Noticia:
Uno de cada cinco seropositivos de África se infectó con el virus del sida por culpa del uso por parte del equipo médico de jeringuillas o agujas sucias, según un estudio británico.
Aproximadamente 5 millones de nuevos casos se producen al año debido a prácticas médicas inaceptables, indica estudio, que ha contado con el apoyo de la Royal Society of Medicine de Gran Bretaña.
Los resultados de ese estudio siembran dudas sobre la eficacia de los esfuerzos internacionales contra el sida, que ponen el énfasis en impedir la transmisión por los contactos sexuales o de las madres a sus hijos.
Según el epidemiólogo John Potterat, uno de los responsables de la publicación "International Journal of STD and HIV", los gobiernos y las agencias internacionales de salud han optado por "hacer caso omiso de la evidencia existente".
"Los estudios efectuados indican claramente que muchos africanos corren riesgo (de infección) por el uso de instrumentos y materiales contaminados", señala Potterat, citado por el diario "The Daily Telegraph".
"Al aceptar sin críticas la opinión ortodoxa de que el virus de inmunodeficiencia adquirida se transmite exclusivamente a través de las relaciones sexuales, el personal sanitario y los científicos no están ayudando a evitar sufrimientos innecesarios", agrega el experto británico.
Potterat y otros 11 científicos publican mañana varios trabajos en la citada revista con motivo del Día Mundial contra el Sida.
Más de 22 millones de africanos son seropositivos y se calcula que 2 millones murieron sólo en 2008 como consecuencia de esa enfermedad.
Según uno de los estudios británicos cuyos autores examinaron a pacientes del Calabar Teaching Hospital, en el sureste de Nigeria, la mitad de los vacunados contra el tétanos vio como se volvían a utilizar las misma agujas.
Muchos de los enfermos de ese hospital infectados por el sida se habían sometido a análisis o transfusiones de sangre, a vacunas o a procedimientos quirúrgicos con agujas que tal vez no estaban suficientemente limpias.
Utilizando datos del Análisis Demográfico y de la Salud de Suazilandia, los autores descubrieron que las madres de uno de cada cinco niños de dos a doce años infectados por el virus no eran seropositivas.
Los africanos se someten a un porcentaje mucho mayor de inyecciones y análisis de sangre que los occidentales, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud que data de 1999.
Muchas afecciones comunes como los resfriados, las otitis, la fatiga y la amigdalitis se tratan con inyecciones en lugar de con medicación oral.
Ofrezco mis servicios.
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lunes, 30 de noviembre de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
Obama fustiga la tiranía y corrupción en África.
Noticia:
El presidente estadounidense Barack Obama visitó ayer el atribulado continente donde nació su padre, en un viaje que simboliza el inicio de una nueva era política; pero, al mismo tiempo, Obama llegó con un mensaje duro: la ayuda estadounidense debe ser correspondida con el compromiso africano de hacerse responsable de sus propios problemas.
“Debemos empezar a partir de una premisa simple: que el futuro de África está en las manos de los africanos”, dijo Obama en un discurso ante el Parlamento en la capital, Accra, que fue televisado en todo el continente, y en el que remarcó: “Llevo la sangre de África dentro de mí”. Aunque reconoció el “pasado trágico” africano y lo que representó el colonialismo en el continente, también dijo que “es muy fácil acusar a otros y culpar a otros por estos problemas”.
“Pero Occidente no es responsable de la destrucción de la economía zimbabuense en la última década, o de las guerras en las que los niños son enlistados como combatientes”, subrayó.
Obama utilizó en su discurso un lenguaje franco y hasta severo que, en boca de cualquiera de sus predecesores, quizá no habría sido recibido de la misma manera pero que, en la de Obama, sonó el tipo de verdades duras que sólo dice un familiar querido.
“África no necesita caudillos”
“Ningún país va a crear riqueza si sus líderes explotan la economía para enriquecerse ellos mismos, o si la policía puede ser comprada por los narcotraficantes”, denunció. “Ninguna empresa quiere invertir en un lugar donde el gobierno se queda con 20% de las ganancias, o donde la cabeza de la autoridad aduanal es corrupta. Ninguna persona quiere vivir en una sociedad donde el estado de derecho cede su lugar al imperio de la brutalidad y la corrupción. Eso no es democracia, eso es tiranía, y llegó la hora de que se termine”.
Incluso fue más allá, al decir que “África no necesita caudillos. Necesita instituciones fuertes”.
Como hizo en su discurso al mundo musulmán, el mes pasado, en El Cairo, Obama recurrió ayer a detalles de su biografía para suavizar por momentos su discurso. “Mi padre fue cocinero de los británicos en Kenia”, dijo, “y aunque era un anciano respetado en su aldea, sus patrones lo llamaron ‘muchacho’ gran parte de su vida”.
Los ghaneses recibieron al primer presidente afroestadounidense, hijo de un pastor de cabras en Kenia, con muestras de cariño y ovaciones. Miles formaron hileras en las calles para verlo de cerca. Su nombre y lema de campaña se convirtieron en refranes de canciones tocadas en su honor.
