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miércoles, 26 de mayo de 2010

Las mexicanas disfrutan más del sexo a los 50

Noticia:


Son las que pronto tendrán cabellos canos. Algunas conservan las huellas de sus embarazos, las formas curvilíneas en sus cuerpos, las fotos de los nietos, pero también los papeles de su divorcio o de su matrimonio de años. Son mexicanas de 50 años y más, esas a las que, por ya no ser tan jóvenes, la sociedad las imaginaría viviendo sin los grandes placeres de la vida.

Los prejuicios y estereotipos quedan rebasados al revisar una reciente encuesta del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) que revela que las mujeres con cinco y seis décadas de vida tienen relaciones sexuales muy satisfactorias.

La encuesta sobre “Sexualidad de la Mujer” concluye que las que están por arriba de 50 años disfrutan mucho más de sus encuentros sexuales, por encima de las de 40, 30 o 20 años.

KIOSKO recogió opiniones entre mujeres residentes y visitantes en la ciudad de México acerca de su sexualidad.

“Estoy en la mejor etapa de mi vida. Me disfruto, soy divorciada y tengo novio”, dice Cecilia Valenzuela, de 55 años, originaria de Sonora, quien está de visita en el DF, justo por eso, porque ahora tiene tiempo para ella.

“No tengo hijos que cuidar, ellos tienen 32 y 26 años, por lo que mis preocupaciones han disminuido considerablemente. Sin vergüenza puedo decir que mis relaciones sexuales son altamente satisfactorias, las disfruto plenamente; además, no tengo la mortificación de un embarazo no deseado”, comenta.

Las estadísticas del Imesex indican que el número de encuentros íntimos en las mujeres mayores de 50 años es mucho menor que en las de rangos inferiores de edad. Pero las cincuentenarias revelan que ahora disfrutan más de las relaciones eróticas que cuando estaban en la plenitud de sus años veinte, o en otras décadas de sus vidas.

Calidad por cantidad

“En un mes no tengo más de cuatro relaciones sexuales, pero cuando toca, disfruto al máximo cada minuto con mi pareja. Ya no tengo las prisas de antes por terminar y dedicarme a la casa, mi trabajo o los hijos”, dice la sonorense.

Paulina Millán, investigadora del Imesex, explica que las mujeres en esta etapa ya se han liberado de procesos socio-culturales que les permiten tener una mayor desenvoltura en otros espacios, como el de la sexualidad, que había quedado relegado por las dinámicas del desarrollo económico y familiar.

“Son las que refieren más frecuencia de orgasmos, pero prefieren la calidad que la cantidad”, dice la sexóloga.

En términos biológicos, es comprensible que las de 40 lo disfruten menos porque el periodo previo y posterior a la menopausia altera la producción de estrógenos, las hormonas que mantienen en buen estado la vagina y el útero.

“Al haber una disminución de estrógenos, el tejido de la vagina se torna más reseco, la hidratación no es la misma y así las relaciones sexuales pueden ser menos deseables por lo dolorosas”, comenta el ginecólogo Mauricio Osorio, del Instituto Nacional de Perinatología.

A nivel cultural, explica, es poco frecuente que las mujeres acudan al médico durante el climaterio, que es el periodo de transición que se prolonga por años, antes y después de la menopausia, como consecuencia del agotamiento ovárico.

“Hay tratamientos locales e ingeridos que aminoran los síntomas de sueño, bochorno, cambios de estado de ánimo, padecimientos con los que se hace muy difícil llegar al disfrute e incluso al deseo de intimidad”, dice Mauricio Osorio.

“Mis relaciones sexuales son buenas. Nunca me he puesto a pensar qué me hace falta para que sean mejores. Hoy tengo tres hijos de 21, 20 y 17 años, ya soy abuela y me dedico a trabajar, pero también a cuidar a la nieta de vez en cuando. Tengo muchas cosas que hacer como para darle prioridad a las relaciones sexuales, no se me antoja mucho”, comenta Bertha Aguilar de 44 años.

Complacer: objetivo de los 20 y 30

¿Pero, qué sucede con esas generaciones que hoy tienen entre 20 y 30 años que no disfrutan sus relaciones sexuales con la misma intensidad que las de 50? Resulta que las más jóvenes y adultas se encuentran con presiones diversas que no pueden evadir, pues aún no llegan a la estabilidad que tienen las de 50.

La psicóloga Ana Villarreal enumera algunos de los puntos de interés que tienen las mujeres en edades por debajo de los 50: les preocupa quedar embarazadas, adquirir una enfermedad venérea, sus estudios, su desarrollo profesional, formar una familia, educar a sus hijos, verse esbeltas o, simplemente, complacer en la cama a sus compañeros antes que disfrutar ellas mismas.

