Noticia:
Los cancilleres de los países miembros de la OEA asumieron ayer un vago compromiso por limitar el gasto militar, aunque sí su firme decisión de promover en la región la transparencia en la adquisición de armamentos.
La situación de Honduras fue casi sin proponérselo uno de los ejes centrales de la reunión, aunque no figuró en el temario oficial, sino que se discutió en el almuerzo privado del lunes que sostuvieron los cancilleres y representantes de los 33 países miembros de la OEA.
De ese debate surgió la conformación de una comisión de “alto nivel” que evaluará el eventual retorno de Honduras y dará sus recomendaciones a la Asamblea “a más tardar el 31 de julio de 2010”. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, será el encargado de designar a los miembros de la comisión.
La Declaración de Lima, aprobada por aclamación al término de la 40 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), se ha quedado a mitad de camino de lo que quería Lima, pues su propuesta inicial era mucho más enérgica y rotunda y abogaba por una reducción del armamentismo en la región.
En el texto final, la palabra reducción desapareció y en su lugar los cancilleres sólo han admitido hablar de “limitar”.
La declaración parte de la campaña que inició el presidente Alan García para poner “freno al armamentismo” y forjar un “pacto de no agresión” para limitar el gasto militar y la adquisición de armas, por lo que Perú había utilizado un lenguaje que era bastante más contundente.
Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), las transferencias de armas hacia Sudamérica se incrementaron en un 150% en los últimos cinco años, lo que refleja una tendencia al alza en gasto militar y en órdenes de compra en la región.
Pero no parece que demasiados países compartan con García esa visión, a la vista de la declaración descafeinada negociada.
Si bien Perú no ha logrado un lenguaje tan directo como hubiera deseado, sí ha conseguido sus objetivos principales. También los demás países lograron reivindicar principios y derechos.
Venezuela, Nicaragua, Brasil, Bolivia y Ecuador no pudieron introducir un párrafo que afirmaba que la presencia de fuerzas militares extranjeras no debe suponer amenaza alguna a la soberanía e integridad de los Estados y en consecuencia a la paz y la seguridad en la región. Este apartado es clara referencia al acuerdo que en 2009 alcanzó EU con Colombia para usar hasta siete bases militares de ese país, lo que generó tensiones con la región.
En su lugar, Caracas logró introducir el artículo 19 de la Carta de la OEA que establece que ningún Estado tiene derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de cualquier otro.
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miércoles, 9 de junio de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
Insulza, listo para la reelección.
Noticia:
El semblante de José Miguel Insulza, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha vuelto a recuperar la tranquilidad.
A sólo unas horas de las elecciones que decidirán su futuro y el de la OEA, el chileno ya sabe que cuenta con los votos y el apoyo de los más importantes socios de la organización americana, que protagoniza un difícil acto de equilibrio interno de alianzas entre el bloque que encabezan Estados Unidos y Canadá, frente al denominado bloque del ALBA, que lideran Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.
“Por un momento el nerviosismo llegó a rondar por la oficina del secretario general. Pero, tras el apoyo de los países del Caricom las cosas volvieron a la normalidad”, reveló una fuente próxima a Insulza que pidió el anonimato, en alusión a los 14 votos que apenas el 12 de marzo consolidaban sus posibilidades a la reelección.
El espaldarazo del Caricom se sumó al apoyo que Insulza ya se había asegurado de Chile, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Guatemala, República Dominicana, Argentina, Paraguay, Panamá y México.
A última hora de ayer, la secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, hizo oficial el apoyo de la administración del presidente Barack Obama a la reelección de Insulza, a través de una carta filtrada a distintos medios de comunicación.
Insulza cuenta con una abrumadora mayoría de entre los 33 países con derecho a voz y voto en el seno de la OEA. Todo un logro para un hombre que, apenas cinco años atrás, conseguía imponer por primera vez su candidatura a pesar de no contar con el apoyo de Estados Unidos.
Entonces, el candidato apoyado por EU, el ex presidente salvadoreño Francisco Flores Pérez, se vio rebasado por las candidaturas del chileno José Miguel Insulza y del mexicano Luis Ernesto Derbez.
Al final, los recelos que despertaba Derbez consiguieron consolidar el triunfo de Insulza, quien desde entonces protagoniza un difícil papel de funambulista entre las exigencias de EU y las tendencias rupturistas de la izquierda Latinoamericana.
