con su esposa, Samantha, ante un puñado de fieles a orillas del Támesis: una imagen colorista, moderna, con mucha juventud y diversidad étnica y el imponente edificio del palacio de Westminster a su espalda, como guardando las distancias frente a una institución especialmente desprestigiada en los últimos meses.
Pero, quizás simbólicamente, había en ese escenario un poderoso mensaje subliminal: los Cameron estaban a escasos metros del antiguo ayuntamiento del Gran Londres, la institución que Margaret Thatcher desmanteló a la fuerza en los años ochenta para evitar que actuara como contrapoder de la izquierda. La modernidad de la presentación del dinámico Cameron contrastó con la cercanía de la herencia thatcherista, alegoría quizás de que el punto débil de su campaña puede ser, precisamente, las dificultades del electorado para aceptar que los tories han cambiado tanto como su líder.
Cameron habló de "esperanza, optimismo y cambio". "Este país necesita algo más que otros cinco años de Gordon Brown", dijo. Y evocó a John Kennedy al proclamar: "No os preguntéis qué puede hacer el Gobierno por mí, si no qué podemos hacer nosotros para hacer más fuerte la sociedad".
Brown: "Soy uno de un equipo"
Frente al dinámico individualismo de Cameron, Gordon Brown eligió la sobriedad y la imagen de equipo. Compareció rodeado de todo su Gabinete a las puertas de Downing Street, un marco cerrado y de colores oscuros que intentaba reforzar su imagen de hombre poco dado a los efectismos de la política moderna pero consagrado al trabajo. Y en lugar de lanzar mensajes de optimismo global prefirió referirse a cosas concretas, como la necesidad de consolidar la recuperación económica. "No soy un equipo de uno, soy uno de un equipo, como todos pueden ver. Un equipo de sustancia y de ideas", subrayó. "Y vamos a dar en todo momento la batalla en favor de la igualdad, de un futuro más justo para todos", añadió.
El líder liberal-demócrata, Nick Clegg, había hablado ya a primera hora de la mañana para llamar a los electores a votar por "un cambio real" y no por los dos grandes partidos que desde hace un siglo dominan la política británica. Los liberales-demócratas esperan convertirse en el partido clave para decidir el Gobierno. Pero para conseguirlo necesitan que, por primera vez desde 1974, las elecciones no otorguen la mayoría absoluta a ninguno de los candidatos.
Un sondeo de ICM publicado esta mañana por el diario pro laborista
Elecciones clave
Las elecciones de 1992 son el gran fantasma que ha de combatir David Cameron, hasta hace unos meses aplastante favorito para convertirse en el próximo primer ministro y devolver a los tories el poder que acabaron perdieron en 1997, cuando fueron aplastados por el arrollador impulso de optimismo que supuso la irrupción del Nuevo Laborismo de Tony Blair en la política británica.
En aquel año, el laborista Neil Kinnock empezó la campaña como claro favorito pero acabó siendo superado por John Major, que a media legislatura había sustituido a Margaret Thatcher como primer ministro. Ahora se da la misma situación: Gordon Brown llegó a Downing Street a media legislatura y Cameron es el candidato renovador que parte como favorito.
Pero hay otro ejemplo a tener en cuenta: en 1997, Blair era abrumador favorito desde dos años antes pero su ventaja cayó bruscamente unas semanas antes de los comicios. Eso no le impidió obtener al final una victoria espectacular que cambió quizás para siempre la política británica, transformando el Partido Laborista en una formación centrista, abierta a las clases medias y muy alejada de su tradicional obrerismo.
Esta vez, ninguno de los tres candidatos a primer ministro ha liderado antes a su partido en unas elecciones generales. Por primera vez en la política británica, los tres participarán en tres debates televisados que se auguran decisivos para decidir el voto final. Hay otras diferencias: las elecciones llegan tras una recesión que ha afectado profundamente a la economía británica, ha dejado las cuentas públicas en un estado alarmantemente precario y ha puesto de relieve que el país necesita diversificar su economía y dejar de depender tanto de la industria financiera y del mercado de la vivienda. Llegan también después de que una larga serie de escándalos, culminada con la polémica sobre los gastos excesivos reclamados por más de la mitad de los diputados de los Comunes, haya desprestigiado profundamente a la clase política.
Otros elementos de la campaña estuvieron ya presentes en anteriores comicios, como la reforma de los servicios públicos, la creciente aprensión de los británicos hacia la inmigración o la cuestión de la seguridad ciudadana y en particular los graves problemas de comportamiento antisocial que Reino Unido sufre desde hace decenios. El lugar de Reino Unido en el mundo y en particular sus relaciones con Europa son un aspecto que ningún partido quiere que contamine la campaña pero que suele acabar haciéndolo de una forma u otra. Quizás la mayor diferencia frente a 2005 es que, esta vez, la guerra de Irak ya no está en campaña.
El primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, ha pedido esta mañana permiso a la reina Isabel II para disolver el Parlamento y convocar elecciones legislativas para el 6 de mayo, día en el que se celebrarán también elecciones locales. Se trata de los comicios más apretados desde que en 1992 John Major renovó contra pronóstico la mayoría que los conservadores ostentaban desde que Margaret Thatcher llegara al poder en 1979.
Brown, que a primera hora se reunió con el Gabinete, llegó al palacio de Buckingham poco después de las 10 de la mañana (las 11 en la España peninsular) y se dirigió apenas una hora después a los británicos a las puertas de Downing Street para anunciar oficialmente la fecha del 6 de mayo como el día de las elecciones, un secreto a voces desde hace semanas.
El líder conservador, David Cameron, hizo también unas breves declaraciones públicas, minutos antes de que hablara su rival. Las comparecencias públicas de Brown y Cameron fueron muy reveladoras de lo que se espera de sus campañas. Cameron compareció con su esposa, Samantha, ante un puñado de fieles a orillas del Támesis: una imagen colorista, moderna, con mucha juventud y diversidad étnica y el imponente edificio del palacio de Westminster a su espalda, como guardando las distancias frente a una institución especialmente desprestigiada en los últimos meses.
Pero, quizás simbólicamente, había en ese escenario un poderoso mensaje subliminal: los Cameron estaban a escasos metros del antiguo ayuntamiento del Gran Londres, la institución que Margaret Thatcher desmanteló a la fuerza en los años ochenta para evitar que actuara como contrapoder de la izquierda. La modernidad de la presentación del dinámico Cameron contrastó con la cercanía de la herencia thatcherista, alegoría quizás de que el punto débil de su campaña puede ser, precisamente, las dificultades del electorado para aceptar que los tories han cambiado tanto como su líder.
Cameron habló de "esperanza, optimismo y cambio". "Este país necesita algo más que otros cinco años de Gordon Brown", dijo. Y evocó a John Kennedy al proclamar: "No os preguntéis qué puede hacer el Gobierno por mí, si no qué podemos hacer nosotros para hacer más fuerte la sociedad".
