Ofrezco mis servicios.

OFREZCO MIS SERVICIOS:

De comunicólogo, analista político-económico, redactor y traductor del inglés al español.

Interesados, comunicarse al 044-55-39-21-99-91 Lic. Alejandro Flores King.

Amplia experiencia profesional en Medios de Comunicación impresos como GRUPO EDITORIAL EXPANSION, periódico EL FINANCIERO, la revista TEOREMA, AGRO 2000 y PROTOCOLO.






Documento



martes, 21 de abril de 2009

Barack Obama o yo éramos impensables hace una década”.

Noticia:


Ahmed Aboutaleb, alcalde socialdemócrata de Rotterdam desde hace 100 días, deja escapar una sonrisa cuando se le recuerda que su apodo más reciente es Aboutama, en honor del presidente de EE UU, Barack Obama. “Los dos tenemos raíces africanas y somos el producto de una emancipación impensable hace una década. Por lo demás, es un exceso que me comparen con el líder de una superpotencia cuyo papel es vital para el resto del mundo. Lo mío es a pequeña escala”. Después habla de la esperanza que le provoca Obama: “Aún no me ha decepcionado en nada”.

Aunque le cueste admitirlo, una esperanza similar es la fuerza que impulsa su trabajo, también de pionero. Porque Aboutaleb, de 47 años, es el primer regidor musulmán de una ciudad holandesa —y también europea— nacido y emigrado de Marruecos. Su elección ha marcado un hito en la historia de Holanda, y él, que domina su lengua de adopción, reconoce el riesgo de que su figura oscurezca su misión. “Parezco un proyecto en mí mismo: el proyecto Aboutaleb. Pero mi plan es mantener a flote Rotterdam y reducir las distancias entre sus casi 600.000 habitantes. Unir es lo más importante porque es la mejor forma de crecer”.

Su anterior cargo de secretario de Estado de Asuntos Sociales se nota en sus declaraciones.

“He recorrido la ciudad hasta en helicóptero. He comprobado que las diferencias evidentes entre los grupos sociales más y menos favorecidos convergen en un mismo ánimo: ambos tienen miedo. Los holandeses autóctonos, a perder su identidad al verse en minoría frente a los llegados de los nuevos países de la UE, y de más lejos. Los holandeses nuevos, inmigrantes de hace 20 o 25 años, a perder sus raíces de tanto esforzarse en la integración. Como alcalde, mi misión es acercarlos para reducir esa ansiedad”.

En la sala de juntas del Consistorio y rodeado de retratos de las reinas holandesas colgados a gran altura, sus palabras resumen la dura realidad ciudadana. Rotterdam es la urbe patria que más está sufriendo los efectos de la crisis, con una tasa de paro (8,5%) que dobla la media nacional, que afecta a unas 35.000 personas entre 15 y 64 años, lastradas por la falta de estudios.

El puerto de Rotterdam es el mayor de Europa y el segundo del mundo, después de Singapur, y ha atraído a gran número de trabajadores con escasa formación. “Muchos adolescentes abandonan la escuela sin un título de grado medio. Acaban por ahí, sin hacer nada. O bien delinquiendo y en las drogas”, asegura el alcalde.

La educación es una de sus prioridades en una ciudad con 120.000 habitantes de entre 16 y 21 años. Y con 175 nacionalidades y 60 credos distintos. De nuevo, Aboutaleb aplica la serenidad que exhibe en momentos críticos para echar mano de otra receta regeneradora. “No he observado islamofobia, pero sí hay tensión social. Hay que evitarlo. La ecuación ganadora sería lograr una sociedad estable y con confianza, que genere bienestar”.

Sólo cuando se menciona la polémica sobre su lealtad a Holanda, el aplomo da paso a cierta resignación. Todo es por su doble pasaporte, marroquí y holandés, que le ha valido la invitación de la derecha radical a abandonar el país. Su respuesta suena muy medida, a la vez que sincera. “No tiene que ver con el pasaporte. Mi elección como alcalde es un signo de confianza por parte de esta sociedad. Es reconocer que lo importante es lo que puedas hacer por el lugar del que te sientes parte”. Un pensamiento muy kennediano, otro de los presidentes de Estados Unidos al que Aboutaleb parafrasea tal vez sin notarlo.


Comentario:

Un sueño hecho realidad.

El proyecto de digitalización de libros de Google entra en terreno minado.

Noticia:


El acuerdo entre Google y el gremio de autores y editores estadounidenses para la digitalización de libros afronta un nuevo escollo. Tras las objeciones interpuestas por los consumidores, ahora son el portal Internet Archive y un grupo de abogados que representan a lectores, investigadores y profesores quienes han interpuesto sendos recursos para que dicho pacto sea modificado antes de que un juez, en junio, pueda darlo por bueno. En concreto, Internet Archive quiere gozar de la misma protección que el acuerdo concede a Google a la hora de escanear los denominados libros huérfanos (obras protegidas por derechos de autor, pero cuyos titulares no han sido identificados).

