Noticia:
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, confía en que el Tratado de Lisboa entre en vigor el próximo 1 de diciembre. El anuncio se ha producido horas después de que miembros del Gobierno checo aseguraran que el presidente euroescéptico Václav Klaus, dará su visto bueno al texto después de que el Tribunal Constitucional checo haga lo propio. El mismo Klaus, desde Praga, ha recibido con optimismo la decisión de la UE de aceptar sus exigencias y ha prometido que "no voy a presentar más condiciones para la ratificación del Tratado de Lisboa".
Se espera que el Tribunal Constitucional, que tendrá una nueva vista pública el próximo 3 de noviembre, apruebe el documento. La República Checa es el único de los 27 que todavía no ha ratificado el Tratado.
"El Tratado de Lisboa entrará en vigor, probablemente, a partir del 1 de diciembre ", después del compromiso alcanzado ayer con la República Checa para levantar el último obstáculo para su ratificación, ha dicho Sarkozy a la prensa en Bruselas.
Los líderes de la Unión Europea (UE) acordaron ayer jueves acceder a las exigencias de Klaus, como condición para firmar el Tratado de Lisboa. El acuerdo supone la aprobación de una cláusula que deroga para la República Checa, al igual que ocurrió con Polonia y Reino Unido, la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. El propósito es impedir que los habitantes de los Sudetes, expulsados violentamente del territorio checo tras la II Guerra Mundial, puedan reclamar sus propiedades.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, señaló que se ha suprimido "el último obstáculo" para concluir la ratificación del Tratado de Lisboa. Confía en que "muy pronto" entre en vigor el tratado, aunque recordó que, antes de que en Praga se pueda ratificar, el Tribunal Constitucional checo tiene aún que pronunciarse el próximo martes sobre el recurso presentado por un grupo de senadores euroescépticos.
El ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, afirmó que con las garantías acordadas "el presidente Klaus firmará" la ratificación. Reinfeldt, al frente de la presidencia sueca de turno de la UE, explicó que, tal como habían solicitado todos los países comunitarios, esta solución no supondrá una nueva ratificación del texto en las veintisiete capitales comunitarias. El sueco aseguró que el tratado entraría en vigor antes de fin de año.
También resaltó que al presidente Klaus "le interesa" que el tratado sea ratificado, ya que el acuerdo alcanzado "sólo puede entrar en vigor" cuando lo haga el nuevo texto. La firma del presidente checo es el último trámite para su ratificación en el último Estado que aún no ha completado el proceso.
Brown no ceja en promover la candidatura de Blair
Uno de los puntos a resolver de ahora al 1 de diciembre es el de los futuros mandatarios de la UE. Sarkozy ha adelantado que podría celebrarse "una cumbre (de líderes de la UE) a mediados de noviembre en la que tal vez podría discutirse el asunto de las nominaciones" a los cargos europeos en virtud del Tratado, a saber, el del presidente permanente del Consejo Europeo y el del Alto Representante para Asuntos Exteriores.
En este sentido, ha afirmado hoy que se ha puesto de acuerdo con la canciller alemana, Angela Merkel, para tener "la misma visión" y apoyar "al mismo candidato" a presidir la Unión Europea cuando llegue el momento de abordar el debate de los nombramientos.
Por su parte, y a pesar de las voces contrarias en las filas de los socialistas europeos , el primer ministro británico, Gordon Brown, no ceja en su campaña para promover a su predecesor, Tony Blair, a la presidencia de la UE. "Creo que no me equivoco si digo que Gran Bretaña tiene con Tony Blair a alguien que sería un excelente presidente del Consejo Europeo. Creo que hay muchos miembros del Consejo que también lo creen", ha afirmado Brown en una rueda de prensa al término de la Cumbre de la UE.
Sin embargo, su campaña parece tener poco éxito y está opacando una opción que los socialistas ven con mucho optimismo: la del ministro de Exteriores británico, David Miliband, al cargo de jefe de la diplomacia europea, en sustitución de Javier Solana. Con Brown al lado, Miliband ha asegurado hoy que "no es candidato" y que "no está disponible", pues ahora mismo está "muy orgulloso" de poder ser el responsable de Exteriores de su país. Asimismo, se ha apresurado a defender el nombre de Blair al asegurar que los Veintisiete "saldrán beneficiados" de la candidatura del ex primer ministro británico.
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viernes, 30 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Klaus pone un nuevo obstáculo al Tratado de Lisboa.
Noticia:
El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, ha puesto una nueva piedra en el camino del Tratado de Lisboa que reforma las instituciones y la toma de decisiones de la Unión Europea. En conversación telefónica con el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ostenta la presidencia europea este semestre, Klaus ha traslado su nueva exigencia para apoyar el texto: introducir una nota el pie relativa al capítulo de derechos humanos.
Según informa en exclusiva la agencia Reuters, el jefe del Estado checo ha explicado a Reinfeldt que quiere que el Consejo Europeo apruebe esta reforma del texto antes de su firma. No obstante, Klaus no ha aclarado el contenido de las dos frases que irían en este nota al pie y ha demorado su explicación a la decisión del Tribunal Constitucional. Éste recibió la semana pasada el recurso de 17 senadores checos contra la totalidad del Tratado de Lisboa.
"Le he dicho -ha explicado Reinfeldt a Reuters- que este es el mensaje erróneo y llega a la UE en el momento erróneo". A pesar de que el primer ministro sueco informó previamente de haber mantenido con Klaus una conversación "positiva" sobre el tratado, la nueva exigencia de la República Checa ralentiza un poco más si cabe la aprobación del texto. Tras el "sí" irlandés de la semana pasada, solo quedan por firmar dos países miembros de la UE: Polonia, a pesar de las dudas expresadas hoy, se ha comprometido a poner su rúbrica en los próximos días. Sin prisa.
El otro Estado miembro es la República Checa. Ayer, ante las presiones de los líderes europeos desde Bruselas, el primer ministro checo, Jan Fischer, afirmó que su país aprobaría el Tratado de Lisboa antes de que acabase 2009, siempre y cuando el Constitucional se haya pronunciado.
El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, ha puesto una nueva piedra en el camino del Tratado de Lisboa que reforma las instituciones y la toma de decisiones de la Unión Europea. En conversación telefónica con el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ostenta la presidencia europea este semestre, Klaus ha traslado su nueva exigencia para apoyar el texto: introducir una nota el pie relativa al capítulo de derechos humanos.
Según informa en exclusiva la agencia Reuters, el jefe del Estado checo ha explicado a Reinfeldt que quiere que el Consejo Europeo apruebe esta reforma del texto antes de su firma. No obstante, Klaus no ha aclarado el contenido de las dos frases que irían en este nota al pie y ha demorado su explicación a la decisión del Tribunal Constitucional. Éste recibió la semana pasada el recurso de 17 senadores checos contra la totalidad del Tratado de Lisboa.
"Le he dicho -ha explicado Reinfeldt a Reuters- que este es el mensaje erróneo y llega a la UE en el momento erróneo". A pesar de que el primer ministro sueco informó previamente de haber mantenido con Klaus una conversación "positiva" sobre el tratado, la nueva exigencia de la República Checa ralentiza un poco más si cabe la aprobación del texto. Tras el "sí" irlandés de la semana pasada, solo quedan por firmar dos países miembros de la UE: Polonia, a pesar de las dudas expresadas hoy, se ha comprometido a poner su rúbrica en los próximos días. Sin prisa.
El otro Estado miembro es la República Checa. Ayer, ante las presiones de los líderes europeos desde Bruselas, el primer ministro checo, Jan Fischer, afirmó que su país aprobaría el Tratado de Lisboa antes de que acabase 2009, siempre y cuando el Constitucional se haya pronunciado.
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Tratado de Lisboa.
Polonia dice ahora que no hay fecha para la firma del Tratado de Lisboa.
Noticia:
La incógnita polaca sobre la fecha de la firma del Tratado de Lisboa se mantiene en el aire. Si a primera hora del día fuentes de la presidencia polaca aseguraron que el presidente Lech Kaczynski firmaría el texto este domingo, horas después, su hermano gemelo y ex primer ministro del país, Jaroslaw Kaczynski, ha desmentido este anuncio.
Esto es todo especulación de los medios. Si (el ayudante Aleksander) Szczyglo realmente dijo esto, significa que no está bien informado. Por lo que yo sé, y tengo conocimiento de esto, esto no ocurrirá el domingo", ha dicho Jaroslaw Kaczynski en rueda de prensa. El ex primer ministro ejerce una influencia considerable sobre su hermano gemelo y lidera el principal partido de oposición en Polonia. El asesor Alexander Szczyglow había asegurado que el presidente polaco "mantiene su palabra" y firmaría tras el sí de Irlanda.
Las dos Cámaras del Parlamento polaco ratificaron el Tratado de Lisboa el año pasado. El primer ministro, el centroderechista y europeísta Donald Tusk, cuenta con apoyo mayoritario en las dos Cámaras.
La Unión Europea está redoblando sus acciones para asegurar que el Tratado de Lisboa entre en vigor antes de fin de año y evitar así que la incertidumbre sobre la legislación aplicable paralice la renovación de la Comisión Europea y el nombramiento de nuevos cargos de la Unión.
Tras el sí de Irlanda, la nueva norma europea está pendiente ahora de que el Tribunal Constitucional checo resuelva un recurso presentado por 17 senadores del partido del presidente Václav Klaus y de su posterior rúbrica por él mismo.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, presidente de turno de la UE; el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, analizaron ayer la situación a través de una videoconferencia con el primer ministro checo, Jan Fischer, quien aseguró que estaba convencido de que "todo estaba listo para que la ratificación del Tratado de Lisboa sea completa en la República Checa para fin de año".
