Noticia:
El torturador jefe del Jemer Rojo, Kaing Guek Eav, alias "Duch", pidió hoy la absolución en el tribunal internacional que auspiciado por la ONU le juzga por crímenes contra la Humanidad desde hace nueve meses en Phnom Penh.
"Solicito a la Corte que me ponga en libertad", dijo Duch, de 66 años, al cerrar su última intervención en su defensa, antes de que el panel de jueces, tres camboyanos y dos extranjeros, deje el proceso visto para sentencia.
La acusación, que hace dos días pidió una condena de 40 años durante la presentación de sus argumentos finales, dijo que Duch desaprovechó su última oportunidad para confesar su verdadera participación en el régimen del Jemer Rojo.
El acusado dirigió el centro de tortura de Tuol Sleng, en la actualidad convertido en el Museo del Genocidio, y ha confesado durante este juicio que ordenó ejecutar a reos, que torturó personalmente y que cometió los otros crímenes que le imputan.
En su descarga, el antiguo profesor de matemáticas que alcanzó notoriedad al frente del cuerpo de torturadores de Pol Pot ha alegado que se limitó a obedecer porque el Jemer Rojo castigaba la desobediencia con la muerte.
Duch, que abandonó el budismo y se convirtió al cristianismo, también ha expresado su arrepentimiento y pedido perdón a los supervivientes y los familiares de sus víctimas en varias ocasiones desde que comenzaron las vistas.
Se prevé que la Corte emita la sentencia a principios del año que viene.
El acusado es el ex oficial de menor rango del Jemer Rojo que juzgará este tribunal organizado por la ONU y Camboya tras largas y tortuosas negociaciones que comenzaron en 1997.
Esperan su turno Khieu Samphan, ex presidente de la República Democrática de Kampuchea; Nuon Chea, "hermano número dos" e ideólogo de la organización; Ieng Sary, ex ministro de Exteriores, y su esposa, Ieng Thirit, ex titular de Asuntos Sociales.
Pol Pot, el "hermano número uno", murió en la jungla camboyana en 1998.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
martes, 20 de enero de 2009
La Haya reprueba a EU por no ejecutar a un reo mexicano.
Noticia:
El caso Avena acabó ayer su recorrido ante la justicia internacional con un fallo que contentó a medias a ambas partes en litigio, México y Estados Unidos, pero sin resolver, por ahora, la situación de los 50 presos mexicanos condenados a muerte en Tejas, California y Oklahoma.
Por un lado, el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), máximo órgano jurídico de la ONU, reprobó a las autoridades estadounidenses por haber ejecutado a José Ernesto Medellín sin revisar su condena tras un juicio irregular. Los propios jueces así lo habían exigido en 2008, al constatar que ni él, ni el resto de sus compatriotas detenidos, recibieron asistencia consular de su país. Dicho apoyo es un derecho previsto en la Convención de Viena de 1963, firmada por ambos países.
De otra parte, y aunque el TIJ desestimó al final la petición de México de que EE UU expusiera las medidas concretas con las que repasaría las condenas, el Gobierno de Washington sí fue conminado a revisar los casos lo antes posible. Esta orden es vinculante y sin posibilidad de apelación.
Críticas unánimes
"El Tribunal considera que Estados Unidos ha vulnerado su obligación [de no ajusticiar] a José Ernesto Medellín Rojas después de haberle sido ordenado que paralizara el caso en julio de 2008", dice el fallo. Los jueces mostraron de forma unánime su crítica al hecho de que no fuera repasada a tiempo la situación del reo mexicano. Para Joel Hernández, consejero legal de México, éste fue uno de los apartados esenciales del fallo del TIJ. "Se ha hecho un análisis legal meticuloso y estamos satisfechos. Ha quedado claro que las decisiones de este Tribunal son vinculantes y Estados Unidos debe revisar las sentencias. Nosotros queríamos que ofreciera resultados concretos al hacerlo. Que aclarase los medios que aplicaría para repasarlas. No se ha aceptado nuestra postura, pero los jueces han subrayado que lo que dicen debe cumplirse", dijo en La Haya, sede del Tribunal.