Internet Archive es una de las páginas de referencia de la Red, es un biblioteca virtual sin ánimo de lucro que desde 1996 ha recogido y puesto a disposición del público de manera gratuita 150.000 millones de páginas web históricas y más de un millón de textos, vídeos y audios, en colaboración 150 bibliotecas. Cuenta con 18 centros de escaneo en cinco países y digitaliza unos mil libros al día. "Como tal, el archivo de textos de [Internet] Archive es similar y concurrente con el proyecto de Google Books", reza la carta enviada por los abogados de Internet Archive al juez, el pasado 17 de abril.

El portal señala que podría beneficiarse "enormemente" de una limitación de la responsabilidad penal a la hora de escanear obras huérfanas "como la que el acuerdo propuesto concede a Google". "Internet Archive es uno de los muchos proveedores de contenido en Internet interesados en oponerse el acuerdo propuesto porque éste limita efectivamente la responsabilidad de sólo una parte, Google. Inc., [...] en el uso de obras huérfanas", añade.

En el caso de los profesores y lectores, éstos aseguran en su carta remitida al juez el pasado 13 de abril, que el acuerdo otorga a Google el "monopolio" del uso lícito de obras huérfanas. "Los autores y editores, con el consentimiento de Google, pretenden representar a un tipo de titulares de derechos de autor que incluye a los dueños de obras huérfanas, aunque ni los autores ni los editores son dichos dueños", indica el grupo de profesores encabezado por Charles Nesson, de las Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard.

Esta carta de los profesores se suma a los artículos publicados en los últimos días por varios expertos en los que se cuestiona el acuerdo en términos similares. El jueves pasado un profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, Randall C. Picker, publicó un artículo académico en el que cuestiona no sólo lo relativo a las obras huérfanas, si no también el mecanismo de fijación del precio de los libros escaneados.

El viernes, Pamela Samuelson, experta en copyright de la Universidad de California en Berkeley, también criticó que el acuerdo de a Google acceso exclusivo a obras huérfanas, según señala The New York Times.

A principios de mes la organización de consumidores de Estados Unidos, Consumer Watchdog, exigió mediante una carta enviada al Departamento de Justicia de EE UU que se retrasara la entrada en vigor del acuerdo. Los consumidores aducían que el pacto había sido gestado sin ningún representante del interés público, al tiempo que exigían medidas para evitar la potencial posición dominante de Google.

Un pacto frente a dos querellas

El acuerdo entre Google Books y el gremio de autores y editores de EE UU está pendiente de ratificación judicial (que previsiblemente se realizará en junio) y abierto a las objeciones de terceras partes hasta el 5 de mayo.

El programa Google Books digitaliza y publica online desde hace cuatro años fragmentos de libros, algunos protegidos por copyright. En octubre de 2008, después de dos querellas, Google pactó con autores y editores de EE UU adelantar en concepto de indemnización 34 millones, destinados a los titulares de los derechos de las obras escaneadas.

El acuerdo estipula asimismo la creación de un Registro de derechos sobre libros, un organismo sin ánimo de lucro, independiente en teoría (a cuya creación Google contribuye con millones de dólares), encargado de recolectar y distribuir entre los autores y editores el dinero generado por la explotación de las obras escaneadas, sea dicha explotación realizada a través de Google Books, o de cualquier otra compañía que quiera ofrecer obras online.

Obama y el islam.

Reportaje:

El País de España.


La semana pasada escribía que los amos de la economía de mercado han actuado de forma que "todo cambie para que nada cambie". Desde luego, hoy no podría hacer la misma observación acerca de las nuevas relaciones que el presidente norteamericano ha decidido mantener con el islam y que constituyen, en efecto, un cambio real y profundo en las mentalidades occidentales y en los factores geopolíticos. Para mí, es un acontecimiento considerable.

Sin duda, de las declaraciones y escritos de Barack Obama cuando era senador por Illinois, luego candidato del Partido Demócrata y, finalmente, nuevo presidente de Estados Unidos se podía deducir una de sus decisiones geopolíticas fundamentales. Su voluntad de ofrecer al mundo un rostro radicalmente diferente de Estados Unidos poniendo fin a las guerras de Afganistán e Irak y a los conflictos de Oriente Próximo era clara. Además, en su combate contra el terrorismo, quería abolir el espíritu de cruzada que había desembocado en una estigmatización no sólo del islamismo radical, sino finalmente del islam en su conjunto. Es lo que acaba de confirmar con claridad durante su visita a Ankara.