Cuando mañana se inicie el proceso que decidirá su casi segura reelección, Insulza habrá dejado atrás una intensa batalla, en la que ni el ALBA ni un sector del Partido Republicano deseaban su reelección.
Lo menos malo
Al final, el convencimiento de que la reelección de Insulza es la menos mala de las opciones y la única posibilidad de evitar una guerra por la sucesión y el control de la OEA, parece haber garantizado la continuidad de un secretario general que, a partir de ahora, tendrá que cumplir con la promesa de reformar a fondo la organización, inmersa en una crisis de representatividad en todo el continente.
“La OEA siempre ha sido una institución caracterizada por sus debilidades y por eso no cabe duda de que hoy necesita reformarse”, dijo Peter Hakim, ex presidente de Diálogo Interamericano, al manifestarse a favor de robustecer un organismo que tiene un gran peso hemisférico pese a sus imperfecciones.
Al margen de esto, “la única posibilidad para compensar la enorme asimetría entre EU y los gobiernos del hemisferio es la unidad de todos ellos. Sin esa unidad, no habrá organización, foro o conferencia que pueda suplir a ninguna organización (incluida la OEA), frente al poder de EU”, añadió Hakim en alusión al divisionismo crónico que ha padecido la organización.
Cuando el 3 de marzo hizo oficial su candidatura a la reelección, Insulza habló de la necesidad de aprovechar “las lecciones” que ha dejado el golpe de Estado en Honduras: “Más que entrar en recriminaciones, deberíamos sacar las conclusiones adecuadas para enfrentar este tipo de crisis”, dijo el secretario general, al proponer un sistema de alerta temprana que permita intervenir antes de que una situación como la hondureña sumerja al continente en divisiones, ataques y recriminaciones.
El propósito de enmienda de Insulza pasa por la reforma de una organización que desde su fundación, en 1948, se ha caracterizado por su escaso poder ejecutivo y resolutivo frente a las continuas tensiones y divisiones interamericanas.
El semblante de José Miguel Insulza, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha vuelto a recuperar la tranquilidad.
A sólo unas horas de las elecciones que decidirán su futuro y el de la OEA, el chileno ya sabe que cuenta con los votos y el apoyo de los más importantes socios de la organización americana, que protagoniza un difícil acto de equilibrio interno de alianzas entre el bloque que encabezan Estados Unidos y Canadá, frente al denominado bloque del ALBA, que lideran Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.
“Por un momento el nerviosismo llegó a rondar por la oficina del secretario general. Pero, tras el apoyo de los países del Caricom las cosas volvieron a la normalidad”, reveló una fuente próxima a Insulza que pidió el anonimato, en alusión a los 14 votos que apenas el 12 de marzo consolidaban sus posibilidades a la reelección.
El espaldarazo del Caricom se sumó al apoyo que Insulza ya se había asegurado de Chile, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Guatemala, República Dominicana, Argentina, Paraguay, Panamá y México.
A última hora de ayer, la secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, hizo oficial el apoyo de la administración del presidente Barack Obama a la reelección de Insulza, a través de una carta filtrada a distintos medios de comunicación.
Insulza cuenta con una abrumadora mayoría de entre los 33 países con derecho a voz y voto en el seno de la OEA. Todo un logro para un hombre que, apenas cinco años atrás, conseguía imponer por primera vez su candidatura a pesar de no contar con el apoyo de Estados Unidos.
Entonces, el candidato apoyado por EU, el ex presidente salvadoreño Francisco Flores Pérez, se vio rebasado por las candidaturas del chileno José Miguel Insulza y del mexicano Luis Ernesto Derbez.
Al final, los recelos que despertaba Derbez consiguieron consolidar el triunfo de Insulza, quien desde entonces protagoniza un difícil papel de funambulista entre las exigencias de EU y las tendencias rupturistas de la izquierda Latinoamericana.
Cuando mañana se inicie el proceso que decidirá su casi segura reelección, Insulza habrá dejado atrás una intensa batalla, en la que ni el ALBA ni un sector del Partido Republicano deseaban su reelección.
Lo menos malo
Al final, el convencimiento de que la reelección de Insulza es la menos mala de las opciones y la única posibilidad de evitar una guerra por la sucesión y el control de la OEA, parece haber garantizado la continuidad de un secretario general que, a partir de ahora, tendrá que cumplir con la promesa de reformar a fondo la organización, inmersa en una crisis de representatividad en todo el continente.