Acompañado por su esposa Michelle —descendiente de esclavos africanos— y dos hijas, Obama llegó a Ghana luego de estar en la cumbre del G-8, en Italia, y de sus reuniones con los líderes rusos, en Moscú. Con ello, el mandatario puso de manifiesto que África debería ser parte de la comunidad mundial y no un continente que se visita una vez en una Presidencia.
Obama visitó una clínica para mujeres a fin de subrayar la ayuda de EU en el combate a la mortalidad materna e infantil y luego viajó en helicóptero al castillo de Cape Coast, un fuerte usado para el tráfico de esclavos a través del Atlántico y un recordatorio de uno de los capítulos más oscuros en la historia de África y EU.
Testigo de la “maldad pura”
Allí, visitó los calabozos y pasó a través de la Puerta del No Retorno, donde los esclavos eran llevados para subir barcos que los llevarían a sus destinos.
Con el rostro adusto, Obama dijo que el castillo le recordó el campo de concentración de Buchenwald y la existencia de la “maldad pura” en el mundo.
“Es una experiencia conmovedora. Y, por más doloroso que sea, creo que nos enseña que tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para luchar contra la clase de males que, tristemente, aún existen en nuestro planeta”.
Por la mañana, en un desayuno con dignatarios en el complejo gubernamental, Obama caminó por el pasillo con el presidente John Atta Mills, mientras sonaba de fondo una canción de reggae que decía: “Barack, Barack, Barack Obama.” Un presentador lo anunció : “¡El primer presidente negro de Estados Unidos! África recibe a uno de sus hijos ilustres, Barack Obama”. Más tarde, en el Parlamento, el propio Mills presentó a Obama como un “primo” y le dijo: “Eres bienvenido, eres bienvenido. Estás en casa”.
Obama, que normalmente habla del desastre que le heredó George W. Bush, reconoció esta vez que su predecesor hizo más por África que cualquier presidente previo. Al igual que Obama, Bush trató de diseñar una política para recompensar a los buenos gobiernos y crear instituciones como la Corporación Desafío del Milenio, incluyendo 547 millones para Ghana. Obama señaló, en este sentido, que estaba “trabajando sobre las fuertes bases que sentó el presidente Bush” en África.
Pero la mayor parte del tiempo, el mandatario se dedicó a hablar de lo que África debe hacer por sí misma, para construir el tipo de sociedad que él nunca vio: próspera, democrática, honesta y libre de enfermedades. “Ustedes pueden hacerlo”, dijo. “ Sí, pueden hacerlo. Porque, en este momento, la historia está cambiando”. Anoche mismo, Obama partió de Ghana, con rumbo a Washington.
El presidente estadounidense Barack Obama visitó ayer el atribulado continente donde nació su padre, en un viaje que simboliza el inicio de una nueva era política; pero, al mismo tiempo, Obama llegó con un mensaje duro: la ayuda estadounidense debe ser correspondida con el compromiso africano de hacerse responsable de sus propios problemas.
“Debemos empezar a partir de una premisa simple: que el futuro de África está en las manos de los africanos”, dijo Obama en un discurso ante el Parlamento en la capital, Accra, que fue televisado en todo el continente, y en el que remarcó: “Llevo la sangre de África dentro de mí”. Aunque reconoció el “pasado trágico” africano y lo que representó el colonialismo en el continente, también dijo que “es muy fácil acusar a otros y culpar a otros por estos problemas”.
“Pero Occidente no es responsable de la destrucción de la economía zimbabuense en la última década, o de las guerras en las que los niños son enlistados como combatientes”, subrayó.
Obama utilizó en su discurso un lenguaje franco y hasta severo que, en boca de cualquiera de sus predecesores, quizá no habría sido recibido de la misma manera pero que, en la de Obama, sonó el tipo de verdades duras que sólo dice un familiar querido.
“África no necesita caudillos”
“Ningún país va a crear riqueza si sus líderes explotan la economía para enriquecerse ellos mismos, o si la policía puede ser comprada por los narcotraficantes”, denunció. “Ninguna empresa quiere invertir en un lugar donde el gobierno se queda con 20% de las ganancias, o donde la cabeza de la autoridad aduanal es corrupta. Ninguna persona quiere vivir en una sociedad donde el estado de derecho cede su lugar al imperio de la brutalidad y la corrupción. Eso no es democracia, eso es tiranía, y llegó la hora de que se termine”.
Incluso fue más allá, al decir que “África no necesita caudillos. Necesita instituciones fuertes”.
Como hizo en su discurso al mundo musulmán, el mes pasado, en El Cairo, Obama recurrió ayer a detalles de su biografía para suavizar por momentos su discurso. “Mi padre fue cocinero de los británicos en Kenia”, dijo, “y aunque era un anciano respetado en su aldea, sus patrones lo llamaron ‘muchacho’ gran parte de su vida”.