Brown: "Soy uno de un equipo"
Frente al dinámico individualismo de Cameron, Gordon Brown eligió la sobriedad y la imagen de equipo. Compareció rodeado de todo su Gabinete a las puertas de Downing Street, un marco cerrado y de colores oscuros que intentaba reforzar su imagen de hombre poco dado a los efectismos de la política moderna pero consagrado al trabajo. Y en lugar de lanzar mensajes de optimismo global prefirió referirse a cosas concretas, como la necesidad de consolidar la recuperación económica. "No soy un equipo de uno, soy uno de un equipo, como todos pueden ver. Un equipo de sustancia y de ideas", subrayó. "Y vamos a dar en todo momento la batalla en favor de la igualdad, de un futuro más justo para todos", añadió.
El líder liberal-demócrata, Nick Clegg, había hablado ya a primera hora de la mañana para llamar a los electores a votar por "un cambio real" y no por los dos grandes partidos que desde hace un siglo dominan la política británica. Los liberales-demócratas esperan convertirse en el partido clave para decidir el Gobierno. Pero para conseguirlo necesitan que, por primera vez desde 1974, las elecciones no otorguen la mayoría absoluta a ninguno de los candidatos.
Un sondeo de ICM publicado esta mañana por el diario pro laborista
Elecciones clave
Las elecciones de 1992 son el gran fantasma que ha de combatir David Cameron, hasta hace unos meses aplastante favorito para convertirse en el próximo primer ministro y devolver a los tories el poder que acabaron perdieron en 1997, cuando fueron aplastados por el arrollador impulso de optimismo que supuso la irrupción del Nuevo Laborismo de Tony Blair en la política británica.
En aquel año, el laborista Neil Kinnock empezó la campaña como claro favorito pero acabó siendo superado por John Major, que a media legislatura había sustituido a Margaret Thatcher como primer ministro. Ahora se da la misma situación: Gordon Brown llegó a Downing Street a media legislatura y Cameron es el candidato renovador que parte como favorito.
Pero hay otro ejemplo a tener en cuenta: en 1997, Blair era abrumador favorito desde dos años antes pero su ventaja cayó bruscamente unas semanas antes de los comicios. Eso no le impidió obtener al final una victoria espectacular que cambió quizás para siempre la política británica, transformando el Partido Laborista en una formación centrista, abierta a las clases medias y muy alejada de su tradicional obrerismo.
Esta vez, ninguno de los tres candidatos a primer ministro ha liderado antes a su partido en unas elecciones generales. Por primera vez en la política británica, los tres participarán en tres debates televisados que se auguran decisivos para decidir el voto final. Hay otras diferencias: las elecciones llegan tras una recesión que ha afectado profundamente a la economía británica, ha dejado las cuentas públicas en un estado alarmantemente precario y ha puesto de relieve que el país necesita diversificar su economía y dejar de depender tanto de la industria financiera y del mercado de la vivienda. Llegan también después de que una larga serie de escándalos, culminada con la polémica sobre los gastos excesivos reclamados por más de la mitad de los diputados de los Comunes, haya desprestigiado profundamente a la clase política.
Otros elementos de la campaña estuvieron ya presentes en anteriores comicios, como la reforma de los servicios públicos, la creciente aprensión de los británicos hacia la inmigración o la cuestión de la seguridad ciudadana y en particular los graves problemas de comportamiento antisocial que Reino Unido sufre desde hace decenios. El lugar de Reino Unido en el mundo y en particular sus relaciones con Europa son un aspecto que ningún partido quiere que contamine la campaña pero que suele acabar haciéndolo de una forma u otra. Quizás la mayor diferencia frente a 2005 es que, esta vez, la guerra de Irak ya no está en campaña.
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martes, 23 de marzo de 2010
Gordon Brown prepara un plan tecnológico para crear un Estado sin papeles.
Noticia:
El primer ministro británico, Gordon Brown, prepara un plan para recortar el gasto público mediante inversión en tecnología, lo que permitiría a los ciudadanos acceder online a los servicios públicos y crearía un Estado sin papeles, según han informado los medios del país. La idea es construir una red de banda ancha más rápida en los próximos años que permita el acceso a "servicios públicos nuevos, más baratos, más personalizados y más eficaces para la población", en palabras del premier británico.
Brown dijo que el Partido Laborista, que ha financiado planes para llevar la banda ancha a casi todos los hogares para el 2012, abriría el acceso a los datos públicos para transformar la forma en que los ciudadanos se comunican con el Estado. El ahorro final, una vez se desarrollen los nuevos servicios a través Internet, se calcula en miles de millones de euros.
El Gobierno propone pagar la nueva red de banda ancha para el 2017 con un impuesto anual de seis libras (unos nueve euros), aunque los conservadores dicen que no es necesario y que prescindirán del impuesto si ganan las elecciones. Los ambiciosos planes de Brown tendrán que evitar las dificultades de anteriores proyectos informáticos que fueron revisados por el tiempo y el dinero.
El déficit presupuestario de Reino Unido se encamina hacia el 12% del Producto Interno Bruto este año, una cifra parecida a la de Grecia actualmente. Los laboristas prometen reducirlo a la mitad en cuatros años, pero los conservadores dicen que no es suficiente.
Parte de los planes de los dos partidos para reducir el déficit tras 18 meses de recesión entrarán en la categoría de "ahorros eficientes"; es decir, encontrar formas más baratas para hacer las cosas en el Gobierno.
El primer ministro británico, Gordon Brown, prepara un plan para recortar el gasto público mediante inversión en tecnología, lo que permitiría a los ciudadanos acceder online a los servicios públicos y crearía un Estado sin papeles, según han informado los medios del país. La idea es construir una red de banda ancha más rápida en los próximos años que permita el acceso a "servicios públicos nuevos, más baratos, más personalizados y más eficaces para la población", en palabras del premier británico.
Brown dijo que el Partido Laborista, que ha financiado planes para llevar la banda ancha a casi todos los hogares para el 2012, abriría el acceso a los datos públicos para transformar la forma en que los ciudadanos se comunican con el Estado. El ahorro final, una vez se desarrollen los nuevos servicios a través Internet, se calcula en miles de millones de euros.
El Gobierno propone pagar la nueva red de banda ancha para el 2017 con un impuesto anual de seis libras (unos nueve euros), aunque los conservadores dicen que no es necesario y que prescindirán del impuesto si ganan las elecciones. Los ambiciosos planes de Brown tendrán que evitar las dificultades de anteriores proyectos informáticos que fueron revisados por el tiempo y el dinero.
El déficit presupuestario de Reino Unido se encamina hacia el 12% del Producto Interno Bruto este año, una cifra parecida a la de Grecia actualmente. Los laboristas prometen reducirlo a la mitad en cuatros años, pero los conservadores dicen que no es suficiente.
Parte de los planes de los dos partidos para reducir el déficit tras 18 meses de recesión entrarán en la categoría de "ahorros eficientes"; es decir, encontrar formas más baratas para hacer las cosas en el Gobierno.
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viernes, 23 de octubre de 2009
La economía británica no cumple las expectativas y sigue en recesión.
Noticia:
Reino Unido no ha logrado salir de la recesión en el tercer trimestre del año, tal y como apuntaban las previsiones de los analistas, puesto que su economía sufrió una contracción del 0,4% respecto al trimestre anterior. Así, la caída interanual se sitúa en el 5,2% en la que ya es la recesión más prolongada desde que se iniciaron los registros en 1955, según la lectura preliminar del PIB publicada por la Oficina Nacional de Estadísticas británica.