“La OEA siempre ha sido una institución caracterizada por sus debilidades y por eso no cabe duda de que hoy necesita reformarse”, dijo Peter Hakim, ex presidente de Diálogo Interamericano, al manifestarse a favor de robustecer un organismo que tiene un gran peso hemisférico pese a sus imperfecciones.
Al margen de esto, “la única posibilidad para compensar la enorme asimetría entre EU y los gobiernos del hemisferio es la unidad de todos ellos. Sin esa unidad, no habrá organización, foro o conferencia que pueda suplir a ninguna organización (incluida la OEA), frente al poder de EU”, añadió Hakim en alusión al divisionismo crónico que ha padecido la organización.
Cuando el 3 de marzo hizo oficial su candidatura a la reelección, Insulza habló de la necesidad de aprovechar “las lecciones” que ha dejado el golpe de Estado en Honduras: “Más que entrar en recriminaciones, deberíamos sacar las conclusiones adecuadas para enfrentar este tipo de crisis”, dijo el secretario general, al proponer un sistema de alerta temprana que permita intervenir antes de que una situación como la hondureña sumerja al continente en divisiones, ataques y recriminaciones.
El propósito de enmienda de Insulza pasa por la reforma de una organización que desde su fundación, en 1948, se ha caracterizado por su escaso poder ejecutivo y resolutivo frente a las continuas tensiones y divisiones interamericanas.
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OEA
lunes, 1 de marzo de 2010
EE UU se resiste a apoyar a Insulza para liderar la OEA.
Noticia:
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se reunió ayer con la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, en busca del decisivo respaldo norteamericano a su reelección, que se ha convertido en uno de los más apasionantes y simbólicos debates que actualmente se libran en América Latina. La polémica sobre Insulza reúne los enfrentamientos actuales sobre el protagonismo de Hugo Chávez, el papel de Washington y la incapacidad del continente de encontrar políticas comunes y un liderazgo de consenso.
La reelección de Insulza, que debe votarse el próximo 24 de marzo, se da por segura puesto que no existe aún ningún candidato alternativo. Pero la controversia desatada por su gestión es tan viva que todavía no se descarta que, en el último momento, como permiten las reglas, los rivales del ex ministro socialista chileno encuentren otra opción.
Sus rivales son, principalmente, aquellos gobiernos y políticos latinoamericanos, tanto en la derecha como en la izquierda, que creen que Insulza no ha defendido con suficiente energía los derechos humanos en el continente, ha contemporizado con Chávez, consciente de su poder, ha hecho aproximaciones injustificadas a Cuba y fracasado en el manejo de la crisis de Honduras.
Sus defensores, sobre todo en el tramo final de su gestión, han sido los países aliados de Chávez y otros gobiernos de izquierda, como Brasil y Uruguay, que observan más claros que oscuros en la trayectoria de Insulza, quien es, por otro lado, un veterano y consolidado político. Esos apoyos y la pasividad de los demás parecen suficientes para obtener los 17 votos que requieren para la victoria.
Hace unos días, sin embargo, cundió la alarma en las oficinas de la secretaría general de la OEA por un editorial muy duro del diario The Washington Post en el que pedía a EE UU que votase en contra del chileno. "Insulza ha servido descaradamente a los líderes de la izquierda de la región, lo que con frecuencia significó ignorar la Carta Democrática de la OEA", afirmaba el periódico.
Ese editorial recogía, en realidad, un pensamiento bastante extendido en los últimos meses en el Departamento de Estado: la conveniencia de encontrarle un recambio a Insulza. Hillary Clinton se lo hizo saber así al Gobierno chileno cuando visitó Santiago en julio pasado. La secretaria está especialmente molesta por la maniobra propiciada por el secretario general en la Asamblea de la OEA de San Pedro Sula (Honduras), en junio pasado, para reincorporar a Cuba a la organización. Aquello, finalmente, no resultó porque Estados Unidos supo moverse con habilidad, pero el daño para imagen de Insulza en Washington fue considerable. La crisis de Honduras sólo vino a confirmar esa impresión.
