Noticia:
Dos tenientes del Ejército que realizaban labores de inteligencia en la zona que presuntamente frecuenta el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, fueron hallados muertos y sobre sus cuerpos un mensaje con la leyenda: “Con El Chapo nunca van a poder, ni sacerdotes, ni gobernantes”.
La alusión a los curas en el mensaje se da cuatro días después de que el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, aseguró que el narcotraficante reside cerca de la ciudad de Guanaceví, 300 kilómetros al noroeste de la capital del estado.
“Más adelante de Guanaceví, por ahí vive El Chapo. Todos lo sabemos, menos la autoridad”, declaró el prelado el viernes pasado.
Las víctimas, Jesús Antonio Cabrera Rosas y Jesús Sánchez Meléndez, estaban adscritas a la X zona militar, con sede en Durango. Sus cuerpos fueron hallados en un vehículo Jetta color platino, propiedad del Ejército. Tenían múltiples impactos de rifles de alto poder, estaban maniatados y uno tenía los ojos vendados. Ambos vestían pantalón de mezclilla y camisa a cuadros.
El hallazgo ocurrió en los límites de los municipios de Tepehuanes y Guanaceví.
Dos días después de sus declaraciones, el arzobispo de Durango precisó en un comunicado que su aseveración se basó en lo que le han externado feligreses, y que forma parte de los dichos que la gente le comenta en sus recorridos por comunidades.
En este año 10 militares han sido ejecutados en el país. Únicamente dos fallecieron en combate con miembros de la delincuencia organizada, los demás fueron torturados antes de ser asesinados.
Comentario:
El gobierno debería responder: eso de que nadie va a poder con "El Chapo", ya veremos.
Ofrezco mis servicios.
miércoles, 22 de abril de 2009
PRI y PAN frenan la revisión a Fox.
Noticia:
La discusión y votación de las cuentas públicas de 2004 y 2005, que debía realizarse ayer, quedaron congeladas, luego de un acuerdo de las fracciones de PAN y PRI en la Cámara de Diputados.
A manera de explicación, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja, César Horacio Duarte (PRI), admitió que el proceso es inédito, pues no existía precedente en el rechazo de las cuentas públicas. La semana pasada los diputados de PRI y PRD no aceptaron las correspondientes a 2002 y 2003 por considerar que hubo corrupción.
Duarte dijo que esperarán a que la Comisión de Presupuesto retome el tema y ofrezca una solución, haga un nuevo dictamen y se someta de nuevo a votación del pleno.
Sin embargo, diversas fuentes consultadas señalaron que priístas y panistas negociaron una tregua.
Manuel Cárdenas, de Nueva Alianza, comentó: “Hicieron un cambalache. Poco les importó la transparencia o aclarar las cuentas, la forma en que se gastó el dinero público en el pasado. El PRI y el PAN están preocupados, y hacia allá van sus cálculos, de lo que ocurra en el futuro inmediato, en las elecciones de julio. Y eso es lo que ven, qué rendimientos o pérdidas de votos les puede causar esto”.
Antes de que se conociera la decisión, en las reuniones plenarias que priístas y panistas celebraban había discusiones fuertes. En ambos grupos se enfrentaban las propuestas de quienes querían seguir el enfrentamiento político, el debate y el intercambio de acusaciones por las cuentas públicas del gobierno foxista.
En el lado priísta, unos expresaban que el que golpea primero, golpea dos veces. Pero otros alertaban que lo que pudieron haber ganado ante la opinión pública al reprobar las cuentas de los años 2002 y 2003, el pasado miércoles, podrían perderlo en las siguientes, sobre todo ante la guerra sucia que encabeza Germán Martínez Cázares, dirigente nacional del PAN.
En la cancha del blanquiazul, los cercanos a Vicente Fox, del ala dura, decían que había que responder, que tenían que lanzarse al contraataque. Puntualizaban que los priístas deberían tragarse el grito de “¡Corruptos!” que les dedicaron la semana pasada. Doña Elena Álvarez viuda de Vicencio intervino; sentenció que nadie gana con las descalificaciones, con los denuestos.
Al final, el aplazamiento llegó a través de la Mesa Directiva.
Por su parte, la perredista Susana Monreal, de la Comisión de Presupuesto, expresó que los legisladores están en desacato, debido a que en la Constitución se venció el tiempo de aprobación de las cuentas públicas desde noviembre de 2007.
Por esa razón, en mayo de 2008 se publicó un transitorio constitucional que amplió el plazo, pero una vez más ya se venció. Las cuentas públicas del gobierno del ex presidente Vicente Fox tenían que haber concluido en 2008.
Ahora, el tema se hereda a la próxima Legislatura, para permitir en las tres últimas sesiones la aprobación de dictámenes prioritarios, sobre seguridad y justicia.
Comentario:
Lo más saludable para el país es que se aclare como quedó la cuenta pública de esos años.
La discusión y votación de las cuentas públicas de 2004 y 2005, que debía realizarse ayer, quedaron congeladas, luego de un acuerdo de las fracciones de PAN y PRI en la Cámara de Diputados.
A manera de explicación, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja, César Horacio Duarte (PRI), admitió que el proceso es inédito, pues no existía precedente en el rechazo de las cuentas públicas. La semana pasada los diputados de PRI y PRD no aceptaron las correspondientes a 2002 y 2003 por considerar que hubo corrupción.
Duarte dijo que esperarán a que la Comisión de Presupuesto retome el tema y ofrezca una solución, haga un nuevo dictamen y se someta de nuevo a votación del pleno.
Sin embargo, diversas fuentes consultadas señalaron que priístas y panistas negociaron una tregua.
Manuel Cárdenas, de Nueva Alianza, comentó: “Hicieron un cambalache. Poco les importó la transparencia o aclarar las cuentas, la forma en que se gastó el dinero público en el pasado. El PRI y el PAN están preocupados, y hacia allá van sus cálculos, de lo que ocurra en el futuro inmediato, en las elecciones de julio. Y eso es lo que ven, qué rendimientos o pérdidas de votos les puede causar esto”.
Antes de que se conociera la decisión, en las reuniones plenarias que priístas y panistas celebraban había discusiones fuertes. En ambos grupos se enfrentaban las propuestas de quienes querían seguir el enfrentamiento político, el debate y el intercambio de acusaciones por las cuentas públicas del gobierno foxista.
En el lado priísta, unos expresaban que el que golpea primero, golpea dos veces. Pero otros alertaban que lo que pudieron haber ganado ante la opinión pública al reprobar las cuentas de los años 2002 y 2003, el pasado miércoles, podrían perderlo en las siguientes, sobre todo ante la guerra sucia que encabeza Germán Martínez Cázares, dirigente nacional del PAN.
En la cancha del blanquiazul, los cercanos a Vicente Fox, del ala dura, decían que había que responder, que tenían que lanzarse al contraataque. Puntualizaban que los priístas deberían tragarse el grito de “¡Corruptos!” que les dedicaron la semana pasada. Doña Elena Álvarez viuda de Vicencio intervino; sentenció que nadie gana con las descalificaciones, con los denuestos.