La economía de Reino Unido encadena así seis trimestres consecutivos en negativo, lo que representa el periodo recesivo más amplio desde 1955, fecha en la que se empezaron a ofrecer datos trimestrales de la evolución del PIB.
La caída de la actividad económica, que todavía podría ser modificada al alza o a la baja en sucesivas revisiones del dato, se debió en gran medida al inesperado descenso en el sector servicios (-0,2%), mientras que el sector industrial bajó un 0,7%.
Reino Unido no ha logrado salir de la recesión en el tercer trimestre del año, tal y como apuntaban las previsiones de los analistas, puesto que su economía sufrió una contracción del 0,4% respecto al trimestre anterior. Así, la caída interanual se sitúa en el 5,2% en la que ya es la recesión más prolongada desde que se iniciaron los registros en 1955, según la lectura preliminar del PIB publicada por la Oficina Nacional de Estadísticas británica.
La economía de Reino Unido encadena así seis trimestres consecutivos en negativo, lo que representa el periodo recesivo más amplio desde 1955, fecha en la que se empezaron a ofrecer datos trimestrales de la evolución del PIB.
La caída de la actividad económica, que todavía podría ser modificada al alza o a la baja en sucesivas revisiones del dato, se debió en gran medida al inesperado descenso en el sector servicios (-0,2%), mientras que el sector industrial bajó un 0,7%.
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martes, 13 de octubre de 2009
Brown devuelve 13.000 euros por sus gastos excesivos.
Noticia:
La Hacienda británica forzó anoche al primer ministro, Gordon Brown, a pagar más de 12.415 libras (13.000 euros aproximadamente) por sus gastos excesivos, según informa la prensa británica.
El periódico The Guardian recoge hoy que Brown llamó a todos sus ministros y les pidió que siguieran sus indicaciones y cumpliesen con lo estipulado, pese a que fuentes de Downing Street describieron las normas de "arbitrarias" y consideran que hay un "régimen de descrédito" en cuestión de gastos hacia los laboristas. "Es un tiempo difícil, un día difícil y son cartas difíciles, pero no podemos cerrar filas y debemos tratar con ello", dijo Brown.
Más de 600 diputados, coincidiendo con el inicio de las sesiones parlamentarias tras el receso veraniego, recibieron una carta de sir Thomas Legg, el alto funcionario que ha estado auditando las cuentas de los polémicos gastos de sus señorías. Entre ellos está Gordon Brown, al que sir Thomas ha pedido que devuelva 12.415 libras correspondientes a cinco años, de 2004 a 2009. El grueso corresponde a gastos de limpieza (más de 10.000 libras) desde lavandería hasta labores domésticas, según informa The Guardian.
Los gastos del primer ministro no son ilegales, pero han superado ampliamente el límite de 2.000 libras al año que el funcionario considera razonable y que hasta ahora no existía. Todos los partidos han pedido a sus diputados que devuelvan el dinero después del escándalo de gastos que azotó al gabinete gubernamental. Gordon Brown no ha sido menos, a pesar de que fuentes laboristas hablan de una "interpretación arbitraria de las leyes" por parte de sir Thomas.
El escándalo de los abusos hundió la imagen del primer ministro y dejó al descubierto cómo los diputados de la Cámara de los Comunes abusaban del sistema que les permite pagar con dinero público diversos gastos personales y, en especial, cómo se aprovechaban de la ambigüedad de la legislación para mejorar y revalorizar viviendas de su propiedad.
La Hacienda británica forzó anoche al primer ministro, Gordon Brown, a pagar más de 12.415 libras (13.000 euros aproximadamente) por sus gastos excesivos, según informa la prensa británica.
El periódico The Guardian recoge hoy que Brown llamó a todos sus ministros y les pidió que siguieran sus indicaciones y cumpliesen con lo estipulado, pese a que fuentes de Downing Street describieron las normas de "arbitrarias" y consideran que hay un "régimen de descrédito" en cuestión de gastos hacia los laboristas. "Es un tiempo difícil, un día difícil y son cartas difíciles, pero no podemos cerrar filas y debemos tratar con ello", dijo Brown.
Más de 600 diputados, coincidiendo con el inicio de las sesiones parlamentarias tras el receso veraniego, recibieron una carta de sir Thomas Legg, el alto funcionario que ha estado auditando las cuentas de los polémicos gastos de sus señorías. Entre ellos está Gordon Brown, al que sir Thomas ha pedido que devuelva 12.415 libras correspondientes a cinco años, de 2004 a 2009. El grueso corresponde a gastos de limpieza (más de 10.000 libras) desde lavandería hasta labores domésticas, según informa The Guardian.
Los gastos del primer ministro no son ilegales, pero han superado ampliamente el límite de 2.000 libras al año que el funcionario considera razonable y que hasta ahora no existía. Todos los partidos han pedido a sus diputados que devuelvan el dinero después del escándalo de gastos que azotó al gabinete gubernamental. Gordon Brown no ha sido menos, a pesar de que fuentes laboristas hablan de una "interpretación arbitraria de las leyes" por parte de sir Thomas.
El escándalo de los abusos hundió la imagen del primer ministro y dejó al descubierto cómo los diputados de la Cámara de los Comunes abusaban del sistema que les permite pagar con dinero público diversos gastos personales y, en especial, cómo se aprovechaban de la ambigüedad de la legislación para mejorar y revalorizar viviendas de su propiedad.
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lunes, 12 de octubre de 2009
Brown anuncia un plan de privatizaciones para reducir el alto déficit público.
Noticia:
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha dado a conocer hoy un plan destinado a poner a la venta activos del Gobierno para recaudar unos 16.000 millones de libras (unos 17.600 millones de euros) a fin de reducir el déficit público.
En un discurso pronunciado en la City (centro financiero de Londres), Brown, que se encuentra en el peor momento de su mandato, ha indicado que la primera ronda de ventas de activos no financieros permitirá recaudar unos 3.000 millones de libras (unos 3.300 millones de euros) en los próximos dos años, mientras que se animará también a las autoridades locales a vender activos.
El Gobierno pondrá a la venta la cadena de tiendas de apuestas Tote, la línea ferroviaria del Canal de la Mancha, y el puente de Dartford, que cruza el río Támesis en el este de Londres. En el programa -de una extensión de cuatro años- también figura la venta del 33% de la participación que tiene el Gobierno en Urenco, una instalación de enriquecimiento de uranio destinada a plantas nucleares en todo el mundo, pero Brown ha indicado que será salvaguardada la seguridad nacional.
El déficit público está estimado en 175.000 millones de libras (unos 192.000 millones de euros) en los próximos dos años. El jefe del Gobierno ha explicado que el Reino Unido está a mitad de camino en el proceso para superar la recesión y ha advertido de que hay un riesgo de entrar en depresión si se recorta el gasto público muy rápidamente, como plantea la oposición conservadora británica.
