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jueves, 9 de abril de 2009

Dimite el alto responsable de Scotland Yard que dejó al descubierto datos antiterroristas.


Noticia:


Acosado por la prensa y sus superiores, el jefe de la división antiterrorista de Scotland Yard, Bob Quick, ha dimitido. Quick, asistente del comisario, no ha podido soportar la presión a causa del descuido en el que dejó expuesto a las cámaras de la prensa un documento en el que se podía leer claramente "secreto", así como otros datos importantes que quedaron de manifiesto, la víspera de una redada antiterrorista en Inglaterra.

El subcomisario Bob Quick, experto en terrorismo de la Policía Metropolitana de Londres (MET), se había disculpado ante sus superiores por revelar, de forma involuntaria, información secreta contenida en unos papeles que llevaba descubiertos bajo el brazo cuando se dirigía a Downing Street, residencia del primer ministro.

Quick mantuvo ayer una reunión con el primer ministro, Gordon Brown, y la ministra de Interior, Jacqui Smith, en la que se trataron nuevas estrategias de seguridad. A la salida del encuentro, el número dos de la unidad antiterrorista fue captado por las cámaras con documentos confidenciales bajo el brazo que revelaban cómo los presuntos sospechosos iban a ser arrestados, en qué ciudades y qué integrantes de la policía de Greater Manchester acometerían una serie de redadas en cadena en diversos domicilios a los que acudirían armados. Todos estos datos quedaron a la vista de los fotógrafos, al igual que el código secreto del la operación.

Adelanto

A raíz del descuido, varios cuerpos de la Policía británica adelantaron la operación e iniciaron ayer por la tarde una serie de redadas que culminaron en detenciones en ocho inmuebles. Doce hombres fueron capturados en una serie de redadas practicadas en una amplia operación antiterrorista en el noroeste de Inglaterra. Los sospechosos -entre ellos diez pakistaníes con visado de estudios y un nacional británico, según la BBC- seguirán hoy bajo interrogatorio.

La Policía efectuó además registros en un cibercafé de Cheetham Hill (Manchester), la biblioteca de la universidad John Moores de Liverpool y una pensión de Clitheroe (condado de Lancashire).

"Patoso"

El portavoz de Interior del Partido Conservador, Chris Grayling, tildó de "patoso" y "extraordinario" el modo en que el subcomisario había tratado la información confidencial. "Si no se puede confiar en nuestro oficial más experto en contraterrorismo para no mostrar información altamente secreta en un lugar público ¿en quién se puede?", se preguntó el diputado.

La ministra del Interior, Jacqui Smith, se limitó a subrayar que la iniciativa de practicar las redadas había sido "una decisión operativa de la Policía y los servicios secretos", sin intervención del Gobierno. Por su parte, el ex alcalde de Londres Ken Livingstone (laborista) salió en defensa de Quick al destacar su experiencia y afirmar que no debería dimitir "por el error de llevar unos papeles al revés".


Comentario:

Se trata de un error imperdonable.

viernes, 3 de octubre de 2008

Los escándalos acaban con el jefe de Scotland Yard.

Noticia:


Sir Ian Blair se convirtió ayer en el primer jefe de Scotland Yard en 90 años obligado a dimitir. Blair atribuyó su dimisión a que no tiene la confianza del nuevo alcalde de Londres, Boris Johnson, y recibió elogios del propio Johnson y sobre todo del Gobierno laborista. Pero su marcha es la consecuencia de tres años de permanente desprestigio marcados por el llamado caso Menezes, las acusaciones de corrupción y las denuncias de racismo presentadas por altos oficiales de minorías étnicas.

Aunque su dimisión no será efectiva hasta el próximo 1 de diciembre, la ministra del Interior, Jacqui Smith, nombró a su adjunto, sir Paul Stephenson, como jefe en funciones. "No me voy ni por fallos en mi servicio ni por las presiones del cargo", dijo en una nota que leyó ante los medios vestido de civil.

"En una reunión, ayer, el nuevo alcalde me dejó claro de manera educada pero firme que deseaba un cambio en el liderazgo de la Policía Metropolitana", aseguró.

Ken Livingstone, ex alcalde de Londres, afirmó que la marcha de Blair se debía a razones políticas y denunció que su sucesor ha de saber que "le pueden pedir que se vaya con cada cambio electoral".

Pero aunque es cierto que los conservadores llevan un año pidiendo la dimisión de Blair, eso no sólo se debe a su cercanía al Partido Laborista, sino a la debilidad de su situación después de tres años en la cuerda floja.

Ian Blair alcanzó la cúspide de Scotland Yard en febrero de 2005. Con unos estudios sólidos y un gusto por la reflexión intelectual, llegó al cargo con fama de jugar políticamente a favor del Nuevo Laborismo y en especial del entonces primer ministro Tony Blair, y sin el carisma corporativo de su antecesor, sir John Stevens, ahora lord Stevens.

Su destino empezó a sellarse el 7 de julio de 2005. A las 7.15 de ese día, el jefe de Scotland Yard presumía de las capacidades de la policía antiterrorista británica. Sólo 90 minutos después estallaban cuatro bombas en el transporte público de Londres que produjeron la muerte de 52 viajeros y cuatro terroristas suicidas.

Dos semanas después, la policía mató deliberadamente a Jean Charles de Menezes, un electricista brasileño de 27 años de edad al que habían confundido con un terrorista a punto de hacer estallar una bomba en el metro.

Blair, que no tenía los detalles del caso, dijo que Menezes no había atendido al alto policial, cosa que resultó falsa porque la policía nunca le dio el alto según pudo comprobarse.

Luego llegarían las revelaciones de las torpezas policiales en la mañana del 22 de julio de 2005, las acusaciones de racismo lanzadas contra él por dos altos oficiales de Scotland Yard que se consideraban discriminados y, sobre todo, las acusaciones de que había favorecido a empresas propiedad de amigos suyos al adjudicar licitaciones de contratos con Scotland Yard.

Todo eso ha acabado teniendo más peso que su elogiado trabajo sobre el terreno para luchar contra la delincuencia. Jugó más a político que a policía. Y ha dimitido más como un político que como un policía.

Comentario:

En un país democático, los errores se pagan y caro.