Reportaje:
El País de España.
"Decir los talibanes es una simplificación. Cuando se combate a una simplificación se pierde la guerra. (...) En Afganistán hay cuatro tipos de insurgencia que se financian con el comercio del opio. (...) En muchas zonas rurales no hay presencia del Estado y la gente se fía más de los insurgentes que de las autoridades de Kabul y las tropas extranjeras. Los talibanes son inteligentes, han aprovechado nuestros errores, el último el desastre de las elecciones. (...) Sin un Gobierno respetado por los afganos, toda estrategia, nueva o vieja, acabará en desastre". Estas son algunas de las frases de un experto en asuntos de seguridad que pide el anonimato.
No existen cifras precisas, pero el Ministerio de Interior afgano asegura que los talibanes representan una fuerza de unos 40.000 hombres. Enfrente hay otra con armamento moderno liderada por EE UU y la OTAN de más de 100.000, de ellos 68.000 estadounidenses, 9.500 británicos y 2.830 canadienses, los únicos que combaten y sufren por ello la mayoría de las bajas. Esta segunda fuerza, en teoría superior, está en serias dificultades desde 2007. La propuesta de los generales de EE UU es incrementar en 40.000 la fuerza y concentrarla en los núcleos urbanos. Barack Obama ha mantenido ocho reuniones con su equipo nacional de seguridad pero aún no tiene un plan para ganar la guerra.
"Será un Gobierno más débil. Le falta legitimidad. El presidente [Hamid Karzai] ha sido nombrado por la Comisión Electoral Independiente. No se ha celebrado la segunda vuelta y la corrupción es un grave problema, pero si se mira de dónde venimos, desde 2001 se puede afirmar que se han producido grandes avances", dice un alto funcionario de la presidencia afgana que también pide anonimato. Sostiene que la clave de cualquier nueva estrategia es que los afganos perciban que es su Gobierno el que dirige las operaciones militares, y no los extranjeros.
"Hay una generación joven que está fuera del Gobierno del país y cuyo objetivo es marcharse a trabajar a otro", dice el experto de seguridad. "Quizá Occidente debió haber vetado los candidatos relacionados con el pasado, prohibir a los señores de la guerra, pero esto es muy difícil porque aún tienen mucho poder. Son los que nombran gobernadores, jefes de policía, jueces. Las elecciones legislativas de primavera son una oportunidad para cambiar parte de la clase política, pero en este clima soy pesimista. Sucederá lo mismo que en las presidenciales".
El principal grupo insurgente en Afganistán son los talibanes. Surgen en 1994 y en apenas dos años se hacen con el poder expulsando a los señores de la guerra muyahidin. Son pastunes, la etnia mayoritaria del país. Siempre se ha acusado a los servicios de información paquistaníes de ser los creadores de este movimiento. Uno de sus líderes es el mulá Omar, pero no el único. La creciente sofisticación de sus explosivos y de sus ataques hace pensar a los expertos que detrás hay una clara dirección militar y vuelven a señalar a los servicios secretos vecinos. Pakistán niega cualquier relación con el movimiento.
Un segundo grupo, al que se le calculan unos 5.000 combatientes, es el liderado por Gulbuddin Hekmatyar, un señor de la guerra que se pasó a los talibanes. Parte de su grupo, el Hizb-e-Islami, permaneció fiel a los antiguos señores de guerra muyahidin y participa en la Administración Karzai. Se les considera gente con más preparación que los talibanes y una gran capacidad de infiltración en la policía.
El tercero es el más radical y peligroso. Se le conoce como la Red Haqqani. La CIA lo considera el brazo de Al Qaeda y el experto de seguridad lo equipara al grupo de Abu Musab al Zarqaui en Irak. Se le considera responsable de los atentados más sangrientos, como los dos contra la Embajada de India. El jefe de este grupo es un antiguo combatiente contra los soviéticos, y por lo tanto conocido de los servicios estadounidenses de información, Jalaluddin Haqqani. El grupo lo dirige desde hace unos años su hijo Sirajuddin. Al igual que el mulá Omar y Hekmatyar, se cree que viven en Pakistán, cerca de la frontera afgana.
El cuarto grupo es el más complejo. Según el experto occidental se trata de bandas de crimen organizado que actúan a menudo bajo el paraguas de los talibanes, como si fueran una franquicia, pero con agenda propia. La mayoría combaten a las tropas extranjeras porque son un obstáculo para sus negocios de contrabando y drogas.
"El principal problema no es el militar, sino la corrupción, y es muy difícil cambiar una cultura basada en la guerra. Ninguno de los políticos afganos que están en el poder tiene una visión de Estado. Primero es la familia y después la tribu. Las tradiciones están por encima de la ley. Perdimos ocho años y nos hemos metido en una situación imposible. Si se quedan [las tropas internacionales] será un desastre; si se van, será un desastre también. Es terrible. Soy pesimista".
El alto funcionario insiste en que la clave es una dirección de la guerra afgana. "Hay varios países, entre ellos España, que están formando a nuestros oficiales, pero cada país tiene una cultura militar diferente".
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lunes, 9 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
Estados Unidos dará dinero a los talibanes que cambien de bando.
Noticia:
El Ejército estadounidense en Afganistán podrá pagar a los combatientes talibanes para que abandonen la violencia contra el Gobierno de Kabul, informa la cadena británica BBC en su edición digital(enlace en inglés) . La medida está incluida en el plan de defensa que está previsto que firme el presidente Obama.
Este tipo de pagos ya se habían llevado a cabo en Irak, pero es la primera vez que se permite este sistema de forma oficial en Afganistán, asegura la BBC.
Según informaba el periódico británico The Times en su página web, donde se cita un informe de la oficina de relaciones exteriores del Senado estadounidense, los talibanes cuentan con una fuerza combatiente de 15.000 personas, de las que sólo un 5% lucha por razones ideológicas, mientras que el 70% lo hace por dinero. Llevar a cabo estos pagos supondría unos costes de 300.000 dólares al día, frente a los 165 millones de dólares que Estados Unidos invierte al día en la guerra, según estimaciones de The Times.
El Ejército estadounidense en Afganistán podrá pagar a los combatientes talibanes para que abandonen la violencia contra el Gobierno de Kabul, informa la cadena británica BBC en su edición digital(enlace en inglés) . La medida está incluida en el plan de defensa que está previsto que firme el presidente Obama.
Este tipo de pagos ya se habían llevado a cabo en Irak, pero es la primera vez que se permite este sistema de forma oficial en Afganistán, asegura la BBC.
Según informaba el periódico británico The Times en su página web, donde se cita un informe de la oficina de relaciones exteriores del Senado estadounidense, los talibanes cuentan con una fuerza combatiente de 15.000 personas, de las que sólo un 5% lucha por razones ideológicas, mientras que el 70% lo hace por dinero. Llevar a cabo estos pagos supondría unos costes de 300.000 dólares al día, frente a los 165 millones de dólares que Estados Unidos invierte al día en la guerra, según estimaciones de The Times.
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Talibanes.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Mueren 15 personas en emboscada talibán.
Noticia:
Al menos quince personas murieron, entre ellas siete líderes tribales, en una emboscada perpetrada hoy por insurgentes talibanes contra un comité de paz en el conflictivo noroeste de Pakistán, informó la cadena privada "Dawn".
Los hechos tuvieron lugar en la zona de Janikhel, de la demarcación noroccidental de Bannu, donde un grupo de insurgentes atacó a un comité de paz progubernamental que acudía a una localidad cercana para mediar en una disputa.
De acuerdo con la versión de Dawn, siete líderes tribales fallecieron en el ataque, tras el cual se inició un tiroteo en el que también perdieron la vida otras ocho personas, entre ellas cuatro de los integristas.
La demarcación de Bannu está situada en la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) pero linda con las regiones tribales de Waziristán del Norte y del Sur, consideradas el mayor feudo en Pakistán de la insurgencia talibán y de militantes de la red terrorista Al Qaeda.
En algunas zonas de Pakistán, sobre todo en los territorios habitados por gente de etnia pashtún, es habitual que se celebren consejos tribales ("yirgas") para resolver disputas entre vecinos o grupos enfrentados.
Al menos quince personas murieron, entre ellas siete líderes tribales, en una emboscada perpetrada hoy por insurgentes talibanes contra un comité de paz en el conflictivo noroeste de Pakistán, informó la cadena privada "Dawn".
Los hechos tuvieron lugar en la zona de Janikhel, de la demarcación noroccidental de Bannu, donde un grupo de insurgentes atacó a un comité de paz progubernamental que acudía a una localidad cercana para mediar en una disputa.
De acuerdo con la versión de Dawn, siete líderes tribales fallecieron en el ataque, tras el cual se inició un tiroteo en el que también perdieron la vida otras ocho personas, entre ellas cuatro de los integristas.
La demarcación de Bannu está situada en la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) pero linda con las regiones tribales de Waziristán del Norte y del Sur, consideradas el mayor feudo en Pakistán de la insurgencia talibán y de militantes de la red terrorista Al Qaeda.
En algunas zonas de Pakistán, sobre todo en los territorios habitados por gente de etnia pashtún, es habitual que se celebren consejos tribales ("yirgas") para resolver disputas entre vecinos o grupos enfrentados.
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Talibanes.
martes, 25 de agosto de 2009
Los talibanes en Pakistán tienen nuevo líder.
Noticia:
El nuevo líder de los talibanes paquistaníes es Hakimulá Mehsud, tras la muerte en un ataque aéreo estadounidense a comienzos de este mes de su principal dirigente, Baitulá Meshud . La cadena BBC informa que Hakimulá Mehsud, que se cree que tiene cerca de 30 años, ha sido designado nuevo líder del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), y cuenta con el apoyo de otro comandante taliban, Waliur Rehman.
Ambos han confirmado que Baitulá Mehsud, al que se acusa entre otras cosas de estar detrás del atentado que se cobró la vida de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto, murió por un misil estadounidense en la región de Waziristán del Sur el pasado 5 de agosto.
Las autoridades de Estados Unidos y Pakistán han asegurado desde hace varios días que Mehsud murió durante el bombardeo lanzado sobre su bastión en la frontera con Afganistán, pero los talibanes lo negaban aunque la semana pasada, uno de sus miembros ya había adelantado su fallecimiento.
Los talibanes paquistaníes son aliados de la red Al Qaeda y de los talibanes afganos, pero su lucha, principalmente, es contra las fuerzas de seguridad de Pakistán.
Cadáveres
En tanto, vecinos del valle del Swat, en Pakistán, han encontrado los cadáveres de 14 supuestos milicianos talibanes que podrían haber sido asesinados, lo que hace temer sobre posibles ejecuciones extrajudiciales después de la victoria de las fuerzas de seguridad en la gran ofensiva militar lanzada en el noroeste del país el pasado abril y en el que murieron centenares de milicianos vinculados a Al Qaeda.
Pero una vez que terminó la ofensiva y los millones de civiles desplazados volvían a sus casas se han ido encontrando cadáveres de supuestos talibán.
Ayer por la noche fueron hallados 14 cuerpos en campo abierto, en las afueras de la ciudad de Charbagh, según informaron los vecinos y las autoridades de distrito. "Los cadáveres estaban en diferentes campos y tenían heridas de bala", explicó Wali Khan, un profesor de la localidad.
Previamente fueron encontrados otros 18 cuerpos en distintas partes de Swat y la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, organismo independinte, advirtió de que efectivos de las fuerzas de seguridad podrían haber cometido ejecuciones extrajudiciales, acusaciones rechazadas por el Ejército.
El nuevo líder de los talibanes paquistaníes es Hakimulá Mehsud, tras la muerte en un ataque aéreo estadounidense a comienzos de este mes de su principal dirigente, Baitulá Meshud . La cadena BBC informa que Hakimulá Mehsud, que se cree que tiene cerca de 30 años, ha sido designado nuevo líder del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), y cuenta con el apoyo de otro comandante taliban, Waliur Rehman.
Ambos han confirmado que Baitulá Mehsud, al que se acusa entre otras cosas de estar detrás del atentado que se cobró la vida de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto, murió por un misil estadounidense en la región de Waziristán del Sur el pasado 5 de agosto.
Las autoridades de Estados Unidos y Pakistán han asegurado desde hace varios días que Mehsud murió durante el bombardeo lanzado sobre su bastión en la frontera con Afganistán, pero los talibanes lo negaban aunque la semana pasada, uno de sus miembros ya había adelantado su fallecimiento.
Los talibanes paquistaníes son aliados de la red Al Qaeda y de los talibanes afganos, pero su lucha, principalmente, es contra las fuerzas de seguridad de Pakistán.
Cadáveres
En tanto, vecinos del valle del Swat, en Pakistán, han encontrado los cadáveres de 14 supuestos milicianos talibanes que podrían haber sido asesinados, lo que hace temer sobre posibles ejecuciones extrajudiciales después de la victoria de las fuerzas de seguridad en la gran ofensiva militar lanzada en el noroeste del país el pasado abril y en el que murieron centenares de milicianos vinculados a Al Qaeda.
Pero una vez que terminó la ofensiva y los millones de civiles desplazados volvían a sus casas se han ido encontrando cadáveres de supuestos talibán.
Ayer por la noche fueron hallados 14 cuerpos en campo abierto, en las afueras de la ciudad de Charbagh, según informaron los vecinos y las autoridades de distrito. "Los cadáveres estaban en diferentes campos y tenían heridas de bala", explicó Wali Khan, un profesor de la localidad.
