Noticia:
En un intento por poner un alto la frustración que consume a sus ciudadanos y atajar las zancadillas que le siguen poniendo los republicanos —pero también sus propios correligionarios demócratas—, el presidente Barack Obama anunció ayer la creación de una comisión de trabajo bipartidista que se reunirá a partir del próximo 25 de febrero y cuyas deliberaciones serán transmitidas en vivo y directo por televisión para tratar de destrabar la negociación que permita sacar adelante la reforma sanitaria.
La decisión de negociar con luz y taquígrafos es considerada como una apuesta arriesgada de Obama, un recurso extraordinario que, sin embargo, se corresponde con la necesidad de la Casa Blanca de terminar con las tácticas de bloqueo, de desenmascarar la demagogia de quienes lo acusan de preparar un asalto del Estado sobre el sistema sanitario y de recuperar la iniciativa antes de que sea tarde.
“Mi esperanza es que (la reunión del próximo 25 de febrero) no termine por convertirse en un teatro político, como algunos de ustedes (desde la prensa) ya han llamado a esta convocatoria. Espero y quiero que haya una discusión sustantiva”, aseguró Obama, y advirtió que en ese cónclave ante las cámaras de televisión, los senadores y congresistas que intervengan tendrán que confrontar sus argumentos con datos duros. “Vamos a probar, delante del pueblo estadounidense, cuáles son las ideas que pueden funcionar y cuáles no”, añadió Obama.
Con ese fin, el presidente se ha asegurado de que en la reunión participen además los integrantes de la Oficina del Presupesto del Congreso —una entidad apartidista— para responder o aclarar las dudas que se susciten durante un encuentro sin precedentes que permitirá a los ciudadanos seguir en vivo y directo unas negociaciones que, hasta ahora, se habían desarrollado a puertas cerradas.
Una decisión que había facilitado la intensa campaña de propaganda y desinformación auspiciada por las compañías aseguradoras y farmacéuticas y que ha sido aprovechada por las filas del partido republicano para torpedear las más importantes iniciativas de Obama, al tiempo que explota la frustración de unos ciudadanos desencantados con una agenda del cambio que no avanza mientras millones se consumen en una crisis sin precedentes en los últimos 70 años.
Encuentro con los medios
El anuncio de Obama se produjo durante la habitual rueda de prensa de la Casa Blanca, un momento que muy raras veces cuenta con la presencia del presidente. Su aparición tomó por sorpresa a los asistentes y demostró la urgente necesidad de Obama de transmitir ante los medios de comunicación el contenido del diálogo que había mantenido minutos antes con los líderes de la mayoría demócrata y la minoría republicana en el Congreso.
Los republicanos, en tanto, no han desperdiciado la oportunidad de lanzarse en contra de Obama y su equipo. Esta vez se han valido de la proximidad del Día de San Valentín, que se celebra el domingo.
Así, han creado una serie de 14 tarjetas de felicitación donde se burlan, principalmente, de las promesas incumplidas de Obama y, al mismo tiempo, piden donativos para la causa republicana. En una de las tarjetas, por ejemplo, aparece Obama diciendo: “Por favor, acepta esta tarjeta de San Valentín en lugar de un puesto de trabajo”; en otra, el vicepresidente Joe Biden sale con el matrimonio Salahi, mejor conocido como “los colados de la Casa Blanca”, diciendo: “Todo el mundo está invitado. Es San Valentín”
Ofrezco mis servicios.
Mostrando entradas con la etiqueta Obama.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obama.. Mostrar todas las entradas
miércoles, 10 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
“Obama quiere puntos a costa de migrantes”.
Noticia:
La decisión de la administración de Barack Obama de solicitar al Congreso 4 mil 600 millones de dólares para reforzar las tareas de la Patrulla Fronteriza y continuar el proyecto del primer tramo del muro, desató una serie de manifestaciones de repudio y malestar entre la comunidad hispana de EU y expertos mexicanos en temas migratorios, que ven en la medida la “sepultura” del prometido acuerdo.
“Si la Casa Blanca ya ha calculado que no introducirá una iniciativa de reforma migratoria hasta después de las elecciones intermedias de noviembre, va a tener muy serios problemas porque para ese entonces va a quedar muy claro que el récord de redadas y deportaciones del Departamento de Seguridad Nacional, bajo la gestión de Janet Napolitano, ha sido peor o igual de malo que durante la administración Bush”, consideró Angela Kelly, vicepresidenta de política migratoria del Center for American Progress.
El representante demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, informó que líderes comunitarios y religiosos del sur de California acordaron implementar la misma táctica de “hacernos visibles en una marcha en Washington el 21 de marzo”, en protesta por el anuncio de Obama.
Carlos Villanueva, presidente de la Asociación Mundial de Mexicanos en el Exterior y José Luis Arzola, ex presidente de la Comisión Fronteriza del Instituto de Mexicanos en el Exterior, calificaron el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos como electorera y que responde a la pérdida de popularidad y el costo político que tuvo la reforma de salud.
“Representa un retroceso para las condiciones de la comunidad latina en Estados Unidos; confirma que seguirán las redadas y los crímenes de odio y echa por tierra cualquier esperanza de que se concrete la reforma migratoria a la que se comprometió Obama durante su campaña y que le ganó 60% del voto latino”.
La decisión de la administración de Barack Obama de solicitar al Congreso 4 mil 600 millones de dólares para reforzar las tareas de la Patrulla Fronteriza y continuar el proyecto del primer tramo del muro, desató una serie de manifestaciones de repudio y malestar entre la comunidad hispana de EU y expertos mexicanos en temas migratorios, que ven en la medida la “sepultura” del prometido acuerdo.
“Si la Casa Blanca ya ha calculado que no introducirá una iniciativa de reforma migratoria hasta después de las elecciones intermedias de noviembre, va a tener muy serios problemas porque para ese entonces va a quedar muy claro que el récord de redadas y deportaciones del Departamento de Seguridad Nacional, bajo la gestión de Janet Napolitano, ha sido peor o igual de malo que durante la administración Bush”, consideró Angela Kelly, vicepresidenta de política migratoria del Center for American Progress.
El representante demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, informó que líderes comunitarios y religiosos del sur de California acordaron implementar la misma táctica de “hacernos visibles en una marcha en Washington el 21 de marzo”, en protesta por el anuncio de Obama.
Carlos Villanueva, presidente de la Asociación Mundial de Mexicanos en el Exterior y José Luis Arzola, ex presidente de la Comisión Fronteriza del Instituto de Mexicanos en el Exterior, calificaron el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos como electorera y que responde a la pérdida de popularidad y el costo político que tuvo la reforma de salud.
“Representa un retroceso para las condiciones de la comunidad latina en Estados Unidos; confirma que seguirán las redadas y los crímenes de odio y echa por tierra cualquier esperanza de que se concrete la reforma migratoria a la que se comprometió Obama durante su campaña y que le ganó 60% del voto latino”.
Etiquetas:
Obama.
martes, 5 de enero de 2010
Obama busca dividir al Tercer Mundo: Castro.
Noticia:
El líder cubano Fidel Castro acusó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de “engañar” a la opinión mundial con un discurso “hueco, demagógico y justificativo” en la cumbre climática de Copenhague, Dinamarca, del pasado diciembre, así como de pretender “dividir al Tercer Mundo”.
Con un artículo titulado “El mundo medio siglo después”, publicado ayer en el diario oficial Granma, el ex mandatario acusó a Obama de pretender “dividir al Tercer Mundo” con sus posiciones sobre el cambio climático.
“Ha pretendido con sus maniobras dividir al Tercer Mundo, separar a más de 150 países subdesarrollados de China, India, Brasil y Sudáfrica y otros con los cuales debemos luchar unidos”, denuncia Fidel Castro.
Hizo un llamado a todos esos países a “luchar unidos para defender, en Bonn, en México o en cualquier otra conferencia internacional, junto a las organizaciones sociales, científicas y humanitarias, verdaderos acuerdos que beneficien a todos los países”.
Resaltó que esa batalla no es “una simple acción contra el imperio y sus secuaces, que en esto, como en todo, tratan de imponer sus estúpidos y egoístas intereses, sino de una batalla de opinión mundial que no se puede dejar a la espontaneidad ni al capricho de la mayoría de sus medios de comunicación”, añade el líder cubano.
En su tercera “reflexión” sobre los resultados de la cumbre, el primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) defendió “verdaderos acuerdos” que impidan “una catátrofe que pueda conducir a la extinción de nuestra especie”.
Tras asegurar que “el mundo posee cada vez más información, pero los políticos tienen cada vez menos tiempo para pensar”, el líder de la revolución cubana opinó que “las naciones ricas y sus líderes, incluido el Congreso de Estados Unidos, parecen estar discutiendo cuál será el último en desaparecer”.
“Cuando Obama haya concluido las 28 fiestas con que se propuso celebrar estas Navidades, si entre ellas está incluida la de los Reyes Magos, quizás Gaspar, Melchor y Baltasar le aconsejen lo que debe hacer”, dijo el ex presidente de la isla que ahora tiene 83 años.
Castro calificó a Obama, como “jefe imperial” y dijo que sus discursos “ya aburren a quienes, como yo, se asignaron la tarea de escucharlo para tratar de ser objetivos en la apreciación de sus características e intenciones políticas”.
Ortega publica fotos de Fidel
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, difundió ayer a través del portal gubernamental El 19 una serie de fotografías tomadas durante diversos encuentros con Fidel Castro, entre las que se incluyen tres imágenes inéditas tomadas en diciembre pasado.
Las fotografías más recientes fueron hechas, de acuerdo al sitio del presidente nicaragüense, “tras la realización de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba)”, que tuvo lugar a mediados de ese mes en La Habana, y en ellas se puede ver al líder cubano en silla de ruedas y a su esposa, Dalia Soto.
El líder cubano Fidel Castro acusó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de “engañar” a la opinión mundial con un discurso “hueco, demagógico y justificativo” en la cumbre climática de Copenhague, Dinamarca, del pasado diciembre, así como de pretender “dividir al Tercer Mundo”.
Con un artículo titulado “El mundo medio siglo después”, publicado ayer en el diario oficial Granma, el ex mandatario acusó a Obama de pretender “dividir al Tercer Mundo” con sus posiciones sobre el cambio climático.
“Ha pretendido con sus maniobras dividir al Tercer Mundo, separar a más de 150 países subdesarrollados de China, India, Brasil y Sudáfrica y otros con los cuales debemos luchar unidos”, denuncia Fidel Castro.
Hizo un llamado a todos esos países a “luchar unidos para defender, en Bonn, en México o en cualquier otra conferencia internacional, junto a las organizaciones sociales, científicas y humanitarias, verdaderos acuerdos que beneficien a todos los países”.
Resaltó que esa batalla no es “una simple acción contra el imperio y sus secuaces, que en esto, como en todo, tratan de imponer sus estúpidos y egoístas intereses, sino de una batalla de opinión mundial que no se puede dejar a la espontaneidad ni al capricho de la mayoría de sus medios de comunicación”, añade el líder cubano.
En su tercera “reflexión” sobre los resultados de la cumbre, el primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) defendió “verdaderos acuerdos” que impidan “una catátrofe que pueda conducir a la extinción de nuestra especie”.
Tras asegurar que “el mundo posee cada vez más información, pero los políticos tienen cada vez menos tiempo para pensar”, el líder de la revolución cubana opinó que “las naciones ricas y sus líderes, incluido el Congreso de Estados Unidos, parecen estar discutiendo cuál será el último en desaparecer”.
“Cuando Obama haya concluido las 28 fiestas con que se propuso celebrar estas Navidades, si entre ellas está incluida la de los Reyes Magos, quizás Gaspar, Melchor y Baltasar le aconsejen lo que debe hacer”, dijo el ex presidente de la isla que ahora tiene 83 años.
Castro calificó a Obama, como “jefe imperial” y dijo que sus discursos “ya aburren a quienes, como yo, se asignaron la tarea de escucharlo para tratar de ser objetivos en la apreciación de sus características e intenciones políticas”.
Ortega publica fotos de Fidel
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, difundió ayer a través del portal gubernamental El 19 una serie de fotografías tomadas durante diversos encuentros con Fidel Castro, entre las que se incluyen tres imágenes inéditas tomadas en diciembre pasado.
Las fotografías más recientes fueron hechas, de acuerdo al sitio del presidente nicaragüense, “tras la realización de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba)”, que tuvo lugar a mediados de ese mes en La Habana, y en ellas se puede ver al líder cubano en silla de ruedas y a su esposa, Dalia Soto.
Etiquetas:
Obama.
martes, 15 de diciembre de 2009
Obama pide a banqueros impulsar el crecimiento.
Noticia:
Después de referirse a ellos como los “gatos gordos” de Wall Street, el presidente, Barack Obama, urgió ayer a los más importantes banqueros de EU —los personajes más odiados por una nación agobiada por la recesión y el peor índice de desempleo en los últimos 26 años—, a asumir un papel más “proactivo y extraordinario” en la creación de empleos y en la reactivación del crédito para las pequeñas y medianas empresas.
El reclamo presidencial, contra un grupo que, según las últimas encuestas de Gallup sobre “ética y honestidad”, son los peores valorados en EU con sólo 19% de apoyo por su responsabilidad en la recesión, se convirtió en un inusual jalón de orejas contra quienes más se han beneficiado del plan de rescate gubernamental sin apenas dar nada a cambio.
Y no sólo eso sino que, después de haber sido los principales beneficiarios del plan de rescate financiero, sus ejecutivos se repartieron más de 20 mil millones de dólares en bonos, lo que desató las iras del presidente:
“Ahora que los bancos ya están recuperados, después de haber recibido una asistencia extraordinaria con dinero del contribuyente, esperamos de su parte un compromiso extraordinario para ayudar a la recuperación económica”, aseguró Obama al exigirles además poner fin a las prácticas de cabildeo en el Congreso para sepultar la reforma de regulación financiera que promete meterlos en cintura.
El encuentro de ayer con Barack Obama no estuvo exento de incidentes y contratiempos. Como el pésimo estado del tiempo que obligó a algunos de los más importantes banqueros a cancelar sus vuelos y a participar a través de una teleconferencia.
Y es que, a pesar de su desprestigio, el presidente Barack Obama sabe muy bien que los banqueros siguen siendo una palanca de apoyo para sacar al país del atolladero.
“Muchos empresarios que me han externado su deseo de arrimar el hombro se quejan de las dificultades para acceder al crédito”, se quejó Obama al insistir en la necesidad de que la banca deje de pensar “la ganancia de corto plazo que, a la larga, nos llevará al caos”.
Según cifras de la Casa Blanca, poco más de una veintena de los principales bancos rescatados han recortado la financiación a pequeños negocios en casi 10 mil 500 millones en los últimos seis meses.
