Noticia:
El primer desencuentro diplomático entre Irán y Barack Obama se produjo en cuestión de días, y en torno a las ambiciones nucleares iraníes, sin esperar a la investidura presidencial de enero. La secuencia fue ésta: el jueves Mahmud Ahmadineyad felicitó por carta a Obama y le propuso terminar con la "injerencia" estadounidense en el mundo. La iniciativa fue trascendente, pues Washington rompió relaciones diplomáticas con Teherán en 1980, poco después de la revolución islámica de 1979.
Obama le contestó públicamente el viernes: las pretensiones nucleares de Irán y su apoyo al terrorismo son "inaceptables". El portavoz del Parlamento iraní, Ali Lariyaní, cerró ayer el triángulo con una descalificación: Estados Unidos sigue las políticas de siempre, sin cambios esenciales en su visión del mundo, ignorando que no puede evitar el acceso de Irán a la tecnología nuclear.
"Creo que el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán es inaceptable" y la comunidad internacional debe colaborar para que no las tenga, sostuvo Obama en una conferencia de prensa en Chicago, la primera desde su triunfo electoral. "El apoyo de Irán a organizaciones terroristas, debe terminar", agregó. La carta de Ahmadineyad y la política hacia Irán van a ser revisadas "con cuidado. No es algo que deberíamos hacer por un impulso", dijo a la prensa.
Las declaraciones de Obama significan que Washington "sigue por el mismo camino equivocado de antes. Si Estados Unidos quiere cambiar su postura en la región tiene que enviar las señales correctas", según afirmó el portavoz parlamentario, para quien los cambios deben ser profundos, estratégicos, no de color o tácticos.
Comentario:
Ya lo dijo Irán muy claro hace unos días: cambian al capitán del barco, pero el rumbo del mismo sigue siendo el mismo.
Ofrezco mis servicios.
lunes, 10 de noviembre de 2008
El mundo que espera a Barack Obama.
Noticia:
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvo una primera ronda telefónica de cortesía con una quincena de dirigentes mundiales, pero la prioridad de su política exterior, salvo urgencias nuevas, será reconducir los conflictos iraquí y afgano, en cuya solución EE UU ha invertido miles de vidas y cientos de miles de millones de euros. Las ambiciones nucleares de Irán, con un primer desencuentro entre Obama y Teherán, el viejo estancamiento de Oriente Próximo, y la nueva guerra fría con Rusia figuran en la agenda del nuevo inquilino de la Casa Blanca. El demócrata tomó nota del discurso del presidente ruso, Dmitri Medvédev, responsabilizando a Estados Unidos de la crisis financiera global, del estallido bélico en el Cáucaso y del escudo antimisiles en la Europa de la OTAN.
Barack Obama, de 47 años, sin ninguna experiencia en el manejo de crisis internacionales, asume, el 20 de enero, la presidencia de un imperio con una crisis económica interna sin precedentes desde la Gran Depresión de 1929, e implicado en la neutralización de un terrorismo ubicuo y complejos desafíos sociales y políticos en los cuatro continentes. El diálogo palestino, uno de ellos, quedó pospuesto al negarse Hamás, marginada por la Administración Bush por no reconocer a Israel como nación, ni renunciar a la violencia, a participar en las conversaciones sobre Oriente Próximo que se iban a desarrollar en El Cairo esta semana.
Todos quieren hablar antes con Obama. Casi todo se ha intentado en la convulsionada región, aunque sin arreglo posible hasta ahora. Al igual que en Afganistán, cuyas autoridades reclaman a Washington más tropas contra la insurgencia talibán, que aprovecha santuarios tribales en Pakistán para atacar a las tropas de la coalición internacional. Asesores de Obama admitieron que el presidente electo apoya el envío de miles de soldados a Afganistán y la progresiva repatriación de tropas de combate de Irak, dejando en Bagdad retenes castrenses, y un Gobierno amigo (o no hostil). EE UU tiene 150.000 soldados en Irak y 34.000 en Afganistán.
"Hay un generalizado consenso (también en la nueva Administración) de que Afganistán y Pakistán son las principales amenazas para nuestra seguridad, y la verdad es que no hemos avanzado mucho", dijo un portavoz del Pentágono. El general David Mckiernan, jefe de las tropas estadounidenses en Kabul, pidió 15.000 marines más. Durante los últimos meses, murieron más soldados norteamericanos en Afganistán que en Irak. Al ser insuficiente la infantería, numerosas operaciones las efectúa la aviación, que frecuentemente bombardea objetivos civiles cuando trata de destruir posiciones talibanes. Y las muertes inocentes traban la pacificación.
Obama hereda un mundo de crisis abiertas y otras difusas, más asequibles para un político que, contrariamente a George Bush, prometió estudiar a fondo las aristas de los problemas, no actuar sobre interpretaciones en blanco y negro, y ejecutar soluciones multilaterales, a ser posible. "Pero los demócratas necesitan una política exterior fuerte, tienen que dejar clara su posición en asuntos de seguridad. Los votantes los perciben como reacios al uso de la fuerza", según una tribuna de Hill Marshall, presidente del Instituto de Política Progresiva en el diario The Wall Street Journal.
"El nuevo internacionalismo [de Obama] tiene que recuperar el espíritu de Harry S. Truman y John F. Kennedy: (...) la diplomacia norteamericana es más efectiva cuando se acompaña por una creíble amenaza de usar la fuerza [si fracasan las negociaciones]". Marshall aboga por la refundación de la ONU, que responde a los esquemas del año 1945, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la OTAN. Obama deberá atender muchos frentes, pues los intereses estadounidenses parten del Ártico y circunvalan el planeta por Europa, Asia, África y América Latina, donde Venezuela y Cuba también tendrán su hueco en la agenda exterior del presidente electo, cuyo primer viaje será, como es tradicional, a los vecinos Canadá y México.
El petrolero Hugo Chávez goza de excelentes relaciones con las autoridades iraníes, y preconiza el alzamiento contra el imperio en cualquier tribuna disponible, pero el presidente venezolano dijo que quiere hablar "con el negro". Obama parece dispuesto a hacerlo con sus adversarios en Teherán o Corea del Norte, incluso con reuniones mano a mano, pero con preparación previa.
No parece factible a corto plazo un encuentro con el cubano Raúl Castro, pero Obama es partidario de levantar algunas de las restricciones contra la isla por primera vez en una década. Ya apuntó el relajamiento durante un mitin en Miami, donde vive una numerosa comunidad cubana.
Lo previsible es que levante algunas de las sanciones impuestas por Bush en los años 2004 y 2005. Varias prohibieron el envío de dinero a Cuba y más de una visita a la isla cada tres años a los cubanos estadounidenses con familiares allí. "De todas formas, habrá que ver también si ellos [Fidel y Raúl Castro] mandan señales en el tema de la mejora de los derechos humanos y la liberación de presos", según un asesor del ganador de las históricas elecciones del pasado martes.
Comentario:
Ese es el panorama que enfrentará Obama.