Charla "positva" entre la UE y la República Checa
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que en estos momentos sostiene la presidencia comunitaria, ha mantenido este jueves una conversación telefónica "positiva" con el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, en la que discutieron si Klaus accederá a ratificar el Tratado de Lisboa, según han informado fuentes diplomáticas suecas. Un miembro del cuerpo diplomático del país escandinavo ha asegurado que ambos mandatarios han tenido una "charla muy interesante y positiva".
La incógnita polaca sobre la fecha de la firma del Tratado de Lisboa se mantiene en el aire. Si a primera hora del día fuentes de la presidencia polaca aseguraron que el presidente Lech Kaczynski firmaría el texto este domingo, horas después, su hermano gemelo y ex primer ministro del país, Jaroslaw Kaczynski, ha desmentido este anuncio.
Esto es todo especulación de los medios. Si (el ayudante Aleksander) Szczyglo realmente dijo esto, significa que no está bien informado. Por lo que yo sé, y tengo conocimiento de esto, esto no ocurrirá el domingo", ha dicho Jaroslaw Kaczynski en rueda de prensa. El ex primer ministro ejerce una influencia considerable sobre su hermano gemelo y lidera el principal partido de oposición en Polonia. El asesor Alexander Szczyglow había asegurado que el presidente polaco "mantiene su palabra" y firmaría tras el sí de Irlanda.
Las dos Cámaras del Parlamento polaco ratificaron el Tratado de Lisboa el año pasado. El primer ministro, el centroderechista y europeísta Donald Tusk, cuenta con apoyo mayoritario en las dos Cámaras.
La Unión Europea está redoblando sus acciones para asegurar que el Tratado de Lisboa entre en vigor antes de fin de año y evitar así que la incertidumbre sobre la legislación aplicable paralice la renovación de la Comisión Europea y el nombramiento de nuevos cargos de la Unión.
Tras el sí de Irlanda, la nueva norma europea está pendiente ahora de que el Tribunal Constitucional checo resuelva un recurso presentado por 17 senadores del partido del presidente Václav Klaus y de su posterior rúbrica por él mismo.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, presidente de turno de la UE; el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, analizaron ayer la situación a través de una videoconferencia con el primer ministro checo, Jan Fischer, quien aseguró que estaba convencido de que "todo estaba listo para que la ratificación del Tratado de Lisboa sea completa en la República Checa para fin de año".
Charla "positva" entre la UE y la República Checa
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que en estos momentos sostiene la presidencia comunitaria, ha mantenido este jueves una conversación telefónica "positiva" con el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, en la que discutieron si Klaus accederá a ratificar el Tratado de Lisboa, según han informado fuentes diplomáticas suecas. Un miembro del cuerpo diplomático del país escandinavo ha asegurado que ambos mandatarios han tenido una "charla muy interesante y positiva".
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Tratado de Lisboa.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Praga dice que ratificará el Tratado de Lisboa antes de fin de año.
Noticia:
El primer ministro checo, Jan Fischer, ha afirmado hoy que su país podrá ratificar el Tratado de Lisboa "antes de fin de año", una vez que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso presentado contra el texto, y garantizado que el presidente del país, Vaclav Klaus, lo firmará. "A pesar de que podamos tener distintas opiniones sobre la ratificación, todos los mensajes que he recibido indican que no hay razón para que el presidente retrase la firma una vez que el tribunal decida", ha explicado Fischer.
Fischer se ha reunido hoy a través de videoconferencia con el primer ministro sueco y presidente en ejercicio de la Unión Europea, Fredrik Reinfeldt, el de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, y el del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. Según Praga, problemas técnicos impidieron el viaje de Fischer a Bruselas, pero algunos delegados comunitarios ven en esta decisión un desplante de los checos a la UE.
Fischer ha recordado que su Ejecutivo "siempre ha estado a favor de completar el proceso de ratificación del Tratado" y destacado el hecho de que la corte constitucional checa haya decidido tratar de forma urgente el último recurso presentado por un grupo de senadores conservadores sobre la compatbilidad del texto con la Constitución. Aunque no quiso hablar de fechas sobre una posible decisión, recalcando que se trata de un órgano "independiente", Fischer se mostró "convencido" de que el país completará la ratificación "antes de fin de año".
Por su parte, Reinfeldt y Durão Barroso han expresado tras la reunión su satisfacción por el compromiso del Gobierno checo con el Tratado de Lisboa, pero consideran que aún no hay la suficiente "claridad" sobre el proceso de ratificación en el país como para comenzar a preparar la formación de la nueva CE y el reparto de los nuevos cargos previstos con la reforma institucional.
Reinfeldt ha anunciado que el ministro sueco de Exteriores viajará mañana a Praga para continuar analizando, en nombre de la presidencia, la situación del Tratado de Lisboa en la República Checa. El primer ministro sueco ha insistido en que la UE no quiere "presionar" a las autoridades del país, pero ha recordado que "muchos europeos están esperando" a que se complete la aprobación del Tratado.
Por su parte, Buzek visitará también esta semana Praga e intentará reunirse con el euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, "no para presionarle, sino para explicar la postura de nuestras instituciones", ha indicado hoy. Buzek ha subrayado que el país debe tomar una decisión sobre el Tratado de forma "independiente", pero afirma que debe ser consciente de lo "costosa" que es para Europa la espera.
Antes de la reunión, el primer ministro sueco afirmó que la presidencia de la UE quiere trabajar a "pleno rendimiento" para tenerlo todo a punto cuando se conozca la sentencia del Tribunal checo. "Nos estamos preparando para cualquier tipo de situación que resulte de tal decisión", explicó.
Polonia y la República Checa son los dos únicos países que quedan por ratificar el Tratado para que la nueva arquitectura institucional de la UE pueda entrar en vigor. Varsovia ya ha adelantado que lo hará pronto, mientras que la ratificación de la República Checa es más incierta porque su presidente ha estado retrasando la firma pese a que el texto ya ha sido aprobado por el Parlamento.
El primer ministro checo, Jan Fischer, ha afirmado hoy que su país podrá ratificar el Tratado de Lisboa "antes de fin de año", una vez que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso presentado contra el texto, y garantizado que el presidente del país, Vaclav Klaus, lo firmará. "A pesar de que podamos tener distintas opiniones sobre la ratificación, todos los mensajes que he recibido indican que no hay razón para que el presidente retrase la firma una vez que el tribunal decida", ha explicado Fischer.
Fischer se ha reunido hoy a través de videoconferencia con el primer ministro sueco y presidente en ejercicio de la Unión Europea, Fredrik Reinfeldt, el de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, y el del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. Según Praga, problemas técnicos impidieron el viaje de Fischer a Bruselas, pero algunos delegados comunitarios ven en esta decisión un desplante de los checos a la UE.
Fischer ha recordado que su Ejecutivo "siempre ha estado a favor de completar el proceso de ratificación del Tratado" y destacado el hecho de que la corte constitucional checa haya decidido tratar de forma urgente el último recurso presentado por un grupo de senadores conservadores sobre la compatbilidad del texto con la Constitución. Aunque no quiso hablar de fechas sobre una posible decisión, recalcando que se trata de un órgano "independiente", Fischer se mostró "convencido" de que el país completará la ratificación "antes de fin de año".
Por su parte, Reinfeldt y Durão Barroso han expresado tras la reunión su satisfacción por el compromiso del Gobierno checo con el Tratado de Lisboa, pero consideran que aún no hay la suficiente "claridad" sobre el proceso de ratificación en el país como para comenzar a preparar la formación de la nueva CE y el reparto de los nuevos cargos previstos con la reforma institucional.
Reinfeldt ha anunciado que el ministro sueco de Exteriores viajará mañana a Praga para continuar analizando, en nombre de la presidencia, la situación del Tratado de Lisboa en la República Checa. El primer ministro sueco ha insistido en que la UE no quiere "presionar" a las autoridades del país, pero ha recordado que "muchos europeos están esperando" a que se complete la aprobación del Tratado.
Por su parte, Buzek visitará también esta semana Praga e intentará reunirse con el euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, "no para presionarle, sino para explicar la postura de nuestras instituciones", ha indicado hoy. Buzek ha subrayado que el país debe tomar una decisión sobre el Tratado de forma "independiente", pero afirma que debe ser consciente de lo "costosa" que es para Europa la espera.
Antes de la reunión, el primer ministro sueco afirmó que la presidencia de la UE quiere trabajar a "pleno rendimiento" para tenerlo todo a punto cuando se conozca la sentencia del Tribunal checo. "Nos estamos preparando para cualquier tipo de situación que resulte de tal decisión", explicó.
Polonia y la República Checa son los dos únicos países que quedan por ratificar el Tratado para que la nueva arquitectura institucional de la UE pueda entrar en vigor. Varsovia ya ha adelantado que lo hará pronto, mientras que la ratificación de la República Checa es más incierta porque su presidente ha estado retrasando la firma pese a que el texto ya ha sido aprobado por el Parlamento.
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Tratado de Lisboa.
domingo, 4 de octubre de 2009
Avanza reforma europea con el apoyo de Irlanda.
Noticia:
Irlanda dio un esperado “sí” al Tratado de Lisboa que reforma las instituciones europeas, en un segundo referéndum en el que la crisis económica ha actuado como acicate para que los irlandeses ratificaran un documento considerado vital para el futuro de la Unión Europea (UE).