Pero, ¿por qué escogió Turquía? Porque este país forma parte de la OTAN y su deseo de integrarse en la Unión Europea confirma su aspiración de integrarse en Occidente. Porque este país es limítrofe con Irak e Irán y puede influir en uno y en otro. Porque, al estar en paz con Israel, pudo facilitar las negociaciones con los sirios y puede ayudar a Estados Unidos a ejercer presión tanto sobre Hamás como sobre los nuevos dirigentes israelíes. Y, finalmente, porque este país musulmán es también un país laico y su héroe, Mustafá Kemal, ha sido comparado por Barack Obama con Abraham Lincoln: a sus ojos los dos eran libertadores.

Estos temas estuvieron presentes en los discursos notablemente bien pensados que Barack Obama pronunció ante el Parlamento turco y durante su visita a la mezquita de Santa Sofía. El sucesor de George Bush se dio el gusto de recordar que Turquía accedió a la democracia libremente y por iniciativa propia y que no fue necesario imponérsela -sobrentendido: como a Irak-.

Esta estrategia geopolítica da la espalda radicalmente al maniqueísmo del concepto del "eje del mal" y de los "Estados gamberros", que podía justificar los comportamientos intervencionistas y, para ser más exactos, la guerra preventiva contra Irán. No olvidemos que hoy mismo, en Israel y en algunos ambientes norteamericanos, no se excluye la eventualidad de tal guerra. Mientras, los iraníes han aceptado la invitación de los es-tadounidenses para participar en la Conferencia de los Seis sobre la proliferación nuclear.

Este viraje no significa que uno sea más o menos propenso a bajar la guardia ante una eventual respuesta provocativa por parte de los países a los que se les ha ofrecido la paz, pero implica que ya no se toma al pie de la letra un discurso iraní que preconiza la destrucción de Israel, por ejemplo, o un conjuro de los talibanes conminando a Estados Unidos a abandonar Afganistán. La proclamada reconciliación con el islam facilita la posibilidad, para Estados Unidos, de intervenir en la política interna de cada país musulmán para favorecer a sus fuerzas pacíficas. Por eso Barack Obama se permitió aconsejar a los turcos que se reconciliasen con los armenios -sin invitarles, sin embargo, a reconocer el genocidio-, a avanzar en las propuestas hechas a los kurdos y a facilitar un acercamiento entre los chipriotas turcos y los chipriotas griegos.

El presidente estadounidense apeló a Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, para que le ayude a alcanzar los dos objetivos prioritarios en Oriente Próximo: la unidad entre Hamás y la Autoridad Palestina y la instauración de un Estado palestino al lado del de Israel.

"Quisiera dejar claro", dijo Barack Obama en Ankara, "tan claro como sea posible, que Estados Unidos no está, ni lo estará nunca, en guerra con el islam. De hecho, nuestra colaboración con el mundo musulmán es crucial. (...) Escucharemos cuidadosamente, disiparemos los malentendidos y encontraremos terrenos comunes. Seremos respetuosos incluso cuando no estemos de acuerdo. (...) Estados Unidos se ha visto enriquecido por los norteamericanos musulmanes. Muchos norteamericanos tienen musulmanes en su familia o han vivido en países de mayoría musulmana. Yo lo sé bien, y lo sé simplemente porque soy uno de ellos".

Esta última expresión "soy uno de ellos" proclama su voluntad de acabar con la amenaza del "choque de civilizaciones", tan cara a Samuel Huntington, y con la profecía del islamizante Bernard Lewis, partidario de los turcos contra los kurdos, que apoyó la guerra de Irak y para quien no hay razón alguna para que cese un conflicto entre cristianos y musulmanes que dura ya once siglos.

En pleno impulso, Barack Obama no se ha preguntado si la integración de Turquía en la Unión Europea es o no un asunto exclusivo de los europeos, que tienen razones para dudar que su identidad pueda permanecer inalterada si se extendiese a 76 millones de musulmanes turcos. Todo se desarrolla como si, a ojos de Obama, un poco más de islam en Europa tuviese la ventaja de alejar la amenaza del conflicto de civilizaciones. Tampoco se ha preguntado si no será peligroso exhortar a Anders Fogh Rasmussen, el antiguo presidente danés y actual candidato a la Secretaría General de la OTAN, a presentar excusas a los turcos por haber permitido que sus conciudadanos se burlasen -refiriéndose al asunto de las caricaturas de Mahoma- de ciertos aspectos de la religión islámica. Seguramente ésta fue para él la manera de echar un capote a Erdogan ante sus aliados musulmanes.

Con todo y con eso, la islamofilia de Barack Obama, ocho años después de la destrucción de las torres de Manhattan, no deja de ser, en mi opinión, uno de los acontecimientos más importantes de los quince últimos años.