Previamente fueron encontrados otros 18 cuerpos en distintas partes de Swat y la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, organismo independinte, advirtió de que efectivos de las fuerzas de seguridad podrían haber cometido ejecuciones extrajudiciales, acusaciones rechazadas por el Ejército.
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Talibanes.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Los talibanes asaltan un banco en un nuevo golpe en Kabul.
Noticia:
A un día de las elecciones presidenciales, los talibanes siguen acosando Kabul. Si ayer mataron a ocho personas con un coche bomba en la capital afgana y dispararon cohetes contra el palacio presidencial, hoy han asaltado un banco kabulí y han desatado un tiroteo con la policía que ha durado varias horas y que se ha saldado con la muerte de tres de los asaltantes y tres policías.
Perpetrado por cinco hombres armados, algunos de ellos equipados con chalecos explosivos, según ha informado un portavoz talibán a la agencia Reuters, es el tercer gran incidente en Kabul -en teoría blindada de cara a las elecciones- desde el sábado, cuando un terrorista suicida logró traspasar tres controles para hacer estallar un camión bomba junto a la sede de la OTAN.
Los cinco han irrumpido en el edificio a primera hora de la mañana y se han hecho fuertes allí. Luego, la policía ha entablado un tiroteo con los radicales que ha durado cuatro horas y que se ha saldado con tres milicianos y tres policías muertos. Aunque en un principio se ha pensado que era un atraco común obra de delincuentes ordinarios, la reivindicación y el hecho de que algunos asaltantes portaran chalecos explosivos sigue el patrón usado en otras acciones talibanes en el país: el envío de milicianos para hacerse con el control de edificios.
Tras el atentado del sábado, los talibanes amenazaron con más ataques en Kabul y contra los colegios electorales. Un comunicado colgado en una página web de contenido islamista (www.alemara.org), los talibanes anuncian que han logrado infiltrar a 20 terroristas suicidas en la capital afgana. También anuncian bloqueos de carreteras para perturbar las elecciones. Su intención es causar el mayor desasosiego posible para que el mayor número de los 16 millones de afganos registrados para votar se queden finalmente en casa, de modo que la escasa participación deslegitime el proceso electoral.
Por ello, el Gobierno ha pedido a los medios extranjeros y nacionales que no informen de los atentados talibanes, para que la población no se asuste y acuda a votar.
A un día de las elecciones presidenciales, los talibanes siguen acosando Kabul. Si ayer mataron a ocho personas con un coche bomba en la capital afgana y dispararon cohetes contra el palacio presidencial, hoy han asaltado un banco kabulí y han desatado un tiroteo con la policía que ha durado varias horas y que se ha saldado con la muerte de tres de los asaltantes y tres policías.
Perpetrado por cinco hombres armados, algunos de ellos equipados con chalecos explosivos, según ha informado un portavoz talibán a la agencia Reuters, es el tercer gran incidente en Kabul -en teoría blindada de cara a las elecciones- desde el sábado, cuando un terrorista suicida logró traspasar tres controles para hacer estallar un camión bomba junto a la sede de la OTAN.
Los cinco han irrumpido en el edificio a primera hora de la mañana y se han hecho fuertes allí. Luego, la policía ha entablado un tiroteo con los radicales que ha durado cuatro horas y que se ha saldado con tres milicianos y tres policías muertos. Aunque en un principio se ha pensado que era un atraco común obra de delincuentes ordinarios, la reivindicación y el hecho de que algunos asaltantes portaran chalecos explosivos sigue el patrón usado en otras acciones talibanes en el país: el envío de milicianos para hacerse con el control de edificios.
Tras el atentado del sábado, los talibanes amenazaron con más ataques en Kabul y contra los colegios electorales. Un comunicado colgado en una página web de contenido islamista (www.alemara.org), los talibanes anuncian que han logrado infiltrar a 20 terroristas suicidas en la capital afgana. También anuncian bloqueos de carreteras para perturbar las elecciones. Su intención es causar el mayor desasosiego posible para que el mayor número de los 16 millones de afganos registrados para votar se queden finalmente en casa, de modo que la escasa participación deslegitime el proceso electoral.
Por ello, el Gobierno ha pedido a los medios extranjeros y nacionales que no informen de los atentados talibanes, para que la población no se asuste y acuda a votar.
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Talibanes.
sábado, 15 de agosto de 2009
"No hay talibanes, sólo pobreza que empuja a luchar".
Noticia:
Amin Yusuf tiene 65 años, un salario mensual de 3.000 afganis (unos 84 euros) y una notable prole a su cargo. Entre hijos, nietos y demás familiares suman 45 personas. Es el único con empleo: chófer de un diputado que gana 1.400 euros al mes. Los Yusuf viven en Kabul en una casa de adobe. Dicen que es antigua: 50 años. Debe serlo porque sobrevivir a 30 años de guerras le otorga el perfume de reliquia. La mujer de Amin se llama Gul Makai, que significa girasol. Bajo su techo no lleva burka, sólo un pañuelo blanco que le cubre el cabello.
"Somos muy pobres", dice Gul Makai. "No me quejo de mi marido, pero con este dinero apenas puedo comprar comida para todos. Divido los alimentos en los platos delante de todos para que vean que no hay favoritismos. No sé dónde está todo ese dinero que los extranjeros dicen que han dado a Afganistán [más de 44.000 millones de euros en ocho años], pero a nosotros no nos ha llegado nada. Nadie ha venido a preguntar por las necesidades de la comunidad".
Los Yusuf no huyeron cuando los talibanes se hicieron con el poder. Más de 2,6 millones de afganos permanecieron como refugiados en Pakistán e Irán en el periodo de los talibanes. "Llevamos 45 años casados y desde esta casa hemos vivido todas las guerras", asegura Amin Yusuf, que tiene el tobillo izquierdo hinchado por la esquirla de una granada que cayó hace años en el patio. A una de sus ocho hijas, ahora en Holanda, le fue peor: perdió un pie. Disponen de electricidad y agua. Un lujo. En la sala no hay muebles, sólo cojines en el suelo, un ventilador moribundo y unos platos con sandía para los invitados. "Es imposible que los talibanes regresen a Kabul. Los americanos ganarán la guerra cuando se den cuenta de que no hay talibanes, sólo pobreza que empuja a la gente a luchar".
En Bagha Bala, un barrio encaramado en la montaña que mira a la parte vieja de Kabul, se hacinan los pobres de los pobres. Como los Yusuf, sus casas no existen en el mapa de la municipalidad de Kabul. Son ilegales. Bastaría una firma para derribarlas. Muchas disponen de luz, por la que no pagan, pero no de agua. Deben subir los bidones por unas cuestas pedregosas hasta alcanzar unas viviendas que parecen favelas.
Amin, de 24 años, es tayiko y militar. "Nuestras armas son viejas. El fusil se encasquilla con 10 disparos. Así no podemos luchar". Cobra 140 euros al mes. Es el único sueldo seguro que entra en una familia de 14 miembros. Su hermano mayor baja cada día a la ciudad en busca de trabajo. Por un día de albañil le pagan menos de tres euros. No es fácil la vida cotidiana en Bagha Bala. Su guerra diaria es de supervivencia. La mayoría son refugiados que regresaron hace cinco años de Pakistán. No hay empleo ni salubridad. Huele a basura y a agua verde estancada. Los niños corretean descalzos. Es viernes, día santo musulmán.
Gol Sayed es pastún. También cree que la guerra la ganarán los americanos. "Si se marcharan tendríamos otra vez una guerra civil. La de ahora es una guerra internacional. Nos atacan desde Pakistán donde están las bases y tienen sus apoyos".
Nabila declara 13 años y observa cómo su padre Gawys trata de hacer volar una cometa. En los días de fiesta, Kabul se llena de estos artilugios voladores prohibidos en la época talibán. Los colores son llamativos y los remiendos, numerosos. Nabila quiere ser médico como muchos niños de Kabul. La culpa la tiene una serie india de televisión que ha puesto de moda los hospitales. Desde lo alto de Bagha Bala se ve una ciudad inmensa envuelta en un manto de polvo y tierra.
En la parte baja de la montaña, unos obreros de la etnia hazara, relegados a los trabajos más duros, descansan tras una mañana de calor. Es la hora del almuerzo. Toman shorba, una sopa de carne que huele bien. Cobran 300 afganis al día, pero el hotel donde se alojan cuesta 90. Mosa procede de la provincia de Bamian, en el centro del país, como la mayoría de la cuadrilla. Viene a trabajar y a mandar dinero a casa. "Apenas puedo ahorrar. Un día tengo trabajo y al otro, no. Es el capataz quien decide según las obras".
Gul Makai enumera sentada en su vieja casa de adobe su lista de tragedias. Es una mujer de carácter. Debe tenerlo para gobernar una casa de tantos miembros. Parió a ocho hijas y a cinco hijos. Está orgullosa de que las muchachas vayan a la escuela. Ellas prefieren el hiyab, que no cubre el rostro. Gul Makai pertenece a la generación que vive dentro del burka.
"Cuando voy al bazar quiero sentirme respetada, que nadie me mire", explica. Preguntada por las elecciones presidenciales del próximo día 20, responde: "Aquí, en Afganistán, los ministros comen primero y después piensan en los demás".
Amin Yusuf tiene 65 años, un salario mensual de 3.000 afganis (unos 84 euros) y una notable prole a su cargo. Entre hijos, nietos y demás familiares suman 45 personas. Es el único con empleo: chófer de un diputado que gana 1.400 euros al mes. Los Yusuf viven en Kabul en una casa de adobe. Dicen que es antigua: 50 años. Debe serlo porque sobrevivir a 30 años de guerras le otorga el perfume de reliquia. La mujer de Amin se llama Gul Makai, que significa girasol. Bajo su techo no lleva burka, sólo un pañuelo blanco que le cubre el cabello.
"Somos muy pobres", dice Gul Makai. "No me quejo de mi marido, pero con este dinero apenas puedo comprar comida para todos. Divido los alimentos en los platos delante de todos para que vean que no hay favoritismos. No sé dónde está todo ese dinero que los extranjeros dicen que han dado a Afganistán [más de 44.000 millones de euros en ocho años], pero a nosotros no nos ha llegado nada. Nadie ha venido a preguntar por las necesidades de la comunidad".
Los Yusuf no huyeron cuando los talibanes se hicieron con el poder. Más de 2,6 millones de afganos permanecieron como refugiados en Pakistán e Irán en el periodo de los talibanes. "Llevamos 45 años casados y desde esta casa hemos vivido todas las guerras", asegura Amin Yusuf, que tiene el tobillo izquierdo hinchado por la esquirla de una granada que cayó hace años en el patio. A una de sus ocho hijas, ahora en Holanda, le fue peor: perdió un pie. Disponen de electricidad y agua. Un lujo. En la sala no hay muebles, sólo cojines en el suelo, un ventilador moribundo y unos platos con sandía para los invitados. "Es imposible que los talibanes regresen a Kabul. Los americanos ganarán la guerra cuando se den cuenta de que no hay talibanes, sólo pobreza que empuja a la gente a luchar".
En Bagha Bala, un barrio encaramado en la montaña que mira a la parte vieja de Kabul, se hacinan los pobres de los pobres. Como los Yusuf, sus casas no existen en el mapa de la municipalidad de Kabul. Son ilegales. Bastaría una firma para derribarlas. Muchas disponen de luz, por la que no pagan, pero no de agua. Deben subir los bidones por unas cuestas pedregosas hasta alcanzar unas viviendas que parecen favelas.
Amin, de 24 años, es tayiko y militar. "Nuestras armas son viejas. El fusil se encasquilla con 10 disparos. Así no podemos luchar". Cobra 140 euros al mes. Es el único sueldo seguro que entra en una familia de 14 miembros. Su hermano mayor baja cada día a la ciudad en busca de trabajo. Por un día de albañil le pagan menos de tres euros. No es fácil la vida cotidiana en Bagha Bala. Su guerra diaria es de supervivencia. La mayoría son refugiados que regresaron hace cinco años de Pakistán. No hay empleo ni salubridad. Huele a basura y a agua verde estancada. Los niños corretean descalzos. Es viernes, día santo musulmán.
Gol Sayed es pastún. También cree que la guerra la ganarán los americanos. "Si se marcharan tendríamos otra vez una guerra civil. La de ahora es una guerra internacional. Nos atacan desde Pakistán donde están las bases y tienen sus apoyos".
Nabila declara 13 años y observa cómo su padre Gawys trata de hacer volar una cometa. En los días de fiesta, Kabul se llena de estos artilugios voladores prohibidos en la época talibán. Los colores son llamativos y los remiendos, numerosos. Nabila quiere ser médico como muchos niños de Kabul. La culpa la tiene una serie india de televisión que ha puesto de moda los hospitales. Desde lo alto de Bagha Bala se ve una ciudad inmensa envuelta en un manto de polvo y tierra.
En la parte baja de la montaña, unos obreros de la etnia hazara, relegados a los trabajos más duros, descansan tras una mañana de calor. Es la hora del almuerzo. Toman shorba, una sopa de carne que huele bien. Cobran 300 afganis al día, pero el hotel donde se alojan cuesta 90. Mosa procede de la provincia de Bamian, en el centro del país, como la mayoría de la cuadrilla. Viene a trabajar y a mandar dinero a casa. "Apenas puedo ahorrar. Un día tengo trabajo y al otro, no. Es el capataz quien decide según las obras".
