Noticia:
A pesar de la distancia, el conflicto social desatado en la isla de Guadalupe, en las Antillas, por la carestía de vida, amenaza con causar una crisis política en Francia, después de que hoy la violencia se haya cobrado la primera víctima mortal en un mes de disturbios.
La ministra francesa del Interior, Michèle Alliot-Marie, ha convocado una reunión de urgencia esta tarde para abordar la seguridad pública en las Antillas. El Departamento de Interior francés ha comunicado que la ministra ha convocado a la cúpula de seguridad francesa, con el director de la Policía Nacional, el responsable de Seguridad Pública y el de la Gendarmería Nacional, para tratar de poner solución a una crisis que ha generado en un mes de huelga y actos diarios de vandalismo en la isla.
Esta pasada madrugada un hombre murió después de ser alcanzado por una bala. El fallecido pertenecía al Colectivo Contra la Explotación (LKP), movimiento impulsor de las protestas, y fue alcanzado por una bala cuando salía acompañado de una reunión sindical. El suceso ocurrió en la conflictiva zona de Pointe a Pitre, en la capital de la isla y una de las principales barriadas levantadas por los manifestantes. Por la noche también resultaron heridos seis agentes de la policía a raíz de los disturbios.
Grave crisis
Desde hace un mes, la isla de Guadalupe es un escenario de violencia. Los incendios se producen casi a diario en comercios y coches, así como enfrentamientos armados con la policía. El Gobierno de François Fillon ha hecho llamamientos a la calma, pero el colectivo LKP y los sindicatos siguen quejándose de la mala gestión de la crisis económica. No hay visos de solución.
Ante una crisis económica sin precedentes, los huelguistas reclaman un aumento de unos 200 euros para los salarios más bajos, y un recorte de los precios de los productos básicos, mientras el país sufre una tasa de desempleo superior al 20%, es decir de dos a tres veces más elevada que la de la metrópolis, según datos de la oficina francesa de estadísticas (INSEE). La herencia colonial hace además que la concentración de la riqueza esté en manos de algunas familias.
Los manifestantes apuntan directamente al Ejecutivo y también al Gobierno de Nicolás Sarkozy. Dicen que Francia trata a la isla como "una colonia" más que un departamento francés. "Los guadalupeños están en la calle desde el 20 de enero. Nicolas Sarkozy se manifiesta un mes después. Creo que todo el mundo entiende que los guadalupeños son tratados con un gran desprecio", dijo el líder del LKP, Elie Domota, en la emisora RTL, donde también tachó de "racista" la actuación policial frente a los manifestantes.
La semana pasada fracasaron las negociaciones llevadas a cabo en Guadalupe por el secretario de Estado francés de Ultramar Yves Jégo, al negarse el gobierno a satisfacer las demandas de los huelguistas.
París no tolerará actos violentos
El Gobierno francés se ha mostrado consternado por la muerte del sindicalista y ha asegurado que no tolerará un aumento de la violencia en la isla. El primer ministro francés, François Fillon, ha emitido un comunicado en el que afirma que una investigación judicial aclarará las circunstancias de la muerte. El jefe del Ejecutivo francés ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de todas las partes implicadas para que "cese esta violencia que traumatiza a Guadalupe". La ministra francesa del Interior, Michèle Alliot-Marie, reunirá hoy a un comité sobre la seguridad pública en las Antillas que mantendrá contactos diariamente hasta que se normalice la situación en la isla.
Comentario:
Sarkozy, ojo, ¿Qué sucede con su política hacia este pequeña isla?
Ofrezco mis servicios.
miércoles, 18 de febrero de 2009
"Yo trabajo más duro que nadie".
Noticia:
Nació en un pequeño país asiático de larguísima historia, Corea, en plena ocupación japonesa. Corría el año 1944, apenas un año antes de que el invasor se convirtiera en uno de los más importantes perdedores de la II Guerra Mundial. Una sangrienta guerra civil, entre 1950 y 1953, que terminó dividiendo el país, marcó su infancia en una zona rural de una nación entonces devastada y pobre. La ONU participó en aquella guerra y ha tutelado los pasos hacia la paz, la democracia y el desarrollo de Corea del Sur, hoy undécima potencia mundial. Ban Ki-moon, que a los 18 años estaba determinado a convertirse en diplomático, logró culminar su carrera con altas calificaciones y tuvo varios destinos relacionados con la ONU. Finalmente, en enero de 2007 se convirtió en el octavo secretario general de esas Naciones Unidas que tan determinantes han sido siempre en su vida. Así que Ban Ki-moon asegura que la ONU, para él, como coreano, era de joven un gran icono de esperanza. Pero es un hombre contenido y cuando se le pregunta si este puesto que ahora tiene es su sueño cumplido, medita y responde simplemente: "Desde el punto de vista personal, es realmente un gran honor".
El hombre que sucedió en el puesto al africano Kofi Annan me recibe en la suite del hotel Ritz donde se aloja. Ha llegado a Madrid para la celebración de la Cumbre del Hambre y por la tarde parte para el foro económico de Davos. Media docena de guardaespaldas vigilan la puerta de la suite. Están presentes en la entrevista tres de sus colaboradores, entre ellos su portavoz, la periodista haitiana Michele Montas. Viste impecable terno oscuro y aparenta menos años de los 64 que ya tiene bien cumplidos. Cuando entro en el saloncito de la lujosa habitación me estrecha la mano durante un largo rato, sonriente y cordial, y saluda en español: "¡Buenos días!". Pero es todo lo impenetrable que cabe esperar de un diplomático de la ONU que debe hacer un juramento de lealtad y discreción para poder tomar el mando de este inmenso organismo multilateral.
Ha sido objeto de numerosas críticas por su perfil político, que se considera bajo, cuando no inexistente. Se le acusa de ser demasiado diplomático y poco político; más secretario que general, se ha llegado a decir. Y él rechaza todas esas críticas sin perder la calma. Sólo dos detalles le delatan. Cuando habla de la ONU, de Estados Unidos, de Obama o de Oriente Próximo, se dirige a mí. Cuando habla de su estilo y su forma de liderazgo levanta un poco más la voz, muy poco, y mira más bien a sus colaboradores; como si buscara en ellos su aprobación o quizá también como si quisiera que tomaran buena nota. Difícil saber.
La ONU participó en la creación de la República de Corea y participó también en la guerra civil. ¿Se podría decir que la ONU es algo sustancial para su vida y su carrera? La ONU, para mí, como coreano, era un gran icono de esperanza. Ahora me preocupa cómo tender puentes entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Tras superar difíciles desafíos, Corea es ahora un país desarrollado. Sabemos cómo mejorar una situación socioeconómica y cómo conseguir la democratización. Así que intento dar una esperanza a los países en desarrollo. Cuando noto que se desesperan intento convencerles de que hay una esperanza si se trabaja con Naciones Unidas. No hay más que mirar el caso de mi país y de otros. Tengo argumentos para convencerles.
¿Cuál era la visión que tenía usted de la ONU cuando era muy joven? Con sólo doce años envió una carta al entonces secretario general Dag Mammarskjöld. Sí, hacía sólo tres años que había acabado la guerra civil en Corea y nosotros vimos los intentos de democratización del país y la opresión que ejerció la Unión Soviética. En efecto, escribí una carta a Dag Mammarskjöld y cuarenta años después me convierto en secretario general. Cuando me dirigí por primera vez a la Asamblea General de la ONU pensé que yo no debería ser secretario general si no fuera capaz de recibir ese tipo de cartas de niños de todo el mundo pidiendo libertad o democracia. Realmente me gustaría ver al mundo libre de opresión y de miedo, un mundo en el que la gente viviera con libertad. Ésa es mi ambición personal.
Toda su vida ha estado relacionada con la ONU. ¿Convertirse en secretario general fue para usted un sueño cumplido? Desde el punto de vista personal, realmente es un gran honor. Pero todavía hay un largo camino por recorrer y soy muy humilde a la hora de pensar si seré capaz de afrontar tantos desafíos. Veo tanta gente pobre, tanta gente enferma, tanta gente oprimida y que sufre en tantos conflictos... Veo tantos derechos humanos vulnerados, en mujeres, en niños... Me pregunto cómo puedo hacer más. ¿Qué puedo hacer por toda esa gente? Eso me motiva y me da energía.
Creo que cuando usted tenía 18 años estuvo en Washington, que pudo saludar al presidente John F. Kennedy y que incluso éste le preguntó qué quería estudiar y usted le dijo que sería diplomático. ¿Fue así? Sí, es cierto que estuve con el presidente Kennedy, pero éramos 40 o 50 jóvenes estudiantes de diferentes países y yo no tuve tiempo como para hablar. Es verdad que un reportero estadounidense me preguntó después de la visita y yo le dije que sería diplomático. Aquellos tiempos eran de gran inspiración para un estudiante coreano que provenía de una zona muy devastada del país. No teníamos nada en Corea y yo era un muchacho del campo. Así que fue un gran choque cultural. En ese tiempo me pregunté qué podría yo hacer por mi país y qué podría hacer mejor, y pensé que podría ser diplomático, que podría trabajar para Corea en la comunidad internacional. Y, en efecto, ése sí fue un sueño que se hizo realidad.