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvo una primera ronda telefónica de cortesía con una quincena de dirigentes mundiales, pero la prioridad de su política exterior, salvo urgencias nuevas, será reconducir los conflictos iraquí y afgano, en cuya solución EE UU ha invertido miles de vidas y cientos de miles de millones de euros. Las ambiciones nucleares de Irán, con un primer desencuentro entre Obama y Teherán, el viejo estancamiento de Oriente Próximo, y la nueva guerra fría con Rusia figuran en la agenda del nuevo inquilino de la Casa Blanca. El demócrata tomó nota del discurso del presidente ruso, Dmitri Medvédev, responsabilizando a Estados Unidos de la crisis financiera global, del estallido bélico en el Cáucaso y del escudo antimisiles en la Europa de la OTAN.
Barack Obama, de 47 años, sin ninguna experiencia en el manejo de crisis internacionales, asume, el 20 de enero, la presidencia de un imperio con una crisis económica interna sin precedentes desde la Gran Depresión de 1929, e implicado en la neutralización de un terrorismo ubicuo y complejos desafíos sociales y políticos en los cuatro continentes. El diálogo palestino, uno de ellos, quedó pospuesto al negarse Hamás, marginada por la Administración Bush por no reconocer a Israel como nación, ni renunciar a la violencia, a participar en las conversaciones sobre Oriente Próximo que se iban a desarrollar en El Cairo esta semana.
Todos quieren hablar antes con Obama. Casi todo se ha intentado en la convulsionada región, aunque sin arreglo posible hasta ahora. Al igual que en Afganistán, cuyas autoridades reclaman a Washington más tropas contra la insurgencia talibán, que aprovecha santuarios tribales en Pakistán para atacar a las tropas de la coalición internacional. Asesores de Obama admitieron que el presidente electo apoya el envío de miles de soldados a Afganistán y la progresiva repatriación de tropas de combate de Irak, dejando en Bagdad retenes castrenses, y un Gobierno amigo (o no hostil). EE UU tiene 150.000 soldados en Irak y 34.000 en Afganistán.
"Hay un generalizado consenso (también en la nueva Administración) de que Afganistán y Pakistán son las principales amenazas para nuestra seguridad, y la verdad es que no hemos avanzado mucho", dijo un portavoz del Pentágono. El general David Mckiernan, jefe de las tropas estadounidenses en Kabul, pidió 15.000 marines más. Durante los últimos meses, murieron más soldados norteamericanos en Afganistán que en Irak. Al ser insuficiente la infantería, numerosas operaciones las efectúa la aviación, que frecuentemente bombardea objetivos civiles cuando trata de destruir posiciones talibanes. Y las muertes inocentes traban la pacificación.
Obama hereda un mundo de crisis abiertas y otras difusas, más asequibles para un político que, contrariamente a George Bush, prometió estudiar a fondo las aristas de los problemas, no actuar sobre interpretaciones en blanco y negro, y ejecutar soluciones multilaterales, a ser posible. "Pero los demócratas necesitan una política exterior fuerte, tienen que dejar clara su posición en asuntos de seguridad. Los votantes los perciben como reacios al uso de la fuerza", según una tribuna de Hill Marshall, presidente del Instituto de Política Progresiva en el diario The Wall Street Journal.
"El nuevo internacionalismo [de Obama] tiene que recuperar el espíritu de Harry S. Truman y John F. Kennedy: (...) la diplomacia norteamericana es más efectiva cuando se acompaña por una creíble amenaza de usar la fuerza [si fracasan las negociaciones]". Marshall aboga por la refundación de la ONU, que responde a los esquemas del año 1945, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la OTAN. Obama deberá atender muchos frentes, pues los intereses estadounidenses parten del Ártico y circunvalan el planeta por Europa, Asia, África y América Latina, donde Venezuela y Cuba también tendrán su hueco en la agenda exterior del presidente electo, cuyo primer viaje será, como es tradicional, a los vecinos Canadá y México.
El petrolero Hugo Chávez goza de excelentes relaciones con las autoridades iraníes, y preconiza el alzamiento contra el imperio en cualquier tribuna disponible, pero el presidente venezolano dijo que quiere hablar "con el negro". Obama parece dispuesto a hacerlo con sus adversarios en Teherán o Corea del Norte, incluso con reuniones mano a mano, pero con preparación previa.
No parece factible a corto plazo un encuentro con el cubano Raúl Castro, pero Obama es partidario de levantar algunas de las restricciones contra la isla por primera vez en una década. Ya apuntó el relajamiento durante un mitin en Miami, donde vive una numerosa comunidad cubana.
Lo previsible es que levante algunas de las sanciones impuestas por Bush en los años 2004 y 2005. Varias prohibieron el envío de dinero a Cuba y más de una visita a la isla cada tres años a los cubanos estadounidenses con familiares allí. "De todas formas, habrá que ver también si ellos [Fidel y Raúl Castro] mandan señales en el tema de la mejora de los derechos humanos y la liberación de presos", según un asesor del ganador de las históricas elecciones del pasado martes.
Comentario:
Ese es el panorama que enfrentará Obama.
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Obama.
Días difíciles para la Cenicienta.
Reportaje:
La adolescente se acerca a un quiosco de periódicos de la Gare du Nord en París y señala a su amiga la fila de revistas con una mueca en la que asoman el hartazgo y la admiración: "Mira, ahí anda esta señora otra vez". Es cierto. Rachida Dati, la carismática y mediática ministra de Justicia de Francia, la mujer de melenita corta destinada a erigirse en símbolo andante de la Francia multiétnica, la (hasta ahora) protegida de Nicolas Sarkozy, ha vuelto a monopolizar las portadas de semanarios y periódicos.
Ahora ya no aparece sonriendo en el vestíbulo del lujosísimo Park Hyatt, hotel de la no menos lujosa Place Vendôme, en el cogollo más señorial de París, sino en primeros planos con la cabeza agachada y los ojos apuntando hacia la nada. La primera ministra de origen magrebí de Francia, nacida en un barrio pobre -de ahí su carácter de icono vivo y de ahí el mote de Cenicienta- embarazada de siete meses, atraviesa su peor momento político: en las dos últimas semanas su ministerio ha hecho agua por todos lados: magistrados de derecha y de izquierda manifestándose con las togas puestas contra su política, un aluvión de suicidios de presos que destapan el precario estado de las cárceles francesas, errores judiciales garrafales que ponen a violadores peligrosos en la calle...
Hasta Sarkozy ha hecho gestos encaminados a apartarse prudentemente de la ministra que rueda cuesta abajo. Y eso que, en julio de 2007, un mes después de que Dati se convirtiera en la cabeza visible de la justicia francesa, el presidente de la República, ante algunas voces críticas, replicó: "Tiene que triunfar; ella es un mensaje para la Francia diversa y múltiple, el ejemplo de que todo el mundo tiene su oportunidad".
