Noticia:
En la recta final hacia la reforma sanitaria, Barack Obama encontró un aliado inesperado: el extremismo de la oposición. Fue la radicalización del mensaje conservador, que ha presentado esta ley como la semilla del comunismo, lo que dio al Gobierno y a los demócratas la excusa para actuar en solitario y para defender esta reforma como la única acción razonable frente a los que quieren dejar desprotegidos a 32 millones de norteamericanos.
En las puertas del Congreso, y hasta en el interior del Capitolio, se vivieron a lo largo de este fin de semana histórico escenas denigrantes que simbolizan el rumbo tomado por un sector de la oposición en los últimos meses. Uno de los miembros del movimiento conservador Tea Party concentrados allí fue detenido por escupir a uno de los congresistas demócratas. Varios miembros del Congreso negros y uno homosexual recibieron repetidamente insultos groseros al entrar o salir del recinto. Un grupo de congresistas republicanos se asomó a la terraza del Capitolio para alentar a los manifestantes con una pancarta en la que se leía: "Kill the bill!", (Acaba con la ley).
Un periodista de The Washington Post relata cómo dos integrantes del Tea Party, "uno de ellos con apreciable olor a alcohol", amenazaban y gritaban a los congresistas en las mismas puertas de sus oficinas. Al final del debate en el salón del pleno, cuando un demócrata católico y de larga tradición antiabortista, Bart Stupak, anunciaba el acuerdo al que había llegado con la Casa Blanca, alguien desde los bancos republicanos le gritó: "¡Asesino de niños!".
Todo esto no es más que la ilustración más reciente del secuestro del que es víctima el republicanismo tradicional por parte del Tea Party, los predicadores radiofónicos y algunos comentaristas de Fox News. Tan extrema ha sido la propaganda lanzada en los últimos meses por esos medios contra la reforma sanitaria, que las voces moderadas dentro de la oposición han sido acalladas y hoy el Partido Republicano no tiene más opción que atacar la ley con todos los medios a su alcance.
William Kristol, el director del Weekly Standard, la biblia del pensamiento neocon, señalaba ayer el camino: "Afortunadamente, la parte principal del Obamacare [denominación que la derecha ha dado despectivamente a esta ley] no entra en vigor hasta 2014 -especialmente los subsidios-, así que ahora los republicanos lo que tienen que hacer es convertir las elecciones de 2010 y 2012 en referendos sobre el Obamacare, ganarlas y revocar la ley". "Tenemos que derrotar a estos bastardos", añadió, en su peculiar estilo, el influyente y famoso comentarista radiofónico Rush Limbaugh.
Hasta figuras tan respetadas por su moderación como John McCain se manifestaron ayer a favor de seguir esa vía. "Fuera de Washington, el pueblo norteamericano está irritado, no les gusta esta ley y nosotros vamos a revocarla", declaró el ex candidato presidencial republicano.
Los líderes republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, y en el Senado, Mitch McConell, prometieron también una campaña para probar ante los ciudadanos los efectos perniciosos de lo que ambos calificaron como "una monstruosidad legal".
El eslogan impuesto por el Tea Party, "Kill the bill!", se ha convertido ya, claramente, en el eslogan republicano para las elecciones legislativas de noviembre. Muchos acontecimientos inesperados tienen que ocurrir para que esos comicios no acaben siendo el veredicto popular sobre esta ley.
Pero no es ésa la única arma con la que cuentan los republicanos para hacer frente a esta histórica reforma social. Ayer mismo el fiscal general de Florida, Bill McCollum, un republicano, anunció que "si el presidente firma esta ley, nosotros presentaremos ante los tribunales una demanda para defender los derechos y los intereses de los ciudadanos".
Al menos otra decena de Estados gobernados por republicanos podrían sumarse a este litigio, en el que los demandantes estiman que el Gobierno viola la Constitución al obligar a los ciudadanos a comprar un determinado producto (un seguro de salud) y al invadir las competencias de los Estados en esa materia. La derecha confía en la mayoría de cinco a cuatro que los conservadores tienen actualmente en el Tribunal Supremo.
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martes, 23 de marzo de 2010
EU: Obama firma hoy la reforma de salud.
Noticia:
Barack Obama, tiene previsto firmar hoy su iniciativa de reforma sanitaria. Cuando esto suceda y el proyecto se convierta en ley, el presidente de Estados Unidos estará cosechando una victoria donde algunos de sus antecesores sólo sufrieron derrotas, como Franklin D. Roosevelt, Richard Nixon o Bill Clinton.
Rodeado de los congresistas que hicieron posible la victoria y que han sido convocados por la Casa Blanca para figurar como “testigos de excepción”, la imagen de Obama estampando su firma marcará el fin de una batalla épica y demostrará que la agenda del cambio que muchos se empeñaron en enterrar, ha sido capaz de superar su primera gran prueba de fuego.
Pero no todo será festejos. Ayer un grupo de fiscales generales de al menos una docena de estados —curiosamente la mayoría de ellos republicanos—, adelantaron su intención de presentar recursos por anticonstitucionalidad contra la aplicación de una reforma sanitaria que, al parecer, seguirá enfrentando encarnizadamente a demócratas y republicanos. Su intención es que las demandas lleguen hasta la Corte Suprema de Justicia.
“La legislación sobre sanidad que el Congreso aprobó (el domingo) es un asalto contra la Constitución”, dijo el fiscal general de Carolina del Sur, Henry McMaster, un viejo activo del Partido Republicano que fracasó en su campaña por convertirse en Senador en 1986, pero que tiene la mira puesta en la gubernatura de ese Estado en las elecciones de este mismo año. “El desafío legal por parte de los estados parece ser la única esperanza para proteger al pueblo estadounidense de este ataque sin precedentes contra nuestro sistema de gobierno”, añadió Henry McMaster quien se ha sumado a otras iniciativas para declararse en rebeldía contra las normativas de la agencia medioambiental de la administración (EPA), a fin de reducir la emisión de gases invernaderos.
La revuelta de los fiscales generales que respiran por la vena republicana es encabezada por Carolina del Sur y Florida y también incluye a los estados de Texas, Pennsylvania, Alabama, Utah, Virginia, Nebraska, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Washington.
El fiscal general de Florida, Bill McCollum, en un comunicado distribuido desde la noche del domingo, advirtió que “si el presidente promulga esta ley iniciaremos una denuncia para proteger los derechos e intereses de los ciudadanos estadounidenses”. Los fiscales que se oponen a la reforma argumentan que representa “una toma de control por parte del gobierno” de la asistencia de salud, que llevará al racionamiento de los servicios e impondrá una carga onerosa en las cuentas de EU.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, restó importancia a la decisión de los fiscales: “No creemos que tengan ningún éxito”. Expertos constitucionalistas ponen también en duda las posibilidades de éxito de esta nueva embestida de los republicanos contra la reforma sanitaria de Barack Obama.
En medio de los ataques contra su proyecto, Obama emprenderá una gira por el país para explicar la reforma sanitaria, cuyo proceso legislativo no quedará completado hasta que el Senado apruebe el paquete de modificaciones finales al proyecto, lo que podría ocurrir esta semana.
El jueves, el presidente viajará a Iowa, “la ciudad donde comenzó en mayo de 2007 la campaña de las bases en favor de una reforma sanitaria”, dijo Gibbs. (Con información de agencias)
Barack Obama, tiene previsto firmar hoy su iniciativa de reforma sanitaria. Cuando esto suceda y el proyecto se convierta en ley, el presidente de Estados Unidos estará cosechando una victoria donde algunos de sus antecesores sólo sufrieron derrotas, como Franklin D. Roosevelt, Richard Nixon o Bill Clinton.
Rodeado de los congresistas que hicieron posible la victoria y que han sido convocados por la Casa Blanca para figurar como “testigos de excepción”, la imagen de Obama estampando su firma marcará el fin de una batalla épica y demostrará que la agenda del cambio que muchos se empeñaron en enterrar, ha sido capaz de superar su primera gran prueba de fuego.
Pero no todo será festejos. Ayer un grupo de fiscales generales de al menos una docena de estados —curiosamente la mayoría de ellos republicanos—, adelantaron su intención de presentar recursos por anticonstitucionalidad contra la aplicación de una reforma sanitaria que, al parecer, seguirá enfrentando encarnizadamente a demócratas y republicanos. Su intención es que las demandas lleguen hasta la Corte Suprema de Justicia.
“La legislación sobre sanidad que el Congreso aprobó (el domingo) es un asalto contra la Constitución”, dijo el fiscal general de Carolina del Sur, Henry McMaster, un viejo activo del Partido Republicano que fracasó en su campaña por convertirse en Senador en 1986, pero que tiene la mira puesta en la gubernatura de ese Estado en las elecciones de este mismo año. “El desafío legal por parte de los estados parece ser la única esperanza para proteger al pueblo estadounidense de este ataque sin precedentes contra nuestro sistema de gobierno”, añadió Henry McMaster quien se ha sumado a otras iniciativas para declararse en rebeldía contra las normativas de la agencia medioambiental de la administración (EPA), a fin de reducir la emisión de gases invernaderos.
