Noticia:
El Gobierno de Estados Unidos ha cursado una invitación a España para que participe en la próxima reunión del G-20, que se celebrará en Pittsburgh a finales de septiembre, según confirmaron fuentes de la Casa Blanca. El presidente estadounidense, Barack Obama, ha convocado ya a los países que integran el G-20 los próximos días 24 y 25 de septiembre en Penssylvania.
Esta será la tercera cumbre de este organismo a la que asistirá el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A la primera, organizada por el ex presidente estadounidense George W. Bush en Washington los pasados 14 y 15 de noviembre, Zapatero ocupó una de las dos plazas que le correspondían al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que entonces también ejercía la presidencia de turno de la Unión Europea.
A la siguiente, celebrada en Londres los pasados 1 y 2 de abril, fue invitado directamente por el anfitrión, el primer ministro británico, Gordon Brown, quien igualmente invitó al primer ministro holandés, quien había asistido al igual que Zapatero con carácter excepcional a la cita de Washington.
Trabajo "extraordinario"
La asistencia de Zapatero a la cumbre del G-20 en Pittsburg se producirá después de que el presidente del Gobierno asistiera la semana pasada por primera vez a la cumbre del G-8, en la que participó en un panel sobre seguridad alimentaria.
La vicepresidenta primera del Gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega, se había mostrado convencida el pasado día 8 de que España estaría presente en la cumbre del G-20 en Pittsburgh debido al "extraordinrio" trabajo que ha hecho el país. "Vamos a estar en esa reunión por nuestro propio peso económico y también se trata de un reconocimiento a la aportación que España está haciendo en las cumbres internacionales", apuntó.
El G-20 lo integran el presidente de la Unión Europea y los de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
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jueves, 16 de julio de 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
Obama saca los colores a Europa.

Análisis:
El País de España.
Al segundo asalto en la pugna de los líderes mundiales por domar la mayor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial le han cambiado las reglas justo antes de que sonara la campana. El guión estaba ya escrito: en una esquina, Estados Unidos, que plantea que todos los países asuman su apuesta por más gasto público. En otra esquina, la Unión Europea y su exigencia de dar prioridad a la regulación del sistema financiero. La tercera esquina la ocupan los emergentes, midiendo sus primeros pasos en el ring del poder. Y en el rincón, la crisis, más grande -la recesión mundial acecha-, y más fea -los escándalos por las retribuciones a ejecutivos de entidades quebradas se suceden-, que en la primera embestida. En esto, llegó el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, y, como acostumbra desde su designación, mandó parar.
Porque lo que anunció el pasado jueves el secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, deja desfasados de un plumazo los análisis que se han hecho en los últimos meses sobre qué cabía esperar de la segunda cumbre del G-20, el grupo que integra a países ricos y emergentes, improvisado puesto de mando mundial contra la crisis. A una semana de la cita de Londres, Estados Unidos acaba de asumir la agenda europea para reformar la regulación del sistema financiero. El cambio de rumbo propiciado por el vendaval Obama abre las opciones de avances significativos en este área. Y pone la presión para acordar una nueva ronda de estímulos fiscales en el alero de la UE.
"Las propuestas de Geithner muestran que vamos en la misma dirección", afirmó el viernes el portavoz del Gobierno alemán, Ulrich Wilhelm, quien trató de rebajar las expectativas: "Aún deben ser analizadas con detalle". El portavoz reveló que la reforma de la regulación financiera que presentó un día antes el secretario del Tesoro de EE UU había sido tratada en una conversación telefónica entre Obama y la canciller alemana, Angela Merkel.
No fue el único asunto en el que el líder norteamericano cogió a la dirigente alemana con el pie cambiado. Obama le adelantó que es inminente un plan de rescate para General Motors. Una papeleta para Merkel, que se ha resistido a dar ayudas para reflotar Opel, la filial europea de GM, y tiene previsto dar un discurso ante los trabajadores de la compañía el próximo martes.
Merkel simboliza mejor que nadie la negativa de la UE -con la excepción de Reino Unido que, como anfitrión de la cumbre, nada entre dos aguas-, a aumentar el gasto público. A Alemania le ha llevado más de 15 años digerir la reunificación y volver al equilibrio presupuestario. Y cuando lo consigue, la voraz crisis financiera le fuerza a una expansión fiscal para reactivar la economía.
Alemania, como el resto de países europeos -con España, por el calibre de sus medidas, a la cabeza-, asumió el compromiso fijado en el primer asalto del G-20 contra la crisis económica. La decisión unánime de elevar el gasto público fue el resultado más celebrado al cierre de la cumbre de Washington, en noviembre pasado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó entonces que los nuevos paquetes fiscales debían inyectar recursos públicos en una cantidad equivalente, al menos, al 2% del PIB de cada país.