Los ghaneses recibieron al primer presidente afroestadounidense, hijo de un pastor de cabras en Kenia, con muestras de cariño y ovaciones. Miles formaron hileras en las calles para verlo de cerca. Su nombre y lema de campaña se convirtieron en refranes de canciones tocadas en su honor.
Acompañado por su esposa Michelle —descendiente de esclavos africanos— y dos hijas, Obama llegó a Ghana luego de estar en la cumbre del G-8, en Italia, y de sus reuniones con los líderes rusos, en Moscú. Con ello, el mandatario puso de manifiesto que África debería ser parte de la comunidad mundial y no un continente que se visita una vez en una Presidencia.
Obama visitó una clínica para mujeres a fin de subrayar la ayuda de EU en el combate a la mortalidad materna e infantil y luego viajó en helicóptero al castillo de Cape Coast, un fuerte usado para el tráfico de esclavos a través del Atlántico y un recordatorio de uno de los capítulos más oscuros en la historia de África y EU.
Testigo de la “maldad pura”
Allí, visitó los calabozos y pasó a través de la Puerta del No Retorno, donde los esclavos eran llevados para subir barcos que los llevarían a sus destinos.
Con el rostro adusto, Obama dijo que el castillo le recordó el campo de concentración de Buchenwald y la existencia de la “maldad pura” en el mundo.
“Es una experiencia conmovedora. Y, por más doloroso que sea, creo que nos enseña que tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para luchar contra la clase de males que, tristemente, aún existen en nuestro planeta”.
Por la mañana, en un desayuno con dignatarios en el complejo gubernamental, Obama caminó por el pasillo con el presidente John Atta Mills, mientras sonaba de fondo una canción de reggae que decía: “Barack, Barack, Barack Obama.” Un presentador lo anunció : “¡El primer presidente negro de Estados Unidos! África recibe a uno de sus hijos ilustres, Barack Obama”. Más tarde, en el Parlamento, el propio Mills presentó a Obama como un “primo” y le dijo: “Eres bienvenido, eres bienvenido. Estás en casa”.
Obama, que normalmente habla del desastre que le heredó George W. Bush, reconoció esta vez que su predecesor hizo más por África que cualquier presidente previo. Al igual que Obama, Bush trató de diseñar una política para recompensar a los buenos gobiernos y crear instituciones como la Corporación Desafío del Milenio, incluyendo 547 millones para Ghana. Obama señaló, en este sentido, que estaba “trabajando sobre las fuertes bases que sentó el presidente Bush” en África.
Pero la mayor parte del tiempo, el mandatario se dedicó a hablar de lo que África debe hacer por sí misma, para construir el tipo de sociedad que él nunca vio: próspera, democrática, honesta y libre de enfermedades. “Ustedes pueden hacerlo”, dijo. “ Sí, pueden hacerlo. Porque, en este momento, la historia está cambiando”. Anoche mismo, Obama partió de Ghana, con rumbo a Washington.
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Africa.
jueves, 7 de mayo de 2009
La justicia francesa investigará la fortuna de tres presidentes africanos.
Noticia:
La ONG Transparencia Internacional, especializada en luchar contra la corrupción, ha ganado una batalla que tal vez no sea del todo simbólica. Françoise Desset, la juez decana en delitos financieros, ha admitido a trámite una denuncia de esta ONG en la que acusa a tres jefes de Estado africanos de enriquecimiento ilícito y de propiarse de fondos públicos. Todos poseen un enorme patrimonio inmobiliario situado en el cogollo más caro de París y de una gran flota de automóviles de lujo.
Los mandatarios acusados son Omar Bongo, presidente de Gabón desde 1967; Denis Sassou-Nguesso, presidente de la República de Congo desde 1975 a 1972 y desde 1997; y Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial desde 1979. La juez les acusa de "desvío y receptación de fondos públicos", "blanqueo de dinero", "abuso de bien social" y "abuso de confianza".
La Fiscalía de París, que en abril desestimó el caso, dispone de cuatro días para recurrir la decisión. Si no lo hace, la juez iniciará una investigación encaminada a descubrir el origen de las riquezas de estos líderes africanos, cuyos países tienen el subsuelo empapado de petróleo. La investigación, de producirse, acarrearía serios problemas al Gobierno francés con Gabón y de Congo-Brazzaville, dos de sus ex colonias.
No es la primera vez que estos tres mandatarios se ven en el ojo del huracán de la sociedad francesa, acusados de comportarse como sultanes en el primer mundo mientras sus súbditos malviven en el tercero.
Hace casi dos años, desde junio a noviembre de 2007, la policía francesa encargada de la represión de los grandes delitos financieros elaboró un informe a partir de una treintena de interrogatorios. La investigación obedecía a una denuncia parecida, también presentada por Transparencia Internacional. Lo que los policías averiguaron lo publicó poco después Le Monde y dejó estupefacto a más de uno.
