Noticia:
El primer ministro de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, ha anunciado que su partido, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), suspende toda colaboración con la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), del presidente Robert Mugabe, pero que no abandona el Gobierno. Tsvangirai ha precisado que los ministros del MDC no trabajarán en el Gabinete de unidad nacional, formado en febrero pasado, con los de la ZANU-PF, hasta que se hayan resuelto los problemas y conflictos pendientes en la constitución del Gobierno.
"Tenemos un socio que no es fiable y que no se ha arrepentido de sus errores en este Gobierno transitorio", ha dicho Tsvangiray a los periodistas al término de una reunión de la Ejecutiva Nacional del MDC en Harare, que estudió la detención del tesorero del partido y colaborador del primer ministro, Roy Bennett, acusado de terrorismo. El MDC ha considerado que la ZANU-PF y Mugabe, que gobernó en solitario el país desde su independencia del Reino Unido, en 1980, hasta la formación del Gobierno de unidad hace ocho meses, continúa con la "persecución" de sus miembros, pese a las garantías firmadas en el acuerdo para compartir el poder.
Poco después, el Tribunal Superior de Harare ha admitido la libertad bajo fianza del tesorero del partido de Bennett. La Fiscalía intentó oponerse a la fianza, pero el juez ha sido tajante en que a Bennett le correspondía esperar en libertad el juicio.
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viernes, 16 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
"Mi objetivo no es ajustar cuentas; hay que mirar al futuro".
Noticia:
Morgan Tsvangirai, primer ministro de Zimbabue, es un hombre optimista. Asegura que después de siete meses de Gobierno democrático "el pueblo ha recuperado la esperanza". Ganó las elecciones presidenciales en junio de 2008 después de ocho años en la oposición, meses en la cárcel y varias palizas, pero el régimen de Robert Mugabe lo impidió con un fraude masivo denunciado por los observadores internacionales. Tras meses de inestabilidad, con el país consumido por la hiperinflación y el colapso de la economía, los dos viejos rivales se vieron obligados a firmar un pacto de cohabitación. "El Gobierno que tenemos no es lo que votó el pueblo. No es lo que queríamos y, seguramente, tampoco es lo que quería el ZANU-PF [el partido de Mugabe], pero era la única solución".
Tsvangirai, de 57 años, se encuentra en España para recibir el Premio Internacional de la Fundación Cristóbal Gabarrón a una Trayectoria Humana 2009 y reunirse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En esta entrevista realizada ayer en Madrid, el primer ministro reconoce trabas en el funcionamiento del Gobierno de coalición formado en febrero. "Hay problemas en los nombramientos de los gobernadores y hubo detenciones de diputados, pero existen unos compromisos firmados que hay que cumplir. Hemos creado comisiones para modificar la Constitución, elaborar una nueva ley electoral y aumentar la libertad de prensa. En estos meses de Gobierno, hemos frenado la caída de la economía y acabado con la hiperinflación. El colapso ha sido tal que ahora tenemos un PIB similar al de Lesoto y una esperanza de vida de 35 años. Aunque el cambio en estos meses es grande, quedan tres o cuatro años hasta alcanzar el nivel de 2000 [antes de la ocupación de las granjas]. La gente percibe las mejoras y esto beneficia a Zimbabue y a mi partido [Movimiento para el Cambio Democrático]. Lo notaremos en las próximas elecciones".
"Las relaciones con Mugabe son correctas. Hay unos acuerdos firmados que cumplir. Él tiene la edad que tendría hoy mi padre. En África existe la dignity, un concepto que no entienden los europeos: el respeto que se tiene por la gente mayor. No sé si Mugabe se retirará o se volverá a presentar a unas elecciones; no es una pregunta para mí, sino para él".
"Para que exista justicia se tiene que saber la verdad, pero no es nuestra intención mirar hacia atrás y exigir cuentas; hay que mirar hacia el futuro, ése es el objetivo de los acuerdos", asegura.
El primer ministro cree que otro de los problemas de Zimbabue es su imagen de paria internacional que proyecta. "La imagen de Zimbabue en el mundo no es buena, es la del asalto a los granjeros blancos, pero Zimbabue ha cambiado y los turistas vuelven a visitarnos. Volverán también los inversores. Sólo necesitan estabilidad política y seguridad jurídica".