Usted vivía en el campo, en una zona pobre de un país pobre, pero para entonces ya había establecido muchas relaciones con los soldados americanos desplegados en su país. Sí, sí. Estados Unidos fue uno de los 21 países que contribuyeron con Corea y que participaron en la guerra bajo la bandera de la ONU. Los soldados americanos continuaron después en la península de Corea para defendernos de Corea del Norte. La relación entre Corea y Estados Unidos fue crucial y, sí, tuve mucho contacto con los estadounidenses y su cultura.
Ha recibido muchas críticas por su forma de trabajar. Se dice de usted, por ejemplo, que evita la confrontación. ¿Qué opina de ello? No estoy totalmente de acuerdo con esa idea. Hay diferentes estilos de trabajar, diferentes estilos de liderazgo. Mi estilo personal es muy consensual. Pongo mucho énfasis en lograr las cosas por consenso. Como diplomático, intento acercarme a los problemas de forma objetiva. Cuando se quiere resolver realmente algo complejo y los actores están en posiciones muy distantes, es necesario escuchar a ambas partes e intentar una solución de consenso. Creo que si te pones inmediatamente de parte de uno pierdes tu autoridad y tu poder para facilitar esos acuerdos. Además, el secretario general debe representar a 192 países y debe ser equilibrado en la defensa de los principios recogidos en la Carta de Naciones Unidas. Cuando están involucrados principios globales como los derechos humanos, entonces sí tengo voz. Es lo que he hecho en Gaza y en otras crisis. He condenado las agresiones y las violaciones de los derechos humanos. Pero para facilitar los acuerdos en temas sensibles hay que manejarse con cautela. Escuchar a las partes y buscar una solución aceptable para todos. Comprendo que haya quienes prefieran que me ponga de un lado, pero no puedo hacerlo. Hay que entender cuál es el papel de un secretario general.
Creo que lo que se le pide es que desarrolle usted un papel más político y menos diplomático. ¿Está usted preocupado por su falta de visibilidad? Mi trabajo es más político que diplomático. Y requiere liderazgo político. Lo sé, y creo sinceramente que he demostrado tenerlo. Estoy orgulloso de poder decir que me he reunido con más líderes políticos que cualquier otro líder político del mundo. En ocasiones me he visto con diez y hasta quince líderes en un solo día. He visitado hasta tres y cuatro países en un solo día, como acabo de hacer con motivo de mi viaje a Gaza. Me siento orgulloso de haber participado en este esfuerzo diplomático conjunto que ha logrado el alto el fuego. Mi estilo de ejercer el liderazgo no debería ser criticado. Se pueden encontrar hasta 192 estilos diferentes de 192 líderes políticos. Yo tengo el mío propio y creo que es ampliamente apreciado, que los críticos son sólo unos pocos.
El viaje de Ban Ki-moon a Gaza se produjo prácticamente en los últimos días del conflicto, entre el 17 y el 21 de enero, cuando otros grandes líderes ya habían visitado la zona, aunque no la franja asediada por las bombas israelíes donde en poco más de dos semanas se calcula que murieron 1.300 palestinos y quedaron heridos otros 5.450. Ban ofreció el día 20 una rueda de prensa en las ruinas del edificio de la ONU en Gaza destruido por los ataques. Durante los primeros días del conflicto, el secretario general se quedó en Nueva York. Reclamó el cese de los ataques el primer día, el 29 de diciembre, y una semana después, el 6 de enero, se inició una reunión especial del Consejo de Seguridad. Los colaboradores de Ban aseguran que tuvo una agenda frenética cargada de llamadas telefónicas y negociaciones. Finalmente, el día 9, el Consejo emitió una resolución exigiendo el alto el fuego y la apertura de corredores humanitarios, una resolución que Estados Unidos, aún bajo la Administración de Bush, no vetó. Se abstuvo.
Se critica su liderazgo, pero también he leído comentarios elogiosos sobre usted. Dicen que es muy madrugador, infatigable (sus colaboradores se ríen y asienten) y que le caracteriza su tesón y su paciencia. En efecto, yo trabajo más duro que nadie.
Según Jeffrey Sachs (director del Proyecto del Milenio de la ONU y asesor de Ban), la clave no es que la ONU fije más objetivos, sino que éstos se cumplan. Me gusta mucho esa idea y es un auténtico desafío en medio de esta crisis financiera. Yo voy a seguir recordando a los líderes que han de cumplir sus compromisos y que si pueden hacer más, siempre será bien recibido.
La ONU no permite obtener éxitos clamorosos, me temo. A mí no me interesa tanto el éxito personal y rentable como a los políticos. Hago un trabajo discreto que a veces no está a la vista, lo que es una manera muy diferente de ejercer el liderazgo. El papel es muy distinto. Tengo que tratar con 192 países y no soy el presidente o el primer ministro de un país en concreto que puede mostrar una visión muy específica o dura sobre un determinado tema. No hay más que observar los conflictos regionales. Normalmente, ningún país hace ninguna concesión. Defiende públicamente su posición, sea razonable o no, de manera inflexible. Ése es el principio de los problemas. Yo también podría ser inmensamente inflexible, pero no debo. Si actuara de ese modo, no estaría cumpliendo con mi deber. Es algo que la gente y sus lectores deben comprender. Deben entender la naturaleza exacta del papel de un secretario general.
Vivimos momentos de esperanza con el cambio de presidencia en Estados Unidos. ¿Usted también? Yo creo que estamos entrando en una nueva era que va a mejorar las relaciones entre Estados Unidos y la ONU. Estará usted de acuerdo en que Estados Unidos es el más importante contribuyente de la ONU...
Sí, aporta el 22% de su presupuesto. ... Y que también es uno de los Estados miembros más importante de la organización. Por tanto, es extremadamente importante mantener una relación más estrecha. Estados Unidos y la ONU comparten objetivos e ideales recogidos en la Carta de la ONU: paz, seguridad, desarrollo y derechos humanos. Realmente me sentí muy animado el pasado 23 de enero cuando hablé con el presidente Barack Obama y comprobé su grado de compromiso. Hablamos de cambio climático, de seguridad alimentaria y también de los conflictos actuales, como el de Oriente Próximo. Le dije que para Estados Unidos debe ser un tema prioritario, porque la paz y la estabilidad en la zona tienen importantes implicaciones en la paz y la estabilidad del resto del mundo. Hablamos también de la reforma de la ONU, que busca dotar de mayor efectividad a la organización y también generar mayor confianza para afrontar todos los desafíos.
La reforma de la ONU tiene históricamente un escollo fundamental, el de la reforma de su órgano más poderoso y ejecutivo: el Consejo de Seguridad. En este órgano están representados quince países: diez tienen turno rotatorio. Otros cinco tienen asiento permanente y, además, derecho de veto. Son los cinco grandes victoriosos de la II Guerra Mundial: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, China y Rusia.
¿Hablaron ustedes concretamente también de la reforma del Consejo de Seguridad? No, realmente. Hay tantos asuntos...
¿Usted cree que será capaz de lograr o al menos de ver la reforma del Consejo de Seguridad, o es un objetivo imposible? Considerando los tremendos cambios habidos en la escena política desde la fundación de la ONU -63 años ya-, creo que todo el mundo está de acuerdo en que es absolutamente necesario que el Consejo de Seguridad debe ser reformado para ser más democrático, más representativo y más transparente. Creo que no hay objeción alguna a este principio; que hay un consenso. ¿Cómo reformarlo y a quién debe estar representando en el Consejo de Seguridad? ¿De qué manera? Todo esto es objeto de un larguísimo debate que se inició hace ya varios años. La Asamblea General adoptó una importantísima resolución el año pasado para debatir de manera informal esas modalidades de la reforma, y yo como secretario general debo facilitar ese diálogo. Porque la decisión es de los Estados miembros, no del secretario general.
¿Ve usted una buena disposición por parte de los cinco países con derecho de veto? Esto es algo que todavía tenemos que ver. Es una materia muy sensible en la cual el secretario general no tiene ninguna posición que tomar.