La revuelta de los fiscales generales que respiran por la vena republicana es encabezada por Carolina del Sur y Florida y también incluye a los estados de Texas, Pennsylvania, Alabama, Utah, Virginia, Nebraska, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Washington.
El fiscal general de Florida, Bill McCollum, en un comunicado distribuido desde la noche del domingo, advirtió que “si el presidente promulga esta ley iniciaremos una denuncia para proteger los derechos e intereses de los ciudadanos estadounidenses”. Los fiscales que se oponen a la reforma argumentan que representa “una toma de control por parte del gobierno” de la asistencia de salud, que llevará al racionamiento de los servicios e impondrá una carga onerosa en las cuentas de EU.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, restó importancia a la decisión de los fiscales: “No creemos que tengan ningún éxito”. Expertos constitucionalistas ponen también en duda las posibilidades de éxito de esta nueva embestida de los republicanos contra la reforma sanitaria de Barack Obama.
En medio de los ataques contra su proyecto, Obama emprenderá una gira por el país para explicar la reforma sanitaria, cuyo proceso legislativo no quedará completado hasta que el Senado apruebe el paquete de modificaciones finales al proyecto, lo que podría ocurrir esta semana.
El jueves, el presidente viajará a Iowa, “la ciudad donde comenzó en mayo de 2007 la campaña de las bases en favor de una reforma sanitaria”, dijo Gibbs. (Con información de agencias)
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Reforma de Salud.
lunes, 22 de marzo de 2010
Cámara Baja aprueba reforma de salud.
Noticia:
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer (219 votos a favor y 212 en contra), la versión del Senado de la iniciativa de reforma de salud del presidente Barack Obama.
Obama logra así una histórica victoria, que permitirá extender la atención médica a casi 31 millones de ciudadanos. De acuerdo con The New York Times, la votación sólo es comparable con el establecimiento del Medicare y la Seguridad Social. “Esta es el acta de los derechos civiles del siglo 21”, dijo el representante James E. Clyburn, de Carolina del Sur, el tercer demócrata en importancia en la Cámara.
A fin de que entre en vigor la iniciativa sólo hacen falta dos pasos: que el Senado apruebe los cambios pactados con la Cámara Baja sobre su propia propuesta, y que el presidente firme la ley.
El proyecto se trasladará al Senado y no se esperan grandes contratiempos para su aprobación, en el marco de un proceso llamado “reconciliación”: son necesarios 51 votos y los demócratas cuentan con 59, un margen suficientemente amplio.
Tras la votación de anoche, el presidente Obama tenía prevista una declaración desde la sala Este de la Casa Blanca, reservada para los acontecimientos formales.
Los representantes se reunieron desde en la mañana y dieron después inicio al debate y votación de la reforma sanitaria de Obama. Desde antes de la votación, los demócratas confiaban en la victoria. “Tenemos los votos. Hoy haremos historia”, aseguró el representante John Larson.
La reforma aprobada por la Cámara Baja tiene un costo aproximado de 940 mil millones de dólares para un periodo de 10 años, aunque, según un estudio de la Oficina del Presupuesto del Congreso, en ese lapso el déficit presupuestario se reducirá en 138 mmdd. El proyecto permitirá la compra de seguro médico con subsidios en un plan de intercambios, prohibirá a partir de 2014 la negación de cobertura a personas con condiciones prexistentes de salud y permitirá que los hijos sigan los planes médicos de sus padres hasta alcanzar los 26 años, entre otras cosas.
Con la victoria alcanzada por Obama será posible ahora arreglar un sistema sanitario que ya hace aguas por todos lados y que las presidencias de varios mandatarios, entre ellos Teodoro Roosevelt y Bill Clinton fueron incapaces de reformar. La hazaña de los demócratas ha sido posible tras casi un año de batallas legislativas y luego de que el mandatario tomara en sus manos las riendas de la negociación.
Un arduo proceso
El presidente se enfrascó hasta últimas horas de ayer en una serie de llamadas telefónicas para vencer las resistencias que, desde su propio partido, amenazaban con sabotear las negociaciones. Obama fue al Capitolio para reunir apoyo y llamó a los demócratas de la Cámara a “levantarse” y llevar adelante lo que reconoció podría ser una votación políticamente difícil, con miras a las legislativas de noviembre.
“Sé bajo qué presión están”, dijo Obama a los demócratas. “Este es uno de esos momentos. Esta es una de esas veces en las que pueden decirse a sí mismos honestamente: ‘Maldición, esto es exactamente por lo que vine aquí’”, señaló.
En el marco de los acuerdos de última hora, el presidente se comprometió a firmar una orden ejecutiva que reafirma la ya vigente prohibición de abortos con financiamiento de fondos públicos, lo que le permitió contar con el respaldo de los demócratas conservadores.
Nada más hacerse público el compromiso presidencial, el líder del grupo demócrata conservador, Bart Stupak, compareció en rueda de prensa para confirmar lo que tenía previsto convertirse en certeza en el transcurso de la noche: “Este proyecto será aprobado…”.
De esta forma los demócratas se garantizaron los 216 votos necesarios para la aprobación final. “Estamos sobre los 216”, votos para el proyecto de ley de salud, había dicho Stupak al anunciar el acuerdo.
Como era de esperarse, la victoria que los demócratas empezaron a festejar incluso antes de la votación fue objeto de ataques republicanos que acusaban a la Presidencia de Obama de “hipotecar a las futuras generaciones de estadounidenses”. “Los demócratas han conseguido darle vida a un Frankenstein fiscal”, dijo el republicano Lincoln Díaz-Balart, al considerar que con la victoria demócrata “se ha dado un paso decisivo para debilitar más a EU”. (Con información de agencias)
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer (219 votos a favor y 212 en contra), la versión del Senado de la iniciativa de reforma de salud del presidente Barack Obama.
Obama logra así una histórica victoria, que permitirá extender la atención médica a casi 31 millones de ciudadanos. De acuerdo con The New York Times, la votación sólo es comparable con el establecimiento del Medicare y la Seguridad Social. “Esta es el acta de los derechos civiles del siglo 21”, dijo el representante James E. Clyburn, de Carolina del Sur, el tercer demócrata en importancia en la Cámara.
A fin de que entre en vigor la iniciativa sólo hacen falta dos pasos: que el Senado apruebe los cambios pactados con la Cámara Baja sobre su propia propuesta, y que el presidente firme la ley.
El proyecto se trasladará al Senado y no se esperan grandes contratiempos para su aprobación, en el marco de un proceso llamado “reconciliación”: son necesarios 51 votos y los demócratas cuentan con 59, un margen suficientemente amplio.
Tras la votación de anoche, el presidente Obama tenía prevista una declaración desde la sala Este de la Casa Blanca, reservada para los acontecimientos formales.
Los representantes se reunieron desde en la mañana y dieron después inicio al debate y votación de la reforma sanitaria de Obama. Desde antes de la votación, los demócratas confiaban en la victoria. “Tenemos los votos. Hoy haremos historia”, aseguró el representante John Larson.
La reforma aprobada por la Cámara Baja tiene un costo aproximado de 940 mil millones de dólares para un periodo de 10 años, aunque, según un estudio de la Oficina del Presupuesto del Congreso, en ese lapso el déficit presupuestario se reducirá en 138 mmdd. El proyecto permitirá la compra de seguro médico con subsidios en un plan de intercambios, prohibirá a partir de 2014 la negación de cobertura a personas con condiciones prexistentes de salud y permitirá que los hijos sigan los planes médicos de sus padres hasta alcanzar los 26 años, entre otras cosas.
Con la victoria alcanzada por Obama será posible ahora arreglar un sistema sanitario que ya hace aguas por todos lados y que las presidencias de varios mandatarios, entre ellos Teodoro Roosevelt y Bill Clinton fueron incapaces de reformar. La hazaña de los demócratas ha sido posible tras casi un año de batallas legislativas y luego de que el mandatario tomara en sus manos las riendas de la negociación.
Un arduo proceso
El presidente se enfrascó hasta últimas horas de ayer en una serie de llamadas telefónicas para vencer las resistencias que, desde su propio partido, amenazaban con sabotear las negociaciones. Obama fue al Capitolio para reunir apoyo y llamó a los demócratas de la Cámara a “levantarse” y llevar adelante lo que reconoció podría ser una votación políticamente difícil, con miras a las legislativas de noviembre.
“Sé bajo qué presión están”, dijo Obama a los demócratas. “Este es uno de esos momentos. Esta es una de esas veces en las que pueden decirse a sí mismos honestamente: ‘Maldición, esto es exactamente por lo que vine aquí’”, señaló.
En el marco de los acuerdos de última hora, el presidente se comprometió a firmar una orden ejecutiva que reafirma la ya vigente prohibición de abortos con financiamiento de fondos públicos, lo que le permitió contar con el respaldo de los demócratas conservadores.
Nada más hacerse público el compromiso presidencial, el líder del grupo demócrata conservador, Bart Stupak, compareció en rueda de prensa para confirmar lo que tenía previsto convertirse en certeza en el transcurso de la noche: “Este proyecto será aprobado…”.