Después de referirse a ellos como los “gatos gordos” de Wall Street, el presidente, Barack Obama, urgió ayer a los más importantes banqueros de EU —los personajes más odiados por una nación agobiada por la recesión y el peor índice de desempleo en los últimos 26 años—, a asumir un papel más “proactivo y extraordinario” en la creación de empleos y en la reactivación del crédito para las pequeñas y medianas empresas.
El reclamo presidencial, contra un grupo que, según las últimas encuestas de Gallup sobre “ética y honestidad”, son los peores valorados en EU con sólo 19% de apoyo por su responsabilidad en la recesión, se convirtió en un inusual jalón de orejas contra quienes más se han beneficiado del plan de rescate gubernamental sin apenas dar nada a cambio.
Y no sólo eso sino que, después de haber sido los principales beneficiarios del plan de rescate financiero, sus ejecutivos se repartieron más de 20 mil millones de dólares en bonos, lo que desató las iras del presidente:
“Ahora que los bancos ya están recuperados, después de haber recibido una asistencia extraordinaria con dinero del contribuyente, esperamos de su parte un compromiso extraordinario para ayudar a la recuperación económica”, aseguró Obama al exigirles además poner fin a las prácticas de cabildeo en el Congreso para sepultar la reforma de regulación financiera que promete meterlos en cintura.
El encuentro de ayer con Barack Obama no estuvo exento de incidentes y contratiempos. Como el pésimo estado del tiempo que obligó a algunos de los más importantes banqueros a cancelar sus vuelos y a participar a través de una teleconferencia.
Y es que, a pesar de su desprestigio, el presidente Barack Obama sabe muy bien que los banqueros siguen siendo una palanca de apoyo para sacar al país del atolladero.
“Muchos empresarios que me han externado su deseo de arrimar el hombro se quejan de las dificultades para acceder al crédito”, se quejó Obama al insistir en la necesidad de que la banca deje de pensar “la ganancia de corto plazo que, a la larga, nos llevará al caos”.
Según cifras de la Casa Blanca, poco más de una veintena de los principales bancos rescatados han recortado la financiación a pequeños negocios en casi 10 mil 500 millones en los últimos seis meses.
Etiquetas:
Obama.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Recibe Barack Obama el Premio Nobel de la Paz.
Noticia:
El presidente de EU, Barack Obama, defendió hoy la necesidad de que, en algunas ocasiones, haya que ir a la guerra para poder mantener la paz, en su discurso al aceptar el premio Nobel de la Paz en una ceremonia en el Auditorio Municipal de Oslo.
Obama, que al aceptar la medalla del premio recibió más de un minuto de aplausos, reconoció en su discurso la contradicción que existe en que se le haya concedido el galardón cuando hace apenas diez días ha ordenado una escalada de la guerra en Afganistán, al anunciar el envío de 30 mil soldados más.
El premiado indicó, ante una audiencia de un millar de personas, encabezadas por los reyes Harald y Sonia de Noruega, que la guerra no debe glorificarse y su coste es "elevado", pero "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz".
Por mucho que se desee la paz, "la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla", puntualizó Obama.
El presidente estadounidense aludió también desde el principio de su discurso a las críticas que consideran prematuro que se le haya concedido el prestigioso galardón cuando apenas lleva once meses en el cargo.
Así, reconoció que sus "logros son escasos" en comparación con otros galardonados anteriores con el premio Nobel, e indicó que recibía la medalla con "profunda gratitud y una gran humildad" .
En su alocución, Obama repasó sus propuestas de política internacional y subrayó que el compromiso de EU con la seguridad global no flaqueará jamás pero también matizó que "EU no puede actuar solo".
Defendió también su política de ofrecer un diálogo a los regímenes hostiles, como ha hecho hacia Birmania, Corea del Norte o Irán.
La promoción de los derechos humanos a veces debe combinarse con una diplomacia paciente, puntualizó.
"Sé que el diálogo con regímenes represivos carece de la pureza satisfactoria de la indignación, pero también sé que las sanciones sin un acercamiento, y la condena sin debate, puede servir para perpetuar un status quo perjudicial", sostuvo, antes de apuntar que "ningún régimen represivo puede emprender un nuevo camino a menos que tenga ante sí una puerta abierta".
Al mismo tiempo, es necesario hacer frente a los países que no acepten las normas internacionales, para los que hay que desarrollar alternativas "lo suficientemente duras como para hacerles cambiar su comportamiento".
"Los regímenes que violen las normas deben rendir cuentas", subrayó.
En este sentido, mencionó en particular a Corea del Norte y a Irán, que "no deben poder hacer caso omiso del sistema internacional" en el desarrollo de sus programas nucleares.
El presidente estadounidense, al que acompañaba su esposa, Michelle Obama, citó también como elemento necesario para una paz justa no sólo los derechos civiles y políticos, sino también la seguridad económica y la oportunidad.
El presidente de EU, Barack Obama, defendió hoy la necesidad de que, en algunas ocasiones, haya que ir a la guerra para poder mantener la paz, en su discurso al aceptar el premio Nobel de la Paz en una ceremonia en el Auditorio Municipal de Oslo.
Obama, que al aceptar la medalla del premio recibió más de un minuto de aplausos, reconoció en su discurso la contradicción que existe en que se le haya concedido el galardón cuando hace apenas diez días ha ordenado una escalada de la guerra en Afganistán, al anunciar el envío de 30 mil soldados más.
El premiado indicó, ante una audiencia de un millar de personas, encabezadas por los reyes Harald y Sonia de Noruega, que la guerra no debe glorificarse y su coste es "elevado", pero "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz".
Por mucho que se desee la paz, "la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla", puntualizó Obama.
El presidente estadounidense aludió también desde el principio de su discurso a las críticas que consideran prematuro que se le haya concedido el prestigioso galardón cuando apenas lleva once meses en el cargo.
Así, reconoció que sus "logros son escasos" en comparación con otros galardonados anteriores con el premio Nobel, e indicó que recibía la medalla con "profunda gratitud y una gran humildad" .
En su alocución, Obama repasó sus propuestas de política internacional y subrayó que el compromiso de EU con la seguridad global no flaqueará jamás pero también matizó que "EU no puede actuar solo".
Defendió también su política de ofrecer un diálogo a los regímenes hostiles, como ha hecho hacia Birmania, Corea del Norte o Irán.
La promoción de los derechos humanos a veces debe combinarse con una diplomacia paciente, puntualizó.
"Sé que el diálogo con regímenes represivos carece de la pureza satisfactoria de la indignación, pero también sé que las sanciones sin un acercamiento, y la condena sin debate, puede servir para perpetuar un status quo perjudicial", sostuvo, antes de apuntar que "ningún régimen represivo puede emprender un nuevo camino a menos que tenga ante sí una puerta abierta".
Al mismo tiempo, es necesario hacer frente a los países que no acepten las normas internacionales, para los que hay que desarrollar alternativas "lo suficientemente duras como para hacerles cambiar su comportamiento".
"Los regímenes que violen las normas deben rendir cuentas", subrayó.
En este sentido, mencionó en particular a Corea del Norte y a Irán, que "no deben poder hacer caso omiso del sistema internacional" en el desarrollo de sus programas nucleares.
El presidente estadounidense, al que acompañaba su esposa, Michelle Obama, citó también como elemento necesario para una paz justa no sólo los derechos civiles y políticos, sino también la seguridad económica y la oportunidad.
Etiquetas:
Obama.
lunes, 7 de diciembre de 2009
'Yo soy el presidente, pero él es 'El Jefe''': Barack Obama.
Noticia:
Con esas palabras, Barack Obama dio la bienvenida el domingo al músico Bruce Springsteen a la recepción organizada en la Casa Blanca antes de que el famoso roquero fuera invitado de honor a una fiesta musical en el Centro Kennedy junto con el actor Robert de Niro, el comediante Mel Brooks, el pianista y compositor de jazz Dave Brubeck y la cantante de ópera Grace Bumbry.
Una lista sorpresa de artistas actuaron como parte del mayor reconocimiento de la nación a quienes han definido la cultura estadounidense a través de las artes. Es una ceremonia de premios que abre con el Himno Nacional y abarca jazz, ópera, películas y rock 'n roll, como una conmemoración viva en honor de John F. Kennedy.
Jon Stewart abrió el tributo a Springsteen, relatando su teoría sobre cómo llegó a ser El Jefe.
''No soy un crítico musical, ni historiador, ni archivista'', dijo Stewart.
''Pero soy de Nueva Jersey; y es así que puedo decirles que lo que creo. ... Creo que Bob Dylan y James Brown tuvieron un bebé''
Conforme transcurre la historia, Stewart añadió que Dylan y Brown abandonaron al niño en la autopista de peaje de Nueva Jersey, y el niño fue criado por ''una jauría de fieros vodevilistas. El niño es Bruce Springsteen'', finalizó diciendo.
Stewart hizo que la primera dama Michelle Obama se doblara de risa; y El Jefe, sentado junto a ella, incluso mostró una sonrisa.
John Mellencamp cantó ''Born in the U.S.A.'', Jennifer Nettles interpretó ''Glory Days'' con un toque campirano, Melissa Ethridge agitó la casa con ''Born To Run'', recibiendo una ovación de pie, y Sting cerró el tributo musical con ''The Rising'', ayudado por un coro.
Aproximadamente 300 invitados, incluidos los actores Jack Black, Edward Norton, Matthew Broderick, Ben Stiller y Philip Seymour Hoffman, así como el cineasta Martin Scorsese y el cantante y compositor Sting asistieron a la recepción en el Salón Este de la Casa Blanca antes del espectáculo.
''Estos artistas son realmente los mejores'', comentó Obama. ''Son también recordatorios vivientes de una verdad simple _y aquí voy a robar una frase de Michelle_: las artes no están de algún modo aparte de nuestra vida nacional; las artes están en el corazón de nuestra vida nacional''.
Springsteen, de 60 años, describió el premio, que fue anunciado la noche del sábado en una cena en el Departamento de Estado, como algo diferente a otras distinciones.
''Trabajamos realmente duro para que nuestra música sea parte de la vida estadounidense y de la vida de nuestros seguidores'', dijo el cantante. ''Así que es un reconocimiento de que de alguna manera uno ha permeado en la cultura. Es satisfactorio''.
La ceremonia se transmitirá a nivel nacional el 29 de diciembre por la cadena de televisión CBS.
Cuando Stiller se acercó a entregar el reconocimiento a De Niro, bromeó: ''¡Oh Dios mío, es Bruce Springsteen!'', dijo. ''¡Bruuuuce!''
''Y está el chico Premio Nobel'', agregó en referencia al presidente.
Funcionarios del Departamento de Estado no quisieron decir si se había fortalecido la seguridad para el evento del sábado después de que hace algunos días una pareja de Virginia se metió sin invitación a una cena de Estado en la Casa Blanca.
La gala es el primer evento grande de Obama desde que Micheale y Tareq Salahi burlaron la seguridad de la Casa Blanca el 24 de noviembre. El Servicio Secreto maneja la seguridad de los eventos del Centro Kennedy a los que asiste el presidente, y todos los que ingresan deben tener un boleto que es revisado en la puerta.
Con esas palabras, Barack Obama dio la bienvenida el domingo al músico Bruce Springsteen a la recepción organizada en la Casa Blanca antes de que el famoso roquero fuera invitado de honor a una fiesta musical en el Centro Kennedy junto con el actor Robert de Niro, el comediante Mel Brooks, el pianista y compositor de jazz Dave Brubeck y la cantante de ópera Grace Bumbry.
Una lista sorpresa de artistas actuaron como parte del mayor reconocimiento de la nación a quienes han definido la cultura estadounidense a través de las artes. Es una ceremonia de premios que abre con el Himno Nacional y abarca jazz, ópera, películas y rock 'n roll, como una conmemoración viva en honor de John F. Kennedy.
Jon Stewart abrió el tributo a Springsteen, relatando su teoría sobre cómo llegó a ser El Jefe.
''No soy un crítico musical, ni historiador, ni archivista'', dijo Stewart.
''Pero soy de Nueva Jersey; y es así que puedo decirles que lo que creo. ... Creo que Bob Dylan y James Brown tuvieron un bebé''
Conforme transcurre la historia, Stewart añadió que Dylan y Brown abandonaron al niño en la autopista de peaje de Nueva Jersey, y el niño fue criado por ''una jauría de fieros vodevilistas. El niño es Bruce Springsteen'', finalizó diciendo.
Stewart hizo que la primera dama Michelle Obama se doblara de risa; y El Jefe, sentado junto a ella, incluso mostró una sonrisa.
John Mellencamp cantó ''Born in the U.S.A.'', Jennifer Nettles interpretó ''Glory Days'' con un toque campirano, Melissa Ethridge agitó la casa con ''Born To Run'', recibiendo una ovación de pie, y Sting cerró el tributo musical con ''The Rising'', ayudado por un coro.
Aproximadamente 300 invitados, incluidos los actores Jack Black, Edward Norton, Matthew Broderick, Ben Stiller y Philip Seymour Hoffman, así como el cineasta Martin Scorsese y el cantante y compositor Sting asistieron a la recepción en el Salón Este de la Casa Blanca antes del espectáculo.
''Estos artistas son realmente los mejores'', comentó Obama. ''Son también recordatorios vivientes de una verdad simple _y aquí voy a robar una frase de Michelle_: las artes no están de algún modo aparte de nuestra vida nacional; las artes están en el corazón de nuestra vida nacional''.
Springsteen, de 60 años, describió el premio, que fue anunciado la noche del sábado en una cena en el Departamento de Estado, como algo diferente a otras distinciones.
''Trabajamos realmente duro para que nuestra música sea parte de la vida estadounidense y de la vida de nuestros seguidores'', dijo el cantante. ''Así que es un reconocimiento de que de alguna manera uno ha permeado en la cultura. Es satisfactorio''.
La ceremonia se transmitirá a nivel nacional el 29 de diciembre por la cadena de televisión CBS.
Cuando Stiller se acercó a entregar el reconocimiento a De Niro, bromeó: ''¡Oh Dios mío, es Bruce Springsteen!'', dijo. ''¡Bruuuuce!''
''Y está el chico Premio Nobel'', agregó en referencia al presidente.
Funcionarios del Departamento de Estado no quisieron decir si se había fortalecido la seguridad para el evento del sábado después de que hace algunos días una pareja de Virginia se metió sin invitación a una cena de Estado en la Casa Blanca.
La gala es el primer evento grande de Obama desde que Micheale y Tareq Salahi burlaron la seguridad de la Casa Blanca el 24 de noviembre. El Servicio Secreto maneja la seguridad de los eventos del Centro Kennedy a los que asiste el presidente, y todos los que ingresan deben tener un boleto que es revisado en la puerta.
Etiquetas:
Obama.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Obama y Lula marcan sus diferencias en política externa.
Noticia:
Los gobiernos de Estados Unidos y de Brasil marcaron ayer sus diferencias en materia de política exterior, a través de una carta en la que el presidente Barack Obama cuestionó la postura brasileña en el conflicto de Honduras y la relación de la administración del presidente Luiz Inacio Lula da Silva con Irán.