Un informe del propio FMI, evaluando los planes anunciados para 2009, prendió la mecha de la polémica. Su conclusión fue que sólo un puñado de países del G-20 (China, EE UU, Arabia Saudí y España) había aprobado un paquete fiscal de la dimensión requerida. Y al tiempo que advertía sobre la necesidad de nuevas medidas para 2010, señalaba la débil respuesta del corazón de la zona euro (Alemania, Francia e Italia). En la UE, todo fueron quejas, no sin razón: el informe obviaba el efecto en los presupuestos y en la recuperación económica de la cobertura social (prestaciones por desempleo incluidas), mucho mayor en Europa que en EE UU. "Nuestro esfuerzo de gasto público es mayor que el de nuestros colegas estadounidenses", afirmó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.
Las posiciones se radicalizaron. Al nuevo plan de estímulo lanzado por Obama, que prevé 600.000 millones de euros (más del 5% del PIB) en recortes de impuestos, infraestructuras y ayudas sociales, siguió una exigiencia al G-20 -"estas medidas serían más eficaces si todo el mundo fuera en la misma dirección", advirtió Obama-, reiterada luego cada pocos días. La UE alertó del riesgo de un déficit público disparado -el saldo negativo de EE UU llegará al 13% del PIB-, y volvió a reiterar que el efecto de los estabilizadores en los presupuestos elevará los déficits en Europa aunque no se tomen nuevas medidas.
El brazo europeo del G-20 insistió en poner el foco en la reforma financiera, convencido de que en la insistencia en aumentar el gasto público desde Estados Unidos, y con más cautela desde Reino Unido, los dos focos de la crisis, también pesaba la reticencia a llevar los cambios demasiado lejos. "La máxima prioridad es forjar la nueva arquitectura financiera global", afirmaron Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en una carta conjunta. "Para la regulación del sector financiero, es ahora o nunca", remachó Durão Barroso.
Europa devolvió la pelota a Estados Unidos. Su propuesta de elaborar en la cumbre de Londres una lista negra de paraísos fiscales, desencadenó el pánico en las plazas financieras que más abusan del secreto bancario. Donde Alemania y Francia anticipaban topes legales a las retribuciones de los ejecutivos de bancos apoyados con dinero público, Obama tenía que recular en su pretensión de reducir el bonus a los directivos de las entidades asistidas en su país. Además, Bruselas presentó una iniciativa para concentrar en tres nuevos órganos la supervisión financiera de la UE. Y, de tapadillo, señalaba a EE UU cuando se evidenciaban los escasos avances en la regulación de fondos de alto riesgo o las agencias de calificación.
Así se planteaba la cumbre de Londres hasta que, como quedó dicho, Obama cambió el guión esta misma semana. Y lo hizo con una propuesta que, en más de un aspecto, asume enseñanzas del sistema de supervisión español.
Geithner anunció el jueves que EE UU abandonará el principio de la autorregulación y fijará normas para toda la industria financiera. Aglutinará las tareas de supervisión en una única agencia, que bien podría ser la propia Reserva Federal con poderes ampliados. Se elevarán los requerimientos de capital a las principales entidades y se les instará a aumentar las provisiones cuando más crédito concedan. La supervisión se extenderá a todos los mercados, incluidos los de productos derivados y los grandes hedge funds tendrán que inscribirse, podrán ser inspeccionados y deberán compartir información con la nueva agencia. Se establecerán incluso recomendaciones para guiar la remuneración de los ejecutivos, cuyo cumplimiento también será supervisado.
"La respuesta no es reinventar el sistema", fue la admonición con la que recibió el anterior presidente de EE UU, George W. Bush a los mandatarios del G-20 en Washington. Lo expuesto por Geither el jueves es lo más parecido a reinventárselo que se le ha oído a un dirigente estadounidense en mucho tiempo. Una iniciativa que descoloca a Europa: facilita la consecución de sus objetivos al tiempo que debilita su resistencia a los incentivos fiscales.
Pero esto son sólo palabras. Los hechos que anuncian están aún muy lejos de materializarse. "El cambio en la regulación y la supervisión del sistema financiero va a ser, necesariamente, largo y complejo, las exageradas expectativas que generan las cumbres acaban en decepción", advierte José Manuel Campa, profesor de Finanzas en la escuela de negocios IESE. El G-20 se las ve con retos de magnitud mayúscula.
- El lento camino a la coordinación. "Lo primero que hay que entender es que los organismos internacionales que deben acordar los cambios de regulación en varios sectores no están bien definidos, les faltan competencias y están afrontando su propia reforma", explica Campa. El Foro de Estabilidad Financiera, piedra angular para fijar las nuevas reglas globales, acaba de culminar su ampliación. Y, salvo el Banco Internacional de Pagos, que aglutina a los principales bancos centrales, las agencias que coordinan los esfuerzos internacionales en áreas clave (seguros, contabilidad, mercados de valores...) afrontan cambios radicales en sus cometidos y estructura.