Comentario:

Sin duda, Barack Obama está "tomando el toro por los cuernos". Son muchos los problemas que tiene enfrente el mundo y él está decidido a proponer soluciones. Su astucia se pondrá a prueba. Turquía es clave.

Relevo generacional en Suráfrica.

Reportaje:

El País de España.


Busisiwe lava platos en un orfanato de Johanesburgo. Está contenta porque Jacob Zuma, el presidente del Congreso Nacional Africano (ANC en sus siglas en inglés), zulú como ella, va a convertirse mañana en el presidente electo de Suráfrica: "Sí; votaré por él. Me parece honesto y... guapo", dice guiñando el ojo. Busisiwe tiene 19 años recién cumplidos y es la primera vez que vota, apenas recuerda el sistema racial del apartheid, oficialmente desaparecido hace 15 años con la llegada de la democracia al país, en el que ha gobernado el ANC desde entonces, apoyado por mayorías del 70%.

No todos los jóvenes opinan como Busisiwe. Sólo un 22% de los electores registrados para votar en estas elecciones tienen entre 18 y 24 años, cuando representan el 37% de una población de 45 millones. No les seduce ni la figura controvertida de Zuma, acusado primero y absuelto después de violación, inculpado por corrupción y librado por un tecnicismo, destronado del poder y aupado al mismo en apenas cuatro años y un polígamo con 18 hijos del que se recuerdan alarmantes declaraciones (luego rectificadas) respecto al sida o a la homosexualidad.

Muchos, como Hayden Manuel, un coloured (raza mixta) de Ciudad del Cabo de 21 años y administrativo, dicen sentirse defraudados por los mensajes de los partidos políticos. "No estoy registrado, no me parece necesario, no hay ningún partido al que crea que deba votar".

Son los jóvenes, especialmente de las áreas rurales, pero también los urbanos y con estudios de secundaria, los más afectados por la pobreza. Dos tercios de los que se encuentran entre 18 y 24 años no disponen de trabajo. Votar al ANC es votar por un partido que hasta ahora no les ha ayudado. Votar a la oposición es, o bien inútil -la mayoría de la población negra, el 80% del total, vota al ANC, el partido que les libró del apartheid-, o insensato: la escisión surgida del ANC, el Congreso del Pueblo (COPE), está impulsada por ex ministros del Gobierno de Thabo Mbeki, que fue obligado a dimitir en septiembre tras su lucha intestina con Zuma, descontentos con su pérdida de poder; es decir, son políticos que ya les han defraudado.

El resto de partidos tienen escaso peso, siguen líneas étnicas (como Inkatha Freedom Party, que domina buena parte de la zona de KwaZulu-Natal e integrado por zulúes) o son percibidos como defensores de los intereses de la población blanca.

La incógnita en estas elecciones es si COPE (que en su creación pareció adquirir mucha fuerza, pero que ha llevado una campaña muy modesta por escasez de apoyos económicos, con un candidato desconocido, el obispo Mvume Dandala) va a causar algún daño a la mayoría absoluta del ANC, que pretende obtener de nuevo el 70% de los 23 millones de votos en disputa.

"La Constitución no dice nada respecto a que una victoria masiva del partido en el Gobierno sea algo nocivo. El país está en manos seguras, nada puede ir mal", aseguró Zuma el domingo en el mitin de fin de campaña en Johanesburgo, ante más de 60.000 personas. Su figura quedó empequeñecida por la presencia en el estadio de un sonriente y frágil Nelson Mandela.

Además de la incógnita de COPE, falta por saber si, como se prevé, el partido de la oposición, la Alianza Democrática (AD), con la alcaldesa de Ciudad del Cabo, Helen Zille, como candidata, puede desbancar al ANC del Gobierno de Cabo Occidental, la única provincia del país con posibilidades dada su popularidad, -pese a que el AD se sigue percibiendo como un partido para blancos-, entre la población coloured, con gran peso demográfico en la zona. El AD ha basado su campaña en avivar el resquemor que entre buena parte de la clase media blanca y coloured ocasiona la figura de Zuma.

El líder de ANC, de 67 años, ha sido pasto de titulares en los últimos cuatro años, cuando fue forzado a dimitir de la vicepresidencia por Mbeki -sucesor de Mandela en la presidencia del país-, tras ser acusado de corrupción. Se daba su carrera por acabada cuando su asesor económico era condenado a prisión y continuaba una investigación por corrupción en su contra que iba a durar ocho años. Pero Zuma dio cuenta de su espíritu de luchador (inició su militancia en el ANC a los 17, formó parte de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del partido, cumplió penas de prisión en Robben Island, la isla-cárcel en la que Mandela cumplió también condena) y se constituyó en líder de la oposición interna del ANC a un Mbeki criticado por arrogante y dictatorial.