Dati nació hace 43 años en una barriada descarnada de Saint-Rémy, en la provincia de Saône et Loire. Es la segunda de 10 hermanos. Su padre, de origen marroquí, es religioso, trabajador y autoritario; su madre, argelina, nunca aprendió a leer muy bien. Llegaron a Francia como otros muchos magrebíes de los años sesenta, con dos maletas y la dirección de unos parientes.
Dati era buena estudiante, aplicada, ambiciosa. Uno de sus libros de cabecera de adolescente era el Who's Who. Al anular un matrimonio impuesto por su familia se sacudió el destino al que parecía abocada. Estudió leyes y economía. Trabajó de auditora en varias empresas privadas. Se convirtió en juez. Y en 2002 conoció a una persona con un poco más de ambición que ella, destinada a cambiarle la vida por completo: Nicolas Sarkozy, por entonces ministro del Interior.
Dati entró a trabajar en el ministerio como asesora de inmigración, sin mucho peso al principio. Pero en los pasillos del ministerio se encontró a Cécilia Sarkozy y se convirtió en amiga suya. Acostumbraban a salir juntas de compras, a por ropa de marca. "Es más que una amiga, es mi hermana", confesó Cécilia después. Paralelamente a su amistad con la mujer del jefe, comenzaba a escalar puestos. En 2006 era ya la portavoz de campaña de Sarkozy. Y en junio del año siguiente se convirtió en la ministra favorita del nuevo presidente de la República.
Aterrizó en el ministerio con una mezcla de diligencia, apresuramiento, autoritarismo, improvisación y superficialidad, según denuncian las asociaciones de magistrados. También es cierto que muchos de estos jueces la recibieron con displicencia y cierto menosprecio. Comenzó a ocupar portadas de revistas de toda clase. Es entonces, en diciembre de ese año, cuando alcanzó la cúspide de esa frenética escalada mediática al salir en Paris Match: la Cenicienta vestida de princesa rosa de Dior. El capítulo del cuento terminó mal: el modisto la acusó de hacerse la remolona y no devolver los vestidos.
Este empacho de glamour comenzó a minar su imagen. La ex ministra socialista de Justicia Marylise Lebranchu se lo recriminó así: "Lo quiera o no, es la ministra de la desgracia de otros. Y por eso no puede exhibirse así, vestida con la ropa que una vigilante de prisiones no compraría ni con un año de sueldo". La propia Dati reconoció meses después que ese posado fue un error.
El alboroto mediático que levanta siempre esta mujer viró hacia el folletín en septiembre, cuando se filtró que estaba embarazada, que tendría un niño en enero, y se sucedieron las especulaciones para adjudicar la paternidad. Uno de estos rumores llegó a apuntar al anterior presidente del Gobierno español, José María Aznar, que se apresuró a desmentirlo con un comunicado terminante. "Mi vida sentimental es complicada", se limitó a decir Dati.
Las críticas de las asociaciones de magistrados van por otro lado: "A nosotros su vida privada no nos interesa. Lo que denunciamos es su falta de rigor a la hora de abordar las reformas que pregona, sus presiones a los jueces, su autoritarismo: dice que va a consensuar ésta u otra ley con las asociaciones de magistrados y luego no lo hace", señala Emmanuelle Perreux, presidenta del Syndicat de la Magistratura, asociación de jueces progresista.
"Ella lo soluciona con medidas que acaban enviando a todo el mundo a la cárcel; para que no haya delincuencia en la calle. Pero, luego, las prisiones están desbordadas. Y los funcionarios encargados de la reinserción de esos presos no tenemos medios. Las cárceles ya estaban muy mal cuando ella llegó, pero ahora están peor", resume Sophie Desbruyères, del sindicato Snepap-FSU. Los datos se vuelven contra Dati: en las cárceles francesas, con plazas para 51.000 detenidos, se cuentan actualmente 64.000 presos. En el último mes se sucedieron cinco suicidios de presos, elevando la cifra anual a 94.
El 23 de octubre, una protesta masiva de magistrados acabó de cuestionar la política de la ministra. Sarkozy se reunió días después con algunos de los representantes de los jueces sin que durante la primera parte de la entrevista estuviera presente Dati. Algunos interpretaron el gesto como una señal clara de alejamiento entre el presidente y su ministra. Otros van más lejos y aventuran que Dati saldrá del Ejecutivo en la previsible reforma del Gobierno que Sarkozy abordará, al parecer, en enero.
No conviene, sin embargo, menospreciar a Dati ni su popularidad a prueba de bomba: en un reciente programa de televisión tuvo más de un 15% de audiencia, cuatro puntos por encima del primer ministro, François Fillon, que había visitado la misma emisión unas semanas antes.
Con un poco de mala leche, el semanario Le Nouvel Observateur se preguntaba hace dos números: "¿Posará en portada del Paris Match con el niño?".
A esta pregunta hay que añadir otra: ¿será aún ministra la Cenicienta cuando dé a luz?
Comentario:
No hay peor calvario para un político que "rodar hacia abajo".
La adolescente se acerca a un quiosco de periódicos de la Gare du Nord en París y señala a su amiga la fila de revistas con una mueca en la que asoman el hartazgo y la admiración: "Mira, ahí anda esta señora otra vez". Es cierto. Rachida Dati, la carismática y mediática ministra de Justicia de Francia, la mujer de melenita corta destinada a erigirse en símbolo andante de la Francia multiétnica, la (hasta ahora) protegida de Nicolas Sarkozy, ha vuelto a monopolizar las portadas de semanarios y periódicos.
Ahora ya no aparece sonriendo en el vestíbulo del lujosísimo Park Hyatt, hotel de la no menos lujosa Place Vendôme, en el cogollo más señorial de París, sino en primeros planos con la cabeza agachada y los ojos apuntando hacia la nada. La primera ministra de origen magrebí de Francia, nacida en un barrio pobre -de ahí su carácter de icono vivo y de ahí el mote de Cenicienta- embarazada de siete meses, atraviesa su peor momento político: en las dos últimas semanas su ministerio ha hecho agua por todos lados: magistrados de derecha y de izquierda manifestándose con las togas puestas contra su política, un aluvión de suicidios de presos que destapan el precario estado de las cárceles francesas, errores judiciales garrafales que ponen a violadores peligrosos en la calle...
Hasta Sarkozy ha hecho gestos encaminados a apartarse prudentemente de la ministra que rueda cuesta abajo. Y eso que, en julio de 2007, un mes después de que Dati se convirtiera en la cabeza visible de la justicia francesa, el presidente de la República, ante algunas voces críticas, replicó: "Tiene que triunfar; ella es un mensaje para la Francia diversa y múltiple, el ejemplo de que todo el mundo tiene su oportunidad".
Dati nació hace 43 años en una barriada descarnada de Saint-Rémy, en la provincia de Saône et Loire. Es la segunda de 10 hermanos. Su padre, de origen marroquí, es religioso, trabajador y autoritario; su madre, argelina, nunca aprendió a leer muy bien. Llegaron a Francia como otros muchos magrebíes de los años sesenta, con dos maletas y la dirección de unos parientes.