Para su colega del equipo contrario, John Bellinger, la decisión resultó igualmente grata. No sólo demostró que Estados Unidos aceptaba la sentencia original del caso, dictada en 2004, y que ya pedía la revisión de los casos. También evidenciaba "su convencimiento de que haría lo posible por aplicarla en todo su territorio". El mayor escollo para lograrlo es el carácter federal de Estados Unidos, que faculta a los distintos Estados a anteponer su legislación a los dictámenes de la justicia internacional. "Después de que Tejas ejecutara a Medellín, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, escribió una carta señalando la necesidad de tener en cuenta lo decidido por el TIJ en el caso Avena", añadió Bellinger.
México reconoce que los delitos cometidos por sus 50 nacionales en suelo vecino han sido probados, pero reitera que la falta de apoyo consular al ser detenidos resultó esencial para decidir su suerte. Al final, aunque no se depositara la resolución del caso en manos del nuevo presidente Barack Obama, sí quedó clara, por ambas partes, la esperanza de que el Gobierno entrante pueda darle el impulso necesario.
Comentario:
Los tribunales estadounidenses deberían de estudiar con mayor detenimiento los casos como lo recomienda La Haya y si no, ¿entonces para que existe un tribunal internacional?
El caso Avena acabó ayer su recorrido ante la justicia internacional con un fallo que contentó a medias a ambas partes en litigio, México y Estados Unidos, pero sin resolver, por ahora, la situación de los 50 presos mexicanos condenados a muerte en Tejas, California y Oklahoma.
Por un lado, el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), máximo órgano jurídico de la ONU, reprobó a las autoridades estadounidenses por haber ejecutado a José Ernesto Medellín sin revisar su condena tras un juicio irregular. Los propios jueces así lo habían exigido en 2008, al constatar que ni él, ni el resto de sus compatriotas detenidos, recibieron asistencia consular de su país. Dicho apoyo es un derecho previsto en la Convención de Viena de 1963, firmada por ambos países.
De otra parte, y aunque el TIJ desestimó al final la petición de México de que EE UU expusiera las medidas concretas con las que repasaría las condenas, el Gobierno de Washington sí fue conminado a revisar los casos lo antes posible. Esta orden es vinculante y sin posibilidad de apelación.
Críticas unánimes
"El Tribunal considera que Estados Unidos ha vulnerado su obligación [de no ajusticiar] a José Ernesto Medellín Rojas después de haberle sido ordenado que paralizara el caso en julio de 2008", dice el fallo. Los jueces mostraron de forma unánime su crítica al hecho de que no fuera repasada a tiempo la situación del reo mexicano. Para Joel Hernández, consejero legal de México, éste fue uno de los apartados esenciales del fallo del TIJ. "Se ha hecho un análisis legal meticuloso y estamos satisfechos. Ha quedado claro que las decisiones de este Tribunal son vinculantes y Estados Unidos debe revisar las sentencias. Nosotros queríamos que ofreciera resultados concretos al hacerlo. Que aclarase los medios que aplicaría para repasarlas. No se ha aceptado nuestra postura, pero los jueces han subrayado que lo que dicen debe cumplirse", dijo en La Haya, sede del Tribunal.
Para su colega del equipo contrario, John Bellinger, la decisión resultó igualmente grata. No sólo demostró que Estados Unidos aceptaba la sentencia original del caso, dictada en 2004, y que ya pedía la revisión de los casos. También evidenciaba "su convencimiento de que haría lo posible por aplicarla en todo su territorio". El mayor escollo para lograrlo es el carácter federal de Estados Unidos, que faculta a los distintos Estados a anteponer su legislación a los dictámenes de la justicia internacional. "Después de que Tejas ejecutara a Medellín, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, escribió una carta señalando la necesidad de tener en cuenta lo decidido por el TIJ en el caso Avena", añadió Bellinger.
México reconoce que los delitos cometidos por sus 50 nacionales en suelo vecino han sido probados, pero reitera que la falta de apoyo consular al ser detenidos resultó esencial para decidir su suerte. Al final, aunque no se depositara la resolución del caso en manos del nuevo presidente Barack Obama, sí quedó clara, por ambas partes, la esperanza de que el Gobierno entrante pueda darle el impulso necesario.
Comentario:
Los tribunales estadounidenses deberían de estudiar con mayor detenimiento los casos como lo recomienda La Haya y si no, ¿entonces para que existe un tribunal internacional?
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