Los resultados definitivos del referéndum en Irlanda, que contó con una participación de 59%, dieron la tan esperada luz verde al Tratado de Lisboa de la UE con 67.1% de los votos a favor y 32.9% en contra, informó ayer el canal RTE. “Los irlandeses han hablado con voz clara. Es un gran día para Irlanda y un gran día para Europa”, aseguró el primer ministro irlandés Brian Cowen antes de que se conociera el resultado definitivo, cuando ya se perfilaba una nítida victoria del “sí” en el país.
El premier irlandés valoró el resultado como “una declaración de voluntad de querer quedarse en el corazón de Europa”. “Hicimos lo correcto para nuestro futuro y el de nuestros hijos”, dijo el jefe de gobierno irlandés, para quien este “sí“ hace que la Unión Europea sea más fuerte y más justa.
Por su parte, el líder de la campaña en contra del tratado, Declan Ganley, admitió su derrota desde antes de conocerse las cifras oficiales del escrutinio. Irlanda “ha cometido un error”, sentenció.
Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, llamó a los presidentes de la República Checa y de Polonia a actuar. De los 27 países que integran el bloque, tan sólo estos dos no han ratificado el acuerdo.
En la anterior consulta popular celebrada en junio del año pasado, 53.4% de los irlandeses había rechazado el Tratado de Lisboa.
Las instituciones europeas mostraron su satisfacción y alivio por el apoyo de los irlandeses al Tratado de Lisboa y dirigieron su presión sobre el euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, para que permita la entrada en vigor del texto que aspira a reformar la UE.
“Somos una comunidad, una unión, no sólo uno o dos países, sino 27 países, además de las instituciones europeas, y hay un principio de buena fe en nuestro comportamiento”, advirtió Barroso en rueda de prensa después de que el gobierno irlandés anunciara la victoria del “sí” en la consulta del viernes.
Barroso ha expresado su esperanza de que, “ahora que todos los Estados miembros han aprobado democráticamente el tratado”, se completen “lo antes posible” los procedimientos necesarios en Polonia y la República Checa para que pueda entrar en vigor.
Tras el refrendo popular, Irlanda podría tener completada la ratificación del nuevo tratado en un par de semanas, lo que eleva a 25, de un total de 27, el número de Estados que habrán finalizado los trámites antes de la cumbre de jefes de Estado o gobierno europeos prevista para finales de octubre en Bruselas.
Por lo que respecta al Estado número 26, Polonia, el presidente en turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, recordó ayer que su presidente, Lech Kaczynski, se ha comprometido a terminar la ratificación de su país en breve, una vez conocido el resultado positivo del referéndum en Irlanda. En cuanto al Estado 27, la República Checa, confió en que la respuesta del Tribunal Constitucional checo pueda conocerse en “dos o tres semanas”.
El tratado facilitará la toma de decisiones en la UE y creará un mandato de larga duración de un presidente y un jefe de política exterior con mayor autoridad, a fin de darle más voz y reforzar la imagen del bloque como una fuerza global.
Irlanda dio un esperado “sí” al Tratado de Lisboa que reforma las instituciones europeas, en un segundo referéndum en el que la crisis económica ha actuado como acicate para que los irlandeses ratificaran un documento considerado vital para el futuro de la Unión Europea (UE).
Los resultados definitivos del referéndum en Irlanda, que contó con una participación de 59%, dieron la tan esperada luz verde al Tratado de Lisboa de la UE con 67.1% de los votos a favor y 32.9% en contra, informó ayer el canal RTE. “Los irlandeses han hablado con voz clara. Es un gran día para Irlanda y un gran día para Europa”, aseguró el primer ministro irlandés Brian Cowen antes de que se conociera el resultado definitivo, cuando ya se perfilaba una nítida victoria del “sí” en el país.
El premier irlandés valoró el resultado como “una declaración de voluntad de querer quedarse en el corazón de Europa”. “Hicimos lo correcto para nuestro futuro y el de nuestros hijos”, dijo el jefe de gobierno irlandés, para quien este “sí“ hace que la Unión Europea sea más fuerte y más justa.
Por su parte, el líder de la campaña en contra del tratado, Declan Ganley, admitió su derrota desde antes de conocerse las cifras oficiales del escrutinio. Irlanda “ha cometido un error”, sentenció.
Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, llamó a los presidentes de la República Checa y de Polonia a actuar. De los 27 países que integran el bloque, tan sólo estos dos no han ratificado el acuerdo.
En la anterior consulta popular celebrada en junio del año pasado, 53.4% de los irlandeses había rechazado el Tratado de Lisboa.
Las instituciones europeas mostraron su satisfacción y alivio por el apoyo de los irlandeses al Tratado de Lisboa y dirigieron su presión sobre el euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, para que permita la entrada en vigor del texto que aspira a reformar la UE.
“Somos una comunidad, una unión, no sólo uno o dos países, sino 27 países, además de las instituciones europeas, y hay un principio de buena fe en nuestro comportamiento”, advirtió Barroso en rueda de prensa después de que el gobierno irlandés anunciara la victoria del “sí” en la consulta del viernes.
Barroso ha expresado su esperanza de que, “ahora que todos los Estados miembros han aprobado democráticamente el tratado”, se completen “lo antes posible” los procedimientos necesarios en Polonia y la República Checa para que pueda entrar en vigor.
Tras el refrendo popular, Irlanda podría tener completada la ratificación del nuevo tratado en un par de semanas, lo que eleva a 25, de un total de 27, el número de Estados que habrán finalizado los trámites antes de la cumbre de jefes de Estado o gobierno europeos prevista para finales de octubre en Bruselas.
Por lo que respecta al Estado número 26, Polonia, el presidente en turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, recordó ayer que su presidente, Lech Kaczynski, se ha comprometido a terminar la ratificación de su país en breve, una vez conocido el resultado positivo del referéndum en Irlanda. En cuanto al Estado 27, la República Checa, confió en que la respuesta del Tribunal Constitucional checo pueda conocerse en “dos o tres semanas”.
El tratado facilitará la toma de decisiones en la UE y creará un mandato de larga duración de un presidente y un jefe de política exterior con mayor autoridad, a fin de darle más voz y reforzar la imagen del bloque como una fuerza global.
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Tratado de Lisboa.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Praga deja en el aire el proyecto europeo.
Noticia:
El Tratado de Lisboa vuelve a estar en el alero. Los euroescépticos checos cumplieron sus amenazas: un grupo de 17 senadores, la mayoría del Partido Democrático Cívico (ODS, centroderecha), presentaron ayer un recurso ante el Tribunal Constitucional en Praga contra el Tratado de Lisboa, lo que supone un serio revés para su entrada en vigor, que muchos deseaban para el próximo 1 de enero.
Esta iniciativa supone un paso más en la alianza forjada por los euroescépticos británicos y checos, que tras las últimas elecciones europeas ya acordaron unirse en el Parlamento formando el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos. En este clima de complicidades, el líder del Partido Conservador británico, David Cameron, dirigió recientemente una misiva al presidente checo, Vaclav Klaus, fundador del ODS, pidiéndole que no firmara el nuevo texto hasta la próxima primavera con la esperanza de ganar las elecciones en el Reino Unido y convocar un referéndum contra el tratado, que sin duda tendría muchas posibilidades de prosperar.
En medios comunitarios no se ha podido precisar el impacto que tendrá el recurso presentado en Praga, "debido a que los propios checos dan informaciones contradictorias sobre el tiempo de que dispone el tribunal para resolver". Fuentes jurídicas confirmaron que los magistrados tienen una semana de plazo para admitir a trámite el recurso de 60 páginas y un mes para recibir alegaciones de las partes (por un lado, los senadores como parte que recurre y, por otro lado, el Parlamento como institución que ratificó el texto). El tiempo total para tomar una decisión puede variar entre tres y seis meses, según ya advirtió recientemente el primer ministro checo, Jan Fischer.
El nuevo tratado recoge la esencia de la no nacida Constitución europea, aumenta la capacidad de acción de la Unión, crea el puesto de presidente de la UE y refuerza los poderes del Alto Representante de política exterior. Su entrada en vigor está pendiente de ratificación por Irlanda y de la firma de los presidentes en Polonia y República Checa. Los sondeos del referéndum de Irlanda del próximo viernes son muy favorables; se espera que los votos afirmativos superen el 55%. El presidente polaco ha expresado su voluntad de firmar el tratado tras el voto favorable de Irlanda. El presidente alemán, Horst Köhler, firmó el tratado a principios de la semana pasada.
Los senadores checos presentaron ayer el recurso a pesar de que el Constitucional ya se pronunció sobre otra reclamación referente al Tratado de Lisboa en noviembre pasado. Entonces dictaminó que el nuevo texto no era contrario ni a la letra ni al espíritu de la Constitución checa. La diferencia entre ambos recursos es que el primero puso en duda algunos artículos del tratado, mientras el presentado ayer impugna todo el documento. Pese a ello, juristas y políticos comunitarios no dudan en calificar el recurso de "fraude de ley" y "filibusterismo parlamentario".
El Alto Representante para la Política Exterior de la Unión, Javier Solana, expresó su preocupación por los acontecimientos tras conocer la iniciativa checa. En este sentido, manifestó que "la Unión Europea necesita el tratado y el mundo necesita a la UE". Añadió que ahora "todos debemos cooperar" y consideró que sería "absurdo impedir que la Unión Europea funcione, porque sería irresponsable". Solana apeló a "todos a ser responsables" y subrayó que "la UE necesita desarrollar todas las potencialidades del Tratado". El senador Jiri Oberfalzer, portavoz del grupo de disidentes checos, señaló ayer en Praga tras presentar el recurso que "el Tratado de Lisboa es un gran paso hacia la federación" y la federación es ya un "súper Estado". El punto más conflictivo es la cuestión de la "soberanía checa", según Oberfalzer.