Dati era buena estudiante, aplicada, ambiciosa. Uno de sus libros de cabecera de adolescente era el Who's Who. Al anular un matrimonio impuesto por su familia se sacudió el destino al que parecía abocada. Estudió leyes y economía. Trabajó de auditora en varias empresas privadas. Se convirtió en juez. Y en 2002 conoció a una persona con un poco más de ambición que ella, destinada a cambiarle la vida por completo: Nicolas Sarkozy, por entonces ministro del Interior.
Dati entró a trabajar en el ministerio como asesora de inmigración, sin mucho peso al principio. Pero en los pasillos del ministerio se encontró a Cécilia Sarkozy y se convirtió en amiga suya. Acostumbraban a salir juntas de compras, a por ropa de marca. "Es más que una amiga, es mi hermana", confesó Cécilia después. Paralelamente a su amistad con la mujer del jefe, comenzaba a escalar puestos. En 2006 era ya la portavoz de campaña de Sarkozy. Y en junio del año siguiente se convirtió en la ministra favorita del nuevo presidente de la República.
Aterrizó en el ministerio con una mezcla de diligencia, apresuramiento, autoritarismo, improvisación y superficialidad, según denuncian las asociaciones de magistrados. También es cierto que muchos de estos jueces la recibieron con displicencia y cierto menosprecio. Comenzó a ocupar portadas de revistas de toda clase. Es entonces, en diciembre de ese año, cuando alcanzó la cúspide de esa frenética escalada mediática al salir en Paris Match: la Cenicienta vestida de princesa rosa de Dior. El capítulo del cuento terminó mal: el modisto la acusó de hacerse la remolona y no devolver los vestidos.
Este empacho de glamour comenzó a minar su imagen. La ex ministra socialista de Justicia Marylise Lebranchu se lo recriminó así: "Lo quiera o no, es la ministra de la desgracia de otros. Y por eso no puede exhibirse así, vestida con la ropa que una vigilante de prisiones no compraría ni con un año de sueldo". La propia Dati reconoció meses después que ese posado fue un error.
El alboroto mediático que levanta siempre esta mujer viró hacia el folletín en septiembre, cuando se filtró que estaba embarazada, que tendría un niño en enero, y se sucedieron las especulaciones para adjudicar la paternidad. Uno de estos rumores llegó a apuntar al anterior presidente del Gobierno español, José María Aznar, que se apresuró a desmentirlo con un comunicado terminante. "Mi vida sentimental es complicada", se limitó a decir Dati.
Las críticas de las asociaciones de magistrados van por otro lado: "A nosotros su vida privada no nos interesa. Lo que denunciamos es su falta de rigor a la hora de abordar las reformas que pregona, sus presiones a los jueces, su autoritarismo: dice que va a consensuar ésta u otra ley con las asociaciones de magistrados y luego no lo hace", señala Emmanuelle Perreux, presidenta del Syndicat de la Magistratura, asociación de jueces progresista.
"Ella lo soluciona con medidas que acaban enviando a todo el mundo a la cárcel; para que no haya delincuencia en la calle. Pero, luego, las prisiones están desbordadas. Y los funcionarios encargados de la reinserción de esos presos no tenemos medios. Las cárceles ya estaban muy mal cuando ella llegó, pero ahora están peor", resume Sophie Desbruyères, del sindicato Snepap-FSU. Los datos se vuelven contra Dati: en las cárceles francesas, con plazas para 51.000 detenidos, se cuentan actualmente 64.000 presos. En el último mes se sucedieron cinco suicidios de presos, elevando la cifra anual a 94.
El 23 de octubre, una protesta masiva de magistrados acabó de cuestionar la política de la ministra. Sarkozy se reunió días después con algunos de los representantes de los jueces sin que durante la primera parte de la entrevista estuviera presente Dati. Algunos interpretaron el gesto como una señal clara de alejamiento entre el presidente y su ministra. Otros van más lejos y aventuran que Dati saldrá del Ejecutivo en la previsible reforma del Gobierno que Sarkozy abordará, al parecer, en enero.
No conviene, sin embargo, menospreciar a Dati ni su popularidad a prueba de bomba: en un reciente programa de televisión tuvo más de un 15% de audiencia, cuatro puntos por encima del primer ministro, François Fillon, que había visitado la misma emisión unas semanas antes.
Con un poco de mala leche, el semanario Le Nouvel Observateur se preguntaba hace dos números: "¿Posará en portada del Paris Match con el niño?".
A esta pregunta hay que añadir otra: ¿será aún ministra la Cenicienta cuando dé a luz?
Comentario:
No hay peor calvario para un político que "rodar hacia abajo".
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Primer ministra francesa.
China busca tener peso político y comercial en Latinoamérica.
Noticia:
China ha puesto en marcha una ofensiva política y comercial en Latinoamérica, a semejanza de la que emprendió hace dos años en África. Pekín ha hecho público por primera vez un Libro Blanco sobre América Latina en el que fija las pautas que seguirá en los próximos años para incrementar las relaciones con una región del mundo que, según señala, cuenta con "abundantes recursos, una buena base para el crecimiento económico y social, y un tremendo potencial de desarrollo".
El documento ha sido presentado en vísperas de la visita que el presidente chino, Hu Jintao, realizará a varios países de la zona tras participar el sábado, en Washington, en la cumbre sobre la crisis financiera mundial.
"El informe pretende aclarar más los objetivos de China en Latinoamérica y el Caribe, y ayudará a la comunidad internacional y al pueblo chino a comprender la política exterior china en la región", aseguró el ministro de Exteriores, Yang Jiechi.
El Libro Blanco recoge la intención de Pekín de aumentar los intercambios económicos, en especial en los sectores energético y de recursos minerales, y de impulsar los acuerdos de libre comercio con los países de la zona.
China ha sellado importantes alianzas en la última década por todo el planeta, con objeto de asegurarse los recursos de los que carece para alimentar su activa economía. En 2003, emitió su primer Libro Blanco, sobre la Unión Europea, al que siguió, en 2006, el segundo, sobre África. Ahora, le ha tocado el turno a Latinoamérica, donde tiene pactos energéticos con países como Venezuela.
Las relaciones comerciales con la región han mejorado a fuerte ritmo en los últimos años. El comercio bilateral alcanzó el año pasado 102.570 millones de dólares (unos 80.300 euros), según las aduanas chinas; una cifra que supera los 100.000 millones de dólares que fijó como meta Hu durante su primer viaje a la zona, en 2004.
El documento no contiene muchos detalles, pero marca la dirección a seguir en una región que, tradicionalmente, ha estado bajo la influencia de Estados Unidos. El objetivo no es sólo económico y la difusión de su llamada diplomacia del petróleo, sino también político. Entre otros, busca incrementar la colaboración en temas de defensa, seguridad y justicia. Además, la mayoría de los países que aún mantienen relaciones con Taiwan -que Pekín considera parte irrenunciable de su territorio- se encuentra en Latinoamérica. Durante años, Taipei y Pekín se han disputado las relaciones diplomáticas con ellos por medio de la diplomacia de la chequera. Es decir, con generosas ayudas y proyectos de cooperación. El Libro Blanco promete "discutir" posibles reducciones de deuda "en la medida de las capacidades de China".