¿Podría usted precisar cuáles son los primeros pasos que espera que dé Estados Unidos en relación con la ONU? Este año 2009 va a ser crucial para el cambio climático. Hay muchas crisis: la crisis alimentaria, la crisis energética, Congo, Darfur, Zimbabue, Somalia... Pero el cambio climático es una amenaza global para toda la humanidad, para todo el planeta, en el que hay que galvanizar todas las voluntades políticas, movilizar todos los recursos. Para diciembre tenemos que lograr un acuerdo equilibrado, efectivo y aceptable para reemplazar al Protocolo de Kioto [que fijó una reducción mundial de emisiones de gases de efecto invernadero de un 5% para 2012 con respecto a 1990]. Y en este terreno, creo que la Administración de Obama va a ser muy proactiva. La lucha contra el cambio climático deben encabezarla los países desarrollados porque son los que más han contribuido al calentamiento global. Además son los que tienen la capacidad tecnológica de afrontarlo y de lograr que los países en desarrollo se puedan subir al tren sintiéndose cómodos en los esfuerzos conjuntos.
La crisis económica puede ser de gran ayuda para lograr el objetivo de recortar emisiones. La crisis financiera es un asunto muy serio y urgente y, por tanto, doy la bienvenida y deseo el mayor éxito a los paquetes de estímulo financiero que los países desarrollados han puesto en marcha. Pero no deberían olvidarse de la urgencia de afrontar el cambio climático. Y creo que se podría aprovechar la oportunidad para invertir en una mayor industrialización, pero invirtiendo en economía verde y sostenible, cambiando los parámetros. Deberíamos lograr un Nuevo Contrato Verde.
Obama ha adquirido ya otros importantes compromisos, como cerrar Guantánamo. ¿Puede la ONU aportar alguna ayuda a este respecto? Desde el primer momento de mi mandato pedí el cierre por cuestión humanitaria. Cuando Obama firmó esta orden de clausura yo di la bienvenida. Ahora Estados Unidos está consultando a otros Gobiernos para acomodar a los prisioneros.
Si dependiera de usted, ¿qué haría con la base de Guantánamo? ¿Construiría usted allí un memorial, un museo? [Se ríe]. Eso es algo que se sale de mi mandato.
Respecto a la crisis económica, usted a finales del pasado año ofreció la sede de la ONU para celebrar la cumbre financiera del G-20. ¿Hará ofertas similares en el futuro cercano? ¿Cómo puede colaborar la ONU en esta crisis? Esta crisis puede tener un impacto directo con nuestros objetivos más importantes, pilares del desarrollo global, como los Objetivos del Milenio [redu cciones drásticas de la pobreza, la falta de educación y sanidad, así como de la desigualdad de género]. Los paquetes de estímulo financiero deben estar coordinados internacionalmente, y la ONU puede aportar ideas y experiencias. Eso es lo que se debatió en el G-20, donde están representados el 80% del PIB total y el 80% de la población mundial, pero en el que no están representados otros muchos países.
Y usted lo que quiere es abrir, digamos, el grupo. Sí. La Asamblea General está debatiendo ahora sobre ello. Habrá otra reunión del G-20 en Londres y yo representaré a toda la ONU. Mi mensaje será simple y claro: los paquetes de estímulo financiero son necesarios, pero deben tener en cuenta a los mil millones de pobres que hay en el planeta.
Esos rescates financieros contienen cifras enormes. Unos 700.000 millones de euros en Estados Unidos y 150.000 en España. Cifras exorbitantes comparadas con las que se manejan para terminar con el hambre. En la reciente reunión de Madrid, por ejemplo, se ha creado un fondo contra el hambre de 5.500 millones. ¿Es una comparación frustrante? Considerando el impacto de esta crisis global, creo que las cantidades que se están manejando son lógicas, pero los países más industrializados no deben olvidar sus compromisos de ayuda. La Asamblea General aceptó el objetivo de que los países dedicaran el 0,7% del PIB a ayuda oficial al desarrollo para 2015. La tendencia es muy desigual. Hay países que hacen muchos progresos, como España, que será capaz de alcanzar ese objetivo en 2012. Esto es fantástico. Tener esta visión y esta humanidad en medio de la crisis financiera que vivimos es la única manera de alcanzar este objetivo en 2015. La oferta del Gobierno español de aportar mil millones al fondo ahora creado contra el hambre, unido a su compromiso con los Objetivos del Milenio, perfila un importante papel de liderazgo de este país dentro de la ONU. En los dos años que llevo en este puesto he comprobado que España es uno de los socios más fuertes de la ONU. De hecho, es ya la séptima vez que estoy en este país en dos años.
Creo que los ciudadanos españoles apreciamos enormemente el multilateralismo de la UE y de la ONU porque representan la democracia para un país que careció de ella hasta hace bien poco. Ésa es exactamente la razón por la cual España lidera la Alianza de Civilizaciones, que gana apoyos cada día en la comunidad internacional. Ustedes tuvieron una trágica guerra civil y superaron las diferencias de opinión. También supieron erradicar la intolerancia y promover un mejor entendimiento y conocimiento de las diferentes culturas. Y eso es lo que se necesita en gran medida en este momento de conflictos y de desafíos.
La tendencia general es la de recortar la ayuda. ¿Qué opinión le merece el hecho de que ninguna de las grandes potencias económicas cumpla con el 0,7%? Estoy advirtiendo contra la tendencia general al recorte. Se deben respetar los compromisos, e incluso acelerarse y acrecentarse. Un buen número de países europeos, y particularmente los nórdicos, están haciendo grandes progresos para llegar al 0,7%. España, como he dicho antes, está haciendo el mayor de los progresos. Y espero que otros le imiten. Pero hay importantes países, como Estados Unidos, como Japón..., sí, que están lejos del objetivo.
Nació en un pequeño país asiático de larguísima historia, Corea, en plena ocupación japonesa. Corría el año 1944, apenas un año antes de que el invasor se convirtiera en uno de los más importantes perdedores de la II Guerra Mundial. Una sangrienta guerra civil, entre 1950 y 1953, que terminó dividiendo el país, marcó su infancia en una zona rural de una nación entonces devastada y pobre. La ONU participó en aquella guerra y ha tutelado los pasos hacia la paz, la democracia y el desarrollo de Corea del Sur, hoy undécima potencia mundial. Ban Ki-moon, que a los 18 años estaba determinado a convertirse en diplomático, logró culminar su carrera con altas calificaciones y tuvo varios destinos relacionados con la ONU. Finalmente, en enero de 2007 se convirtió en el octavo secretario general de esas Naciones Unidas que tan determinantes han sido siempre en su vida. Así que Ban Ki-moon asegura que la ONU, para él, como coreano, era de joven un gran icono de esperanza. Pero es un hombre contenido y cuando se le pregunta si este puesto que ahora tiene es su sueño cumplido, medita y responde simplemente: "Desde el punto de vista personal, es realmente un gran honor".
El hombre que sucedió en el puesto al africano Kofi Annan me recibe en la suite del hotel Ritz donde se aloja. Ha llegado a Madrid para la celebración de la Cumbre del Hambre y por la tarde parte para el foro económico de Davos. Media docena de guardaespaldas vigilan la puerta de la suite. Están presentes en la entrevista tres de sus colaboradores, entre ellos su portavoz, la periodista haitiana Michele Montas. Viste impecable terno oscuro y aparenta menos años de los 64 que ya tiene bien cumplidos. Cuando entro en el saloncito de la lujosa habitación me estrecha la mano durante un largo rato, sonriente y cordial, y saluda en español: "¡Buenos días!". Pero es todo lo impenetrable que cabe esperar de un diplomático de la ONU que debe hacer un juramento de lealtad y discreción para poder tomar el mando de este inmenso organismo multilateral.
Ha sido objeto de numerosas críticas por su perfil político, que se considera bajo, cuando no inexistente. Se le acusa de ser demasiado diplomático y poco político; más secretario que general, se ha llegado a decir. Y él rechaza todas esas críticas sin perder la calma. Sólo dos detalles le delatan. Cuando habla de la ONU, de Estados Unidos, de Obama o de Oriente Próximo, se dirige a mí. Cuando habla de su estilo y su forma de liderazgo levanta un poco más la voz, muy poco, y mira más bien a sus colaboradores; como si buscara en ellos su aprobación o quizá también como si quisiera que tomaran buena nota. Difícil saber.
La ONU participó en la creación de la República de Corea y participó también en la guerra civil. ¿Se podría decir que la ONU es algo sustancial para su vida y su carrera? La ONU, para mí, como coreano, era un gran icono de esperanza. Ahora me preocupa cómo tender puentes entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Tras superar difíciles desafíos, Corea es ahora un país desarrollado. Sabemos cómo mejorar una situación socioeconómica y cómo conseguir la democratización. Así que intento dar una esperanza a los países en desarrollo. Cuando noto que se desesperan intento convencerles de que hay una esperanza si se trabaja con Naciones Unidas. No hay más que mirar el caso de mi país y de otros. Tengo argumentos para convencerles.