Gul Makai enumera sentada en su vieja casa de adobe su lista de tragedias. Es una mujer de carácter. Debe tenerlo para gobernar una casa de tantos miembros. Parió a ocho hijas y a cinco hijos. Está orgullosa de que las muchachas vayan a la escuela. Ellas prefieren el hiyab, que no cubre el rostro. Gul Makai pertenece a la generación que vive dentro del burka.
"Cuando voy al bazar quiero sentirme respetada, que nadie me mire", explica. Preguntada por las elecciones presidenciales del próximo día 20, responde: "Aquí, en Afganistán, los ministros comen primero y después piensan en los demás".
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martes, 4 de agosto de 2009
Talibanes lanzan misiles contra objetivos afganos.
Noticia:
Una serie de cohetes estallaron ruidosamente en Kabul al amanecer del martes en el primer ataque grande en la relativamente tranquila capital de afgana en el período previo a la elección presidencial a realizarse este mes, dijeron la policía y residentes.
Funcionarios afganos señalaron que al menos ocho cohetes golpearon la ciudad, uno de ellos dañando la casa de un funcionario de alto novel del Ministerio del Interior, ubicada cerca de la embajada de Estados Unidos.
Un vocero del Talibán aseveró que los rebeldes dispararon nueve cohetes al aeropuerto internacional y dos cuarteles militares afganos, en un barrio de embajadas y edificios gubernamentales, para mostrar que el gobierno no puede asegurar la seguridad en la capital.
"Nosotros tenemos el control", dijo vía telefónica Zabiullah Mujahid, advirtiendo que el Talibán podría disparar más cohetes a la capital antes de las elecciones.
En años recientes, Kabul por lo común no ha sufrido atentados con bomba, ataques suicidas y enfrentamientos armados que son normales en casi todo el resto de Afganistán, aunque un puñado de ataques a gran escala han tenido como objetivo ministerios de gobierno y un hotel internacional.
El Talibán ha prometido afectar la votación del 20 de agosto. Once personas murieron en un ataque con explosivos contra un jefe policial el lunes en Herat, la ciudad más grande del oeste del país, la cual también había sido estado comparativamente en calma.
Zemeri Bashary, vocero del Ministerio del Interior, dijo que un conteo final de la policía mostró que el martes se dispararon ocho cohetes, lesionando a un niño y a un hombre.
Señaló que los cohetes llegaron de Deh Sabz, un área ubicada aproximadamente ocho kilómetros (cinco millas) al noreste de Kabul. El jefe de la policía del distrito de Deh Sabz, Mohammad Haydar Tayeb, dijo que la policía encontró allá un noveno cohete, sin estallar.
El comandante Ghulam Rasul, del Ejército Nacional Afgano, dijo que cree que los rebeldes dispararon cohetes BM1, los cuales pueden ser enviados con lanzadores portátiles a varios kilómetros de distancia del objetivo.
"La capital está estrechamente defendida. Tuvieron que disparar desde lejos", agregó Rasul.
Una serie de cohetes estallaron ruidosamente en Kabul al amanecer del martes en el primer ataque grande en la relativamente tranquila capital de afgana en el período previo a la elección presidencial a realizarse este mes, dijeron la policía y residentes.
Funcionarios afganos señalaron que al menos ocho cohetes golpearon la ciudad, uno de ellos dañando la casa de un funcionario de alto novel del Ministerio del Interior, ubicada cerca de la embajada de Estados Unidos.
Un vocero del Talibán aseveró que los rebeldes dispararon nueve cohetes al aeropuerto internacional y dos cuarteles militares afganos, en un barrio de embajadas y edificios gubernamentales, para mostrar que el gobierno no puede asegurar la seguridad en la capital.
"Nosotros tenemos el control", dijo vía telefónica Zabiullah Mujahid, advirtiendo que el Talibán podría disparar más cohetes a la capital antes de las elecciones.
En años recientes, Kabul por lo común no ha sufrido atentados con bomba, ataques suicidas y enfrentamientos armados que son normales en casi todo el resto de Afganistán, aunque un puñado de ataques a gran escala han tenido como objetivo ministerios de gobierno y un hotel internacional.
El Talibán ha prometido afectar la votación del 20 de agosto. Once personas murieron en un ataque con explosivos contra un jefe policial el lunes en Herat, la ciudad más grande del oeste del país, la cual también había sido estado comparativamente en calma.
Zemeri Bashary, vocero del Ministerio del Interior, dijo que un conteo final de la policía mostró que el martes se dispararon ocho cohetes, lesionando a un niño y a un hombre.
Señaló que los cohetes llegaron de Deh Sabz, un área ubicada aproximadamente ocho kilómetros (cinco millas) al noreste de Kabul. El jefe de la policía del distrito de Deh Sabz, Mohammad Haydar Tayeb, dijo que la policía encontró allá un noveno cohete, sin estallar.
El comandante Ghulam Rasul, del Ejército Nacional Afgano, dijo que cree que los rebeldes dispararon cohetes BM1, los cuales pueden ser enviados con lanzadores portátiles a varios kilómetros de distancia del objetivo.
"La capital está estrechamente defendida. Tuvieron que disparar desde lejos", agregó Rasul.
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Talibanes.
martes, 7 de julio de 2009
Catorce talibanes mueren en Pakistán por un misil de EE UU.
Noticia:
Al menos 14 supuestos insurgentes han muerto en un ataque con misiles perpetrado por un avión no tripulado estadounidense en uno de los feudos del líder de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud, en la zona tribal de Waziristán del Sur, según la cadena privada de televisión Dawn.
El Ejército paquistaní ha lanzado recientemente una operación en ese distrito, fronterizo con Afganistán, en el que el dirigente talibán tiene su guerrilla formada por más de 2.000 hombres bien armados.
Los ataques de aviones espía de EE UU son habituales en el cinturón tribal paquistaní, especialmente en las demarcaciones de Waziristán del Norte y del Sur, donde encuentran refugio numerosos miembros de la red terrorista Al Qaeda. El pasado 23 de junio, también en Waziristán del Sur, al menos 65 personas, que se habían congregado en los funerales de un importante cabecilla talibán y de otros insurgentes muertos en los combates contra el Ejército, perdieron la vida en el mayor ataque con misiles en lo que va de año. Supuestamente el ataque iba dirigido contra el mismo Baitulá Mehsud, que había asistido al oficio religioso y se había marchado pocos minutos antes.
Aunque rechazadas en público por el Gobierno de Pakistán, estas acciones cuentan con el consentimiento tácito de las autoridades del país, que además comparten con EE UU información para lanzar los ataques. En Waziristán del Sur, el Ejército bombardea desde hace más de tres semanas refugios de los integristas del grupo de Mehsud, ha desplegado tropas y ha lanzado ofensivas para recuperar el control de carreteras importantes, aunque según las autoridades la operación se halla en "fase preparatoria".
Al menos 14 supuestos insurgentes han muerto en un ataque con misiles perpetrado por un avión no tripulado estadounidense en uno de los feudos del líder de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud, en la zona tribal de Waziristán del Sur, según la cadena privada de televisión Dawn.
El Ejército paquistaní ha lanzado recientemente una operación en ese distrito, fronterizo con Afganistán, en el que el dirigente talibán tiene su guerrilla formada por más de 2.000 hombres bien armados.
Los ataques de aviones espía de EE UU son habituales en el cinturón tribal paquistaní, especialmente en las demarcaciones de Waziristán del Norte y del Sur, donde encuentran refugio numerosos miembros de la red terrorista Al Qaeda. El pasado 23 de junio, también en Waziristán del Sur, al menos 65 personas, que se habían congregado en los funerales de un importante cabecilla talibán y de otros insurgentes muertos en los combates contra el Ejército, perdieron la vida en el mayor ataque con misiles en lo que va de año. Supuestamente el ataque iba dirigido contra el mismo Baitulá Mehsud, que había asistido al oficio religioso y se había marchado pocos minutos antes.
Aunque rechazadas en público por el Gobierno de Pakistán, estas acciones cuentan con el consentimiento tácito de las autoridades del país, que además comparten con EE UU información para lanzar los ataques. En Waziristán del Sur, el Ejército bombardea desde hace más de tres semanas refugios de los integristas del grupo de Mehsud, ha desplegado tropas y ha lanzado ofensivas para recuperar el control de carreteras importantes, aunque según las autoridades la operación se halla en "fase preparatoria".
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Talibanes.
viernes, 3 de julio de 2009
Mueren 13 insurgentes talibanes en un ataque con misiles de EU.
Noticia:
Al menos 13 insurgentes han muerto en un nuevo ataque con misiles supuestamente lanzados por aviones no tripulados de EU en Waziristán del Sur, un área fronteriza con Afganistán donde el Ejército paquistaní ultima una gran ofensiva contra los talibanes, informó hoy el canal Geo TV.
Según la cadena, que cita fuentes no identificadas, un misil impactó contra un campo de entrenamiento de la insurgencia en el municipio de Kokatkhel de esta demarcación, feudo del líder de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud.
Como consecuencia del ataque, 13 extremistas murieron y un número indeterminado de ellos resultaron heridos.
Un segundo misil alcanzó la zona de Mantoi, pero testigos citados por cadena aseguraron que no hubo víctimas.
El pasado 23 de junio, 65 personas que asistían a un funeral fallecieron en un ataque similar también en Waziristán del Sur.
Los ataques de aviones no tripulados de EU son frecuentes en las áreas tribales paquistaníes, especialmente en Waziristán, considerada refugio de miembros de la red terrorista Al Qaeda y donde el Ejército paquistaní ultima los preparativos de una gran ofensiva, que se halla en "fase preparatoria", según fuentes militares.
En Waziristán del Sur, el Ejército paquistaní bombardea desde hace semanas refugios de los integristas del grupo de Mehsud, donde ha desplegado tropas y ha lanzado ofensivas para recuperar el control de carreteras importantes.
Al menos 13 insurgentes han muerto en un nuevo ataque con misiles supuestamente lanzados por aviones no tripulados de EU en Waziristán del Sur, un área fronteriza con Afganistán donde el Ejército paquistaní ultima una gran ofensiva contra los talibanes, informó hoy el canal Geo TV.
Según la cadena, que cita fuentes no identificadas, un misil impactó contra un campo de entrenamiento de la insurgencia en el municipio de Kokatkhel de esta demarcación, feudo del líder de los talibanes paquistaníes, Baitulá Mehsud.
Como consecuencia del ataque, 13 extremistas murieron y un número indeterminado de ellos resultaron heridos.
Un segundo misil alcanzó la zona de Mantoi, pero testigos citados por cadena aseguraron que no hubo víctimas.
El pasado 23 de junio, 65 personas que asistían a un funeral fallecieron en un ataque similar también en Waziristán del Sur.
Los ataques de aviones no tripulados de EU son frecuentes en las áreas tribales paquistaníes, especialmente en Waziristán, considerada refugio de miembros de la red terrorista Al Qaeda y donde el Ejército paquistaní ultima los preparativos de una gran ofensiva, que se halla en "fase preparatoria", según fuentes militares.
En Waziristán del Sur, el Ejército paquistaní bombardea desde hace semanas refugios de los integristas del grupo de Mehsud, donde ha desplegado tropas y ha lanzado ofensivas para recuperar el control de carreteras importantes.
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Talibanes.
domingo, 24 de mayo de 2009
Asalto paquistaní al corazón talibán.
Noticia:
El Ejército de Pakistán anunció ayer su entrada en Mingora, el principal núcleo urbano del valle del Swat. Los talibanes se habían hecho fuertes en esa ciudad desde que hace dos semanas empezara la operación militar para expulsarlos del distrito. Se trata de una fase decisiva de los combates. Sólo si los soldados toman Mingora podrán decir que han recuperado el valle. Pero los insurgentes van a defender ese territorio estratégico que, a diferencia de las regiones montañosas tribales colindantes con Afganistán, les abre una vía de comunicación directa con el resto de Pakistán.
"Han empezado los combates en las calles de Mingora", anunció el general Athar Abbas durante una conferencia de prensa retransmitida por la televisión paquistaní. El portavoz aseguró que había duros enfrentamientos en el centro urbano y que 17 terroristas resultaron muertos el sábado. Según el recuento del Ejército, imposible de verificar, han perecido 1.100 talibanes y 58 soldados en la ofensiva. Abbas estima que entre 1.500 y 2.000 combatientes experimentados siguen en Swat.
Sólo los criminales que se alían con los radicales islamistas han huido ante la llegada del Ejército. Esos milicianos, que según los analistas se curtieron en las batallas de Waziristán, no van a retirarse tan fácil de ese valle estratégico. "Tiene las comunicaciones y las infraestructuras perfectas para montar un centro de mando terrorista", explica el experto en el fenómeno talibán Ahmed Rashid.
"Los terroristas van a usar [a los civiles] como escudos humanos. Van a hacerles rehenes, por eso nos estamos moviendo con mucho cuidado", señaló el general Abbas. "La operación ha empezado y, si Dios quiere, vamos a llevarla hasta su lógico final". El portavoz militar estimó que en Mingora quedan entre 10.000 y 20.000 civiles, una fracción de los 360.000 habitantes que la ciudad tenía antes de los combates.