El pasado año, en uno de los congresos del partido más crispados, Zuma (carismático, cercano en el trato, popular y populista) se convirtió en presidente del ANC desbancando a Mbeki, que fue forzado a dimitir como jefe de Estado. A Zuma, ave fénix personificada, sólo le quedaba el escollo, que despareció el 6 de abril. Un tecnicismo, el hecho de que los investigadores barajaran acusarle en firme antes o después del congreso (y utilizaran el caso de forma política para beneficiar a Mbeki) obligó a la fiscalía a retirar los cargos.


Comentario:

Lo importante de Suráfrica es que permanezca la estabilidad política.

La ofensiva electoral socialdemócrata pone en aprietos a Angela Merkel.

Noticia:


La popularidad de Angela Merkel es considerable. Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), lidera todas las encuestas, con entre ocho y 10 puntos de ventaja sobre los socialdemócratas (SPD). Sin embargo, la canciller alemana se enfrenta a cinco meses de compleja lucha electoral, con una capacidad de maniobra cada vez más estrecha. La presentación del borrador del programa electoral socialdemócrata el pasado fin de semana, que promete ayudas fiscales a las clases media y baja y penalizaciones para la alta, tuvo una notable acogida en la opinión pública alemana: un 59% de los ciudadanos aprueba las medidas fiscales propuestas por el SPD, según un sondeo de la cadena de televisión pública ARD.

La potente salida a la palestra electoral de los socialdemócratas y de su candidato a la cancillería, Frank-Walter Steinmeier -que es vicecanciller y ministro de Exteriores del Gabinete de Merkel-, afectará a la efectividad de la coalición entre CDU y SPD, que conforma el Gobierno, en un momento en el que la amenaza de crecimiento del paro es especialmente aterradora, según indican varios institutos de análisis.

Así, tras años de sólido liderazgo, la ventaja de Merkel se ve amenazada, en plena crisis económica, por la ofensiva del SPD desde el centro izquierda y, por el otro lado político, por la fuga del voto liberal que, descontento con la impronta socialdemócrata de la política de la gran coalición, alimenta las expectativas del Partido Liberal Democrático para las elecciones federales de septiembre.

El paro es, entre las dificultades de la primera economía europea, la espada de Damocles sobre el sillón de Merkel. Según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), el desempleo aumentará hasta el verano del actual 7,2% hasta el 8,1%. Aunque dista de tasas como la española, sería un aumento significativo para un lapso de tiempo tan corto.

La ampliación de las ayudas del Gobierno para que los trabajadores reduzcan sus jornadas laborales sin perder el empleo, decidida el pasado otoño, obra todavía un efecto positivo en el mercado laboral. No obstante, Karl Brenke, del DIW, ve un riesgo de que se liquiden masivamente puestos de trabajo "si las empresas no acaban de ver la luz al final del túnel". En tal caso, la propuesta electoral democristiana de prolongar de 18 a 24 meses los subsidios para las jornadas reducidas no serviría para frenar el paro.

Cuando termine el verano podría así producirse la temida ola de despidos, que dañaría gravemente la imagen del Gobierno. La economía alemana depende de sus exportaciones y no levantará cabeza hasta que la crisis mundial remita. Para evitar males mayores antes de septiembre, el Gobierno estudia un tercer paquete de reactivación económica que amortigüe a corto plazo el posible agravamiento de la crisis. La escasa popularidad del último y carísimo paquete, aprobado en enero, y el desbocamiento de la deuda pública desaconsejan la medida.

Otro quebradero de cabeza en la Cancillería es la política fiscal. Contrariamente a lo que lleva meses predicando en las cumbres internacionales, Merkel no ha logrado evitar la tómbola de regalos fiscales en la precampaña. Al presentar el borrador del programa electoral socialdemócrata, Steinmeier hizo hincapié en las ayudas fiscales a la clase media.

Por un lado, con la intención de aligerar la burocracia, el SPD promete 300 euros a los asalariados que renuncien a presentar la declaración de la renta y a eventuales devoluciones a los que podrían tener derecho. Por el otro, Steinmeier promete aumentar del 45% al 47% el gravamen sobre los ingresos superiores a 10.000 euros mensuales y reducir, del 14% al 10%, el impuesto mínimo sobre la renta. El SPD intenta de este modo recobrar la posición de centro-izquierda, amenazada, por un lado, por la CDU de Merkel, cuya deriva socialdemócrata durante esta legislatura ha levantado ampollas en el ala empresarial de su partido, y por el otro, por la agresiva política de La Izquierda, que ha cosechado consensos sobre todo en el este del país.

Pese a las críticas lanzadas a Steinmeier, la CDU contraataca con propuestas como la reducción al 12% de la tasa mínima sobre la renta y el recorte de la media hasta el 23%.