En una carta de dos páginas y media, Obama “explicó su visión en cuanto a la ronda de Doha, la cumbre sobre el cambio climático en Copenhague, la situación en Honduras y la relación con Irán”, según aclaró el asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García, quien dijo que el gobierno brasileño “se siente frustrado” por la política estadounidense para América Latina.
Mientras voceros del Planalto informaron que Lula está preparando la respuesta escrita para el mandatario estadounidense —“que será concisa y respetuosa”—, el que sentó la postura política del gobierno ayer fue el propio García, para quien “Estados Unidos no miró para América Latina en este año”, el primero de la administración Obama.
“Entendemos que el presidente Obama enfrenta una situación interna difícil, y eso está provocando una cierta frustración. El presidente Lula continúa con expectativas de mantener una buena relación con Estados Unidos, pero hay un cierto sabor de decepción que esperamos sea revertido”, dijo García en declaraciones a la prensa.
Si bien a lo largo del primer año ambos gobiernos mantuvieron una excelente relación, la distancia comenzó a notarse entre Washington y Brasilia en las últimas semanas, primero con las diferentes conductas ante la crisis en Honduras —donde Estados Unidos terminó avalando la elección que se celebrará el domingo próximo, lo que a decir de García, el hombre que suele hablar por Lula de estos temas, “es una postura equivocada”—, y desde el martes por la relación que Brasil mantiene con Irán, sellada con la visita del mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad.
Reclamo a Washington
Sobre Honduras, Brasil reclamaba que para que se celebren las elecciones del domingo el depuesto presidente Manuel Zelaya debía ser restituido antes en su cargo, algo que no ocurrirá. Según García “es lamentable que se quiera limpiar un golpe de Estado con un proceso de elección que se realiza en un país que vivió virtualmente un estado de sitio estos últimos meses”. Brasil anunció previamente que no reconocerá los resultados electorales del domingo.
García advirtió que Washington se arriesga a agriar sus relaciones con gran parte de Latinoamérica si reconoce la elección hondureña. “Cuando Estados Unidos mire para América latina, podrá llegar a la conclusión de que está mirando demasiado tarde”, dijo. (Con información de Reuters)
Los gobiernos de Estados Unidos y de Brasil marcaron ayer sus diferencias en materia de política exterior, a través de una carta en la que el presidente Barack Obama cuestionó la postura brasileña en el conflicto de Honduras y la relación de la administración del presidente Luiz Inacio Lula da Silva con Irán.
En una carta de dos páginas y media, Obama “explicó su visión en cuanto a la ronda de Doha, la cumbre sobre el cambio climático en Copenhague, la situación en Honduras y la relación con Irán”, según aclaró el asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García, quien dijo que el gobierno brasileño “se siente frustrado” por la política estadounidense para América Latina.
Mientras voceros del Planalto informaron que Lula está preparando la respuesta escrita para el mandatario estadounidense —“que será concisa y respetuosa”—, el que sentó la postura política del gobierno ayer fue el propio García, para quien “Estados Unidos no miró para América Latina en este año”, el primero de la administración Obama.
“Entendemos que el presidente Obama enfrenta una situación interna difícil, y eso está provocando una cierta frustración. El presidente Lula continúa con expectativas de mantener una buena relación con Estados Unidos, pero hay un cierto sabor de decepción que esperamos sea revertido”, dijo García en declaraciones a la prensa.
Si bien a lo largo del primer año ambos gobiernos mantuvieron una excelente relación, la distancia comenzó a notarse entre Washington y Brasilia en las últimas semanas, primero con las diferentes conductas ante la crisis en Honduras —donde Estados Unidos terminó avalando la elección que se celebrará el domingo próximo, lo que a decir de García, el hombre que suele hablar por Lula de estos temas, “es una postura equivocada”—, y desde el martes por la relación que Brasil mantiene con Irán, sellada con la visita del mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad.
Reclamo a Washington
Sobre Honduras, Brasil reclamaba que para que se celebren las elecciones del domingo el depuesto presidente Manuel Zelaya debía ser restituido antes en su cargo, algo que no ocurrirá. Según García “es lamentable que se quiera limpiar un golpe de Estado con un proceso de elección que se realiza en un país que vivió virtualmente un estado de sitio estos últimos meses”. Brasil anunció previamente que no reconocerá los resultados electorales del domingo.
García advirtió que Washington se arriesga a agriar sus relaciones con gran parte de Latinoamérica si reconoce la elección hondureña. “Cuando Estados Unidos mire para América latina, podrá llegar a la conclusión de que está mirando demasiado tarde”, dijo. (Con información de Reuters)
Etiquetas:
Obama.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Obama, con estilo diferente frente a China: Dalai Lama.
Noticia:
El líder espiritual de los tibetanos, el Dalai Lama, considera que el presidente de EEUU, Barack Obama, tiene un estilo "diferente" , pero aseguró que no considera que tenga una postura blanda respecto a China.
En una entrevista concedida al canal delhí NDTV, que se emitirá mañana y de la que la cadena anticipó hoy algunos extractos, el Dalai Lama dijo no sentirse decepcionado por no haberse reunido en persona con el presidente de Estados Unidos.
Preguntado sobre si la postura de Obama respecto a China carece de la suficiente contundencia, el Dalai Lama rechazó esa afirmación y dijo no estar preocupado por la relación entre Estados Unidos y el gigante asiático.
"Él tiene un estilo diferente. Pero como presidente de América es un defensor de la democracia y la libertad" , dijo el líder, quien agregó que Obama "a veces es más duro, a veces es más blando" .
Obama concluyó esta semana una visita de estado a China en la que se ha reunido con las autoridades de ese país y ha buscado establecer una relación estratégica con Pekín.
A diferencia de su antecesor George W. Bush, que siempre reclamó con contundencia a China el respeto de los derechos humanos, Obama optó por una actitud más discreta.
Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, aseguró que no quiere que se produzca una escalada de tensión en las relaciones entre China y la India y se mostró favorable ante el desarrollo económico chino, ya que cree que desembocará en un aumento de la "auto-confianza" que puede llevar a cambios y apertura en el sistema político.
Ayer, el Dalai Lama ofreció una conferencia en la Universidad de Delhi, de la que es profesor honorario, en la que aseguró que éste es el momento más adecuado para conocer la historia del Tíbet.
"Muchas veces la verdad ha sido distorsionada. Ya que mucha gente está interesada en el Tíbet es necesario que toda la información sobre la historia tibetana sea compilada y que la verdad llegue a todo el mundo" , dijo el líder ante un foro de unos 500 estudiantes en la capital india.
El líder tibetano bromeó con los alumnos al asegurar que es "inútil" como profesor porque no dispone del tiempo suficiente para hacerse cargo de sus responsabilidades como docente, según la agencia IANS.
"La universidad de Delhi puede llamarme su profesor honorario pero la realidad es que soy un profesor inútil" , dijo el Dalai Lama, quien añadió: "En primer lugar no tengo tiempo para cumplir mis responsabilidades como profesor y en segundo lugar soy muy vago así que no hago los deberes" .
El Dalai Lama reside en la ciudad india de Dharamsala, en las estribaciones del Himalaya, desde el fracaso de la insurrección tibetana de 1959, que forzó su exilio.
El líder espiritual de los tibetanos, el Dalai Lama, considera que el presidente de EEUU, Barack Obama, tiene un estilo "diferente" , pero aseguró que no considera que tenga una postura blanda respecto a China.
En una entrevista concedida al canal delhí NDTV, que se emitirá mañana y de la que la cadena anticipó hoy algunos extractos, el Dalai Lama dijo no sentirse decepcionado por no haberse reunido en persona con el presidente de Estados Unidos.
Preguntado sobre si la postura de Obama respecto a China carece de la suficiente contundencia, el Dalai Lama rechazó esa afirmación y dijo no estar preocupado por la relación entre Estados Unidos y el gigante asiático.
"Él tiene un estilo diferente. Pero como presidente de América es un defensor de la democracia y la libertad" , dijo el líder, quien agregó que Obama "a veces es más duro, a veces es más blando" .
Obama concluyó esta semana una visita de estado a China en la que se ha reunido con las autoridades de ese país y ha buscado establecer una relación estratégica con Pekín.
A diferencia de su antecesor George W. Bush, que siempre reclamó con contundencia a China el respeto de los derechos humanos, Obama optó por una actitud más discreta.
Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, aseguró que no quiere que se produzca una escalada de tensión en las relaciones entre China y la India y se mostró favorable ante el desarrollo económico chino, ya que cree que desembocará en un aumento de la "auto-confianza" que puede llevar a cambios y apertura en el sistema político.
Ayer, el Dalai Lama ofreció una conferencia en la Universidad de Delhi, de la que es profesor honorario, en la que aseguró que éste es el momento más adecuado para conocer la historia del Tíbet.
"Muchas veces la verdad ha sido distorsionada. Ya que mucha gente está interesada en el Tíbet es necesario que toda la información sobre la historia tibetana sea compilada y que la verdad llegue a todo el mundo" , dijo el líder ante un foro de unos 500 estudiantes en la capital india.
El líder tibetano bromeó con los alumnos al asegurar que es "inútil" como profesor porque no dispone del tiempo suficiente para hacerse cargo de sus responsabilidades como docente, según la agencia IANS.
"La universidad de Delhi puede llamarme su profesor honorario pero la realidad es que soy un profesor inútil" , dijo el Dalai Lama, quien añadió: "En primer lugar no tengo tiempo para cumplir mis responsabilidades como profesor y en segundo lugar soy muy vago así que no hago los deberes" .
El Dalai Lama reside en la ciudad india de Dharamsala, en las estribaciones del Himalaya, desde el fracaso de la insurrección tibetana de 1959, que forzó su exilio.
Etiquetas:
Obama.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Obama considera "peligroso" que Israel siga ampliando colonias.
Noticia:
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha lamentado hoy la decisión del Gobierno israelí de autorizar ayer la construcción de 900 nuevas viviendas para colonos en Jerusalén Este , que a su juicio "no contribuye a la seguridad de Israel" y no beneficia al proceso de paz con los palestinos. Cree el presidente que ese tipo de decisiones puede "molestar a los palestinos de una forma que podría llegar a ser peligrosa".
Desde Corea del Sur, donde Obama se encuentra en una gira por Asia, Obama ha expresado su malestar por la última decisión del Gobierno israelí en el espinoso tema de los asentamientos de colonos, que se ha convertido en el principal escollo para el diálogo entre israelíes y palestinos. La AP exige la congelación total de la construcción de viviendas, mientras Israel hace caso omiso de las advertencias y recomendaciones de todo el mundo, incluyendo EE UU, para que deje de construirlas.
"Creo que construir nuevos asentamientos no contribuye a la seguridad de Israel; hace más difícil que puedan firmar la paz con sus vecinos [los palestinos]", ha dicho Obama a la cadena de noticias Fox News. "Puede molestar a los palestinos de una forma que podría llegar a ser peligrosa", ha sentenciado. Ayer, en un comunicado, la Casa Blanca expresó "disgusto" por la decisión israelí.
Obama ha reiterado en varias ocasiones que la paz entre palestinos e israelíes es una de sus prioridades en política exterior, ya que podría contribuir a desatascar otros conflictos con el mundo musulmán. Pero hasta ahora su enviado especial, George Mitchell, no ha obtenido demasiados frutos de su presión al Gobierno ultraconservador de Benjamín Netanyahu.
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha lamentado hoy la decisión del Gobierno israelí de autorizar ayer la construcción de 900 nuevas viviendas para colonos en Jerusalén Este , que a su juicio "no contribuye a la seguridad de Israel" y no beneficia al proceso de paz con los palestinos. Cree el presidente que ese tipo de decisiones puede "molestar a los palestinos de una forma que podría llegar a ser peligrosa".
Desde Corea del Sur, donde Obama se encuentra en una gira por Asia, Obama ha expresado su malestar por la última decisión del Gobierno israelí en el espinoso tema de los asentamientos de colonos, que se ha convertido en el principal escollo para el diálogo entre israelíes y palestinos. La AP exige la congelación total de la construcción de viviendas, mientras Israel hace caso omiso de las advertencias y recomendaciones de todo el mundo, incluyendo EE UU, para que deje de construirlas.
"Creo que construir nuevos asentamientos no contribuye a la seguridad de Israel; hace más difícil que puedan firmar la paz con sus vecinos [los palestinos]", ha dicho Obama a la cadena de noticias Fox News. "Puede molestar a los palestinos de una forma que podría llegar a ser peligrosa", ha sentenciado. Ayer, en un comunicado, la Casa Blanca expresó "disgusto" por la decisión israelí.
Obama ha reiterado en varias ocasiones que la paz entre palestinos e israelíes es una de sus prioridades en política exterior, ya que podría contribuir a desatascar otros conflictos con el mundo musulmán. Pero hasta ahora su enviado especial, George Mitchell, no ha obtenido demasiados frutos de su presión al Gobierno ultraconservador de Benjamín Netanyahu.
Etiquetas:
Obama.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Obama debate elevar tropas en Afganistán.
Noticia:
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acudió ayer al Cementerio Nacional de Arlington para rendir homenaje a los militares del país que han caído en acción desde la Primera Guerra Mundial, en una jornada dedicada casi en su totalidad al análisis de la situación en Afganistán.
“El dolor aún está muy presente”, dijo Obama, quien prometió a los más de 23 millones de veteranos de guerra que su gobierno no les dará la espalda. “Los veteranos han soportado una expedición tras otra en los lugares más peligrosos del mundo. Por eso el país nunca los abandonará”, dijo.
Obama celebró luego un consejo de seguridad para analizar la estrategia a seguir en la guerra en Afganistán, que incluye entre sus opciones la de incrementar el número de tropas en el país asiático, decisión que se espera se dé a conocer en breve.
La reunión al más alto nivel se llevó a cabo a puerta cerrada y por el momento no han trascendido detalles.
El jefe del Mando Conjunto Central de Estados Unidos, el general David Petraeus, comentó antes del inicio del encuentro que la decisión se anunciará próximamente. “Nos estamos acercando a una decisión en este importante tema”, dijo. El primer ministro británico, Gordon Brown, comentó en Londres que espera que Obama “anuncie en los próximos días cuáles serán sus números para Afganistán”.
La Casa Blanca sostiene que Obama, que comienza hoy una gira de una semana por el este asiático, no ha tomado una decisión al respecto y no lo hará antes de su regreso el próximo día 19.
El portavoz de la residencia oficial, Robert Gibbs, dijo el martes que las opciones para la nueva estrategia quedaron reducidas a cuatro.
Aunque Gibbs no quiso precisar el contenido de esas opciones, la prensa estadounidense cita a altos funcionarios para indicar que todas ellas contemplan un aumento de los efectivos de Estados Unidos en Afganistán, que actualmente son 68 mil. Según la prensa, las opciones podrían ser el envío de 15 mil, 30 mil, 40 mil o un número aún más alto de soldados.