Por ejemplo: los agentes investigaron las casas y pisos franceses del presidente gabonés Bongo, de 74 años, el mandatario africano más longevo en ejercicio y el presidente que más tiempo lleva en el cargo en el mundo. Descubrieron que posee -él y su familia- más de 30 inmuebles, entre pisos, apartamentos, fincas y viviendas de lujo. Una de ellas costaba, en 2007, más de 18 millones de euros. Se encuentra a un paso de los Campos Elíseos y fue adquirida por una sociedad inmobiliaria formada por dos hijos menores de edad de Bongo, su mujer y un familiar de ésta.
Además, la policía inventarió, entre otros, un par de apartamentos en la avenida Foch, una de las más exclusivas de París, no muy lejos de los Campos Elíseos, de 88 y 210 metros cuadrados respectivamente, y una propiedad en Niza compuesta de dos apartamentos, tres casas y una piscina. La policía también descubrió que Bongo operaba en Francia a través de 11 cuentas corrientes.
Su abogado, François Meyer, explicó a Le Monde que un "jefe de Estado de un país petrolero, en el cargo desde hace más de 40 años, con un sueldo importante, puede ahorrar suficiente dinero como para comprar varios apartamentos en París".
Nguesso no regenta tantas propiedades en Francia como Bongo, pero tampoco necesita de un hotel cuando viaja a París. Según el informe de la policía, a su nombre o en el de su familia constan 18 casas. Una de ellas estaba valorada en 2007 en dos millones y medio de euros.
La policía también consignó, entre otras cosas, que Teodorín Ngema Obiang, el hijo del presidente de Guinea, poseía en París tres automóviles Bugatti, valorados en un millón de euros. Y que había comprado en pocos años 15 coches de lujo.
Aquella vez la denuncia no prosperó. Pero Transparencia Internacional ha insistido. Y en esta ocasión, según aseguró ayer en la radio el presidente de esta organización no gubernamental, Daniel Lebègue, la decisión de la juez "significa el principio del fin de la impunidad".
El proceso judicial será incierto, entre otras cosas porque muchas de las pruebas que inculpan a los implicados hay que ir a buscarlas a los países que gobiernan. Además, la Fiscalía de París puede apelar y bloquear el proceso durante varios meses.
"La decisión de apelar sería un mal chiste dados los compromisos adoptados por Sarkozy en el G-20 contra los paraísos fiscales, los delitos financieros o el fraude internacional", previno ayer William Bourdon, abogado de Transparencia Internacional, según Reuters.
Comentario:
La situación africana debería de ser vigilada muy de cerca por múltiples organizaciones internacionales.
La ONG Transparencia Internacional, especializada en luchar contra la corrupción, ha ganado una batalla que tal vez no sea del todo simbólica. Françoise Desset, la juez decana en delitos financieros, ha admitido a trámite una denuncia de esta ONG en la que acusa a tres jefes de Estado africanos de enriquecimiento ilícito y de propiarse de fondos públicos. Todos poseen un enorme patrimonio inmobiliario situado en el cogollo más caro de París y de una gran flota de automóviles de lujo.
Los mandatarios acusados son Omar Bongo, presidente de Gabón desde 1967; Denis Sassou-Nguesso, presidente de la República de Congo desde 1975 a 1972 y desde 1997; y Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial desde 1979. La juez les acusa de "desvío y receptación de fondos públicos", "blanqueo de dinero", "abuso de bien social" y "abuso de confianza".
La Fiscalía de París, que en abril desestimó el caso, dispone de cuatro días para recurrir la decisión. Si no lo hace, la juez iniciará una investigación encaminada a descubrir el origen de las riquezas de estos líderes africanos, cuyos países tienen el subsuelo empapado de petróleo. La investigación, de producirse, acarrearía serios problemas al Gobierno francés con Gabón y de Congo-Brazzaville, dos de sus ex colonias.
No es la primera vez que estos tres mandatarios se ven en el ojo del huracán de la sociedad francesa, acusados de comportarse como sultanes en el primer mundo mientras sus súbditos malviven en el tercero.
Hace casi dos años, desde junio a noviembre de 2007, la policía francesa encargada de la represión de los grandes delitos financieros elaboró un informe a partir de una treintena de interrogatorios. La investigación obedecía a una denuncia parecida, también presentada por Transparencia Internacional. Lo que los policías averiguaron lo publicó poco después Le Monde y dejó estupefacto a más de uno.
Por ejemplo: los agentes investigaron las casas y pisos franceses del presidente gabonés Bongo, de 74 años, el mandatario africano más longevo en ejercicio y el presidente que más tiempo lleva en el cargo en el mundo. Descubrieron que posee -él y su familia- más de 30 inmuebles, entre pisos, apartamentos, fincas y viviendas de lujo. Una de ellas costaba, en 2007, más de 18 millones de euros. Se encuentra a un paso de los Campos Elíseos y fue adquirida por una sociedad inmobiliaria formada por dos hijos menores de edad de Bongo, su mujer y un familiar de ésta.
Además, la policía inventarió, entre otros, un par de apartamentos en la avenida Foch, una de las más exclusivas de París, no muy lejos de los Campos Elíseos, de 88 y 210 metros cuadrados respectivamente, y una propiedad en Niza compuesta de dos apartamentos, tres casas y una piscina. La policía también descubrió que Bongo operaba en Francia a través de 11 cuentas corrientes.