Otro flanco por el que atacan los socialdemócratas es la supervivencia del veterano fabricante de automóviles Opel. Los aprietos de su matriz estadounidense, General Motors, han dejado la compañía al borde de la quiebra. Merkel se ha negado a intervenir directamente en la automotriz, dejando una baza que Steinmeier trata de aprovechar con guiños a trabajadores y sindicatos.

La canciller alemana ha intentado gestionar la crisis con discreción, como si temiera la venganza de los electores tras un error de bulto. Esta semana ha convocado una nueva reunión de crisis con economistas, sindicatos y patronal en la Cancillería, donde le informarán de la gravedad de la situación, que amenaza tanto a la economía alemana como a su posible reelección en septiembre.


Comentario:

En política, nadie la tiene segura.

Fuertes pérdidas en el mercado de la ciencia.

Noticia:


Los atentados de 2001 y la llamada guerra contra el terrorismo causaron el mayor cierre de fronteras en la historia de Estados Unidos, forzando un éxodo de profesores, científicos e investigadores atraídos por las oportunidades que ofrecen nuevas potencias como India o China. Ciencia es desarrollo, una lección bien aprendida y ejecutada por Asia. La era de Obama, sin embargo, abre nuevas expectativas y augura un futuro más competitivo para Estados Unidos, siempre y cuando pueda sortear los graves problemas sociales derivados de la actual crisis económica.

El gigante norteamericano atrae cada año a menos estudiantes extranjeros, según el Consejo de Escuelas de Posgrado de EE UU. Las solicitudes que más han descendido han sido las de India, que son un 9% menos que en 2008. Las de Corea del Sur han bajado un 7%. Las de China, aunque han crecido un 16%, lo hacen a un ritmo mucho menor que hace un lustro. Y, aunque muchos estudiantes chinos se formen en universidades americanas, la tendencia creciente es regresar a su país para aprovechar el boom de la economía local. El número de estudiantes que regresó a China en 2008 es de 69.300, superior en un 56% al de 2007, según datos de la agencia estatal Xinhua. En 30 años, casi un millón y medio de chinos han buscado completar su formación fuera. Casi 400.000 han regresado, muchos atraídos por los programas creados por el Ministerio de Educación chino.

"Las pérdidas de América son una ganancia para el resto del mundo", proclama un reciente estudio de las universidades de Duke, Berkeley, Harvard y Nueva York. Sus autores entrevistaron a 1.300 estudiantes chinos e indios que habían regresado a sus países tras pasar por EE UU. Los licenciados que han vuelto a sus países han obtenido mejores puestos de trabajo. Entre los indios, un 10% trabajaba como directivo en Estados Unidos. Al regresar a su país, esta cifra creció hasta el 44%. Entre los chinos, pasó del 9% al 36%.

"Los inmigrantes de China e India que regresan a sus países lo hacen porque perciben mejores oportunidades económicas y profesionales. Informan de un avance laboral significativo y puestos de trabajo de mayor responsabilidad", dice el informe. "Dificultades laborales provocadas por una política de concesión de visados restrictiva pueden estar jugando un importante papel en este éxodo", añade.

Los miles de inmigrantes que dependen del visado saben el formidable laberinto al que se enfrentan. Los problemas comenzaron en 2001. En la que George Bush bautizó como "guerra contra el terrorismo", EE UU se convirtió en una fortaleza. Los 19 terroristas que perpetraron los ataques habían obtenido permisos de entrada con relativa facilidad en Arabia Saudí, Alemania y los Emiratos Árabes Unidos. En 2004, la comisión de investigación de los atentados emitió una recomendación que se ha cobrado un ingente número de víctimas colaterales: "Concentrarse en la capacidad de viajar de los terroristas es un arma tan importante como concentrarse en su financiación".

Desde entonces, conseguir un visado se convirtió en algo, para algunos, muy complicado. Las dificultades empiezan en los consulados y llegan hasta la aduana. Como se suele decir en las embajadas, un visado le permite a una persona viajar a EE UU, pero no garantiza la entrada al país.

Rashid Bukhari lo sabe muy bien. Este empleado del think tank Search for Common Ground llegó al aeropuerto de Dulles (Washington) el 26 de enero. Venía de Islamabad. Disponía de un visado en regla por viaje de negocios que expiraba en 2012. También tenía un billete de regreso para Pakistán el 4 de febrero. Y, con todo, tuvo que pasar el trago de un registro de su equipaje y una entrevista a fondo con un agente de inmigración. "Pensé que me habían elegido para un análisis aleatorio y decidí cooperar", explica. "Nunca se me ocurrió que me cancelarían el visado y que me mandarían de regreso a casa".

Los agentes lo retuvieron durante 15 horas, sin permitirle hacer ninguna llamada. Tomaron su teléfono y su ordenador portátil. Le interrogaron sobre sus intenciones al visitar EE UU, y a tenor del acta, sospecharon que su visita podría esconder otros propósitos más allá que trabajar para su think tank, en el que coordina proyectos para avanzar en el entendimiento entre el islam y Occidente.