¿Cuál era la visión que tenía usted de la ONU cuando era muy joven? Con sólo doce años envió una carta al entonces secretario general Dag Mammarskjöld. Sí, hacía sólo tres años que había acabado la guerra civil en Corea y nosotros vimos los intentos de democratización del país y la opresión que ejerció la Unión Soviética. En efecto, escribí una carta a Dag Mammarskjöld y cuarenta años después me convierto en secretario general. Cuando me dirigí por primera vez a la Asamblea General de la ONU pensé que yo no debería ser secretario general si no fuera capaz de recibir ese tipo de cartas de niños de todo el mundo pidiendo libertad o democracia. Realmente me gustaría ver al mundo libre de opresión y de miedo, un mundo en el que la gente viviera con libertad. Ésa es mi ambición personal.
Toda su vida ha estado relacionada con la ONU. ¿Convertirse en secretario general fue para usted un sueño cumplido? Desde el punto de vista personal, realmente es un gran honor. Pero todavía hay un largo camino por recorrer y soy muy humilde a la hora de pensar si seré capaz de afrontar tantos desafíos. Veo tanta gente pobre, tanta gente enferma, tanta gente oprimida y que sufre en tantos conflictos... Veo tantos derechos humanos vulnerados, en mujeres, en niños... Me pregunto cómo puedo hacer más. ¿Qué puedo hacer por toda esa gente? Eso me motiva y me da energía.
Creo que cuando usted tenía 18 años estuvo en Washington, que pudo saludar al presidente John F. Kennedy y que incluso éste le preguntó qué quería estudiar y usted le dijo que sería diplomático. ¿Fue así? Sí, es cierto que estuve con el presidente Kennedy, pero éramos 40 o 50 jóvenes estudiantes de diferentes países y yo no tuve tiempo como para hablar. Es verdad que un reportero estadounidense me preguntó después de la visita y yo le dije que sería diplomático. Aquellos tiempos eran de gran inspiración para un estudiante coreano que provenía de una zona muy devastada del país. No teníamos nada en Corea y yo era un muchacho del campo. Así que fue un gran choque cultural. En ese tiempo me pregunté qué podría yo hacer por mi país y qué podría hacer mejor, y pensé que podría ser diplomático, que podría trabajar para Corea en la comunidad internacional. Y, en efecto, ése sí fue un sueño que se hizo realidad.
Usted vivía en el campo, en una zona pobre de un país pobre, pero para entonces ya había establecido muchas relaciones con los soldados americanos desplegados en su país. Sí, sí. Estados Unidos fue uno de los 21 países que contribuyeron con Corea y que participaron en la guerra bajo la bandera de la ONU. Los soldados americanos continuaron después en la península de Corea para defendernos de Corea del Norte. La relación entre Corea y Estados Unidos fue crucial y, sí, tuve mucho contacto con los estadounidenses y su cultura.
Ha recibido muchas críticas por su forma de trabajar. Se dice de usted, por ejemplo, que evita la confrontación. ¿Qué opina de ello? No estoy totalmente de acuerdo con esa idea. Hay diferentes estilos de trabajar, diferentes estilos de liderazgo. Mi estilo personal es muy consensual. Pongo mucho énfasis en lograr las cosas por consenso. Como diplomático, intento acercarme a los problemas de forma objetiva. Cuando se quiere resolver realmente algo complejo y los actores están en posiciones muy distantes, es necesario escuchar a ambas partes e intentar una solución de consenso. Creo que si te pones inmediatamente de parte de uno pierdes tu autoridad y tu poder para facilitar esos acuerdos. Además, el secretario general debe representar a 192 países y debe ser equilibrado en la defensa de los principios recogidos en la Carta de Naciones Unidas. Cuando están involucrados principios globales como los derechos humanos, entonces sí tengo voz. Es lo que he hecho en Gaza y en otras crisis. He condenado las agresiones y las violaciones de los derechos humanos. Pero para facilitar los acuerdos en temas sensibles hay que manejarse con cautela. Escuchar a las partes y buscar una solución aceptable para todos. Comprendo que haya quienes prefieran que me ponga de un lado, pero no puedo hacerlo. Hay que entender cuál es el papel de un secretario general.
Creo que lo que se le pide es que desarrolle usted un papel más político y menos diplomático. ¿Está usted preocupado por su falta de visibilidad? Mi trabajo es más político que diplomático. Y requiere liderazgo político. Lo sé, y creo sinceramente que he demostrado tenerlo. Estoy orgulloso de poder decir que me he reunido con más líderes políticos que cualquier otro líder político del mundo. En ocasiones me he visto con diez y hasta quince líderes en un solo día. He visitado hasta tres y cuatro países en un solo día, como acabo de hacer con motivo de mi viaje a Gaza. Me siento orgulloso de haber participado en este esfuerzo diplomático conjunto que ha logrado el alto el fuego. Mi estilo de ejercer el liderazgo no debería ser criticado. Se pueden encontrar hasta 192 estilos diferentes de 192 líderes políticos. Yo tengo el mío propio y creo que es ampliamente apreciado, que los críticos son sólo unos pocos.
El viaje de Ban Ki-moon a Gaza se produjo prácticamente en los últimos días del conflicto, entre el 17 y el 21 de enero, cuando otros grandes líderes ya habían visitado la zona, aunque no la franja asediada por las bombas israelíes donde en poco más de dos semanas se calcula que murieron 1.300 palestinos y quedaron heridos otros 5.450. Ban ofreció el día 20 una rueda de prensa en las ruinas del edificio de la ONU en Gaza destruido por los ataques. Durante los primeros días del conflicto, el secretario general se quedó en Nueva York. Reclamó el cese de los ataques el primer día, el 29 de diciembre, y una semana después, el 6 de enero, se inició una reunión especial del Consejo de Seguridad. Los colaboradores de Ban aseguran que tuvo una agenda frenética cargada de llamadas telefónicas y negociaciones. Finalmente, el día 9, el Consejo emitió una resolución exigiendo el alto el fuego y la apertura de corredores humanitarios, una resolución que Estados Unidos, aún bajo la Administración de Bush, no vetó. Se abstuvo.
Se critica su liderazgo, pero también he leído comentarios elogiosos sobre usted. Dicen que es muy madrugador, infatigable (sus colaboradores se ríen y asienten) y que le caracteriza su tesón y su paciencia. En efecto, yo trabajo más duro que nadie.
Según Jeffrey Sachs (director del Proyecto del Milenio de la ONU y asesor de Ban), la clave no es que la ONU fije más objetivos, sino que éstos se cumplan. Me gusta mucho esa idea y es un auténtico desafío en medio de esta crisis financiera. Yo voy a seguir recordando a los líderes que han de cumplir sus compromisos y que si pueden hacer más, siempre será bien recibido.
La ONU no permite obtener éxitos clamorosos, me temo. A mí no me interesa tanto el éxito personal y rentable como a los políticos. Hago un trabajo discreto que a veces no está a la vista, lo que es una manera muy diferente de ejercer el liderazgo. El papel es muy distinto. Tengo que tratar con 192 países y no soy el presidente o el primer ministro de un país en concreto que puede mostrar una visión muy específica o dura sobre un determinado tema. No hay más que observar los conflictos regionales. Normalmente, ningún país hace ninguna concesión. Defiende públicamente su posición, sea razonable o no, de manera inflexible. Ése es el principio de los problemas. Yo también podría ser inmensamente inflexible, pero no debo. Si actuara de ese modo, no estaría cumpliendo con mi deber. Es algo que la gente y sus lectores deben comprender. Deben entender la naturaleza exacta del papel de un secretario general.
Vivimos momentos de esperanza con el cambio de presidencia en Estados Unidos. ¿Usted también? Yo creo que estamos entrando en una nueva era que va a mejorar las relaciones entre Estados Unidos y la ONU. Estará usted de acuerdo en que Estados Unidos es el más importante contribuyente de la ONU...
Sí, aporta el 22% de su presupuesto. ... Y que también es uno de los Estados miembros más importante de la organización. Por tanto, es extremadamente importante mantener una relación más estrecha. Estados Unidos y la ONU comparten objetivos e ideales recogidos en la Carta de la ONU: paz, seguridad, desarrollo y derechos humanos. Realmente me sentí muy animado el pasado 23 de enero cuando hablé con el presidente Barack Obama y comprobé su grado de compromiso. Hablamos de cambio climático, de seguridad alimentaria y también de los conflictos actuales, como el de Oriente Próximo. Le dije que para Estados Unidos debe ser un tema prioritario, porque la paz y la estabilidad en la zona tienen importantes implicaciones en la paz y la estabilidad del resto del mundo. Hablamos también de la reforma de la ONU, que busca dotar de mayor efectividad a la organización y también generar mayor confianza para afrontar todos los desafíos.
La reforma de la ONU tiene históricamente un escollo fundamental, el de la reforma de su órgano más poderoso y ejecutivo: el Consejo de Seguridad. En este órgano están representados quince países: diez tienen turno rotatorio. Otros cinco tienen asiento permanente y, además, derecho de veto. Son los cinco grandes victoriosos de la II Guerra Mundial: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, China y Rusia.