Según versiones filtradas a la prensa estadounidense, Obama sigue enfrentando las presiones de quienes —como los secretarios de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary Clinton, y el almirante Mike Mullen jefe del Estado Mayor conjunto—, recomiendan un aumento sustancial, y de quienes como el vicepresidente Joe Biden sugieren una cifra menor para evitar convertir al Ejército de EU en una fuerza de ocupación que sólo atizaría la espiral de una guerra civil en Afganistán.
La reunión de Obama con su gabinete de seguridad coincidió con la difusión de una encuesta que refleja la creciente oposición de los estadounidenses al envío de más tropas a ese país.
El sondeo de la cadena televisiva CNN indicó que 56% se opone a un aumento en el número de soldados, contra 42% que apoya el envío que ha solicitado el comandante estadounidense en Afganistán, el general Stanley McChrystal, con el fin de evitar el fracaso de la guerra en el transcurso de los próximos meses.
El sondeo indicó que 49% cree que Obama tarda demasiado en decidir y 50% que no. “La mayoría de los hombres dicen que Obama está tardando demasiado y la mayoría de las mujeres está dispuesta a darle más tiempo”, dijo Keating Holland, director de la encuesta. (Con información de Agencias)
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acudió ayer al Cementerio Nacional de Arlington para rendir homenaje a los militares del país que han caído en acción desde la Primera Guerra Mundial, en una jornada dedicada casi en su totalidad al análisis de la situación en Afganistán.
“El dolor aún está muy presente”, dijo Obama, quien prometió a los más de 23 millones de veteranos de guerra que su gobierno no les dará la espalda. “Los veteranos han soportado una expedición tras otra en los lugares más peligrosos del mundo. Por eso el país nunca los abandonará”, dijo.
Obama celebró luego un consejo de seguridad para analizar la estrategia a seguir en la guerra en Afganistán, que incluye entre sus opciones la de incrementar el número de tropas en el país asiático, decisión que se espera se dé a conocer en breve.
La reunión al más alto nivel se llevó a cabo a puerta cerrada y por el momento no han trascendido detalles.
El jefe del Mando Conjunto Central de Estados Unidos, el general David Petraeus, comentó antes del inicio del encuentro que la decisión se anunciará próximamente. “Nos estamos acercando a una decisión en este importante tema”, dijo. El primer ministro británico, Gordon Brown, comentó en Londres que espera que Obama “anuncie en los próximos días cuáles serán sus números para Afganistán”.
La Casa Blanca sostiene que Obama, que comienza hoy una gira de una semana por el este asiático, no ha tomado una decisión al respecto y no lo hará antes de su regreso el próximo día 19.
El portavoz de la residencia oficial, Robert Gibbs, dijo el martes que las opciones para la nueva estrategia quedaron reducidas a cuatro.
Aunque Gibbs no quiso precisar el contenido de esas opciones, la prensa estadounidense cita a altos funcionarios para indicar que todas ellas contemplan un aumento de los efectivos de Estados Unidos en Afganistán, que actualmente son 68 mil. Según la prensa, las opciones podrían ser el envío de 15 mil, 30 mil, 40 mil o un número aún más alto de soldados.
Según versiones filtradas a la prensa estadounidense, Obama sigue enfrentando las presiones de quienes —como los secretarios de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary Clinton, y el almirante Mike Mullen jefe del Estado Mayor conjunto—, recomiendan un aumento sustancial, y de quienes como el vicepresidente Joe Biden sugieren una cifra menor para evitar convertir al Ejército de EU en una fuerza de ocupación que sólo atizaría la espiral de una guerra civil en Afganistán.
La reunión de Obama con su gabinete de seguridad coincidió con la difusión de una encuesta que refleja la creciente oposición de los estadounidenses al envío de más tropas a ese país.
El sondeo de la cadena televisiva CNN indicó que 56% se opone a un aumento en el número de soldados, contra 42% que apoya el envío que ha solicitado el comandante estadounidense en Afganistán, el general Stanley McChrystal, con el fin de evitar el fracaso de la guerra en el transcurso de los próximos meses.
El sondeo indicó que 49% cree que Obama tarda demasiado en decidir y 50% que no. “La mayoría de los hombres dicen que Obama está tardando demasiado y la mayoría de las mujeres está dispuesta a darle más tiempo”, dijo Keating Holland, director de la encuesta. (Con información de Agencias)
Etiquetas:
Obama.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Los más ricos de la Administración Obama.
Noticia:
Mary Schapiro, responsable de la comisión de valores y encargada de la regulación de Wall Street, es la más rica de los empleados de la Administración Obama, con un patrimonio neto de 26,6 millones de dólares (unos 18 millones de euros), según afirma un análisis de las ganancias de los funcionarios estadounidenses. A Schapiro le sigue Hillary Clinton, que ocupa el segundo lugar. El presidente Barack Obama se sitúa en el puesto número seis.
La secretaria de Estado tiene unos 21 millones de dólares (14 millones de euros), seguida del fiscal general Eric Holder con 11.5 (7.5 millones de euros). El presidente Obama es sexto con 3,7 millones (2,5 en euros), de acuerdo con un estudio del Centro de Política Sensible.
Aún así, estas cifras se quedan muy cortas si se comparan con los de los miembros del Congreso estadounidense, de los cuales un 44% son multimillonarios. La representante de California Darrell Issa, que ocupa el puesto más alto de la lista de los congresistas más ricos, consiguió una fortuna de más de 251 millones de dólares (170 millones de euros) fabricando alarmas para coches, mientras que el senador demócrata Herb Kohl, que posee 214 millones de dólares (144 millones de euros) procedentes en su mayoría de una cadena de tiendas.
Los miembros del Congreso y los funcionarios del Gobierno deben declarar sus activos pero no están obligados a proporcionar datos exactos, sino estimaciones. El Centro de Política Sensible calcula datos aproximados de acuerdo con las informaciones dadas. Los funcionarios no tienen que declarar el valor de sus viviendas.
De sus conclusiones se extrae también una lista en el orden inverso, es decir, de los políticos con menos capital. Entre ellos figura el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, que sólo dispone de un patrimonio neto de 27.000 dólares (unos 18.000 euros). Peor parece estar el presidente del comité de Finanzas del Senado, Max Baucus, que debe 42.000 dólares (unos 30.000 euros) más de los que posee.
Mary Schapiro, responsable de la comisión de valores y encargada de la regulación de Wall Street, es la más rica de los empleados de la Administración Obama, con un patrimonio neto de 26,6 millones de dólares (unos 18 millones de euros), según afirma un análisis de las ganancias de los funcionarios estadounidenses. A Schapiro le sigue Hillary Clinton, que ocupa el segundo lugar. El presidente Barack Obama se sitúa en el puesto número seis.
La secretaria de Estado tiene unos 21 millones de dólares (14 millones de euros), seguida del fiscal general Eric Holder con 11.5 (7.5 millones de euros). El presidente Obama es sexto con 3,7 millones (2,5 en euros), de acuerdo con un estudio del Centro de Política Sensible.
Aún así, estas cifras se quedan muy cortas si se comparan con los de los miembros del Congreso estadounidense, de los cuales un 44% son multimillonarios. La representante de California Darrell Issa, que ocupa el puesto más alto de la lista de los congresistas más ricos, consiguió una fortuna de más de 251 millones de dólares (170 millones de euros) fabricando alarmas para coches, mientras que el senador demócrata Herb Kohl, que posee 214 millones de dólares (144 millones de euros) procedentes en su mayoría de una cadena de tiendas.
Los miembros del Congreso y los funcionarios del Gobierno deben declarar sus activos pero no están obligados a proporcionar datos exactos, sino estimaciones. El Centro de Política Sensible calcula datos aproximados de acuerdo con las informaciones dadas. Los funcionarios no tienen que declarar el valor de sus viviendas.
De sus conclusiones se extrae también una lista en el orden inverso, es decir, de los políticos con menos capital. Entre ellos figura el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, que sólo dispone de un patrimonio neto de 27.000 dólares (unos 18.000 euros). Peor parece estar el presidente del comité de Finanzas del Senado, Max Baucus, que debe 42.000 dólares (unos 30.000 euros) más de los que posee.
Etiquetas:
Obama.
viernes, 6 de noviembre de 2009
"Es difícil evitar el ataque de un lobo solitario contra Obama".
Entrevista:
Janet Napolitano lleva 10 meses al frente del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU. Con un presidente negro al frente del país, no es extraño que en su radar esté la pesadilla de un atentado: "La seguridad del presidente siempre es primordial. Una de las cosas más complicadas es lo que llamamos el lobo solitario, el individuo que, por cualquier razón, se ha convertido al extremismo violento y que, por cualquier razón, quiere matar a alguien que representa algo que no le gusta. Las incursiones de un lobo solitario son un problema difícil".
Napolitano, casi 52 años, nacida en Nueva York y ex gobernadora de Arizona, acaba de estar en Madrid. Resta importancia a los últimos resultados adversos a los demócratas y cree que la historia destacará con honores el arranque de la presidencia de Obama.
Pregunta. ¿Cómo está cambiando la política antiterrorista de los últimos años?
Respuesta. Estamos yendo de una política basada en el miedo a otra que tiene como objetivo estar preparados. Eso implica hablar a los norteamericanos de los riesgos que tenemos y asumir que por mucho que hagamos nunca podrán ser completamente eliminados. Debemos explicar el concepto de responsabilidad compartida en seguridad; no es sólo asunto del Gobierno, es del individuo, de las comunidades, del sector privado, de diferentes niveles en la Administración... Es hacer todo lo posible en prevención y garantizar una respuesta rápida y eficaz ante lo imprevisto.
P. ¿Cuáles son hoy las principales amenazas?
R. No es fácil hacer una lista, pero la amenaza terrorista sigue en primer lugar; es una preocupación internacional de la que he hablado en Madrid y Londres esta semana. Hay métodos diferentes, así que siempre tenemos que estar planteándonos preguntas del tipo ¿qué pasaría si...? Segundo, la amenaza creciente sobre las ciberestructuras. Somos muy dependientes de las redes de información. Es una amenaza emergente en la que va a haber mucha más cooperación internacional.
P. ¿Cómo ve a Al Qaeda ocho años después del 11-S?
R. EE UU es ahora más seguro que antes del 11-S; más que hace cuatro años, más que hace un año. Cada día mejoramos en cómo reducir los riesgos de otro atentado terrorista y cómo responder si ocurre. Dicho esto: Al Qaeda cambia, no es una organización estática, ni geográficamente ni por sus afiliados. Por tanto, nuestra actividad tampoco puede ser estática. Siempre nos estamos moviendo. Igual que ellos.
P. ¿Así que no hay nada que le quite el sueño?
R. Yo trato de poner en práctica lo que predico. No dejo de dormir por temor a lo que podría pasar. Nuestro trabajo es abordar los problemas e identificarlos con los mejores recursos humanos y tecnológicos para reducir los riesgos. Y la cooperación internacional es ahora muy diferente. Por eso importan mucho las relaciones entre aliados, es parte de la labor preventiva.
P. ¿Habrá pasos adelante en la reforma de la inmigración?
R. El presidente quiere avanzar en 2010. Se está trabajando en el Congreso, tanto en el refuerzo de la seguridad en la frontera como en la mejora del proceso de visados, en temas familiares... Anticipo que se presentará al Congreso una ley en la primera mitad de 2010.
P. ¿Y esta vez acabará bien?
R. Ahora es distinto que en 2007. La frontera con México es mucho más segura que hace un par de años, y lo digo porque he vivido allí, la he pateado, la he cabalgado... Hay un mejor sistema para encontrar a los que han cruzado la frontera ilegalmente e identificar a los empresarios que les han dado empleo. Hay una conciencia pública creciente, en el sentido de que hay que cambiar.
P. ¿Hasta el punto de que hay una mayoría que ve que los ilegales son, en buena parte, futuros norteamericanos?
R. Sí, creo que los norteamericanos asumen que no vamos a deportar a 11 ó 12 millones de personas. Nunca fue una solución realista, y tampoco es bueno para la seguridad tener gente que no sabes quiénes son ni dónde están. Debe haber un proceso en el que se integren en el sistema, paguen una multa... lo que sea para identificarse y que se integren.
P. Su ministerio está hecho con organismos de 22 departamentos. ¿Cómo funciona eso?
R. Nuestro lema es One DHS [un solo Departamento de Seguridad Nacional]; sí, hay 22 agencias, pero un único Departamento de Seguridad Nacional y nuestra misión es proteger el país contra el terrorismo, asegurar las fronteras por aire, mar y tierra, aplicar las leyes de inmigración y estar listos para hacer frente a desastres naturales. Si nos concentramos en estos asuntos esenciales, lo demás se irá ajustando.
P. Usted conoce la frontera y conoce México. ¿La guerra mexicana contra las drogas es, también, de EE UU. ¿Su Gobierno ayuda lo suficiente?
R. Trabajamos muy estrechamente con el presidente Calderón y su Gobierno y no podía estar más de acuerdo en que hay un enorme interés de EE UU en la derrota de los carteles. Para nosotros es un asunto de seguridad nacional el que estas organizaciones estén metiendo drogas en cientos de comunidades. Estamos haciendo muchas cosas con México y tenemos que hacer muchas más en los próximos meses. Nunca antes ha sido mejor la cooperación, pero es cierto que tampoco antes ha habido tanta necesidad de que exista esa cooperación. Es un momento muy importante.
Janet Napolitano lleva 10 meses al frente del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU. Con un presidente negro al frente del país, no es extraño que en su radar esté la pesadilla de un atentado: "La seguridad del presidente siempre es primordial. Una de las cosas más complicadas es lo que llamamos el lobo solitario, el individuo que, por cualquier razón, se ha convertido al extremismo violento y que, por cualquier razón, quiere matar a alguien que representa algo que no le gusta. Las incursiones de un lobo solitario son un problema difícil".
Napolitano, casi 52 años, nacida en Nueva York y ex gobernadora de Arizona, acaba de estar en Madrid. Resta importancia a los últimos resultados adversos a los demócratas y cree que la historia destacará con honores el arranque de la presidencia de Obama.
Pregunta. ¿Cómo está cambiando la política antiterrorista de los últimos años?
Respuesta. Estamos yendo de una política basada en el miedo a otra que tiene como objetivo estar preparados. Eso implica hablar a los norteamericanos de los riesgos que tenemos y asumir que por mucho que hagamos nunca podrán ser completamente eliminados. Debemos explicar el concepto de responsabilidad compartida en seguridad; no es sólo asunto del Gobierno, es del individuo, de las comunidades, del sector privado, de diferentes niveles en la Administración... Es hacer todo lo posible en prevención y garantizar una respuesta rápida y eficaz ante lo imprevisto.