Su abogado, François Meyer, explicó a Le Monde que un "jefe de Estado de un país petrolero, en el cargo desde hace más de 40 años, con un sueldo importante, puede ahorrar suficiente dinero como para comprar varios apartamentos en París".
Nguesso no regenta tantas propiedades en Francia como Bongo, pero tampoco necesita de un hotel cuando viaja a París. Según el informe de la policía, a su nombre o en el de su familia constan 18 casas. Una de ellas estaba valorada en 2007 en dos millones y medio de euros.
La policía también consignó, entre otras cosas, que Teodorín Ngema Obiang, el hijo del presidente de Guinea, poseía en París tres automóviles Bugatti, valorados en un millón de euros. Y que había comprado en pocos años 15 coches de lujo.
Aquella vez la denuncia no prosperó. Pero Transparencia Internacional ha insistido. Y en esta ocasión, según aseguró ayer en la radio el presidente de esta organización no gubernamental, Daniel Lebègue, la decisión de la juez "significa el principio del fin de la impunidad".
El proceso judicial será incierto, entre otras cosas porque muchas de las pruebas que inculpan a los implicados hay que ir a buscarlas a los países que gobiernan. Además, la Fiscalía de París puede apelar y bloquear el proceso durante varios meses.
"La decisión de apelar sería un mal chiste dados los compromisos adoptados por Sarkozy en el G-20 contra los paraísos fiscales, los delitos financieros o el fraude internacional", previno ayer William Bourdon, abogado de Transparencia Internacional, según Reuters.
Comentario:
La situación africana debería de ser vigilada muy de cerca por múltiples organizaciones internacionales.
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Africa.
Una epidemia de la que no se habla.
Noticia:
Cuando la comunidad internacional anda preocupada por las consecuencias del virus H1N1 que ha matado a 44 personas y ha afectado a algo más de 1.000 en una veintena de países, África occidental sufre literalmente una epidemia, que se puede prevenir con facilidad pero se ha llevado por delante a miles de africanos.
No tiene un problema de nomenclatura ni desata las hostilidades internacionales. Aún menos ha causado alertas sanitarias y mediáticas en el mundo. Sin embargo, desde primeros de este año una gran epidemia de meningitis (infección que afecta a las membranas que cubren el sistema nervioso central) se ha extendido por varios países de África. Para combatirla, Médicos Sin Fronteras (MSF), en colaboración con diversos Gobiernos, ha puesto en marcha una de las mayores campañas de vacunación de la historia.
"Siempre hay un riesgo epidémico en esta parte de África pero este año la infección es muy agresiva. Desde 1996 no se había visto una tan fuerte en Nigeria, y casi se puede decir igual de Chad y Níger", cuenta Miriam Alia, enfermera de MSF que ha trabajado en las últimas semanas en nueve Estados del norte nigeriano.
El contagio actual es uno de las más graves de las últimas décadas. Los ministerios de Salud de Níger, Nigeria y Chad se han visto superados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de su grado de letalidad. Las cifras no son ningún goteo. A día de hoy son más de 1.900 los fallecidos por la infección, mientras que con 56.000 casos declarados el brote se extiende por los tres países, con riesgo de saltar a algún vecino.
Despliegue histórico
Los Gobiernos locales y MSF intentan pararlo y se han movilizado con el mayor despliegue de la historia en esta zona. Trabajadores autóctonos e internacionales cooperan en distintas áreas a un ritmo vertiginoso. "Sin el tratamiento la mitad de los afectados muere", avisa la enfermera de MSF. Hace poco más de diez años el peor azote de meningitis que se recuerda en el continente africano acabó con la vida de 25.000 personas.
La alerta reside principalmente en la falta de acceso que hay en África a la vacuna que cura la enfermedad. Nigeria obliga a sus ciudadanos a pagar por el medicamento y la mayoría de los afectados no pueden permitírselo. Y como Nigeria otros países. Vacunar a una persona de meningitis en África tiene un coste aproximado de un euro, según cálculos de MSF. La ONG ha llegado a un acuerdo con las autoridades locales para ofrecerlo de manera gratuita.
"Con la vacuna se evita que la persona enferme de meningitis, pero no se evita la transmisión", añade Olimpia de la Rosa, responsable técnica de emergencias para MSF. De la Rosa explica que la actual vacuna ofrece inmunidad solo por tres años, pero a partir del 2010 se podrá utilizar una nueva que la alarga por 10 años. Pero hasta entonces, este 2009 se está cebando con una de las partes de África más pobres.
"Este año la transmisión ha sido muy rápida y ha llegado a campos de desplazados de Darfur", afirma la responsable técnica de MSF. La transmisión de este tipo de meningitis bacteriana (meningocócica de tipo A) se produce de persona a persona por la nariz o por la boca. El aire seco, el polvo y el viento irritan la garganta y por lo tanto, explica De la Rosa, esta ya no actúa de barrera. El hacinamiento y las condiciones muy poco saludables aumentan el riesgo de transmisión e infección.