Pese a todo, Estados Unidos se ha ocupado bastante poco de este problema en los últimos meses. Ha preferido que otros países con peso en la región, como Brasil o México, buscaran candidatos. Al parecer, no los han encontrado, y Washington se encuentra ahora frente a Insulza prácticamente como un hecho consumado.
Insulza, que ya ganó en 2005 sin el apoyo de Estados Unidos, manifestó ayer a EL PAÍS que le gustaría contar con el respaldo de este país, que paga el 60% del presupuesto de la OEA, y que preferiría que no fuera el último en manifestarse, pero no contaba con la posibilidad de un anuncio inminente en ese sentido.
Hillary Clinton viajará la próxima semana a América Latina y tendrá la oportunidad de conversar sobre el tema con varios dirigentes de la región, incluido el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, un rival político de Insulza en su propio país que hizo público el apoyo a su compatriota tras el editorial de The Washington Post. Es un secreto a voces en Chile que Piñera se resistió a mostrar ese respaldo y hubiera preferido otro candidato.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se reunió ayer con la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, en busca del decisivo respaldo norteamericano a su reelección, que se ha convertido en uno de los más apasionantes y simbólicos debates que actualmente se libran en América Latina. La polémica sobre Insulza reúne los enfrentamientos actuales sobre el protagonismo de Hugo Chávez, el papel de Washington y la incapacidad del continente de encontrar políticas comunes y un liderazgo de consenso.
La reelección de Insulza, que debe votarse el próximo 24 de marzo, se da por segura puesto que no existe aún ningún candidato alternativo. Pero la controversia desatada por su gestión es tan viva que todavía no se descarta que, en el último momento, como permiten las reglas, los rivales del ex ministro socialista chileno encuentren otra opción.
Sus rivales son, principalmente, aquellos gobiernos y políticos latinoamericanos, tanto en la derecha como en la izquierda, que creen que Insulza no ha defendido con suficiente energía los derechos humanos en el continente, ha contemporizado con Chávez, consciente de su poder, ha hecho aproximaciones injustificadas a Cuba y fracasado en el manejo de la crisis de Honduras.
Sus defensores, sobre todo en el tramo final de su gestión, han sido los países aliados de Chávez y otros gobiernos de izquierda, como Brasil y Uruguay, que observan más claros que oscuros en la trayectoria de Insulza, quien es, por otro lado, un veterano y consolidado político. Esos apoyos y la pasividad de los demás parecen suficientes para obtener los 17 votos que requieren para la victoria.
Hace unos días, sin embargo, cundió la alarma en las oficinas de la secretaría general de la OEA por un editorial muy duro del diario The Washington Post en el que pedía a EE UU que votase en contra del chileno. "Insulza ha servido descaradamente a los líderes de la izquierda de la región, lo que con frecuencia significó ignorar la Carta Democrática de la OEA", afirmaba el periódico.
Ese editorial recogía, en realidad, un pensamiento bastante extendido en los últimos meses en el Departamento de Estado: la conveniencia de encontrarle un recambio a Insulza. Hillary Clinton se lo hizo saber así al Gobierno chileno cuando visitó Santiago en julio pasado. La secretaria está especialmente molesta por la maniobra propiciada por el secretario general en la Asamblea de la OEA de San Pedro Sula (Honduras), en junio pasado, para reincorporar a Cuba a la organización. Aquello, finalmente, no resultó porque Estados Unidos supo moverse con habilidad, pero el daño para imagen de Insulza en Washington fue considerable. La crisis de Honduras sólo vino a confirmar esa impresión.
Pese a todo, Estados Unidos se ha ocupado bastante poco de este problema en los últimos meses. Ha preferido que otros países con peso en la región, como Brasil o México, buscaran candidatos. Al parecer, no los han encontrado, y Washington se encuentra ahora frente a Insulza prácticamente como un hecho consumado.
Insulza, que ya ganó en 2005 sin el apoyo de Estados Unidos, manifestó ayer a EL PAÍS que le gustaría contar con el respaldo de este país, que paga el 60% del presupuesto de la OEA, y que preferiría que no fuera el último en manifestarse, pero no contaba con la posibilidad de un anuncio inminente en ese sentido.
Hillary Clinton viajará la próxima semana a América Latina y tendrá la oportunidad de conversar sobre el tema con varios dirigentes de la región, incluido el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, un rival político de Insulza en su propio país que hizo público el apoyo a su compatriota tras el editorial de The Washington Post. Es un secreto a voces en Chile que Piñera se resistió a mostrar ese respaldo y hubiera preferido otro candidato.