Una de las soluciones que cuenta, a priori, con mayor respaldo es la creación de colegios que integren a los supervisores de los países en los que operen grandes entidades financieras. "Aquí hay muy poco avance", sentencia el profesor del IESE. Eso sí, el aumento en los mínimos legales de capital y la constitucion de provisiones anticíclicas parecen ya dos principios afianzados en la regulación que viene.
- Al rescate del sector financiero. La cumbre de Washington se celebró apenas un mes después de que la quiebra de Lehman Brothers estuviera a punto de fundir el sistema bancario. Y consagró cualquier iniciativa pública para salvar a las entidades con "importancia sistémica", es decir con capacidad para arrastrar a otras muchas en su caida. Un paraguas que cubre la nacionalización y la compra de los activos tóxicos que originaron la crisis. Lo llamativo es la divergencia de la respuesta a ambos lados del Atlántico. Mientras Europa recapitaliza sus bancos, Obama retoma la idea de financiar la adquisición de activos, aun a costa de asumir las pérdidas. El recelo de Europa a fijar precios por activos que el mercado no quiere y la alergia de EE UU a las nacionalizaciones condicionan las respuestas.
- Paraísos amenazados al fin. "El sistema de financiación de la economía está corrompido, ha habido una regulación inadecuada, tramposa, se ha derivado una cantidad ingente de recursos a la especulación. Habría que desincentivar, con impuestos si fuera necesario, una circulación excesiva de capital. No puede haber válvulas de escape para el capital especulativo", sostiene Juan Torres, catedrático de la Universidad de Sevilla y miembro de la plataforma Attac. No hay válvula más escandalosa que la existencia de paraísos fiscales que usan el secreto bancario para entorpecer las inspecciones fiscales del resto de países. Y su perviviencia, al menos como se les conoce hasta ahora, está seriamente amenazada.
Los paraísos fiscales no tuvieron un papel protagonista en la crisis, pero varios Gobiernos quieren aprovechar la ocasión para "erradicarlos", en palabras del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. Está por ver si los sucesivos anuncios (Suiza, Mónaco, Andorra, Austria, Liechtenstein...) de más intercambios de información limitan la evasión de impuestos.
- ¿Quién pone el cascabel a los sueldos? El Royal Bank of Scotland (RBS) estaría quebrado si no fuera por la asistencia multimillonaria del Gobierno británico. Pese a su nefasta gestión, Sir Fred Goodwin, el ex consejero delegado del RBS, no renunció a una pensión vitalicia valorada en más de 700.000 euros. Esta polémica decisión, como los bonos de los ejecutivos de la aseguradora AIG, es un caso llamativo, pero también sintomático, de una perversa forma de retribuir a los directivos con la que el G-20 se ha propuesto acabar. Lo que no está claro es cómo. "Habría que plantear un código de buenas prácticas específico en materia retributiva, en el que los incentivos se ajustaran a la creación de riqueza para la empresa y no con los beneficios a corto plazo", sugiere Cándido Paz-Ares, catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Madrid y socio del bufete Uría Menéndez.
Paz-Ares también cree que en los planes de opciones sobre acciones hay que delimitar qué parte de la revalorización de la compañía se debe a la labor de sus gestores. Y apuesta por normas que refuercen la independencia de los consejeros que negocian los contratos de los ejecutivos y por la publicación detallada de sus sueldos. "Luz y taquígrafos, ése es el mejor antídoto frente al fraude", afirma.
Son principios que también se incluyen en el informe del grupo de expertos al que el G-20 encargó un análisis de la situación. Menos precisa es su recomendación de que los supervisores velen por el cumplimiento de estas propuesas "Es muy complicado establecer límites desde fuera de la empresa, podría ser contraproducente"`, opina Paz-Ares.
- Límites al riesgo de las agencias de calificación. Una de las paradojas de la crisis es que las entidades a las que se adjudicó el papel de evaluar la solvencia de los títulos colocados en el mercado fueron determinantes, con sus generosas calificaciones, para diseminar complejos activos en los que se agazapaba un riesgo brutal. Los reguladores públicos están dispuestos ahora a recuperar parte de las funciones cedidas a estas agencias privadas, pero el trabajo es arduo. En la UE, está por finalizar aún el trámite para obligar a la inscripción de las agencias y, de esa manera, abrir la puerta a la inspección de sus métodos de trabajo. En Estados Unidos, sede de las tres agencias de rating que se reparten el mercado mundial, el supervisor ha fijado normas para que se den calificaciones separadas a activos complejos, en las que se avise de su riesgo. Sigue pendiente la separación del negocio de calificación de la asesoría a las entidades que emiten títulos. Un esquema que sí se implantó tras el caso Enron para auditorías y consultorías.
- La furia. "Si no se toman decisiones estructurales, con la gravedad de la crisis que tenemos delante, la gente se sublevará y tendrá razón". Sarkozy sintetizó así la preocupación de los mandatarios ante un cóctel explosivo: ayudas públicas mutimillonarias a la banca, compensaciones escandalosas a los ejecutivos y acelerada destrucción de empleo. Las manifestaciones previstas en Londres y otras capitales serán un buen termómetro del malestar social.