Para limitar la propagación de la epidemia, 270 grupos de MSF trabajan en este proyecto de vacunación masiva. Los expertos calculan que más de siete millones de personas tienen que recibir de manera urgente la inyección en estos tres países, que se hallan dentro del conocido cinturón de la meningitis, un área geográfica desde Senegal hasta Etiopía que abarca a una población de más de 300 millones de personas.
Cada día, cada uno de los 270 equipos médicos llegan a vacunar a unos 1.500 hombres y mujeres con edades comprendidas entre los dos y los 30 años, la población de mayor riesgo. "Trabajamos en centros sanitarios, escuelas, en casas particulares, incluso de hogares de chamanes, o en la plaza del pueblo, bajo un árbol", cuenta Alia. Es un trabajo sencillo pero vital. Es la única forma de detener la epidemia allí donde poco se sabe de lo que ha sucedido en México. África solo ha registrado en la ciudad de Ceuta un caso sospechoso de la nueva gripe o gripe A. Las preocupaciones son otras: a contrarreloj, sin descanso y apenas medios, se intenta evitar que la conocida meningitis siga cobrándose miles de vidas.
Comentario:
Y de lo que sucede en el continente africano también se habla poco. ¿Por qué?
Cuando la comunidad internacional anda preocupada por las consecuencias del virus H1N1 que ha matado a 44 personas y ha afectado a algo más de 1.000 en una veintena de países, África occidental sufre literalmente una epidemia, que se puede prevenir con facilidad pero se ha llevado por delante a miles de africanos.
No tiene un problema de nomenclatura ni desata las hostilidades internacionales. Aún menos ha causado alertas sanitarias y mediáticas en el mundo. Sin embargo, desde primeros de este año una gran epidemia de meningitis (infección que afecta a las membranas que cubren el sistema nervioso central) se ha extendido por varios países de África. Para combatirla, Médicos Sin Fronteras (MSF), en colaboración con diversos Gobiernos, ha puesto en marcha una de las mayores campañas de vacunación de la historia.
"Siempre hay un riesgo epidémico en esta parte de África pero este año la infección es muy agresiva. Desde 1996 no se había visto una tan fuerte en Nigeria, y casi se puede decir igual de Chad y Níger", cuenta Miriam Alia, enfermera de MSF que ha trabajado en las últimas semanas en nueve Estados del norte nigeriano.
El contagio actual es uno de las más graves de las últimas décadas. Los ministerios de Salud de Níger, Nigeria y Chad se han visto superados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de su grado de letalidad. Las cifras no son ningún goteo. A día de hoy son más de 1.900 los fallecidos por la infección, mientras que con 56.000 casos declarados el brote se extiende por los tres países, con riesgo de saltar a algún vecino.
Despliegue histórico
Los Gobiernos locales y MSF intentan pararlo y se han movilizado con el mayor despliegue de la historia en esta zona. Trabajadores autóctonos e internacionales cooperan en distintas áreas a un ritmo vertiginoso. "Sin el tratamiento la mitad de los afectados muere", avisa la enfermera de MSF. Hace poco más de diez años el peor azote de meningitis que se recuerda en el continente africano acabó con la vida de 25.000 personas.
La alerta reside principalmente en la falta de acceso que hay en África a la vacuna que cura la enfermedad. Nigeria obliga a sus ciudadanos a pagar por el medicamento y la mayoría de los afectados no pueden permitírselo. Y como Nigeria otros países. Vacunar a una persona de meningitis en África tiene un coste aproximado de un euro, según cálculos de MSF. La ONG ha llegado a un acuerdo con las autoridades locales para ofrecerlo de manera gratuita.
"Con la vacuna se evita que la persona enferme de meningitis, pero no se evita la transmisión", añade Olimpia de la Rosa, responsable técnica de emergencias para MSF. De la Rosa explica que la actual vacuna ofrece inmunidad solo por tres años, pero a partir del 2010 se podrá utilizar una nueva que la alarga por 10 años. Pero hasta entonces, este 2009 se está cebando con una de las partes de África más pobres.
"Este año la transmisión ha sido muy rápida y ha llegado a campos de desplazados de Darfur", afirma la responsable técnica de MSF. La transmisión de este tipo de meningitis bacteriana (meningocócica de tipo A) se produce de persona a persona por la nariz o por la boca. El aire seco, el polvo y el viento irritan la garganta y por lo tanto, explica De la Rosa, esta ya no actúa de barrera. El hacinamiento y las condiciones muy poco saludables aumentan el riesgo de transmisión e infección.
Para limitar la propagación de la epidemia, 270 grupos de MSF trabajan en este proyecto de vacunación masiva. Los expertos calculan que más de siete millones de personas tienen que recibir de manera urgente la inyección en estos tres países, que se hallan dentro del conocido cinturón de la meningitis, un área geográfica desde Senegal hasta Etiopía que abarca a una población de más de 300 millones de personas.