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OEA
martes, 23 de febrero de 2010
América Latina debate la creación de una OEA sin Estados Unidos.
Noticia:
Los países de América Latina y el Caribe intentaban ayer superar desacuerdos para concretar un compromiso que los lleve a crear un nuevo organismo que les agrupe, en una jugada que pretende contener la fuerza que ejerce Estados Unidos -que junto a Canadá quedaría fuera- en la Organización de Estados Americanos (OEA).
Reunidos en Cancún (México) desde el domingo, y con la inauguración formal ayer lunes por parte del anfitrión, Felipe Calderón, los mandatarios de 25 de las 32 naciones integrantes del Grupo de Río (Honduras, la que es número 33, está suspendida tras el golpe de Estado del año pasado) negociaban ayer el acuerdo. Estaban presentes Raúl Castro, presidente de Cuba; Hugo Chávez, de Venezuela, Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, Evo Morales, de Bolivia y René Préval, de Haití, entre otros, y ausentes los gobernantes de Perú, Alan García, y de Honduras, Porfirio Lobo.
El presidente mexicano se refirió al acuerdo como la "oportunidad inédita de construir un espacio común que agrupe a todos los países de América Latina y el Caribe. Un espacio que reafirme la unidad, la identidad de nuestra región y que abra nuevas vías a nuestras aspiraciones de integración para el desarrollo. Que consolide y profundice nuestros procesos democráticos y que amplíe las libertades de todos".
En la reunión de ministros del domingo se adelantó que podría estar lista la formación del nuevo organismo, ya que en contra sólo se ha manifestado Perú. La idea original surgió durante la reunión previa del grupo de Río, en Salvador de Bahía, Brasil, hace dos años, y podría concretarse el año entrante en una nueva cita, aún sin confirmar, en Caracas.
Los diplomáticos discuten si se trataría de una "organización, una unión o una comunidad". La canciller mexicana, Patricia Espinosa, ha planteado que la región tiene que discutir si se trata de "dar los primeros pasos hacia la conformación de una instancia comunitaria como la que dio origen a la Unión Europea".
Sobre Honduras
La reunión, que según los observadores se desarrollaba ayer en un clima propicio, dado el éxito de convocatoria logrado con la asistencia de mandatarios que han faltado a otras citas regionales, abordará igualmente el galimatías hondureño: cómo reinsertar a esa nación en la normalidad diplomática, después de que la OEA suspendiera los derechos al Gobierno surgido del golpe y que organizó las elecciones en las que triunfó Porfirio Lobo, quien ya ha sido reconocido por Estados Unidos.
En la agenda también está el esfuerzo latinoamericano para ayudar a la reconstrucción de Haití y diversos proyectos de cooperación económica, tanto regionales, como bilaterales; entre ellos, el impulso a un acuerdo entre México y Brasil para establecer un Tratado de Libre Comercio.
Para Calderón, además, el encuentro supone la oportunidad de reforzar un protagonismo en América Latina que le disputa Brasil y que le reprochan otros ante la intensidad de su relación político-económica con Estados Unidos y Canadá. "El éxito de la convocatoria demuestra que sí se puede y sí se vale ser bipolar, ver para el norte y para el sur", comentó el analista internacional Gabriel Guerra Castellanos, presente en la reunión, que concluye hoy.
Los países de América Latina y el Caribe intentaban ayer superar desacuerdos para concretar un compromiso que los lleve a crear un nuevo organismo que les agrupe, en una jugada que pretende contener la fuerza que ejerce Estados Unidos -que junto a Canadá quedaría fuera- en la Organización de Estados Americanos (OEA).
Reunidos en Cancún (México) desde el domingo, y con la inauguración formal ayer lunes por parte del anfitrión, Felipe Calderón, los mandatarios de 25 de las 32 naciones integrantes del Grupo de Río (Honduras, la que es número 33, está suspendida tras el golpe de Estado del año pasado) negociaban ayer el acuerdo. Estaban presentes Raúl Castro, presidente de Cuba; Hugo Chávez, de Venezuela, Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, Evo Morales, de Bolivia y René Préval, de Haití, entre otros, y ausentes los gobernantes de Perú, Alan García, y de Honduras, Porfirio Lobo.