Al final, el aplazamiento llegó a través de la Mesa Directiva.
Por su parte, la perredista Susana Monreal, de la Comisión de Presupuesto, expresó que los legisladores están en desacato, debido a que en la Constitución se venció el tiempo de aprobación de las cuentas públicas desde noviembre de 2007.
Por esa razón, en mayo de 2008 se publicó un transitorio constitucional que amplió el plazo, pero una vez más ya se venció. Las cuentas públicas del gobierno del ex presidente Vicente Fox tenían que haber concluido en 2008.
Ahora, el tema se hereda a la próxima Legislatura, para permitir en las tres últimas sesiones la aprobación de dictámenes prioritarios, sobre seguridad y justicia.
Comentario:
Lo más saludable para el país es que se aclare como quedó la cuenta pública de esos años.
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Vicente Fox.
martes, 21 de abril de 2009
Barack Obama o yo éramos impensables hace una década”.
Noticia:
Ahmed Aboutaleb, alcalde socialdemócrata de Rotterdam desde hace 100 días, deja escapar una sonrisa cuando se le recuerda que su apodo más reciente es Aboutama, en honor del presidente de EE UU, Barack Obama. “Los dos tenemos raíces africanas y somos el producto de una emancipación impensable hace una década. Por lo demás, es un exceso que me comparen con el líder de una superpotencia cuyo papel es vital para el resto del mundo. Lo mío es a pequeña escala”. Después habla de la esperanza que le provoca Obama: “Aún no me ha decepcionado en nada”.
Aunque le cueste admitirlo, una esperanza similar es la fuerza que impulsa su trabajo, también de pionero. Porque Aboutaleb, de 47 años, es el primer regidor musulmán de una ciudad holandesa —y también europea— nacido y emigrado de Marruecos. Su elección ha marcado un hito en la historia de Holanda, y él, que domina su lengua de adopción, reconoce el riesgo de que su figura oscurezca su misión. “Parezco un proyecto en mí mismo: el proyecto Aboutaleb. Pero mi plan es mantener a flote Rotterdam y reducir las distancias entre sus casi 600.000 habitantes. Unir es lo más importante porque es la mejor forma de crecer”.
Su anterior cargo de secretario de Estado de Asuntos Sociales se nota en sus declaraciones.
“He recorrido la ciudad hasta en helicóptero. He comprobado que las diferencias evidentes entre los grupos sociales más y menos favorecidos convergen en un mismo ánimo: ambos tienen miedo. Los holandeses autóctonos, a perder su identidad al verse en minoría frente a los llegados de los nuevos países de la UE, y de más lejos. Los holandeses nuevos, inmigrantes de hace 20 o 25 años, a perder sus raíces de tanto esforzarse en la integración. Como alcalde, mi misión es acercarlos para reducir esa ansiedad”.
En la sala de juntas del Consistorio y rodeado de retratos de las reinas holandesas colgados a gran altura, sus palabras resumen la dura realidad ciudadana. Rotterdam es la urbe patria que más está sufriendo los efectos de la crisis, con una tasa de paro (8,5%) que dobla la media nacional, que afecta a unas 35.000 personas entre 15 y 64 años, lastradas por la falta de estudios.
El puerto de Rotterdam es el mayor de Europa y el segundo del mundo, después de Singapur, y ha atraído a gran número de trabajadores con escasa formación. “Muchos adolescentes abandonan la escuela sin un título de grado medio. Acaban por ahí, sin hacer nada. O bien delinquiendo y en las drogas”, asegura el alcalde.
La educación es una de sus prioridades en una ciudad con 120.000 habitantes de entre 16 y 21 años. Y con 175 nacionalidades y 60 credos distintos. De nuevo, Aboutaleb aplica la serenidad que exhibe en momentos críticos para echar mano de otra receta regeneradora. “No he observado islamofobia, pero sí hay tensión social. Hay que evitarlo. La ecuación ganadora sería lograr una sociedad estable y con confianza, que genere bienestar”.
Sólo cuando se menciona la polémica sobre su lealtad a Holanda, el aplomo da paso a cierta resignación. Todo es por su doble pasaporte, marroquí y holandés, que le ha valido la invitación de la derecha radical a abandonar el país. Su respuesta suena muy medida, a la vez que sincera. “No tiene que ver con el pasaporte. Mi elección como alcalde es un signo de confianza por parte de esta sociedad. Es reconocer que lo importante es lo que puedas hacer por el lugar del que te sientes parte”. Un pensamiento muy kennediano, otro de los presidentes de Estados Unidos al que Aboutaleb parafrasea tal vez sin notarlo.
Comentario:
Un sueño hecho realidad.
Ahmed Aboutaleb, alcalde socialdemócrata de Rotterdam desde hace 100 días, deja escapar una sonrisa cuando se le recuerda que su apodo más reciente es Aboutama, en honor del presidente de EE UU, Barack Obama. “Los dos tenemos raíces africanas y somos el producto de una emancipación impensable hace una década. Por lo demás, es un exceso que me comparen con el líder de una superpotencia cuyo papel es vital para el resto del mundo. Lo mío es a pequeña escala”. Después habla de la esperanza que le provoca Obama: “Aún no me ha decepcionado en nada”.
Aunque le cueste admitirlo, una esperanza similar es la fuerza que impulsa su trabajo, también de pionero. Porque Aboutaleb, de 47 años, es el primer regidor musulmán de una ciudad holandesa —y también europea— nacido y emigrado de Marruecos. Su elección ha marcado un hito en la historia de Holanda, y él, que domina su lengua de adopción, reconoce el riesgo de que su figura oscurezca su misión. “Parezco un proyecto en mí mismo: el proyecto Aboutaleb. Pero mi plan es mantener a flote Rotterdam y reducir las distancias entre sus casi 600.000 habitantes. Unir es lo más importante porque es la mejor forma de crecer”.
Su anterior cargo de secretario de Estado de Asuntos Sociales se nota en sus declaraciones.
“He recorrido la ciudad hasta en helicóptero. He comprobado que las diferencias evidentes entre los grupos sociales más y menos favorecidos convergen en un mismo ánimo: ambos tienen miedo. Los holandeses autóctonos, a perder su identidad al verse en minoría frente a los llegados de los nuevos países de la UE, y de más lejos. Los holandeses nuevos, inmigrantes de hace 20 o 25 años, a perder sus raíces de tanto esforzarse en la integración. Como alcalde, mi misión es acercarlos para reducir esa ansiedad”.
En la sala de juntas del Consistorio y rodeado de retratos de las reinas holandesas colgados a gran altura, sus palabras resumen la dura realidad ciudadana. Rotterdam es la urbe patria que más está sufriendo los efectos de la crisis, con una tasa de paro (8,5%) que dobla la media nacional, que afecta a unas 35.000 personas entre 15 y 64 años, lastradas por la falta de estudios.