El ideólogo del recurso es sin duda el presidente Klaus, quien en múltiples ocasiones ha expresado su desdén hacia las instituciones comunitarias, a las que ha comparado con el antiguo régimen comunista de su país. Klaus ha reiterado, siempre que ha tenido ocasión, que será el último dirigente de la UE en firmar el tratado.
A pesar del recurso, Bruselas piensa seguir adelante con los preparativos para cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa. En la cumbre del próximo 28 de octubre, los jefes de Estado o de Gobierno de los Veintisiete nombrarán al nuevo Alto Represente y acordarán el nombre del futuro presidente de la Unión.
Por el momento, el presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Barroso, prepara la composición de la nueva Comisión de acuerdo con el tratado vigente de Niza, lo que indica que sólo podrá contar con 26 comisarios. Barroso ha pedido a cada país que le envíe a dos candidatos para elegir. La idea es que el país que obtenga el Alto Representante no tendrá transitoriamente comisario. Sin embargo, cuando el Tratado de Lisboa entre en vigor, el Alto Representante se convertirá automáticamente en vicepresidente de la Comisión, tal como dispone el nuevo texto legal.
Probablemente, el mandato de la actual Comisión Europea, que termina el 31 de octubre, se prorrogue uno o dos meses para facilitar el relevo. Respecto a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, existe toda suerte de especulaciones.
El Tratado de Lisboa vuelve a estar en el alero. Los euroescépticos checos cumplieron sus amenazas: un grupo de 17 senadores, la mayoría del Partido Democrático Cívico (ODS, centroderecha), presentaron ayer un recurso ante el Tribunal Constitucional en Praga contra el Tratado de Lisboa, lo que supone un serio revés para su entrada en vigor, que muchos deseaban para el próximo 1 de enero.
Esta iniciativa supone un paso más en la alianza forjada por los euroescépticos británicos y checos, que tras las últimas elecciones europeas ya acordaron unirse en el Parlamento formando el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos. En este clima de complicidades, el líder del Partido Conservador británico, David Cameron, dirigió recientemente una misiva al presidente checo, Vaclav Klaus, fundador del ODS, pidiéndole que no firmara el nuevo texto hasta la próxima primavera con la esperanza de ganar las elecciones en el Reino Unido y convocar un referéndum contra el tratado, que sin duda tendría muchas posibilidades de prosperar.
En medios comunitarios no se ha podido precisar el impacto que tendrá el recurso presentado en Praga, "debido a que los propios checos dan informaciones contradictorias sobre el tiempo de que dispone el tribunal para resolver". Fuentes jurídicas confirmaron que los magistrados tienen una semana de plazo para admitir a trámite el recurso de 60 páginas y un mes para recibir alegaciones de las partes (por un lado, los senadores como parte que recurre y, por otro lado, el Parlamento como institución que ratificó el texto). El tiempo total para tomar una decisión puede variar entre tres y seis meses, según ya advirtió recientemente el primer ministro checo, Jan Fischer.
El nuevo tratado recoge la esencia de la no nacida Constitución europea, aumenta la capacidad de acción de la Unión, crea el puesto de presidente de la UE y refuerza los poderes del Alto Representante de política exterior. Su entrada en vigor está pendiente de ratificación por Irlanda y de la firma de los presidentes en Polonia y República Checa. Los sondeos del referéndum de Irlanda del próximo viernes son muy favorables; se espera que los votos afirmativos superen el 55%. El presidente polaco ha expresado su voluntad de firmar el tratado tras el voto favorable de Irlanda. El presidente alemán, Horst Köhler, firmó el tratado a principios de la semana pasada.
Los senadores checos presentaron ayer el recurso a pesar de que el Constitucional ya se pronunció sobre otra reclamación referente al Tratado de Lisboa en noviembre pasado. Entonces dictaminó que el nuevo texto no era contrario ni a la letra ni al espíritu de la Constitución checa. La diferencia entre ambos recursos es que el primero puso en duda algunos artículos del tratado, mientras el presentado ayer impugna todo el documento. Pese a ello, juristas y políticos comunitarios no dudan en calificar el recurso de "fraude de ley" y "filibusterismo parlamentario".
El Alto Representante para la Política Exterior de la Unión, Javier Solana, expresó su preocupación por los acontecimientos tras conocer la iniciativa checa. En este sentido, manifestó que "la Unión Europea necesita el tratado y el mundo necesita a la UE". Añadió que ahora "todos debemos cooperar" y consideró que sería "absurdo impedir que la Unión Europea funcione, porque sería irresponsable". Solana apeló a "todos a ser responsables" y subrayó que "la UE necesita desarrollar todas las potencialidades del Tratado". El senador Jiri Oberfalzer, portavoz del grupo de disidentes checos, señaló ayer en Praga tras presentar el recurso que "el Tratado de Lisboa es un gran paso hacia la federación" y la federación es ya un "súper Estado". El punto más conflictivo es la cuestión de la "soberanía checa", según Oberfalzer.
El ideólogo del recurso es sin duda el presidente Klaus, quien en múltiples ocasiones ha expresado su desdén hacia las instituciones comunitarias, a las que ha comparado con el antiguo régimen comunista de su país. Klaus ha reiterado, siempre que ha tenido ocasión, que será el último dirigente de la UE en firmar el tratado.
A pesar del recurso, Bruselas piensa seguir adelante con los preparativos para cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa. En la cumbre del próximo 28 de octubre, los jefes de Estado o de Gobierno de los Veintisiete nombrarán al nuevo Alto Represente y acordarán el nombre del futuro presidente de la Unión.
Por el momento, el presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Barroso, prepara la composición de la nueva Comisión de acuerdo con el tratado vigente de Niza, lo que indica que sólo podrá contar con 26 comisarios. Barroso ha pedido a cada país que le envíe a dos candidatos para elegir. La idea es que el país que obtenga el Alto Representante no tendrá transitoriamente comisario. Sin embargo, cuando el Tratado de Lisboa entre en vigor, el Alto Representante se convertirá automáticamente en vicepresidente de la Comisión, tal como dispone el nuevo texto legal.
Probablemente, el mandato de la actual Comisión Europea, que termina el 31 de octubre, se prorrogue uno o dos meses para facilitar el relevo. Respecto a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, existe toda suerte de especulaciones.
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Tratado de Lisboa.
martes, 29 de septiembre de 2009
Un grupo de senadores checos presenta un recurso contra el Tratado de Lisboa.
Noticia:
Un grupo de 17 senadores checos ha introducido hoy un recurso constitucional contra el Tratado de Lisboa, lo que da al presidente euroescéptico Vaclav Klaus tiempo adicional para paralizar la firma que convertiría el tratado en ley. Klaus ya ha declarado que esperará que el Tribunal Constitucional decida sobre cualquier recurso que se introduzca sobre el tratado antes de suscribir el documento, que busca dar un impulso para modernizar el bloque de 27 miembros.
Al tribunal, que ya ha rechazado anteriormente un recurso acerca del Tratado de Lisboa -aprobado por el Parlamento checo- le podría llevar meses de discusiones para alcanzar una decisión. Los 17 senadores son miembros del ala euroescéptica del Partido Demócratico Cívico, fundado por Klaus.
En opinión de esta fracción euro-escéptica, en el caso de que el alto tribunal reconozca que la Unión Europea (UE) se encamina hacia una cierta forma de Estado, entonces la transferencia de competencias desde los socios comunitarios sería anticonstitucional. "El punto principal es la cuestión del conflicto (del tratado) con la soberanía checa", ha señalado Jiri Oberfalzer, portavoz del grupo que presentó el recurso de 60 páginas. "El Tratado de Lisboa es un gran paso hacia la federación y la federación es ya un 'superestado'".
Un primer recurso de este grupo, sobre seis puntos del tratado, ya fue rechazado por el Constitucional el pasado mes de noviembre, al no encontrar incompatibilidades entre Lisboa y la Carta Magna checa.
Todo esto ocurre a tan sólo tres días de que se celebre un segundo referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. Hay optimismo en el bloque de que el 'Sí' triunfará en Irlanda, lo que presionaría a Klaus y al otro presidente que se ha mostrado renuente a ratificarlo, el polaco Lech Kaczynski.
Sin embargo, si ambos líderes deciden no firmar hasta las elecciones británicas, que deben celebrarse en junio del próximo año, el tratado -que necesita el respaldo unánime de los 27 para entrar en vigor- aún podría estar en peligro.
El líder opositor británico, el conservador David Cameron, que encabeza con comodidad las encuestas de opinión, ha confirmado por escrito a Klaus su intención de celebrar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa si gana las elecciones y si aún el nuevo pacto no ha entrado en vigor. Los votantes británicos probablemente rechazarán el tratado, a pesar de que el actual Gobierno ya lo ha ratificado.
Un grupo de 17 senadores checos ha introducido hoy un recurso constitucional contra el Tratado de Lisboa, lo que da al presidente euroescéptico Vaclav Klaus tiempo adicional para paralizar la firma que convertiría el tratado en ley. Klaus ya ha declarado que esperará que el Tribunal Constitucional decida sobre cualquier recurso que se introduzca sobre el tratado antes de suscribir el documento, que busca dar un impulso para modernizar el bloque de 27 miembros.