Comentario:
¿Ahora sí se hará una reforma profunda al sistema capitalista? Hasta no ver no creer.
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Cumbre G-20.
sábado, 28 de marzo de 2009
Merkel anticipa que la próxima reunión del G-20 no resolverá la crisis.

Noticia:
La canciller alemana Ángela Merkel ha confesado que espera resultados positivos de la reunión del G-20 prevista para el próximo 2 de abril en Londres, pero ha advertido que no será posible resolver la crisis económica global en un sólo encuentro. "Hablamos de construir un nueva arquitectura para el mercado financiero internacional y no podremos conseguir ésto en Londres", ha opinado la mandataria en una entrevista que publica hoy el matutino británico Financial Times.
"Naturalmente, no resolveremos la crisis económica ni la cuestión del comercio mundial. Tendremos que encontrarnos de nuevo para avanzar en estos temas", ha comentado Merkel.
Temor al desacuerdo
Los presidentes de los países desarrollados y emergentes se reunirán en Londres con la presión de restablecer la confianza y coordinar un plan de acción para contrarrestar la peor caída de la economía desde la Segunda Guerra Mundial. Algunos analistas teme que el desacuerdo entre Estados Unidos y Europa sobre las medidas a seguir hagan fracasar la cumbre y aumente el nerviosismo de los mercados.
Con el argumento de que ya ha estimulado suficientemente la economía alemana con dos planes que suman 81.000 millones de euros, Merkel se ha resistido al pedido de EE UU y Reino Unido de aumentar el gasto fiscal para quebrar la recesión. Alemania y Francia enfatizan, en cambio, la necesidad de una mejor y mayor regulación de los mercados financieros.
Merkel ha expresado que pueden alcanzarse avances en todas los frentes económicos: "me satisface que el presidente (estadounidense Barack) Obama haya especificado que no quiere una sola solución sino varias". La canciller alemana ha precisado "que nos juntamos para tomar decisiones en conjunto, no para competir unos con otros. Todos queremos lo mismo, que la economía recupere su rumbo y prevenir que este tipo de crisis suceda otra vez".
Comentario:
Si no hay acuerdo, habrámás crisis.
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Cumbre G-20.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Pide G-20 renovación financiera.
Noticia:
Jefes de Estado y de gobierno del denominado G-20 acordaron poner en práctica un plan para restablecer la confianza en el sistema financiero, que incluirá reformas en los mercados internacionales y una mayor participación de las economías emergentes dentro de las instituciones multilaterales.
Reconocieron que el riesgo de un colapso financiero “no será resuelto en el corto plazo” y que además demandará de políticas de mayor coordinación, supervisión y vigilancia para estabilizar los mercados y poner fin a una era de “prácticas fraudulentas y manipulación”.
El presidente George W. Bush advirtió que aún “queda mucho por hacer” y dijo que entre las medidas que se deben tomar está el reformar las instituciones financieras como el FMI y el Banco Mundial.
Los dignatarios suscribieron un comunicado de 10 páginas con las acciones y compromisos a seguir y cerraron filas “a favor del libre comercio”.
Advirtieron “contra actitudes proteccionistas” que impidan el flujo de bienes e inversiones que contribuyan a sortear una crisis de largo plazo.
Comentario:
Hay consenso en cuanto a hacer una reforma profunda al sistema financiero. Pues a trabajar en los detalles.
Jefes de Estado y de gobierno del denominado G-20 acordaron poner en práctica un plan para restablecer la confianza en el sistema financiero, que incluirá reformas en los mercados internacionales y una mayor participación de las economías emergentes dentro de las instituciones multilaterales.
Reconocieron que el riesgo de un colapso financiero “no será resuelto en el corto plazo” y que además demandará de políticas de mayor coordinación, supervisión y vigilancia para estabilizar los mercados y poner fin a una era de “prácticas fraudulentas y manipulación”.
El presidente George W. Bush advirtió que aún “queda mucho por hacer” y dijo que entre las medidas que se deben tomar está el reformar las instituciones financieras como el FMI y el Banco Mundial.
Los dignatarios suscribieron un comunicado de 10 páginas con las acciones y compromisos a seguir y cerraron filas “a favor del libre comercio”.
Advirtieron “contra actitudes proteccionistas” que impidan el flujo de bienes e inversiones que contribuyan a sortear una crisis de largo plazo.
Comentario:
Hay consenso en cuanto a hacer una reforma profunda al sistema financiero. Pues a trabajar en los detalles.
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Cumbre G-20.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Washington espera a los países de la cumbre G-20.