El puerto de Rotterdam es el mayor de Europa y el segundo del mundo, después de Singapur, y ha atraído a gran número de trabajadores con escasa formación. “Muchos adolescentes abandonan la escuela sin un título de grado medio. Acaban por ahí, sin hacer nada. O bien delinquiendo y en las drogas”, asegura el alcalde.
La educación es una de sus prioridades en una ciudad con 120.000 habitantes de entre 16 y 21 años. Y con 175 nacionalidades y 60 credos distintos. De nuevo, Aboutaleb aplica la serenidad que exhibe en momentos críticos para echar mano de otra receta regeneradora. “No he observado islamofobia, pero sí hay tensión social. Hay que evitarlo. La ecuación ganadora sería lograr una sociedad estable y con confianza, que genere bienestar”.
Sólo cuando se menciona la polémica sobre su lealtad a Holanda, el aplomo da paso a cierta resignación. Todo es por su doble pasaporte, marroquí y holandés, que le ha valido la invitación de la derecha radical a abandonar el país. Su respuesta suena muy medida, a la vez que sincera. “No tiene que ver con el pasaporte. Mi elección como alcalde es un signo de confianza por parte de esta sociedad. Es reconocer que lo importante es lo que puedas hacer por el lugar del que te sientes parte”. Un pensamiento muy kennediano, otro de los presidentes de Estados Unidos al que Aboutaleb parafrasea tal vez sin notarlo.
Comentario:
Un sueño hecho realidad.
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Alcalde musulmán.
El proyecto de digitalización de libros de Google entra en terreno minado.
Noticia:
El acuerdo entre Google y el gremio de autores y editores estadounidenses para la digitalización de libros afronta un nuevo escollo. Tras las objeciones interpuestas por los consumidores, ahora son el portal Internet Archive y un grupo de abogados que representan a lectores, investigadores y profesores quienes han interpuesto sendos recursos para que dicho pacto sea modificado antes de que un juez, en junio, pueda darlo por bueno. En concreto, Internet Archive quiere gozar de la misma protección que el acuerdo concede a Google a la hora de escanear los denominados libros huérfanos (obras protegidas por derechos de autor, pero cuyos titulares no han sido identificados).
Internet Archive es una de las páginas de referencia de la Red, es un biblioteca virtual sin ánimo de lucro que desde 1996 ha recogido y puesto a disposición del público de manera gratuita 150.000 millones de páginas web históricas y más de un millón de textos, vídeos y audios, en colaboración 150 bibliotecas. Cuenta con 18 centros de escaneo en cinco países y digitaliza unos mil libros al día. "Como tal, el archivo de textos de [Internet] Archive es similar y concurrente con el proyecto de Google Books", reza la carta enviada por los abogados de Internet Archive al juez, el pasado 17 de abril.
El portal señala que podría beneficiarse "enormemente" de una limitación de la responsabilidad penal a la hora de escanear obras huérfanas "como la que el acuerdo propuesto concede a Google". "Internet Archive es uno de los muchos proveedores de contenido en Internet interesados en oponerse el acuerdo propuesto porque éste limita efectivamente la responsabilidad de sólo una parte, Google. Inc., [...] en el uso de obras huérfanas", añade.
En el caso de los profesores y lectores, éstos aseguran en su carta remitida al juez el pasado 13 de abril, que el acuerdo otorga a Google el "monopolio" del uso lícito de obras huérfanas. "Los autores y editores, con el consentimiento de Google, pretenden representar a un tipo de titulares de derechos de autor que incluye a los dueños de obras huérfanas, aunque ni los autores ni los editores son dichos dueños", indica el grupo de profesores encabezado por Charles Nesson, de las Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard.
Esta carta de los profesores se suma a los artículos publicados en los últimos días por varios expertos en los que se cuestiona el acuerdo en términos similares. El jueves pasado un profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, Randall C. Picker, publicó un artículo académico en el que cuestiona no sólo lo relativo a las obras huérfanas, si no también el mecanismo de fijación del precio de los libros escaneados.
El viernes, Pamela Samuelson, experta en copyright de la Universidad de California en Berkeley, también criticó que el acuerdo de a Google acceso exclusivo a obras huérfanas, según señala The New York Times.
A principios de mes la organización de consumidores de Estados Unidos, Consumer Watchdog, exigió mediante una carta enviada al Departamento de Justicia de EE UU que se retrasara la entrada en vigor del acuerdo. Los consumidores aducían que el pacto había sido gestado sin ningún representante del interés público, al tiempo que exigían medidas para evitar la potencial posición dominante de Google.
Un pacto frente a dos querellas
El acuerdo entre Google Books y el gremio de autores y editores de EE UU está pendiente de ratificación judicial (que previsiblemente se realizará en junio) y abierto a las objeciones de terceras partes hasta el 5 de mayo.
El programa Google Books digitaliza y publica online desde hace cuatro años fragmentos de libros, algunos protegidos por copyright. En octubre de 2008, después de dos querellas, Google pactó con autores y editores de EE UU adelantar en concepto de indemnización 34 millones, destinados a los titulares de los derechos de las obras escaneadas.
El acuerdo estipula asimismo la creación de un Registro de derechos sobre libros, un organismo sin ánimo de lucro, independiente en teoría (a cuya creación Google contribuye con millones de dólares), encargado de recolectar y distribuir entre los autores y editores el dinero generado por la explotación de las obras escaneadas, sea dicha explotación realizada a través de Google Books, o de cualquier otra compañía que quiera ofrecer obras online.
El acuerdo entre Google y el gremio de autores y editores estadounidenses para la digitalización de libros afronta un nuevo escollo. Tras las objeciones interpuestas por los consumidores, ahora son el portal Internet Archive y un grupo de abogados que representan a lectores, investigadores y profesores quienes han interpuesto sendos recursos para que dicho pacto sea modificado antes de que un juez, en junio, pueda darlo por bueno. En concreto, Internet Archive quiere gozar de la misma protección que el acuerdo concede a Google a la hora de escanear los denominados libros huérfanos (obras protegidas por derechos de autor, pero cuyos titulares no han sido identificados).
Internet Archive es una de las páginas de referencia de la Red, es un biblioteca virtual sin ánimo de lucro que desde 1996 ha recogido y puesto a disposición del público de manera gratuita 150.000 millones de páginas web históricas y más de un millón de textos, vídeos y audios, en colaboración 150 bibliotecas. Cuenta con 18 centros de escaneo en cinco países y digitaliza unos mil libros al día. "Como tal, el archivo de textos de [Internet] Archive es similar y concurrente con el proyecto de Google Books", reza la carta enviada por los abogados de Internet Archive al juez, el pasado 17 de abril.