Al tribunal, que ya ha rechazado anteriormente un recurso acerca del Tratado de Lisboa -aprobado por el Parlamento checo- le podría llevar meses de discusiones para alcanzar una decisión. Los 17 senadores son miembros del ala euroescéptica del Partido Demócratico Cívico, fundado por Klaus.
En opinión de esta fracción euro-escéptica, en el caso de que el alto tribunal reconozca que la Unión Europea (UE) se encamina hacia una cierta forma de Estado, entonces la transferencia de competencias desde los socios comunitarios sería anticonstitucional. "El punto principal es la cuestión del conflicto (del tratado) con la soberanía checa", ha señalado Jiri Oberfalzer, portavoz del grupo que presentó el recurso de 60 páginas. "El Tratado de Lisboa es un gran paso hacia la federación y la federación es ya un 'superestado'".
Un primer recurso de este grupo, sobre seis puntos del tratado, ya fue rechazado por el Constitucional el pasado mes de noviembre, al no encontrar incompatibilidades entre Lisboa y la Carta Magna checa.
Todo esto ocurre a tan sólo tres días de que se celebre un segundo referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. Hay optimismo en el bloque de que el 'Sí' triunfará en Irlanda, lo que presionaría a Klaus y al otro presidente que se ha mostrado renuente a ratificarlo, el polaco Lech Kaczynski.
Sin embargo, si ambos líderes deciden no firmar hasta las elecciones británicas, que deben celebrarse en junio del próximo año, el tratado -que necesita el respaldo unánime de los 27 para entrar en vigor- aún podría estar en peligro.
El líder opositor británico, el conservador David Cameron, que encabeza con comodidad las encuestas de opinión, ha confirmado por escrito a Klaus su intención de celebrar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa si gana las elecciones y si aún el nuevo pacto no ha entrado en vigor. Los votantes británicos probablemente rechazarán el tratado, a pesar de que el actual Gobierno ya lo ha ratificado.
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Tratado de Lisboa.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Los sondeos prevén una clara victoria del 'sí' en el referéndum irlandés.
Noticia:
Cuando faltan dos semanas para que los irlandeses vuelvan a votar la ratificación o no del Tratado de Lisboa, los sondeos siguen pronosticando una clara ventaja del sí. De los dos grandes sondeos que publica la prensa irlandesa, en uno de ellos el apoyo al tratado ha caído ocho puntos desde el anterior sondeo, en mayo, pero esa caída no se debe a que haya más apoyos al no, sino a que hay más gente que duda sobre el sentido definitivo de su voto. En el otro gran sondeo, sin embargo, los apoyos a la ratificación son ahora aún más firmes que antes del verano.
La terrible crisis económica que vive Irlanda va casi con toda seguridad a acabar con el Gobierno del Fianna Fáil pero, quizás paradójicamente, ha reforzado las posibilidades de victoria del sí al Tratado de Lisboa porque los irlandeses parecen haber percibido que un alejamiento de la Unión Europea podría deteriorar aún más su economía, que antes de la crisis era una de las más boyantes de Europa.
El sondeo de TBS-mrbi para el Irish Times, publicado el pasado 4 de septiembre, señala que un 46% de los entrevistados piensa votar sí, un 29% se inclinan por el no y un 25% aún no han decidido su voto. En mayo pasado, ese mismo sondeo pronosticaba un 54% de síes, un 28% de noes y un 18% de indecisos.
Pese al fuerte incremento de indecisos, hay cuatro motivos para que los partidarios de la ratificación del tratado mantengan el optimismo. Primero, porque la caída del sí apenas incrementa el porcentaje de noes. Segundo, porque la proyección final, extrapolando el voto de los indecisos, sigue pronosticando una clara victoria del sí por 61% a 39%. Tercero, y muy importante, porque un mes antes del referéndum de 2008, en el que acabó ganando el no, los sondeos estaban mucho más abiertos: 35% apoyaban el sí, 18% el no y, sobre todo, un 47% seguían indecisos.
Y un cuarto motivo para el optimismo del sí es que los sondeos de Red C para el diario The Sunday Business Post siguen reflejando no sólo una tendencia clara al sí sino una consolidación del voto afirmativo. El sí obtiene un 62% de apoyos entre los irlandeses mayores de 18 años que se declaran decididos a ir a votar, frente a un 23% que apoya el no y un 15% que no ha decidido su opción. Desde enero, el sí ha ido creciendo del 58% al 62% y el no ha ido cayendo del 28% al 23%.
Las perspectivas de ratificación del Tratado de Lisboa no se traducen en un apoyo al Gobierno. Salvo el Sinn Féin, todos los grandes partidos están a favor de la ratificación. Los votantes parecen decididos a hacer caso al primer ministro, Brian Cowen, cuando dice que la Unión Europea es un tema que está por encima de los partidos. Pero también parecen decididos a dejar claro que su apoyo al Tratado de Lisboa está muy por encima de su apoyo al Gobierno.
El último sondeo de Red C confirma la impopularidad del gobernante Fianna Fáil (FF), que se llevaría un 24% de los votos de primera preferencia si mañana hubiera elecciones. Los dos grandes partidos de la oposición obtendrían conjuntamente un 52% de los votos: 33% el Fine Gael (FG) y 19% los laboristas. En los comicios de 2007 el FF logró un 42%, el FG un 27% y los laboristas un 10%.
La economía parece explicar tanto la caída del Gobierno como el auge de los apoyos al Tratado de Lisboa. El Banco Central de Irlanda estima que la economía se contraerá este año un 9% y en el próximo un 3,5% adicional. Y, después de ver cómo se desmoronaba la no tan lejana Islandia, los irlandeses parecen haber decidido que más vale no tontear con la integración europea.
Cuando faltan dos semanas para que los irlandeses vuelvan a votar la ratificación o no del Tratado de Lisboa, los sondeos siguen pronosticando una clara ventaja del sí. De los dos grandes sondeos que publica la prensa irlandesa, en uno de ellos el apoyo al tratado ha caído ocho puntos desde el anterior sondeo, en mayo, pero esa caída no se debe a que haya más apoyos al no, sino a que hay más gente que duda sobre el sentido definitivo de su voto. En el otro gran sondeo, sin embargo, los apoyos a la ratificación son ahora aún más firmes que antes del verano.
La terrible crisis económica que vive Irlanda va casi con toda seguridad a acabar con el Gobierno del Fianna Fáil pero, quizás paradójicamente, ha reforzado las posibilidades de victoria del sí al Tratado de Lisboa porque los irlandeses parecen haber percibido que un alejamiento de la Unión Europea podría deteriorar aún más su economía, que antes de la crisis era una de las más boyantes de Europa.
El sondeo de TBS-mrbi para el Irish Times, publicado el pasado 4 de septiembre, señala que un 46% de los entrevistados piensa votar sí, un 29% se inclinan por el no y un 25% aún no han decidido su voto. En mayo pasado, ese mismo sondeo pronosticaba un 54% de síes, un 28% de noes y un 18% de indecisos.
Pese al fuerte incremento de indecisos, hay cuatro motivos para que los partidarios de la ratificación del tratado mantengan el optimismo. Primero, porque la caída del sí apenas incrementa el porcentaje de noes. Segundo, porque la proyección final, extrapolando el voto de los indecisos, sigue pronosticando una clara victoria del sí por 61% a 39%. Tercero, y muy importante, porque un mes antes del referéndum de 2008, en el que acabó ganando el no, los sondeos estaban mucho más abiertos: 35% apoyaban el sí, 18% el no y, sobre todo, un 47% seguían indecisos.
Y un cuarto motivo para el optimismo del sí es que los sondeos de Red C para el diario The Sunday Business Post siguen reflejando no sólo una tendencia clara al sí sino una consolidación del voto afirmativo. El sí obtiene un 62% de apoyos entre los irlandeses mayores de 18 años que se declaran decididos a ir a votar, frente a un 23% que apoya el no y un 15% que no ha decidido su opción. Desde enero, el sí ha ido creciendo del 58% al 62% y el no ha ido cayendo del 28% al 23%.
Las perspectivas de ratificación del Tratado de Lisboa no se traducen en un apoyo al Gobierno. Salvo el Sinn Féin, todos los grandes partidos están a favor de la ratificación. Los votantes parecen decididos a hacer caso al primer ministro, Brian Cowen, cuando dice que la Unión Europea es un tema que está por encima de los partidos. Pero también parecen decididos a dejar claro que su apoyo al Tratado de Lisboa está muy por encima de su apoyo al Gobierno.
El último sondeo de Red C confirma la impopularidad del gobernante Fianna Fáil (FF), que se llevaría un 24% de los votos de primera preferencia si mañana hubiera elecciones. Los dos grandes partidos de la oposición obtendrían conjuntamente un 52% de los votos: 33% el Fine Gael (FG) y 19% los laboristas. En los comicios de 2007 el FF logró un 42%, el FG un 27% y los laboristas un 10%.
La economía parece explicar tanto la caída del Gobierno como el auge de los apoyos al Tratado de Lisboa. El Banco Central de Irlanda estima que la economía se contraerá este año un 9% y en el próximo un 3,5% adicional. Y, después de ver cómo se desmoronaba la no tan lejana Islandia, los irlandeses parecen haber decidido que más vale no tontear con la integración europea.
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Tratado de Lisboa.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Irlanda empieza a temer otro 'no' al Tratado de Lisboa.