Quienes huyeron durante los levantamientos del toque de queda han declarado que los talibanes han minado la ciudad para impedir la salida de los residentes y utilizarlos de escudos humanos, una denuncia de la que a principios de semana se hizo eco Human Rights Watch. Esa organización de defensa de los derechos humanos también denunció que "el Ejército no parece tomar las precauciones necesarias en los bombardeos aéreos (...) que han provocado importantes pérdidas entre la población civil".
Las fuerzas de seguridad llevaban varios días preparándose para entrar en la ciudad, que aunque no es la capital del distrito constituye el principal centro comercial del valle. El centro administrativo, Saidu Sharif, situado en la orilla oriental del río Swat, se ha convertido en un barrio de Mingora. Su conquista es esencial para poder declarar el triunfo.
Este antiguo principado, que Pakistán se anexionó formalmente en 1969, albergaba la única estación de esquí del país. Era uno de los destinos favoritos de los recién casados. La comarca se convirtió en terreno vedado hace un par de años. De la mano de un fanático religioso local, el maulana Fazlullah, que hasta entonces operaba el remonte, los talibanes lograron hacerse con el control de las débiles instituciones del Estado mediante la intimidación.
Un primer intento del Ejército para recuperar el control, a finales de 2008, produjo una sangría. Aunque bien comunicado, el valle resulta fácil de defender. Desde sus atalayas, los talibanes repelían sin dificultad a los mal pertrechados miembros del Frontier Corps, la fuerza paramilitar sobre la que se descargó esa responsabilidad. Los uniformados optaron por firmar un alto el fuego en febrero y el Gobierno aceptó la petición de los insurgentes para que se implantara la sharía (ley islámica) en la región. Envalentonados, los barbudos empezaron a infiltrarse en los distritos vecinos de Buner y el Bajo Dir, provocando la intervención militar.
El Ejército también asegura haber limpiado de talibanes la localidad de Matta y haber avanzado en su bastión de Peochar. A pesar de esos progresos, el primer ministro, Yousuf Raza Gilani, rebajó las expectativas creadas por unas declaraciones del presidente, Asif Ali Zardari, sobre que la operación vaya a extenderse a Waziristán del Sur, la principal base de los talibanes paquistaníes. "No estamos tan locos como para abrir varios frentes", dijo.
Comentario:
Importante golpe a los talibanes.
El Ejército de Pakistán anunció ayer su entrada en Mingora, el principal núcleo urbano del valle del Swat. Los talibanes se habían hecho fuertes en esa ciudad desde que hace dos semanas empezara la operación militar para expulsarlos del distrito. Se trata de una fase decisiva de los combates. Sólo si los soldados toman Mingora podrán decir que han recuperado el valle. Pero los insurgentes van a defender ese territorio estratégico que, a diferencia de las regiones montañosas tribales colindantes con Afganistán, les abre una vía de comunicación directa con el resto de Pakistán.
"Han empezado los combates en las calles de Mingora", anunció el general Athar Abbas durante una conferencia de prensa retransmitida por la televisión paquistaní. El portavoz aseguró que había duros enfrentamientos en el centro urbano y que 17 terroristas resultaron muertos el sábado. Según el recuento del Ejército, imposible de verificar, han perecido 1.100 talibanes y 58 soldados en la ofensiva. Abbas estima que entre 1.500 y 2.000 combatientes experimentados siguen en Swat.
Sólo los criminales que se alían con los radicales islamistas han huido ante la llegada del Ejército. Esos milicianos, que según los analistas se curtieron en las batallas de Waziristán, no van a retirarse tan fácil de ese valle estratégico. "Tiene las comunicaciones y las infraestructuras perfectas para montar un centro de mando terrorista", explica el experto en el fenómeno talibán Ahmed Rashid.
"Los terroristas van a usar [a los civiles] como escudos humanos. Van a hacerles rehenes, por eso nos estamos moviendo con mucho cuidado", señaló el general Abbas. "La operación ha empezado y, si Dios quiere, vamos a llevarla hasta su lógico final". El portavoz militar estimó que en Mingora quedan entre 10.000 y 20.000 civiles, una fracción de los 360.000 habitantes que la ciudad tenía antes de los combates.
Quienes huyeron durante los levantamientos del toque de queda han declarado que los talibanes han minado la ciudad para impedir la salida de los residentes y utilizarlos de escudos humanos, una denuncia de la que a principios de semana se hizo eco Human Rights Watch. Esa organización de defensa de los derechos humanos también denunció que "el Ejército no parece tomar las precauciones necesarias en los bombardeos aéreos (...) que han provocado importantes pérdidas entre la población civil".
Las fuerzas de seguridad llevaban varios días preparándose para entrar en la ciudad, que aunque no es la capital del distrito constituye el principal centro comercial del valle. El centro administrativo, Saidu Sharif, situado en la orilla oriental del río Swat, se ha convertido en un barrio de Mingora. Su conquista es esencial para poder declarar el triunfo.
Este antiguo principado, que Pakistán se anexionó formalmente en 1969, albergaba la única estación de esquí del país. Era uno de los destinos favoritos de los recién casados. La comarca se convirtió en terreno vedado hace un par de años. De la mano de un fanático religioso local, el maulana Fazlullah, que hasta entonces operaba el remonte, los talibanes lograron hacerse con el control de las débiles instituciones del Estado mediante la intimidación.
Un primer intento del Ejército para recuperar el control, a finales de 2008, produjo una sangría. Aunque bien comunicado, el valle resulta fácil de defender. Desde sus atalayas, los talibanes repelían sin dificultad a los mal pertrechados miembros del Frontier Corps, la fuerza paramilitar sobre la que se descargó esa responsabilidad. Los uniformados optaron por firmar un alto el fuego en febrero y el Gobierno aceptó la petición de los insurgentes para que se implantara la sharía (ley islámica) en la región. Envalentonados, los barbudos empezaron a infiltrarse en los distritos vecinos de Buner y el Bajo Dir, provocando la intervención militar.
El Ejército también asegura haber limpiado de talibanes la localidad de Matta y haber avanzado en su bastión de Peochar. A pesar de esos progresos, el primer ministro, Yousuf Raza Gilani, rebajó las expectativas creadas por unas declaraciones del presidente, Asif Ali Zardari, sobre que la operación vaya a extenderse a Waziristán del Sur, la principal base de los talibanes paquistaníes. "No estamos tan locos como para abrir varios frentes", dijo.
Comentario:
Importante golpe a los talibanes.
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Talibanes.
domingo, 17 de mayo de 2009
Mil presuntos talibanes murieron tras operación militar en Paquistán, señalan.
Noticia:
Más de mil presuntos milicianos murieron en una reciente ofensiva militar contra el Talibán, informó el domingo un funcionario paquistaní.
El ministro del Interior, Rehman Malik, hizo estas declaraciones tras visitar un campamento de refugio para miles de personas desplazadas por el conflicto. Malik no especificó cuánto tiempo más durará la operación, pero dijo que seguirá ''hasta que los últimos talibanes sean eliminados''.
Las zonas en las que se realizó la operación militar, incluyendo el Valle del Swat en el noroeste del país, son demasiado peligrosas para los periodistas por lo que no fue posible verificar de forma independiente las declaraciones de Malik.
El ejército no especifica la forma en la que diferencia entre las muertes de civiles e insurgentes. Además de la cifra de milicianos no se presentó un número de muertes de civiles.
La operación comenzó el mes pasado y ha llevado a enfrentamientos en los distritos de Lower Dir y Buner, pero cobró su mayor intensidad a principios de mayo en Swat, el principal bastión del Talibán en el noroeste del país.
Casi un millón de civiles han tenido que desplazarse por la operación, de los cuales casi 100 mil permanecen en campos de refugio. El ejército ha advertido que algunos insurgentes intentan escapar y algunos se llegan a cortar las barbas para mezclarse con los refugiados.
El ejército se prepara para tomar el pueblo de Mingora, en el Valle del Swat, donde se cree que se esconden 4 mil combatientes Talibanes.
Comentario:
Se trata de una baja muy importante, justo cuando se estaban fortaleciendo.
Más de mil presuntos milicianos murieron en una reciente ofensiva militar contra el Talibán, informó el domingo un funcionario paquistaní.
El ministro del Interior, Rehman Malik, hizo estas declaraciones tras visitar un campamento de refugio para miles de personas desplazadas por el conflicto. Malik no especificó cuánto tiempo más durará la operación, pero dijo que seguirá ''hasta que los últimos talibanes sean eliminados''.
Las zonas en las que se realizó la operación militar, incluyendo el Valle del Swat en el noroeste del país, son demasiado peligrosas para los periodistas por lo que no fue posible verificar de forma independiente las declaraciones de Malik.
El ejército no especifica la forma en la que diferencia entre las muertes de civiles e insurgentes. Además de la cifra de milicianos no se presentó un número de muertes de civiles.
La operación comenzó el mes pasado y ha llevado a enfrentamientos en los distritos de Lower Dir y Buner, pero cobró su mayor intensidad a principios de mayo en Swat, el principal bastión del Talibán en el noroeste del país.
Casi un millón de civiles han tenido que desplazarse por la operación, de los cuales casi 100 mil permanecen en campos de refugio. El ejército ha advertido que algunos insurgentes intentan escapar y algunos se llegan a cortar las barbas para mezclarse con los refugiados.
El ejército se prepara para tomar el pueblo de Mingora, en el Valle del Swat, donde se cree que se esconden 4 mil combatientes Talibanes.
Comentario:
Se trata de una baja muy importante, justo cuando se estaban fortaleciendo.
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Talibanes.
domingo, 10 de mayo de 2009
Los secuestros financian a los talibanes en Pakistán.
Noticia:
Un coche se cruzó delante del suyo y, antes de que pudiera pitarle, tres hombres armados con Kaláshnikov le conminaban a acompañarles. "No tuve elección", contó a sus amigos Shakir Ishaq hace tres semanas cuando fue liberado después de un año. Como en otros casos similares, la familia niega haber pagado rescate. Sin embargo, policía y empresarios aseguran que el secuestro de personas adineradas constituye una fuente de financiación de los talibanes. Y Peshawar, a las puertas de las zonas tribales donde campan por sus respetos, se ha convertido en su coto de caza.
Los datos ponen los pelos de punta. "En los tres primeros meses de este año hemos recibido 169 denuncias de secuestro", confía una fuente policial desde el anonimato porque no está autorizada a hablar del tema. Esa cifra excluye los casos de disputas familiares o entre vecinos (otros 75), en los que no se busca un rescate sino solucionar un contencioso. Peshawar, la capital de la Provincia de la Frontera Noroccidental, tiene cuatro millones de habitantes.
"Más del 90% de los casos afectan al mundo empresarial", asegura Sharafat Ali Mubarak, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de esta provincia. Sabe de lo que habla. Entre marzo y abril, 45 comerciantes fueron víctimas de ese tipo de extorsión. Esta semana ha habido tres secuestros en dos días. El bazar se echó a la calle y organizó una manifestación. Hace dos meses hicieron un cierre patronal. Un diplomático iraní y otro afgano permanecen secuestrados desde noviembre.
"Siempre ha habido algún caso, pero en el último año o año y medio se han multiplicado exponencialmente", señala Mubarak. La Cámara de Comercio ha contabilizado dos centenares de afectados entre sus 3.000 asociados. Las víctimas son tanto los empresarios como sus hijos. Ahora están pendientes de 15 secuestrados. "Seguro que son más, porque muchas familias evitan la publicidad y tratan de resolverlo por su cuenta", apunta. Según él, les sale más barato que cuando recurren a las autoridades.
"A este paso, el secuestro va a convertirse en la primera industria de la provincia", constata con sarcasmo el presidente de la Cámara. Por volumen de negocio no queda. Estima que las familias afectadas están pagando entre 200 millones y 500 millones de rupias (entre 2 y 5 millones de euros) para recuperar a sus seres queridos, a veces niños de muy corta edad a los que capturan a la salida del colegio. "Muchos pagos se hacen en divisas a través de Dubai o Singapur", afirma con convicción.
¿Los destinatarios? Para Mubarak está claro, los "militantes", como oficialmente se denomina a los insurgentes talibanes. Las víctimas prefieren guardar silencio. "No se puede decir nada malo de los militantes", manifiesta el familiar de un secuestrado. "Me aterroriza la posibilidad de que algo de lo que le diga pueda causarnos problemas a mí o mi familia", se disculpa.
Empresarios y comerciantes están que trinan. Los negocios han sufrido un importante bajón a causa de la inseguridad que ha generado el avance talibán. De las 2.254 industrias que había registradas la década pasada, apenas quedan 590. No se producen inversiones. Y ahora encima se juegan el pellejo al ir o venir del trabajo. Todos evitan desplazarse de noche. Se sienten abandonados por el Gobierno. Quienes pueden, están vendiendo sus propiedades y yéndose a otras zonas más tranquilas del país.
"A mi hermano lo secuestraron en una concurrida calle comercial a las diez de la mañana, a plena luz del día", recuerda Waqar Ishaq. Shakir, de 45 años y formado en Estados Unidos, se dirigía a su oficina, una ONG dedicada a la educación de los refugiados afganos. Pero quienes le capturaron sabían sin duda que los Ishaq son una gran familia de industriales de Peshawar. "Recurrimos a las autoridades, pero no sirvió de nada, el Gobierno no controla esta provincia", afirma desencantado.