De esta forma los demócratas se garantizaron los 216 votos necesarios para la aprobación final. “Estamos sobre los 216”, votos para el proyecto de ley de salud, había dicho Stupak al anunciar el acuerdo.
Como era de esperarse, la victoria que los demócratas empezaron a festejar incluso antes de la votación fue objeto de ataques republicanos que acusaban a la Presidencia de Obama de “hipotecar a las futuras generaciones de estadounidenses”. “Los demócratas han conseguido darle vida a un Frankenstein fiscal”, dijo el republicano Lincoln Díaz-Balart, al considerar que con la victoria demócrata “se ha dado un paso decisivo para debilitar más a EU”. (Con información de agencias)
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Reforma de Salud.
España felicita a Obama por reforma sanitaria.
Noticia:
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, felicitó hoy al presidente estadounidense, Barack Obama, por la aprobación de la reforma del sistema sanitario y destacó el parecido del nuevo modelo con el utilizado por los países de la Unión Europea desde hace años.
Moratinos, que participa hoy en Bruselas en una reunión de ministros de Exteriores de los Veintisiete, subrayó que "la asistencia sanitaria, la prestación social, es un elemento de cualquier sociedad desarrollada".
"Creo que es una buena noticia para los norteamericanos y, desde luego, para todos los que creemos que el ciudadano tiene que tener esa prestación social, esa asistencia sanitaria que merece", señaló el ministro a preguntas de los periodistas.
La Cámara de Representantes estadounidense aprobó ayer la primera parte de una importante reforma del sistema sanitario impulsada por la Administración de Obama.
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, felicitó hoy al presidente estadounidense, Barack Obama, por la aprobación de la reforma del sistema sanitario y destacó el parecido del nuevo modelo con el utilizado por los países de la Unión Europea desde hace años.
Moratinos, que participa hoy en Bruselas en una reunión de ministros de Exteriores de los Veintisiete, subrayó que "la asistencia sanitaria, la prestación social, es un elemento de cualquier sociedad desarrollada".
"Creo que es una buena noticia para los norteamericanos y, desde luego, para todos los que creemos que el ciudadano tiene que tener esa prestación social, esa asistencia sanitaria que merece", señaló el ministro a preguntas de los periodistas.
La Cámara de Representantes estadounidense aprobó ayer la primera parte de una importante reforma del sistema sanitario impulsada por la Administración de Obama.
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Reforma de Salud.
viernes, 19 de marzo de 2010
Demócratas impulsan votación de proyecto de salud.
Noticia:
Gradualmente, pero sin pausa, crecía el apoyo el viernes en la cámara baja del Congreso al proyecto de reforma de la salud, producto de una política de cabildeo intenso y cambios destinados a ganar a detractores e indecisos.
El presidente Barack Obama, quien aplazó un viaje a Asia, hablará en las próximas horas en Virginia, en una ofensiva para ganarse a la opinión pública anticipando la votación prevista para el fin de semana.
En el Congreso, los líderes demócratas se concentraban en ganar a los moderados y los opositores del aborto que seguían indecisos después de conocerse el jueves un paquete de enmiendas al proyecto, que prevé un gasto de 940 mil millones de dólares a lo largo de 10 años.
''Cada voto aquí es difícil de ganar'', dijo la presidenta de la cámara, Nancy Pelosi. ''Nuestro Congreso y nuestro bloque demócrata no son sellos de goma. Los asuntos se debaten exhaustivamente''.
Mientras corrían los rumores sobre opositores a la medida convertidos ahora en partidarios _así como de otros que cambiaron el ''sí'' por el ''no''_, Pelosi hablaba con su base, individualmente o en pequeños grupos. Ante la unánime oposición republicana, se anticipa una votación reñida para el domingo, y los demócratas aún no cuentan con los 216 votos que necesitan.
Obama, quien había previsto partir en viaje por Asia el domingo, resolvió permanecer en la capital por una semana más. El jueves por la tarde, el presidente recibió a legisladores.
Pero reinaba un clima de incertidumbre en la cámara. El titular del bloque demócrata, Steny Hoyer, reconoció el viernes que aún carecía de los votos necesarios para aprobar el proyecto.
Gradualmente, pero sin pausa, crecía el apoyo el viernes en la cámara baja del Congreso al proyecto de reforma de la salud, producto de una política de cabildeo intenso y cambios destinados a ganar a detractores e indecisos.
El presidente Barack Obama, quien aplazó un viaje a Asia, hablará en las próximas horas en Virginia, en una ofensiva para ganarse a la opinión pública anticipando la votación prevista para el fin de semana.
En el Congreso, los líderes demócratas se concentraban en ganar a los moderados y los opositores del aborto que seguían indecisos después de conocerse el jueves un paquete de enmiendas al proyecto, que prevé un gasto de 940 mil millones de dólares a lo largo de 10 años.
''Cada voto aquí es difícil de ganar'', dijo la presidenta de la cámara, Nancy Pelosi. ''Nuestro Congreso y nuestro bloque demócrata no son sellos de goma. Los asuntos se debaten exhaustivamente''.
Mientras corrían los rumores sobre opositores a la medida convertidos ahora en partidarios _así como de otros que cambiaron el ''sí'' por el ''no''_, Pelosi hablaba con su base, individualmente o en pequeños grupos. Ante la unánime oposición republicana, se anticipa una votación reñida para el domingo, y los demócratas aún no cuentan con los 216 votos que necesitan.
Obama, quien había previsto partir en viaje por Asia el domingo, resolvió permanecer en la capital por una semana más. El jueves por la tarde, el presidente recibió a legisladores.
Pero reinaba un clima de incertidumbre en la cámara. El titular del bloque demócrata, Steny Hoyer, reconoció el viernes que aún carecía de los votos necesarios para aprobar el proyecto.
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Reforma de Salud.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Plan de salud enfrenta su prueba de fuego.
Noticia:
Demócratas y republicanos mantienen en estos días las espadas por todo lo alto, de cara al encuentro que sostendrán mañana en la Casa Blanca para discutir el futuro de la iniciativa de reforma sanitaria que promueve el presidente Barack Obama.
A sólo unas horas de este encuentro, los republicanos no daban ninguna señal de estar interesados en el proyecto de la Casa Blanca, mientras el sector conservador del Partido Demócrata observaba con desdén y preocupación los intentos del mandatario por arrastrarles hacia el terreno de un acuerdo que algunos consideran imposible.
En una muestra de que la cumbre bipartidista no será nada fácil, el congresista republicano Eric Cantor ya ha calificado como ejemplo de “un mal comienzo” la iniciativa, ya que desde su punto de vista “ sólo es una repetición de una propuesta que ha sido repudiada por la mayoría de los estadounidenses”.
A pesar de estas críticas, los republicanos ya han aceptado el envite para sentarse el jueves con el presidente y con sus contrapartes demócratas, en un acto que tendrá como testigo de excepción a los medios y la opinión pública. Según han adelantado los integrantes de la comitiva republicana que acudirá a la Casa Blanca, entre los participantes figuran el senador por Arizona y ex candidato a la Presidencia, John McCain, Lamar Alexander, Charles Grassley, Jon Kyl, Tom Coburn y John Barrasso, los dos últimos médicos de profesión.
Del lado demócrata, la delegación estará encabezada por el líder de la mayoría demócrata en el senado, Harry Reid, y sus colegas Chris Dodd, Charles Schumer, Max Baucus, Jay Rockefeller y Dick Durbin, entre otros.
Tras casi un año de fallidos intentos por conciliar los puntos centrales del más ambicioso proyecto de reforma de la sanidad en la historia reciente de EU, Obama estima que ha llegado la hora de asumir el liderazgo para lograr un acuerdo este año.
“Creo que será una excelente oportunidad para tender puentes y reducir diferencias. El presidente cree que esta es una excelente oportunidad para mejorar la propuesta que ha presentado”, dijo Dan Pfeiffer, director de Comunicación de la Casa Blanca.
“Esta es una oportunidad única para abordar un problema que, sabemos bien, que sólo va a empeorar si no hacemos nada”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores del presidente. Los esfuerzos de conciliación de la Casa Blanca se enfrentan con la expectativa de la opinión pública, con las dudas de los demócratas y con la cerrazón del Partido Republicano, que ya ha adelantado que la mejor forma de comenzar el diálogo es a partir de “una hoja en blanco”.
Obama podría tener que conformarse con menos de lo que propuso el lunes, o quizás nada. Si vuelve a fracasar en su intento de reformar el sistema de salud al igual que Bill Clinton y otros presidentes, es probable que la cuestión no vuelva a plantearse en lo que resta de su mandato.
Demócratas y republicanos mantienen en estos días las espadas por todo lo alto, de cara al encuentro que sostendrán mañana en la Casa Blanca para discutir el futuro de la iniciativa de reforma sanitaria que promueve el presidente Barack Obama.
A sólo unas horas de este encuentro, los republicanos no daban ninguna señal de estar interesados en el proyecto de la Casa Blanca, mientras el sector conservador del Partido Demócrata observaba con desdén y preocupación los intentos del mandatario por arrastrarles hacia el terreno de un acuerdo que algunos consideran imposible.