Noticia:
El Gobierno irlandés empieza a temer que sus ciudadanos rechacen por segunda vez en referéndum el Tratado de Lisboa, que reforma las instituciones europeas y la forma de tomar decisiones en la UE. Tras la publicación de una encuesta en la que se muestra una caída del apoyo irlandés al Tratado, el ministro de Exteriores ha dicho que es "difícil asegurar" que el 'sí' vaya a triunfar, aunque se inclina por pensar que el documento será respaldado por los ciudadanos en la consulta popular que se celebrará el mes que viene.
"Nunca me engañé, es difícil asegurar [que los irlandeses vayan a votar 'si' al Tratado], pero creo que podemos hacerlo", ha declarado Michael Martin en una entrevista con la radio estatal RTE. "Estamos ante un reto muy importante, va a ser una campaña muy ajustada y serán necesario todos los recursos, la convicción, la política y la pasión de los partidarios del 'sí'".
La respuesta del ministro coincide con la publicación de una encuesta que asegura que los partidarios del 'sí' al tratado han caído bruscamente en las últimas semanas, aunque siguen siendo mayoría. Según el sondeo de Irish Times/TNS, un 46% de los irlandeses votaría 'sí' en este momento, ocho puntos menos de los que anunciaban que lo harían en mayo. Sin embargo, los partidarios del 'no' siguen siendo muy inferiores en número: un 29% hoy frente a un 28% en mayo. Los antes convencidos del 'sí' se han pasado ahora a las filas de los indecisos, lo que indica lo crucial de la campaña.
El problema es que ya se esperaba un 'sí' en el anterior referéndum, el año pasado, pero los partidarios del 'no' consiguieron dar la vuelta a los pronósticos enarbolando la bandera de que la UE acabaría con la neutralidad militar irlandesa, la autonomía fiscal y ciertos derechos sociales que, a su juicio, se verían perjudicados. Tras la negativa de los irlandeses, la UE concedió a Dublín una serie de garantías para salvar esos escollos y hacer digerible el tratado para los irlandeses, que volverán a votarlo el próximo 2 de octubre.
El Tratado debe ser ratificado por los 27 estados miembros para ponerse en marcha. El Tratado de Lisboa ha recorrido un camino lleno de baches desde el alumbramiento del texto. Primero fue rechazado, contra pronóstico, por Holanda y Francia en 2005, lo que obligó a rebajar el texto. Luego fueron los irlandeses los que rechazaron el texto rebajado, con lo que hubo que redactar unas garantías ad hoc para Dublín. Polonia y la República Checa, que ya opusieron resistencia a su aprobación, están pendientes de la firma de sus presidentes al Tratado, algo a lo que se resisten hasta que se pronuncie Irlanda.
El Gobierno irlandés empieza a temer que sus ciudadanos rechacen por segunda vez en referéndum el Tratado de Lisboa, que reforma las instituciones europeas y la forma de tomar decisiones en la UE. Tras la publicación de una encuesta en la que se muestra una caída del apoyo irlandés al Tratado, el ministro de Exteriores ha dicho que es "difícil asegurar" que el 'sí' vaya a triunfar, aunque se inclina por pensar que el documento será respaldado por los ciudadanos en la consulta popular que se celebrará el mes que viene.
"Nunca me engañé, es difícil asegurar [que los irlandeses vayan a votar 'si' al Tratado], pero creo que podemos hacerlo", ha declarado Michael Martin en una entrevista con la radio estatal RTE. "Estamos ante un reto muy importante, va a ser una campaña muy ajustada y serán necesario todos los recursos, la convicción, la política y la pasión de los partidarios del 'sí'".
La respuesta del ministro coincide con la publicación de una encuesta que asegura que los partidarios del 'sí' al tratado han caído bruscamente en las últimas semanas, aunque siguen siendo mayoría. Según el sondeo de Irish Times/TNS, un 46% de los irlandeses votaría 'sí' en este momento, ocho puntos menos de los que anunciaban que lo harían en mayo. Sin embargo, los partidarios del 'no' siguen siendo muy inferiores en número: un 29% hoy frente a un 28% en mayo. Los antes convencidos del 'sí' se han pasado ahora a las filas de los indecisos, lo que indica lo crucial de la campaña.
El problema es que ya se esperaba un 'sí' en el anterior referéndum, el año pasado, pero los partidarios del 'no' consiguieron dar la vuelta a los pronósticos enarbolando la bandera de que la UE acabaría con la neutralidad militar irlandesa, la autonomía fiscal y ciertos derechos sociales que, a su juicio, se verían perjudicados. Tras la negativa de los irlandeses, la UE concedió a Dublín una serie de garantías para salvar esos escollos y hacer digerible el tratado para los irlandeses, que volverán a votarlo el próximo 2 de octubre.
El Tratado debe ser ratificado por los 27 estados miembros para ponerse en marcha. El Tratado de Lisboa ha recorrido un camino lleno de baches desde el alumbramiento del texto. Primero fue rechazado, contra pronóstico, por Holanda y Francia en 2005, lo que obligó a rebajar el texto. Luego fueron los irlandeses los que rechazaron el texto rebajado, con lo que hubo que redactar unas garantías ad hoc para Dublín. Polonia y la República Checa, que ya opusieron resistencia a su aprobación, están pendientes de la firma de sus presidentes al Tratado, algo a lo que se resisten hasta que se pronuncie Irlanda.
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Tratado de Lisboa.
miércoles, 1 de julio de 2009
El Constitucional alemán retrasa el Tratado de Lisboa.
Noticia:
El Tribunal Constitucional alemán sentenció ayer que el Tratado de Lisboa es conforme a la Ley Fundamental alemana, pero aplazó su ratificación hasta que se enmiende la ley que regula la autoridad del Parlamento de Berlín sobre las decisiones europeas. El fallo impone un mayor control parlamentario de los actos legislativos de la Unión Europea. Tanto la canciller democristiana Angela Merkel (CDU), como sus socios de coalición socialdemócratas (SPD), se mostraron ayer satisfechos por la sentencia, que acepta la totalidad del tratado de reforma de la Unión Europea.
El Gobierno convocó para agosto una sesión parlamentaria de urgencia para reformar la ley complementaria y permitir la ratificación del Tratado después de las vacaciones de verano, antes de las elecciones generales de septiembre y a tiempo para su entrada en vigor a principios de 2010. Los jueces de la máxima instancia judicial alemana, con sede en Karlsruhe, fueron parcialmente favorables a las demandas por inconstitucionalidad presentadas por el partido La Izquierda y de un parlamentario del ala más conservadora de la bávara Unión Social Cristiana (CSU).
El vicepresidente del Constitucional, Andreas Vosskuhle, declaró que "la Ley Fundamental dice sí al Tratado de Lisboa", pero reclamó que Alemania "refuerce" las competencias de las dos cámaras parlamentarias. Con esta sentencia, que supone un bache menor para el controvertido Tratado de Lisboa, el alto tribunal manda un recado a Bruselas y Berlín. Los jueces vigilarán en primera persona los próximos pasos de la integración europea y se reservan la paralización de normativas contrarias al ordenamiento constitucional alemán. Además de Alemania, quedan por ratificar el Tratado la República Checa, Polonia e Irlanda.
El Tribunal Constitucional alemán sentenció ayer que el Tratado de Lisboa es conforme a la Ley Fundamental alemana, pero aplazó su ratificación hasta que se enmiende la ley que regula la autoridad del Parlamento de Berlín sobre las decisiones europeas. El fallo impone un mayor control parlamentario de los actos legislativos de la Unión Europea. Tanto la canciller democristiana Angela Merkel (CDU), como sus socios de coalición socialdemócratas (SPD), se mostraron ayer satisfechos por la sentencia, que acepta la totalidad del tratado de reforma de la Unión Europea.
El Gobierno convocó para agosto una sesión parlamentaria de urgencia para reformar la ley complementaria y permitir la ratificación del Tratado después de las vacaciones de verano, antes de las elecciones generales de septiembre y a tiempo para su entrada en vigor a principios de 2010. Los jueces de la máxima instancia judicial alemana, con sede en Karlsruhe, fueron parcialmente favorables a las demandas por inconstitucionalidad presentadas por el partido La Izquierda y de un parlamentario del ala más conservadora de la bávara Unión Social Cristiana (CSU).
El vicepresidente del Constitucional, Andreas Vosskuhle, declaró que "la Ley Fundamental dice sí al Tratado de Lisboa", pero reclamó que Alemania "refuerce" las competencias de las dos cámaras parlamentarias. Con esta sentencia, que supone un bache menor para el controvertido Tratado de Lisboa, el alto tribunal manda un recado a Bruselas y Berlín. Los jueces vigilarán en primera persona los próximos pasos de la integración europea y se reservan la paralización de normativas contrarias al ordenamiento constitucional alemán. Además de Alemania, quedan por ratificar el Tratado la República Checa, Polonia e Irlanda.
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domingo, 21 de junio de 2009
El presidente checo critica las concesiones de la UE a Irlanda.
Noticia:
El presidente checo, el euroescéptico Vaclav Klaus, criticó ayer "la cuadratura del círculo" que, según él, caracteriza las garantías acordadas por el conjunto de la UE con Irlanda para que este país celebre un nuevo referéndum para ratificar el Tratado de Lisboa. "Lo encuentro divertido e indigno a la vez", afirmó en una entrevista con el periódico checo Pravo.
"Todos sabemos que la cuadratura del círculo es imposible, pero eso es exactamente lo que los países intentan hacer; decir que las nuevas concesiones a Dublín no cambiarán el Tratado de Lisboa es estúpido", añadió el presidente del país que, hasta el 30 de junio, es presidente la Unión.