El portal señala que podría beneficiarse "enormemente" de una limitación de la responsabilidad penal a la hora de escanear obras huérfanas "como la que el acuerdo propuesto concede a Google". "Internet Archive es uno de los muchos proveedores de contenido en Internet interesados en oponerse el acuerdo propuesto porque éste limita efectivamente la responsabilidad de sólo una parte, Google. Inc., [...] en el uso de obras huérfanas", añade.
En el caso de los profesores y lectores, éstos aseguran en su carta remitida al juez el pasado 13 de abril, que el acuerdo otorga a Google el "monopolio" del uso lícito de obras huérfanas. "Los autores y editores, con el consentimiento de Google, pretenden representar a un tipo de titulares de derechos de autor que incluye a los dueños de obras huérfanas, aunque ni los autores ni los editores son dichos dueños", indica el grupo de profesores encabezado por Charles Nesson, de las Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard.
Esta carta de los profesores se suma a los artículos publicados en los últimos días por varios expertos en los que se cuestiona el acuerdo en términos similares. El jueves pasado un profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, Randall C. Picker, publicó un artículo académico en el que cuestiona no sólo lo relativo a las obras huérfanas, si no también el mecanismo de fijación del precio de los libros escaneados.
El viernes, Pamela Samuelson, experta en copyright de la Universidad de California en Berkeley, también criticó que el acuerdo de a Google acceso exclusivo a obras huérfanas, según señala The New York Times.
A principios de mes la organización de consumidores de Estados Unidos, Consumer Watchdog, exigió mediante una carta enviada al Departamento de Justicia de EE UU que se retrasara la entrada en vigor del acuerdo. Los consumidores aducían que el pacto había sido gestado sin ningún representante del interés público, al tiempo que exigían medidas para evitar la potencial posición dominante de Google.
Un pacto frente a dos querellas
El acuerdo entre Google Books y el gremio de autores y editores de EE UU está pendiente de ratificación judicial (que previsiblemente se realizará en junio) y abierto a las objeciones de terceras partes hasta el 5 de mayo.
El programa Google Books digitaliza y publica online desde hace cuatro años fragmentos de libros, algunos protegidos por copyright. En octubre de 2008, después de dos querellas, Google pactó con autores y editores de EE UU adelantar en concepto de indemnización 34 millones, destinados a los titulares de los derechos de las obras escaneadas.
El acuerdo estipula asimismo la creación de un Registro de derechos sobre libros, un organismo sin ánimo de lucro, independiente en teoría (a cuya creación Google contribuye con millones de dólares), encargado de recolectar y distribuir entre los autores y editores el dinero generado por la explotación de las obras escaneadas, sea dicha explotación realizada a través de Google Books, o de cualquier otra compañía que quiera ofrecer obras online.
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Libros de Google.
Obama y el islam.
Reportaje:
El País de España.
La semana pasada escribía que los amos de la economía de mercado han actuado de forma que "todo cambie para que nada cambie". Desde luego, hoy no podría hacer la misma observación acerca de las nuevas relaciones que el presidente norteamericano ha decidido mantener con el islam y que constituyen, en efecto, un cambio real y profundo en las mentalidades occidentales y en los factores geopolíticos. Para mí, es un acontecimiento considerable.
Sin duda, de las declaraciones y escritos de Barack Obama cuando era senador por Illinois, luego candidato del Partido Demócrata y, finalmente, nuevo presidente de Estados Unidos se podía deducir una de sus decisiones geopolíticas fundamentales. Su voluntad de ofrecer al mundo un rostro radicalmente diferente de Estados Unidos poniendo fin a las guerras de Afganistán e Irak y a los conflictos de Oriente Próximo era clara. Además, en su combate contra el terrorismo, quería abolir el espíritu de cruzada que había desembocado en una estigmatización no sólo del islamismo radical, sino finalmente del islam en su conjunto. Es lo que acaba de confirmar con claridad durante su visita a Ankara.
Pero, ¿por qué escogió Turquía? Porque este país forma parte de la OTAN y su deseo de integrarse en la Unión Europea confirma su aspiración de integrarse en Occidente. Porque este país es limítrofe con Irak e Irán y puede influir en uno y en otro. Porque, al estar en paz con Israel, pudo facilitar las negociaciones con los sirios y puede ayudar a Estados Unidos a ejercer presión tanto sobre Hamás como sobre los nuevos dirigentes israelíes. Y, finalmente, porque este país musulmán es también un país laico y su héroe, Mustafá Kemal, ha sido comparado por Barack Obama con Abraham Lincoln: a sus ojos los dos eran libertadores.
Estos temas estuvieron presentes en los discursos notablemente bien pensados que Barack Obama pronunció ante el Parlamento turco y durante su visita a la mezquita de Santa Sofía. El sucesor de George Bush se dio el gusto de recordar que Turquía accedió a la democracia libremente y por iniciativa propia y que no fue necesario imponérsela -sobrentendido: como a Irak-.
Esta estrategia geopolítica da la espalda radicalmente al maniqueísmo del concepto del "eje del mal" y de los "Estados gamberros", que podía justificar los comportamientos intervencionistas y, para ser más exactos, la guerra preventiva contra Irán. No olvidemos que hoy mismo, en Israel y en algunos ambientes norteamericanos, no se excluye la eventualidad de tal guerra. Mientras, los iraníes han aceptado la invitación de los es-tadounidenses para participar en la Conferencia de los Seis sobre la proliferación nuclear.
Este viraje no significa que uno sea más o menos propenso a bajar la guardia ante una eventual respuesta provocativa por parte de los países a los que se les ha ofrecido la paz, pero implica que ya no se toma al pie de la letra un discurso iraní que preconiza la destrucción de Israel, por ejemplo, o un conjuro de los talibanes conminando a Estados Unidos a abandonar Afganistán. La proclamada reconciliación con el islam facilita la posibilidad, para Estados Unidos, de intervenir en la política interna de cada país musulmán para favorecer a sus fuerzas pacíficas. Por eso Barack Obama se permitió aconsejar a los turcos que se reconciliasen con los armenios -sin invitarles, sin embargo, a reconocer el genocidio-, a avanzar en las propuestas hechas a los kurdos y a facilitar un acercamiento entre los chipriotas turcos y los chipriotas griegos.
El presidente estadounidense apeló a Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, para que le ayude a alcanzar los dos objetivos prioritarios en Oriente Próximo: la unidad entre Hamás y la Autoridad Palestina y la instauración de un Estado palestino al lado del de Israel.
"Quisiera dejar claro", dijo Barack Obama en Ankara, "tan claro como sea posible, que Estados Unidos no está, ni lo estará nunca, en guerra con el islam. De hecho, nuestra colaboración con el mundo musulmán es crucial. (...) Escucharemos cuidadosamente, disiparemos los malentendidos y encontraremos terrenos comunes. Seremos respetuosos incluso cuando no estemos de acuerdo. (...) Estados Unidos se ha visto enriquecido por los norteamericanos musulmanes. Muchos norteamericanos tienen musulmanes en su familia o han vivido en países de mayoría musulmana. Yo lo sé bien, y lo sé simplemente porque soy uno de ellos".