"El problema es que [los secuestradores] en unos pocos minutos cruzan a las zonas tribales y allí no tenemos jurisdicción", explica Qazi Inamullah, asistente del inspector general de la policía de Peshawar. Este oficial revela que la policía proyecta autorizar permisos de armas automáticas para aquellos empresarios que se sientan amenazados.
"No es la solución; a no ser que quieran convertirnos en señores de la guerra", responde el presidente de la Cámara de Comercio. En su opinión, lo que los responsables tienen que hacer "es reavivar la economía de esta provincia y mejorar sus infraestructuras". No es una frase hecha. Mubarak y su equipo han pedido al Gobierno federal 30.000 millones de rupias (unos 300 millones de euros), el 75% de los 1.500 millones de dólares anuales que ha prometido EE UU y un 50% de los 7.600 millones de dólares ofrecidos por los Amigos de Pakistán en la reciente Conferencia de Tokio.
"Sin industrias y sin trabajo, ¿qué otra cosa pueden hacer nuestros jóvenes sino unirse a los insurgentes?". Es una reflexión que también se oye en la calle.
Comentario:
Esa forma de proceder ya es común. Hay que cortar el flujo de dinero.
Un coche se cruzó delante del suyo y, antes de que pudiera pitarle, tres hombres armados con Kaláshnikov le conminaban a acompañarles. "No tuve elección", contó a sus amigos Shakir Ishaq hace tres semanas cuando fue liberado después de un año. Como en otros casos similares, la familia niega haber pagado rescate. Sin embargo, policía y empresarios aseguran que el secuestro de personas adineradas constituye una fuente de financiación de los talibanes. Y Peshawar, a las puertas de las zonas tribales donde campan por sus respetos, se ha convertido en su coto de caza.
Los datos ponen los pelos de punta. "En los tres primeros meses de este año hemos recibido 169 denuncias de secuestro", confía una fuente policial desde el anonimato porque no está autorizada a hablar del tema. Esa cifra excluye los casos de disputas familiares o entre vecinos (otros 75), en los que no se busca un rescate sino solucionar un contencioso. Peshawar, la capital de la Provincia de la Frontera Noroccidental, tiene cuatro millones de habitantes.
"Más del 90% de los casos afectan al mundo empresarial", asegura Sharafat Ali Mubarak, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de esta provincia. Sabe de lo que habla. Entre marzo y abril, 45 comerciantes fueron víctimas de ese tipo de extorsión. Esta semana ha habido tres secuestros en dos días. El bazar se echó a la calle y organizó una manifestación. Hace dos meses hicieron un cierre patronal. Un diplomático iraní y otro afgano permanecen secuestrados desde noviembre.
"Siempre ha habido algún caso, pero en el último año o año y medio se han multiplicado exponencialmente", señala Mubarak. La Cámara de Comercio ha contabilizado dos centenares de afectados entre sus 3.000 asociados. Las víctimas son tanto los empresarios como sus hijos. Ahora están pendientes de 15 secuestrados. "Seguro que son más, porque muchas familias evitan la publicidad y tratan de resolverlo por su cuenta", apunta. Según él, les sale más barato que cuando recurren a las autoridades.
"A este paso, el secuestro va a convertirse en la primera industria de la provincia", constata con sarcasmo el presidente de la Cámara. Por volumen de negocio no queda. Estima que las familias afectadas están pagando entre 200 millones y 500 millones de rupias (entre 2 y 5 millones de euros) para recuperar a sus seres queridos, a veces niños de muy corta edad a los que capturan a la salida del colegio. "Muchos pagos se hacen en divisas a través de Dubai o Singapur", afirma con convicción.
¿Los destinatarios? Para Mubarak está claro, los "militantes", como oficialmente se denomina a los insurgentes talibanes. Las víctimas prefieren guardar silencio. "No se puede decir nada malo de los militantes", manifiesta el familiar de un secuestrado. "Me aterroriza la posibilidad de que algo de lo que le diga pueda causarnos problemas a mí o mi familia", se disculpa.
Empresarios y comerciantes están que trinan. Los negocios han sufrido un importante bajón a causa de la inseguridad que ha generado el avance talibán. De las 2.254 industrias que había registradas la década pasada, apenas quedan 590. No se producen inversiones. Y ahora encima se juegan el pellejo al ir o venir del trabajo. Todos evitan desplazarse de noche. Se sienten abandonados por el Gobierno. Quienes pueden, están vendiendo sus propiedades y yéndose a otras zonas más tranquilas del país.
"A mi hermano lo secuestraron en una concurrida calle comercial a las diez de la mañana, a plena luz del día", recuerda Waqar Ishaq. Shakir, de 45 años y formado en Estados Unidos, se dirigía a su oficina, una ONG dedicada a la educación de los refugiados afganos. Pero quienes le capturaron sabían sin duda que los Ishaq son una gran familia de industriales de Peshawar. "Recurrimos a las autoridades, pero no sirvió de nada, el Gobierno no controla esta provincia", afirma desencantado.
"El problema es que [los secuestradores] en unos pocos minutos cruzan a las zonas tribales y allí no tenemos jurisdicción", explica Qazi Inamullah, asistente del inspector general de la policía de Peshawar. Este oficial revela que la policía proyecta autorizar permisos de armas automáticas para aquellos empresarios que se sientan amenazados.
"No es la solución; a no ser que quieran convertirnos en señores de la guerra", responde el presidente de la Cámara de Comercio. En su opinión, lo que los responsables tienen que hacer "es reavivar la economía de esta provincia y mejorar sus infraestructuras". No es una frase hecha. Mubarak y su equipo han pedido al Gobierno federal 30.000 millones de rupias (unos 300 millones de euros), el 75% de los 1.500 millones de dólares anuales que ha prometido EE UU y un 50% de los 7.600 millones de dólares ofrecidos por los Amigos de Pakistán en la reciente Conferencia de Tokio.
"Sin industrias y sin trabajo, ¿qué otra cosa pueden hacer nuestros jóvenes sino unirse a los insurgentes?". Es una reflexión que también se oye en la calle.
Comentario:
Esa forma de proceder ya es común. Hay que cortar el flujo de dinero.
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Talibanes.
Culpan al Talibán de bajas civiles.
Noticia:
Una investigación conjunta estadounidense-afgana confirmó que “un número” de civiles murió en una batalla en el sur de Afganistán, que según las autoridades locales mató a decenas de aldeanos inocentes, pero las conclusiones iniciales difundidas el sábado parecen culpar a milicianos del Talibán que supuestamente usaron a residentes locales como “escudos humanos”.
La declaración conjunta dijo que se libraron combates intensos en dos pueblos en la provincia de Farah durante varias horas el lunes y martes. Agregó que las fuerzas estadounidenses respondieron a un pedido de ayuda a las fuerzas afganas y que los milicianos atacaron desde varios sitios en torno de ambos pueblos.
Agregó que la infantería pidió el apoyo de la aviación para que bombardeara las posiciones de los milicianos.
“La investigación insinúa que los aldeanos se habían refugiado en varias casas en cada pueblo. Las versiones indican que los combatientes del Talibán obligaron a los aldeanos a entrar en casas desde las cuales atacaron a las fuerzas afganas y de la coalición”, dijo una declaración de la coalición estadounidense.
“La investigación conjunta condena enérgicamente la brutalidad de los extremistas del Talibán de usar a civiles afganos como escudos humanos”, dijo la declaración.
Abdul Basir Khan, miembro del consejo provincial de Farah, dijo el viernes haber recolectado los nombres de 147 personas muertas en los dos pueblos en el distrito de Bala Baluck.
Otros funcionarios afganos dijeron que decenas de civiles murieron en la batalla, pero una portavoz estadounidense calificó esas versiones de “extremadamente exageradas”.
El equipo conjunto visitó los dos pueblos esta semana y vio dos tumbas colectivas y otro cementerio con siete tumbas individuales, dijo la declaración.
“La investigación conjunta confirma que un número de civiles murió durante la lucha pero no puede determinar con certidumbre quiénes eran combatientes del Talibán y quiénes no eran combatientes porque todos los muertos han sido enterrados”, dijo la declaración.
El incidente ha provocado el enojo público por las muertes de inocentes en asaltos aéreos, un tema que ya está afectando las relaciones entre Kabul y Washington.
La situación opacó una reunión entre Karzai y el presidente estadounidense, Barack Obama, realizada en Washington esta semana.
El viernes, Karzai acudió a la televisión estadounidense para pedir el término de los asaltos.
“Los ataques aéreos no son aceptables”, dijo al canal CNN, agregando que Obama había expresado “sus disculpas y pena” por las muertes durante la reunión en la Casa Blanca.
“El terrorismo no está en las aldeas afganas, ni en las viviendas afganas. Y no pueden derrotar a los terroristas con ataques aéreos”, aseveró Karzai.
Analistas afirman que las tropas de Occidente están desplegadas en pocas unidades en terreno, por lo que dependen mayormente de apoyo aéreo.
Y el riesgo de una falla en la información de inteligencia, el uso de escudos humanos por parte de algunos insurgentes y el tamaño de las bombas lanzadas en los asaltos hacen que la cifra de civiles muertos sea mayor en las operaciones áreas que en las de combate en terreno.
De acuerdo a Naciones Unidas, las tropas estadounidenses, de la OTAN y de Afganistán causaron la muerte de 828 civiles el año pasado, casi un tercio más que en el 2007. Los asaltos aéreos llegaron a 552.
Karzai pidió más apoyo para las instituciones afganas y sus fuerzas de seguridad, a fin reemplazar los operativos aéreos.
Comentario:
La forma de actuar de los talibanes es poner bombas que le estallan a cualquiera, no necesariamente a miembros del ejército, entonces, ¿por qué habrían de respetar a los civiles?
Una investigación conjunta estadounidense-afgana confirmó que “un número” de civiles murió en una batalla en el sur de Afganistán, que según las autoridades locales mató a decenas de aldeanos inocentes, pero las conclusiones iniciales difundidas el sábado parecen culpar a milicianos del Talibán que supuestamente usaron a residentes locales como “escudos humanos”.
La declaración conjunta dijo que se libraron combates intensos en dos pueblos en la provincia de Farah durante varias horas el lunes y martes. Agregó que las fuerzas estadounidenses respondieron a un pedido de ayuda a las fuerzas afganas y que los milicianos atacaron desde varios sitios en torno de ambos pueblos.
Agregó que la infantería pidió el apoyo de la aviación para que bombardeara las posiciones de los milicianos.
“La investigación insinúa que los aldeanos se habían refugiado en varias casas en cada pueblo. Las versiones indican que los combatientes del Talibán obligaron a los aldeanos a entrar en casas desde las cuales atacaron a las fuerzas afganas y de la coalición”, dijo una declaración de la coalición estadounidense.
“La investigación conjunta condena enérgicamente la brutalidad de los extremistas del Talibán de usar a civiles afganos como escudos humanos”, dijo la declaración.
Abdul Basir Khan, miembro del consejo provincial de Farah, dijo el viernes haber recolectado los nombres de 147 personas muertas en los dos pueblos en el distrito de Bala Baluck.
Otros funcionarios afganos dijeron que decenas de civiles murieron en la batalla, pero una portavoz estadounidense calificó esas versiones de “extremadamente exageradas”.
El equipo conjunto visitó los dos pueblos esta semana y vio dos tumbas colectivas y otro cementerio con siete tumbas individuales, dijo la declaración.
“La investigación conjunta confirma que un número de civiles murió durante la lucha pero no puede determinar con certidumbre quiénes eran combatientes del Talibán y quiénes no eran combatientes porque todos los muertos han sido enterrados”, dijo la declaración.
El incidente ha provocado el enojo público por las muertes de inocentes en asaltos aéreos, un tema que ya está afectando las relaciones entre Kabul y Washington.
La situación opacó una reunión entre Karzai y el presidente estadounidense, Barack Obama, realizada en Washington esta semana.
El viernes, Karzai acudió a la televisión estadounidense para pedir el término de los asaltos.
“Los ataques aéreos no son aceptables”, dijo al canal CNN, agregando que Obama había expresado “sus disculpas y pena” por las muertes durante la reunión en la Casa Blanca.
“El terrorismo no está en las aldeas afganas, ni en las viviendas afganas. Y no pueden derrotar a los terroristas con ataques aéreos”, aseveró Karzai.
Analistas afirman que las tropas de Occidente están desplegadas en pocas unidades en terreno, por lo que dependen mayormente de apoyo aéreo.
Y el riesgo de una falla en la información de inteligencia, el uso de escudos humanos por parte de algunos insurgentes y el tamaño de las bombas lanzadas en los asaltos hacen que la cifra de civiles muertos sea mayor en las operaciones áreas que en las de combate en terreno.
De acuerdo a Naciones Unidas, las tropas estadounidenses, de la OTAN y de Afganistán causaron la muerte de 828 civiles el año pasado, casi un tercio más que en el 2007. Los asaltos aéreos llegaron a 552.
Karzai pidió más apoyo para las instituciones afganas y sus fuerzas de seguridad, a fin reemplazar los operativos aéreos.
Comentario:
La forma de actuar de los talibanes es poner bombas que le estallan a cualquiera, no necesariamente a miembros del ejército, entonces, ¿por qué habrían de respetar a los civiles?
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Talibanes.
jueves, 7 de mayo de 2009
Pakistán rompe tregua, ordena eliminar talibanes.