Los dirigentes europeos acordaron esta semana un paquete de concesiones a Irlanda, el único país pendiente de ratificación del tratado, a cambio de que convoque un nuevo referéndum en octubre. Dublín ha conseguido que las garantías (sobre neutralidad militar, derecho a la vida, autonomía fiscal y derechos sociales) sean establecidas con el rango de protocolo.
El presidente checo, el euroescéptico Vaclav Klaus, criticó ayer "la cuadratura del círculo" que, según él, caracteriza las garantías acordadas por el conjunto de la UE con Irlanda para que este país celebre un nuevo referéndum para ratificar el Tratado de Lisboa. "Lo encuentro divertido e indigno a la vez", afirmó en una entrevista con el periódico checo Pravo.
"Todos sabemos que la cuadratura del círculo es imposible, pero eso es exactamente lo que los países intentan hacer; decir que las nuevas concesiones a Dublín no cambiarán el Tratado de Lisboa es estúpido", añadió el presidente del país que, hasta el 30 de junio, es presidente la Unión.
Los dirigentes europeos acordaron esta semana un paquete de concesiones a Irlanda, el único país pendiente de ratificación del tratado, a cambio de que convoque un nuevo referéndum en octubre. Dublín ha conseguido que las garantías (sobre neutralidad militar, derecho a la vida, autonomía fiscal y derechos sociales) sean establecidas con el rango de protocolo.
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Tratado de Lisboa.
jueves, 7 de mayo de 2009
Praga aprueba el Tratado de Lisboa.
Noticia:
El Senado checo aprobó ayer por una cómoda mayoría de 54 votos a 20, con cinco abstenciones, el Tratado de Lisboa, que ahora se enfrenta al último gran obstáculo, su aceptación en referéndum por Irlanda el próximo otoño. La votación de la Cámara alta checa se suma a la ya favorable de la Cámara baja, ambas en sintonía con la opinión popular, lo que no impidió al euroescéptico presidente Vaclav Klaus reiterar su negativa a ratificarlo mientras no haya veredicto irlandés. La votación del Senado fue recibida con alivio y parabienes en las instituciones comunitarias. "Tras esta noticia, el voto irlandés tiene muy buenas perspectivas", declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.
La República Checa era el único país de los Veintisiete que no se había pronunciado sobre el Tratado de Lisboa, y el debate y la votación de ayer venían precedidos por el intenso enfrentamiento partidista del Gobierno, encabezado por el liberal Mirek Topolanek, con la oposición, liderada por los socialdemócratas. La oposición logró imponerse en la Cámara baja, donde en otro momento derribó el plan de Topolanek de acoger el escudo antimisiles en Europa, y los liberales estuvieron muy tentados de hacer pagar esta afrenta política en el Senado a costa del Tratado de Lisboa, defendido por los socialdemócratas.
El de ayer fue un debate seco, con momentos de amargura y resignación en las filas del Partido Cívico Democrático (ODS) de Topolanek, grupo que pese a contar con fuerza suficiente (36 de 81 senadores, en una votación que requería una mayoría de tres quintos, 49 escaños) para enterrar Lisboa optó resignadamente por lo que consideró inevitable o menos malo. Topolanek, que dejará mañana de ser primer ministro a causa de una moción de censura perdida en marzo, lo dejó bien claro a los suyos y a la nación: "No acepto el Tratado de Lisboa con euforia. Pero es el precio a pagar por ser miembro del club".
Entre los fervientes partidarios del texto se encuentra el ministro saliente de Asuntos Europeos, Alexander Vondra, quien defendió en el Senado, bajo una bóveda de barroco desnudo en un antiguo palacio en la parte vieja de Praga, la necesidad de que la República Checa siga jugando un papel en Europa.
La imagen del país estaba en juego y no pocas voces airearon la vergüenza sentida por el espectáculo dado en la escena comunitaria, incluida la caída del Gobierno en plena presidencia semestral. "Es un gran día para la posición de la República Checa en el mundo y en Europa", declaró Vondra en conferencia de prensa.
Fue una votación a la defensiva. Un rechazo "nos hará caer en la esfera de influencia de Moscú", dijo Topolanek. Jeromir Stetina, un senador independiente partidario del sí, abundó en la idea del amenazante oso ruso: "Por eso, es importante estar en Europa".
La aprobación del Tratado de Lisboa debe ser ahora firmada por el presidente Klaus, quien desde su palacio, que cae a pico sobre el Senado, no se inmutó. Para él nada ha cambiado. "Por ahora, el Tratado de Lisboa está muerto, porque fue rechazado en referéndum por un Estado miembro", dijo en referencia a la consulta del pasado junio en Irlanda. Klaus indicó que firmará el texto cuando los irlandeses lo ratifiquen.
No era un Klaus recalcitrante lo que esperaban Vondra y los eurófilos. Antes de que hablara el presidente, el ministro había aventurado que Klaus, que ha dado pruebas de pragmatismo en el pasado, se avendría a los hechos. También se cierne sobre la votación de ayer la amenaza de filibusterismo constitucional, para lo que hacen falta 17 senadores que quieran plantear un recurso ante el máximo tribunal checo. Visto desde fuera eran reacciones numantinas sin visos de pasar a mayores. Tampoco parecen un gran escollo las reticencias del presidente polaco, Lech Kaczynski, que espera al sí irlandés para firmar el tratado. Por último, el presidente alemán, Horst Köhler, espera el visto bueno del Constitucional para firmar el documento.
Barroso dio el tenor sobre el horizonte despejado: "Tras la noticia de hoy [por ayer], el voto irlandés tiene muy buenas perspectivas". En el Consejo Europeo del mediados de junio está previsto que se le den a Irlanda garantías (de fiscalidad, sobre su neutralidad, sobre el aborto y el mantenimiento de un comisario) que inclinen a los votantes hacia el sí en la consulta prevista para otoño.
Aunque los eurófilos temen que la consulta irlandesa concentre todo el fuego graneado y los medios de quienes defienden el no a Lisboa en cualquier punto de Europa, un conocedor del ánimo existente en la isla comentaba ayer en Praga que el país está muy concentrado en la crisis económica y ve Lisboa como un asunto menor sobre el que más vale pasar página de una vez.
El Senado checo aprobó ayer por una cómoda mayoría de 54 votos a 20, con cinco abstenciones, el Tratado de Lisboa, que ahora se enfrenta al último gran obstáculo, su aceptación en referéndum por Irlanda el próximo otoño. La votación de la Cámara alta checa se suma a la ya favorable de la Cámara baja, ambas en sintonía con la opinión popular, lo que no impidió al euroescéptico presidente Vaclav Klaus reiterar su negativa a ratificarlo mientras no haya veredicto irlandés. La votación del Senado fue recibida con alivio y parabienes en las instituciones comunitarias. "Tras esta noticia, el voto irlandés tiene muy buenas perspectivas", declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.
La República Checa era el único país de los Veintisiete que no se había pronunciado sobre el Tratado de Lisboa, y el debate y la votación de ayer venían precedidos por el intenso enfrentamiento partidista del Gobierno, encabezado por el liberal Mirek Topolanek, con la oposición, liderada por los socialdemócratas. La oposición logró imponerse en la Cámara baja, donde en otro momento derribó el plan de Topolanek de acoger el escudo antimisiles en Europa, y los liberales estuvieron muy tentados de hacer pagar esta afrenta política en el Senado a costa del Tratado de Lisboa, defendido por los socialdemócratas.
El de ayer fue un debate seco, con momentos de amargura y resignación en las filas del Partido Cívico Democrático (ODS) de Topolanek, grupo que pese a contar con fuerza suficiente (36 de 81 senadores, en una votación que requería una mayoría de tres quintos, 49 escaños) para enterrar Lisboa optó resignadamente por lo que consideró inevitable o menos malo. Topolanek, que dejará mañana de ser primer ministro a causa de una moción de censura perdida en marzo, lo dejó bien claro a los suyos y a la nación: "No acepto el Tratado de Lisboa con euforia. Pero es el precio a pagar por ser miembro del club".
Entre los fervientes partidarios del texto se encuentra el ministro saliente de Asuntos Europeos, Alexander Vondra, quien defendió en el Senado, bajo una bóveda de barroco desnudo en un antiguo palacio en la parte vieja de Praga, la necesidad de que la República Checa siga jugando un papel en Europa.
La imagen del país estaba en juego y no pocas voces airearon la vergüenza sentida por el espectáculo dado en la escena comunitaria, incluida la caída del Gobierno en plena presidencia semestral. "Es un gran día para la posición de la República Checa en el mundo y en Europa", declaró Vondra en conferencia de prensa.
Fue una votación a la defensiva. Un rechazo "nos hará caer en la esfera de influencia de Moscú", dijo Topolanek. Jeromir Stetina, un senador independiente partidario del sí, abundó en la idea del amenazante oso ruso: "Por eso, es importante estar en Europa".
La aprobación del Tratado de Lisboa debe ser ahora firmada por el presidente Klaus, quien desde su palacio, que cae a pico sobre el Senado, no se inmutó. Para él nada ha cambiado. "Por ahora, el Tratado de Lisboa está muerto, porque fue rechazado en referéndum por un Estado miembro", dijo en referencia a la consulta del pasado junio en Irlanda. Klaus indicó que firmará el texto cuando los irlandeses lo ratifiquen.