¿Hablaron ustedes concretamente también de la reforma del Consejo de Seguridad? No, realmente. Hay tantos asuntos...
¿Usted cree que será capaz de lograr o al menos de ver la reforma del Consejo de Seguridad, o es un objetivo imposible? Considerando los tremendos cambios habidos en la escena política desde la fundación de la ONU -63 años ya-, creo que todo el mundo está de acuerdo en que es absolutamente necesario que el Consejo de Seguridad debe ser reformado para ser más democrático, más representativo y más transparente. Creo que no hay objeción alguna a este principio; que hay un consenso. ¿Cómo reformarlo y a quién debe estar representando en el Consejo de Seguridad? ¿De qué manera? Todo esto es objeto de un larguísimo debate que se inició hace ya varios años. La Asamblea General adoptó una importantísima resolución el año pasado para debatir de manera informal esas modalidades de la reforma, y yo como secretario general debo facilitar ese diálogo. Porque la decisión es de los Estados miembros, no del secretario general.
¿Ve usted una buena disposición por parte de los cinco países con derecho de veto? Esto es algo que todavía tenemos que ver. Es una materia muy sensible en la cual el secretario general no tiene ninguna posición que tomar.
¿Podría usted precisar cuáles son los primeros pasos que espera que dé Estados Unidos en relación con la ONU? Este año 2009 va a ser crucial para el cambio climático. Hay muchas crisis: la crisis alimentaria, la crisis energética, Congo, Darfur, Zimbabue, Somalia... Pero el cambio climático es una amenaza global para toda la humanidad, para todo el planeta, en el que hay que galvanizar todas las voluntades políticas, movilizar todos los recursos. Para diciembre tenemos que lograr un acuerdo equilibrado, efectivo y aceptable para reemplazar al Protocolo de Kioto [que fijó una reducción mundial de emisiones de gases de efecto invernadero de un 5% para 2012 con respecto a 1990]. Y en este terreno, creo que la Administración de Obama va a ser muy proactiva. La lucha contra el cambio climático deben encabezarla los países desarrollados porque son los que más han contribuido al calentamiento global. Además son los que tienen la capacidad tecnológica de afrontarlo y de lograr que los países en desarrollo se puedan subir al tren sintiéndose cómodos en los esfuerzos conjuntos.
La crisis económica puede ser de gran ayuda para lograr el objetivo de recortar emisiones. La crisis financiera es un asunto muy serio y urgente y, por tanto, doy la bienvenida y deseo el mayor éxito a los paquetes de estímulo financiero que los países desarrollados han puesto en marcha. Pero no deberían olvidarse de la urgencia de afrontar el cambio climático. Y creo que se podría aprovechar la oportunidad para invertir en una mayor industrialización, pero invirtiendo en economía verde y sostenible, cambiando los parámetros. Deberíamos lograr un Nuevo Contrato Verde.
Obama ha adquirido ya otros importantes compromisos, como cerrar Guantánamo. ¿Puede la ONU aportar alguna ayuda a este respecto? Desde el primer momento de mi mandato pedí el cierre por cuestión humanitaria. Cuando Obama firmó esta orden de clausura yo di la bienvenida. Ahora Estados Unidos está consultando a otros Gobiernos para acomodar a los prisioneros.
Si dependiera de usted, ¿qué haría con la base de Guantánamo? ¿Construiría usted allí un memorial, un museo? [Se ríe]. Eso es algo que se sale de mi mandato.
Respecto a la crisis económica, usted a finales del pasado año ofreció la sede de la ONU para celebrar la cumbre financiera del G-20. ¿Hará ofertas similares en el futuro cercano? ¿Cómo puede colaborar la ONU en esta crisis? Esta crisis puede tener un impacto directo con nuestros objetivos más importantes, pilares del desarrollo global, como los Objetivos del Milenio [redu cciones drásticas de la pobreza, la falta de educación y sanidad, así como de la desigualdad de género]. Los paquetes de estímulo financiero deben estar coordinados internacionalmente, y la ONU puede aportar ideas y experiencias. Eso es lo que se debatió en el G-20, donde están representados el 80% del PIB total y el 80% de la población mundial, pero en el que no están representados otros muchos países.
Y usted lo que quiere es abrir, digamos, el grupo. Sí. La Asamblea General está debatiendo ahora sobre ello. Habrá otra reunión del G-20 en Londres y yo representaré a toda la ONU. Mi mensaje será simple y claro: los paquetes de estímulo financiero son necesarios, pero deben tener en cuenta a los mil millones de pobres que hay en el planeta.
Esos rescates financieros contienen cifras enormes. Unos 700.000 millones de euros en Estados Unidos y 150.000 en España. Cifras exorbitantes comparadas con las que se manejan para terminar con el hambre. En la reciente reunión de Madrid, por ejemplo, se ha creado un fondo contra el hambre de 5.500 millones. ¿Es una comparación frustrante? Considerando el impacto de esta crisis global, creo que las cantidades que se están manejando son lógicas, pero los países más industrializados no deben olvidar sus compromisos de ayuda. La Asamblea General aceptó el objetivo de que los países dedicaran el 0,7% del PIB a ayuda oficial al desarrollo para 2015. La tendencia es muy desigual. Hay países que hacen muchos progresos, como España, que será capaz de alcanzar ese objetivo en 2012. Esto es fantástico. Tener esta visión y esta humanidad en medio de la crisis financiera que vivimos es la única manera de alcanzar este objetivo en 2015. La oferta del Gobierno español de aportar mil millones al fondo ahora creado contra el hambre, unido a su compromiso con los Objetivos del Milenio, perfila un importante papel de liderazgo de este país dentro de la ONU. En los dos años que llevo en este puesto he comprobado que España es uno de los socios más fuertes de la ONU. De hecho, es ya la séptima vez que estoy en este país en dos años.
Creo que los ciudadanos españoles apreciamos enormemente el multilateralismo de la UE y de la ONU porque representan la democracia para un país que careció de ella hasta hace bien poco. Ésa es exactamente la razón por la cual España lidera la Alianza de Civilizaciones, que gana apoyos cada día en la comunidad internacional. Ustedes tuvieron una trágica guerra civil y superaron las diferencias de opinión. También supieron erradicar la intolerancia y promover un mejor entendimiento y conocimiento de las diferentes culturas. Y eso es lo que se necesita en gran medida en este momento de conflictos y de desafíos.
La tendencia general es la de recortar la ayuda. ¿Qué opinión le merece el hecho de que ninguna de las grandes potencias económicas cumpla con el 0,7%? Estoy advirtiendo contra la tendencia general al recorte. Se deben respetar los compromisos, e incluso acelerarse y acrecentarse. Un buen número de países europeos, y particularmente los nórdicos, están haciendo grandes progresos para llegar al 0,7%. España, como he dicho antes, está haciendo el mayor de los progresos. Y espero que otros le imiten. Pero hay importantes países, como Estados Unidos, como Japón..., sí, que están lejos del objetivo.
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ONU.
Francia y Reino Unido se ocultaron la ruta de sus submarinos nucleares.
Noticia:
Es un incidente increíble. Usted está en medio del mar y, por un cúmulo extraordinario de casualidades, de pronto se encuentra de frente con un submarino británico portador de misiles nucleares. ¡Imagínese, con lo inmenso que es el océano!".
Al ministro francés de Defensa, Hervé Morin, le resulta increíble que el Vanguard británico y Le Triomphant francés, de propulsión nuclear y dotados con misiles de cabeza atómica, pudieran colisionar el pasado día 4 en medio del Atlántico, según confesaba ayer a Canal +.
A los mandos y expertos militares consultados por EL PAÍS también se lo parece, pero no porque el océano sea tan inmenso, sino porque existen procedimientos reglados para evitar un incidente que pudo tener consecuencias apocalípticas.
El manual de la OTAN se denomina Water Space Management (Gestión del Espacio Marítimo) y es una especie de código de tráfico para submarinos. Según el mismo, antes de salir de patrulla, los submarinos deben emitir una NOI (Nota de Intenciones) con la delimitación de la zona donde van a operar, para que no se produzcan interferencias. Incluso durante los tránsitos, los submarinos tienen que comunicar su derrota (trayectoria) y, en función de la misma, se les reserva un espacio (denominado moving submarine haven o refugio móvil).
Esta información se distribuye y actualiza, a través de los mandos de la OTAN, no sólo a las marinas aliadas, sino también a las amigas (Rusia está obviamente excluida). El problema, según las fuentes consultadas, es que sólo se difunden los datos de los submarinos convencionales y de ataque, pero no de los portadores de misiles balísticos, como el Vanguard y el Triomphant, que se guardan celosamente por considerarse parte de la disuasión nuclear.
En este caso, se supone que EE UU, Reino Unido y Francia se informan entre sí. Nadie duda de que el Pentágono conoce los movimientos de los submarinos británicos, pero parece que París y Londres ignoran lo que hacen sus vecinos del otro lado del Canal de la Mancha. Si hay una línea de comunicación entre el cuartel de los submarinos franceses en Brest y el británico en Norwood, no funciona.