En una muestra de que la cumbre bipartidista no será nada fácil, el congresista republicano Eric Cantor ya ha calificado como ejemplo de “un mal comienzo” la iniciativa, ya que desde su punto de vista “ sólo es una repetición de una propuesta que ha sido repudiada por la mayoría de los estadounidenses”.
A pesar de estas críticas, los republicanos ya han aceptado el envite para sentarse el jueves con el presidente y con sus contrapartes demócratas, en un acto que tendrá como testigo de excepción a los medios y la opinión pública. Según han adelantado los integrantes de la comitiva republicana que acudirá a la Casa Blanca, entre los participantes figuran el senador por Arizona y ex candidato a la Presidencia, John McCain, Lamar Alexander, Charles Grassley, Jon Kyl, Tom Coburn y John Barrasso, los dos últimos médicos de profesión.
Del lado demócrata, la delegación estará encabezada por el líder de la mayoría demócrata en el senado, Harry Reid, y sus colegas Chris Dodd, Charles Schumer, Max Baucus, Jay Rockefeller y Dick Durbin, entre otros.
Tras casi un año de fallidos intentos por conciliar los puntos centrales del más ambicioso proyecto de reforma de la sanidad en la historia reciente de EU, Obama estima que ha llegado la hora de asumir el liderazgo para lograr un acuerdo este año.
“Creo que será una excelente oportunidad para tender puentes y reducir diferencias. El presidente cree que esta es una excelente oportunidad para mejorar la propuesta que ha presentado”, dijo Dan Pfeiffer, director de Comunicación de la Casa Blanca.
“Esta es una oportunidad única para abordar un problema que, sabemos bien, que sólo va a empeorar si no hacemos nada”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores del presidente. Los esfuerzos de conciliación de la Casa Blanca se enfrentan con la expectativa de la opinión pública, con las dudas de los demócratas y con la cerrazón del Partido Republicano, que ya ha adelantado que la mejor forma de comenzar el diálogo es a partir de “una hoja en blanco”.
Obama podría tener que conformarse con menos de lo que propuso el lunes, o quizás nada. Si vuelve a fracasar en su intento de reformar el sistema de salud al igual que Bill Clinton y otros presidentes, es probable que la cuestión no vuelva a plantearse en lo que resta de su mandato.
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Reforma de Salud.
lunes, 11 de enero de 2010
La batalla decisiva por el plan salud.
Noticia:
En medio de un intenso forcejeo en el Congreso, la Casa Blanca está nerviosa mientras vigila muy de cerca la fase decisiva para aprobar la reforma sanitaria que supondrá el cambio más radical en el sistema de salud estadounidense desde la aprobación, en 1965, del programa de Asistencia Médico para los ancianos.
La reforma sanitaria, que podría ser realidad hacia fines este mismo mes o a principios de febrero —aunque entraría en vigor hasta 2013 ó 2014—, sortea las dificultades y vicisitudes de una conferencia bicameral de conciliación que muchos consideran crítica para dotar de una identidad y un marco definitivo a la iniciativa de reforma que definirá la presidencia de Barack Obama.
Durante los últimos 75 años, una esforzada colección de presidentes demócratas y miembros del Congreso han batallado para conseguir un sistema sanitario lo más parecido a un sistema de cobertura universal, pero hasta ahora ninguno de ellos había estado tan cerca de ese objetivo como lo está ahora Barack Obama. “Nos seguimos moviendo en la dirección indicada”, aseguró apenas el pasado jueves el influyente senador demócrata, Max Baucus, tras un encuentro en la Casa Blanca con Obama. Fue una reunión de la que no trascendieron mayores detalles, pero que dejó en evidencia la creciente participación de Obama en el último tramo de unas negociaciones que algunos legisladores demócratas definen como “cuesta arriba”, para tratar de conciliar las versiones de la Cámara de Representantes y la aprobada el pasado 24 de diciembre en el Senado.
En el curso de las próximas dos semanas, cuando la Cámara Baja y el Senado retomen el trabajo legislativo, el bloque demócrata luchará a brazo partido para que la versión definitiva de la reforma sanitaria sea aprobada antes de que el presidente Obama pronuncie, a fines de este mes, su discurso sobre el estado de la nación.
Sin embargo, antes de que llegue ese momento, los representantes de ambas cámaras tendrán que llegar a un difícil proceso de conciliación para armonizar los capítulos más espinosos de la negociación. Es decir, la exclusión de la opción pública y la armonización de impuestos que incluyen ambas iniciativas.
“Es falso que el caucus demócrata de la Cámara de Representantes se vaya a plegar sin más al proyecto de reforma del Senado”, ha advertido la líder de la mayoría en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, para desmentir así que un amplio sector del Partido Demócrata haya aceptado doblar las manos para dejarse imponer el proyecto negociado en el Senado, después de verse obligados a renunciar a la promesa de una opción pública.
Lucha por los impuestos
A diferencia de la iniciativa aprobada en la Cámara de Representantes —valorada en casi un billón de dólares—, en el proyecto de reforma que se ha negociado en el Senado se ha introducido un impuesto para gravar los planes de seguro médico Cadillac, bautizados así por ser los más caros y que benefician al ciudadano al permitirle hacer grandes desgravaciones fiscales.
El presidente Obama respalda este impuesto por considerarlo como “una buena idea para reducir costos”. El impuesto sería de 40% en el caso de que la prima del seguro médico ascendiera a más de 8 mil 500 dólares para personas y de 23 mil dólares en el caso de las primas familiares.
Contra este impuesto se ha opuesto un nutrido bloque de demócratas y una poderosa coalición de sindicatos, porque muchos empresarios suelen ofrecer mejores seguros médicos, más caros, a condición de rebajar el salario del trabajador.
Al margen de las diferencias, la Casa Blanca ha dedicado sus esfuerzos para subrayar que, cualesquiera que sea el proyecto que concilien, una cosa es segura:
“Más de 30 millones de ciudadanos que hoy carecen de seguro contarán con médicos y medicamentos y se ampliarán los beneficios de Medicaid. Aunado a ello, las compañías aseguradoras ya no podrán rechazar a quienes padezcan de una enfermedad crónica”, aseguró un funcionario de la Casa Blanca en un intento por acallar las protestas de que la reforma no cumplirá con todas sus promesas, ni con las expectativas de millones de ciudadanos que padecen uno de los sistemas de salud más caros e inequitativos del mundo.
En medio de un intenso forcejeo en el Congreso, la Casa Blanca está nerviosa mientras vigila muy de cerca la fase decisiva para aprobar la reforma sanitaria que supondrá el cambio más radical en el sistema de salud estadounidense desde la aprobación, en 1965, del programa de Asistencia Médico para los ancianos.
La reforma sanitaria, que podría ser realidad hacia fines este mismo mes o a principios de febrero —aunque entraría en vigor hasta 2013 ó 2014—, sortea las dificultades y vicisitudes de una conferencia bicameral de conciliación que muchos consideran crítica para dotar de una identidad y un marco definitivo a la iniciativa de reforma que definirá la presidencia de Barack Obama.
Durante los últimos 75 años, una esforzada colección de presidentes demócratas y miembros del Congreso han batallado para conseguir un sistema sanitario lo más parecido a un sistema de cobertura universal, pero hasta ahora ninguno de ellos había estado tan cerca de ese objetivo como lo está ahora Barack Obama. “Nos seguimos moviendo en la dirección indicada”, aseguró apenas el pasado jueves el influyente senador demócrata, Max Baucus, tras un encuentro en la Casa Blanca con Obama. Fue una reunión de la que no trascendieron mayores detalles, pero que dejó en evidencia la creciente participación de Obama en el último tramo de unas negociaciones que algunos legisladores demócratas definen como “cuesta arriba”, para tratar de conciliar las versiones de la Cámara de Representantes y la aprobada el pasado 24 de diciembre en el Senado.
En el curso de las próximas dos semanas, cuando la Cámara Baja y el Senado retomen el trabajo legislativo, el bloque demócrata luchará a brazo partido para que la versión definitiva de la reforma sanitaria sea aprobada antes de que el presidente Obama pronuncie, a fines de este mes, su discurso sobre el estado de la nación.
Sin embargo, antes de que llegue ese momento, los representantes de ambas cámaras tendrán que llegar a un difícil proceso de conciliación para armonizar los capítulos más espinosos de la negociación. Es decir, la exclusión de la opción pública y la armonización de impuestos que incluyen ambas iniciativas.
“Es falso que el caucus demócrata de la Cámara de Representantes se vaya a plegar sin más al proyecto de reforma del Senado”, ha advertido la líder de la mayoría en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, para desmentir así que un amplio sector del Partido Demócrata haya aceptado doblar las manos para dejarse imponer el proyecto negociado en el Senado, después de verse obligados a renunciar a la promesa de una opción pública.