Tsvangirai cree que la crisis económica mundial les ha perjudicado, pues limita la acción de la ayuda internacional, pero se han beneficiado por los movimientos políticos. "Mugabe entiende perfectamente lo que ha sucedido en el escenario internacional. La presencia de [Barack] Obama en la Casa Blanca representa un gran cambio, igual que la de [Jacob] Zuma en la presidencia de Suráfrica. Él es un hombre muy directo y claro, pero también pragmático. Es el primer interesado en que Zimbabue prospere porque tiene tres millones de zimbabuenses refugiados en su país".
Morgan Tsvangirai, primer ministro de Zimbabue, es un hombre optimista. Asegura que después de siete meses de Gobierno democrático "el pueblo ha recuperado la esperanza". Ganó las elecciones presidenciales en junio de 2008 después de ocho años en la oposición, meses en la cárcel y varias palizas, pero el régimen de Robert Mugabe lo impidió con un fraude masivo denunciado por los observadores internacionales. Tras meses de inestabilidad, con el país consumido por la hiperinflación y el colapso de la economía, los dos viejos rivales se vieron obligados a firmar un pacto de cohabitación. "El Gobierno que tenemos no es lo que votó el pueblo. No es lo que queríamos y, seguramente, tampoco es lo que quería el ZANU-PF [el partido de Mugabe], pero era la única solución".
Tsvangirai, de 57 años, se encuentra en España para recibir el Premio Internacional de la Fundación Cristóbal Gabarrón a una Trayectoria Humana 2009 y reunirse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En esta entrevista realizada ayer en Madrid, el primer ministro reconoce trabas en el funcionamiento del Gobierno de coalición formado en febrero. "Hay problemas en los nombramientos de los gobernadores y hubo detenciones de diputados, pero existen unos compromisos firmados que hay que cumplir. Hemos creado comisiones para modificar la Constitución, elaborar una nueva ley electoral y aumentar la libertad de prensa. En estos meses de Gobierno, hemos frenado la caída de la economía y acabado con la hiperinflación. El colapso ha sido tal que ahora tenemos un PIB similar al de Lesoto y una esperanza de vida de 35 años. Aunque el cambio en estos meses es grande, quedan tres o cuatro años hasta alcanzar el nivel de 2000 [antes de la ocupación de las granjas]. La gente percibe las mejoras y esto beneficia a Zimbabue y a mi partido [Movimiento para el Cambio Democrático]. Lo notaremos en las próximas elecciones".
"Las relaciones con Mugabe son correctas. Hay unos acuerdos firmados que cumplir. Él tiene la edad que tendría hoy mi padre. En África existe la dignity, un concepto que no entienden los europeos: el respeto que se tiene por la gente mayor. No sé si Mugabe se retirará o se volverá a presentar a unas elecciones; no es una pregunta para mí, sino para él".
"Para que exista justicia se tiene que saber la verdad, pero no es nuestra intención mirar hacia atrás y exigir cuentas; hay que mirar hacia el futuro, ése es el objetivo de los acuerdos", asegura.
El primer ministro cree que otro de los problemas de Zimbabue es su imagen de paria internacional que proyecta. "La imagen de Zimbabue en el mundo no es buena, es la del asalto a los granjeros blancos, pero Zimbabue ha cambiado y los turistas vuelven a visitarnos. Volverán también los inversores. Sólo necesitan estabilidad política y seguridad jurídica".
Tsvangirai cree que la crisis económica mundial les ha perjudicado, pues limita la acción de la ayuda internacional, pero se han beneficiado por los movimientos políticos. "Mugabe entiende perfectamente lo que ha sucedido en el escenario internacional. La presencia de [Barack] Obama en la Casa Blanca representa un gran cambio, igual que la de [Jacob] Zuma en la presidencia de Suráfrica. Él es un hombre muy directo y claro, pero también pragmático. Es el primer interesado en que Zimbabue prospere porque tiene tres millones de zimbabuenses refugiados en su país".
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Zimbabue.
miércoles, 11 de febrero de 2009
El líder opositor jura como primer ministro de Zimbabue ante Mugabe.
Noticia:
El antiguo líder opositor al presidente de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, ha jurado hoy su cargo como primer ministro tras acordar con el dirigente un Gobierno de unidad nacional. Desde el Gobierno, el jefe del Movimiento para el Cambio Democrático, al que Mugabe robó las elecciones del año pasado, intentará ayudar a sacar al país de una situación catastrófica: un paro galopante, del 90%, una hiperinflación rayana en el delirio, la hambruna que afecta a millones de personas y el brote de cólera más mortífero que se recuerda, con más de 3.000 muertos y 60.000 afectados.