P. ¿Cuáles son hoy las principales amenazas?
R. No es fácil hacer una lista, pero la amenaza terrorista sigue en primer lugar; es una preocupación internacional de la que he hablado en Madrid y Londres esta semana. Hay métodos diferentes, así que siempre tenemos que estar planteándonos preguntas del tipo ¿qué pasaría si...? Segundo, la amenaza creciente sobre las ciberestructuras. Somos muy dependientes de las redes de información. Es una amenaza emergente en la que va a haber mucha más cooperación internacional.
P. ¿Cómo ve a Al Qaeda ocho años después del 11-S?
R. EE UU es ahora más seguro que antes del 11-S; más que hace cuatro años, más que hace un año. Cada día mejoramos en cómo reducir los riesgos de otro atentado terrorista y cómo responder si ocurre. Dicho esto: Al Qaeda cambia, no es una organización estática, ni geográficamente ni por sus afiliados. Por tanto, nuestra actividad tampoco puede ser estática. Siempre nos estamos moviendo. Igual que ellos.
P. ¿Así que no hay nada que le quite el sueño?
R. Yo trato de poner en práctica lo que predico. No dejo de dormir por temor a lo que podría pasar. Nuestro trabajo es abordar los problemas e identificarlos con los mejores recursos humanos y tecnológicos para reducir los riesgos. Y la cooperación internacional es ahora muy diferente. Por eso importan mucho las relaciones entre aliados, es parte de la labor preventiva.
P. ¿Habrá pasos adelante en la reforma de la inmigración?
R. El presidente quiere avanzar en 2010. Se está trabajando en el Congreso, tanto en el refuerzo de la seguridad en la frontera como en la mejora del proceso de visados, en temas familiares... Anticipo que se presentará al Congreso una ley en la primera mitad de 2010.
P. ¿Y esta vez acabará bien?
R. Ahora es distinto que en 2007. La frontera con México es mucho más segura que hace un par de años, y lo digo porque he vivido allí, la he pateado, la he cabalgado... Hay un mejor sistema para encontrar a los que han cruzado la frontera ilegalmente e identificar a los empresarios que les han dado empleo. Hay una conciencia pública creciente, en el sentido de que hay que cambiar.
P. ¿Hasta el punto de que hay una mayoría que ve que los ilegales son, en buena parte, futuros norteamericanos?
R. Sí, creo que los norteamericanos asumen que no vamos a deportar a 11 ó 12 millones de personas. Nunca fue una solución realista, y tampoco es bueno para la seguridad tener gente que no sabes quiénes son ni dónde están. Debe haber un proceso en el que se integren en el sistema, paguen una multa... lo que sea para identificarse y que se integren.
P. Su ministerio está hecho con organismos de 22 departamentos. ¿Cómo funciona eso?
R. Nuestro lema es One DHS [un solo Departamento de Seguridad Nacional]; sí, hay 22 agencias, pero un único Departamento de Seguridad Nacional y nuestra misión es proteger el país contra el terrorismo, asegurar las fronteras por aire, mar y tierra, aplicar las leyes de inmigración y estar listos para hacer frente a desastres naturales. Si nos concentramos en estos asuntos esenciales, lo demás se irá ajustando.
P. Usted conoce la frontera y conoce México. ¿La guerra mexicana contra las drogas es, también, de EE UU. ¿Su Gobierno ayuda lo suficiente?
R. Trabajamos muy estrechamente con el presidente Calderón y su Gobierno y no podía estar más de acuerdo en que hay un enorme interés de EE UU en la derrota de los carteles. Para nosotros es un asunto de seguridad nacional el que estas organizaciones estén metiendo drogas en cientos de comunidades. Estamos haciendo muchas cosas con México y tenemos que hacer muchas más en los próximos meses. Nunca antes ha sido mejor la cooperación, pero es cierto que tampoco antes ha habido tanta necesidad de que exista esa cooperación. Es un momento muy importante.
Etiquetas:
Obama.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Los republicanos ensombrecen el aniversario de Obama al frente de la Casa Blanca.
Noticia:
Un año después de su victoria, Obama se ha encontrado con el primer golpe de efecto de los republicanos, que se han llevado los comicios estatales en los Estados de Virginia y Nueva Jersey. Aunque la Casa Blanca insiste en que estas elecciones no eran un referéndum sobre Obama, la victoria republicana sirve de barómetro político en EE UU y pone de relieve, de momento, que el grupo más extremista de la derecha controla actualmente el Partido Republicano.
El republicano Bob McDonnell ha sido elegido gobernador de Virginia y recupera para el partido este Estado tras ocho años de dominio demócrata. En el otro territorio que votaba gobernador, Nueva Jersey, feudo del Partido Demócrata, el también republicano Chris Christie se ha impuesto a su rival Jon Corzine, tras una ajustada carrera, según los resultados provisionales adelantados por las cadenas de televisión.
Virginia, que hace un año votó mayoritariamente en las elecciones presidenciales a Barack Obama, ha dado la espalda a Craig Deeds que, a pesar de haber contado con el respaldo del presidente estadounidense y del Comité Nacional Demócrata durante la campaña, no ha conseguido conectar con el electorado. En este Estado, los republicanos han ganado también la gobernación, la subgobernación y el cargo de fiscal general.
La Casa Blanca ha minimizado los resultados. En declaraciones a los medios de comunicación, el portavoz Robert Gibbs ha dicho que los electores de Virginia y Nueva Jersey se pronunciaron el martes sobre "asuntos muy locales que no tenían que ver con el presidente". Ha reconocido que los votantes de ambos estados estaban preocupados por la economía.
"No creo que el presidente necesitase una elección o un sondeo a pie de urna para llegar a esa conclusión", ha indicado Gibbs.
Batacazo republicano en Virginia
Los resultados avanzados por la cadena de televisión CNN, con el 99% de los votos escrutados, muestran una ventaja de McDonnell sobre su rival Deeds de 18 puntos. Según The New York Times, el republicano habría obtenido en torno al 59% de apoyos, frente al 41% del demócrata. Los republicanos creen que esta victoria es prueba del rechazo de los votantes a la Administración Obama y a la agenda política demócrata, asegura el diario estadounidense en su edición online.
Durante la campaña, McDonnell, considerado un "conservador muy conservador", ha evitado ahondar en asuntos sociales como el aborto y se ha centrado en la situación económica del Estado. Cuando se cumple un año de la elección en las urnas del primer presidente negro en la historia de EE UU, los republicanos, que perdieron el control del Congreso en 2006 y el de la Casa Blanca en el 2008 creen que esta victoria en Virginia será el comienzo de su reconquista del poder federal.
En Nueva Jersey, la CNN ha dado por ganador a Christie con el 49% de los votos frente al 45% de Corzine, con el 99% de los sufragios escrutados. Algunos analistas habían considerado que Corzine tenía buenas posibilidades de ganar debido al fuerte apoyo que le había dado otorgado Obama. El candidato independiente Chris Daggett ha conseguido el 6% de los votos.
Bloomberg, reelegido
Los comicios de esta madrugada suponen también la reelección de Michael R. Bloomberg como alcalde de Nueva York. Será su tercer mandato al frente del City Room, ha informado The New York Times.
Bloomberg ha obtenido el 51% de los votos frente al 46% de William C. Thompson Jr., su rival demócrata. Se trata de la quinta derrota para los demócratas, que no logran hacerse con la alcaldía desde 1989.
El multimillonario invirtió en su campaña electoral casi 100 millones de dólares de su fortuna personal, la más cara que un político de EE UU se ha financiado con su dinero, tras haber logrado que el legislativo local revirtiera la ley que impedía un tercer mandato. Además de Nueva York, eligen alcaldes Atlanta, Houston, Boston, Detroit y Pittsburgh.
Más allá de Virginia y Nueva Jersey, se eligen también legisladores en Nueva York, y California para cubrir dos vacantes en el Congreso. Además, Maine realiza un referéndum sobre la ley a favor del matrimonio gay aprobada en mayo; y Ohio celebra una consulta para ver si permite los casinos en el Estado.
De todas esas contiendas, existe consenso en que la más interesante es la del distrito electoral 23 de Nueva York, un recóndito y rural enclave al norte del Estado que ha cobrado un inesperado protagonismo. El distrito se ha convertido en símbolo de la lucha interna en el Partido Republicano entre el ala más derechista y los miembros más centristas.
Un año después de su victoria, Obama se ha encontrado con el primer golpe de efecto de los republicanos, que se han llevado los comicios estatales en los Estados de Virginia y Nueva Jersey. Aunque la Casa Blanca insiste en que estas elecciones no eran un referéndum sobre Obama, la victoria republicana sirve de barómetro político en EE UU y pone de relieve, de momento, que el grupo más extremista de la derecha controla actualmente el Partido Republicano.
El republicano Bob McDonnell ha sido elegido gobernador de Virginia y recupera para el partido este Estado tras ocho años de dominio demócrata. En el otro territorio que votaba gobernador, Nueva Jersey, feudo del Partido Demócrata, el también republicano Chris Christie se ha impuesto a su rival Jon Corzine, tras una ajustada carrera, según los resultados provisionales adelantados por las cadenas de televisión.
Virginia, que hace un año votó mayoritariamente en las elecciones presidenciales a Barack Obama, ha dado la espalda a Craig Deeds que, a pesar de haber contado con el respaldo del presidente estadounidense y del Comité Nacional Demócrata durante la campaña, no ha conseguido conectar con el electorado. En este Estado, los republicanos han ganado también la gobernación, la subgobernación y el cargo de fiscal general.
La Casa Blanca ha minimizado los resultados. En declaraciones a los medios de comunicación, el portavoz Robert Gibbs ha dicho que los electores de Virginia y Nueva Jersey se pronunciaron el martes sobre "asuntos muy locales que no tenían que ver con el presidente". Ha reconocido que los votantes de ambos estados estaban preocupados por la economía.
"No creo que el presidente necesitase una elección o un sondeo a pie de urna para llegar a esa conclusión", ha indicado Gibbs.
Batacazo republicano en Virginia
Los resultados avanzados por la cadena de televisión CNN, con el 99% de los votos escrutados, muestran una ventaja de McDonnell sobre su rival Deeds de 18 puntos. Según The New York Times, el republicano habría obtenido en torno al 59% de apoyos, frente al 41% del demócrata. Los republicanos creen que esta victoria es prueba del rechazo de los votantes a la Administración Obama y a la agenda política demócrata, asegura el diario estadounidense en su edición online.
Durante la campaña, McDonnell, considerado un "conservador muy conservador", ha evitado ahondar en asuntos sociales como el aborto y se ha centrado en la situación económica del Estado. Cuando se cumple un año de la elección en las urnas del primer presidente negro en la historia de EE UU, los republicanos, que perdieron el control del Congreso en 2006 y el de la Casa Blanca en el 2008 creen que esta victoria en Virginia será el comienzo de su reconquista del poder federal.
En Nueva Jersey, la CNN ha dado por ganador a Christie con el 49% de los votos frente al 45% de Corzine, con el 99% de los sufragios escrutados. Algunos analistas habían considerado que Corzine tenía buenas posibilidades de ganar debido al fuerte apoyo que le había dado otorgado Obama. El candidato independiente Chris Daggett ha conseguido el 6% de los votos.
Bloomberg, reelegido
Los comicios de esta madrugada suponen también la reelección de Michael R. Bloomberg como alcalde de Nueva York. Será su tercer mandato al frente del City Room, ha informado The New York Times.
Bloomberg ha obtenido el 51% de los votos frente al 46% de William C. Thompson Jr., su rival demócrata. Se trata de la quinta derrota para los demócratas, que no logran hacerse con la alcaldía desde 1989.
El multimillonario invirtió en su campaña electoral casi 100 millones de dólares de su fortuna personal, la más cara que un político de EE UU se ha financiado con su dinero, tras haber logrado que el legislativo local revirtiera la ley que impedía un tercer mandato. Además de Nueva York, eligen alcaldes Atlanta, Houston, Boston, Detroit y Pittsburgh.
Más allá de Virginia y Nueva Jersey, se eligen también legisladores en Nueva York, y California para cubrir dos vacantes en el Congreso. Además, Maine realiza un referéndum sobre la ley a favor del matrimonio gay aprobada en mayo; y Ohio celebra una consulta para ver si permite los casinos en el Estado.
De todas esas contiendas, existe consenso en que la más interesante es la del distrito electoral 23 de Nueva York, un recóndito y rural enclave al norte del Estado que ha cobrado un inesperado protagonismo. El distrito se ha convertido en símbolo de la lucha interna en el Partido Republicano entre el ala más derechista y los miembros más centristas.
Etiquetas:
Obama.
martes, 3 de noviembre de 2009
Obama mantiene aprobación a un año de ser electo.
Noticia:
Un año después de su elección el presidente Barack Obama cuenta con la aprobación de 54% de los estadounidenses, según una encuesta divulgada hoy por la cadena CNN de televisión.
La encuesta, realizada por la firma Opinion Research Corporation, indica también que el 45 por ciento de los entrevistados está descontento con el desempeño de Obama en la Casa Blanca.
"El índice de aprobación de Obama es casi idéntico al 53% de los votos que recibió hace un año" , comentó el director de encuestas de CNN, Keating Holland.
"Y en casi todas las categorías demográficas el porcentaje de quienes aprueban hoy la gestión de Obama está dentro de los dos o tres puntos del porcentaje de quienes votaron por él" el 4 de noviembre de 2008, agregó.
El asunto toma otro cariz cuando se incluye el factor ideológico.
La encuesta de CNN destaca que entre los liberales el índice de aprobación de Obama está siete puntos por encima del porcentaje de los de esa corriente que votaron por él en noviembre de 2008.
Entre los conservadores el número de quienes simpatizan con Obama ha caído 10 puntos en comparación con los que en ese grupo votaron por él en 2008.
La encuesta subraya que el índice de aprobación del presidente se mantiene por encima del 50 por ciento aún cuando la mayoría de los estadounidenses no está de acuerdo con la forma en que Obama maneja asuntos como la economía, el cuidado de la salud, Afganistán, Irak, el desempleo, la inmigración ilegal y el déficit del presupuesto federal.
Un año después de su elección el presidente Barack Obama cuenta con la aprobación de 54% de los estadounidenses, según una encuesta divulgada hoy por la cadena CNN de televisión.
La encuesta, realizada por la firma Opinion Research Corporation, indica también que el 45 por ciento de los entrevistados está descontento con el desempeño de Obama en la Casa Blanca.
"El índice de aprobación de Obama es casi idéntico al 53% de los votos que recibió hace un año" , comentó el director de encuestas de CNN, Keating Holland.
"Y en casi todas las categorías demográficas el porcentaje de quienes aprueban hoy la gestión de Obama está dentro de los dos o tres puntos del porcentaje de quienes votaron por él" el 4 de noviembre de 2008, agregó.
El asunto toma otro cariz cuando se incluye el factor ideológico.