-¿Ha pertenecido o pertenece a alguna organización que busque dañar los intereses de EE UU aquí o en el extranjero?

-No.

-¿Conoce o tiene amigos que quisieran la destrucción de EE UU o de sus intereses aquí o en el extranjero?

-No tengo ese tipo de amigos. No me agradaría que EE UU fuera la víctima de nada porque me gusta este país.

-Parece que usted quiere ser un inmigrante sin estar en posesión de un visado de inmigrante, y por lo tanto no se le puede admitir en EE UU. Su visa le será cancelada y se le devolverá a su país. Debe obtener un nuevo visado antes de cualquier nuevo intento de entrada en EE UU.

A Bukhari le ofrecieron un pacto que no consta en las actas. El agente le dijo que si no trataba de apelar a oficiales de más alto rango, se le permitiría regresar a Pakistán y solicitar un nuevo visado. Pero si decidía indagar más, se enfrentaba a una suspensión de cinco años.

"No me queda duda de que se trata de una cuestión racial", dice John Marks, presidente y fundador de Search for Common Ground y, por tanto, jefe de Bukhari. "No creo que quepa duda de que se trató a Bukhari de forma diferente porque es musulmán. Me resulta difícil imaginar a un europeo caucásico enfrentándose a las mismas trabas. Es un asunto que se ha visto agravado tras los atentados de 2001".

El caso de Bukhari ilustra un problema mucho mayor y que está provocando la sangría migratoria que vive la comunidad científica de EE UU. Cuando no se encuentran con un rechazo directo en la frontera, se enfrentan a dilatadísimos retrasos en la tramitación de sus visados.

The New York Times informaba recientemente del caso de Alena Shkumatava, investigadora bielorrusa que ha decidido abandonar sus estudios en EE UU porque el año pasado la embajada en Minsk tardó tres meses en tramitar un visado que, finalmente, tuvo que conseguir en Moscú. Shkumatava estudia genética en el Massachusetts Institute of Technology. En su tortuoso viaje a Europa, el año pasado, vio con terror cómo sus investigaciones se veían congeladas por tres meses. "Estoy harta de que se me trate con esta hostilidad en el país en el que vivo", dice.

Fuentes del Departamento de Estado aseguran que los retrasos en la tramitación de los visados se deben, simplemente, a un problema de personal. Pero, según los expertos, el Departamento de Estado, encargado de los consulados norteamericanos, no es el único que tiene responsabilidad.

El informe Más allá de la fortaleza americana, publicado por la Academia Nacional de Ciencias, apunta que "aunque EE UU sigue siendo un líder mundial en ciencia avanzada y tecnología, ya no domina este ámbito; es sólo uno más entre los demás líderes". "Somos cada vez más interdependientes del resto del mundo. Nuestros controles de visados han hecho cada vez más difícil para profesionales extranjeros con talento el poder venir y aprender lo excelente que tiene este país, o quedarse y hacer crecer la economía".

"Casos como éstos son una poderosa arma de disuasión", asegura Albert Teich, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. "Esto, sin embargo, no es un problema que recaiga exclusivamente sobre el Departamento de Estado. Hay otras agencias de seguridad que tienen poder de decisión. Muchas veces son ellas las que ralentizan el proceso. El presidente Obama tiene ante sí una oportunidad única para acometer una reforma racional del sistema".

En el programa electoral de Obama figuran puntos como "reducir los retrasos de tramitación para que inmigrantes altamente cualificados se conviertan en residentes permanentes", "crear una vía rápida para que los estudiantes extranjeros que reciban un título universitario avanzado en ciencias puedan recibir un visado de trabajo sin tener que regresar a su país" o "luchar contra la imagen de que estudiantes internacionales, investigadores, científicos e ingenieros no son bienvenidos en EE UU".

"Éste es un buen momento para efectuar un cambio", opina Teich, quien, junto con otros representantes de la comunidad científica, ha preparado una declaración sobre este asunto que le hará llegar a Obama. "Si el presidente ya ha aportado cambio en asuntos como el de la investigación con células madre o el calentamiento, ¿por qué no en los visados para estudiantes e investigadores? Al fin y al cabo, en su plan de estímulo económico ya ha destinado 20.000 millones de dólares (15.000 millones de euros) para la investigación científica".

Aparte de las aulas y los laboratorios, también las empresas punteras de EE UU se nutren de mano de obra extranjera altamente cualificada. Se calcula que hay unos 500.000 trabajadores extranjeros en EE UU acogidos al programa de visados H-1B, unos permisos de residencia y trabajo temporales diseñados para que las industrias puedan retener a personal extranjero. Las firmas que más visados de este tipo tramitan son las que forjaron la revolución informática de finales del siglo XX: Microsoft, IBM, Oracle, Cisco, Intel y Google, por ejemplo.