El presidente mexicano se refirió al acuerdo como la "oportunidad inédita de construir un espacio común que agrupe a todos los países de América Latina y el Caribe. Un espacio que reafirme la unidad, la identidad de nuestra región y que abra nuevas vías a nuestras aspiraciones de integración para el desarrollo. Que consolide y profundice nuestros procesos democráticos y que amplíe las libertades de todos".
En la reunión de ministros del domingo se adelantó que podría estar lista la formación del nuevo organismo, ya que en contra sólo se ha manifestado Perú. La idea original surgió durante la reunión previa del grupo de Río, en Salvador de Bahía, Brasil, hace dos años, y podría concretarse el año entrante en una nueva cita, aún sin confirmar, en Caracas.
Los diplomáticos discuten si se trataría de una "organización, una unión o una comunidad". La canciller mexicana, Patricia Espinosa, ha planteado que la región tiene que discutir si se trata de "dar los primeros pasos hacia la conformación de una instancia comunitaria como la que dio origen a la Unión Europea".
Sobre Honduras
La reunión, que según los observadores se desarrollaba ayer en un clima propicio, dado el éxito de convocatoria logrado con la asistencia de mandatarios que han faltado a otras citas regionales, abordará igualmente el galimatías hondureño: cómo reinsertar a esa nación en la normalidad diplomática, después de que la OEA suspendiera los derechos al Gobierno surgido del golpe y que organizó las elecciones en las que triunfó Porfirio Lobo, quien ya ha sido reconocido por Estados Unidos.
En la agenda también está el esfuerzo latinoamericano para ayudar a la reconstrucción de Haití y diversos proyectos de cooperación económica, tanto regionales, como bilaterales; entre ellos, el impulso a un acuerdo entre México y Brasil para establecer un Tratado de Libre Comercio.
Para Calderón, además, el encuentro supone la oportunidad de reforzar un protagonismo en América Latina que le disputa Brasil y que le reprochan otros ante la intensidad de su relación político-económica con Estados Unidos y Canadá. "El éxito de la convocatoria demuestra que sí se puede y sí se vale ser bipolar, ver para el norte y para el sur", comentó el analista internacional Gabriel Guerra Castellanos, presente en la reunión, que concluye hoy.
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OEA
lunes, 15 de febrero de 2010
Insulza enfrenta una dura campaña.
Noticia:
Considerando los duros cuestionamientos que le llueven desde Washington y varios de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza podría no tener totalmente allanado el camino a la reelección al frente del organismo americano, como creyó después del explícito apoyo que le brindara el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera.
La situación podría empeorar si en los próximos días el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, abre las puertas a algunos sondeos para evaluar si después del 1 de marzo, día en que entregará el mando a José Pepe Mujica, se transforma en un candidato alternativo para la conducción de la OEA.
“Lo hemos consultado informalmente y quedó en contestar. Sería un buen candidato, un hombre de consenso y ayudaría a que se regresara a que sean ex presidentes quienes estén al frente de la OEA (como el caso de César Gaviria) que necesita rápidamente una profunda reforma, y sería un gusto hacer campaña por el presidente Tabaré”, dijo a EL UNIVERSAL un experto en la OEA y actual hombre de consulta para temas latinoamericanos en el Partido Demócrata, que pidió permanecer en el anonimato.
No sólo fue el lapidario informe de Carl Meacham, especialista en temas latinoamericanos del Partido Repúblicano, y el duro editorial del diario The Washington Post, sino un sector importante de la administración Obama los que han manifestado su descontento con la gestión de Insulza. Los cuestionamientos más serios llegan de Perú y México, pasando por Colombia, por la gris participación de la OEA en conflictos como el de Honduras, o los oídos sordos que la secretaría general hizo ante los reclamos de la oposición y los medios de comunicación en Venezuela.
En contra
El presidente venezolano, Hugo Chávez, también manifestó su descontento con Insulza, a quien pidió que separe de su cargo al argentino Santiago Cantón, jefe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por lo que algunas fuentes bolivianas dejaron trascender que los países del Alba (formada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador) podrían calibrar la idea de un candidato alternativo.
“Ya tenemos los votos necesarios para la reelección de Insulza”, dijo hace unos días el canciller chileno Mariano Fernández, cuando el actual secretario general de la organización fue poyado y elogiado públicamente por Piñera, al tiempo que Brasil ya avisó que no presentará candidato.