“Tenía una vida sexual activa hasta antes de terminar con mi novio hace unos días. Lo que realmente me daba miedo era quedar embarazada o alguna enfermedad grave, pero por ello nos cuidábamos muy bien”, dice Brenda Martínez.

Dezylu Huitrón, de 18 años, coincide con Brenda; aún no inicia su vida sexual, pero ya tiene claro cuál sería su mayor atención: no quedar embarazada.

Nélida Gil y Miriam Zamora, de 25 y 20 años respectivamente, aseguran que no hace falta llegar a los 50 para tener satisfacciones en la vida íntima, pues la comunicación de pareja es básica para lograrlo. Así opina Marisol Campos, quien está a un año de los 40. Califica su vida sexual como muy satisfactoria a pesar de tener tres hijos de 20, 16 y nueve años.

La encuesta del Imesex se aplicó -de persona a persona- a mil 47 mujeres de entre 15 y 74 años en 2009; 65.7% tenía licenciatura o equivalente, 15.6% preparatoria o vocacional, 7.5% secundaria, 5.5% posgrado, 3.5% primaria y 2.2% sin educación.

De ellas, 928 habían iniciado su vida sexual. La media de edad de las participantes fue de 27 años, pero 131 personas oscilaban entre 50 a 75 años.

Sexualidad reprimida

Salvo por los resultados de las mujeres de 50 años y más, las entrevistas muestran que la mujer sigue sin disfrutar plenamente de su sexualidad.

Así, 40% de las mexicanas fingen un orgasmo. Las razones: no hacer sentir mal a la pareja, miedo a la reacción del otro, “para excitarlo”, “para que no se enoje y no se sienta mal”, “porque mi compañero es bruto y engreído”. Más datos: 60% no se masturba. Los sexólogos dicen que esto representa un desconocimiento de qué caricias, dónde y con qué frecuencia les gusta.

Las mujeres que dijeron tener obstáculos para vivir una vida sexual plena son quienes con frecuencia van a los servicios religiosos. En promedio, las mujeres inician su vida sexual a los 18 años.

Expertos del Imesex hallaron otra razón por la cual las mujeres no disfrutan plenamente de su actividad sexual: 100% de la muestra considera que se deja de ser virgen sólo con el coito vaginal. Algunas refirieron haber tenido sexo anal u oral, pero aseguraron que conservaban su virginidad.

Esto refleja, para los sexólogos, una visión limitada y falta de conocimiento que podría desembocar en enfermedades de transmisión sexual. Además, esta concepción, dicen, reproduce el pensamiento de que el coito es lo que permite todo el potencial para sentir placer.

El rol perpetuo

Un dato que destaca el Imesex es que 35% de ellas son infieles, cifra que ha aumentado durante seis años.

El Imesex confirma que el rol de la mujer como cuidadora y no seductora se reproduce. “No se dan permiso de sentir, de conocerse, siguen siendo ‘mamás gallinas’ y teniendo menos voz respecto a su sexualidad. Los datos hablan principalmente de la mujer citadina, pero en comunidades rurales el tema se vuelve más complejo”, dice Millán.

Se considera que la educación debe hacer la diferencia para lograr que las mujeres a cualquier edad puedan disfrutar del sexo. Pero las condiciones de mujeres censuradas en el ámbito de la intimidad tienden a reproducirse porque la ausencia de placer femenino no se considera problema de salud, además se minimizan sus síntomas y frustraciones.

lunes, 17 de mayo de 2010

Hombres piensan tres veces más en sexo que mujeres

Noticia:


El comportamiento y pensamientos de los hombres, independientemente de lo que crean las mujeres, siempre han sido motivo de estudio científico. Ante esto la neuropsiquiatra, Louann Brizendine, realizó un estudio en el que asegura que los varones piensan en sexo tres veces más que las mujeres.

La famosa científica estadounidense se ha dado a la tarea de analizar la estructura cerebral del hombre para descubrir ¿por qué muchos no pueden quitar los ojos de unas curvas? o ¿por qué siempre las mismas bromas de contenido sexual? publica el portal ABC.es.

"Lo que sabemos de los estereotipos de hombres y mujeres es que los hombres siempre están pensando en el sexo. Lo cierto es que la testosterona durante toda la vida del hombre oscila entre un 10 y un 15 por ciento más que en la mujer", detalla en su estudio.

La investigadora autora del libro "The male brian", destaca que el cerebro masculino y el femenino se diferencian desde la gestación. Además, la zona para el ejercicio de la sexualidad es dos veces y media mayor en el cerebro del hombre que en el de la mujer.