Tsvangirai ha prestado el juramento de su cargo ante su hasta hace meses enemigo irreconciliable, Mugabe, que en sus 28 años en el poder -desde la independencia de Gran Bretaña, en 1980- ha arruinado el otrora granero de África, ejemplo de desarrollo. Es la culminación del acuerdo alcanzado a finales del año pasado entre su partido, el MDC, y el de Mugabe, el ZANU-PF, por el cual Mugabe seguirá en su sitio y se formará un Gobierno de unidad nacional encabezado por Tsvangirai. La enemistad que hasta hace escasos meses enfrentaba a ambos despierta dudas de que el arreglo saque a Zimbabue de su situación desesperada. De hecho, nada más tomar posesión del cargo, Tsvangirai ha prometido que la principal prioridad de su Gobierno será "estabilizar" la economía del país.
"Es un acuerdo imperfecto y el equilibro de poderes beneficia a Mugabe y al ZANU-PF. Tsvangirai, probablemente, tendrá poco margen de maniobra, pero con el tiempo será tan responsable como el Gobierno de los fracasos", ha opinado a Reuters Aubrey Matshiqi, del Centro de Estudios Políticos de Sudáfrica. "Otra forma de verlo es que de un acuerdo imperfecto puede salir una solución duradera. No hay forma de predecirlo".
El MDC de Tsvangirai desafió a principios del año pasado el poder absoluto de Mugabe y se encontró con una respuesta a la medida del sátrapa. El movimiento opositor venció en las elecciones legislativas -derrota que concedió Mugabe- y en las presidenciales, celebradas en marzo. Y eso pese al fraude masivo perpetrado por el presidente y denunciado por los observadores que vigilaron las elecciones. El fraude le sirvió, en todo caso, para forzar una segunda vuelta de las presidenciales. La ronda definitiva se pospuso en el tiempo hasta que Mugabe se aseguró de ganar: durante las semanas entre la primera y la segunda vuelta, el MDC sufrió todo tipo de acosos -detenciones y asesinatos de sus dirigentes incluidos, Tsvangirai tuvo que huir a Sudáfrica- hasta que se retiró, dejando la victoria en manos del ZANU-PF.
Sólo entonces, y con la presión de otros Estados africanos, se pusieron en marcha negociaciones para un Gobierno de unidad nacional que hoy cristaliza. En el entretanto, la situación en el país se ha deteriorado aún más si cabe: la inflación alcanza cifras de nueve dígitos, 231.000.000%, el brote de cólera se extiende "sin control", según la OMS, y cada vez más zimbauenses dependen de la ayuda de la ONU, hasta cinco de los 10 millones de habitantes del país.
Comentario:
Cuando los resultados están a la vista de un mal gobierno, lo sensato sería renunciar y no esperar a que haya una presión de los opositores. Lo peor es cuando, ante los resultados, todavía se atreven a hablar de un gobierno de unidad. ¿Unidad para qué? Para acabar de destrozar al país?
El antiguo líder opositor al presidente de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, ha jurado hoy su cargo como primer ministro tras acordar con el dirigente un Gobierno de unidad nacional. Desde el Gobierno, el jefe del Movimiento para el Cambio Democrático, al que Mugabe robó las elecciones del año pasado, intentará ayudar a sacar al país de una situación catastrófica: un paro galopante, del 90%, una hiperinflación rayana en el delirio, la hambruna que afecta a millones de personas y el brote de cólera más mortífero que se recuerda, con más de 3.000 muertos y 60.000 afectados.
Tsvangirai ha prestado el juramento de su cargo ante su hasta hace meses enemigo irreconciliable, Mugabe, que en sus 28 años en el poder -desde la independencia de Gran Bretaña, en 1980- ha arruinado el otrora granero de África, ejemplo de desarrollo. Es la culminación del acuerdo alcanzado a finales del año pasado entre su partido, el MDC, y el de Mugabe, el ZANU-PF, por el cual Mugabe seguirá en su sitio y se formará un Gobierno de unidad nacional encabezado por Tsvangirai. La enemistad que hasta hace escasos meses enfrentaba a ambos despierta dudas de que el arreglo saque a Zimbabue de su situación desesperada. De hecho, nada más tomar posesión del cargo, Tsvangirai ha prometido que la principal prioridad de su Gobierno será "estabilizar" la economía del país.