“Cómo se puede proponer un cambio y sostener a una persona (Insulza) que frena el cambio (en la OEA)”, sostiene el asesor de los demócrata.
En esa línea, el canciller peruano José Luis García Belaúnde, expresó el viernes que su gobierno “está a favor de un cambio en la OEA”, que celebrará elecciones para renovar su liderazgo el 24 de marzo en Washington, donde desde hace meses se viene buscando un candidato para confrontar al chileno. Primero volvieron a poner sobre la mesa el nombre del ex presidente salvadoreño Francisco Flores, quien ya fuera precandidato en el 2005, por lo cual se le descartó, Después, el del peruano Alejandro Toledo, quien quedó fuera de análisis porque no se descarta que volverá a ser candidato a la Presidencia en 2011, y ahora la opción que aparece más viable y con posibilidades de crecer en la recta final hacia la elección sería la de Vázquez, siempre y cuando diga que está dispuesto a escuchar “sondeos” más formales y hasta una propuesta en firme para trabajar su candidatura, lo que podría complicar los planes de Insulza, en los que se embarcó, antes de asumir en el gobierno, el propio Piñera.
Considerando los duros cuestionamientos que le llueven desde Washington y varios de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza podría no tener totalmente allanado el camino a la reelección al frente del organismo americano, como creyó después del explícito apoyo que le brindara el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera.
La situación podría empeorar si en los próximos días el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, abre las puertas a algunos sondeos para evaluar si después del 1 de marzo, día en que entregará el mando a José Pepe Mujica, se transforma en un candidato alternativo para la conducción de la OEA.
“Lo hemos consultado informalmente y quedó en contestar. Sería un buen candidato, un hombre de consenso y ayudaría a que se regresara a que sean ex presidentes quienes estén al frente de la OEA (como el caso de César Gaviria) que necesita rápidamente una profunda reforma, y sería un gusto hacer campaña por el presidente Tabaré”, dijo a EL UNIVERSAL un experto en la OEA y actual hombre de consulta para temas latinoamericanos en el Partido Demócrata, que pidió permanecer en el anonimato.
No sólo fue el lapidario informe de Carl Meacham, especialista en temas latinoamericanos del Partido Repúblicano, y el duro editorial del diario The Washington Post, sino un sector importante de la administración Obama los que han manifestado su descontento con la gestión de Insulza. Los cuestionamientos más serios llegan de Perú y México, pasando por Colombia, por la gris participación de la OEA en conflictos como el de Honduras, o los oídos sordos que la secretaría general hizo ante los reclamos de la oposición y los medios de comunicación en Venezuela.
En contra
El presidente venezolano, Hugo Chávez, también manifestó su descontento con Insulza, a quien pidió que separe de su cargo al argentino Santiago Cantón, jefe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por lo que algunas fuentes bolivianas dejaron trascender que los países del Alba (formada por Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador) podrían calibrar la idea de un candidato alternativo.
“Ya tenemos los votos necesarios para la reelección de Insulza”, dijo hace unos días el canciller chileno Mariano Fernández, cuando el actual secretario general de la organización fue poyado y elogiado públicamente por Piñera, al tiempo que Brasil ya avisó que no presentará candidato.
“Cómo se puede proponer un cambio y sostener a una persona (Insulza) que frena el cambio (en la OEA)”, sostiene el asesor de los demócrata.
En esa línea, el canciller peruano José Luis García Belaúnde, expresó el viernes que su gobierno “está a favor de un cambio en la OEA”, que celebrará elecciones para renovar su liderazgo el 24 de marzo en Washington, donde desde hace meses se viene buscando un candidato para confrontar al chileno. Primero volvieron a poner sobre la mesa el nombre del ex presidente salvadoreño Francisco Flores, quien ya fuera precandidato en el 2005, por lo cual se le descartó, Después, el del peruano Alejandro Toledo, quien quedó fuera de análisis porque no se descarta que volverá a ser candidato a la Presidencia en 2011, y ahora la opción que aparece más viable y con posibilidades de crecer en la recta final hacia la elección sería la de Vázquez, siempre y cuando diga que está dispuesto a escuchar “sondeos” más formales y hasta una propuesta en firme para trabajar su candidatura, lo que podría complicar los planes de Insulza, en los que se embarcó, antes de asumir en el gobierno, el propio Piñera.
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