El viaje de Hu, entre el 16 y el 26 de este mes, le llevará a Cuba -donde está previsto que se entreviste con Fidel Castro-, Costa Rica y Perú. En Lima, participará en la cumbre de la Conferencia Económica Asia-Pacífico. Hu también visitará Grecia.
El régimen de La Habana podría buscar la ayuda de Pekín para vadear la crisis financiera, que ha asestado un buen golpe a la economía de la isla, ya gravemente afectada por el paso de tres poderosos huracanes, el último este fin de semana, y el alza del precio de las importaciones.
Comentario:
Si pretende China penetrar en latinoamérica, que sea para generar progreso bilateral.
China ha puesto en marcha una ofensiva política y comercial en Latinoamérica, a semejanza de la que emprendió hace dos años en África. Pekín ha hecho público por primera vez un Libro Blanco sobre América Latina en el que fija las pautas que seguirá en los próximos años para incrementar las relaciones con una región del mundo que, según señala, cuenta con "abundantes recursos, una buena base para el crecimiento económico y social, y un tremendo potencial de desarrollo".
El documento ha sido presentado en vísperas de la visita que el presidente chino, Hu Jintao, realizará a varios países de la zona tras participar el sábado, en Washington, en la cumbre sobre la crisis financiera mundial.
"El informe pretende aclarar más los objetivos de China en Latinoamérica y el Caribe, y ayudará a la comunidad internacional y al pueblo chino a comprender la política exterior china en la región", aseguró el ministro de Exteriores, Yang Jiechi.
El Libro Blanco recoge la intención de Pekín de aumentar los intercambios económicos, en especial en los sectores energético y de recursos minerales, y de impulsar los acuerdos de libre comercio con los países de la zona.
China ha sellado importantes alianzas en la última década por todo el planeta, con objeto de asegurarse los recursos de los que carece para alimentar su activa economía. En 2003, emitió su primer Libro Blanco, sobre la Unión Europea, al que siguió, en 2006, el segundo, sobre África. Ahora, le ha tocado el turno a Latinoamérica, donde tiene pactos energéticos con países como Venezuela.
Las relaciones comerciales con la región han mejorado a fuerte ritmo en los últimos años. El comercio bilateral alcanzó el año pasado 102.570 millones de dólares (unos 80.300 euros), según las aduanas chinas; una cifra que supera los 100.000 millones de dólares que fijó como meta Hu durante su primer viaje a la zona, en 2004.
El documento no contiene muchos detalles, pero marca la dirección a seguir en una región que, tradicionalmente, ha estado bajo la influencia de Estados Unidos. El objetivo no es sólo económico y la difusión de su llamada diplomacia del petróleo, sino también político. Entre otros, busca incrementar la colaboración en temas de defensa, seguridad y justicia. Además, la mayoría de los países que aún mantienen relaciones con Taiwan -que Pekín considera parte irrenunciable de su territorio- se encuentra en Latinoamérica. Durante años, Taipei y Pekín se han disputado las relaciones diplomáticas con ellos por medio de la diplomacia de la chequera. Es decir, con generosas ayudas y proyectos de cooperación. El Libro Blanco promete "discutir" posibles reducciones de deuda "en la medida de las capacidades de China".
El viaje de Hu, entre el 16 y el 26 de este mes, le llevará a Cuba -donde está previsto que se entreviste con Fidel Castro-, Costa Rica y Perú. En Lima, participará en la cumbre de la Conferencia Económica Asia-Pacífico. Hu también visitará Grecia.
El régimen de La Habana podría buscar la ayuda de Pekín para vadear la crisis financiera, que ha asestado un buen golpe a la economía de la isla, ya gravemente afectada por el paso de tres poderosos huracanes, el último este fin de semana, y el alza del precio de las importaciones.
Comentario:
Si pretende China penetrar en latinoamérica, que sea para generar progreso bilateral.
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Lazos comerciales.
Brasil e Italia analizan su posición ente el G-20.
Noticia:
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y el jefe de Estado italiano, Giorgio Napolitano, han estudiado hoy la posición que sus países llevarán a la cumbre del G20 que se celebrará el día 15 en Washington. Allí se reunirán las siete mayores economías mundiales y de algunos países emergentes como México o el propio Brasil.
Tanto el presidente brasileño como el italiano han apostado por llevar una posición común a la próxima reunión del G20. Lula ha defendido hoy en Roma la necesidad de recurrir "a menos analistas de mercado y a más analistas sociales", para solventar la crisis financiera internacional. El jefe del Gobierno brasileño apostó por dar "más voz y voto" a los países más pobres en la escena internacional durante el primer acto oficial previsto en su visita a la capital italiana y al Vaticano, que le llevarán a reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y con el Papa, Benedicto XVI, hasta el próximo jueves.
En esta línea, Napolitano ha afirmado que, durante el periodo de presidencia italiana en el G8, que comienza el próximo enero, su país perseguirá un "mayor acuerdo" entre las siete potencias económicas más Rusia y los países emergentes, para juntos hacerse cargo de la agenda global. El presidente italiano ha apostado por intensificar la relación entre la Unión Europea (UE) y Latinoamérica a través de Brasil, que será "el punto de referencia de la cooperación entre esas dos grandes áreas".
"No tiene sentido que los temas que golpean a toda la comunidad internacional sean debatido sólo por los más ricos", ha apuntado el gobernante brasileño ante el presidente de una de las potencias económicas que compone el conocido como G7 (EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón). "Esta crisis", ha añadido, "es una oportunidad extraordinaria para arreglar todo lo que hemos hecho mal y para abrir un nuevo proceso" que lleve a la creacción de un nuevo sistema económico internacional que "sea inmune a la aventura del capital espectulativo".
El mandatario brasileño, que aprovechará su visita oficial a Roma para reunirse con empresarios italianos y así reforzar los lazos económicos entre su país e Italia (que en 2007 registraron unos intercambios comerciales de 8.000 millones de dólares), ha apostado por un sistema financiero "más transparente y con reglas más rígidas", que permitan reforzar los mecanismos de control internacional.
Comentario:
Más bien, hay que buscar el mejor equilibrio entre dos posturas.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y el jefe de Estado italiano, Giorgio Napolitano, han estudiado hoy la posición que sus países llevarán a la cumbre del G20 que se celebrará el día 15 en Washington. Allí se reunirán las siete mayores economías mundiales y de algunos países emergentes como México o el propio Brasil.