Lucha por los impuestos
A diferencia de la iniciativa aprobada en la Cámara de Representantes —valorada en casi un billón de dólares—, en el proyecto de reforma que se ha negociado en el Senado se ha introducido un impuesto para gravar los planes de seguro médico Cadillac, bautizados así por ser los más caros y que benefician al ciudadano al permitirle hacer grandes desgravaciones fiscales.
El presidente Obama respalda este impuesto por considerarlo como “una buena idea para reducir costos”. El impuesto sería de 40% en el caso de que la prima del seguro médico ascendiera a más de 8 mil 500 dólares para personas y de 23 mil dólares en el caso de las primas familiares.
Contra este impuesto se ha opuesto un nutrido bloque de demócratas y una poderosa coalición de sindicatos, porque muchos empresarios suelen ofrecer mejores seguros médicos, más caros, a condición de rebajar el salario del trabajador.
Al margen de las diferencias, la Casa Blanca ha dedicado sus esfuerzos para subrayar que, cualesquiera que sea el proyecto que concilien, una cosa es segura:
“Más de 30 millones de ciudadanos que hoy carecen de seguro contarán con médicos y medicamentos y se ampliarán los beneficios de Medicaid. Aunado a ello, las compañías aseguradoras ya no podrán rechazar a quienes padezcan de una enfermedad crónica”, aseguró un funcionario de la Casa Blanca en un intento por acallar las protestas de que la reforma no cumplirá con todas sus promesas, ni con las expectativas de millones de ciudadanos que padecen uno de los sistemas de salud más caros e inequitativos del mundo.
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Reforma de Salud.
martes, 22 de diciembre de 2009
Reforma sanitaria avanza en el Senado
Noticia:
La peor tormenta invernal de los últimos tiempos en esta capital sirvió ayer de marco a un ríspido debate en el Senado y a una votación que, en horas de la madrugada, le concedía un histórico impulso a la reforma sanitaria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha sido puesta en la senda de la aprobación definitiva con el apoyo de los 60 demócratas y el rechazo de los 40 republicanos que han prometido el inicio de una nueva batalla.
“La de hoy ha sido una votación histórica y una enorme victoria para el pueblo estadounidense. El Senado de Estados Unidos ha conseguido echar por tierra los intentos de bloqueo contra la iniciativa de reforma sanitaria. Finalmente hemos conseguido mantenernos firmes frente a los grupos de interés que, durante décadas, han operado furiosamente contra una iniciativa que beneficiará a familiase enteras, a personas de la tercera edad, a pequeños comercios y al país en general”, dijo Obama en alusión a las presiones de las compañías aseguradoras y farmacéuticas que, en el curso de los últimos 11 meses, han invertido un promedio de un millón y medio de dólares por día para tratar de derrotar la iniciativa de Obama.
Con este mensaje, el presidente festejaba una victoria importante lograda por la mayoría demócrata, que en la madrugada de ayer consiguió sacar adelante una moción de procedimiento que ha allanado la vía para la votación definitiva de la iniciativa de salud tan pronto como mañana. Es decir, la víspera de Nochebuena.
Hasta 2010
La Casa Blanca confiaba en una victoria definitiva antes de la Navidad, pero todo parece indicar que la iniciativa de Obama no será una realidad sino hasta comienzos del 2010, después de pasar por una conferencia bicameral de conciliación que muchos consideran crítica para dotar de una identidad y un marco definitivo a al proyecto que definirá la presidencia de Obama.
Precisamente en un intento por reforzar el último tramo de la batalla a favor de una reforma que ha avanzado a contracorriente de poderosos intereses, el mandatario insistió ayer en que “esta iniciativa reducirá el déficit en aproximadamente 132 mil millones de dólares durante la próxima década”.
“Quiero ser muy claro. Para aquellos que insisten en que esta iniciativa supondrá una enorme carga para las finanzas del Estado, quiero insistir en que según la Oficina del Presupuesto del Congreso este proyecto reducirá el déficit en 132 mil millones de dólares durante la próxima década y en más de un billón de dólares durante la década consecutiva”, insistió Barack Obama, en una jornada marcada por las amenazas de los republicanos de proseguir con su batalla contra el proyecto la reforma de salud.
“No se equivoquen. Esta batalla apenas ha comenzado”, dijo el senador por Arizona John McCain, en un intento por restar mérito a una victoria demócrata que no ha sido fácil y que ha necesitado de intensas jornadas de negociación tras bambalinas.
“Un sistema sanitario burocrático administrado por el gobierno desde arriba y que costará cerca de un billón de dólares no es lo que el pueblo estadounidense quiere”, declaró a su vez el presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele.
El triunfo de los demócratas se consolidó la pasada semana tras la decisión del senador demócrata por Nebraska, Ben Nelson, quien había manifestado sus dudas y resistencias al proyecto de reforma por considerar que el mismo debía imponer más restricciones al aborto. Tras largas sesiones negociadoras, Nelson anunció el sábado que apoyaría la medida, tras lograr fondos adicionales para su estado y que el proyecto de ley especificara que no podrán usarse dineros federales para costear abortos.
Regalo inmejorable
“Vamos a dejar esto aprobado antes de Navidad y será uno de los mejores regalos que el Congreso le ha dado al pueblo estadounidense”, aseguró el demócrata Tom Harkin, presidente del Comité de Salud del Senado, para rematar una jornada de votación que muchos han definido como un “paso de gigante” para hacer realidad el cambio más radical en el sistema de salud estadounidense desde la aprobación, en 1965, del programa de Asistencia Médico para los ancianos. La reforma “dará a todos los estadounidenses los cuidados médicos asequibles que necesitan y que merecen”, acotó Harkin.
La peor tormenta invernal de los últimos tiempos en esta capital sirvió ayer de marco a un ríspido debate en el Senado y a una votación que, en horas de la madrugada, le concedía un histórico impulso a la reforma sanitaria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha sido puesta en la senda de la aprobación definitiva con el apoyo de los 60 demócratas y el rechazo de los 40 republicanos que han prometido el inicio de una nueva batalla.
“La de hoy ha sido una votación histórica y una enorme victoria para el pueblo estadounidense. El Senado de Estados Unidos ha conseguido echar por tierra los intentos de bloqueo contra la iniciativa de reforma sanitaria. Finalmente hemos conseguido mantenernos firmes frente a los grupos de interés que, durante décadas, han operado furiosamente contra una iniciativa que beneficiará a familiase enteras, a personas de la tercera edad, a pequeños comercios y al país en general”, dijo Obama en alusión a las presiones de las compañías aseguradoras y farmacéuticas que, en el curso de los últimos 11 meses, han invertido un promedio de un millón y medio de dólares por día para tratar de derrotar la iniciativa de Obama.
Con este mensaje, el presidente festejaba una victoria importante lograda por la mayoría demócrata, que en la madrugada de ayer consiguió sacar adelante una moción de procedimiento que ha allanado la vía para la votación definitiva de la iniciativa de salud tan pronto como mañana. Es decir, la víspera de Nochebuena.
Hasta 2010
La Casa Blanca confiaba en una victoria definitiva antes de la Navidad, pero todo parece indicar que la iniciativa de Obama no será una realidad sino hasta comienzos del 2010, después de pasar por una conferencia bicameral de conciliación que muchos consideran crítica para dotar de una identidad y un marco definitivo a al proyecto que definirá la presidencia de Obama.
Precisamente en un intento por reforzar el último tramo de la batalla a favor de una reforma que ha avanzado a contracorriente de poderosos intereses, el mandatario insistió ayer en que “esta iniciativa reducirá el déficit en aproximadamente 132 mil millones de dólares durante la próxima década”.
“Quiero ser muy claro. Para aquellos que insisten en que esta iniciativa supondrá una enorme carga para las finanzas del Estado, quiero insistir en que según la Oficina del Presupuesto del Congreso este proyecto reducirá el déficit en 132 mil millones de dólares durante la próxima década y en más de un billón de dólares durante la década consecutiva”, insistió Barack Obama, en una jornada marcada por las amenazas de los republicanos de proseguir con su batalla contra el proyecto la reforma de salud.
“No se equivoquen. Esta batalla apenas ha comenzado”, dijo el senador por Arizona John McCain, en un intento por restar mérito a una victoria demócrata que no ha sido fácil y que ha necesitado de intensas jornadas de negociación tras bambalinas.
“Un sistema sanitario burocrático administrado por el gobierno desde arriba y que costará cerca de un billón de dólares no es lo que el pueblo estadounidense quiere”, declaró a su vez el presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele.
El triunfo de los demócratas se consolidó la pasada semana tras la decisión del senador demócrata por Nebraska, Ben Nelson, quien había manifestado sus dudas y resistencias al proyecto de reforma por considerar que el mismo debía imponer más restricciones al aborto. Tras largas sesiones negociadoras, Nelson anunció el sábado que apoyaría la medida, tras lograr fondos adicionales para su estado y que el proyecto de ley especificara que no podrán usarse dineros federales para costear abortos.