"Es un acuerdo imperfecto y el equilibro de poderes beneficia a Mugabe y al ZANU-PF. Tsvangirai, probablemente, tendrá poco margen de maniobra, pero con el tiempo será tan responsable como el Gobierno de los fracasos", ha opinado a Reuters Aubrey Matshiqi, del Centro de Estudios Políticos de Sudáfrica. "Otra forma de verlo es que de un acuerdo imperfecto puede salir una solución duradera. No hay forma de predecirlo".
El MDC de Tsvangirai desafió a principios del año pasado el poder absoluto de Mugabe y se encontró con una respuesta a la medida del sátrapa. El movimiento opositor venció en las elecciones legislativas -derrota que concedió Mugabe- y en las presidenciales, celebradas en marzo. Y eso pese al fraude masivo perpetrado por el presidente y denunciado por los observadores que vigilaron las elecciones. El fraude le sirvió, en todo caso, para forzar una segunda vuelta de las presidenciales. La ronda definitiva se pospuso en el tiempo hasta que Mugabe se aseguró de ganar: durante las semanas entre la primera y la segunda vuelta, el MDC sufrió todo tipo de acosos -detenciones y asesinatos de sus dirigentes incluidos, Tsvangirai tuvo que huir a Sudáfrica- hasta que se retiró, dejando la victoria en manos del ZANU-PF.
Sólo entonces, y con la presión de otros Estados africanos, se pusieron en marcha negociaciones para un Gobierno de unidad nacional que hoy cristaliza. En el entretanto, la situación en el país se ha deteriorado aún más si cabe: la inflación alcanza cifras de nueve dígitos, 231.000.000%, el brote de cólera se extiende "sin control", según la OMS, y cada vez más zimbauenses dependen de la ayuda de la ONU, hasta cinco de los 10 millones de habitantes del país.
Comentario:
Cuando los resultados están a la vista de un mal gobierno, lo sensato sería renunciar y no esperar a que haya una presión de los opositores. Lo peor es cuando, ante los resultados, todavía se atreven a hablar de un gobierno de unidad. ¿Unidad para qué? Para acabar de destrozar al país?
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Zimbabue.
miércoles, 28 de enero de 2009
El cólera se cobra ya más de 3,000 vidas en Zimbabue.
Noticia:
El peor brote de cólera en la historia de Zimbabue se ha cobrado la vida ya de más de 3.000 personas y ha infectado a 57.000, según los últimos datos ofrecidos hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las alarmantes cifras recogidas por el organismo internacional sitúan este brote de cólera como el más grave que ha habido en África en los últimos 14 años.
El mal del cólera avanza sin control en Zimbabue desde el pasado mes de agosto. A principios de diciembre, Naciones Unidas (ONU) alertó que el país africano, en otro tiempo un modelo en su sistema sanitario, sufría el peor brote de esta enfermedad de su historia. Era una epidemia sin precedentes, peor que la registrada en 1992, que lejos de detenerse no ha hecho más que continuar con su mortal paso hacia las poblaciones más débiles del país.
Zimbabue no tiene medios para combatir esta epidemia. Bajo el mandato de Robert Mugabe, el héroe de la independencia de la antigua Rodesia del Sur y que lleva casi 30 años en el poder, el país africano arrastra siete años de recesión económica, tiene una tasa de desempleo de más del 70% y una inflación que se ha disparado hasta el 231.000.000%.
El cólera es el último gran golpe en una alarmante situación que se arrastra de lejos. La ONU estima que el 25% de los 12 millones de zimbabuenses se han exiliado desde 2000. La malaria y, especialmente, el sida son tan preocupantes como el cólera. Según datos de UNICEF, uno de cada cinco niños es huérfano a causa del sida.
Sin acuerdo político
El líder del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, ha dicho que está de acuerdo en formar un gobierno de unidad nacional con el ZANU-PF, partido del presidente zimbabuense Robert Mugabe, después de que su propia formación política rechazara esta posibilidad tras la última reunión sostenida en Sudáfrica.
Según publica hoy el diario sudafricano Star, Tsvangirai ha afirmado que resolver los temas pendientes sobre el futuro gobierno de Zimbabue es un "trabajo que está en progreso", a pesar de que algunos líderes del MDC habían destacado su oposición a firmar cualquier acuerdo. Hace unos días, Mugabe anunció la formación de un gobierno, aunque fuera sin la oposición. Pero Tsvangirai ha subrayado, según el citado periódico, que "todo el mundo está de acuerdo en que puede formarse un gobierno de coalición", por lo que la cuestión central de las negociaciones es la formación de este ejecutivo.