Programas alternativos a los conservadores
Con estos planes, el primer ministro quiere convencer al electorado de que el Gobierno laborista tiene programas alternativos a los propuestos por los tories, que ya han anticipado que -si llegan al poder en 2010- habrá una fuerte reducción del gasto público para atajar el alto déficit público.
Brown ha opinado que es "esencial" que, junto al recorte del déficit, se continúe con el programa de estímulo fiscal, la inversión en el perfeccionamiento de la fuerza laboral y que se trabaje con Europa para mejorar la economía global.
"Hay una división fundamental en la política británica. Algunas personas retirarían ahora el estímulo fiscal, en momentos en que la economía aún está en dificultades, algunos detendrían el alivio cuantitativo (inyección de dinero en el sistema financiero) y eso pondría en peligro la recuperación", ha explicado.
"Voy a luchar en los próximos meses por lo que creo. Creo que hemos demostrado que hemos hecho bien en el último año en reestructurar el sistema bancario y asegurar que hay una cooperación internacional", ha agregado.
Según el primer ministro, es necesario un plan de reducción del déficit que apoye el crecimiento y los empleos y no uno que suprima la recuperación antes de que haya empezado.
Las medidas anunciadas hoy forman parte de los planes del laborismo para reducir el déficit en los próximos cuatro años. El portavoz del Tesoro del Partido Conservador, Philip Hammond, ha señalado hoy que Brown ha buscado con este anuncio "titulares" para salvar su futuro político, ya que los tories parten como favoritos para ganar los comicios generales británicos del año próximo.
"Creemos que vender activos para pagar la deuda, teniendo en cuenta el estado en el que estamos, es una forma sensata de ver las cosas. Pero esto tiene que ver con salvar al primer ministro", ha puntualizado Hammond.
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha dado a conocer hoy un plan destinado a poner a la venta activos del Gobierno para recaudar unos 16.000 millones de libras (unos 17.600 millones de euros) a fin de reducir el déficit público.
En un discurso pronunciado en la City (centro financiero de Londres), Brown, que se encuentra en el peor momento de su mandato, ha indicado que la primera ronda de ventas de activos no financieros permitirá recaudar unos 3.000 millones de libras (unos 3.300 millones de euros) en los próximos dos años, mientras que se animará también a las autoridades locales a vender activos.
El Gobierno pondrá a la venta la cadena de tiendas de apuestas Tote, la línea ferroviaria del Canal de la Mancha, y el puente de Dartford, que cruza el río Támesis en el este de Londres. En el programa -de una extensión de cuatro años- también figura la venta del 33% de la participación que tiene el Gobierno en Urenco, una instalación de enriquecimiento de uranio destinada a plantas nucleares en todo el mundo, pero Brown ha indicado que será salvaguardada la seguridad nacional.
El déficit público está estimado en 175.000 millones de libras (unos 192.000 millones de euros) en los próximos dos años. El jefe del Gobierno ha explicado que el Reino Unido está a mitad de camino en el proceso para superar la recesión y ha advertido de que hay un riesgo de entrar en depresión si se recorta el gasto público muy rápidamente, como plantea la oposición conservadora británica.
Programas alternativos a los conservadores
Con estos planes, el primer ministro quiere convencer al electorado de que el Gobierno laborista tiene programas alternativos a los propuestos por los tories, que ya han anticipado que -si llegan al poder en 2010- habrá una fuerte reducción del gasto público para atajar el alto déficit público.
Brown ha opinado que es "esencial" que, junto al recorte del déficit, se continúe con el programa de estímulo fiscal, la inversión en el perfeccionamiento de la fuerza laboral y que se trabaje con Europa para mejorar la economía global.
"Hay una división fundamental en la política británica. Algunas personas retirarían ahora el estímulo fiscal, en momentos en que la economía aún está en dificultades, algunos detendrían el alivio cuantitativo (inyección de dinero en el sistema financiero) y eso pondría en peligro la recuperación", ha explicado.
"Voy a luchar en los próximos meses por lo que creo. Creo que hemos demostrado que hemos hecho bien en el último año en reestructurar el sistema bancario y asegurar que hay una cooperación internacional", ha agregado.
Según el primer ministro, es necesario un plan de reducción del déficit que apoye el crecimiento y los empleos y no uno que suprima la recuperación antes de que haya empezado.
Las medidas anunciadas hoy forman parte de los planes del laborismo para reducir el déficit en los próximos cuatro años. El portavoz del Tesoro del Partido Conservador, Philip Hammond, ha señalado hoy que Brown ha buscado con este anuncio "titulares" para salvar su futuro político, ya que los tories parten como favoritos para ganar los comicios generales británicos del año próximo.
"Creemos que vender activos para pagar la deuda, teniendo en cuenta el estado en el que estamos, es una forma sensata de ver las cosas. Pero esto tiene que ver con salvar al primer ministro", ha puntualizado Hammond.
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miércoles, 7 de octubre de 2009
Los 'tories' hacen de la austeridad su bandera electoral.
Noticia:
Los conservadores británicos lanzaron ayer un órdago político de primer orden al proponer a los británicos un ambicioso pero políticamente arriesgado ajuste presupuestario si el año que viene ganan las elecciones. "Estamos todos juntos en esto", proclamó hasta siete veces el responsable de Finanzas tory y aspirante a convertirse en canciller del Exchequer y ministro del Tesoro, George Osborne, para subrayar que el ajuste no descansa exclusivamente sobre las cargadas espaldas de los más humildes.
El plan presentado por Osborne incluye la congelación en 2011 de los salarios de cuatro millones de funcionarios que ganan más de 18.000 libras al año (19.500 euros al cambio de ayer); la introducción de un tope de 50.000 libras (54.000 euros) a las pensiones de los altos funcionarios; los salarios públicos superiores al del primer ministro deberán ser aprobados caso a caso por el Tesoro; mantenimiento del tipo máximo del 50% en el IRPF introducido este año por los laboristas; supresión de las subvenciones fiscales por niños a las familias con ingresos superiores a 54.000 euros; ahorros de 3.250 millones de euros al año en la burocracia del Gobierno; el compromiso de elevar a un millón de libras el mínimo exento del impuesto de sucesiones se rebaja a mera propuesta a poner en marcha a lo largo de la primera legislatura; retraso de la edad de la jubilación de los actuales 65 años a 66 años desde 2016 para los hombres y desde 2020 para las mujeres.
Con estas medidas, los tories esperan ahorrar 7.500 millones de euros anuales una vez que estén todas en vigor y unos 25.000 en el conjunto de la legislatura. No es una cantidad demasiado impresionante, teniendo en cuenta que según los cálculos del FMI el déficit público del Reino Unido alcanzará en 2010 el 13,2% del PIB británico y que el desajuste estructural se acerca a los 100.000 millones de euros. Pero tiene la virtud política de dar por fin la impresión de que los tories saben por dónde quieren ir cuando lleguen al poder y empiezan a poner carne en el hasta ahora mero esqueleto de sus propuestas de Gobierno.
Y consiguen también dejar en evidencia a Gordon Brown, que en el congreso laborista de la semana pasada no fue capaz de transmitir una agenda clara de propuestas para después de la crisis. Los laboristas intentaron el lunes parar el golpe del anuncio de ayer de Osborne, al propugnar una congelación de salarios para jueces, médicos y altos funcionarios que no ha tenido el alcance económico y mediático de la propuesta de los tories.