Aunque el incidente se produjo a principios de febrero, los Gobiernos de la OTAN, igual que la opinión pública, no se enteraron hasta el pasado lunes, a través del diario británico The Sun. Cuando pidieron explicaciones a los países implicados, éstos dijeron que se han abierto sendas investigaciones y aún no se conocen los resultados. Nada más.
Morin alegó ayer que hasta que el Vanguard llegó a su base de Fasfane (Escocia) la semana pasada, no hubo conciencia de lo sucedido. La Marina francesa dijo inicialmente que Le Triomphant había chocado con un objeto sumergido, "probablemente un contenedor".
A partir de la información disponible, los expertos consultados por EL PAÍS estiman que el incidente debió producirse a una distancia de entre 480 y 750 millas (888 a 1.387 kilómetros) al oeste de la base francesa de L'Ille Longe y al menos a 200 metros de profundidad.
Fue el submarino francés, explican, el que arremetió contra el británico y, también, el que se llevó la peor parte, pues su domo de proa, con el valioso sonar de Thales, resultó muy dañado. En todo caso, ambos pasarán varios meses en dique seco.
Si los 240 tripulantes resultaron ilesos, estiman las mismas fuentes, es porque navegaban muy despacio, a unos tres nudos (5,5 kilómetros por hora), lo que dificultó también que se detectaran entre sí. Las consecuencias habrían podido ser catastróficas si estos dos colosos (de 14.000 y 16.000 toneladas) hubieran colisionado a la velocidad a la que habitualmente navegan en tránsito: más de 15 nudos (27,7 kilómetros por hora).
"Afortunadamente, no hubo daños personales. Pero eso no significa que no haya víctimas. Seguro que rodarán cabezas. Y gordas", afirma un marino con larga experiencia en la OTAN.
Comentario:
¡Increíble que ocurran este tipo de accidentes y, todo por ocultar información! Ahi están las consecuencias de la desconfianza que existe en el mundo...y eso que son dos países "aliados".
Es un incidente increíble. Usted está en medio del mar y, por un cúmulo extraordinario de casualidades, de pronto se encuentra de frente con un submarino británico portador de misiles nucleares. ¡Imagínese, con lo inmenso que es el océano!".
Al ministro francés de Defensa, Hervé Morin, le resulta increíble que el Vanguard británico y Le Triomphant francés, de propulsión nuclear y dotados con misiles de cabeza atómica, pudieran colisionar el pasado día 4 en medio del Atlántico, según confesaba ayer a Canal +.
A los mandos y expertos militares consultados por EL PAÍS también se lo parece, pero no porque el océano sea tan inmenso, sino porque existen procedimientos reglados para evitar un incidente que pudo tener consecuencias apocalípticas.
El manual de la OTAN se denomina Water Space Management (Gestión del Espacio Marítimo) y es una especie de código de tráfico para submarinos. Según el mismo, antes de salir de patrulla, los submarinos deben emitir una NOI (Nota de Intenciones) con la delimitación de la zona donde van a operar, para que no se produzcan interferencias. Incluso durante los tránsitos, los submarinos tienen que comunicar su derrota (trayectoria) y, en función de la misma, se les reserva un espacio (denominado moving submarine haven o refugio móvil).
Esta información se distribuye y actualiza, a través de los mandos de la OTAN, no sólo a las marinas aliadas, sino también a las amigas (Rusia está obviamente excluida). El problema, según las fuentes consultadas, es que sólo se difunden los datos de los submarinos convencionales y de ataque, pero no de los portadores de misiles balísticos, como el Vanguard y el Triomphant, que se guardan celosamente por considerarse parte de la disuasión nuclear.
En este caso, se supone que EE UU, Reino Unido y Francia se informan entre sí. Nadie duda de que el Pentágono conoce los movimientos de los submarinos británicos, pero parece que París y Londres ignoran lo que hacen sus vecinos del otro lado del Canal de la Mancha. Si hay una línea de comunicación entre el cuartel de los submarinos franceses en Brest y el británico en Norwood, no funciona.
Aunque el incidente se produjo a principios de febrero, los Gobiernos de la OTAN, igual que la opinión pública, no se enteraron hasta el pasado lunes, a través del diario británico The Sun. Cuando pidieron explicaciones a los países implicados, éstos dijeron que se han abierto sendas investigaciones y aún no se conocen los resultados. Nada más.
Morin alegó ayer que hasta que el Vanguard llegó a su base de Fasfane (Escocia) la semana pasada, no hubo conciencia de lo sucedido. La Marina francesa dijo inicialmente que Le Triomphant había chocado con un objeto sumergido, "probablemente un contenedor".
A partir de la información disponible, los expertos consultados por EL PAÍS estiman que el incidente debió producirse a una distancia de entre 480 y 750 millas (888 a 1.387 kilómetros) al oeste de la base francesa de L'Ille Longe y al menos a 200 metros de profundidad.
Fue el submarino francés, explican, el que arremetió contra el británico y, también, el que se llevó la peor parte, pues su domo de proa, con el valioso sonar de Thales, resultó muy dañado. En todo caso, ambos pasarán varios meses en dique seco.
Si los 240 tripulantes resultaron ilesos, estiman las mismas fuentes, es porque navegaban muy despacio, a unos tres nudos (5,5 kilómetros por hora), lo que dificultó también que se detectaran entre sí. Las consecuencias habrían podido ser catastróficas si estos dos colosos (de 14.000 y 16.000 toneladas) hubieran colisionado a la velocidad a la que habitualmente navegan en tránsito: más de 15 nudos (27,7 kilómetros por hora).
"Afortunadamente, no hubo daños personales. Pero eso no significa que no haya víctimas. Seguro que rodarán cabezas. Y gordas", afirma un marino con larga experiencia en la OTAN.
Comentario:
¡Increíble que ocurran este tipo de accidentes y, todo por ocultar información! Ahi están las consecuencias de la desconfianza que existe en el mundo...y eso que son dos países "aliados".
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Submarinos nucleares.
Israel condiciona la apertura de las fronteras de Gaza a la liberación de Shalit.
Noticia:
Un paso adelante y dos atrás en el enmarañado proceso de negociación para la entrada en vigor de una tregua en Gaza y la apertura de los cruces fronterizos, un paso imprescindible para que la franja reciba los materiales necesarios para la reconstrucción de las miles de viviendas y fábricas devastadas durante la guerra de 22 días concluida el 18 de enero. El Gobierno israelí, tras una reunión de su Gabinete de seguridad, ha decidido rechazar la propuesta egipcia hasta que el soldado cautivo de Hamás, Gilad Shalit, regrese a territorio israelí. Un vínculo que el movimiento fundamentalista rechazó sin dilación. "No habrá tregua mientras los pasos fronterizos no se abran", declaró desde Damasco el líder islamista en el exilio, Jaled Meshal.
Sólo hace tres días, las negociaciones parecían haber madurado hasta el punto que numerosos analistas auguraban un pronto desenlace. Ahora todo ha cambiado de nuevo. "Negociaremos la liberación de Shalit, y sólo después estaremos dispuestos a discutir sobre los pasos de Gaza y la reconstrucción de la franja", aseguró Olmert. Un calendario inaceptable para Hamás, que teme que una vez realizado el intercambio de un millar de prisioneros palestinos por el cabo israelí, las fronteras permanezcan selladas. Ni siquiera la ayuda humanitaria llega al territorio palestino en la cantidad necesaria para paliar la desastrosa situación económica de Gaza. El Gobierno israelí prohíbe incluso que los libros de texto y material para las escuelas llegue a la franja.
En el trasfondo emerge una bronca monumental entre el primer ministro, Ehud Olmert, y el responsable de Defensa, Ehud Barak, que puede acarrear efectos perniciosos en las relaciones entre Israel y Egipto. El enviado del ministro de Defensa para las negociaciones con los mediadores egipcios, Amos Gilad, se despachó a gusto contra su jefe del Gobierno. Según informaba el diario Maariv, Gilad se siente ofendido por los ataques recibidos desde el entorno de la Oficina del Primer Ministro, que le acusan de adoptar decisiones sin consultar. Gilad tilda la imputación de "simples mentiras" y asegura que entrega informes detallados por escrito de todas sus reuniones con los mediadores egipcios y que sólo cumple las órdenes impartidas por Olmert y Barak.
