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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Slim, Gates y Soros van al rescate de gigante español

Madrid
Además de sus fortunas astronómicas, ¿qué tienen en común Carlos Slim, George Soros y Bill Gates?
La respuesta es un interés financiero compartido en Fomento de Construcciones y Contratas, una empresa española de construcción y servicios ambientales que está en problemas.
El sector de la construcción se expandió rápidamente en España durante el auge inmobiliario de diez años del país, pero sufrió notablemente en medio de la crisis económica. Para FCC, con sede en Barcelona, la enorme carga de deuda que alguna vez impulsó su expansión en años recientes ha generado interrogantes sobre su supervivencia.
Pero además de que ejemplifica el dolor de los problemas económicos de España, la empresa ahora se ha convertido en uno de los puntos focales para el optimismo de los inversionistas que rodea a la recuperación del país.
“FCC es un buen ejemplo de lo que ha pasado en España”, dice Joaquín Ferrer, analista de Kepler Cheuvreux. “Están muy endeudados y han dado de baja muchos activos, pero ahora tienen una administración que está reorientando a la compañía”.
A finales de noviembre, FCC confirmó que Carlos Slim, el magnate mexicano de las telecomunicaciones, comprará los derechos para adquirir acciones en el aumento de capital de mil millones de euros de la compañía a Esther Koplowitz, hija del fundador y actualmente la accionista mayoritaria, con una participación de más de 50 por ciento.
Slim se convertirá en el principal accionista, gastando alrededor de 650 millones de euros en derechos y acciones, para terminar con una participación de 25.6 por ciento. Koplowitz quedará como la segunda mayor accionista, con una participación de 22.4 por ciento.
Los primeros destellos del interés del millonario en la compañía surgieron a finales de 2013, cuando Bill Gates, cofundador de Microsoft, compró una participación de 6 por ciento de FCC. Poco después, fondos asociados con George Soros, el financiero de fondos de cobertura, compraron 3.1 por ciento.
La propuesta de emisión de derechos de FCC, aprobada por el consejo en noviembre y que debe completarse antes de que termine el año, es la que ha empujado a la compañía hacia los reflectores.
La colocación es la última de una serie de medidas diseñadas para reducir la carga de deuda de FCC, y ofrecerá 43 acciones por cada 41 que posea el accionista a solo 7.50 euros por acción, muy por debajo del precio actual de mercado, de 13 euros.
La deuda neta de FCC se situó en 6 mil 400 millones de euros hasta el 30 de septiembre. La ampliación de capital busca reducir el endeudamiento en mil 100 millones de euros, y aunque la relación de la deuda neta con las ganancias antes de interés, impuestos, depreciación y amortización —una medida clave de apalancamiento— descenderá, aunque todavía se mantendrá en alrededor de seis veces. La empresa tiene el objetivo de bajar todavía más la relación, por debajo de cuatro.
Algunos analistas creen que FCC está bien posicionada para beneficiarse con la recuperación económica de España. “La construcción representa un porcentaje mucho menor del producto interno bruto (PIB) en comparación con los niveles anteriores a la crisis, pero cuando tenemos una situación normalizada, a las constructoras les vuelve a ir bien”, dice Ferrer.
Así como la construcción, las actividades de FCC varían en una diferente gama de sectores y países.
En los nueve meses hasta septiembre, 57 por ciento de sus ingresos procedía de España y únicamente una tercera parte de las ventas fue derivada de la construcción. Grandes áreas de negocio de la compañía incluyen los servicios ambientales, agua y cemento.
Según Ferrer, muchos de esos sectores también están en una posición para beneficiarse por la recuperación de España. “Si el PIB crece a través del consumo interno, entonces tendremos más residuos”, agrega. “Si ese es el caso, los servicios ambientales pueden beneficiarse”.
Así como las perspectivas de recuperación en España y una ampliación de capital con descuento, la intrincada dinámica de propiedad familiar —a menudo una característica distintiva de la cultura corporativa del país— juega un papel crucial para la actual transición de propiedad de FCC.
El padre de Koplowitz fue un inmigrante judío de Alemania que fundó la constructora en la década de los 40, al inicio del régimen del dictador Francisco Franco.
Esther Koplowitz y su hermana heredaron FCC en 1992, cuando se creó la compañía por medio de la fusión de dos grupos de la construcción que ya existían. En 1998, a través del vehículo de apalancamiento B-1998 SL, Koplowitz compró la participación de su hermana y se convirtió en la accionista mayoritaria.
El acuerdo con Slim marcará la primera vez en que FCC no será controlada por la familia Koplowitz.
También iniciará una nueva era para la gobernanza corporativa, además del presidente ejecutivo, la junta de administración estará integrada por cuatro directores para Slim, cuatro para Koplowitz, y tres directores independientes elegidos por una firma de headhunters.
EL DATO
6,400 mde
Deuda de FCC a septiembre pasado; busca reducir su déficit en mil 100 mde.
650 mde
Inversión del mexicano Carlos Slim para obtener una participación de 26.5%.
57%
Ingresos que la compañía tiene de España; solo un tercio por construcciones.

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