Pero la de los conservadores es una apuesta arriesgada porque, a ocho o nueve meses vista de las elecciones, puede acabar generando un escrutinio que al final deje a los votantes más alerta que reconfortados por la austeridad destilada ayer por George Osborne. Muchos comentaristas advertían que a Osborne le puede pasar como al malogrado John Smith. El entonces canciller del Exchequer en la sombra de los laboristas fue tan honesto con sus promesas de austeridad en las elecciones de 1992 que los votantes acabaron dándole otra vez la mayoría a los conservadores.
"La verdad no es una estrategia peligrosa, la verdad es lo que los británicos merecen", subrayó una colega de Osborne en el Gobierno en la sombra. Para el aspirante a futuro canciller del Exchequer, el de ayer era un día de examen personal. Osborne, de 38 años, no cuenta con grandes apoyos en la City, donde su sorprendente silencio durante la crisis financiera ha despertado dudas sobre su capacidad para llevar las riendas del Tesoro.
Políticamente está a la derecha del líder conservador, David Cameron, y le perjudican sus orígenes aristocráticos y su divulgada pertenencia al elitista Bullingdon Club durante su época de estudiante universitario. Una institución de la clase alta a la que también pertenecieron el propio Cameron, el alcalde de Londres Boris Johnson y otros dirigentes conservadores.
Por eso, ayer Osborne puso tanto énfasis en el mensaje de que "estamos todos juntos en esto", para subrayar que los esfuerzos para cubrir el paquete fiscal afectan a todos los británicos de una forma u otra. El millón de funcionarios con salarios más bajos, por ejemplo, no sufrirán la congelación salarial. Y los soldados destinados a Afganistán u otras zonas de combate recuperarán con creces por un lado lo que pierdan por el otro, porque verán doblados sus complementos de destino.
Y por eso, también, Osborne no ha tenido más remedio que mantener la subida del IRPF para los más ricos. Y, sobre todo, ha tenido que dejar para más adelante la reforma del impuesto de sucesiones, que sólo iba a beneficiar de la clase media alta para arriba.
Los conservadores británicos lanzaron ayer un órdago político de primer orden al proponer a los británicos un ambicioso pero políticamente arriesgado ajuste presupuestario si el año que viene ganan las elecciones. "Estamos todos juntos en esto", proclamó hasta siete veces el responsable de Finanzas tory y aspirante a convertirse en canciller del Exchequer y ministro del Tesoro, George Osborne, para subrayar que el ajuste no descansa exclusivamente sobre las cargadas espaldas de los más humildes.
El plan presentado por Osborne incluye la congelación en 2011 de los salarios de cuatro millones de funcionarios que ganan más de 18.000 libras al año (19.500 euros al cambio de ayer); la introducción de un tope de 50.000 libras (54.000 euros) a las pensiones de los altos funcionarios; los salarios públicos superiores al del primer ministro deberán ser aprobados caso a caso por el Tesoro; mantenimiento del tipo máximo del 50% en el IRPF introducido este año por los laboristas; supresión de las subvenciones fiscales por niños a las familias con ingresos superiores a 54.000 euros; ahorros de 3.250 millones de euros al año en la burocracia del Gobierno; el compromiso de elevar a un millón de libras el mínimo exento del impuesto de sucesiones se rebaja a mera propuesta a poner en marcha a lo largo de la primera legislatura; retraso de la edad de la jubilación de los actuales 65 años a 66 años desde 2016 para los hombres y desde 2020 para las mujeres.
Con estas medidas, los tories esperan ahorrar 7.500 millones de euros anuales una vez que estén todas en vigor y unos 25.000 en el conjunto de la legislatura. No es una cantidad demasiado impresionante, teniendo en cuenta que según los cálculos del FMI el déficit público del Reino Unido alcanzará en 2010 el 13,2% del PIB británico y que el desajuste estructural se acerca a los 100.000 millones de euros. Pero tiene la virtud política de dar por fin la impresión de que los tories saben por dónde quieren ir cuando lleguen al poder y empiezan a poner carne en el hasta ahora mero esqueleto de sus propuestas de Gobierno.
Y consiguen también dejar en evidencia a Gordon Brown, que en el congreso laborista de la semana pasada no fue capaz de transmitir una agenda clara de propuestas para después de la crisis. Los laboristas intentaron el lunes parar el golpe del anuncio de ayer de Osborne, al propugnar una congelación de salarios para jueces, médicos y altos funcionarios que no ha tenido el alcance económico y mediático de la propuesta de los tories.
Pero la de los conservadores es una apuesta arriesgada porque, a ocho o nueve meses vista de las elecciones, puede acabar generando un escrutinio que al final deje a los votantes más alerta que reconfortados por la austeridad destilada ayer por George Osborne. Muchos comentaristas advertían que a Osborne le puede pasar como al malogrado John Smith. El entonces canciller del Exchequer en la sombra de los laboristas fue tan honesto con sus promesas de austeridad en las elecciones de 1992 que los votantes acabaron dándole otra vez la mayoría a los conservadores.
"La verdad no es una estrategia peligrosa, la verdad es lo que los británicos merecen", subrayó una colega de Osborne en el Gobierno en la sombra. Para el aspirante a futuro canciller del Exchequer, el de ayer era un día de examen personal. Osborne, de 38 años, no cuenta con grandes apoyos en la City, donde su sorprendente silencio durante la crisis financiera ha despertado dudas sobre su capacidad para llevar las riendas del Tesoro.
Políticamente está a la derecha del líder conservador, David Cameron, y le perjudican sus orígenes aristocráticos y su divulgada pertenencia al elitista Bullingdon Club durante su época de estudiante universitario. Una institución de la clase alta a la que también pertenecieron el propio Cameron, el alcalde de Londres Boris Johnson y otros dirigentes conservadores.
Por eso, ayer Osborne puso tanto énfasis en el mensaje de que "estamos todos juntos en esto", para subrayar que los esfuerzos para cubrir el paquete fiscal afectan a todos los británicos de una forma u otra. El millón de funcionarios con salarios más bajos, por ejemplo, no sufrirán la congelación salarial. Y los soldados destinados a Afganistán u otras zonas de combate recuperarán con creces por un lado lo que pierdan por el otro, porque verán doblados sus complementos de destino.
Y por eso, también, Osborne no ha tenido más remedio que mantener la subida del IRPF para los más ricos. Y, sobre todo, ha tenido que dejar para más adelante la reforma del impuesto de sucesiones, que sólo iba a beneficiar de la clase media alta para arriba.
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jueves, 18 de junio de 2009
Nueva dimisión en el Gobierno británico por el escándalo de los gastos.
Noticia:
La secretaria del Tesoro británica, Kitty Ussher, anunció ayer su dimisión al verse salpicada por el escándalo de las dietas parlamentarias. En una carta al primer ministro, Gordon Brown, Ussher ha asegurado que, aunque no había cometido ninguna ilegalidad, se sentía obligada a dejar su cargo para "no dejar en evidencia" al Ejecutivo.