Tanto el presidente brasileño como el italiano han apostado por llevar una posición común a la próxima reunión del G20. Lula ha defendido hoy en Roma la necesidad de recurrir "a menos analistas de mercado y a más analistas sociales", para solventar la crisis financiera internacional. El jefe del Gobierno brasileño apostó por dar "más voz y voto" a los países más pobres en la escena internacional durante el primer acto oficial previsto en su visita a la capital italiana y al Vaticano, que le llevarán a reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y con el Papa, Benedicto XVI, hasta el próximo jueves.
En esta línea, Napolitano ha afirmado que, durante el periodo de presidencia italiana en el G8, que comienza el próximo enero, su país perseguirá un "mayor acuerdo" entre las siete potencias económicas más Rusia y los países emergentes, para juntos hacerse cargo de la agenda global. El presidente italiano ha apostado por intensificar la relación entre la Unión Europea (UE) y Latinoamérica a través de Brasil, que será "el punto de referencia de la cooperación entre esas dos grandes áreas".
"No tiene sentido que los temas que golpean a toda la comunidad internacional sean debatido sólo por los más ricos", ha apuntado el gobernante brasileño ante el presidente de una de las potencias económicas que compone el conocido como G7 (EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón). "Esta crisis", ha añadido, "es una oportunidad extraordinaria para arreglar todo lo que hemos hecho mal y para abrir un nuevo proceso" que lleve a la creacción de un nuevo sistema económico internacional que "sea inmune a la aventura del capital espectulativo".
El mandatario brasileño, que aprovechará su visita oficial a Roma para reunirse con empresarios italianos y así reforzar los lazos económicos entre su país e Italia (que en 2007 registraron unos intercambios comerciales de 8.000 millones de dólares), ha apostado por un sistema financiero "más transparente y con reglas más rígidas", que permitan reforzar los mecanismos de control internacional.
Comentario:
Más bien, hay que buscar el mejor equilibrio entre dos posturas.
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Cumbre G-20.
Se suma Costa Rica a la marea petrolera de Venezuela.
Noticia:
Petrocaribe, el proyecto que el presidente venezolano, Hugo Chávez, creó en 2005 como "la plataforma energética del Alba", está a punto de ganar otro socio. Costa Rica ha formalizado su petición de ingreso, maravillada por las facilidades de pago que Caracas ofrece a sus 18 miembros de Centroamérica y el Caribe. Ni siquiera la bajada del precio internacional del petróleo ha restado interés al Gobierno que preside Óscar Arias, que confía en obtener la credencial en diciembre.
Es urgente", dijo el viernes Arias, el mismo mandatario que hace sólo un año y medio tildaba de "negación de la democracia" las maniobras políticas internas de Chávez. El discurso crítico contra el proyecto bolivariano y sus aliados, sin embargo, ha ido girando y el pasado septiembre llegó a sus antípodas: "Caracas es cuatro o cinco veces más generoso que Estados Unidos", dijo el presidente costarricense durante una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo, sin que nadie le pidiera que matizara su reflexión. Sus enormes reservas de petróleo se lo permiten, agregó.
Arias pensó que quedar al margen de esa "generosidad" sería una pena para un país que proyecta cerrar este año con un gasto de 2.200 millones de dólares en petróleo, en compras que debe ejecutar casi con la bolsa del efectivo en la mano. Petrocaribe, visto como el brazo político de la petrolera venezolana Pdvsa o la tarima energética de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), garantiza el abastecimiento nacional (unos 20.000 barriles diarios) y, lo más atractivo para estos tiempos de aridez crediticia, vende el crudo en condiciones asequibles. Con los actuales 60 dólares por barril, Costa Rica podrá pagar en 90 días el 60% de cada embarque y en 25 años, el 40% restante al 1% de interés. Si el barril vuelve a superar los 100 dólares, se invertirán los porcentajes.
Así es como las autoridades costarricenses intentan convencer a la población de la necesidad de aliarse con uno de los proyectos de Chávez, en un país donde el líder venezolano cala poco. Sólo uno de los 57 diputados del Congreso aplaude los proyectos bolivarianos, a pesar de que la mayoría ha aceptado, más o menos, la posibilidad de convertirse en el socio número 18 del club Petrocaribe.
Algunos sólo preguntan qué hará el Gobierno con el dinero en los 25 años que pasarán desde el momento en que un taxista deberá pagar 665 colones (1,2 dólares) por el litro de gasolina que vierta en su auto y el momento en que Costa Rica tendrá que saldar su deuda con Caracas.
Una debilitada economía
Ésta es una de las palancas que Arias pretende mover para activar una economía cuyo crecimiento, al cerrar 2008, podría ser sólo la mitad del 7,3% registrado en 2007, con un leve aumento del desempleo y un estancamiento en la reducción de la pobreza, en 17,7%. La inflación está lejos de bajar a un dígito. La recaudación de impuestos permite al Gobierno mostrar superávit, pero la coyuntura internacional aprieta al turismo y las exportaciones. Un crédito con Petrocaribe beneficia hasta a quien no necesita crédito, dijo uno de los economistas que en estos tiempos dedican la mitad de su tiempo a atender a periodistas.
Si Chávez y su proyecto antiyanqui no fueran los dueños de Petrocaribe, la polémica quizá sería poca. Pero lo son. "No hay almuerzo gratis" ha sido una de las frases favoritas de los críticos de Arias en este proyecto de adhesión, ya sean expertos o ciudadanos de a pie. La suspicacia también provino del embajador de Estados Unidos en San José, Peter Cianchette: "Esperamos que Petrocaribe sea sólo trato comercial", manifestó en el diario La Nación, donde dos meses después su homólogo venezolano escribió que Petrocaribe es una de la evidencias del "nuevo orden social" pretendido por Caracas para el continente.
Los socios de Venezuela en Petrocaribe son Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Haití, Nicaragua y Guatemala, según la página de Internet de Pdvsa.
Los opositores venezolanos a Chávez consideran a esos países socios en "la diplomacia del soborno" chavista, pero para Arias los negocios son los negocios y no es su responsabilidad lo que Chávez haga con la chequera de Pdvsa ni con las necesidades de su población. La solicitud formal está presentada y la cumbre de Petrocaribe programada para diciembre servirá de bautizo, casi de manera simultánea con la probable entrada en vigor del tratado de libre comercio (TLC) entre Costa Rica y Estados Unidos. ¿Será el Alba el siguiente paso de Arias? Ha dicho que no. Que también contiene algo de generosidad, pero que no piensa adherirse a él.
Comentario:
Es un gran error de Oscar Arias insistir en una alianza con el gobierno de Chávez, porque la población no simpatiza con este personaje. Tarde o temprano, Oscar Arias pagará la factura de esta decisión.
Petrocaribe, el proyecto que el presidente venezolano, Hugo Chávez, creó en 2005 como "la plataforma energética del Alba", está a punto de ganar otro socio. Costa Rica ha formalizado su petición de ingreso, maravillada por las facilidades de pago que Caracas ofrece a sus 18 miembros de Centroamérica y el Caribe. Ni siquiera la bajada del precio internacional del petróleo ha restado interés al Gobierno que preside Óscar Arias, que confía en obtener la credencial en diciembre.