Comentario:
Problemas políticos y ahora el cólera, azotan a este país africano. Mal por los ciudadanos que tienen que pagar la ineptitud de los políticos.
El peor brote de cólera en la historia de Zimbabue se ha cobrado la vida ya de más de 3.000 personas y ha infectado a 57.000, según los últimos datos ofrecidos hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las alarmantes cifras recogidas por el organismo internacional sitúan este brote de cólera como el más grave que ha habido en África en los últimos 14 años.
El mal del cólera avanza sin control en Zimbabue desde el pasado mes de agosto. A principios de diciembre, Naciones Unidas (ONU) alertó que el país africano, en otro tiempo un modelo en su sistema sanitario, sufría el peor brote de esta enfermedad de su historia. Era una epidemia sin precedentes, peor que la registrada en 1992, que lejos de detenerse no ha hecho más que continuar con su mortal paso hacia las poblaciones más débiles del país.
Zimbabue no tiene medios para combatir esta epidemia. Bajo el mandato de Robert Mugabe, el héroe de la independencia de la antigua Rodesia del Sur y que lleva casi 30 años en el poder, el país africano arrastra siete años de recesión económica, tiene una tasa de desempleo de más del 70% y una inflación que se ha disparado hasta el 231.000.000%.
El cólera es el último gran golpe en una alarmante situación que se arrastra de lejos. La ONU estima que el 25% de los 12 millones de zimbabuenses se han exiliado desde 2000. La malaria y, especialmente, el sida son tan preocupantes como el cólera. Según datos de UNICEF, uno de cada cinco niños es huérfano a causa del sida.
Sin acuerdo político
El líder del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), Morgan Tsvangirai, ha dicho que está de acuerdo en formar un gobierno de unidad nacional con el ZANU-PF, partido del presidente zimbabuense Robert Mugabe, después de que su propia formación política rechazara esta posibilidad tras la última reunión sostenida en Sudáfrica.
Según publica hoy el diario sudafricano Star, Tsvangirai ha afirmado que resolver los temas pendientes sobre el futuro gobierno de Zimbabue es un "trabajo que está en progreso", a pesar de que algunos líderes del MDC habían destacado su oposición a firmar cualquier acuerdo. Hace unos días, Mugabe anunció la formación de un gobierno, aunque fuera sin la oposición. Pero Tsvangirai ha subrayado, según el citado periódico, que "todo el mundo está de acuerdo en que puede formarse un gobierno de coalición", por lo que la cuestión central de las negociaciones es la formación de este ejecutivo.
Comentario:
Problemas políticos y ahora el cólera, azotan a este país africano. Mal por los ciudadanos que tienen que pagar la ineptitud de los políticos.
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Zimbabue.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Suráfrica descarta una fuerza de paz en Zimbabue pese a caos en el país.
Noticia:
El líder del partido en el Gobierno en Sudáfrica, Jacob Zuma, ha descartado hoy el envío de una fuerza multinacional de paz a Zimbabue, pese a la caótica situación en el país , con un presidente acusado de corrupción y presionado por medio mundo para que dimita, con una economía colapsada, con una inflación delirante y asolado por una terrible epidemia de cólera, que ha superado ya el millar de víctimas mortales.
Según las cifras de la Oficina para la Coordinación para la Ayuda Humanitaria (OCHA, en sus siglas en inglés), ya son 1.111 los muertos por el reciente brote de cólera , desatado en agosto. La OCHA ha registrado un nuevo foco en la ciudad de Chegutu Urban, al oeste de la capital, Harare. Más de 20.000 personas se han visto afectadas por la epidemia.
El brote de cólera se suma a otras circunstancias en que vive Zimbabue, hace no tanto uno de los países más prósperos de África. Robert Mugabe, otrora héroe de la resistencia devenido en sátrapa, lleva 28 años en el poder y lo ha arrasado. La inflación se cuenta en cifras de nueve dígitos, hay un 80% de paro, no funciona ningún servicio público... Para colmo, las últimas elecciones, a finales de marzo, fueron un fraude. Pese a su manejo de todos los resortes del poder para un pucherazo masivo, no pudo evitar la victoria del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) de Morgan Tsvangirai, pero lo obligó a una segunda vuelta. En ella, Mugabe se apuntó sin rubor la victoria, dado que el MDC decidió no participar por la persecución que sufrían sus candidatos y simpatizantes. El clamor popular y las presiones internacionales le empujaron a negociar con el MDC un Gobierno compartido, pero mantiene las negociaciones estancadas para perpetuarse en el poder sine die.