Regalo inmejorable
“Vamos a dejar esto aprobado antes de Navidad y será uno de los mejores regalos que el Congreso le ha dado al pueblo estadounidense”, aseguró el demócrata Tom Harkin, presidente del Comité de Salud del Senado, para rematar una jornada de votación que muchos han definido como un “paso de gigante” para hacer realidad el cambio más radical en el sistema de salud estadounidense desde la aprobación, en 1965, del programa de Asistencia Médico para los ancianos. La reforma “dará a todos los estadounidenses los cuidados médicos asequibles que necesitan y que merecen”, acotó Harkin.
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Reforma de Salud.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Demócratas luchan por plan de salud.
Noticia:
En la recta final de un debate que podría marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de la presidencia de Barack Obama, la base progresista del Partido Demócrata se ha rebelado contra el proyecto de reforma sanitaria que se negocia en el Senado por considerar que constituye “un auténtico regalo para las compañías aseguradoras”.
En un pronunciamiento de corte telúrico, el ex presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, ha llegado al extremo de pedir a las filas demócratas “matar” la iniciativa que se cocina en la Cámara Alta y dejar con vida la que se ha aprobado en la Cámara de Representantes y que contempla la entrada en escena de opción pública, una exigencia que demandan más del 60% de los estadounidenses.
“Es una vergüenza. Esta iniciativa se ha convertido en el sueño de la compañía de seguros”, dijo un indignado Howard Dean, médico de profesión, al insistir en la propuesta de llevar el debate a la arena de una conferencia bicameral donde la iniciativa necesitaría de sólo 51 votos para salir adelante.
En una jornada dominada por tácticas dilatorias en el Senado, el ala izquierda del Partido Demócrata decidió ayer romper el silencio para acusar directamente a la Casa Blanca y al liderazgo de la mayoría demócrata en el Senado de haber permitido que “un puñado de centristas” se hicieran con el control de un debate que ha ido en la dirección de lo que deseaban las compañías aseguradoras, es decir, la muerte de la opción pública.
Dean dijo que el proyecto del Senado no prohibirá a las compañías de seguros negar cobertura por enfermedades preexistentes y agregó que permitirá a la industria cobrar a las personas de edad mucho más que a otros. “Este es un plan de rescate para las compañías aseguradoras”, insistió el demócrata.
Critican a Obama
A la voz de Howard Dean se sumaron todos y cada uno de los representantes que orbitan en el ala liberal o progresista del Partido Demócrata para echar en cara al presidente Obama su complacencia con los conservadores y con algunos senadores plenamente identificados con los intereses de las compañías aseguradoras como John Lieberman, todo un símbolo del transfuguismo y el cambio de chaqueta, que en el curso de las últimas horas ha amenazado incluso con sumarse a los republicanos en caso de que el ala liberal persiste en su empeño de una opción pública.
“Por lo visto el presidente sigue haciendo lo que le dice Rahm Emanuel (su jefe de gabinete) y las consecuencias son el No a la opción pública, y No a la ampliación del Medicare a los 55 años”, se quejó el demócrata por Michigan, John Conyers.
“Por Dios, este es un asalto en toda regla de las compañías aseguradoras”, dijo en referencia a la labor de cabildeo de las aseguradoras en el Congreso, y al bombardeo publicitario para derrotar la opción pública. “La Casa Blanca ha permanecido impasible en este debate”, se quejó el demócrata, Dave Obey.
En la recta final de un debate que podría marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de la presidencia de Barack Obama, la base progresista del Partido Demócrata se ha rebelado contra el proyecto de reforma sanitaria que se negocia en el Senado por considerar que constituye “un auténtico regalo para las compañías aseguradoras”.
En un pronunciamiento de corte telúrico, el ex presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, ha llegado al extremo de pedir a las filas demócratas “matar” la iniciativa que se cocina en la Cámara Alta y dejar con vida la que se ha aprobado en la Cámara de Representantes y que contempla la entrada en escena de opción pública, una exigencia que demandan más del 60% de los estadounidenses.
“Es una vergüenza. Esta iniciativa se ha convertido en el sueño de la compañía de seguros”, dijo un indignado Howard Dean, médico de profesión, al insistir en la propuesta de llevar el debate a la arena de una conferencia bicameral donde la iniciativa necesitaría de sólo 51 votos para salir adelante.
En una jornada dominada por tácticas dilatorias en el Senado, el ala izquierda del Partido Demócrata decidió ayer romper el silencio para acusar directamente a la Casa Blanca y al liderazgo de la mayoría demócrata en el Senado de haber permitido que “un puñado de centristas” se hicieran con el control de un debate que ha ido en la dirección de lo que deseaban las compañías aseguradoras, es decir, la muerte de la opción pública.
Dean dijo que el proyecto del Senado no prohibirá a las compañías de seguros negar cobertura por enfermedades preexistentes y agregó que permitirá a la industria cobrar a las personas de edad mucho más que a otros. “Este es un plan de rescate para las compañías aseguradoras”, insistió el demócrata.
Critican a Obama
A la voz de Howard Dean se sumaron todos y cada uno de los representantes que orbitan en el ala liberal o progresista del Partido Demócrata para echar en cara al presidente Obama su complacencia con los conservadores y con algunos senadores plenamente identificados con los intereses de las compañías aseguradoras como John Lieberman, todo un símbolo del transfuguismo y el cambio de chaqueta, que en el curso de las últimas horas ha amenazado incluso con sumarse a los republicanos en caso de que el ala liberal persiste en su empeño de una opción pública.
“Por lo visto el presidente sigue haciendo lo que le dice Rahm Emanuel (su jefe de gabinete) y las consecuencias son el No a la opción pública, y No a la ampliación del Medicare a los 55 años”, se quejó el demócrata por Michigan, John Conyers.
“Por Dios, este es un asalto en toda regla de las compañías aseguradoras”, dijo en referencia a la labor de cabildeo de las aseguradoras en el Congreso, y al bombardeo publicitario para derrotar la opción pública. “La Casa Blanca ha permanecido impasible en este debate”, se quejó el demócrata, Dave Obey.
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Reforma de Salud.
viernes, 20 de noviembre de 2009
El Senado de EE UU presenta su plan de reforma sanitaria.
Noticia:
El debate promete ser largo y áspero pero tan histórico como la meta que se persigue, reformar el sistema sanitario de EE UU. Tras semanas de discusiones a puerta cerrada, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ya tiene el proyecto de ley que llevará a votación y que será la última etapa de una de las prioridades en la agenda del presidente Barack Obama, quien calificó este último paso como "un hito".
Reid anunció a última hora del miércoles que el proyecto de ley prevé extender la cobertura médica a unos 30 millones de estadounidenses y lograr una reducción del déficit en los próximos diez años. El coste de este plan se estima en casi 850.000 millones de dólares (unos 568.000 millones de euros) y ha pasado el escrutinio de la independiente Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, siglas en inglés).
"Ha comenzado el último tramo de este largo camino", dijo Reid en rueda de prensa, satisfecho y sonriente. La medida combina otras dos iniciativas anteriormente aprobadas por los comités senatoriales de Salud y Finanzas, y tiene el prometedor nombre de Protección de los pacientes y un cuidado asequible. La Cámara de Representantes aprobó su propia disposición hace casi dos semanas con un ajustado resultado para los demócratas, 220 votos a favor y 215 en contra.
Se prevé que este fin de semana se efectúe el trámite de votación que supondrá el comienzo del debate del proyecto de ley, un debate que puede durar semanas, si no más, y que escenificará las maniobras de los demócratas por influir en el proyecto de Reid y sus aliados y las embestidas de los republicanos para torpedear la reforma y asestar un duro golpe al presidente en su primer año en la Casa Blanca.
La iniciativa del Senado obliga, por primera vez, a prácticamente todos los estadounidense a comprar un seguro médico, y establece fondos valorados en cientos de miles de millones de dólares para subsidiar y ayudar a aquellos con bajos ingresos que no se pueden permitir cobertura sanitaria. Con fecha de inicio en 2014, la ley incluye la llamada "opción pública", aquella con la que el Gobierno puede competir con las aseguradoras privadas pero que también permitirá que los gobiernos estatales se abstengan de participar en el programa.
Reid no tiene garantizados los 60 votos necesarios que impidan las tácticas dilatorias de la oposición para aprobar el proyecto de ley en el Senado -conocidas como filibusterismo-. El Partido Demócrata cuenta con 58 senadores y existen dos independientes que generalmente votan con ese partido (el total de senadores es de 100). Tres son los senadores demócratas rebeldes que no acaban de definirse y que deben hacerlo para que el debate pueda comenzar. Se trata de Mary Landrieu (Luisiana), Ben Nelson (Nebraska) y Blanche Lincoln (Arkansas). La medida que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la versión de la Cámara antes de que un proyecto final pueda ser votado nuevamente por ambas cámaras del Congreso. Será entonces cuando el presidente tenga una ley que firmar sobre su mesa de trabajo.
El debate promete ser largo y áspero pero tan histórico como la meta que se persigue, reformar el sistema sanitario de EE UU. Tras semanas de discusiones a puerta cerrada, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ya tiene el proyecto de ley que llevará a votación y que será la última etapa de una de las prioridades en la agenda del presidente Barack Obama, quien calificó este último paso como "un hito".