Esta última expresión "soy uno de ellos" proclama su voluntad de acabar con la amenaza del "choque de civilizaciones", tan cara a Samuel Huntington, y con la profecía del islamizante Bernard Lewis, partidario de los turcos contra los kurdos, que apoyó la guerra de Irak y para quien no hay razón alguna para que cese un conflicto entre cristianos y musulmanes que dura ya once siglos.
En pleno impulso, Barack Obama no se ha preguntado si la integración de Turquía en la Unión Europea es o no un asunto exclusivo de los europeos, que tienen razones para dudar que su identidad pueda permanecer inalterada si se extendiese a 76 millones de musulmanes turcos. Todo se desarrolla como si, a ojos de Obama, un poco más de islam en Europa tuviese la ventaja de alejar la amenaza del conflicto de civilizaciones. Tampoco se ha preguntado si no será peligroso exhortar a Anders Fogh Rasmussen, el antiguo presidente danés y actual candidato a la Secretaría General de la OTAN, a presentar excusas a los turcos por haber permitido que sus conciudadanos se burlasen -refiriéndose al asunto de las caricaturas de Mahoma- de ciertos aspectos de la religión islámica. Seguramente ésta fue para él la manera de echar un capote a Erdogan ante sus aliados musulmanes.
Con todo y con eso, la islamofilia de Barack Obama, ocho años después de la destrucción de las torres de Manhattan, no deja de ser, en mi opinión, uno de los acontecimientos más importantes de los quince últimos años.
Comentario:
Sin duda, Barack Obama está "tomando el toro por los cuernos". Son muchos los problemas que tiene enfrente el mundo y él está decidido a proponer soluciones. Su astucia se pondrá a prueba. Turquía es clave.
El País de España.
La semana pasada escribía que los amos de la economía de mercado han actuado de forma que "todo cambie para que nada cambie". Desde luego, hoy no podría hacer la misma observación acerca de las nuevas relaciones que el presidente norteamericano ha decidido mantener con el islam y que constituyen, en efecto, un cambio real y profundo en las mentalidades occidentales y en los factores geopolíticos. Para mí, es un acontecimiento considerable.
Sin duda, de las declaraciones y escritos de Barack Obama cuando era senador por Illinois, luego candidato del Partido Demócrata y, finalmente, nuevo presidente de Estados Unidos se podía deducir una de sus decisiones geopolíticas fundamentales. Su voluntad de ofrecer al mundo un rostro radicalmente diferente de Estados Unidos poniendo fin a las guerras de Afganistán e Irak y a los conflictos de Oriente Próximo era clara. Además, en su combate contra el terrorismo, quería abolir el espíritu de cruzada que había desembocado en una estigmatización no sólo del islamismo radical, sino finalmente del islam en su conjunto. Es lo que acaba de confirmar con claridad durante su visita a Ankara.
Pero, ¿por qué escogió Turquía? Porque este país forma parte de la OTAN y su deseo de integrarse en la Unión Europea confirma su aspiración de integrarse en Occidente. Porque este país es limítrofe con Irak e Irán y puede influir en uno y en otro. Porque, al estar en paz con Israel, pudo facilitar las negociaciones con los sirios y puede ayudar a Estados Unidos a ejercer presión tanto sobre Hamás como sobre los nuevos dirigentes israelíes. Y, finalmente, porque este país musulmán es también un país laico y su héroe, Mustafá Kemal, ha sido comparado por Barack Obama con Abraham Lincoln: a sus ojos los dos eran libertadores.
Estos temas estuvieron presentes en los discursos notablemente bien pensados que Barack Obama pronunció ante el Parlamento turco y durante su visita a la mezquita de Santa Sofía. El sucesor de George Bush se dio el gusto de recordar que Turquía accedió a la democracia libremente y por iniciativa propia y que no fue necesario imponérsela -sobrentendido: como a Irak-.
Esta estrategia geopolítica da la espalda radicalmente al maniqueísmo del concepto del "eje del mal" y de los "Estados gamberros", que podía justificar los comportamientos intervencionistas y, para ser más exactos, la guerra preventiva contra Irán. No olvidemos que hoy mismo, en Israel y en algunos ambientes norteamericanos, no se excluye la eventualidad de tal guerra. Mientras, los iraníes han aceptado la invitación de los es-tadounidenses para participar en la Conferencia de los Seis sobre la proliferación nuclear.
Este viraje no significa que uno sea más o menos propenso a bajar la guardia ante una eventual respuesta provocativa por parte de los países a los que se les ha ofrecido la paz, pero implica que ya no se toma al pie de la letra un discurso iraní que preconiza la destrucción de Israel, por ejemplo, o un conjuro de los talibanes conminando a Estados Unidos a abandonar Afganistán. La proclamada reconciliación con el islam facilita la posibilidad, para Estados Unidos, de intervenir en la política interna de cada país musulmán para favorecer a sus fuerzas pacíficas. Por eso Barack Obama se permitió aconsejar a los turcos que se reconciliasen con los armenios -sin invitarles, sin embargo, a reconocer el genocidio-, a avanzar en las propuestas hechas a los kurdos y a facilitar un acercamiento entre los chipriotas turcos y los chipriotas griegos.
El presidente estadounidense apeló a Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, para que le ayude a alcanzar los dos objetivos prioritarios en Oriente Próximo: la unidad entre Hamás y la Autoridad Palestina y la instauración de un Estado palestino al lado del de Israel.
"Quisiera dejar claro", dijo Barack Obama en Ankara, "tan claro como sea posible, que Estados Unidos no está, ni lo estará nunca, en guerra con el islam. De hecho, nuestra colaboración con el mundo musulmán es crucial. (...) Escucharemos cuidadosamente, disiparemos los malentendidos y encontraremos terrenos comunes. Seremos respetuosos incluso cuando no estemos de acuerdo. (...) Estados Unidos se ha visto enriquecido por los norteamericanos musulmanes. Muchos norteamericanos tienen musulmanes en su familia o han vivido en países de mayoría musulmana. Yo lo sé bien, y lo sé simplemente porque soy uno de ellos".
Esta última expresión "soy uno de ellos" proclama su voluntad de acabar con la amenaza del "choque de civilizaciones", tan cara a Samuel Huntington, y con la profecía del islamizante Bernard Lewis, partidario de los turcos contra los kurdos, que apoyó la guerra de Irak y para quien no hay razón alguna para que cese un conflicto entre cristianos y musulmanes que dura ya once siglos.