Su estudio señala, incluso, que los hombres pueden definir en tan sólo 12 centésimas de segundo si una mujer le resulta interesante sexualmente.

jueves, 21 de enero de 2010

Derecho al placer desde niños, piden sexólogos.

Noticia:


A la publicación (que finalmente se retiró) le extirparon los órganos sexuales masculino y femenino, no los identificarían en imágenes ni en conceptos. Lo que sí aprenderían los niños es una aseveración: “La masturbación se limita a la procuración del placer individual: un goce egoísta que prescinde de la otra persona”.

¿Por qué modificaron los libros de texto de primer año de secundaria de Biología editados por la SEP? “Por razones de tipo didáctico, pedagógico y para fortalecer un enfoque más humanista”, contestó sin titubeos el secretario de Educación de Guanajuato, Alberto Diosdado, en septiembre de 2009.

Las autoridades dicen haber actuado en beneficio y por necesidades de la sociedad, pero lo que realmente hicieron, a decir de los sexólogos, es transmitir un conocimiento sesgado y obviar y socavar la existencia del derecho al placer que cada individuo puede ejercer a través de un conocimiento propio.

“El derecho al placer erótico existe y su acceso y ejercicio responsable es una fuente de bienestar emocional, sociocultural y orgánico, pues se vincula con la vivencia plena del deseo, la excitación y el orgasmo. Este derecho forma parte de la salud sexual y no sólo de aquella que se define por la ausencia de síntomas, males o disfunción”, dice David Barrios, director de Caleidoscopía, asociación de especialistas en sexualidad.

Pero, ¿cómo demandarlo? Antes de exigirlo, es fundamental tomar conciencia de su existencia y su importancia.

“Para ello se requiere, además de información y reflexión, de una educación sexual integral con planes y programas de estudio. Cuando el individuo trabaja con sus ideas, sensaciones corporales y sentimientos, está en condiciones óptimas para trabajar en su propia persona en aras de conquistar el derecho al placer sexual. Lo que sigue es demandarlo como parte de la salud general de la población”, dice David Barrios.

La Organización Panamericana de la Salud y Asociación Mundial para la Salud Sexual, recomendaron en una conferencia en 2000 en Guatemala, que los países del continente incorporaran el concepto de derecho al placer a sus legislaciones. Ningún avance ha habido, por el contrario, se radicalizan posturas.

El punto de vista jurídico

“El derecho al placer no existe desde el punto de vista jurídico. Porque el Derecho es una sistematización de conductas externas. El Derecho no regula conductas o apetitos internos”, dice el portal católico Church Forum y agrega:

“Si existiera el derecho al placer, se haría imposible de aplicar; habría una enorme inseguridad jurídica porque sería muy difícil darle gusto a todos y cada uno. Además, el placer tiene límites y no se puede medir. El placer sexual es bello y completamente aceptable dentro del matrimonio, pero ni aún allí se puede exigir ni se puede demandar al cónyuge que no lo da: no procede legalmente”.

Conocerse

Pero más allá del reconocimiento internacional o jurídico, lo cierto es que en México el placer no es celebrado y mucho menos aceptado en público.

“Ante el placer se reacciona con conflicto porque se hace una imbricación de que hay un costo de la transgresión y pecado, así, la gente no descubre de forma eficiente sus capacidades placenteras. Por eso, a veces es tan sorpresivo el descubrimiento de las experiencias, en vez de que se integren gradualmente como una parte más de la vida”, comenta Eusebio Rubio Aurioles, presidente de la Asociación Mexicana de Salud Sexual.

“Nadie te felicita por haberte masturbado o por llegar plenamente al orgasmo. La masturbación es buena, se conoce el cuerpo, se sabe cómo se reacciona ante estímulos físicos y mentales que tienen que ver con el desarrollo sexual. La experiencia facilita la capacidad de integrarse con otra persona”, asegura Rubio.

Para el antropólogo Xavier Lizárraga, los maestros deberían de transmitir a los jóvenes con toda naturalidad el conocimiento de la autoerotización.

“Los niños deben saber lo que les gusta que les acaricien y como les gusta más. Debieran conocer su cuerpo desnudo, así como saber acariciarse y masturbarse desde cabeza a los pies, e irlos preparando para en dado caso llegar al orgasmo y alcanzar el multiorgasmo”.

Autoerotización

Fuera de las aulas, se gestan esfuerzos porque este derecho al placer se consolide a través de planteamientos de un modelo de iniciación erótico.