"No entiendo", se explaya Gilad, "qué es lo que realmente quieren hacer. ¿Insultar a los egipcios? Ya les hemos insultado. Es una locura. Egipto es casi nuestro último aliado en la región... Ha demostrado un coraje extraordinario. Nos ha dado espacio de maniobra, intentan mediar y muestran una buena voluntad que nunca habíamos visto antes. El presidente Hosni Mubarak ha sido valiente y justo, la frontera de Rafah está cerrada y Hamás sigue bajo asedio. ¿Qué pretendemos, que trabajen para nosotros? ¿Qué sean una unidad subordinada a nosotros? Hablamos de un país de 85 millones de habitantes que casi nos destroza en 1948 y que nos asestó un golpe en 1973. Mira lo que está sucediendo en la región, cómo la lava bulle. Mira Jordania, mira Turquía, ¿queremos perderlo todo?".
Comentario:
Yo diría que no hay pasos ni para adelante ni para atrás en el supuesto proceso de paz, sino más bien absoluto estancamiento.
Un paso adelante y dos atrás en el enmarañado proceso de negociación para la entrada en vigor de una tregua en Gaza y la apertura de los cruces fronterizos, un paso imprescindible para que la franja reciba los materiales necesarios para la reconstrucción de las miles de viviendas y fábricas devastadas durante la guerra de 22 días concluida el 18 de enero. El Gobierno israelí, tras una reunión de su Gabinete de seguridad, ha decidido rechazar la propuesta egipcia hasta que el soldado cautivo de Hamás, Gilad Shalit, regrese a territorio israelí. Un vínculo que el movimiento fundamentalista rechazó sin dilación. "No habrá tregua mientras los pasos fronterizos no se abran", declaró desde Damasco el líder islamista en el exilio, Jaled Meshal.
Sólo hace tres días, las negociaciones parecían haber madurado hasta el punto que numerosos analistas auguraban un pronto desenlace. Ahora todo ha cambiado de nuevo. "Negociaremos la liberación de Shalit, y sólo después estaremos dispuestos a discutir sobre los pasos de Gaza y la reconstrucción de la franja", aseguró Olmert. Un calendario inaceptable para Hamás, que teme que una vez realizado el intercambio de un millar de prisioneros palestinos por el cabo israelí, las fronteras permanezcan selladas. Ni siquiera la ayuda humanitaria llega al territorio palestino en la cantidad necesaria para paliar la desastrosa situación económica de Gaza. El Gobierno israelí prohíbe incluso que los libros de texto y material para las escuelas llegue a la franja.
En el trasfondo emerge una bronca monumental entre el primer ministro, Ehud Olmert, y el responsable de Defensa, Ehud Barak, que puede acarrear efectos perniciosos en las relaciones entre Israel y Egipto. El enviado del ministro de Defensa para las negociaciones con los mediadores egipcios, Amos Gilad, se despachó a gusto contra su jefe del Gobierno. Según informaba el diario Maariv, Gilad se siente ofendido por los ataques recibidos desde el entorno de la Oficina del Primer Ministro, que le acusan de adoptar decisiones sin consultar. Gilad tilda la imputación de "simples mentiras" y asegura que entrega informes detallados por escrito de todas sus reuniones con los mediadores egipcios y que sólo cumple las órdenes impartidas por Olmert y Barak.
"No entiendo", se explaya Gilad, "qué es lo que realmente quieren hacer. ¿Insultar a los egipcios? Ya les hemos insultado. Es una locura. Egipto es casi nuestro último aliado en la región... Ha demostrado un coraje extraordinario. Nos ha dado espacio de maniobra, intentan mediar y muestran una buena voluntad que nunca habíamos visto antes. El presidente Hosni Mubarak ha sido valiente y justo, la frontera de Rafah está cerrada y Hamás sigue bajo asedio. ¿Qué pretendemos, que trabajen para nosotros? ¿Qué sean una unidad subordinada a nosotros? Hablamos de un país de 85 millones de habitantes que casi nos destroza en 1948 y que nos asestó un golpe en 1973. Mira lo que está sucediendo en la región, cómo la lava bulle. Mira Jordania, mira Turquía, ¿queremos perderlo todo?".
Comentario:
Yo diría que no hay pasos ni para adelante ni para atrás en el supuesto proceso de paz, sino más bien absoluto estancamiento.
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Gaza.
Una píldora puede borrar malos recuerdos.
Noticia:
La investigación indica que se pueden combatir miedos originados en situaciones traumáticas.
Con una dosis del fármaco se rompe el proceso de reconsolidación de la memoria, de manera que los eventos desafortunados desaparecen o se quedan en el olvido.
Este avance en el manejo de la memoria fue posible gracias a investigaciones sobre estrés postraumático que desarrollaron científicos del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Amsterdam (Holanda), y fue publicado en la edición de Internet de la revista Nature Neuroscience.
Estudios previos habían demostrado que durante los primeros momentos de formación de los recuerdos es posible hacerlos desaparecer, porque durante años se creyó que los ya consolidados en la memoria permanecían ahí para siempre.
Para la investigación de los científicos holandeses se hizo una prueba con dos grupos de personas que padecían aracnofobia.
Les mostraron imágenes de arañas con el objeto de crearles un recuerdo traumático, y posteriormente les suministraron un placebo o el bloqueador propanolol (medicamento contra la hipertensión), sin que los pacientes supieran si se trataba de uno u otro.
En el grupo que consumió propanolol decreció de manera significativa la respuesta traumática a las imágenes de las arañas al volver a verlas, 24 horas después.
Pero lo más sorprendente fue que en los tratados con el propanolol no se producía una restauración de la respuesta traumática, lo que sugiere que se logró borrar por completo su recuerdo aterrador. Es "un resultado muy prometedor para el tratamiento de memorias intrusivas (aquellas persistentes e indeseadas), tales como las que suceden en el síndrome de estrés postraumático", le dijo a elmundo.es Joseph LeDoux, catedrático de neurociencia y sicología en la Universidad de Nueva York.
Traumas de alto estrés
Este trastorno se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático, un atentado, una violación, un asalto, un secuestro, un accidente, etcétera.
Las imágenes de la situación traumática vuelven a experimentarse una y otra vez (flashback), en contra de la voluntad del individuo y a pesar del paso del tiempo Ven la situación con todo lujo de detalles, acompañada de intensas reacciones de ansiedad.
Todo ello genera un fuerte estrés, agotamiento, emociones intensas y pensamientos irracionales.
Merel Kindt, director del estudio, señaló a elmundo.es que "estos hallazgos muestran que podremos desarrollar técnicas capaces de reducir permanentemente miedos como los del estrés postraumático, fobias y otros trastornos de ansiedad".
Comentario:
Será interesante ver hasta donde se puede llegar con un medicamento de este tipo, porque hay sucesos del pasado que "moldearon" la forma de ser de una persona. Al desaparecer el recuerdo, ¿desaparecerá o se modificará la conducta de la persona?
La investigación indica que se pueden combatir miedos originados en situaciones traumáticas.
Con una dosis del fármaco se rompe el proceso de reconsolidación de la memoria, de manera que los eventos desafortunados desaparecen o se quedan en el olvido.
Este avance en el manejo de la memoria fue posible gracias a investigaciones sobre estrés postraumático que desarrollaron científicos del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Amsterdam (Holanda), y fue publicado en la edición de Internet de la revista Nature Neuroscience.
Estudios previos habían demostrado que durante los primeros momentos de formación de los recuerdos es posible hacerlos desaparecer, porque durante años se creyó que los ya consolidados en la memoria permanecían ahí para siempre.
Para la investigación de los científicos holandeses se hizo una prueba con dos grupos de personas que padecían aracnofobia.
Les mostraron imágenes de arañas con el objeto de crearles un recuerdo traumático, y posteriormente les suministraron un placebo o el bloqueador propanolol (medicamento contra la hipertensión), sin que los pacientes supieran si se trataba de uno u otro.
En el grupo que consumió propanolol decreció de manera significativa la respuesta traumática a las imágenes de las arañas al volver a verlas, 24 horas después.
Pero lo más sorprendente fue que en los tratados con el propanolol no se producía una restauración de la respuesta traumática, lo que sugiere que se logró borrar por completo su recuerdo aterrador. Es "un resultado muy prometedor para el tratamiento de memorias intrusivas (aquellas persistentes e indeseadas), tales como las que suceden en el síndrome de estrés postraumático", le dijo a elmundo.es Joseph LeDoux, catedrático de neurociencia y sicología en la Universidad de Nueva York.
Traumas de alto estrés
Este trastorno se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático, un atentado, una violación, un asalto, un secuestro, un accidente, etcétera.
Las imágenes de la situación traumática vuelven a experimentarse una y otra vez (flashback), en contra de la voluntad del individuo y a pesar del paso del tiempo Ven la situación con todo lujo de detalles, acompañada de intensas reacciones de ansiedad.
Todo ello genera un fuerte estrés, agotamiento, emociones intensas y pensamientos irracionales.
Merel Kindt, director del estudio, señaló a elmundo.es que "estos hallazgos muestran que podremos desarrollar técnicas capaces de reducir permanentemente miedos como los del estrés postraumático, fobias y otros trastornos de ansiedad".