No era un Klaus recalcitrante lo que esperaban Vondra y los eurófilos. Antes de que hablara el presidente, el ministro había aventurado que Klaus, que ha dado pruebas de pragmatismo en el pasado, se avendría a los hechos. También se cierne sobre la votación de ayer la amenaza de filibusterismo constitucional, para lo que hacen falta 17 senadores que quieran plantear un recurso ante el máximo tribunal checo. Visto desde fuera eran reacciones numantinas sin visos de pasar a mayores. Tampoco parecen un gran escollo las reticencias del presidente polaco, Lech Kaczynski, que espera al sí irlandés para firmar el tratado. Por último, el presidente alemán, Horst Köhler, espera el visto bueno del Constitucional para firmar el documento.
Barroso dio el tenor sobre el horizonte despejado: "Tras la noticia de hoy [por ayer], el voto irlandés tiene muy buenas perspectivas". En el Consejo Europeo del mediados de junio está previsto que se le den a Irlanda garantías (de fiscalidad, sobre su neutralidad, sobre el aborto y el mantenimiento de un comisario) que inclinen a los votantes hacia el sí en la consulta prevista para otoño.
Aunque los eurófilos temen que la consulta irlandesa concentre todo el fuego graneado y los medios de quienes defienden el no a Lisboa en cualquier punto de Europa, un conocedor del ánimo existente en la isla comentaba ayer en Praga que el país está muy concentrado en la crisis económica y ve Lisboa como un asunto menor sobre el que más vale pasar página de una vez.
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Tratado de Lisboa.
jueves, 18 de septiembre de 2008
La recesión en Irlanda afecta al Tratado de Lisboa.
Noticia:
La crisis económica podría acabar también por enterrar el Tratado de Lisboa. El declive económico en el que está entrando Irlanda desaconseja la convocatoria de un nuevo referéndum a corto plazo.
El primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, puso ayer el dedo en la llaga al advertir: "Dada la crisis económica a la que nos enfrentamos y que los Gobiernos son cada vez más impopulares en Europa, organizar un referéndum sería muy peligroso". Juncker dice que "hay que ser realista" y prevé que el Tratado pueda entrar en vigor hacia el primero de enero de 2010.
Irlanda está enfrentándose a su primera recesión tras haber registrado el más alto crecimiento de la Unión durante los últimos 25 años. Pero desde hace un año el sector de la construcción sufre las mayores pérdidas de la UE. Durante los tres primeros meses de 2008, la caída superó el 10%.
El desempleo, hasta hace poco uno de los más bajos de Europa, ha alcanzado el 5,9%, frente al 4,6% de hace un año. No obstante, la inflación se mantiene baja en el 3,2%.
El Tratado de Lisboa fue negociado como una alternativa menos ambiciosa a la Constitución europea después del rechazo de Francia y Holanda en 2005. El nuevo tratado ha sido ratificado ya por 24 Estados, pero volvió a caer en desgracia el pasado 11 de junio cuando el 53,4% de los irlandeses votó en contra en un referéndum muy participativo.
Quedan pendientes de ratificación la República Checa y Suecia. Este último país, que tenía previsto ratificarlo en noviembre, ha aplazado la decisión y quizá lo haga antes de fin de año.
En la República Checa el proceso está en suspenso pendiente de que el Tribunal Constitucional decida si el texto está en línea con su Constitución. El Gobierno está a favor de la ratificación, pero el presidente, Václav Klaus, un activo euroescéptico, ha manifestado que no firmará el nuevo tratado si antes no lo ha ratificado Irlanda.
Diego López Garrido, secretario de Estado para la UE, manifestó ayer: "Los países miembros hemos ofrecido nuestro apoyo a Irlanda para buscar la mejor manera para superar el no del referéndum al Tratado de Lisboa, pero les corresponde a los irlandeses proponer una vía alternativa".
Hasta ahora, la estrategia de Nicolas Sarkozy, que ejerce la presidencia de turno de la Unión, era presionar a Dublín para que convocara cuanto antes un nuevo referéndum. El primer ministro, Brian Cowen, deberá presentar un informe sobre la situación de su país al Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre.
Sin embargo, ante el nuevo panorama de incertidumbre económica, fuentes comunitarias estiman que Cowen no anunciará ninguna fecha de convocatoria antes de diciembre. El primer ministro irlandés había pedido el pasado junio un plazo de 18 meses para reconducir la situación.
Ante las escasas posibilidades de que entre en vigor el nuevo tratado antes de febrero, las elecciones europeas del próximo mes de junio se realizarán de acuerdo con el vigente Tratado de Niza. España no ganará cuatro escaños, como preveía el de Lisboa, pero mantendrá un mayor peso en las decisiones del Consejo.
El Tratado de Niza exige además reducir el número de comisarios como mínimo en uno. Una de las fórmulas que se barajan es que el país al que pertenezca el Alto Representante carezca de comisario.
Charles Grant, director del Centre for European Reform (CER), considera que "el fallecimiento del Tratado de Lisboa no sería una catástrofe". En su opinión, Europa "funciona bastante bien en muchas áreas con los actuales tratados" y cree que continúa avanzando la integración consiguiendo resultados a través de la construcción de organismos institucionales tales como Eurojust, la Agencia Europea de Defensa, a través de la cooperación práctica en asuntos particulares como el problema nuclear de Irán o aprobando nuevas leyes como las relativas al comercio de emisiones de CO2 o la liberalización de los mercados energéticos.
Comentario:
La acción conjunta es la mejor medida que se puede adoptar para enfrentar una crisis que es mundial y que no se ve para cuando termine. Ahora le tocó el turno a Irlanda, después de 25 años de impresionante desarrollo.
La crisis económica podría acabar también por enterrar el Tratado de Lisboa. El declive económico en el que está entrando Irlanda desaconseja la convocatoria de un nuevo referéndum a corto plazo.
El primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, puso ayer el dedo en la llaga al advertir: "Dada la crisis económica a la que nos enfrentamos y que los Gobiernos son cada vez más impopulares en Europa, organizar un referéndum sería muy peligroso". Juncker dice que "hay que ser realista" y prevé que el Tratado pueda entrar en vigor hacia el primero de enero de 2010.
Irlanda está enfrentándose a su primera recesión tras haber registrado el más alto crecimiento de la Unión durante los últimos 25 años. Pero desde hace un año el sector de la construcción sufre las mayores pérdidas de la UE. Durante los tres primeros meses de 2008, la caída superó el 10%.
El desempleo, hasta hace poco uno de los más bajos de Europa, ha alcanzado el 5,9%, frente al 4,6% de hace un año. No obstante, la inflación se mantiene baja en el 3,2%.
El Tratado de Lisboa fue negociado como una alternativa menos ambiciosa a la Constitución europea después del rechazo de Francia y Holanda en 2005. El nuevo tratado ha sido ratificado ya por 24 Estados, pero volvió a caer en desgracia el pasado 11 de junio cuando el 53,4% de los irlandeses votó en contra en un referéndum muy participativo.
Quedan pendientes de ratificación la República Checa y Suecia. Este último país, que tenía previsto ratificarlo en noviembre, ha aplazado la decisión y quizá lo haga antes de fin de año.
En la República Checa el proceso está en suspenso pendiente de que el Tribunal Constitucional decida si el texto está en línea con su Constitución. El Gobierno está a favor de la ratificación, pero el presidente, Václav Klaus, un activo euroescéptico, ha manifestado que no firmará el nuevo tratado si antes no lo ha ratificado Irlanda.
Diego López Garrido, secretario de Estado para la UE, manifestó ayer: "Los países miembros hemos ofrecido nuestro apoyo a Irlanda para buscar la mejor manera para superar el no del referéndum al Tratado de Lisboa, pero les corresponde a los irlandeses proponer una vía alternativa".
Hasta ahora, la estrategia de Nicolas Sarkozy, que ejerce la presidencia de turno de la Unión, era presionar a Dublín para que convocara cuanto antes un nuevo referéndum. El primer ministro, Brian Cowen, deberá presentar un informe sobre la situación de su país al Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre.
Sin embargo, ante el nuevo panorama de incertidumbre económica, fuentes comunitarias estiman que Cowen no anunciará ninguna fecha de convocatoria antes de diciembre. El primer ministro irlandés había pedido el pasado junio un plazo de 18 meses para reconducir la situación.
Ante las escasas posibilidades de que entre en vigor el nuevo tratado antes de febrero, las elecciones europeas del próximo mes de junio se realizarán de acuerdo con el vigente Tratado de Niza. España no ganará cuatro escaños, como preveía el de Lisboa, pero mantendrá un mayor peso en las decisiones del Consejo.
El Tratado de Niza exige además reducir el número de comisarios como mínimo en uno. Una de las fórmulas que se barajan es que el país al que pertenezca el Alto Representante carezca de comisario.
Charles Grant, director del Centre for European Reform (CER), considera que "el fallecimiento del Tratado de Lisboa no sería una catástrofe". En su opinión, Europa "funciona bastante bien en muchas áreas con los actuales tratados" y cree que continúa avanzando la integración consiguiendo resultados a través de la construcción de organismos institucionales tales como Eurojust, la Agencia Europea de Defensa, a través de la cooperación práctica en asuntos particulares como el problema nuclear de Irán o aprobando nuevas leyes como las relativas al comercio de emisiones de CO2 o la liberalización de los mercados energéticos.
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La acción conjunta es la mejor medida que se puede adoptar para enfrentar una crisis que es mundial y que no se ve para cuando termine. Ahora le tocó el turno a Irlanda, después de 25 años de impresionante desarrollo.
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