Noticia:
Washington espera ya a los líderes del G-20 -y alguno más- para la cumbre convocada para "refundar el capitalismo", como dijo Sarkozy, o más modestamente, acometer alguna reforma del sistema financiero internacional. Algunos jefes de Gobierno están de camino y otros, como el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva o el japonés, Taro Aso, ya están en la capital estadounidense, donde se han producido algunas protestas de colectivos de lucha contra la pobreza. La jornada comienza esta noche con una cena de trabajo en la Casa Blanca.
Será la primera vez que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ponga un pie en la Casa Blanca, debido a sus desavenencias con su inquilino actual, George W. Bush. España, invitada de última hora gracias a unas intensas maniobras diplomáticas, ha invitado a la República Checa, país que tendrá la presidencia de la UE en el primer semestre de 2009, a formar parte de su delegación en la cumbre del G-20. Fuentes del Gobierno han informado de esa invitación, realizada por España como miembro participante en la cumbre, y que, tras ser aceptada, permitirá que la República Checa esté representada en las sesiones plenarias de la capital estadounidense por su viceprimer ministro, Marek Mora.
De esta forma, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, ocuparán dos de los cuatro puestos que le corresponden a España. Los otros dos serán para el viceprimer ministro checo y para el secretario de Estado de Economía, David Vegara. "España, al igual que el resto de los socios europeos, considera importante que un país como la República Checa, que va a presidir en breve la UE en sustitución de Francia, participe en esta cumbre", han subrayado las fuentes citadas.
Más cumbres después de Washington
Mientras, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el francés, Nicolas Sarkozy, que además ostenta la presidencia europea, abogan por que la reunión del G-20 que comienza hoy en Washington sea sólo un primer paso. Ambos están a favor de que se celebren más citas similares para continuar la reforma del sistema financiero internacional que se inicie este fin de semana en la capital de EE UU.
Durante la cumbre UE-Rusia que se ha celebrado hoy en Niza, Medvédev ha afirmado, en rueda de prensa conjunta con Sarkozy, que considera necesaria la celebración de más reuniones para hacer frente a la crisis financiera internacional y ha reclamado que la próxima cita se convoque "sin demora". Además, ha añadido que "Rusia estará en contacto con la UE" para poder llevarlas a cabo.
Por su parte, Sarkozy se ha congratulado de las propuestas que Rusia tiene pensado esbozar en la cumbre de Washington y ha asegurado que éstas están muy cerca de la postura de los Veintisiete. "Rusia hará propuestas técnicas, financieras y económicas de gran calidad y muy semejantes a las propuestas europeas", ha dicho el presidente francés.
Comentario:
A mi en lo personal, me gusta más el concepto del presidente francés: refundar el capitalismo.
Washington espera ya a los líderes del G-20 -y alguno más- para la cumbre convocada para "refundar el capitalismo", como dijo Sarkozy, o más modestamente, acometer alguna reforma del sistema financiero internacional. Algunos jefes de Gobierno están de camino y otros, como el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva o el japonés, Taro Aso, ya están en la capital estadounidense, donde se han producido algunas protestas de colectivos de lucha contra la pobreza. La jornada comienza esta noche con una cena de trabajo en la Casa Blanca.
Será la primera vez que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ponga un pie en la Casa Blanca, debido a sus desavenencias con su inquilino actual, George W. Bush. España, invitada de última hora gracias a unas intensas maniobras diplomáticas, ha invitado a la República Checa, país que tendrá la presidencia de la UE en el primer semestre de 2009, a formar parte de su delegación en la cumbre del G-20. Fuentes del Gobierno han informado de esa invitación, realizada por España como miembro participante en la cumbre, y que, tras ser aceptada, permitirá que la República Checa esté representada en las sesiones plenarias de la capital estadounidense por su viceprimer ministro, Marek Mora.
De esta forma, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, ocuparán dos de los cuatro puestos que le corresponden a España. Los otros dos serán para el viceprimer ministro checo y para el secretario de Estado de Economía, David Vegara. "España, al igual que el resto de los socios europeos, considera importante que un país como la República Checa, que va a presidir en breve la UE en sustitución de Francia, participe en esta cumbre", han subrayado las fuentes citadas.
Más cumbres después de Washington
Mientras, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el francés, Nicolas Sarkozy, que además ostenta la presidencia europea, abogan por que la reunión del G-20 que comienza hoy en Washington sea sólo un primer paso. Ambos están a favor de que se celebren más citas similares para continuar la reforma del sistema financiero internacional que se inicie este fin de semana en la capital de EE UU.
Durante la cumbre UE-Rusia que se ha celebrado hoy en Niza, Medvédev ha afirmado, en rueda de prensa conjunta con Sarkozy, que considera necesaria la celebración de más reuniones para hacer frente a la crisis financiera internacional y ha reclamado que la próxima cita se convoque "sin demora". Además, ha añadido que "Rusia estará en contacto con la UE" para poder llevarlas a cabo.
Por su parte, Sarkozy se ha congratulado de las propuestas que Rusia tiene pensado esbozar en la cumbre de Washington y ha asegurado que éstas están muy cerca de la postura de los Veintisiete. "Rusia hará propuestas técnicas, financieras y económicas de gran calidad y muy semejantes a las propuestas europeas", ha dicho el presidente francés.