Reid anunció a última hora del miércoles que el proyecto de ley prevé extender la cobertura médica a unos 30 millones de estadounidenses y lograr una reducción del déficit en los próximos diez años. El coste de este plan se estima en casi 850.000 millones de dólares (unos 568.000 millones de euros) y ha pasado el escrutinio de la independiente Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, siglas en inglés).
"Ha comenzado el último tramo de este largo camino", dijo Reid en rueda de prensa, satisfecho y sonriente. La medida combina otras dos iniciativas anteriormente aprobadas por los comités senatoriales de Salud y Finanzas, y tiene el prometedor nombre de Protección de los pacientes y un cuidado asequible. La Cámara de Representantes aprobó su propia disposición hace casi dos semanas con un ajustado resultado para los demócratas, 220 votos a favor y 215 en contra.
Se prevé que este fin de semana se efectúe el trámite de votación que supondrá el comienzo del debate del proyecto de ley, un debate que puede durar semanas, si no más, y que escenificará las maniobras de los demócratas por influir en el proyecto de Reid y sus aliados y las embestidas de los republicanos para torpedear la reforma y asestar un duro golpe al presidente en su primer año en la Casa Blanca.
La iniciativa del Senado obliga, por primera vez, a prácticamente todos los estadounidense a comprar un seguro médico, y establece fondos valorados en cientos de miles de millones de dólares para subsidiar y ayudar a aquellos con bajos ingresos que no se pueden permitir cobertura sanitaria. Con fecha de inicio en 2014, la ley incluye la llamada "opción pública", aquella con la que el Gobierno puede competir con las aseguradoras privadas pero que también permitirá que los gobiernos estatales se abstengan de participar en el programa.
Reid no tiene garantizados los 60 votos necesarios que impidan las tácticas dilatorias de la oposición para aprobar el proyecto de ley en el Senado -conocidas como filibusterismo-. El Partido Demócrata cuenta con 58 senadores y existen dos independientes que generalmente votan con ese partido (el total de senadores es de 100). Tres son los senadores demócratas rebeldes que no acaban de definirse y que deben hacerlo para que el debate pueda comenzar. Se trata de Mary Landrieu (Luisiana), Ben Nelson (Nebraska) y Blanche Lincoln (Arkansas). La medida que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la versión de la Cámara antes de que un proyecto final pueda ser votado nuevamente por ambas cámaras del Congreso. Será entonces cuando el presidente tenga una ley que firmar sobre su mesa de trabajo.
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Reforma de Salud.
lunes, 9 de noviembre de 2009
La batalla por el seguro médico se traslada al Senado y a la calle.
Noticia:
El estrecho margen por el que la reforma sanitaria fue aprobada en la Cámara de Representantes es el anuncio del dificilísimo debate que a esta ley le espera en el Senado, donde los demócratas cuentan con los 60 votos justos que se requieren para evitar el obstruccionismo de la oposición, pero no todos ellos están en estos momentos alineados a favor del proyecto.
Como es su obligación, el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, reaccionó ayer con optimismo tras conocerse la votación de la Cámara. "Ésta es una demostración del fuerte deseo de reforma que existe", manifestó en un comunicado. "Estamos muy ilusionados de vernos más cerca que nunca del final".
Eso es indudable. Estados Unidos nunca ha estado más cerca de una reforma que fue propuesta por primera vez en tiempos del presidente Teddy Roosevelt (1901-1909) y que, por unas razones u otras, siempre ha acabado naufragando. Pero el camino que todavía queda no está exento de dificultades.
El propio Reid advirtió la semana pasada que no podía garantizar la aprobación de la ley en el Senado antes de fin de año, tal como el presidente desearía para cumplir con la promesa que hizo a los ciudadanos durante la campaña electoral. "Estamos comprometidos a hacer una buena ley, no a hacerla deprisa. No nos sentimos presionados por ningún plazo", declaró el líder demócrata.
Los enemigos de la ley van a echar el resto en el Senado, conscientes de que ésa es la última barrera que separa al país de la profunda transformación que esta iniciativa traerá. Uno de los senadores conservadores, Tom Coburn, ha anunciado ya que solicitará leer en el pleno las cerca de 2.000 páginas íntegras que componen esta legislación.
Ésa es una de las muchas tácticas dilatorias que la oposición tiene en su mano y que pueden llegar a empantanar el debate si no se ponen firmemente del lado del Gobierno todos los senadores del grupo demócrata. Alguno de ellos, como Joe Lieberman, que se cambió de bando después de haber apoyado a John McCain en la campaña electoral, no ha dejado aún claras cuáles son sus intenciones.
No es el único. Una tercera parte de los senadores tienen que presentarse a elecciones dentro de un año. Tras lo visto en la Cámara de Representantes en la noche del sábado (madrugada de ayer en España), existe el peligro de que aquellos que concurran en distritos de tendencia conservadora sientan como un peligro su voto a favor de la reforma sanitaria.
Pero las amenazas contra la ley no se limitan al hemiciclo. El voto en la Cámara se hizo ante la presencia de varias decenas de manifestantes en la puerta del Capitolio que pedían a los congresistas pronunciarse en contra.
Esas manifestaciones pueden repetirse y crecer en los próximos días. Toda suerte de grupos conservadores, convencidos de que esta ley constituye un asalto a la actividad privada y a las tradiciones estadounidenses, se han movilizado contra la reforma, respaldados y financiados, en algunos casos, por las compañías de seguros.
El último de los sectores conservadores en unirse a la causa ha sido el de los antiabortistas. Aunque en la versión aprobada en la Cámara se prohíbe expresamente la realización de abortos en el sistema público de salud que se cree, nadie ha podido evitar la propagación de la especie (falsa) de que esta reforma permitirá que el Estado decida sobre la interrupción de los embarazos.
Si todas esas fuerzas no consiguen impedir la aprobación de la reforma en el Senado, la versión que resulte deberá ser conciliada con la que se acaba de votar en la Cámara. Esa labor puede encontrar dos puntos de fricción: la aplicación de límites al seguro público y la fijación de un techo para los nuevos impuestos que incluirá esta legislación.
El estrecho margen por el que la reforma sanitaria fue aprobada en la Cámara de Representantes es el anuncio del dificilísimo debate que a esta ley le espera en el Senado, donde los demócratas cuentan con los 60 votos justos que se requieren para evitar el obstruccionismo de la oposición, pero no todos ellos están en estos momentos alineados a favor del proyecto.
Como es su obligación, el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, reaccionó ayer con optimismo tras conocerse la votación de la Cámara. "Ésta es una demostración del fuerte deseo de reforma que existe", manifestó en un comunicado. "Estamos muy ilusionados de vernos más cerca que nunca del final".
Eso es indudable. Estados Unidos nunca ha estado más cerca de una reforma que fue propuesta por primera vez en tiempos del presidente Teddy Roosevelt (1901-1909) y que, por unas razones u otras, siempre ha acabado naufragando. Pero el camino que todavía queda no está exento de dificultades.
El propio Reid advirtió la semana pasada que no podía garantizar la aprobación de la ley en el Senado antes de fin de año, tal como el presidente desearía para cumplir con la promesa que hizo a los ciudadanos durante la campaña electoral. "Estamos comprometidos a hacer una buena ley, no a hacerla deprisa. No nos sentimos presionados por ningún plazo", declaró el líder demócrata.
Los enemigos de la ley van a echar el resto en el Senado, conscientes de que ésa es la última barrera que separa al país de la profunda transformación que esta iniciativa traerá. Uno de los senadores conservadores, Tom Coburn, ha anunciado ya que solicitará leer en el pleno las cerca de 2.000 páginas íntegras que componen esta legislación.
Ésa es una de las muchas tácticas dilatorias que la oposición tiene en su mano y que pueden llegar a empantanar el debate si no se ponen firmemente del lado del Gobierno todos los senadores del grupo demócrata. Alguno de ellos, como Joe Lieberman, que se cambió de bando después de haber apoyado a John McCain en la campaña electoral, no ha dejado aún claras cuáles son sus intenciones.
No es el único. Una tercera parte de los senadores tienen que presentarse a elecciones dentro de un año. Tras lo visto en la Cámara de Representantes en la noche del sábado (madrugada de ayer en España), existe el peligro de que aquellos que concurran en distritos de tendencia conservadora sientan como un peligro su voto a favor de la reforma sanitaria.
Pero las amenazas contra la ley no se limitan al hemiciclo. El voto en la Cámara se hizo ante la presencia de varias decenas de manifestantes en la puerta del Capitolio que pedían a los congresistas pronunciarse en contra.
Esas manifestaciones pueden repetirse y crecer en los próximos días. Toda suerte de grupos conservadores, convencidos de que esta ley constituye un asalto a la actividad privada y a las tradiciones estadounidenses, se han movilizado contra la reforma, respaldados y financiados, en algunos casos, por las compañías de seguros.
El último de los sectores conservadores en unirse a la causa ha sido el de los antiabortistas. Aunque en la versión aprobada en la Cámara se prohíbe expresamente la realización de abortos en el sistema público de salud que se cree, nadie ha podido evitar la propagación de la especie (falsa) de que esta reforma permitirá que el Estado decida sobre la interrupción de los embarazos.