Cada día, cada uno de los 270 equipos médicos llegan a vacunar a unos 1.500 hombres y mujeres con edades comprendidas entre los dos y los 30 años, la población de mayor riesgo. "Trabajamos en centros sanitarios, escuelas, en casas particulares, incluso de hogares de chamanes, o en la plaza del pueblo, bajo un árbol", cuenta Alia. Es un trabajo sencillo pero vital. Es la única forma de detener la epidemia allí donde poco se sabe de lo que ha sucedido en México. África solo ha registrado en la ciudad de Ceuta un caso sospechoso de la nueva gripe o gripe A. Las preocupaciones son otras: a contrarreloj, sin descanso y apenas medios, se intenta evitar que la conocida meningitis siga cobrándose miles de vidas.
Comentario:
Y de lo que sucede en el continente africano también se habla poco. ¿Por qué?
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Africa.
domingo, 15 de febrero de 2009
"La inestabilidad amenaza a África".
Entrevista:
Es el hombre de finanzas africano más conocido y respetado en el extranjero, el que lleva las cuentas de la economía más rica de África y el político más poderoso de su país. Trevor Manuel, ministro de Finanzas de Suráfrica desde 1996, lo deja muy claro: el continente más pobre de la tierra, en vías de desaparecer de las agendas de los países ricos, es el más vulnerable a la crisis económica mundial. Si las grandes potencias no desarrollan una estrategia global para enfrentar la crisis, si recurren al aislamiento y al proteccionismo, África correrá el riesgo de caer en el caos político.
"Tenemos una pistola apuntándonos a la cabeza", dice Manuel, que recuerda que durante la primera mitad de 2008, la extraordinaria demanda mundial de materia prima africana, especialmente petróleo y minerales, había alimentado expectativas de crecimiento optimistas. "No es cuestión de llorar, sino de buscar soluciones conjuntas, africanas y, ante todo, globales. Pero la realidad hoy es que el fantasma de la inestabilidad política se presenta como una seria posibilidad".
Manuel, la figura dominante de un nuevo colectivo financiero africano llamado el C-10, explica que los lazos vitales que unen la economía africana con el resto del mundo se están rompiendo. "China necesitaba crear empleos para 10 millones de personas al año y, para lograrlo, dependía de la fabricación de productos que los estadounidenses compraban en sus grandes almacenes. Casi todos nosotros tenemos los recursos minerales de los que dependía la superproducción china, y por eso en los últimos cinco años hemos vivido una época de bonanza sin precedentes". Pero la demanda estadounidense disminuye, la producción china cae y África se hunde.
Manuel, ex preso político y miembro destacado del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela, cita el ejemplo de Zambia para demostrar la volatilidad de la inversión extranjera en África y la persistencia de lo que él llama "la antigua relación colonial". "Zambia es un gran productor de cobre. Hace 12 meses, 140 millones de personas se desplazaban por China para celebrar el año nuevo con sus familias. La gente se movilizaba de las grandes ciudades al campo. Pero hubo mucha nieve y, ante unos terribles problemas de abastecimiento eléctrico, muchos trenes dejaron de operar y mucha gente no llegó a su destino. Los chinos se abastecieron urgentemente de enormes cantidades de cobre zambiano para expandir su red eléctrica. Pero hoy tienen almacenado más de lo que necesitan. Y las consecuencias para Zambia, cuya economía depende de la exportación de este metal, amenazan con ser muy graves". Todos los países africanos sufren variantes del mismo síndrome. "La gente en el mundo rico no compra casas ni coches nuevos, lo cual implica que todo tipo de productos cuya fabricación depende de, por ejemplo, el cobalto o el aluminio, ya no tienen mercados".
África ha tenido un par de seguros de vida en los últimos años. Las remesas de los que han emigrado a EE UU y a Europa, y la cooperación externa. En ambos casos el panorama es desalentador. "En los tiempos de los esclavos se llevaban a los grandes y los fuertes, y dejaban atrás a los débiles y los enfermos. Hoy, los grandes y los fuertes se van por su propia voluntad, viven un infierno para atravesar el Mediterráneo y llegar al sur de Europa, encontrar un trabajo y un lugar para dormir. Con suerte empiezan a enviar remesas a casa. Pero ahora que de repente los europeos se ven obligados a competir por los mismos puestos de trabajo con los inmigrantes africanos, veremos desempleo y xenofobia, y las remesas caerán de manera drástica. El resultado es el empobrecimiento de los débiles que se han quedado en casa".
En cuanto a la cooperación, Manuel señala que los países del G-8 han cumplido sólo la mitad de los compromisos que firmaron en una cumbre celebrada en 2002. "Si ya se olvidaron parcialmente en tiempos de abundancia, no debe sorprendernos que el mundo rico demuestre poco apetito por cumplir sus compromisos hoy. Nadie va a declarar que es hora de olvidar la ayuda a los países pobres, pero muchos jefes de Gobierno europeos esperarán que ante las urgencias nacionales el tema caiga en la amnesia".