Comentario:
A mi en lo personal, me gusta más el concepto del presidente francés: refundar el capitalismo.
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Cumbre G-20.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Brasil e Italia analizan su posición ente el G-20.
Noticia:
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y el jefe de Estado italiano, Giorgio Napolitano, han estudiado hoy la posición que sus países llevarán a la cumbre del G20 que se celebrará el día 15 en Washington. Allí se reunirán las siete mayores economías mundiales y de algunos países emergentes como México o el propio Brasil.
Tanto el presidente brasileño como el italiano han apostado por llevar una posición común a la próxima reunión del G20. Lula ha defendido hoy en Roma la necesidad de recurrir "a menos analistas de mercado y a más analistas sociales", para solventar la crisis financiera internacional. El jefe del Gobierno brasileño apostó por dar "más voz y voto" a los países más pobres en la escena internacional durante el primer acto oficial previsto en su visita a la capital italiana y al Vaticano, que le llevarán a reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y con el Papa, Benedicto XVI, hasta el próximo jueves.
En esta línea, Napolitano ha afirmado que, durante el periodo de presidencia italiana en el G8, que comienza el próximo enero, su país perseguirá un "mayor acuerdo" entre las siete potencias económicas más Rusia y los países emergentes, para juntos hacerse cargo de la agenda global. El presidente italiano ha apostado por intensificar la relación entre la Unión Europea (UE) y Latinoamérica a través de Brasil, que será "el punto de referencia de la cooperación entre esas dos grandes áreas".
"No tiene sentido que los temas que golpean a toda la comunidad internacional sean debatido sólo por los más ricos", ha apuntado el gobernante brasileño ante el presidente de una de las potencias económicas que compone el conocido como G7 (EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón). "Esta crisis", ha añadido, "es una oportunidad extraordinaria para arreglar todo lo que hemos hecho mal y para abrir un nuevo proceso" que lleve a la creacción de un nuevo sistema económico internacional que "sea inmune a la aventura del capital espectulativo".
El mandatario brasileño, que aprovechará su visita oficial a Roma para reunirse con empresarios italianos y así reforzar los lazos económicos entre su país e Italia (que en 2007 registraron unos intercambios comerciales de 8.000 millones de dólares), ha apostado por un sistema financiero "más transparente y con reglas más rígidas", que permitan reforzar los mecanismos de control internacional.
Comentario:
Más bien, hay que buscar el mejor equilibrio entre dos posturas.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y el jefe de Estado italiano, Giorgio Napolitano, han estudiado hoy la posición que sus países llevarán a la cumbre del G20 que se celebrará el día 15 en Washington. Allí se reunirán las siete mayores economías mundiales y de algunos países emergentes como México o el propio Brasil.
Tanto el presidente brasileño como el italiano han apostado por llevar una posición común a la próxima reunión del G20. Lula ha defendido hoy en Roma la necesidad de recurrir "a menos analistas de mercado y a más analistas sociales", para solventar la crisis financiera internacional. El jefe del Gobierno brasileño apostó por dar "más voz y voto" a los países más pobres en la escena internacional durante el primer acto oficial previsto en su visita a la capital italiana y al Vaticano, que le llevarán a reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y con el Papa, Benedicto XVI, hasta el próximo jueves.
En esta línea, Napolitano ha afirmado que, durante el periodo de presidencia italiana en el G8, que comienza el próximo enero, su país perseguirá un "mayor acuerdo" entre las siete potencias económicas más Rusia y los países emergentes, para juntos hacerse cargo de la agenda global. El presidente italiano ha apostado por intensificar la relación entre la Unión Europea (UE) y Latinoamérica a través de Brasil, que será "el punto de referencia de la cooperación entre esas dos grandes áreas".
"No tiene sentido que los temas que golpean a toda la comunidad internacional sean debatido sólo por los más ricos", ha apuntado el gobernante brasileño ante el presidente de una de las potencias económicas que compone el conocido como G7 (EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón). "Esta crisis", ha añadido, "es una oportunidad extraordinaria para arreglar todo lo que hemos hecho mal y para abrir un nuevo proceso" que lleve a la creacción de un nuevo sistema económico internacional que "sea inmune a la aventura del capital espectulativo".
El mandatario brasileño, que aprovechará su visita oficial a Roma para reunirse con empresarios italianos y así reforzar los lazos económicos entre su país e Italia (que en 2007 registraron unos intercambios comerciales de 8.000 millones de dólares), ha apostado por un sistema financiero "más transparente y con reglas más rígidas", que permitan reforzar los mecanismos de control internacional.
Comentario:
Más bien, hay que buscar el mejor equilibrio entre dos posturas.
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Cumbre G-20.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Líderes del G-20 se reúnen en Brasil.