Patricia Angélica Becerra, presidenta del Colegio Mexicano de Sexología, ha desarrollado un esquema en este sentido. Opina que antes de proponer clases de erotización, se debe educar a los adultos, pues hoy si los niños se tocan, los mayores se escandalizan.

“Tal vez debamos de soltar el concepto de la masturbación, -no porque sea malo, sino porque en nuestra sociedad no es bien recibido- y recuperar el término de autoerotización. Al mismo tiempo se debe preparar a los adultos para que entiendan por qué son necesarias otras pautas educativas de naturalidad al cuerpo, así como de la desatanización del placer y la sexualidad”.

Dentro de este trabajo, Becerra propone cambiar el término de “sexo seguro” por el de “erotismo seguro”, pues el primero hace una referencia a la existencia de coito, mientras que el segundo es una erotización global que no implica una actividad genital y en consecuencia no existe un intercambio de fluidos.

“Debemos desgenitalizar el erotismo, globalizar el placer a todo el cuerpo, sólo así se lograrán cambios de fondo que no lleven, especialmente a los chavos, a estar obsesionados con el coito”.

La especialista ha trabajado el tema desde la perspectiva femenina y ha propuesto la formación de una liga de mujeres en pro del orgasmo en su primera relación sexual para convertir esta primera experiencia en la mejor y no en un recuerdo de dolor, vergüenza y fracaso.

“La iniciación erótica no debe precipitar la penetración, es un juego de cachondeo. Hay que convertir al hombre en buen amante. Cuando se piense en buscar la penetración, debe haber sesiones previas de preparación”.

“Acariciar zona genital y llevar a la mujer hasta el orgasmo clitorideano y luego al vaginal, pero de manera que se distienda el himen sin expectativa de esa famosa ruptura. Así se puede garantizar la iniciación de penetración placentera”, dice.

Obligación del Estado

Pero este derecho, dice Barrios, debe ser reconocido a otro nivel.

“Es obligación del Estado mexicano promover la salud general y sexual; por ende, el derecho al placer erótico. Se requiere la instrumentación de un amplio programa en el sector educativo y de salud que abarque cada grado escolar y cada nivel de atención a la salud. Se requiere voluntad política que, por desgracia, ha brillado por su ausencia en los gobiernos federales de derecha”, dice.

Otras voces

Mientras, surgirán voces disidentes de inspiración judeo-cristiana: “Quieren meternos en la cabeza, con el coco wash, que el aborto es un derecho de la mujer y que los jóvenes tiene derecho al placer. El joven tiene derecho a la felicidad verdadera y estable, no al placer inmediato y fugaz que dan el sexo o las drogas”.

Y agregan: “Unos cuantos pretenden construir un “derecho” a la educación sexual, pero sus programas de educación sexual nadie los querría para sus hijos, ya que incluyen desnudarse, tocarse unos a otros y ejercicios prácticos. Desean que los niños aprendan a tener variedad de compañeros sexuales”.

A estas opiniones se agregan las voces de uniones de padres de familia de varios estados que reclaman su derecho a educar a sus hijos según sus creencias.

Paulina Millán, especialista del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), dice que cuando le piden en las escuelas para dar una plática acerca de sexualidad, las autoridades de la institución y los padres siempre le piden que enfoque su exposición en las consecuencias negativas de tener relaciones sexuales, “como para asustar a los estudiantes”.

“Hablo entonces de las infecciones de transmisión sexual, pero lo que los adultos deben tener claro es que la salud, donde se incluye el placer, es sexualmente transmisible”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en su momento criticó de manera directa frases del libro de Ciencias 1 (García P. y Cota E., Ed. Trillas, pag. 205) al decir que existe una falta vinculación entre la información sexual con una educación integral en bien del ser humano individual y social.

Se lee en el texto: “Las experiencias sexuales pueden ser muy diversas como el autoerotismo a través de la masturbación y los contactos sexuales heterosexuales o con personas del mismo sexo. Los sexólogos, especialistas en el tema de la sexualidad, consideran sana cualquier práctica sexual que se realice con total consentimiento, no produzca daño y resulte agradable y placentera.

“Nnuestra sexualidad se puede ejercer sin que cause remordimientos ni sentimientos de culpa, siempre y cuando sea producto de una decisión consciente”.

Las opiniones de las jerarquías eclesiásticas son respetables, dice Barrios, pero “hay que tomar en cuenta que frecuentemente están tamizadas por dogmas, prejuicios e ignorancia.

“Asumir que quien atiende su derecho al placer ‘sólo hace eso’, es absurdo. Quien vive el placer se quiere a sí mismo. Es por lo general una persona responsable y pro-social y acepta que también los demás tienen derecho al bienestar. Eso sí: la culpa no le origina trastornos”, dice.