Pese a todo, Zuma ha rechazado una intervención internacional que se viene demandando desde hace tiempo. Aboga, en cambio por la presión diplomática para forzar una salida a las negociaciones entre el partido de Mugabe, el ZANU-PF y el MDC. Figuras políticas africanas, como el primer ministro de Kenia, Raila Odinga, y el premio Nobel de la Paz surafricano Desmond Tutu, han pedido que una fuerza de paz multinacional intervenga en Zimbabue. Sin embargo, Zuma rechaza la idea: "¿Por qué una intervención militar si no hay guerra?", se ha preguntado en una entrevista radiofónica. "Debemos seguir presionando para ver la luz", dice Zuma, en referencia al ex presidente surafricano, Thabo Mbeki, que encabeza una misión mediadora entre Mugabe y el MDC.
Suráfrica es un país clave en la región: es el único medianamente desarrollado económica y políticamente y además, millones de zimbabuenses han entrado en su territorio y en el de otros países vecinos desde Zimbabue huyendo de la desintegración de su país.
Comentario:
Al menos, Suráfrica recibe a las personas que huyen de Zimbabue.
El líder del partido en el Gobierno en Sudáfrica, Jacob Zuma, ha descartado hoy el envío de una fuerza multinacional de paz a Zimbabue, pese a la caótica situación en el país , con un presidente acusado de corrupción y presionado por medio mundo para que dimita, con una economía colapsada, con una inflación delirante y asolado por una terrible epidemia de cólera, que ha superado ya el millar de víctimas mortales.
Según las cifras de la Oficina para la Coordinación para la Ayuda Humanitaria (OCHA, en sus siglas en inglés), ya son 1.111 los muertos por el reciente brote de cólera , desatado en agosto. La OCHA ha registrado un nuevo foco en la ciudad de Chegutu Urban, al oeste de la capital, Harare. Más de 20.000 personas se han visto afectadas por la epidemia.
El brote de cólera se suma a otras circunstancias en que vive Zimbabue, hace no tanto uno de los países más prósperos de África. Robert Mugabe, otrora héroe de la resistencia devenido en sátrapa, lleva 28 años en el poder y lo ha arrasado. La inflación se cuenta en cifras de nueve dígitos, hay un 80% de paro, no funciona ningún servicio público... Para colmo, las últimas elecciones, a finales de marzo, fueron un fraude. Pese a su manejo de todos los resortes del poder para un pucherazo masivo, no pudo evitar la victoria del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) de Morgan Tsvangirai, pero lo obligó a una segunda vuelta. En ella, Mugabe se apuntó sin rubor la victoria, dado que el MDC decidió no participar por la persecución que sufrían sus candidatos y simpatizantes. El clamor popular y las presiones internacionales le empujaron a negociar con el MDC un Gobierno compartido, pero mantiene las negociaciones estancadas para perpetuarse en el poder sine die.
Pese a todo, Zuma ha rechazado una intervención internacional que se viene demandando desde hace tiempo. Aboga, en cambio por la presión diplomática para forzar una salida a las negociaciones entre el partido de Mugabe, el ZANU-PF y el MDC. Figuras políticas africanas, como el primer ministro de Kenia, Raila Odinga, y el premio Nobel de la Paz surafricano Desmond Tutu, han pedido que una fuerza de paz multinacional intervenga en Zimbabue. Sin embargo, Zuma rechaza la idea: "¿Por qué una intervención militar si no hay guerra?", se ha preguntado en una entrevista radiofónica. "Debemos seguir presionando para ver la luz", dice Zuma, en referencia al ex presidente surafricano, Thabo Mbeki, que encabeza una misión mediadora entre Mugabe y el MDC.
Suráfrica es un país clave en la región: es el único medianamente desarrollado económica y políticamente y además, millones de zimbabuenses han entrado en su territorio y en el de otros países vecinos desde Zimbabue huyendo de la desintegración de su país.
Comentario:
Al menos, Suráfrica recibe a las personas que huyen de Zimbabue.
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