Su dimisión es la última de una serie renuncias por los polémicos gastos entre las que se incluyen la de varios ministros como las responsables de Interior y Comunidades, Jacqui Smith y Hazel Blears, y el de Trabajo y Pensiones, James Purnell, además de las de otros altos cargos. Se produce además en vísperas de la publicación de todos los gastos de los diputados en la web del Parlamento y antes de que el periódico Daily Telegraph, el primero en destapar el escándalo, revele en la próxima edición información sobre la política del Partido Laborista.
El diario ya publicó el mes pasado que, a pocos meses de obtener su escaño parlamentario en 2005, Ussher reclamó dinero a las autoridades parlamentarias para redecorar por todo lo alto su casa de Londres.
Ussher accedió a su puesto en el Gobierno en el reajuste ministerial que Browm llevó a cabo hace 12 días, tras la derrota laborista en las elecciones locales y europeas.
Comentario:
¿Por qué políticos parecen tener un gusto por los escándalos?
La secretaria del Tesoro británica, Kitty Ussher, anunció ayer su dimisión al verse salpicada por el escándalo de las dietas parlamentarias. En una carta al primer ministro, Gordon Brown, Ussher ha asegurado que, aunque no había cometido ninguna ilegalidad, se sentía obligada a dejar su cargo para "no dejar en evidencia" al Ejecutivo.
Su dimisión es la última de una serie renuncias por los polémicos gastos entre las que se incluyen la de varios ministros como las responsables de Interior y Comunidades, Jacqui Smith y Hazel Blears, y el de Trabajo y Pensiones, James Purnell, además de las de otros altos cargos. Se produce además en vísperas de la publicación de todos los gastos de los diputados en la web del Parlamento y antes de que el periódico Daily Telegraph, el primero en destapar el escándalo, revele en la próxima edición información sobre la política del Partido Laborista.
El diario ya publicó el mes pasado que, a pocos meses de obtener su escaño parlamentario en 2005, Ussher reclamó dinero a las autoridades parlamentarias para redecorar por todo lo alto su casa de Londres.
Ussher accedió a su puesto en el Gobierno en el reajuste ministerial que Browm llevó a cabo hace 12 días, tras la derrota laborista en las elecciones locales y europeas.
Comentario:
¿Por qué políticos parecen tener un gusto por los escándalos?
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miércoles, 27 de mayo de 2009
La Hacienda británica investiga si los ministros violaron la ley con sus abusos.
Noticia:
La Hacienda británica ha lanzado una investigación para determinar si más de 40 ministros o subsecretarios del Gobierno de Gordon Brown violaron la ley al reclamar la devolución del dinero gastado en asesores fiscales para sus declaraciones personales.
En una de las revelaciones diarias sobre supuestos abusos de los diputados británicos, The Daily Telegraph denuncia hoy que entre quienes se hicieron sufragar ese gasto por el erario público figuran nueve ministros, entre ellos los titulares de Finanzas, Alistair Darling; Asuntos Exteriores, David Miliband, e Interior, Jacqui Smith.
Los miembros del Gobierno laborista insisten en que el llamado Libro Verde permite esas prácticas, pero, según la Hacienda Británica, los parlamentarios están sujetos a las mismas leyes fiscales que el resto de los ciudadanos. Fuentes de Hacienda confirmaron al periódico que "un principio general de la legislación fiscal es que los gastos de contabilidad en los que se incurra al hacer la declaración fiscal no son deducibles". Docenas de ministros o subsecretarios del Gobierno laborista se exponen a esta investigación.
Propuestas de los líderes
Mientras tanto, los líderes de los tres principales partidos parlamentarios del Reino Unido, conservadores, laboristas y liberal-demócratas, han mostrado hoy cómo de importante es este escándalo y compiten en la prensa con sus propuestas tendentes a calmar la ira popular por los abusos de dietas y compensaciones.
En un artículo que publica el diario The Independent, el líder laborista y primer ministro, Gordon Brown, dice querer "dar más poder" a los electores e insinúa que podría estudiarse la posibilidad de revocar el mandato de un diputado mediante nuevas elecciones si lo reclama un número suficiente de votantes.
En su texto, Brown afirma que estudiará "todas las opciones" que signifiquen una "redistribución del poder" y afirma que siempre ha tenido claro que "hay que analizar nuevas formas de conseguir que las élites políticas sean más responsables" ante quienes las eligen.
Por su parte, el representante de los conservadores, David Cameron, en quien muchos ven ya al futuro primer ministro, afirma que el objetivo central de su partido es "la redistribución de poderes más radical que ha visto nunca este país".
Cameron reconoce que muchos ciudadanos británicos tienen la impresión de estar en "la periferia más lejana del poder" y llevan razón, explica el político tory, según el cual ese "desequilibrio de poderes es muy destructivo para la democracia".
El líder conservador propone asimismo limitar el número de asesores políticos, reforzar el código de conducta ministerial, proteger la independencia de los funcionarios públicos y asegurar que se toman más decisiones de forma colectiva en el Gobierno.
También el dirigente liberal-demócrata, Nick Clegg, escribe y hace una reclamación: "Una revolución centrada en el poder de destituir a los parlamentarios, un sistema de voto más justo, la abolición de la "anacrónica" Cámara de los Lores (no electa) y dar mayores poderes al Parlamento para controlar al Gobierno".
Comentario:
El mundo entero necesita una revolución en todos los ámbitos de la vida.
La Hacienda británica ha lanzado una investigación para determinar si más de 40 ministros o subsecretarios del Gobierno de Gordon Brown violaron la ley al reclamar la devolución del dinero gastado en asesores fiscales para sus declaraciones personales.
En una de las revelaciones diarias sobre supuestos abusos de los diputados británicos, The Daily Telegraph denuncia hoy que entre quienes se hicieron sufragar ese gasto por el erario público figuran nueve ministros, entre ellos los titulares de Finanzas, Alistair Darling; Asuntos Exteriores, David Miliband, e Interior, Jacqui Smith.
Los miembros del Gobierno laborista insisten en que el llamado Libro Verde permite esas prácticas, pero, según la Hacienda Británica, los parlamentarios están sujetos a las mismas leyes fiscales que el resto de los ciudadanos. Fuentes de Hacienda confirmaron al periódico que "un principio general de la legislación fiscal es que los gastos de contabilidad en los que se incurra al hacer la declaración fiscal no son deducibles". Docenas de ministros o subsecretarios del Gobierno laborista se exponen a esta investigación.
Propuestas de los líderes
Mientras tanto, los líderes de los tres principales partidos parlamentarios del Reino Unido, conservadores, laboristas y liberal-demócratas, han mostrado hoy cómo de importante es este escándalo y compiten en la prensa con sus propuestas tendentes a calmar la ira popular por los abusos de dietas y compensaciones.
En un artículo que publica el diario The Independent, el líder laborista y primer ministro, Gordon Brown, dice querer "dar más poder" a los electores e insinúa que podría estudiarse la posibilidad de revocar el mandato de un diputado mediante nuevas elecciones si lo reclama un número suficiente de votantes.