Es urgente", dijo el viernes Arias, el mismo mandatario que hace sólo un año y medio tildaba de "negación de la democracia" las maniobras políticas internas de Chávez. El discurso crítico contra el proyecto bolivariano y sus aliados, sin embargo, ha ido girando y el pasado septiembre llegó a sus antípodas: "Caracas es cuatro o cinco veces más generoso que Estados Unidos", dijo el presidente costarricense durante una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo, sin que nadie le pidiera que matizara su reflexión. Sus enormes reservas de petróleo se lo permiten, agregó.
Arias pensó que quedar al margen de esa "generosidad" sería una pena para un país que proyecta cerrar este año con un gasto de 2.200 millones de dólares en petróleo, en compras que debe ejecutar casi con la bolsa del efectivo en la mano. Petrocaribe, visto como el brazo político de la petrolera venezolana Pdvsa o la tarima energética de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), garantiza el abastecimiento nacional (unos 20.000 barriles diarios) y, lo más atractivo para estos tiempos de aridez crediticia, vende el crudo en condiciones asequibles. Con los actuales 60 dólares por barril, Costa Rica podrá pagar en 90 días el 60% de cada embarque y en 25 años, el 40% restante al 1% de interés. Si el barril vuelve a superar los 100 dólares, se invertirán los porcentajes.
Así es como las autoridades costarricenses intentan convencer a la población de la necesidad de aliarse con uno de los proyectos de Chávez, en un país donde el líder venezolano cala poco. Sólo uno de los 57 diputados del Congreso aplaude los proyectos bolivarianos, a pesar de que la mayoría ha aceptado, más o menos, la posibilidad de convertirse en el socio número 18 del club Petrocaribe.
Algunos sólo preguntan qué hará el Gobierno con el dinero en los 25 años que pasarán desde el momento en que un taxista deberá pagar 665 colones (1,2 dólares) por el litro de gasolina que vierta en su auto y el momento en que Costa Rica tendrá que saldar su deuda con Caracas.
Una debilitada economía
Ésta es una de las palancas que Arias pretende mover para activar una economía cuyo crecimiento, al cerrar 2008, podría ser sólo la mitad del 7,3% registrado en 2007, con un leve aumento del desempleo y un estancamiento en la reducción de la pobreza, en 17,7%. La inflación está lejos de bajar a un dígito. La recaudación de impuestos permite al Gobierno mostrar superávit, pero la coyuntura internacional aprieta al turismo y las exportaciones. Un crédito con Petrocaribe beneficia hasta a quien no necesita crédito, dijo uno de los economistas que en estos tiempos dedican la mitad de su tiempo a atender a periodistas.
Si Chávez y su proyecto antiyanqui no fueran los dueños de Petrocaribe, la polémica quizá sería poca. Pero lo son. "No hay almuerzo gratis" ha sido una de las frases favoritas de los críticos de Arias en este proyecto de adhesión, ya sean expertos o ciudadanos de a pie. La suspicacia también provino del embajador de Estados Unidos en San José, Peter Cianchette: "Esperamos que Petrocaribe sea sólo trato comercial", manifestó en el diario La Nación, donde dos meses después su homólogo venezolano escribió que Petrocaribe es una de la evidencias del "nuevo orden social" pretendido por Caracas para el continente.
Los socios de Venezuela en Petrocaribe son Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Haití, Nicaragua y Guatemala, según la página de Internet de Pdvsa.
Los opositores venezolanos a Chávez consideran a esos países socios en "la diplomacia del soborno" chavista, pero para Arias los negocios son los negocios y no es su responsabilidad lo que Chávez haga con la chequera de Pdvsa ni con las necesidades de su población. La solicitud formal está presentada y la cumbre de Petrocaribe programada para diciembre servirá de bautizo, casi de manera simultánea con la probable entrada en vigor del tratado de libre comercio (TLC) entre Costa Rica y Estados Unidos. ¿Será el Alba el siguiente paso de Arias? Ha dicho que no. Que también contiene algo de generosidad, pero que no piensa adherirse a él.
Comentario:
Es un gran error de Oscar Arias insistir en una alianza con el gobierno de Chávez, porque la población no simpatiza con este personaje. Tarde o temprano, Oscar Arias pagará la factura de esta decisión.
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Petróleo.
Turquía reafirma su diplomacia en una región conflictiva.
Noticia:
¿Se puede ser al mismo tiempo amigo de Estados Unidos y de Irán? ¿Llevarse bien con Israel y con Siria? ¿Integrarse económicamente con la UE y con Rusia? Turquía quiere demostrar que sus relaciones de buena vecindad y su vocación de potencia regional no merman ni su alianza con Washington ni su anhelo de ingresar en el club europeo. Sus portavoces exhiben como prueba los 151 votos (de 192) que acaban de llevarles a uno de los puestos rotatorios en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, esos nuevos lazos que en los últimos años ha establecido en Asia Central, el Cáucaso y Oriente Próximo pueden obligarle a establecer prioridades.
Turquía está sirviendo de canal para las conversaciones indirectas entre Israel y Siria, trata de mediar entre israelíes y palestinos, y colaboró con Qatar para encontrar una salida a la crisis institucional libanesa la pasada primavera. También se ha mostrado muy activa tras el estallido de la guerra entre Rusia y Georgia en agosto último. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan incluso ha ofrecido sus buenos oficios para resolver el enfrentamiento entre Irán y Occidente a causa del programa nuclear de aquél. Como ha dejado claro el Foro Económico Mundial sobre Europa y Asia Central recientemente celebrado en Estambul, Turquía se está convirtiendo en una potencia regional.
"Asistimos a la emergencia de un nuevo orden internacional", aseguró el primer ministro turco en ese foro. Ante una audiencia compuesta en su mayoría de empresarios, Erdogan resumió la política exterior de su país en dos ejes: "continuar el proceso para la incorporación a la UE y trabajar para buscar soluciones pacíficas a los problemas regionales". Es lo que el embajador Ahmed Davudoglu, consejero del primer ministro, califica "diplomacia activa en favor de la paz".
"Turquía siempre ha tenido una política exterior multifacética, lo que está sucediendo desde el fin de la guerra fría es que se ha hecho más efectiva", explica a EL PAÍS Engin Soysal, embajador turco en Pakistán.
Lo que sorprende no es tanto la diversificación de su diplomacia como su capacidad para forjar amistades aparentemente contradictorias. Así, el país que durante casi cuatro décadas fue uno de los baluartes de la OTAN frente a la expansión soviética, ha intensificado sus relaciones con Rusia hasta el punto de que hoy es su principal socio comercial, sin renunciar a su alianza político-militar con Washington. "No son alternativas", asegura Davudoglu. Al mismo tiempo Ankara ha utilizado sus lazos históricos y culturales para establecer importantes vínculos con las ex repúblicas soviéticas del Cáucaso y Asia Central.