En pleno impulso, Barack Obama no se ha preguntado si la integración de Turquía en la Unión Europea es o no un asunto exclusivo de los europeos, que tienen razones para dudar que su identidad pueda permanecer inalterada si se extendiese a 76 millones de musulmanes turcos. Todo se desarrolla como si, a ojos de Obama, un poco más de islam en Europa tuviese la ventaja de alejar la amenaza del conflicto de civilizaciones. Tampoco se ha preguntado si no será peligroso exhortar a Anders Fogh Rasmussen, el antiguo presidente danés y actual candidato a la Secretaría General de la OTAN, a presentar excusas a los turcos por haber permitido que sus conciudadanos se burlasen -refiriéndose al asunto de las caricaturas de Mahoma- de ciertos aspectos de la religión islámica. Seguramente ésta fue para él la manera de echar un capote a Erdogan ante sus aliados musulmanes.
Con todo y con eso, la islamofilia de Barack Obama, ocho años después de la destrucción de las torres de Manhattan, no deja de ser, en mi opinión, uno de los acontecimientos más importantes de los quince últimos años.
Comentario:
Sin duda, Barack Obama está "tomando el toro por los cuernos". Son muchos los problemas que tiene enfrente el mundo y él está decidido a proponer soluciones. Su astucia se pondrá a prueba. Turquía es clave.
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Obama.
Relevo generacional en Suráfrica.
Reportaje:
El País de España.
Busisiwe lava platos en un orfanato de Johanesburgo. Está contenta porque Jacob Zuma, el presidente del Congreso Nacional Africano (ANC en sus siglas en inglés), zulú como ella, va a convertirse mañana en el presidente electo de Suráfrica: "Sí; votaré por él. Me parece honesto y... guapo", dice guiñando el ojo. Busisiwe tiene 19 años recién cumplidos y es la primera vez que vota, apenas recuerda el sistema racial del apartheid, oficialmente desaparecido hace 15 años con la llegada de la democracia al país, en el que ha gobernado el ANC desde entonces, apoyado por mayorías del 70%.
No todos los jóvenes opinan como Busisiwe. Sólo un 22% de los electores registrados para votar en estas elecciones tienen entre 18 y 24 años, cuando representan el 37% de una población de 45 millones. No les seduce ni la figura controvertida de Zuma, acusado primero y absuelto después de violación, inculpado por corrupción y librado por un tecnicismo, destronado del poder y aupado al mismo en apenas cuatro años y un polígamo con 18 hijos del que se recuerdan alarmantes declaraciones (luego rectificadas) respecto al sida o a la homosexualidad.
Muchos, como Hayden Manuel, un coloured (raza mixta) de Ciudad del Cabo de 21 años y administrativo, dicen sentirse defraudados por los mensajes de los partidos políticos. "No estoy registrado, no me parece necesario, no hay ningún partido al que crea que deba votar".
Son los jóvenes, especialmente de las áreas rurales, pero también los urbanos y con estudios de secundaria, los más afectados por la pobreza. Dos tercios de los que se encuentran entre 18 y 24 años no disponen de trabajo. Votar al ANC es votar por un partido que hasta ahora no les ha ayudado. Votar a la oposición es, o bien inútil -la mayoría de la población negra, el 80% del total, vota al ANC, el partido que les libró del apartheid-, o insensato: la escisión surgida del ANC, el Congreso del Pueblo (COPE), está impulsada por ex ministros del Gobierno de Thabo Mbeki, que fue obligado a dimitir en septiembre tras su lucha intestina con Zuma, descontentos con su pérdida de poder; es decir, son políticos que ya les han defraudado.
El resto de partidos tienen escaso peso, siguen líneas étnicas (como Inkatha Freedom Party, que domina buena parte de la zona de KwaZulu-Natal e integrado por zulúes) o son percibidos como defensores de los intereses de la población blanca.
La incógnita en estas elecciones es si COPE (que en su creación pareció adquirir mucha fuerza, pero que ha llevado una campaña muy modesta por escasez de apoyos económicos, con un candidato desconocido, el obispo Mvume Dandala) va a causar algún daño a la mayoría absoluta del ANC, que pretende obtener de nuevo el 70% de los 23 millones de votos en disputa.
"La Constitución no dice nada respecto a que una victoria masiva del partido en el Gobierno sea algo nocivo. El país está en manos seguras, nada puede ir mal", aseguró Zuma el domingo en el mitin de fin de campaña en Johanesburgo, ante más de 60.000 personas. Su figura quedó empequeñecida por la presencia en el estadio de un sonriente y frágil Nelson Mandela.
Además de la incógnita de COPE, falta por saber si, como se prevé, el partido de la oposición, la Alianza Democrática (AD), con la alcaldesa de Ciudad del Cabo, Helen Zille, como candidata, puede desbancar al ANC del Gobierno de Cabo Occidental, la única provincia del país con posibilidades dada su popularidad, -pese a que el AD se sigue percibiendo como un partido para blancos-, entre la población coloured, con gran peso demográfico en la zona. El AD ha basado su campaña en avivar el resquemor que entre buena parte de la clase media blanca y coloured ocasiona la figura de Zuma.
El líder de ANC, de 67 años, ha sido pasto de titulares en los últimos cuatro años, cuando fue forzado a dimitir de la vicepresidencia por Mbeki -sucesor de Mandela en la presidencia del país-, tras ser acusado de corrupción. Se daba su carrera por acabada cuando su asesor económico era condenado a prisión y continuaba una investigación por corrupción en su contra que iba a durar ocho años. Pero Zuma dio cuenta de su espíritu de luchador (inició su militancia en el ANC a los 17, formó parte de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del partido, cumplió penas de prisión en Robben Island, la isla-cárcel en la que Mandela cumplió también condena) y se constituyó en líder de la oposición interna del ANC a un Mbeki criticado por arrogante y dictatorial.
El pasado año, en uno de los congresos del partido más crispados, Zuma (carismático, cercano en el trato, popular y populista) se convirtió en presidente del ANC desbancando a Mbeki, que fue forzado a dimitir como jefe de Estado. A Zuma, ave fénix personificada, sólo le quedaba el escollo, que despareció el 6 de abril. Un tecnicismo, el hecho de que los investigadores barajaran acusarle en firme antes o después del congreso (y utilizaran el caso de forma política para beneficiar a Mbeki) obligó a la fiscalía a retirar los cargos.
Comentario:
Lo importante de Suráfrica es que permanezca la estabilidad política.
El País de España.
Busisiwe lava platos en un orfanato de Johanesburgo. Está contenta porque Jacob Zuma, el presidente del Congreso Nacional Africano (ANC en sus siglas en inglés), zulú como ella, va a convertirse mañana en el presidente electo de Suráfrica: "Sí; votaré por él. Me parece honesto y... guapo", dice guiñando el ojo. Busisiwe tiene 19 años recién cumplidos y es la primera vez que vota, apenas recuerda el sistema racial del apartheid, oficialmente desaparecido hace 15 años con la llegada de la democracia al país, en el que ha gobernado el ANC desde entonces, apoyado por mayorías del 70%.
No todos los jóvenes opinan como Busisiwe. Sólo un 22% de los electores registrados para votar en estas elecciones tienen entre 18 y 24 años, cuando representan el 37% de una población de 45 millones. No les seduce ni la figura controvertida de Zuma, acusado primero y absuelto después de violación, inculpado por corrupción y librado por un tecnicismo, destronado del poder y aupado al mismo en apenas cuatro años y un polígamo con 18 hijos del que se recuerdan alarmantes declaraciones (luego rectificadas) respecto al sida o a la homosexualidad.