En su texto, Brown afirma que estudiará "todas las opciones" que signifiquen una "redistribución del poder" y afirma que siempre ha tenido claro que "hay que analizar nuevas formas de conseguir que las élites políticas sean más responsables" ante quienes las eligen.
Por su parte, el representante de los conservadores, David Cameron, en quien muchos ven ya al futuro primer ministro, afirma que el objetivo central de su partido es "la redistribución de poderes más radical que ha visto nunca este país".
Cameron reconoce que muchos ciudadanos británicos tienen la impresión de estar en "la periferia más lejana del poder" y llevan razón, explica el político tory, según el cual ese "desequilibrio de poderes es muy destructivo para la democracia".
El líder conservador propone asimismo limitar el número de asesores políticos, reforzar el código de conducta ministerial, proteger la independencia de los funcionarios públicos y asegurar que se toman más decisiones de forma colectiva en el Gobierno.
También el dirigente liberal-demócrata, Nick Clegg, escribe y hace una reclamación: "Una revolución centrada en el poder de destituir a los parlamentarios, un sistema de voto más justo, la abolición de la "anacrónica" Cámara de los Lores (no electa) y dar mayores poderes al Parlamento para controlar al Gobierno".
Comentario:
El mundo entero necesita una revolución en todos los ámbitos de la vida.
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lunes, 25 de mayo de 2009
Nueve ministros británicos pagaron a asesores fiscales con fondos públicos.
Noticia:
Nueve ministros del Gobierno laborista británico pagaron a sus asesores fiscales con dinero público, según revela hoy el diario The Daily Telegraph. Entre ellos, el ministro del Tesoro, Alistair Darling, el de Exteriores, David Miliband, y la de Interior, Jacqui Smith. Todos utilizaron para ello fondos públicos destinados a cubrir los gastos de sus oficinas en Londres y en sus circunscripciones.
El periódico británico comenzó hace más de dos semanas a sacar a la luz el abuso de dinero público por parte de los parlamentarios, que utilizaron las ayudas para sus segundas residencias para revalorizar sus viviendas o arreglar sus jardines. Ahora, el diario revela nuevos detalles sobre los gastos de oficina reclamados por los miembros del Gobierno, como por ejemplo la compra de cámaras digitales o, en caso de la ministra del Interior, un i-phone para su marido, que es también su asesor. Según el diario, el contribuyente británico ha pagado más de 11.000 libras (12.500 euros) en asesores contables para los ministros.
El ministro del Tesoro ha afirmado que contrató a un asesor para asegurarse de que pagaba al fisco "la cantidad exacta correspondiente a los gastos de su oficina". El domingo, Darling declaró a la cadena BBC que los diputados tenían que asumir la responsabilidad de no haber reformado el sistema de gastos del Parlamento cuando se presentó la oportunidad de hacerlo. "No hay duda de que las reglas de la Cámara de los Comunes [en materia de gastos de sus miembros] escaparon a todo control y, sinceramente, todos nosotros, yo incluido, tenemos nuestra parte de responsabilidad", dijo el ministro. En dos años, Darling ha reclamado el reembolso de más de 1.400 libras (casi 1.600 euros) por gastos de contabilidad.
Comentario:
El escándalo político en Gran Bretaña continúa.
Nueve ministros del Gobierno laborista británico pagaron a sus asesores fiscales con dinero público, según revela hoy el diario The Daily Telegraph. Entre ellos, el ministro del Tesoro, Alistair Darling, el de Exteriores, David Miliband, y la de Interior, Jacqui Smith. Todos utilizaron para ello fondos públicos destinados a cubrir los gastos de sus oficinas en Londres y en sus circunscripciones.
El periódico británico comenzó hace más de dos semanas a sacar a la luz el abuso de dinero público por parte de los parlamentarios, que utilizaron las ayudas para sus segundas residencias para revalorizar sus viviendas o arreglar sus jardines. Ahora, el diario revela nuevos detalles sobre los gastos de oficina reclamados por los miembros del Gobierno, como por ejemplo la compra de cámaras digitales o, en caso de la ministra del Interior, un i-phone para su marido, que es también su asesor. Según el diario, el contribuyente británico ha pagado más de 11.000 libras (12.500 euros) en asesores contables para los ministros.
El ministro del Tesoro ha afirmado que contrató a un asesor para asegurarse de que pagaba al fisco "la cantidad exacta correspondiente a los gastos de su oficina". El domingo, Darling declaró a la cadena BBC que los diputados tenían que asumir la responsabilidad de no haber reformado el sistema de gastos del Parlamento cuando se presentó la oportunidad de hacerlo. "No hay duda de que las reglas de la Cámara de los Comunes [en materia de gastos de sus miembros] escaparon a todo control y, sinceramente, todos nosotros, yo incluido, tenemos nuestra parte de responsabilidad", dijo el ministro. En dos años, Darling ha reclamado el reembolso de más de 1.400 libras (casi 1.600 euros) por gastos de contabilidad.
Comentario:
El escándalo político en Gran Bretaña continúa.
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lunes, 11 de mayo de 2009
El escándalo de los abusos en gastos oficiales en Reino Unido alcanza a los conservadores.
Noticia:
La tormenta política desatada en Reino Unido por las revelaciones de abusos en los gastos oficiales de los diputados, que hasta ahora habían alcanzado solo a los laboristas, ha llegado a las filas conservadoras. El diario The Daily Telegraph publica hoy detalles sobre abusos de varios diputados tories, algunos muy cercanos al líder, David Cameron, del sistema para pagar con dinero público diversos gastos personales.
La ley permite que los diputados reciban ayudas públicas para mantener una de las dos residencias que normalmente han de mantener abiertas para ejercer su tarea: una en Londres, donde está el Parlamento, y otra cercana a su circunscripción, donde muchos fines de semana atienden a los votantes. Varios diputados tories han aprovechado para revalorizar sus propiedades. Michael Gove, miembro del círculo íntimo de Cameron, gastó más de 7.000 libras (7.700 euros) en los muebles de su piso de Londres en 2006, antes de cambiar la designación de segunda residencia a otra propiedad en su circunscripción, Surrey. Otro diputado, Andrew Lansley, gastó miles de libras en renovar su casa de campo antes de venderla. Alan Duncan, que preside el comité encargado de auditar los gastos de los diputados de la Cámara de los Comunes, pidió que le reembolsaran £3,194 (3.500 euros) en gastos de jardinería en marzo de 2007, aunque se le denegó el reembolso.
El diario británico The Guardian, explica hoy en su web que la clase política británica está consternada por el daño que estas revelaciones han hecho a la reputación de los políticos y el parlamento desde que el viernes pasado The Daily Telegraph comenzase la serie de informaciones. Por ello, el primer ministro británico, Gordon Brown, ha pedido perdón en nombre de "todos los políticos, todos los partidos, por lo que ha pasado y por los acontecimientos de los últimos días".
El líder de la oposición, David Cameron, se adelantaba ayer a la tormenta que se avecinaba y se disculpaba de antemano por el intento de los diputados de su partido de maximizar sus beneficios: "Mañana [por hoy] será otro mal día para el parlamento y, honestamente, para el Partido Conservador".