Noticia:
El Gobierno de Pakistán dio hoy por roto el controvertido acuerdo de paz con los talibanes del conflictivo valle de Swat, al anunciar que ha ordenado al Ejército que emprenda una nueva operación contra ellos.
"Se ha ordenado al Ejército que elimine a los militantes y terroristas" de la división de Malakand, en la que se ubica Swat, anunció en un discurso televisado a la nación el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani.
De hecho, las hostilidades en Swat se habían reanudado ayer, con ataques en los que el Ejército dijo haber causado 35 bajas entre los talibanes del valle, del que empezaron a huir decenas de miles de personas.
La nueva operación militar en la zona, en la que la insurgencia se ha hecho fuerte desde el verano de 2007, coincide con una visita del presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, a EU, cuyas autoridades concibieron el acuerdo de paz en Swat como una cesión a los integristas.
"Aprobamos el pacto para conseguir la paz pero los insurgentes no se han avenido a él", dijo Guilani, quien admitió que "la situación se ha deteriorado tanto que la población se ha tenido que marchar".
El pacto, que preveía la implantación de cortes de la "sharia" o ley islámica en Malakand, supuso una tregua en Swat que los talibanes aprovecharon para penetrar en los distritos vecinos de Dir, Shangla y Buner, acercándose cada vez más a Islamabad.
El Ejército ya tenía en marcha desde la semana pasada operaciones en Dir y Buner, que preludiaban la ruptura final de la tregua en Swat.
"La situación ha llegado a tal punto que el Gobierno tiene que emprender acciones decisivas", convino Guilani.
Pocas horas antes, el secretario de Defensa de EU, Robert Gates, había dicho en Kabul que los avances talibanes en Pakistán habían "servido de alarma" para el Gobierno paquistaní, que ya reconocía que el acuerdo de Swat era un fracaso.
En una conferencia de comandantes en la sede del Ejército en Rawalpindi, su jefe, Ashfaq Pervez Kiyani, aseguró que las Fuerzas Armadas son "plenamente conscientes de la gravedad de la amenaza interna" que afrontan.
El Ejército "empleará los recursos necesarios para asegurarse una ventaja decisiva sobre los militantes", afirmó, según un comunicado.
El portavoz del Ejército, Athar Abbas, informó del envío de refuerzos a Swat, donde "se están registrando enfrentamientos en muchas áreas", con el empleo de artillería y bombardeos aéreos.
Al menos 10 soldados han muerto en los combates de las últimas 24 horas en Swat, dijo la fuente, que también cifró en "decenas" las bajas insurgentes en el valle, a las que sumó otras 22 ayer en Buner.
Otros 10 integristas murieron hoy en un contraataque del Ejército en Dir, entre ellos un hijo del clérigo Sufi Mohamed, que actuó como mediador para el acuerdo en Swat, según un comunicado militar.
Las autoridades de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) se apoyaron en Mohamed para negociar con el talibán Fazlullah, yerno suyo, convencidas de que el clérigo había adoptado posiciones más moderadas tras pasar varios años en prisión.
Pero hoy el portavoz del Gobierno de la NWFP, Zahid Bunairi, admitió que "no había ningún acuerdo porque no había paz".
El movimiento que lidera Mohamed "ahora se pondrá en contra del Gobierno y a favor de los talibanes. La situación va a empeorar notablemente en los próximos días", lamentó.
Como en ofensivas anteriores tanto en la NWFP como en el vecino cinturón tribal que hace frontera con Afganistán, las nuevas hostilidades han causado un importante flujo de desplazados, que las autoridades regionales creen alcanzará el medio millón de personas.
Una fuente de la ONU calculó en 200 mil las personas que ya han abandonado sus hogares huyendo de los últimos combates.
"Muchos desplazados apenas han tenido tiempo para abandonar sus hogares, han dejado allí animales y pertenencias. Están muy afligidos", explicó a Efe la portavoz del ACNUR en Pakistán, Arian Rummery.
"Hay numerosos casos de traumas y de niños que llevan una semana sin poder dormir debido a los bombardeos", detalló, para agregar que se están registrando "duras competiciones para acceder a los medios de transporte" y "se están inflando los precios".
Comentario:
Se les hizo un llamado al diálogo y no respondieron, pues ahora que se atengan a las consecuencias.
El Gobierno de Pakistán dio hoy por roto el controvertido acuerdo de paz con los talibanes del conflictivo valle de Swat, al anunciar que ha ordenado al Ejército que emprenda una nueva operación contra ellos.
"Se ha ordenado al Ejército que elimine a los militantes y terroristas" de la división de Malakand, en la que se ubica Swat, anunció en un discurso televisado a la nación el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani.
De hecho, las hostilidades en Swat se habían reanudado ayer, con ataques en los que el Ejército dijo haber causado 35 bajas entre los talibanes del valle, del que empezaron a huir decenas de miles de personas.
La nueva operación militar en la zona, en la que la insurgencia se ha hecho fuerte desde el verano de 2007, coincide con una visita del presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, a EU, cuyas autoridades concibieron el acuerdo de paz en Swat como una cesión a los integristas.
"Aprobamos el pacto para conseguir la paz pero los insurgentes no se han avenido a él", dijo Guilani, quien admitió que "la situación se ha deteriorado tanto que la población se ha tenido que marchar".
El pacto, que preveía la implantación de cortes de la "sharia" o ley islámica en Malakand, supuso una tregua en Swat que los talibanes aprovecharon para penetrar en los distritos vecinos de Dir, Shangla y Buner, acercándose cada vez más a Islamabad.
El Ejército ya tenía en marcha desde la semana pasada operaciones en Dir y Buner, que preludiaban la ruptura final de la tregua en Swat.
"La situación ha llegado a tal punto que el Gobierno tiene que emprender acciones decisivas", convino Guilani.
Pocas horas antes, el secretario de Defensa de EU, Robert Gates, había dicho en Kabul que los avances talibanes en Pakistán habían "servido de alarma" para el Gobierno paquistaní, que ya reconocía que el acuerdo de Swat era un fracaso.
En una conferencia de comandantes en la sede del Ejército en Rawalpindi, su jefe, Ashfaq Pervez Kiyani, aseguró que las Fuerzas Armadas son "plenamente conscientes de la gravedad de la amenaza interna" que afrontan.
El Ejército "empleará los recursos necesarios para asegurarse una ventaja decisiva sobre los militantes", afirmó, según un comunicado.
El portavoz del Ejército, Athar Abbas, informó del envío de refuerzos a Swat, donde "se están registrando enfrentamientos en muchas áreas", con el empleo de artillería y bombardeos aéreos.
Al menos 10 soldados han muerto en los combates de las últimas 24 horas en Swat, dijo la fuente, que también cifró en "decenas" las bajas insurgentes en el valle, a las que sumó otras 22 ayer en Buner.
Otros 10 integristas murieron hoy en un contraataque del Ejército en Dir, entre ellos un hijo del clérigo Sufi Mohamed, que actuó como mediador para el acuerdo en Swat, según un comunicado militar.
Las autoridades de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) se apoyaron en Mohamed para negociar con el talibán Fazlullah, yerno suyo, convencidas de que el clérigo había adoptado posiciones más moderadas tras pasar varios años en prisión.
Pero hoy el portavoz del Gobierno de la NWFP, Zahid Bunairi, admitió que "no había ningún acuerdo porque no había paz".
El movimiento que lidera Mohamed "ahora se pondrá en contra del Gobierno y a favor de los talibanes. La situación va a empeorar notablemente en los próximos días", lamentó.
Como en ofensivas anteriores tanto en la NWFP como en el vecino cinturón tribal que hace frontera con Afganistán, las nuevas hostilidades han causado un importante flujo de desplazados, que las autoridades regionales creen alcanzará el medio millón de personas.
Una fuente de la ONU calculó en 200 mil las personas que ya han abandonado sus hogares huyendo de los últimos combates.
"Muchos desplazados apenas han tenido tiempo para abandonar sus hogares, han dejado allí animales y pertenencias. Están muy afligidos", explicó a Efe la portavoz del ACNUR en Pakistán, Arian Rummery.
"Hay numerosos casos de traumas y de niños que llevan una semana sin poder dormir debido a los bombardeos", detalló, para agregar que se están registrando "duras competiciones para acceder a los medios de transporte" y "se están inflando los precios".
Comentario:
Se les hizo un llamado al diálogo y no respondieron, pues ahora que se atengan a las consecuencias.
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Talibanes.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Pakistán declara la guerra a los talibanes.
Noticia:
El éxodo de Mingora ha comenzado. Ante la inminencia de una gran operación militar contra los talibanes, los habitantes de la mayor ciudad del valle del Swat empezaron ayer a abandonar sus casas. La decisión de actuar contra los extremistas, que no han depuesto las armas pese al acuerdo de febrero, parece motivada por la visita a Washington del presidente paquistaní. Asif Alí Zardari tiene que demostrar a su anfitrión, Barack Obama, su compromiso en la lucha contra el terrorismo para obtener más ayuda.
"Estamos encerrados en casa. Los talibanes han tomado todos los edificios oficiales y los principales cruces de la ciudad", relataba a primera hora de la tarde Shahab, un residente de Mingora, contactado por teléfono.
Los periodistas extranjeros tienen prohibido el acceso a la zona, pero las imágenes de la televisión local confirmaban sus palabras. Tiendas cerradas y calles desiertas salvo por los barbudos talibanes que, turbante a la cabeza y fusil al hombro, se paseaban a sus anchas por la ciudad. Además, desde la noche anterior hasta primera hora de la mañana, Shahab cuenta que han estado oyendo tiroteos. Varias granadas de mortero han matado a siete civiles.
No es de extrañar que cuando a media mañana el coordinador del distrito, Jushal Jan, levantó el toque de queda en varias zonas para que quienes lo desearan pudieran trasladarse a una localidad más segura, miles de personas se lanzaran al primer vehículo que han encontrado. "Me llevo a mi familia a Peshawar porque, si hay combates, nadie podrá protegernos", declaraba a la agencia Reuters Mohammad Karim mientras buscaba un autobús que les sacara del valle. Triste imagen para un lugar que hace apenas dos años era el destino favorito de los paquistaníes y la única pista de esquí del país. Ahora es un feudo talibán donde el Gobierno ha renunciado a su jurisdicción y permitido que los fanáticos impongan su versión de la ley islámica (sharia) a cambio de un alto el fuego que está en el aire.
"Es una provocación, nunca antes se habían atrevido a hacer una demostración de fuerza en una ciudad de este tamaño", constata Mohammad Tahir, analista político de la agencia de noticias NNA. Mingora no es uno de esos villorrios polvorientos de las zonas tribales. Con unos 300.000 habitantes, constituye el principal centro urbano del distrito. Las autoridades creen que la guerra puede llegar a desplazar a medio millón de personas del norte del país y se están construyendo seis campos de refugiados para acogerlos.
En otra muestra de desesperación, el director del orfanato Japal Kur, Mohammad Alí, hacía un llamamiento a las autoridades a través de los medios de comunicación para que le ayudaran a sacar de allí a los 250 chicos internos. Alí consideraba que su vida corría peligro porque el centro se encuentra cerca de un cuartel.
De nada sirvió que Jan diera marcha atrás en su alerta un par de horas después y dijera que no hay prevista ninguna operación militar. O que algunos portavoces aseguraran que los talibanes se habían retirado a tres kilómetros de la ciudad.
La visita de Zardari a Washington, que empieza oficialmente hoy, ha desatado especulaciones de una intervención en Swat. Estados Unidos está presionando al presidente paquistaní para que actúe con mayor decisión ante el avance talibán, en especial desde que en abril los extremistas tomaran el vecino distrito de Buner, a menos de cien kilómetros de Islamabad, la capital. Esa exhibición de fuerza puso en evidencia la debilidad del Gobierno, el primero civil desde 1999, asediado por gravísimos problemas sociales, económicos y de seguridad.
Existe una total desconexión entre el grueso de la sociedad paquistaní y sus élites dirigentes. Por ello, a pesar de haber salido de las urnas, los actuales gobernantes carecen de la legitimidad y el apoyo necesarios para emprender la batalla social y educativa, más que militar, necesaria para poner coto a la creciente radicalización del país. El apremio estadounidense para que actúen contra los talibanes, que no sólo amparan a miembros de Al Qaeda, sino que alimentan las redes yihadistas internacionales, les está alienando de la población.
No está claro ahora si la ofensiva que el Ejército lanzó la semana pasada en Buner va a ser una cortina de humo para facilitar las conversaciones de Zardari con Obama, o si hay algo más. "No han explicado qué sentido tiene esa operación cuando los talibanes están instalados en Swat", manifestaba a este diario un embajador europeo. Por eso algunos observadores consideran que la decisión de entrar o no en ese valle dará la medida de la voluntad real del Gobierno de afrontar el desafío.
Decisión complicada. Atrapados en el fuego cruzado, el millón y medio de habitantes de Swat corre el riesgo de engrosar el elevado censo de desplazados que las operaciones militares han producido desde 2004. El ministro de Información de la Provincia de la Frontera Noroccidental, Mian Iftijar Husain, dijo anoche que esperaban medio millón de personas y que estaban preparando su acogida en los distritos vecinos.
Comentario:
Los talibanes es un problema que ya rebasa fronteras, por lo que los países deben unir fuerzas contra ellos.