Muchos, como Hayden Manuel, un coloured (raza mixta) de Ciudad del Cabo de 21 años y administrativo, dicen sentirse defraudados por los mensajes de los partidos políticos. "No estoy registrado, no me parece necesario, no hay ningún partido al que crea que deba votar".
Son los jóvenes, especialmente de las áreas rurales, pero también los urbanos y con estudios de secundaria, los más afectados por la pobreza. Dos tercios de los que se encuentran entre 18 y 24 años no disponen de trabajo. Votar al ANC es votar por un partido que hasta ahora no les ha ayudado. Votar a la oposición es, o bien inútil -la mayoría de la población negra, el 80% del total, vota al ANC, el partido que les libró del apartheid-, o insensato: la escisión surgida del ANC, el Congreso del Pueblo (COPE), está impulsada por ex ministros del Gobierno de Thabo Mbeki, que fue obligado a dimitir en septiembre tras su lucha intestina con Zuma, descontentos con su pérdida de poder; es decir, son políticos que ya les han defraudado.
El resto de partidos tienen escaso peso, siguen líneas étnicas (como Inkatha Freedom Party, que domina buena parte de la zona de KwaZulu-Natal e integrado por zulúes) o son percibidos como defensores de los intereses de la población blanca.
La incógnita en estas elecciones es si COPE (que en su creación pareció adquirir mucha fuerza, pero que ha llevado una campaña muy modesta por escasez de apoyos económicos, con un candidato desconocido, el obispo Mvume Dandala) va a causar algún daño a la mayoría absoluta del ANC, que pretende obtener de nuevo el 70% de los 23 millones de votos en disputa.
"La Constitución no dice nada respecto a que una victoria masiva del partido en el Gobierno sea algo nocivo. El país está en manos seguras, nada puede ir mal", aseguró Zuma el domingo en el mitin de fin de campaña en Johanesburgo, ante más de 60.000 personas. Su figura quedó empequeñecida por la presencia en el estadio de un sonriente y frágil Nelson Mandela.
Además de la incógnita de COPE, falta por saber si, como se prevé, el partido de la oposición, la Alianza Democrática (AD), con la alcaldesa de Ciudad del Cabo, Helen Zille, como candidata, puede desbancar al ANC del Gobierno de Cabo Occidental, la única provincia del país con posibilidades dada su popularidad, -pese a que el AD se sigue percibiendo como un partido para blancos-, entre la población coloured, con gran peso demográfico en la zona. El AD ha basado su campaña en avivar el resquemor que entre buena parte de la clase media blanca y coloured ocasiona la figura de Zuma.
El líder de ANC, de 67 años, ha sido pasto de titulares en los últimos cuatro años, cuando fue forzado a dimitir de la vicepresidencia por Mbeki -sucesor de Mandela en la presidencia del país-, tras ser acusado de corrupción. Se daba su carrera por acabada cuando su asesor económico era condenado a prisión y continuaba una investigación por corrupción en su contra que iba a durar ocho años. Pero Zuma dio cuenta de su espíritu de luchador (inició su militancia en el ANC a los 17, formó parte de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del partido, cumplió penas de prisión en Robben Island, la isla-cárcel en la que Mandela cumplió también condena) y se constituyó en líder de la oposición interna del ANC a un Mbeki criticado por arrogante y dictatorial.
El pasado año, en uno de los congresos del partido más crispados, Zuma (carismático, cercano en el trato, popular y populista) se convirtió en presidente del ANC desbancando a Mbeki, que fue forzado a dimitir como jefe de Estado. A Zuma, ave fénix personificada, sólo le quedaba el escollo, que despareció el 6 de abril. Un tecnicismo, el hecho de que los investigadores barajaran acusarle en firme antes o después del congreso (y utilizaran el caso de forma política para beneficiar a Mbeki) obligó a la fiscalía a retirar los cargos.
Comentario:
Lo importante de Suráfrica es que permanezca la estabilidad política.
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SurÁfrica.
La ofensiva electoral socialdemócrata pone en aprietos a Angela Merkel.
Noticia:
La popularidad de Angela Merkel es considerable. Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), lidera todas las encuestas, con entre ocho y 10 puntos de ventaja sobre los socialdemócratas (SPD). Sin embargo, la canciller alemana se enfrenta a cinco meses de compleja lucha electoral, con una capacidad de maniobra cada vez más estrecha. La presentación del borrador del programa electoral socialdemócrata el pasado fin de semana, que promete ayudas fiscales a las clases media y baja y penalizaciones para la alta, tuvo una notable acogida en la opinión pública alemana: un 59% de los ciudadanos aprueba las medidas fiscales propuestas por el SPD, según un sondeo de la cadena de televisión pública ARD.
La potente salida a la palestra electoral de los socialdemócratas y de su candidato a la cancillería, Frank-Walter Steinmeier -que es vicecanciller y ministro de Exteriores del Gabinete de Merkel-, afectará a la efectividad de la coalición entre CDU y SPD, que conforma el Gobierno, en un momento en el que la amenaza de crecimiento del paro es especialmente aterradora, según indican varios institutos de análisis.
Así, tras años de sólido liderazgo, la ventaja de Merkel se ve amenazada, en plena crisis económica, por la ofensiva del SPD desde el centro izquierda y, por el otro lado político, por la fuga del voto liberal que, descontento con la impronta socialdemócrata de la política de la gran coalición, alimenta las expectativas del Partido Liberal Democrático para las elecciones federales de septiembre.
El paro es, entre las dificultades de la primera economía europea, la espada de Damocles sobre el sillón de Merkel. Según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), el desempleo aumentará hasta el verano del actual 7,2% hasta el 8,1%. Aunque dista de tasas como la española, sería un aumento significativo para un lapso de tiempo tan corto.
La ampliación de las ayudas del Gobierno para que los trabajadores reduzcan sus jornadas laborales sin perder el empleo, decidida el pasado otoño, obra todavía un efecto positivo en el mercado laboral. No obstante, Karl Brenke, del DIW, ve un riesgo de que se liquiden masivamente puestos de trabajo "si las empresas no acaban de ver la luz al final del túnel". En tal caso, la propuesta electoral democristiana de prolongar de 18 a 24 meses los subsidios para las jornadas reducidas no serviría para frenar el paro.
Cuando termine el verano podría así producirse la temida ola de despidos, que dañaría gravemente la imagen del Gobierno. La economía alemana depende de sus exportaciones y no levantará cabeza hasta que la crisis mundial remita. Para evitar males mayores antes de septiembre, el Gobierno estudia un tercer paquete de reactivación económica que amortigüe a corto plazo el posible agravamiento de la crisis. La escasa popularidad del último y carísimo paquete, aprobado en enero, y el desbocamiento de la deuda pública desaconsejan la medida.