La encuesta de CNN destaca que entre los liberales el índice de aprobación de Obama está siete puntos por encima del porcentaje de los de esa corriente que votaron por él en noviembre de 2008.
Entre los conservadores el número de quienes simpatizan con Obama ha caído 10 puntos en comparación con los que en ese grupo votaron por él en 2008.
La encuesta subraya que el índice de aprobación del presidente se mantiene por encima del 50 por ciento aún cuando la mayoría de los estadounidenses no está de acuerdo con la forma en que Obama maneja asuntos como la economía, el cuidado de la salud, Afganistán, Irak, el desempleo, la inmigración ilegal y el déficit del presupuesto federal.
Etiquetas:
Obama.
lunes, 2 de noviembre de 2009
La revolución pendiente.
Reportaje:
El País de España.
Como a los cantantes a los que siempre se reclama la vieja canción de éxito, cada acto de masas en el que participa Barack Obama acaba con el célebre Yes, we can! Esta semana se ha escuchado mucho. Hoy, en Nueva Jersey. Obama lleva varios días participando en mítines de apoyo a los candidatos demócratas que compiten en las elecciones parciales del próximo martes, la primera prueba de su presidencia. Pero, un año después de su victoria electoral, el Yes, we can! suena hoy más artificial, ha perdido brío, lo mismo que el movimiento que simboliza. La revolución que nació el 4 de noviembre de 2008 conserva todo su potencial de transformación, pero no tiene ya la energía juvenil de esa noche electoral en la que cientos de miles de personas se echaron espontáneamente a la calle para celebrar el acontecimiento potencialmente más trascendente de lo que va de siglo.
Pocos momentos en la memoria reciente despertaron tantas esperanzas como aquella noche, que se recuerda cálida para esta altura del otoño. Una conjunción de hastío por el periodo de George Bush y de ansiedad universal por el nacimiento de líderes referenciales, elevaron a Obama a una categoría casi sobrehumana.
El color de su piel, su mensaje de progreso y su voluntad de construir puentes de entendimiento en el mundo contribuyeron a crear ese clima. El mundo, en su mayoría, mantiene altas las expectativas, como prueba la reciente concesión del premio Nobel de la Paz. Pero aquí, en Estados Unidos, han surgido en este tiempo dudas, inquietudes, tanto en la derecha como en la izquierda, y la fe en Obama está ahora condicionada a la consumación de su obra.
Nada grave ha ocurrido en este periodo que permita todavía cuestionar la capacidad de Obama para hacer historia. Preside un Gobierno brillante que no ha cometido errores relevantes. Se ha salido de la crisis económica, se han borrado las huellas más sangrantes de la Administración anterior y se han puesto en marcha ambiciosas iniciativas, tanto en el ámbito doméstico como internacional.
Obama ha cumplido hasta ahora con éxito la labor de eliminar el pesado lastre heredado de George Bush: los bancos han resucitado, la industria del automóvil vuelve a tener beneficios, la Bolsa está en tendencia predominante al alza, los abusos legales en aras de la guerra contra el terrorismo han acabado -incluso esa denominación ha sido abolida- y Estados Unidos ha recuperado gran parte de su prestigio internacional.
En lo que Obama no ha tenido éxito hasta ahora es en la definición precisa de su propia presidencia. Superada la etapa del contrapunto de Bush, falta saber qué aportará Obama a la historia de esta nación. Los conformistas europeos pueden entender que ya ha hecho suficiente, que un primer presidente negro representa en sí mismo un cambio. Pero conformarse es un verbo que no se conjuga en Estados Unidos, donde a Obama se le exige aún mucho más.
Las encuestas reflejan esa insatisfacción. Obama ha perdido algo más de diez puntos desde que asumió el cargo, el 20 de enero, y su respaldo oscila hoy entre el 50% y el 55%, positivo pero no grandioso. Ese descenso es más acentuado entre los votantes que se definen como independientes, que suelen ser, lógicamente, los menos ideológicos y los más exigentes a la hora de reclamar acciones, no palabras.
Ése es, por supuesto, el talón de Aquiles de Obama hoy por hoy: la falta de resultados tangibles para los ciudadanos norteamericanos. Un problema que se hace más ostensible al contraponerlo con la hermosa oratoria que el presidente ha exhibido desde el primer día. Los cambios se demoran (sanidad, energía), las promesas se matizan (inmigración, derechos homosexuales) y los plazos se extienden (Irán, Afganistán). Incluso en aquel terreno en el que el progreso es evidente, como el de la economía, éste se ve opacado por la lentitud en la creación de puestos de trabajo.
Se dice con frecuencia que Obama está descubriendo la dureza de gobernar, de hacer realidad los programas electorales. Es cierto. Las dificultades para el cierre de Guantánamo son la mejor prueba. Pero, más que eso, lo que ocurre es que Obama es un hombre templado de carácter y complejo intelectualmente a quien le gusta escuchar muchas opiniones diferentes antes de hacer una apuesta. Sus rivales interpretan eso como vacilación y le acusan, como en el caso de la guerra de Afganistán, de falta de decisión. Un líder primitivo y sectario tiene, en el fondo, más fácil la identificación de su gestión. Obama está todavía pendiente de definirla.
Eso puede llegar, en parte, con la consumación de algunas de las iniciativas por las que está batallando, especialmente la reforma sanitaria. Aún no se sabe con certeza si Obama podrá cumplir su promesa de firmar una ley para la creación de un nuevo sistema de salud antes de final de año, pero es indudable que se está más cerca de ese objetivo de lo que jamás se ha estado en este país y que parece muy probable que el presidente pueda pronto celebrar su primera gran victoria.
Por lo que se sabe de la ley, sería una victoria descomunal, de esas que hacen historia, de esas que marcan una presidencia y justifican una larga espera y un enorme desgaste. Se están produciendo cambios más silenciosos, pero muy bien valorados por los expertos, en el área de la educación, en el que la Casa Blanca puede también pronto apuntarse algún éxito relevante. Ha empezado ya en el Congreso el estudio de la reforma energética, que promete ser otra brutal batalla, pero podría generar un nuevo modelo de progreso para décadas futuras.
Varios asuntos de las relaciones internacionales están también en proceso de maduración: la crisis nuclear con Irán, la firma de un acuerdo de desarme con Rusia y la creación de un marco de cooperación con China. Pero, sobre todo, está por decidir el destino de la guerra de Afganistán, una decisión que, como ninguna otra, ayudará a catalogar esta Administración.
Estamos, pues, apenas en los albores de lo que puede ser una revolución. Sólo con que una parte de lo que Obama ha propuesto a su propio país y al mundo se cumpliese, nos encontraríamos ante una figura para la posteridad. Pero también podríamos estar en los albores de una monumental decepción.
Los norteamericanos no han resuelto aún esa duda, y nadie es capaz de decir todavía si Obama será Roosevelt, el forjador de un nuevo país, o Carter, el honesto intelectual fracasado. Si será Johnson, con toda una obra malograda por el fiasco de Vietnam, o Reagan, el motor de una nueva era conservadora. Es aún pronto para emitir sentencia. La de Obama es aún una revolución pendiente.
Son los republicanos, precisamente, los que mejor le han tomado la medida. Con sus burdas comparaciones con Mao, Hitler o Stalin, el extremismo conservador ha conseguido movilizar a sus bases contra el presidente y sembrar algunas sospechas entre ciudadanos sencillos y mal informados.
La izquierda, sin embargo, está todavía indecisa en su juicio sobre un presidente que se resiste a asumir el clásico corte progre. Sus compañeros de partido en el Congreso se le alejan o acercan en función del beneficio que puedan obtener de ello en su propio nicho electoral. Los sindicatos no acaban de ganar el espacio que se prometían. Y la izquierda social, la que representa el Huffington Post y otras marcas de la élite intelectual, pasan del amor al odio varias veces por semana.
No es grave eso para Obama. Pero sí lo sería que, dentro de 24 meses, cerca del ecuador de su mandato, su presidencia siguiera siendo una promesa.
El País de España.
Como a los cantantes a los que siempre se reclama la vieja canción de éxito, cada acto de masas en el que participa Barack Obama acaba con el célebre Yes, we can! Esta semana se ha escuchado mucho. Hoy, en Nueva Jersey. Obama lleva varios días participando en mítines de apoyo a los candidatos demócratas que compiten en las elecciones parciales del próximo martes, la primera prueba de su presidencia. Pero, un año después de su victoria electoral, el Yes, we can! suena hoy más artificial, ha perdido brío, lo mismo que el movimiento que simboliza. La revolución que nació el 4 de noviembre de 2008 conserva todo su potencial de transformación, pero no tiene ya la energía juvenil de esa noche electoral en la que cientos de miles de personas se echaron espontáneamente a la calle para celebrar el acontecimiento potencialmente más trascendente de lo que va de siglo.
Pocos momentos en la memoria reciente despertaron tantas esperanzas como aquella noche, que se recuerda cálida para esta altura del otoño. Una conjunción de hastío por el periodo de George Bush y de ansiedad universal por el nacimiento de líderes referenciales, elevaron a Obama a una categoría casi sobrehumana.
El color de su piel, su mensaje de progreso y su voluntad de construir puentes de entendimiento en el mundo contribuyeron a crear ese clima. El mundo, en su mayoría, mantiene altas las expectativas, como prueba la reciente concesión del premio Nobel de la Paz. Pero aquí, en Estados Unidos, han surgido en este tiempo dudas, inquietudes, tanto en la derecha como en la izquierda, y la fe en Obama está ahora condicionada a la consumación de su obra.
Nada grave ha ocurrido en este periodo que permita todavía cuestionar la capacidad de Obama para hacer historia. Preside un Gobierno brillante que no ha cometido errores relevantes. Se ha salido de la crisis económica, se han borrado las huellas más sangrantes de la Administración anterior y se han puesto en marcha ambiciosas iniciativas, tanto en el ámbito doméstico como internacional.
Obama ha cumplido hasta ahora con éxito la labor de eliminar el pesado lastre heredado de George Bush: los bancos han resucitado, la industria del automóvil vuelve a tener beneficios, la Bolsa está en tendencia predominante al alza, los abusos legales en aras de la guerra contra el terrorismo han acabado -incluso esa denominación ha sido abolida- y Estados Unidos ha recuperado gran parte de su prestigio internacional.
En lo que Obama no ha tenido éxito hasta ahora es en la definición precisa de su propia presidencia. Superada la etapa del contrapunto de Bush, falta saber qué aportará Obama a la historia de esta nación. Los conformistas europeos pueden entender que ya ha hecho suficiente, que un primer presidente negro representa en sí mismo un cambio. Pero conformarse es un verbo que no se conjuga en Estados Unidos, donde a Obama se le exige aún mucho más.
Las encuestas reflejan esa insatisfacción. Obama ha perdido algo más de diez puntos desde que asumió el cargo, el 20 de enero, y su respaldo oscila hoy entre el 50% y el 55%, positivo pero no grandioso. Ese descenso es más acentuado entre los votantes que se definen como independientes, que suelen ser, lógicamente, los menos ideológicos y los más exigentes a la hora de reclamar acciones, no palabras.
Ése es, por supuesto, el talón de Aquiles de Obama hoy por hoy: la falta de resultados tangibles para los ciudadanos norteamericanos. Un problema que se hace más ostensible al contraponerlo con la hermosa oratoria que el presidente ha exhibido desde el primer día. Los cambios se demoran (sanidad, energía), las promesas se matizan (inmigración, derechos homosexuales) y los plazos se extienden (Irán, Afganistán). Incluso en aquel terreno en el que el progreso es evidente, como el de la economía, éste se ve opacado por la lentitud en la creación de puestos de trabajo.
Se dice con frecuencia que Obama está descubriendo la dureza de gobernar, de hacer realidad los programas electorales. Es cierto. Las dificultades para el cierre de Guantánamo son la mejor prueba. Pero, más que eso, lo que ocurre es que Obama es un hombre templado de carácter y complejo intelectualmente a quien le gusta escuchar muchas opiniones diferentes antes de hacer una apuesta. Sus rivales interpretan eso como vacilación y le acusan, como en el caso de la guerra de Afganistán, de falta de decisión. Un líder primitivo y sectario tiene, en el fondo, más fácil la identificación de su gestión. Obama está todavía pendiente de definirla.
Eso puede llegar, en parte, con la consumación de algunas de las iniciativas por las que está batallando, especialmente la reforma sanitaria. Aún no se sabe con certeza si Obama podrá cumplir su promesa de firmar una ley para la creación de un nuevo sistema de salud antes de final de año, pero es indudable que se está más cerca de ese objetivo de lo que jamás se ha estado en este país y que parece muy probable que el presidente pueda pronto celebrar su primera gran victoria.
Por lo que se sabe de la ley, sería una victoria descomunal, de esas que hacen historia, de esas que marcan una presidencia y justifican una larga espera y un enorme desgaste. Se están produciendo cambios más silenciosos, pero muy bien valorados por los expertos, en el área de la educación, en el que la Casa Blanca puede también pronto apuntarse algún éxito relevante. Ha empezado ya en el Congreso el estudio de la reforma energética, que promete ser otra brutal batalla, pero podría generar un nuevo modelo de progreso para décadas futuras.
Varios asuntos de las relaciones internacionales están también en proceso de maduración: la crisis nuclear con Irán, la firma de un acuerdo de desarme con Rusia y la creación de un marco de cooperación con China. Pero, sobre todo, está por decidir el destino de la guerra de Afganistán, una decisión que, como ninguna otra, ayudará a catalogar esta Administración.
Estamos, pues, apenas en los albores de lo que puede ser una revolución. Sólo con que una parte de lo que Obama ha propuesto a su propio país y al mundo se cumpliese, nos encontraríamos ante una figura para la posteridad. Pero también podríamos estar en los albores de una monumental decepción.
Los norteamericanos no han resuelto aún esa duda, y nadie es capaz de decir todavía si Obama será Roosevelt, el forjador de un nuevo país, o Carter, el honesto intelectual fracasado. Si será Johnson, con toda una obra malograda por el fiasco de Vietnam, o Reagan, el motor de una nueva era conservadora. Es aún pronto para emitir sentencia. La de Obama es aún una revolución pendiente.
Son los republicanos, precisamente, los que mejor le han tomado la medida. Con sus burdas comparaciones con Mao, Hitler o Stalin, el extremismo conservador ha conseguido movilizar a sus bases contra el presidente y sembrar algunas sospechas entre ciudadanos sencillos y mal informados.
La izquierda, sin embargo, está todavía indecisa en su juicio sobre un presidente que se resiste a asumir el clásico corte progre. Sus compañeros de partido en el Congreso se le alejan o acercan en función del beneficio que puedan obtener de ello en su propio nicho electoral. Los sindicatos no acaban de ganar el espacio que se prometían. Y la izquierda social, la que representa el Huffington Post y otras marcas de la élite intelectual, pasan del amor al odio varias veces por semana.