Noticia:
Las mayores economías del mundo, entre industrializadas y en desarrollo, agrupadas en el G-20, comenzaron ayer en Sao Paulo dos días de reuniones en las que buscan coordinar acciones contra la crisis global y una posible reforma del sistema financiero internacional.
En la apertura de la reunión participó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien subrayó la necesidad de lograr un “pacto” entre los gobiernos que conduzca a “una nueva arquitectura financiera mundial”, para la que considera “esencial” la contribución de los países emergentes.
“Esta es una crisis global y exige soluciones globales. Este es el momento de formular propuestas para un cambio sustantivo en la arquitectura financiera mundial”, dijo Lula sobre la reunión, cuyas conclusiones serán llevadas a la cumbre del G-20 que se celebrará el 15 de este mes en Washington.
Lula, que reconoció que “ningún país está a salvo de la crisis financiera”, insistió en la necesidad de que los emergentes, entre ellos los cuatro que forman el llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tengan más peso en un nuevo orden económico mundial.
Lula consideró fundamental “aumentar la participación de los países en desarrollo en los mecanismos decisorios de la economía mundial”. Al respecto, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, que participa en los debates, señaló que una “modernización” del sistema financiero internacional es posible, pero consideró que alcanzar un consenso alrededor de ese objetivo no será tarea fácil.
El subsecretario para Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de EU, David McCormick, dijo que la visión de Lula es constructiva.
Comentario:
Es urgente que ya se resuelvan de raíz los problemas que aquejan al mundo, no sólo abordar la actual crisis económica, sino ir a fondo en aspectos como pobreza, miseria y marginación.
Las mayores economías del mundo, entre industrializadas y en desarrollo, agrupadas en el G-20, comenzaron ayer en Sao Paulo dos días de reuniones en las que buscan coordinar acciones contra la crisis global y una posible reforma del sistema financiero internacional.
En la apertura de la reunión participó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien subrayó la necesidad de lograr un “pacto” entre los gobiernos que conduzca a “una nueva arquitectura financiera mundial”, para la que considera “esencial” la contribución de los países emergentes.
“Esta es una crisis global y exige soluciones globales. Este es el momento de formular propuestas para un cambio sustantivo en la arquitectura financiera mundial”, dijo Lula sobre la reunión, cuyas conclusiones serán llevadas a la cumbre del G-20 que se celebrará el 15 de este mes en Washington.
Lula, que reconoció que “ningún país está a salvo de la crisis financiera”, insistió en la necesidad de que los emergentes, entre ellos los cuatro que forman el llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tengan más peso en un nuevo orden económico mundial.
Lula consideró fundamental “aumentar la participación de los países en desarrollo en los mecanismos decisorios de la economía mundial”. Al respecto, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, que participa en los debates, señaló que una “modernización” del sistema financiero internacional es posible, pero consideró que alcanzar un consenso alrededor de ese objetivo no será tarea fácil.
El subsecretario para Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de EU, David McCormick, dijo que la visión de Lula es constructiva.
Comentario:
Es urgente que ya se resuelvan de raíz los problemas que aquejan al mundo, no sólo abordar la actual crisis económica, sino ir a fondo en aspectos como pobreza, miseria y marginación.
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Cumbre G-20.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Francia cede una silla a España en la cumbre del G-20.
Noticia:
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha asegurado hoy que no le "plantea ningún problema" ceder la silla que tiene Francia en la cumbre del G-20 a España. En la rueda de prensa que ha concedido junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, después del encuentro que han mantenido los países de la UE, Sarkozy ha añadido que "no es un problema ideológico sino de lógica" y que ve "difícil" de explicar que "la octava economía del mundo, España, no se puede sentar con las veinte economías más importantes".
Sin embargo, el presidente francés ha dicho que la decisión de invitar o no a España está en manos de George W. Bush y que él "ha defendido este argumento" ante el todavía presidente de los EE UU. Ahora bien, el presidente de turno de la UE ha matizado desde el primer momento sus declaraciones al asegurar que "la decisión no la tomo yo solo" y que cuantas más delegaciones haya "más se abre la caja de Pandora" de la participación.
"Prudencia y cautela"
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha comparecido para explicar sus impresiones sobre este encuentro y sólo en el turno de preguntas ha abordado la participación de España en la cumbre. "Hay que respetar lo que ha dicho el presidente Sarkozy y le agradezco los esfuerzos", ha asegurado Zapatero, que ha apostado por la cautela y por dejar que tomen las decisiones quienes tienen que hacerlo. Es "lógicamente a Bush a quien le corresponde en diálogo con la UE tomar las decisiones oportunas" ha asegurado al respecto.El presidente ha defendido su gestión en esta materia y ha afirmado que España en estas semanas ha "ganado terreno" en la escena internacional pero que "tenemos que ser prudentes".