El dinero olvidado no sólo se destinaría a satisfacer necesidades humanas básicas, sino también a generar riqueza. "La idea era poder construir, por ejemplo, carreteras que lleguen al interior rural de Kenia. Si llega la carretera, llega el fertilizante, llega el almacenaje en frío. Tu vida puede cambiar, ya que de repente puedes vender espárragos en los supermercados europeos. Pero sin la carretera, sin el fertilizante y sin el almacén, estás muerto".
Comentario:
Africa, el continente olvidado.
Es el hombre de finanzas africano más conocido y respetado en el extranjero, el que lleva las cuentas de la economía más rica de África y el político más poderoso de su país. Trevor Manuel, ministro de Finanzas de Suráfrica desde 1996, lo deja muy claro: el continente más pobre de la tierra, en vías de desaparecer de las agendas de los países ricos, es el más vulnerable a la crisis económica mundial. Si las grandes potencias no desarrollan una estrategia global para enfrentar la crisis, si recurren al aislamiento y al proteccionismo, África correrá el riesgo de caer en el caos político.
"Tenemos una pistola apuntándonos a la cabeza", dice Manuel, que recuerda que durante la primera mitad de 2008, la extraordinaria demanda mundial de materia prima africana, especialmente petróleo y minerales, había alimentado expectativas de crecimiento optimistas. "No es cuestión de llorar, sino de buscar soluciones conjuntas, africanas y, ante todo, globales. Pero la realidad hoy es que el fantasma de la inestabilidad política se presenta como una seria posibilidad".
Manuel, la figura dominante de un nuevo colectivo financiero africano llamado el C-10, explica que los lazos vitales que unen la economía africana con el resto del mundo se están rompiendo. "China necesitaba crear empleos para 10 millones de personas al año y, para lograrlo, dependía de la fabricación de productos que los estadounidenses compraban en sus grandes almacenes. Casi todos nosotros tenemos los recursos minerales de los que dependía la superproducción china, y por eso en los últimos cinco años hemos vivido una época de bonanza sin precedentes". Pero la demanda estadounidense disminuye, la producción china cae y África se hunde.
Manuel, ex preso político y miembro destacado del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela, cita el ejemplo de Zambia para demostrar la volatilidad de la inversión extranjera en África y la persistencia de lo que él llama "la antigua relación colonial". "Zambia es un gran productor de cobre. Hace 12 meses, 140 millones de personas se desplazaban por China para celebrar el año nuevo con sus familias. La gente se movilizaba de las grandes ciudades al campo. Pero hubo mucha nieve y, ante unos terribles problemas de abastecimiento eléctrico, muchos trenes dejaron de operar y mucha gente no llegó a su destino. Los chinos se abastecieron urgentemente de enormes cantidades de cobre zambiano para expandir su red eléctrica. Pero hoy tienen almacenado más de lo que necesitan. Y las consecuencias para Zambia, cuya economía depende de la exportación de este metal, amenazan con ser muy graves". Todos los países africanos sufren variantes del mismo síndrome. "La gente en el mundo rico no compra casas ni coches nuevos, lo cual implica que todo tipo de productos cuya fabricación depende de, por ejemplo, el cobalto o el aluminio, ya no tienen mercados".
África ha tenido un par de seguros de vida en los últimos años. Las remesas de los que han emigrado a EE UU y a Europa, y la cooperación externa. En ambos casos el panorama es desalentador. "En los tiempos de los esclavos se llevaban a los grandes y los fuertes, y dejaban atrás a los débiles y los enfermos. Hoy, los grandes y los fuertes se van por su propia voluntad, viven un infierno para atravesar el Mediterráneo y llegar al sur de Europa, encontrar un trabajo y un lugar para dormir. Con suerte empiezan a enviar remesas a casa. Pero ahora que de repente los europeos se ven obligados a competir por los mismos puestos de trabajo con los inmigrantes africanos, veremos desempleo y xenofobia, y las remesas caerán de manera drástica. El resultado es el empobrecimiento de los débiles que se han quedado en casa".
En cuanto a la cooperación, Manuel señala que los países del G-8 han cumplido sólo la mitad de los compromisos que firmaron en una cumbre celebrada en 2002. "Si ya se olvidaron parcialmente en tiempos de abundancia, no debe sorprendernos que el mundo rico demuestre poco apetito por cumplir sus compromisos hoy. Nadie va a declarar que es hora de olvidar la ayuda a los países pobres, pero muchos jefes de Gobierno europeos esperarán que ante las urgencias nacionales el tema caiga en la amnesia".
El dinero olvidado no sólo se destinaría a satisfacer necesidades humanas básicas, sino también a generar riqueza. "La idea era poder construir, por ejemplo, carreteras que lleguen al interior rural de Kenia. Si llega la carretera, llega el fertilizante, llega el almacenaje en frío. Tu vida puede cambiar, ya que de repente puedes vender espárragos en los supermercados europeos. Pero sin la carretera, sin el fertilizante y sin el almacén, estás muerto".
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Africa, el continente olvidado.
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