No es grave eso para Obama. Pero sí lo sería que, dentro de 24 meses, cerca del ecuador de su mandato, su presidencia siguiera siendo una promesa.
Etiquetas:
Obama.
viernes, 30 de octubre de 2009
Obama levanta censura y honra a caídos en guerra.
Noticia:
Octubre ha sido el mes más sangriento para Estados Unidos en Afganistán, una circunstancia que llevó ayer al presidente Barack Obama a declarar que las muertes de los soldados caídos en acción “influyen muy seriamente en mi visión del conflicto” y a trasladarse en horas de la madrugada hasta la base aérea de Dover, Delaware, para acompañar a las familias de 15 soldados y tres civiles caídos en acción en una guerra cada vez más impopular.
Las imágenes del presidente Obama en una actitud doliente y rindiendo homenaje a los caídos en acción ha sido un poderoso recordatorio del elevado precio que Estados Unidos sigue pagando en Afganistán desde el otoño de 2001, sin haber conseguido eliminar la amenaza terrorista de Al-Qaeda y sin haber implantado el modelo de democracia que sigue atenazado bajo la amenaza de una insurgencia talibán.
El traslado de los restos de estos soldados caídos en acción “ha sido un sobrio recordatorio de lo que nuestros hombres y mujeres en uniforme y sus familias enfrentan cada día y Michelle y yo estamos muy conscientes de esos sacrificios”, aseguró el presidente.
La sorpresiva presencia de Obama en la base de Dover ha dado pie a las inevitables especulaciones sobre la decisión que deberá tomar en los próximos días para ceder a las presiones de quienes insisten en un aumento significativo de tropas en Afganistán o plegarse a los consejos de quienes advierten sobre el peligro de convertirse en una fuerza de ocupación que sólo atizaría la espiral de violencia de una guerra civil.
“El presidente se encuentra en la fase final de su decisión”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien formó parte de la comitiva que acompañó ayer al presidente en un acto no programado que, según funcionarios de la administración, ha tenido como propósito principal solidarizarse con las familias de los caídos en acción pero, a la vez, resaltar el hecho de que el gobierno no actuará a la ligera ni de forma precipitada en su inminente decisión sobre Afganistán.
“El peso que nuestras tropas y sus familias soportan durante tiempos de guerra influyen muy seriamente en mi visión del conflicto”, enfatizó ayer el presidente Obama tras un breve encuentro con el ministro principal de Singapur, Lee Kuan Yew, y en lo que algunos consideran como el prólogo de la nueva estrategia hacia Afganistán, una decisión que la Casa Blanca hará oficial en los próximos días y que podría encaminarse por la opción que apoyan los sectores más moderados para no repetir los mismos errores que arrastraron a EU a una humillante derrota en Vietnam.
El hecho de que Obama hubiera decidido hacer acto de presencia en la base aérea de Dover, en un acto sin precedentes en los últimos 18 años, para reconfortar a los familiares de soldados, ha supuesto un cambio en el tratamiento de la guerra en Afganistán, un conflicto que durante la Presidencia de George W. Bush desapareció prácticamente de las pantallas de televisión, mientras el Pentágono imponía la censura en la cobertura de los traslados de los restos de los soldados caídos en acción para mantener el drama lejos de la opinión pública y del rechazo.
Octubre ha sido el mes más sangriento para Estados Unidos en Afganistán, una circunstancia que llevó ayer al presidente Barack Obama a declarar que las muertes de los soldados caídos en acción “influyen muy seriamente en mi visión del conflicto” y a trasladarse en horas de la madrugada hasta la base aérea de Dover, Delaware, para acompañar a las familias de 15 soldados y tres civiles caídos en acción en una guerra cada vez más impopular.
Las imágenes del presidente Obama en una actitud doliente y rindiendo homenaje a los caídos en acción ha sido un poderoso recordatorio del elevado precio que Estados Unidos sigue pagando en Afganistán desde el otoño de 2001, sin haber conseguido eliminar la amenaza terrorista de Al-Qaeda y sin haber implantado el modelo de democracia que sigue atenazado bajo la amenaza de una insurgencia talibán.
El traslado de los restos de estos soldados caídos en acción “ha sido un sobrio recordatorio de lo que nuestros hombres y mujeres en uniforme y sus familias enfrentan cada día y Michelle y yo estamos muy conscientes de esos sacrificios”, aseguró el presidente.
La sorpresiva presencia de Obama en la base de Dover ha dado pie a las inevitables especulaciones sobre la decisión que deberá tomar en los próximos días para ceder a las presiones de quienes insisten en un aumento significativo de tropas en Afganistán o plegarse a los consejos de quienes advierten sobre el peligro de convertirse en una fuerza de ocupación que sólo atizaría la espiral de violencia de una guerra civil.
“El presidente se encuentra en la fase final de su decisión”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien formó parte de la comitiva que acompañó ayer al presidente en un acto no programado que, según funcionarios de la administración, ha tenido como propósito principal solidarizarse con las familias de los caídos en acción pero, a la vez, resaltar el hecho de que el gobierno no actuará a la ligera ni de forma precipitada en su inminente decisión sobre Afganistán.
“El peso que nuestras tropas y sus familias soportan durante tiempos de guerra influyen muy seriamente en mi visión del conflicto”, enfatizó ayer el presidente Obama tras un breve encuentro con el ministro principal de Singapur, Lee Kuan Yew, y en lo que algunos consideran como el prólogo de la nueva estrategia hacia Afganistán, una decisión que la Casa Blanca hará oficial en los próximos días y que podría encaminarse por la opción que apoyan los sectores más moderados para no repetir los mismos errores que arrastraron a EU a una humillante derrota en Vietnam.
El hecho de que Obama hubiera decidido hacer acto de presencia en la base aérea de Dover, en un acto sin precedentes en los últimos 18 años, para reconfortar a los familiares de soldados, ha supuesto un cambio en el tratamiento de la guerra en Afganistán, un conflicto que durante la Presidencia de George W. Bush desapareció prácticamente de las pantallas de televisión, mientras el Pentágono imponía la censura en la cobertura de los traslados de los restos de los soldados caídos en acción para mantener el drama lejos de la opinión pública y del rechazo.
Etiquetas:
Obama.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Las hijas de Obama ya fueron vacunadas contra la gripe A.
Noticia:
Las hijas del presidente de EU, Barack Obama, Sasha y Malia, recibieron ya su dosis de la vacuna contra la gripe A, aunque su padre no se vacunará hasta que los grupos de riesgo estén protegidos, informó ayer la Casa Blanca. La portavoz de la primera dama, Catherine McCormick-Lelyveld, indicó ayer que las pequeñas se inmunizaron la semana pasada, “cuando la vacuna llegó a las escuelas del área de Washington”. La noticia contrasta con la situación de escasez de vacunas que atraviesa el país, que las autoridades sanitarias han tratado de justificar señalando un retraso en el proceso productivo. (EFE.
Las hijas del presidente de EU, Barack Obama, Sasha y Malia, recibieron ya su dosis de la vacuna contra la gripe A, aunque su padre no se vacunará hasta que los grupos de riesgo estén protegidos, informó ayer la Casa Blanca. La portavoz de la primera dama, Catherine McCormick-Lelyveld, indicó ayer que las pequeñas se inmunizaron la semana pasada, “cuando la vacuna llegó a las escuelas del área de Washington”. La noticia contrasta con la situación de escasez de vacunas que atraviesa el país, que las autoridades sanitarias han tratado de justificar señalando un retraso en el proceso productivo. (EFE.
Etiquetas:
Obama.
lunes, 26 de octubre de 2009
Guerra entre Obama y la Fox.
Reportaje:
El País de España.
En su último programa, el viernes pasado, Glenn Beck, la gran estrella del momento en la cadena de televisión Fox News, apareció con un bate de béisbol en la mano. Apuntando con él hacia la cámara, en una pose espeluznante y cómica a la vez, dio paso a una sádica escena de la película Los Intocables en la que el protagonista, Robert de Niro, en el papel de Al Capone, le destrozaba la cabeza a uno de sus rivales, alineado en torno a la mesa del poder.
Trasladado al tiempo actual, según Beck, el Chicago de los años veinte gobierna hoy en Washington, De Niro representa a Barack Obama, mientras que sus víctimas, el pueblo estadounidense, esperan sentadas a la mesa a que les llegue su turno mortal. A menos que reaccionen. Como Beck intenta hacerles reaccionar. Desde la pantalla de la Fox, armado con su propio bate, dispuesto a defender a este país de la destructiva amenaza que, según su fanática concepción, se cierne sobre él.
De esta guisa son muchos de los contenidos de la cadena Fox en estos tiempos. Bill O'Reilly, que en su día fuera el mayor emblema conservador, ha sido hoy desbordado por jóvenes extremistas como el propio Beck, Sean Hannity o Megyn Kelly, apoyados por comentaristas como Dick Morris o Karl Rove. Beck es el principal punto de referencia. Su última cruzada es la de demostrar que el Gobierno de Obama es maoísta, a raíz de una conferencia pronunciada en junio pasado por la directora de comunicación de la Casa Blanca, Anita Dunn, en la que citaba a Mao Zedong entre sus "filósofos políticos favoritos".
Foto de Mao
La mención es cierta, pero la referencia incluía a Mao y la madre Teresa de Calcuta, a los que Dunn ponía como ejemplo de fe en sus propias posibilidades frente a desafíos descomunales. Matices sin importancias. Beck ha instalado ya en la pizarra de su estudio la cara de Mao y la hoz y el martillo al lado de una foto de Dunn y otras de Obama y de varios miembros de su Administración.
Todos estos desvaríos pudieran considerarse grotescos si no fuera porque un libro de Beck encabeza desde hace meses la lista de los más vendidos en EE UU, donde una cuarta parte de la población cree el bulo de que Obama no es norteamericano, y porque sus comentarios, sus amenazas y sus abiertas llamadas a la sublevación -"ésta es una lucha por ver quién controla este país, usted o este grupo elitista"- son aireados en otros programas de la Fox y reproducidos en emisoras de radio y páginas de Internet.
El asunto resulta muy serio, al menos para la Casa Blanca, que ha decidido entrar en confrontación con la Fox. Los dos principales colaboradores de Obama, su jefe de Gabinete, Rahm Emanuel, y su consejero político, David Axelrod, han declarado que "la Fox no está en el negocio de la información" y han advertido que, a partir de ahora, será tratado como lo que es, una marca ideológica. La semana pasada, los periodistas de la Fox fueron excluidos de varias reuniones con altos funcionarios. La página web de la Casa Blanca ha abierto un espacio, Reality Check, destinado casi exclusivamente a desmentir las acusaciones de la Fox.
Otros periodistas y analistas creen que esa estrategia es un error y que Obama ha empezado una batalla que un político jamás puede ganar. La Casa Blanca intentó antes otras vías. El mes pasado, Axelrod se reunió con Roger Ailes, el presidente de la Fox -una empresa del grupo de Rupert Murdoch-, pero sólo sirvió para disparar la popularidad del propio Ailes, a quien algunos conservadores proponen hoy como candidato presidencial.
El desgaste político de Obama no está, seguramente, motivado por esta guerra, que, por otra parte, enardece a la izquierda demócrata. Pero contribuye a envenenar el clima político. Un comentarista de la Fox resumió el proyecto de reforma sanitaria de Obama con esta frase: "El presidente decidirá quién vive y quién muere". Otro dijo que era peor que el cáncer. Dick Morris afirmó que la única manera de definir la política exterior de Obama es como "anti-estadounidense". Todo eso, con un bate de béisbol sobre la mesa como principal argumento.
El País de España.
En su último programa, el viernes pasado, Glenn Beck, la gran estrella del momento en la cadena de televisión Fox News, apareció con un bate de béisbol en la mano. Apuntando con él hacia la cámara, en una pose espeluznante y cómica a la vez, dio paso a una sádica escena de la película Los Intocables en la que el protagonista, Robert de Niro, en el papel de Al Capone, le destrozaba la cabeza a uno de sus rivales, alineado en torno a la mesa del poder.
Trasladado al tiempo actual, según Beck, el Chicago de los años veinte gobierna hoy en Washington, De Niro representa a Barack Obama, mientras que sus víctimas, el pueblo estadounidense, esperan sentadas a la mesa a que les llegue su turno mortal. A menos que reaccionen. Como Beck intenta hacerles reaccionar. Desde la pantalla de la Fox, armado con su propio bate, dispuesto a defender a este país de la destructiva amenaza que, según su fanática concepción, se cierne sobre él.
De esta guisa son muchos de los contenidos de la cadena Fox en estos tiempos. Bill O'Reilly, que en su día fuera el mayor emblema conservador, ha sido hoy desbordado por jóvenes extremistas como el propio Beck, Sean Hannity o Megyn Kelly, apoyados por comentaristas como Dick Morris o Karl Rove. Beck es el principal punto de referencia. Su última cruzada es la de demostrar que el Gobierno de Obama es maoísta, a raíz de una conferencia pronunciada en junio pasado por la directora de comunicación de la Casa Blanca, Anita Dunn, en la que citaba a Mao Zedong entre sus "filósofos políticos favoritos".
Foto de Mao
La mención es cierta, pero la referencia incluía a Mao y la madre Teresa de Calcuta, a los que Dunn ponía como ejemplo de fe en sus propias posibilidades frente a desafíos descomunales. Matices sin importancias. Beck ha instalado ya en la pizarra de su estudio la cara de Mao y la hoz y el martillo al lado de una foto de Dunn y otras de Obama y de varios miembros de su Administración.
Todos estos desvaríos pudieran considerarse grotescos si no fuera porque un libro de Beck encabeza desde hace meses la lista de los más vendidos en EE UU, donde una cuarta parte de la población cree el bulo de que Obama no es norteamericano, y porque sus comentarios, sus amenazas y sus abiertas llamadas a la sublevación -"ésta es una lucha por ver quién controla este país, usted o este grupo elitista"- son aireados en otros programas de la Fox y reproducidos en emisoras de radio y páginas de Internet.
El asunto resulta muy serio, al menos para la Casa Blanca, que ha decidido entrar en confrontación con la Fox. Los dos principales colaboradores de Obama, su jefe de Gabinete, Rahm Emanuel, y su consejero político, David Axelrod, han declarado que "la Fox no está en el negocio de la información" y han advertido que, a partir de ahora, será tratado como lo que es, una marca ideológica. La semana pasada, los periodistas de la Fox fueron excluidos de varias reuniones con altos funcionarios. La página web de la Casa Blanca ha abierto un espacio, Reality Check, destinado casi exclusivamente a desmentir las acusaciones de la Fox.
Otros periodistas y analistas creen que esa estrategia es un error y que Obama ha empezado una batalla que un político jamás puede ganar. La Casa Blanca intentó antes otras vías. El mes pasado, Axelrod se reunió con Roger Ailes, el presidente de la Fox -una empresa del grupo de Rupert Murdoch-, pero sólo sirvió para disparar la popularidad del propio Ailes, a quien algunos conservadores proponen hoy como candidato presidencial.