Hace un año, Obama dijo que apoyaría "un aumento del programa de visados H-1B como una medida temporal hasta que se pueda reformar el sistema migratorio de forma razonable". Sin embargo, un desempleo que roza el 8% y dos millones de empleos perdidos este año hacen peligrar la concesión de visados H-1B. El pasado 23 de marzo, el Gobierno anunció que las empresas que reciban ayudas públicas en época de crisis deberán dar prioridad a la contratación de estadounidenses antes que a extranjeros.

Diversas organizaciones laborales y jurídicas se han opuesto a la medida. "El paquete de estímulo económico puede ser de ayuda, pero puede ser contraproducente si restringe el acceso a talentos globales de altos vuelos que pueden ayudar a crear puestos para trabajadores norteamericanos", según Charles H. Kuck, presidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración. "En muchos sentidos, esta decisión es contraria al llamamiento del presidente Obama de que los valores que secundan el paquete de estímulo económico deberían sustentarse no sobre factores ideológicos, sino por su efectividad".

Aunque Obama haya manifestado su voluntad de ampliar las ofertas a trabajadores extranjeros, su gran problema puede estar en el mismo Capitolio. Los congresistas, que se deben a los votantes, ven el aperturismo como un riesgo difícil de amortizar. Los senadores Chuck Grassley y Dick Durbin presentaron en 2007 una ley que obligaría a las empresas a dar prioridad a los trabajadores norteamericanos. Ambos opinan que esta crisis es la prueba ideal de que se debe llegar a tal extremo. La ley tiene más opciones de prosperar que nunca. "Los visados H-1B fueron ideados para utilizarlos como una medida temporal cuando no había trabajadores americanos cualificados para cubrir puestos altamente especializados".

"En esta materia, las cosas no se pueden analizar en el corto plazo", dice James Sherk, experto en política laboral en la Heritage Foundation, un prestigioso centro de análisis político de ideología conservadora. "Que Estados Unidos contrate a 40.000 trabajadores extranjeros no significa que 40.000 norteamericanos perderán una oportunidad de empleo. Lo que importa es la destreza y la preparación. Estos trabajadores extranjeros, con su formación de alto nivel, pueden ser de mucho valor para dinamizar el sector y crear más puestos de trabajo en el futuro".

En sus primeros días en la Casa Blanca, Obama se ha comprometido a acometer una reforma del sistema migratorio, que lleva años en el limbo de los asuntos políticamente delicados. De él depende que EE UU vuelva a convertirse en el refugio dorado de los científicos e investigadores del mundo.


Comentario:

La ciencia debe estar al servicio de la vida cotidiana.

Piratas somalíes capturan a los tripulantes de un carguero belga.

Noticia:


Un carguero belga con bandera del mismo país ha sido capturado hoy cerca de las islas Seychelles, en el océano Índico. Los piratas retienen a diez de sus tripulantes, siete europeos y tres filipinos. Oficiales de la OTAN han asegurado que después de la llamada de socorro varios barcos intentaron contactar con los secuestrados pero no lo consiguieron. Además, otros piratas somalíes han liberado hoy a los 23 tripulantes filipinos de un carguero con bandera del mismo país secuestrado hace seis meses en el Golfo de Adén, según ha anunciado la empresa propietaria del buque.

Un portavoz de la compañía mercante Sagana Shipping Lines declaró a una emisora de radio local que el MT Stolt Strength fue puesto en libertad tras acceder a las "demandas" de sus captores, aunque no precisó si aceptaron pagar un rescate.

El carguero, que transportaba ácido fosfórico a Japón, fue apresado el pasado 10 de noviembre por piratas armados con ametralladoras y lanzagranadas en aguas del Golfo de Adén, considerado en estos momentos la ruta marítima más peligrosa del mundo.

Tras la liberación de estos 23 marineros, otros 80 filipinos continúan en manos de piratas somalíes y casi 300 han sido secuestrados desde 2006, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Llega a EE UU el joven somalí acusado de piratería

Un joven somalí será la primera persona en ser juzgada por piratería en EE UU en más de cien años. Abde Wale Kadhir ha llegado hoy a EE UU después de ser capturado en relación con el secuestro del capitán del carguero Maersk Alabama, Richard Phillips, ocurrido el pasado 8 de abril.

La madre de Wale Kadhir, que es menor de edad, pidió hace unos días al presidente Barack Obama que dejase en libertad a su hijo, al que asegura que no veí desde semanas antes del secuestro, según señala la BBC.

A pesar de ello la madre afirma que se enteró del secuestro por la radio, y que su hijo no tiene nada que ver con los piratas.


Comentario:

Sigue el problema en dicha zona.