El éxodo de Mingora ha comenzado. Ante la inminencia de una gran operación militar contra los talibanes, los habitantes de la mayor ciudad del valle del Swat empezaron ayer a abandonar sus casas. La decisión de actuar contra los extremistas, que no han depuesto las armas pese al acuerdo de febrero, parece motivada por la visita a Washington del presidente paquistaní. Asif Alí Zardari tiene que demostrar a su anfitrión, Barack Obama, su compromiso en la lucha contra el terrorismo para obtener más ayuda.
"Estamos encerrados en casa. Los talibanes han tomado todos los edificios oficiales y los principales cruces de la ciudad", relataba a primera hora de la tarde Shahab, un residente de Mingora, contactado por teléfono.
Los periodistas extranjeros tienen prohibido el acceso a la zona, pero las imágenes de la televisión local confirmaban sus palabras. Tiendas cerradas y calles desiertas salvo por los barbudos talibanes que, turbante a la cabeza y fusil al hombro, se paseaban a sus anchas por la ciudad. Además, desde la noche anterior hasta primera hora de la mañana, Shahab cuenta que han estado oyendo tiroteos. Varias granadas de mortero han matado a siete civiles.
No es de extrañar que cuando a media mañana el coordinador del distrito, Jushal Jan, levantó el toque de queda en varias zonas para que quienes lo desearan pudieran trasladarse a una localidad más segura, miles de personas se lanzaran al primer vehículo que han encontrado. "Me llevo a mi familia a Peshawar porque, si hay combates, nadie podrá protegernos", declaraba a la agencia Reuters Mohammad Karim mientras buscaba un autobús que les sacara del valle. Triste imagen para un lugar que hace apenas dos años era el destino favorito de los paquistaníes y la única pista de esquí del país. Ahora es un feudo talibán donde el Gobierno ha renunciado a su jurisdicción y permitido que los fanáticos impongan su versión de la ley islámica (sharia) a cambio de un alto el fuego que está en el aire.
"Es una provocación, nunca antes se habían atrevido a hacer una demostración de fuerza en una ciudad de este tamaño", constata Mohammad Tahir, analista político de la agencia de noticias NNA. Mingora no es uno de esos villorrios polvorientos de las zonas tribales. Con unos 300.000 habitantes, constituye el principal centro urbano del distrito. Las autoridades creen que la guerra puede llegar a desplazar a medio millón de personas del norte del país y se están construyendo seis campos de refugiados para acogerlos.
En otra muestra de desesperación, el director del orfanato Japal Kur, Mohammad Alí, hacía un llamamiento a las autoridades a través de los medios de comunicación para que le ayudaran a sacar de allí a los 250 chicos internos. Alí consideraba que su vida corría peligro porque el centro se encuentra cerca de un cuartel.
De nada sirvió que Jan diera marcha atrás en su alerta un par de horas después y dijera que no hay prevista ninguna operación militar. O que algunos portavoces aseguraran que los talibanes se habían retirado a tres kilómetros de la ciudad.
La visita de Zardari a Washington, que empieza oficialmente hoy, ha desatado especulaciones de una intervención en Swat. Estados Unidos está presionando al presidente paquistaní para que actúe con mayor decisión ante el avance talibán, en especial desde que en abril los extremistas tomaran el vecino distrito de Buner, a menos de cien kilómetros de Islamabad, la capital. Esa exhibición de fuerza puso en evidencia la debilidad del Gobierno, el primero civil desde 1999, asediado por gravísimos problemas sociales, económicos y de seguridad.
Existe una total desconexión entre el grueso de la sociedad paquistaní y sus élites dirigentes. Por ello, a pesar de haber salido de las urnas, los actuales gobernantes carecen de la legitimidad y el apoyo necesarios para emprender la batalla social y educativa, más que militar, necesaria para poner coto a la creciente radicalización del país. El apremio estadounidense para que actúen contra los talibanes, que no sólo amparan a miembros de Al Qaeda, sino que alimentan las redes yihadistas internacionales, les está alienando de la población.
No está claro ahora si la ofensiva que el Ejército lanzó la semana pasada en Buner va a ser una cortina de humo para facilitar las conversaciones de Zardari con Obama, o si hay algo más. "No han explicado qué sentido tiene esa operación cuando los talibanes están instalados en Swat", manifestaba a este diario un embajador europeo. Por eso algunos observadores consideran que la decisión de entrar o no en ese valle dará la medida de la voluntad real del Gobierno de afrontar el desafío.
Decisión complicada. Atrapados en el fuego cruzado, el millón y medio de habitantes de Swat corre el riesgo de engrosar el elevado censo de desplazados que las operaciones militares han producido desde 2004. El ministro de Información de la Provincia de la Frontera Noroccidental, Mian Iftijar Husain, dijo anoche que esperaban medio millón de personas y que estaban preparando su acogida en los distritos vecinos.
Comentario:
Los talibanes es un problema que ya rebasa fronteras, por lo que los países deben unir fuerzas contra ellos.
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viernes, 1 de mayo de 2009
Mueren 15 supuestos talibanes en combates con fuerzas afganas y de EU.
Noticia:
Al menos quince presuntos talibanes han muerto y doce han resultado heridos en combates con las fuerzas de seguridad afganas y las tropas de la coalición liderada por EU en la provincia sureña de Zabul, informó hoy el mando militar estadounidense.
Los enfrentamientos tuvieron lugar en el distrito de Arghandabad cuando una patrulla conjunta de las fuerzas afganas y de EU fue atacada por un grupo de insurgentes, según un comunicado de la comandancia.
Los presuntos talibanes dispararon con armas ligeras desde un refugio y la patrulla abrió fuego de mortero y acabó con la vida de un insurgente, según la nota.
Un avión estadounidense bombardeó la zona montañosa en "apoyo" de las fuerzas de tierra, tras lo cual las tropas persiguieron a los insurgentes hasta una cueva y mataron a 14 de ellos, aseguró el mando militar de EU.
Otro de los insurgentes fue detenido en la operación, durante la cual no se registraron víctimas civiles, según EU.
Anoche las fuerzas afganas y de la coalición también llevaron a cabo una ofensiva en la provincia oriental de Paktia contra la red integrista Haqqani, ligada a los talibanes.
Seis insurgentes fueron arrestados por los soldados, que se incautaron de rifles automáticos "kaláshnikov".
Zabul, que hace décadas formaba parte de la vecina provincia de Kandahar, está situada en el tercio meridional afgano, donde tiene sus principales feudos la insurgencia talibán.
EU y las tropas de la OTAN lanzan frecuentes ofensivas contra los insurgentes, a menudo con el apoyo del Ejército y la Policía afgana, cuyo formación Washington considera fundamental para estabilizar el país.
Comentario:
Ni en Iraq y menos en Afganistán las cosas están mejor.
Al menos quince presuntos talibanes han muerto y doce han resultado heridos en combates con las fuerzas de seguridad afganas y las tropas de la coalición liderada por EU en la provincia sureña de Zabul, informó hoy el mando militar estadounidense.
Los enfrentamientos tuvieron lugar en el distrito de Arghandabad cuando una patrulla conjunta de las fuerzas afganas y de EU fue atacada por un grupo de insurgentes, según un comunicado de la comandancia.
Los presuntos talibanes dispararon con armas ligeras desde un refugio y la patrulla abrió fuego de mortero y acabó con la vida de un insurgente, según la nota.
Un avión estadounidense bombardeó la zona montañosa en "apoyo" de las fuerzas de tierra, tras lo cual las tropas persiguieron a los insurgentes hasta una cueva y mataron a 14 de ellos, aseguró el mando militar de EU.
Otro de los insurgentes fue detenido en la operación, durante la cual no se registraron víctimas civiles, según EU.
Anoche las fuerzas afganas y de la coalición también llevaron a cabo una ofensiva en la provincia oriental de Paktia contra la red integrista Haqqani, ligada a los talibanes.
Seis insurgentes fueron arrestados por los soldados, que se incautaron de rifles automáticos "kaláshnikov".
Zabul, que hace décadas formaba parte de la vecina provincia de Kandahar, está situada en el tercio meridional afgano, donde tiene sus principales feudos la insurgencia talibán.
EU y las tropas de la OTAN lanzan frecuentes ofensivas contra los insurgentes, a menudo con el apoyo del Ejército y la Policía afgana, cuyo formación Washington considera fundamental para estabilizar el país.
Comentario:
Ni en Iraq y menos en Afganistán las cosas están mejor.
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martes, 14 de abril de 2009
Los talibanes matan a una pareja afgana que pretendía huir para casarse.
Noticia:
Una historia de amor con final trágico. No es la famosa obra de Shakespeare sino el drama real de una pareja afgana que fue asesinada por los talibanes cuando pretendía fugarse a Irán después de que sus familias se opusieran a su matrimonio. La joven suní, de la etnia pastún -la propia de los talibanes-, tenía 19 años, mientras que su pareja chií tenía 23.
El gobernador de la provincia suroccidental de Nimroz, Gholum Dastagir Azad, explicó que la familia de ella halló a los jóvenes después de que se escaparan y se los entregó a los insurgentes. Los talibanes mataron a tiros a ambos en público en el distrito de Khosh Rud, cerca de la vecina región de Helmand, donde los integristas tienen uno de sus principales bastiones.
El gobernador admitió que las autoridades no tienen desplegadas fuerzas de seguridad en la zona donde se produjo el asesinato, aunque dijo haber ordenado a la Policía que arreste a los familiares de ella para llevarlos ante los tribunales.
Parte del territorio del país está fuera del control del Gobierno, especialmente el tercio meridional y algunas zonas del este, donde los talibanes han ganado terreno. En Afganistán, las uniones conyugales entre diferentes sectas del Islam no cuentan con el beneplácito de los líderes religiosos y abundan los matrimonios concertados.
Alrededor del 80% de los afganos son suníes y el resto chiíes, credo que profesa sobre todo la minoría hazara.
Este incidente se suma a la investigación que ha abierto el Tribunal Supremo del vecino Pakistán por la paliza que los talibanes propinaron a una joven de 17 años, acusada de de mantener relaciones ilícitas.
Comentario:
El salvajismo en toda su magnitud.
Una historia de amor con final trágico. No es la famosa obra de Shakespeare sino el drama real de una pareja afgana que fue asesinada por los talibanes cuando pretendía fugarse a Irán después de que sus familias se opusieran a su matrimonio. La joven suní, de la etnia pastún -la propia de los talibanes-, tenía 19 años, mientras que su pareja chií tenía 23.
El gobernador de la provincia suroccidental de Nimroz, Gholum Dastagir Azad, explicó que la familia de ella halló a los jóvenes después de que se escaparan y se los entregó a los insurgentes. Los talibanes mataron a tiros a ambos en público en el distrito de Khosh Rud, cerca de la vecina región de Helmand, donde los integristas tienen uno de sus principales bastiones.
El gobernador admitió que las autoridades no tienen desplegadas fuerzas de seguridad en la zona donde se produjo el asesinato, aunque dijo haber ordenado a la Policía que arreste a los familiares de ella para llevarlos ante los tribunales.
Parte del territorio del país está fuera del control del Gobierno, especialmente el tercio meridional y algunas zonas del este, donde los talibanes han ganado terreno. En Afganistán, las uniones conyugales entre diferentes sectas del Islam no cuentan con el beneplácito de los líderes religiosos y abundan los matrimonios concertados.
Alrededor del 80% de los afganos son suníes y el resto chiíes, credo que profesa sobre todo la minoría hazara.
Este incidente se suma a la investigación que ha abierto el Tribunal Supremo del vecino Pakistán por la paliza que los talibanes propinaron a una joven de 17 años, acusada de de mantener relaciones ilícitas.
Comentario:
El salvajismo en toda su magnitud.
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domingo, 8 de marzo de 2009
Apoya presidente afgano intención de Obama de dialogar con talibanes.
Noticia:
El presidente afgano, Hamid Karzai, dio hoy la bienvenida a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en las que sugiere la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses en Afganistán mantengan contactos con grupos talibanes moderados.
En un discurso pronunciado en una escuela de Kabul ante un nutrido grupo de mujeres, Karzai aseguró que "son buenas noticias que ayer Obama aceptara las conversaciones de paz y reconciliación con los talibanes moderados, tal y como los llaman ellos" .
En una entrevista publicada hoy en el diario estadounidense The New York Times, Obama abrió la puerta a que las tropas de Estados Unidos en el país puedan entablar conversaciones con un sector de los insurgentes como parte de la estrategia de Washington en el país, aunque no ofreció muchos detalles e insistió en que el conflicto afgano es más "complejo" que el de Irak.
"Ésta ha sido la postura del Gobierno afgano desde hace tiempo. Apoyamos (esta idea) para que la paz y la estabilidad llegue a nuestro país" , reiteró hoy Karzai.
"Los talibanes que no están con Al Qaeda, los que no están involucrados en el terrorismo, los que no destruyen su país por orden de los extranjeros o los que han tenido que abandonar el país de forma obligada por miedo u otras razones, son bienvenidos" , se ofreció el presidente.
Karzai ya ha expresado en varias ocasiones su deseo de negociar en términos mucho más amplios con los talibanes, entre ellos su líder, el mulá Omar, "si acepta la Constitución" , e incluso si es necesario al margen de la postura de la comunidad internacional.
"Aceptamos y damos la bienvenida a las conversaciones de paz entre Estados Unidos y los talibanes" , añadió.