Otro quebradero de cabeza en la Cancillería es la política fiscal. Contrariamente a lo que lleva meses predicando en las cumbres internacionales, Merkel no ha logrado evitar la tómbola de regalos fiscales en la precampaña. Al presentar el borrador del programa electoral socialdemócrata, Steinmeier hizo hincapié en las ayudas fiscales a la clase media.
Por un lado, con la intención de aligerar la burocracia, el SPD promete 300 euros a los asalariados que renuncien a presentar la declaración de la renta y a eventuales devoluciones a los que podrían tener derecho. Por el otro, Steinmeier promete aumentar del 45% al 47% el gravamen sobre los ingresos superiores a 10.000 euros mensuales y reducir, del 14% al 10%, el impuesto mínimo sobre la renta. El SPD intenta de este modo recobrar la posición de centro-izquierda, amenazada, por un lado, por la CDU de Merkel, cuya deriva socialdemócrata durante esta legislatura ha levantado ampollas en el ala empresarial de su partido, y por el otro, por la agresiva política de La Izquierda, que ha cosechado consensos sobre todo en el este del país.
Pese a las críticas lanzadas a Steinmeier, la CDU contraataca con propuestas como la reducción al 12% de la tasa mínima sobre la renta y el recorte de la media hasta el 23%.
Otro flanco por el que atacan los socialdemócratas es la supervivencia del veterano fabricante de automóviles Opel. Los aprietos de su matriz estadounidense, General Motors, han dejado la compañía al borde de la quiebra. Merkel se ha negado a intervenir directamente en la automotriz, dejando una baza que Steinmeier trata de aprovechar con guiños a trabajadores y sindicatos.
La canciller alemana ha intentado gestionar la crisis con discreción, como si temiera la venganza de los electores tras un error de bulto. Esta semana ha convocado una nueva reunión de crisis con economistas, sindicatos y patronal en la Cancillería, donde le informarán de la gravedad de la situación, que amenaza tanto a la economía alemana como a su posible reelección en septiembre.
Comentario:
En política, nadie la tiene segura.
La popularidad de Angela Merkel es considerable. Su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), lidera todas las encuestas, con entre ocho y 10 puntos de ventaja sobre los socialdemócratas (SPD). Sin embargo, la canciller alemana se enfrenta a cinco meses de compleja lucha electoral, con una capacidad de maniobra cada vez más estrecha. La presentación del borrador del programa electoral socialdemócrata el pasado fin de semana, que promete ayudas fiscales a las clases media y baja y penalizaciones para la alta, tuvo una notable acogida en la opinión pública alemana: un 59% de los ciudadanos aprueba las medidas fiscales propuestas por el SPD, según un sondeo de la cadena de televisión pública ARD.
La potente salida a la palestra electoral de los socialdemócratas y de su candidato a la cancillería, Frank-Walter Steinmeier -que es vicecanciller y ministro de Exteriores del Gabinete de Merkel-, afectará a la efectividad de la coalición entre CDU y SPD, que conforma el Gobierno, en un momento en el que la amenaza de crecimiento del paro es especialmente aterradora, según indican varios institutos de análisis.
Así, tras años de sólido liderazgo, la ventaja de Merkel se ve amenazada, en plena crisis económica, por la ofensiva del SPD desde el centro izquierda y, por el otro lado político, por la fuga del voto liberal que, descontento con la impronta socialdemócrata de la política de la gran coalición, alimenta las expectativas del Partido Liberal Democrático para las elecciones federales de septiembre.
El paro es, entre las dificultades de la primera economía europea, la espada de Damocles sobre el sillón de Merkel. Según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), el desempleo aumentará hasta el verano del actual 7,2% hasta el 8,1%. Aunque dista de tasas como la española, sería un aumento significativo para un lapso de tiempo tan corto.
La ampliación de las ayudas del Gobierno para que los trabajadores reduzcan sus jornadas laborales sin perder el empleo, decidida el pasado otoño, obra todavía un efecto positivo en el mercado laboral. No obstante, Karl Brenke, del DIW, ve un riesgo de que se liquiden masivamente puestos de trabajo "si las empresas no acaban de ver la luz al final del túnel". En tal caso, la propuesta electoral democristiana de prolongar de 18 a 24 meses los subsidios para las jornadas reducidas no serviría para frenar el paro.
Cuando termine el verano podría así producirse la temida ola de despidos, que dañaría gravemente la imagen del Gobierno. La economía alemana depende de sus exportaciones y no levantará cabeza hasta que la crisis mundial remita. Para evitar males mayores antes de septiembre, el Gobierno estudia un tercer paquete de reactivación económica que amortigüe a corto plazo el posible agravamiento de la crisis. La escasa popularidad del último y carísimo paquete, aprobado en enero, y el desbocamiento de la deuda pública desaconsejan la medida.
Otro quebradero de cabeza en la Cancillería es la política fiscal. Contrariamente a lo que lleva meses predicando en las cumbres internacionales, Merkel no ha logrado evitar la tómbola de regalos fiscales en la precampaña. Al presentar el borrador del programa electoral socialdemócrata, Steinmeier hizo hincapié en las ayudas fiscales a la clase media.
Por un lado, con la intención de aligerar la burocracia, el SPD promete 300 euros a los asalariados que renuncien a presentar la declaración de la renta y a eventuales devoluciones a los que podrían tener derecho. Por el otro, Steinmeier promete aumentar del 45% al 47% el gravamen sobre los ingresos superiores a 10.000 euros mensuales y reducir, del 14% al 10%, el impuesto mínimo sobre la renta. El SPD intenta de este modo recobrar la posición de centro-izquierda, amenazada, por un lado, por la CDU de Merkel, cuya deriva socialdemócrata durante esta legislatura ha levantado ampollas en el ala empresarial de su partido, y por el otro, por la agresiva política de La Izquierda, que ha cosechado consensos sobre todo en el este del país.
Pese a las críticas lanzadas a Steinmeier, la CDU contraataca con propuestas como la reducción al 12% de la tasa mínima sobre la renta y el recorte de la media hasta el 23%.
Otro flanco por el que atacan los socialdemócratas es la supervivencia del veterano fabricante de automóviles Opel. Los aprietos de su matriz estadounidense, General Motors, han dejado la compañía al borde de la quiebra. Merkel se ha negado a intervenir directamente en la automotriz, dejando una baza que Steinmeier trata de aprovechar con guiños a trabajadores y sindicatos.
La canciller alemana ha intentado gestionar la crisis con discreción, como si temiera la venganza de los electores tras un error de bulto. Esta semana ha convocado una nueva reunión de crisis con economistas, sindicatos y patronal en la Cancillería, donde le informarán de la gravedad de la situación, que amenaza tanto a la economía alemana como a su posible reelección en septiembre.
Comentario:
En política, nadie la tiene segura.
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Elecciones alemanas.
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