El desgaste político de Obama no está, seguramente, motivado por esta guerra, que, por otra parte, enardece a la izquierda demócrata. Pero contribuye a envenenar el clima político. Un comentarista de la Fox resumió el proyecto de reforma sanitaria de Obama con esta frase: "El presidente decidirá quién vive y quién muere". Otro dijo que era peor que el cáncer. Dick Morris afirmó que la única manera de definir la política exterior de Obama es como "anti-estadounidense". Todo eso, con un bate de béisbol sobre la mesa como principal argumento.
Etiquetas:
Obama.
sábado, 24 de octubre de 2009
Comediantes pasan factura a Obama.
Noticia:
A casi un año de su histórico triunfo en las elecciones presidenciales de noviembre, el halo de gloria y la esperanza de cambio que han acompañado a Barack Obama en sus primeros meses de mandato en Estados Unidos han comenzado a resquebrajarse entre los rabiosos ataques de una derecha conservadora que nunca lo ha aceptado como uno de los suyos, pero también entre las puyas de una izquierda que ha comenzado a impacientarse y que hoy le pasa factura a través de programas de sátira como The Saturday Night Live, un importante barómetro de popularidad y un refugio de la conciencia política estadounidense.
Hace dos años, cuando el entonces improbable candidato a la Presidencia de EU visitaba por primera vez el show satírico de mayor audiencia, la favorita a la nominación del Partido Demócrata, Hillary Clinton, lo trató con desdén, mientras le restregaba los 25 puntos porcentuales de ventaja que le llevaba en las encuestas.
Pocas semanas después de su intervención en ese programa, la popularidad de Obama no sólo subió como la espuma, sino que su imagen quedó blindada durante el resto de la campaña, frente a los siempre temidos guionistas de The Saturday Night Live y otros programas de sátira política que se han convertido en la verdadera trinchera de la crítica sin concesiones, ante una prensa demasiado cauta o parcializada o frente a las grandes cadenas de noticias al servicio de poderosos intereses corporativos.
Ese blindaje que favoreció a Obama y que se había nutrido de la sed y la esperanza de cambio de millones, terminó a comienzos de este mismo mes cuando The Saturday Night Live puso fin a la veda que se autoimpuso y, por primera vez, pintó a Obama como un presidente blando, indeciso y desprovisto del carácter necesario para plantarle cara a la derecha y a los poderosos intereses corporativos para impulsar la agenda con la que se comprometió durante su campaña.
El primer acto de lo que muchos ven como la frustración y desencanto del centro-izquierda tuvo como protagonista al actor Fred Armisen en el papel de Obama, arremetiendo contra “aquellos que desde la derecha” le han acusado de “haber transformado a esta gran nación en algo que se asemeja a la antigua Unión Soviética o a la Alemania nazi”.
“Pues bien —dijo el supuesto Obama—, tengo que decirles que están muy equivocados, porque si se toman la molestia de mirar mi récord se darán cuenta de que, hasta ahora, lo que yo he hecho como presidente es Nothing (nada).
Acto seguido, el falso Obama muestra dos columnas de objetivos que marcan los logros y fracasos de su incipiente gobierno. “En mi primer día en el cargo, dije que cerraría la prisión militar en Guantánamo. ¿Se ha cerrado? No”, dice.
Entre bromas y medias verdades
La parodia continúa en el mismo tono de recuento desfavorable, hablando de las promesas rotas o incumplidas, como la de sacar a las tropas de Irak, mejorar la situación en Afganistán, sacar adelante una reforma sanitaria que termine de una vez por todas con el monopolio de las aseguradoras y las farmacéuticas y conseguir una reforma migratoria que saque de las sombras a más de 12 millones de indocumentados.
La sátira, una explosiva combinación de bromas y medias verdades, ha marcado así el fin de la tregua que la izquierda liberal había concedido a Obama con la esperanza de que su llegada a la Casa Blanca marcara un drástico giro en las políticas que sumieron a EU en la peor crisis de su historia reciente y en el total desprestigio internacional.
“El humor mezclado con algo de verdad siempre es peligroso para un político”, consideró el analista político Ed Rollins, al evocar el trágico caso de Sarah Palin, la compañera de fórmula del candidato republicano John McCain y cuyo futuro político fue malogrado en buena medida tras su aparición en The Saturday Night Live, donde los guionistas la retrataron como una mujer tan inculta como radical, una amenaza para EU. Es cierto que los programas de sátira y la política han convivido estrechamente desde los 60 en EU, pero la crisis de credibilidad de los grandes medios de comunicación han hecho de programas como The Saturday Night Live o el Daily Show de Jon Stewart, auténticos referentes de la conciencia política para un considerable sector del electorado que se revuelve entre la impaciencia y la frustración contra Obama.
A casi un año de su histórico triunfo en las elecciones presidenciales de noviembre, el halo de gloria y la esperanza de cambio que han acompañado a Barack Obama en sus primeros meses de mandato en Estados Unidos han comenzado a resquebrajarse entre los rabiosos ataques de una derecha conservadora que nunca lo ha aceptado como uno de los suyos, pero también entre las puyas de una izquierda que ha comenzado a impacientarse y que hoy le pasa factura a través de programas de sátira como The Saturday Night Live, un importante barómetro de popularidad y un refugio de la conciencia política estadounidense.
Hace dos años, cuando el entonces improbable candidato a la Presidencia de EU visitaba por primera vez el show satírico de mayor audiencia, la favorita a la nominación del Partido Demócrata, Hillary Clinton, lo trató con desdén, mientras le restregaba los 25 puntos porcentuales de ventaja que le llevaba en las encuestas.
Pocas semanas después de su intervención en ese programa, la popularidad de Obama no sólo subió como la espuma, sino que su imagen quedó blindada durante el resto de la campaña, frente a los siempre temidos guionistas de The Saturday Night Live y otros programas de sátira política que se han convertido en la verdadera trinchera de la crítica sin concesiones, ante una prensa demasiado cauta o parcializada o frente a las grandes cadenas de noticias al servicio de poderosos intereses corporativos.
Ese blindaje que favoreció a Obama y que se había nutrido de la sed y la esperanza de cambio de millones, terminó a comienzos de este mismo mes cuando The Saturday Night Live puso fin a la veda que se autoimpuso y, por primera vez, pintó a Obama como un presidente blando, indeciso y desprovisto del carácter necesario para plantarle cara a la derecha y a los poderosos intereses corporativos para impulsar la agenda con la que se comprometió durante su campaña.
El primer acto de lo que muchos ven como la frustración y desencanto del centro-izquierda tuvo como protagonista al actor Fred Armisen en el papel de Obama, arremetiendo contra “aquellos que desde la derecha” le han acusado de “haber transformado a esta gran nación en algo que se asemeja a la antigua Unión Soviética o a la Alemania nazi”.
“Pues bien —dijo el supuesto Obama—, tengo que decirles que están muy equivocados, porque si se toman la molestia de mirar mi récord se darán cuenta de que, hasta ahora, lo que yo he hecho como presidente es Nothing (nada).
Acto seguido, el falso Obama muestra dos columnas de objetivos que marcan los logros y fracasos de su incipiente gobierno. “En mi primer día en el cargo, dije que cerraría la prisión militar en Guantánamo. ¿Se ha cerrado? No”, dice.
Entre bromas y medias verdades
La parodia continúa en el mismo tono de recuento desfavorable, hablando de las promesas rotas o incumplidas, como la de sacar a las tropas de Irak, mejorar la situación en Afganistán, sacar adelante una reforma sanitaria que termine de una vez por todas con el monopolio de las aseguradoras y las farmacéuticas y conseguir una reforma migratoria que saque de las sombras a más de 12 millones de indocumentados.
La sátira, una explosiva combinación de bromas y medias verdades, ha marcado así el fin de la tregua que la izquierda liberal había concedido a Obama con la esperanza de que su llegada a la Casa Blanca marcara un drástico giro en las políticas que sumieron a EU en la peor crisis de su historia reciente y en el total desprestigio internacional.
“El humor mezclado con algo de verdad siempre es peligroso para un político”, consideró el analista político Ed Rollins, al evocar el trágico caso de Sarah Palin, la compañera de fórmula del candidato republicano John McCain y cuyo futuro político fue malogrado en buena medida tras su aparición en The Saturday Night Live, donde los guionistas la retrataron como una mujer tan inculta como radical, una amenaza para EU. Es cierto que los programas de sátira y la política han convivido estrechamente desde los 60 en EU, pero la crisis de credibilidad de los grandes medios de comunicación han hecho de programas como The Saturday Night Live o el Daily Show de Jon Stewart, auténticos referentes de la conciencia política para un considerable sector del electorado que se revuelve entre la impaciencia y la frustración contra Obama.
Etiquetas:
Obama.
jueves, 22 de octubre de 2009
Servicio secreto, agobiado por protección a Obama.
Noticia:
El enorme número de amenazas de muerte contra Barack Obama, el primer presidente negro de EU, así como un incremento en los delitos de odio que se registran en el país, tienen agobiado al Servicio Secreto (SS), encargado de la protección del mandatario.
Un informe interno del Congreso de EU filtrado a The Boston Globe, y que hoy recoge la prensa, indica que Obama comenzó a recibir protección del SS 18 meses antes de las elecciones, siendo el gobernante que más temprano obtuvo la ayuda del organismo en la historia del país, y también el que más amenazas de muerte ha recibido desde el momento en el que se hizo cargo de la Casa Blanca.
Un reciente estudio del Southern Poverty Law Center indica que los delitos de odio en EU se han incrementado en un 35% desde el año 2000, de 602 a 926, y destaca que la elección de Obama como presidente no ha hecho más que incrementar el fenómeno.
Según el informe, la situación de agobio que se ha creado entre los agentes del SS es de tal magnitud que las autoridades se plantean revisar las misiones que tiene encomendadas esta Agencia gubernamental que tiene 144 años de antigüedad.
El SS, además de tener que cuidar de la seguridad del Presidente y de los máximos líderes de la nación, investiga delitos financieros, como falsificaciones, que hacen parte de las tareas que le fueron asignadas inicialmente.
En estos momentos, según el informe, podría dejar de hacerse cargo de estas cosas para concentrarse en la seguridad del presidente y los líderes de la nación y en evitar tanto intentos de asesinato como tramas terroristas que pudieran montarse al abrigo de grandes reuniones nacionales o internacionales.
El informe del Congressional Research Service indica que al evaluar las actuales tareas del Servicio Secreto se llega a la conclusión de que esta mezcla de trabajos puede resultar "ineficaz" y se plantea la posibilidad de transferir algunas de estas funciones.
Edwin Donovan, agente especial y portavoz del SS, confirmó al diario que "no hay duda de que la misión de protección se ha incrementado".
El Servicio Secreto, que en sus albores, en 1865, estaba bajo la tutela del Departamento del Tesoro y tenía como principal interés la lucha contra las falsificaciones, ha visto con el tiempo incrementar sus tareas con la investigación de otros delitos como los fraudes electrónicos y los financieros. Hoy depende del Departamento de Seguridad Nacional creado en EU tras los atentados del 11-S.
El trabajo de protección de los presidentes comenzó en 1894, con Grover Cleveland, que recibía custodia parte del tiempo, pero tras el asesinato del presidente William McKinley en 1901, su papel se expandió en este terreno.
Cuando en 1917 se aprobó una ley que tipificaba como delito las amenazas contra el presidente, las tareas se multiplicaron.
Hoy en día, la protección del presidente y otras grandes personalidades de la Nación acapara la mayor parte del presupuesto del SS, que asciende a mil 400 millones de dólares anuales.
El Servicio Secreto actualmente da protección a 32 personas, 24 de ellas todo el tiempo y las otras 8 parcialmente y tiene a su cargo la seguridad de reuniones especiales en las que se concentran mandatarios extranjeros y sus familias.
El enorme número de amenazas de muerte contra Barack Obama, el primer presidente negro de EU, así como un incremento en los delitos de odio que se registran en el país, tienen agobiado al Servicio Secreto (SS), encargado de la protección del mandatario.
Un informe interno del Congreso de EU filtrado a The Boston Globe, y que hoy recoge la prensa, indica que Obama comenzó a recibir protección del SS 18 meses antes de las elecciones, siendo el gobernante que más temprano obtuvo la ayuda del organismo en la historia del país, y también el que más amenazas de muerte ha recibido desde el momento en el que se hizo cargo de la Casa Blanca.
Un reciente estudio del Southern Poverty Law Center indica que los delitos de odio en EU se han incrementado en un 35% desde el año 2000, de 602 a 926, y destaca que la elección de Obama como presidente no ha hecho más que incrementar el fenómeno.
Según el informe, la situación de agobio que se ha creado entre los agentes del SS es de tal magnitud que las autoridades se plantean revisar las misiones que tiene encomendadas esta Agencia gubernamental que tiene 144 años de antigüedad.
El SS, además de tener que cuidar de la seguridad del Presidente y de los máximos líderes de la nación, investiga delitos financieros, como falsificaciones, que hacen parte de las tareas que le fueron asignadas inicialmente.
En estos momentos, según el informe, podría dejar de hacerse cargo de estas cosas para concentrarse en la seguridad del presidente y los líderes de la nación y en evitar tanto intentos de asesinato como tramas terroristas que pudieran montarse al abrigo de grandes reuniones nacionales o internacionales.
El informe del Congressional Research Service indica que al evaluar las actuales tareas del Servicio Secreto se llega a la conclusión de que esta mezcla de trabajos puede resultar "ineficaz" y se plantea la posibilidad de transferir algunas de estas funciones.
Edwin Donovan, agente especial y portavoz del SS, confirmó al diario que "no hay duda de que la misión de protección se ha incrementado".
El Servicio Secreto, que en sus albores, en 1865, estaba bajo la tutela del Departamento del Tesoro y tenía como principal interés la lucha contra las falsificaciones, ha visto con el tiempo incrementar sus tareas con la investigación de otros delitos como los fraudes electrónicos y los financieros. Hoy depende del Departamento de Seguridad Nacional creado en EU tras los atentados del 11-S.
El trabajo de protección de los presidentes comenzó en 1894, con Grover Cleveland, que recibía custodia parte del tiempo, pero tras el asesinato del presidente William McKinley en 1901, su papel se expandió en este terreno.
Cuando en 1917 se aprobó una ley que tipificaba como delito las amenazas contra el presidente, las tareas se multiplicaron.
Hoy en día, la protección del presidente y otras grandes personalidades de la Nación acapara la mayor parte del presupuesto del SS, que asciende a mil 400 millones de dólares anuales.
El Servicio Secreto actualmente da protección a 32 personas, 24 de ellas todo el tiempo y las otras 8 parcialmente y tiene a su cargo la seguridad de reuniones especiales en las que se concentran mandatarios extranjeros y sus familias.
Etiquetas:
Obama.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