"Nuestros esfuerzos diplomáticos se deben a nuestra situación geográfica", declara el ministro de Exteriores, Ali Babacan. El jefe de la diplomacia turca atribuye esa creciente implicación de su país "a la necesidad de resolver los problemas por métodos pacíficos" y a su vocación de potencia equilibradora en la región. A la vez, Turquía, que carece de recursos naturales propios, se promociona como un centro de distribución de energía para el petróleo y el gas de Asia Central hacia los mercados europeos.
Algunos observadores ven en esa ambiciosa política exterior una respuesta al desplante de la UE al posponer su entrada en el club. "Sin duda nuestra contribución a la estabilidad regional hará que la UE nos perciba como un valor más que como una carga", admite Babacan en conversación con un pequeño grupo de periodistas. "Pero no lo estamos haciendo por la UE, sino porque es lo que debemos hacer y porque así es como somos, y cuanto más seamos nosotros mismos, más peso tendremos".
En cualquier caso, ese deseo de ser a la vez "un país asiático, europeo y de Oriente Próximo", tal como lo ha expresado Babacan, no deja de tener costes. La aproximación a Siria le ha creado tensiones con Washington, que acusa a Damasco de apoyar el terrorismo internacional. A pesar de los esfuerzos mediadores del propio Erdogan en el conflicto de Georgia, Moscú no ocultó su malestar cuando Ankara permitió el paso de los barcos de la OTAN a través del Bósforo. Y ¿cómo votará el representante turco cuando llegue al Consejo de Seguridad una nueva resolución sancionadora contra Irán?
"Turquía no sólo va a estar presente en la votación, va a ser parte de todo el proceso y podremos aportar nuestras propias ideas; además nuestros lazos históricos y culturales nos permiten un mejor entendimiento de la región", defiende Babacan. El ministro subraya que de hecho ya se han ofrecido para facilitar los contactos entre el G-6 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) e Irán. "En los últimos tres meses me he reunido al menos diez veces con (el ministro iraní de Exteriores, Manuchehr) Mottaki", revela. Todo con tal de hallar una salida pacífica a esa crisis.
Comentario:
Sin duda, se trata de un papel muy difícil, pero que ha aceptado asumir Turquía. Por ello, hay que aplaudir.
¿Se puede ser al mismo tiempo amigo de Estados Unidos y de Irán? ¿Llevarse bien con Israel y con Siria? ¿Integrarse económicamente con la UE y con Rusia? Turquía quiere demostrar que sus relaciones de buena vecindad y su vocación de potencia regional no merman ni su alianza con Washington ni su anhelo de ingresar en el club europeo. Sus portavoces exhiben como prueba los 151 votos (de 192) que acaban de llevarles a uno de los puestos rotatorios en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, esos nuevos lazos que en los últimos años ha establecido en Asia Central, el Cáucaso y Oriente Próximo pueden obligarle a establecer prioridades.
Turquía está sirviendo de canal para las conversaciones indirectas entre Israel y Siria, trata de mediar entre israelíes y palestinos, y colaboró con Qatar para encontrar una salida a la crisis institucional libanesa la pasada primavera. También se ha mostrado muy activa tras el estallido de la guerra entre Rusia y Georgia en agosto último. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan incluso ha ofrecido sus buenos oficios para resolver el enfrentamiento entre Irán y Occidente a causa del programa nuclear de aquél. Como ha dejado claro el Foro Económico Mundial sobre Europa y Asia Central recientemente celebrado en Estambul, Turquía se está convirtiendo en una potencia regional.
"Asistimos a la emergencia de un nuevo orden internacional", aseguró el primer ministro turco en ese foro. Ante una audiencia compuesta en su mayoría de empresarios, Erdogan resumió la política exterior de su país en dos ejes: "continuar el proceso para la incorporación a la UE y trabajar para buscar soluciones pacíficas a los problemas regionales". Es lo que el embajador Ahmed Davudoglu, consejero del primer ministro, califica "diplomacia activa en favor de la paz".
"Turquía siempre ha tenido una política exterior multifacética, lo que está sucediendo desde el fin de la guerra fría es que se ha hecho más efectiva", explica a EL PAÍS Engin Soysal, embajador turco en Pakistán.
Lo que sorprende no es tanto la diversificación de su diplomacia como su capacidad para forjar amistades aparentemente contradictorias. Así, el país que durante casi cuatro décadas fue uno de los baluartes de la OTAN frente a la expansión soviética, ha intensificado sus relaciones con Rusia hasta el punto de que hoy es su principal socio comercial, sin renunciar a su alianza político-militar con Washington. "No son alternativas", asegura Davudoglu. Al mismo tiempo Ankara ha utilizado sus lazos históricos y culturales para establecer importantes vínculos con las ex repúblicas soviéticas del Cáucaso y Asia Central.
"Nuestros esfuerzos diplomáticos se deben a nuestra situación geográfica", declara el ministro de Exteriores, Ali Babacan. El jefe de la diplomacia turca atribuye esa creciente implicación de su país "a la necesidad de resolver los problemas por métodos pacíficos" y a su vocación de potencia equilibradora en la región. A la vez, Turquía, que carece de recursos naturales propios, se promociona como un centro de distribución de energía para el petróleo y el gas de Asia Central hacia los mercados europeos.
Algunos observadores ven en esa ambiciosa política exterior una respuesta al desplante de la UE al posponer su entrada en el club. "Sin duda nuestra contribución a la estabilidad regional hará que la UE nos perciba como un valor más que como una carga", admite Babacan en conversación con un pequeño grupo de periodistas. "Pero no lo estamos haciendo por la UE, sino porque es lo que debemos hacer y porque así es como somos, y cuanto más seamos nosotros mismos, más peso tendremos".
En cualquier caso, ese deseo de ser a la vez "un país asiático, europeo y de Oriente Próximo", tal como lo ha expresado Babacan, no deja de tener costes. La aproximación a Siria le ha creado tensiones con Washington, que acusa a Damasco de apoyar el terrorismo internacional. A pesar de los esfuerzos mediadores del propio Erdogan en el conflicto de Georgia, Moscú no ocultó su malestar cuando Ankara permitió el paso de los barcos de la OTAN a través del Bósforo. Y ¿cómo votará el representante turco cuando llegue al Consejo de Seguridad una nueva resolución sancionadora contra Irán?
"Turquía no sólo va a estar presente en la votación, va a ser parte de todo el proceso y podremos aportar nuestras propias ideas; además nuestros lazos históricos y culturales nos permiten un mejor entendimiento de la región", defiende Babacan. El ministro subraya que de hecho ya se han ofrecido para facilitar los contactos entre el G-6 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) e Irán. "En los últimos tres meses me he reunido al menos diez veces con (el ministro iraní de Exteriores, Manuchehr) Mottaki", revela. Todo con tal de hallar una salida pacífica a esa crisis.
Comentario:
Sin duda, se trata de un papel muy difícil, pero que ha aceptado asumir Turquía. Por ello, hay que aplaudir.
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