Comentario:
Será interesante ver hasta donde se puede llegar con un medicamento de este tipo, porque hay sucesos del pasado que "moldearon" la forma de ser de una persona. Al desaparecer el recuerdo, ¿desaparecerá o se modificará la conducta de la persona?
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Recuerdos desagradables.
Descubren el porqué de la apatía y el cansancio.
Noticia:
La entrada de células inmunológicas en el cerebro causa ciertos síntomas asociados a las enfermedades crónicas inflamatorias como el cansancio, la apatía y el malestar general.
Esa es la conclusión de una investigación de la Universidad de Calgary (Canadá) que aparece hoy publicada en "The Journal of Neuroscience".
El equipo científico, dirigido por Mark Swain, ha demostrado por primera vez que las células inmunológicas pueden infiltrarse en el cerebro.
De esta manera, explican, se establece una vía de comunicación entre los órganos enfermos e inflamados y el sistema nervioso, que desencadenaría la aparición de síntomas como el cansancio y los cambios de comportamiento social en los individuos.
Los cuadros de dolencias crónicas inflamatorias tales como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal, la psoriasis y la enfermedad hepática vienen acompañadas de fatiga, malestar general y pérdida del interés social del paciente.
Los científicos se preguntaron cómo la inflamación en otros órganos del cuerpo podía tener un impacto en el cerebro, que es el encargado de desencadenar esos síntomas que empeoran la calidad de vida.
Y para responder a esta cuestión, el equipo investigador estudió a ratones de laboratorio modificados para padecer inflamación en el hígado.
Para su sorpresa, descubrieron que un tipo de glóbulos blancos, los monocitos, se infiltraban en el cerebro: una vía de comunicación entre el hígado y el cerebro que descarta la extendida creencia de que las células inmunológicas no pueden traspasar la barrera sangre-cerebro.
En primer lugar, los investigadores observaron que la inflamación del hígado provocó que unas células cerebrales, llamadas microglías, produjesen CCL2, un compuesto químico que atrae a los monocitos al cerebro.
Al bloquear la acción de llamada del CCL2, consiguieron impedir la entrada de los monocitos al cerebro, a pesar de que la inflamación del hígado seguía existiendo.
Por otra parte, la inflamación del hígado también estimulaba que unas células cerebrales produjeran un compuesto inmunológico.
Cuando los científicos interrumpieron el efecto de ese compuesto, las microglías produjeron menor cantidad de CCL2 y los monocitos tampoco entraron en el cerebro.
Aquellos ratones en los que las células inmunológicas no pasaron al cerebro presentaron mayor interacción social con otros animales y mayor movilidad.
Este hallazgo, indican los científicos, indica que las personas con enfermedades inflamatorias crónicas pueden beneficiarse de los tratamientos que limiten el acceso de los monocitos al cerebro.
Comentario:
Si ya hay medicamentos para la depresión, ahora falta desarrollar algo que combatala apatía y el cansancio.
La entrada de células inmunológicas en el cerebro causa ciertos síntomas asociados a las enfermedades crónicas inflamatorias como el cansancio, la apatía y el malestar general.
Esa es la conclusión de una investigación de la Universidad de Calgary (Canadá) que aparece hoy publicada en "The Journal of Neuroscience".
El equipo científico, dirigido por Mark Swain, ha demostrado por primera vez que las células inmunológicas pueden infiltrarse en el cerebro.
De esta manera, explican, se establece una vía de comunicación entre los órganos enfermos e inflamados y el sistema nervioso, que desencadenaría la aparición de síntomas como el cansancio y los cambios de comportamiento social en los individuos.
Los cuadros de dolencias crónicas inflamatorias tales como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal, la psoriasis y la enfermedad hepática vienen acompañadas de fatiga, malestar general y pérdida del interés social del paciente.
Los científicos se preguntaron cómo la inflamación en otros órganos del cuerpo podía tener un impacto en el cerebro, que es el encargado de desencadenar esos síntomas que empeoran la calidad de vida.
Y para responder a esta cuestión, el equipo investigador estudió a ratones de laboratorio modificados para padecer inflamación en el hígado.
Para su sorpresa, descubrieron que un tipo de glóbulos blancos, los monocitos, se infiltraban en el cerebro: una vía de comunicación entre el hígado y el cerebro que descarta la extendida creencia de que las células inmunológicas no pueden traspasar la barrera sangre-cerebro.
En primer lugar, los investigadores observaron que la inflamación del hígado provocó que unas células cerebrales, llamadas microglías, produjesen CCL2, un compuesto químico que atrae a los monocitos al cerebro.
Al bloquear la acción de llamada del CCL2, consiguieron impedir la entrada de los monocitos al cerebro, a pesar de que la inflamación del hígado seguía existiendo.
Por otra parte, la inflamación del hígado también estimulaba que unas células cerebrales produjeran un compuesto inmunológico.
Cuando los científicos interrumpieron el efecto de ese compuesto, las microglías produjeron menor cantidad de CCL2 y los monocitos tampoco entraron en el cerebro.
Aquellos ratones en los que las células inmunológicas no pasaron al cerebro presentaron mayor interacción social con otros animales y mayor movilidad.
Este hallazgo, indican los científicos, indica que las personas con enfermedades inflamatorias crónicas pueden beneficiarse de los tratamientos que limiten el acceso de los monocitos al cerebro.
Comentario:
Si ya hay medicamentos para la depresión, ahora falta desarrollar algo que combatala apatía y el cansancio.
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Apatía y cansancio.
Vuelven los celulares grandes.
Noticia:
En medio de la efervescencia de dispositivos moviles con funciones cada vez más sofisticadas y convergentes, cuando todos pensaban que atrás quedaron los celulares "tabiques" y sin pantallas con colores, resurge una gama de teléfonos sencillos, sin menú, con pocas teclas pero grandes.
Emporia Telecomm, un fabricante austriaco, trajo al Congreso Mundial de Móviles de la GSMA, estos equipos que están teniendo gran demanda en el mercado europeo y que se dirigen principalmente al segmento de adultos mayores o para personas con discapacidad visual.
Son teléfonos que ya se venden en 22 países y que como valor agregado cuentan con una tecla en la parte posterior para comunicarse directamente con su médico o a un hospital, además de tener una linterna.
Pero no por eso dejan de tener un diseño moderno, pues la firma austriaca familiar lanzó el emporiaTalk premium, con teclas deslizantes, un directorio extraible y función de manos libres.
Hay otros más sencillos que mucho se parecen a los primeros teléfonos celulares que salieron al mercado.
La empresa asegura que apostar a este nicho es la estrategia correcta para enfrentar la contracción en el mercado de la telefonía móvil, el cual se "está hundiendo en todo el mundo y los fabricantes corrigen sus pronósticos a la baja casi diariamente".
Sin embargo, los fabricantes de smarthpones y de teléfonos para personas mayores son de los pocos que pueden presentar buenas cifras, sostuvo.
Con estos equipos, Emporia duplicó su facturación en 2008 al vender alrededor de medio millon de aparatos.
Indicó que hasta ahora este nicho se ha dejado de lado por parte de las grandes fabricantes de equipos.
Comentario:
Pues habrá a quién le gusten y le sean útiles.
En medio de la efervescencia de dispositivos moviles con funciones cada vez más sofisticadas y convergentes, cuando todos pensaban que atrás quedaron los celulares "tabiques" y sin pantallas con colores, resurge una gama de teléfonos sencillos, sin menú, con pocas teclas pero grandes.
Emporia Telecomm, un fabricante austriaco, trajo al Congreso Mundial de Móviles de la GSMA, estos equipos que están teniendo gran demanda en el mercado europeo y que se dirigen principalmente al segmento de adultos mayores o para personas con discapacidad visual.
Son teléfonos que ya se venden en 22 países y que como valor agregado cuentan con una tecla en la parte posterior para comunicarse directamente con su médico o a un hospital, además de tener una linterna.
Pero no por eso dejan de tener un diseño moderno, pues la firma austriaca familiar lanzó el emporiaTalk premium, con teclas deslizantes, un directorio extraible y función de manos libres.
Hay otros más sencillos que mucho se parecen a los primeros teléfonos celulares que salieron al mercado.
La empresa asegura que apostar a este nicho es la estrategia correcta para enfrentar la contracción en el mercado de la telefonía móvil, el cual se "está hundiendo en todo el mundo y los fabricantes corrigen sus pronósticos a la baja casi diariamente".
Sin embargo, los fabricantes de smarthpones y de teléfonos para personas mayores son de los pocos que pueden presentar buenas cifras, sostuvo.
Con estos equipos, Emporia duplicó su facturación en 2008 al vender alrededor de medio millon de aparatos.
Indicó que hasta ahora este nicho se ha dejado de lado por parte de las grandes fabricantes de equipos.
Comentario:
Pues habrá a quién le gusten y le sean útiles.
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Celulares.
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