En la entrevista, Obama se limitó a trazar un paralelismo con Irak, donde "parte del éxito" radica en los contactos con "gente que consideraríamos como integristas islámicos, pero que estaban dispuestos a trabajar (con Estados Unidos) porque se habían visto alienados por las tácticas de Al Qaeda" , en alusión a milicias suníes del país árabe.
Pero Afganistán es una región "menos gobernada, con una historia de feroz independencia entre las tribus" , que actúan con "intereses opuestos" , por lo que hallar una estrategia adecuada será un gran "reto" , según Obama.
Karzai, que ayer aceptó celebrar los decisivos comicios presidenciales en agosto -y no en primavera, como era su voluntad- mantiene una relación más fría con Obama que con la Administración Bush.
En diciembre, el mulá Omar ya tachó de "propaganda" las especulaciones en la prensa según las cuales los talibanes habían llevado a cabo negociaciones de paz con el Gobierno afgano.
Comentario:
Gracias a una negociación con grupos moderados talibanes, se puede llegar a un proceso de paz en Afganistán.
El presidente afgano, Hamid Karzai, dio hoy la bienvenida a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en las que sugiere la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses en Afganistán mantengan contactos con grupos talibanes moderados.
En un discurso pronunciado en una escuela de Kabul ante un nutrido grupo de mujeres, Karzai aseguró que "son buenas noticias que ayer Obama aceptara las conversaciones de paz y reconciliación con los talibanes moderados, tal y como los llaman ellos" .
En una entrevista publicada hoy en el diario estadounidense The New York Times, Obama abrió la puerta a que las tropas de Estados Unidos en el país puedan entablar conversaciones con un sector de los insurgentes como parte de la estrategia de Washington en el país, aunque no ofreció muchos detalles e insistió en que el conflicto afgano es más "complejo" que el de Irak.
"Ésta ha sido la postura del Gobierno afgano desde hace tiempo. Apoyamos (esta idea) para que la paz y la estabilidad llegue a nuestro país" , reiteró hoy Karzai.
"Los talibanes que no están con Al Qaeda, los que no están involucrados en el terrorismo, los que no destruyen su país por orden de los extranjeros o los que han tenido que abandonar el país de forma obligada por miedo u otras razones, son bienvenidos" , se ofreció el presidente.
Karzai ya ha expresado en varias ocasiones su deseo de negociar en términos mucho más amplios con los talibanes, entre ellos su líder, el mulá Omar, "si acepta la Constitución" , e incluso si es necesario al margen de la postura de la comunidad internacional.
"Aceptamos y damos la bienvenida a las conversaciones de paz entre Estados Unidos y los talibanes" , añadió.
En la entrevista, Obama se limitó a trazar un paralelismo con Irak, donde "parte del éxito" radica en los contactos con "gente que consideraríamos como integristas islámicos, pero que estaban dispuestos a trabajar (con Estados Unidos) porque se habían visto alienados por las tácticas de Al Qaeda" , en alusión a milicias suníes del país árabe.
Pero Afganistán es una región "menos gobernada, con una historia de feroz independencia entre las tribus" , que actúan con "intereses opuestos" , por lo que hallar una estrategia adecuada será un gran "reto" , según Obama.
Karzai, que ayer aceptó celebrar los decisivos comicios presidenciales en agosto -y no en primavera, como era su voluntad- mantiene una relación más fría con Obama que con la Administración Bush.
En diciembre, el mulá Omar ya tachó de "propaganda" las especulaciones en la prensa según las cuales los talibanes habían llevado a cabo negociaciones de paz con el Gobierno afgano.
Comentario:
Gracias a una negociación con grupos moderados talibanes, se puede llegar a un proceso de paz en Afganistán.
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Talibanes.
martes, 24 de febrero de 2009
Los talibanes declaran alto el fuego indefinido en valle paquistaní de Swat.
Noticia:
Los talibanes declararon hoy un alto el fuego indefinido en el valle de Swat en el marco de las negociaciones de paz que mantienen con las autoridades de esta zona del norte paquistaní, informó hoy un portavoz de los integristas citado por el canal privado "Geo TV".
Los insurgentes, liderados por el "maulana" Fazlulá, ya habían declarado el pasado día 15 de este mes una tregua de diez días, a la que siguió una suspensión de la ofensiva que el Ejército paquistaní emprendió contra ellos a finales de julio de 2008.
La decisión fue tomada hoy en una "Shura" o Consejo de los talibanes de Swat que se reunió en el distrito de Matta y estuvo presidida por Fazlulá, según la versión de Geo.
"Hoy la shura se reunió bajo la dirección del `maulana" Fazlulá y decidió declarar un alto el fuego por un tiempo indefinido", dijo el portavoz de los integristas, Muslim Khan.
La fuente agregó que los talibanes liberarán a todos los miembros de las fuerzas de seguridad que tienen como rehenes de manera "incondicional" en un "gesto de buena voluntad".
Esta iniciativa comenzará hoy con la liberación de cuatro paramilitares, dijo Khan.
El anuncio se produce después de que ayer el grupo islamista Tehreek-e-Nafaz-e-Shariat Muhammadi (TNSM, Movimiento para el Refuerzo de la Ley Islámica), que actúa como mediador entre los talibanes y las autoridades, hiciese pública una agenda de diez puntos con las condiciones para alcanzar la paz en el valle.
Entre ellas, el TNSM reclamó la retirada del Ejército paquistaní de Swat y una amnistía para los talibanes.
El líder del TNSM, Sufi Mohammed, suegro de Fazlulá, firmó hace una semana un acuerdo con el Ejecutivo de la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP, en la que se ubica Swat) que prevé la implantación de cortes de la "Sharia" o Ley Islámica en el valle si la insurgencia abandona la lucha armada.
Otro grupo talibán paquistaní anunció anoche un alto el fuego unilateral en la región tribal fronteriza con Afganistán de Bajaur, en la cual el Ejército desarrolla otra operación desde el pasado verano.
Comentario:
Este alto al fuego puede ser un serio revés para Osama Bin Laden.
Los talibanes declararon hoy un alto el fuego indefinido en el valle de Swat en el marco de las negociaciones de paz que mantienen con las autoridades de esta zona del norte paquistaní, informó hoy un portavoz de los integristas citado por el canal privado "Geo TV".
Los insurgentes, liderados por el "maulana" Fazlulá, ya habían declarado el pasado día 15 de este mes una tregua de diez días, a la que siguió una suspensión de la ofensiva que el Ejército paquistaní emprendió contra ellos a finales de julio de 2008.
La decisión fue tomada hoy en una "Shura" o Consejo de los talibanes de Swat que se reunió en el distrito de Matta y estuvo presidida por Fazlulá, según la versión de Geo.
"Hoy la shura se reunió bajo la dirección del `maulana" Fazlulá y decidió declarar un alto el fuego por un tiempo indefinido", dijo el portavoz de los integristas, Muslim Khan.
La fuente agregó que los talibanes liberarán a todos los miembros de las fuerzas de seguridad que tienen como rehenes de manera "incondicional" en un "gesto de buena voluntad".
Esta iniciativa comenzará hoy con la liberación de cuatro paramilitares, dijo Khan.
El anuncio se produce después de que ayer el grupo islamista Tehreek-e-Nafaz-e-Shariat Muhammadi (TNSM, Movimiento para el Refuerzo de la Ley Islámica), que actúa como mediador entre los talibanes y las autoridades, hiciese pública una agenda de diez puntos con las condiciones para alcanzar la paz en el valle.
Entre ellas, el TNSM reclamó la retirada del Ejército paquistaní de Swat y una amnistía para los talibanes.
El líder del TNSM, Sufi Mohammed, suegro de Fazlulá, firmó hace una semana un acuerdo con el Ejecutivo de la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP, en la que se ubica Swat) que prevé la implantación de cortes de la "Sharia" o Ley Islámica en el valle si la insurgencia abandona la lucha armada.
Otro grupo talibán paquistaní anunció anoche un alto el fuego unilateral en la región tribal fronteriza con Afganistán de Bajaur, en la cual el Ejército desarrolla otra operación desde el pasado verano.
Comentario:
Este alto al fuego puede ser un serio revés para Osama Bin Laden.
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Talibanes.
lunes, 23 de febrero de 2009
Talibanes liberan a funcionario secuestrado en Swat a cambio de insurgentes.
Noticia:
Los talibanes paquistaníes han liberado a un funcionario administrativo a cargo del valle norteño de Swat que habían secuestrado este domingo durante unas horas a cambio de tres insurgentes, pero han instado al Gobierno a respetar el acuerdo de paz, informó hoy a Efe un portavoz de los talibanes locales.
"Liberamos anoche, en torno a las 23.30 (18.30 GMT) a Khushal Khan. Lo habíamos secuestrado porque el Gobierno no está respetando el proceso de paz en Swat y nos está atacando. Tienen que ver de lo que somos capaces", dijo el portavoz, Muslim Khan.
Según Khan, tres talibanes fueron arrestados ayer y otro perdió la vida en una redada de las fuerzas de seguridad paquistaníes en la ciudad de Pesháwar, capital de la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), donde está también el valle de Swat.
Los insurgentes tomaron ayer en represalia como rehén a Khusal Khan, nuevo Oficial de Coordinación del Distrito de Swat, cuando iba de camino junto a sus seis escoltas a la ciudad de Saidu Sharif para incorporarse a su trabajo.
Las autoridades paquistaníes firmaron la semana pasada un acuerdo con un grupo islamista para implantar un sistema de justicia basado en la "sharía" o ley islámica en la demarcación de Malakand, que incluye el valle de Swat.
El acuerdo, que entrará en vigor sólo cuando el valle se haya pacificado, ha dado pie a negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibanes con la mediación del grupo islamista TNSM, artífice del pacto.
Para apoyar las negociaciones tanto los talibanes como el Ejército han declarado una tregua en el valle, que desde 2007 ha experimentado un severo deterioro de la seguridad.
La ola de violencia ha causado la muerte de unos 1.200 civiles y el éxodo de miles de ciudadanos.
Los insurgentes, que controlan amplias zonas en Swat, han destruido además en los últimos meses casi dos centenares de escuelas, la mayoría femeninas, lo que condujo el mes pasado a las autoridades a ordenar el cierre temporal de todos los centros educativos.
Según el canal privado "Geo TV", la mayoría de las escuelas han reabierto hoy sus puertas en el marco del proceso de paz, aunque se han dispuesto fuertes medidas de seguridad en los alrededores de los centros.
"Queremos la paz en Swat y queremos que las escuelas reabran porque la educación es muy importante. Pero el Gobierno también tiene que respetarnos a nosotros, respetar el Islam", expuso Muslim Khan.
Comentario:
La guerrilla talibán está mostrando voluntad política para llegar a un acuerdo de paz. Toca ahora el turno al gobierno paquistaní.
Los talibanes paquistaníes han liberado a un funcionario administrativo a cargo del valle norteño de Swat que habían secuestrado este domingo durante unas horas a cambio de tres insurgentes, pero han instado al Gobierno a respetar el acuerdo de paz, informó hoy a Efe un portavoz de los talibanes locales.
"Liberamos anoche, en torno a las 23.30 (18.30 GMT) a Khushal Khan. Lo habíamos secuestrado porque el Gobierno no está respetando el proceso de paz en Swat y nos está atacando. Tienen que ver de lo que somos capaces", dijo el portavoz, Muslim Khan.
Según Khan, tres talibanes fueron arrestados ayer y otro perdió la vida en una redada de las fuerzas de seguridad paquistaníes en la ciudad de Pesháwar, capital de la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), donde está también el valle de Swat.
Los insurgentes tomaron ayer en represalia como rehén a Khusal Khan, nuevo Oficial de Coordinación del Distrito de Swat, cuando iba de camino junto a sus seis escoltas a la ciudad de Saidu Sharif para incorporarse a su trabajo.
Las autoridades paquistaníes firmaron la semana pasada un acuerdo con un grupo islamista para implantar un sistema de justicia basado en la "sharía" o ley islámica en la demarcación de Malakand, que incluye el valle de Swat.
El acuerdo, que entrará en vigor sólo cuando el valle se haya pacificado, ha dado pie a negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibanes con la mediación del grupo islamista TNSM, artífice del pacto.
Para apoyar las negociaciones tanto los talibanes como el Ejército han declarado una tregua en el valle, que desde 2007 ha experimentado un severo deterioro de la seguridad.
La ola de violencia ha causado la muerte de unos 1.200 civiles y el éxodo de miles de ciudadanos.
Los insurgentes, que controlan amplias zonas en Swat, han destruido además en los últimos meses casi dos centenares de escuelas, la mayoría femeninas, lo que condujo el mes pasado a las autoridades a ordenar el cierre temporal de todos los centros educativos.
Según el canal privado "Geo TV", la mayoría de las escuelas han reabierto hoy sus puertas en el marco del proceso de paz, aunque se han dispuesto fuertes medidas de seguridad en los alrededores de los centros.
"Queremos la paz en Swat y queremos que las escuelas reabran porque la educación es muy importante. Pero el Gobierno también tiene que respetarnos a nosotros, respetar el Islam", expuso Muslim Khan.
Comentario:
La guerrilla talibán está mostrando voluntad política para llegar a un acuerdo de paz. Toca ahora el turno al gobierno paquistaní.
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