"El debate ha sido sobre los contenidos y no sobre la participación (...) estamos haciendo lo que tenemos que hacer", ha zanjado Zapatero. A la pregunta de ¿Qué puede aportar España? el presidente lo tiene claro: la presencia "es el reconocimiento objetivo de lo que somos" un país "significativo e importante para la economía mundial y el mundo en su conjunto". Sobre las aportaciones, sobre todo, la experiencia de España y su regulación del sistema financiero.
Una silla en la cumbre
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ya ofreció hace días al presidente español una de las dos sillas que le corresponden en la capital estadounidense, como presidente de turno de la UE y miembro del G-7 (el club reservado a los más opulentos), informa Miguel González. La fórmula satisface a Zapatero pues, a diferencia de la oferta que ha recibido la República Checa, que tendrá un asiento dentro de la delegación francesa, la silla que le cede Sarkozy incluye derecho de voz y voto.
¿Por qué se mantiene entonces la incertidumbre? "Porque es a Francia, y no a nosotros, a quien le corresponde anunciarlo", explican fuentes gubernamentales. Además, la presentación debe ser cuidadosa, para que ningún socio se sienta agraviado. Sobre todo, los dos que han pedido estar presentes en Washington y tampoco tienen invitación: Holanda y Polonia. Una vez que hoy se confirme la presencia de Zapatero en Washington sólo faltará que se le remita la carta de invitación. Lo lógico es que sea la Casa Blanca, como anfitriona, la que le invite, pero también podría suceder que Bush no se diese por enterado y remitiera las dos invitaciones a Sarkozy, quien tendría que reenviarle una a Zapatero.
Comentario:
¿Qué le pasa a Bush? Cierra con broche de cobre. ¿Qué razón tiene para no invitar a la cumbre a España?
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha asegurado hoy que no le "plantea ningún problema" ceder la silla que tiene Francia en la cumbre del G-20 a España. En la rueda de prensa que ha concedido junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, después del encuentro que han mantenido los países de la UE, Sarkozy ha añadido que "no es un problema ideológico sino de lógica" y que ve "difícil" de explicar que "la octava economía del mundo, España, no se puede sentar con las veinte economías más importantes".
Sin embargo, el presidente francés ha dicho que la decisión de invitar o no a España está en manos de George W. Bush y que él "ha defendido este argumento" ante el todavía presidente de los EE UU. Ahora bien, el presidente de turno de la UE ha matizado desde el primer momento sus declaraciones al asegurar que "la decisión no la tomo yo solo" y que cuantas más delegaciones haya "más se abre la caja de Pandora" de la participación.
"Prudencia y cautela"
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha comparecido para explicar sus impresiones sobre este encuentro y sólo en el turno de preguntas ha abordado la participación de España en la cumbre. "Hay que respetar lo que ha dicho el presidente Sarkozy y le agradezco los esfuerzos", ha asegurado Zapatero, que ha apostado por la cautela y por dejar que tomen las decisiones quienes tienen que hacerlo. Es "lógicamente a Bush a quien le corresponde en diálogo con la UE tomar las decisiones oportunas" ha asegurado al respecto.El presidente ha defendido su gestión en esta materia y ha afirmado que España en estas semanas ha "ganado terreno" en la escena internacional pero que "tenemos que ser prudentes".
"El debate ha sido sobre los contenidos y no sobre la participación (...) estamos haciendo lo que tenemos que hacer", ha zanjado Zapatero. A la pregunta de ¿Qué puede aportar España? el presidente lo tiene claro: la presencia "es el reconocimiento objetivo de lo que somos" un país "significativo e importante para la economía mundial y el mundo en su conjunto". Sobre las aportaciones, sobre todo, la experiencia de España y su regulación del sistema financiero.
Una silla en la cumbre
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ya ofreció hace días al presidente español una de las dos sillas que le corresponden en la capital estadounidense, como presidente de turno de la UE y miembro del G-7 (el club reservado a los más opulentos), informa Miguel González. La fórmula satisface a Zapatero pues, a diferencia de la oferta que ha recibido la República Checa, que tendrá un asiento dentro de la delegación francesa, la silla que le cede Sarkozy incluye derecho de voz y voto.
¿Por qué se mantiene entonces la incertidumbre? "Porque es a Francia, y no a nosotros, a quien le corresponde anunciarlo", explican fuentes gubernamentales. Además, la presentación debe ser cuidadosa, para que ningún socio se sienta agraviado. Sobre todo, los dos que han pedido estar presentes en Washington y tampoco tienen invitación: Holanda y Polonia. Una vez que hoy se confirme la presencia de Zapatero en Washington sólo faltará que se le remita la carta de invitación. Lo lógico es que sea la Casa Blanca, como anfitriona, la que le invite, pero también podría suceder que Bush no se diese por enterado y remitiera las dos invitaciones a Sarkozy, quien tendría que reenviarle una a Zapatero.
Comentario:
¿Qué le pasa a Bush? Cierra con broche de cobre. ¿Qué razón tiene para no invitar a la cumbre a España?
Etiquetas:
Cumbre G-20.
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