Ayer, un ex portavoz de los Comunes avisaba de que quizás sólo unas elecciones generales podrían resolver la crisis desatada por este escándalo.
Comentario:
Parece que nadie se escapa.
La tormenta política desatada en Reino Unido por las revelaciones de abusos en los gastos oficiales de los diputados, que hasta ahora habían alcanzado solo a los laboristas, ha llegado a las filas conservadoras. El diario The Daily Telegraph publica hoy detalles sobre abusos de varios diputados tories, algunos muy cercanos al líder, David Cameron, del sistema para pagar con dinero público diversos gastos personales.
La ley permite que los diputados reciban ayudas públicas para mantener una de las dos residencias que normalmente han de mantener abiertas para ejercer su tarea: una en Londres, donde está el Parlamento, y otra cercana a su circunscripción, donde muchos fines de semana atienden a los votantes. Varios diputados tories han aprovechado para revalorizar sus propiedades. Michael Gove, miembro del círculo íntimo de Cameron, gastó más de 7.000 libras (7.700 euros) en los muebles de su piso de Londres en 2006, antes de cambiar la designación de segunda residencia a otra propiedad en su circunscripción, Surrey. Otro diputado, Andrew Lansley, gastó miles de libras en renovar su casa de campo antes de venderla. Alan Duncan, que preside el comité encargado de auditar los gastos de los diputados de la Cámara de los Comunes, pidió que le reembolsaran £3,194 (3.500 euros) en gastos de jardinería en marzo de 2007, aunque se le denegó el reembolso.
El diario británico The Guardian, explica hoy en su web que la clase política británica está consternada por el daño que estas revelaciones han hecho a la reputación de los políticos y el parlamento desde que el viernes pasado The Daily Telegraph comenzase la serie de informaciones. Por ello, el primer ministro británico, Gordon Brown, ha pedido perdón en nombre de "todos los políticos, todos los partidos, por lo que ha pasado y por los acontecimientos de los últimos días".
El líder de la oposición, David Cameron, se adelantaba ayer a la tormenta que se avecinaba y se disculpaba de antemano por el intento de los diputados de su partido de maximizar sus beneficios: "Mañana [por hoy] será otro mal día para el parlamento y, honestamente, para el Partido Conservador".
Ayer, un ex portavoz de los Comunes avisaba de que quizás sólo unas elecciones generales podrían resolver la crisis desatada por este escándalo.
Comentario:
Parece que nadie se escapa.
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viernes, 3 de octubre de 2008
Realiza Gordon Brown cambios importantes.
Noticia:
El primer ministro Gordon Brown introdujo el viernes una serie de cambios al gobierno, incluyendo la incorporación de algunos incondicionales del Partido Laborista, en una reestructuración orientada a concentrarse más estrechamente en la economía.
La BBC y Sky News reportaron que Brown designó nuevos ministros en comercio, defensa y transporte. Entre las medidas mas sorpresivas estuvo el nombramiento del Comisionado Europeo de Comercio, Peter Mandelson, en reemplazo del secretario de comercio John Hutton.
"Hoy se lleva a cabo una reestructuración del gabinete", dijo el despacho de Brown en una declaración incluida en su cibersitio. Agregó que los detalles sobre los cambios serían confirmados más adelante durante el día.
Mandelson, ex secretario de Irlanda del Norte y secretario de comercio, respaldó al ex primer ministro Tony Blair en vez de Brown cuando estos dos competían por la conducción del Partido Laborista en 1994. Blair, con respaldo de Mandelson, ganó la puja después que Brown se hizo a un costado.
Blair recompensó a Mandelson con puestos importantes en el gabinete, aunque éste se vio obligado a retirarse después de algunos escándalos, incluyendo no haber revelado un préstamo recibido de un colega multimillonario.
Rodney Barker, ex profesor en la Escuela de Economía de Londres, dijo que Mandelson "tiene habilidades comprobadas" y agregó que la medida se proponía "dar la impresión de que hay una dirección y un control".
Mandelson no ocupa una banca en la Cámara de los Comunes, de modo que probablemente será designado por Brown para la Cámara de los Lores.
La ex canciller de Blair Margaret Beckett _que obtuvo su primer cargo en el gobierno en 1975 y que ha trabajado en los gobiernos de cuatro primeros ministros laboristas_ regresará con un cargo para afianzar las políticas de Brown, dijo la BBC.
John McDonnell, un legislador del Partido Laborista, dijo estar sorprendido por el regreso de Mandelson.
"Este es un notable retroceso a los peores momentos de la era de Blair, reponer a la figura posiblemente más polarizante en la historia reciente del laborismo", dijo McDonnell.
La BBC reportó que Ed Miliband _el hermano menor del canciller David Miliband_ encabezará un ministerio de energía y clima, creado recientemente.
Comentario:
Hay que esperar que resultados dan estos cambios. Asi de simple.
El primer ministro Gordon Brown introdujo el viernes una serie de cambios al gobierno, incluyendo la incorporación de algunos incondicionales del Partido Laborista, en una reestructuración orientada a concentrarse más estrechamente en la economía.
La BBC y Sky News reportaron que Brown designó nuevos ministros en comercio, defensa y transporte. Entre las medidas mas sorpresivas estuvo el nombramiento del Comisionado Europeo de Comercio, Peter Mandelson, en reemplazo del secretario de comercio John Hutton.
"Hoy se lleva a cabo una reestructuración del gabinete", dijo el despacho de Brown en una declaración incluida en su cibersitio. Agregó que los detalles sobre los cambios serían confirmados más adelante durante el día.
Mandelson, ex secretario de Irlanda del Norte y secretario de comercio, respaldó al ex primer ministro Tony Blair en vez de Brown cuando estos dos competían por la conducción del Partido Laborista en 1994. Blair, con respaldo de Mandelson, ganó la puja después que Brown se hizo a un costado.
Blair recompensó a Mandelson con puestos importantes en el gabinete, aunque éste se vio obligado a retirarse después de algunos escándalos, incluyendo no haber revelado un préstamo recibido de un colega multimillonario.
Rodney Barker, ex profesor en la Escuela de Economía de Londres, dijo que Mandelson "tiene habilidades comprobadas" y agregó que la medida se proponía "dar la impresión de que hay una dirección y un control".
Mandelson no ocupa una banca en la Cámara de los Comunes, de modo que probablemente será designado por Brown para la Cámara de los Lores.
La ex canciller de Blair Margaret Beckett _que obtuvo su primer cargo en el gobierno en 1975 y que ha trabajado en los gobiernos de cuatro primeros ministros laboristas_ regresará con un cargo para afianzar las políticas de Brown, dijo la BBC.
John McDonnell, un legislador del Partido Laborista, dijo estar sorprendido por el regreso de Mandelson.
"Este es un notable retroceso a los peores momentos de la era de Blair, reponer a la figura posiblemente más polarizante en la historia reciente del laborismo", dijo McDonnell.
La BBC reportó que Ed Miliband _el hermano menor del canciller David Miliband_ encabezará un ministerio de energía y clima, creado recientemente.
Comentario:
Hay que esperar que resultados dan estos cambios. Asi de simple.
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