Si todas esas fuerzas no consiguen impedir la aprobación de la reforma en el Senado, la versión que resulte deberá ser conciliada con la que se acaba de votar en la Cámara. Esa labor puede encontrar dos puntos de fricción: la aplicación de límites al seguro público y la fijación de un techo para los nuevos impuestos que incluirá esta legislación.
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Reforma de Salud.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Cámara Baja aprueba la reforma sanitaria.
Noticia:
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó anoche, por primera vez en la historia del país, un proyecto de ley que pretende establecer un sistema de salud casi universal.
La iniciativa fue avalada con 220 votos a favor y 215 en contra que incluyeron a 39 demócratas, luego de horas de intensas negociaciones y del discurso del presidente Barack Obama, quien había instado a los demócratas a aprovechar la oportunidad histórica de aprobar la reforma, que extiende la cobertura médica a casi 40 millones de estadounidenses.
“Una oportunidad como ésta sólo llega quizá una vez en una generación”, dijo Obama en un mensaje dirigido desde los jardines de la Casa Blanca y luego de un cónclave con los líderes demócratas de la Cámara Baja.
Durante el encuentro, que marcó el inicio de un intenso debate de más de 12 horas, el presidente urgió a los legisladores demócratas a sacar adelante una iniciativa de reforma que ha tardado más de 70 años en prosperar y que se ha convertido en la pieza maestra de la agenda del cambio del presidente.
“Esta es una iniciativa que los ciudadanos reclaman con carácter de urgencia”, dijo Obama, al mencionar a las 14 mil personas que cada día pierden su empleo y su seguro médico y a las 18 mil que cada año mueren sin posibilidad de recibir atención médica por falta de cobertura o porque las aseguradoras cancelan las pólizas de forma unilateral.
La aprobación de la reforma, que aún debe pasar por el Senado, se produjo pese a que los republicanos echaron mano de todo tipo de tretas y argucias para tratar de alargar el debate. Los demócratas, que cuentan con 258 escaños en la Cámara Baja, sólo necesitaban 218 votos que parecían consolidados en el curso de las últimas horas, frente al bloque de los 177 legisladores republicanos que adelantaron que votarían en contra para tratar de frustrar el que será uno de los más importantes logros de la administración Obama.
Cerca de 40 demócratas moderados de la Cámara Baja habían anunciado que se opondrían al proyecto, a menos que garantizara que los subsidios federales no serán utilizados para pagar abortos.
Con arengas incendiarias, en las que acusaron a los demócratas de favorecer a los inmigrantes indocumentados y propiciar la práctica del aborto con fondos federales, los legisladores republicanos desfilaron uno a uno mientras denunciaban “el atentado a las libertades” que se esconde detrás de esta iniciativa de reforma sanitaria.
“Esta es una iniciativa que hipotecará y coartará las libertades de nuestros hijos y nietos”, dijo el congresista por Arizona, John Shadegg, mientras sostenía en sus brazos a su nieta Maggie, en un acto que fue festejado por sus correligionarios.
La propuesta de reforma está contenida en un texto de casi 2 mil páginas y prevé extender la cobertura a casi 40 millones de estadounidenses sin seguro de salud que estarían obligados a pagar las mensualidades a aseguradoras privadas o a un plan público, con subsidios. (Con información de agencias)
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó anoche, por primera vez en la historia del país, un proyecto de ley que pretende establecer un sistema de salud casi universal.
La iniciativa fue avalada con 220 votos a favor y 215 en contra que incluyeron a 39 demócratas, luego de horas de intensas negociaciones y del discurso del presidente Barack Obama, quien había instado a los demócratas a aprovechar la oportunidad histórica de aprobar la reforma, que extiende la cobertura médica a casi 40 millones de estadounidenses.
“Una oportunidad como ésta sólo llega quizá una vez en una generación”, dijo Obama en un mensaje dirigido desde los jardines de la Casa Blanca y luego de un cónclave con los líderes demócratas de la Cámara Baja.
Durante el encuentro, que marcó el inicio de un intenso debate de más de 12 horas, el presidente urgió a los legisladores demócratas a sacar adelante una iniciativa de reforma que ha tardado más de 70 años en prosperar y que se ha convertido en la pieza maestra de la agenda del cambio del presidente.
“Esta es una iniciativa que los ciudadanos reclaman con carácter de urgencia”, dijo Obama, al mencionar a las 14 mil personas que cada día pierden su empleo y su seguro médico y a las 18 mil que cada año mueren sin posibilidad de recibir atención médica por falta de cobertura o porque las aseguradoras cancelan las pólizas de forma unilateral.
La aprobación de la reforma, que aún debe pasar por el Senado, se produjo pese a que los republicanos echaron mano de todo tipo de tretas y argucias para tratar de alargar el debate. Los demócratas, que cuentan con 258 escaños en la Cámara Baja, sólo necesitaban 218 votos que parecían consolidados en el curso de las últimas horas, frente al bloque de los 177 legisladores republicanos que adelantaron que votarían en contra para tratar de frustrar el que será uno de los más importantes logros de la administración Obama.
Cerca de 40 demócratas moderados de la Cámara Baja habían anunciado que se opondrían al proyecto, a menos que garantizara que los subsidios federales no serán utilizados para pagar abortos.
Con arengas incendiarias, en las que acusaron a los demócratas de favorecer a los inmigrantes indocumentados y propiciar la práctica del aborto con fondos federales, los legisladores republicanos desfilaron uno a uno mientras denunciaban “el atentado a las libertades” que se esconde detrás de esta iniciativa de reforma sanitaria.
“Esta es una iniciativa que hipotecará y coartará las libertades de nuestros hijos y nietos”, dijo el congresista por Arizona, John Shadegg, mientras sostenía en sus brazos a su nieta Maggie, en un acto que fue festejado por sus correligionarios.
La propuesta de reforma está contenida en un texto de casi 2 mil páginas y prevé extender la cobertura a casi 40 millones de estadounidenses sin seguro de salud que estarían obligados a pagar las mensualidades a aseguradoras privadas o a un plan público, con subsidios. (Con información de agencias)
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Reforma de Salud.
martes, 27 de octubre de 2009
El jefe de los demócratas en el Senado recupera la opción de seguro público en la reforma sanitaria.
Noticia:
El líder de los demócratas en el Senado estadounidense, Harry Reid, ha anunciado que el proyecto de ley para la reforma sanitaria incluirá la opción de seguro público que defendía el presidente Barack Obama. Esta opción, una suerte de seguro sanitario estatal, cubriría a aquellas personas que no pudieran costearselo con sus recursos. Obama, a través de la Casa Blanca, se ha apresurado a saludar la novedad del texto.
El texto de la norma que emprendiese hace un mes su camino recoge el principio de la cobertura sanitaria para todos los norteamericanos. No obstante y en el primer borrador, la opción pública defendida por Obama fue sustituida por la creación de cooperativas sin ánimo de lucro que ofreciesen seguros privados en condiciones más competitivas que las de las aseguradoras.
La exclusión del seguro público fue introducida por los senadores para ganarse el visto bueno de los demócratas más liberales y los republicanos. Según informa The New York Times, esta opción defendida ahora por Reid de cara a su votación en el Senado contendría una clásula que permitiese a los Estados no participar en el plan gubernamental.
El líder de los demócratas en el Senado estadounidense, Harry Reid, ha anunciado que el proyecto de ley para la reforma sanitaria incluirá la opción de seguro público que defendía el presidente Barack Obama. Esta opción, una suerte de seguro sanitario estatal, cubriría a aquellas personas que no pudieran costearselo con sus recursos. Obama, a través de la Casa Blanca, se ha apresurado a saludar la novedad del texto.
El texto de la norma que emprendiese hace un mes su camino recoge el principio de la cobertura sanitaria para todos los norteamericanos. No obstante y en el primer borrador, la opción pública defendida por Obama fue sustituida por la creación de cooperativas sin ánimo de lucro que ofreciesen seguros privados en condiciones más competitivas que las de las aseguradoras.
La exclusión del seguro público fue introducida por los senadores para ganarse el visto bueno de los demócratas más liberales y los republicanos. Según informa The New York Times, esta opción defendida ahora por Reid de cara a su votación en el Senado contendría una clásula que permitiese a los Estados no participar en el plan gubernamental.
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Reforma de Salud.
sábado, 15 de agosto de 2009
Obama asegura que su reforma de la sanidad acabará con el control de las aseguradoras.
Noticia:
El presidente estadounidense Barack Obama ha asegurado hoy que su reforma del sistema de salud pondrá fin al control de las empresas aseguradoras. "Las compañías ya no podrán imponer sus limites arbitrarios", ha declarado en su habitual discurso de los sábados, "nadie en Estados Unidos debe irse a la quiebra si enferma". En su proyecto, se prohibirá negar la cobertura a un paciente en función de su historial médico, la cancelación de la póliza si enferma u ofrecer menos cobertura justo cuando es más necesaria.
Obama ha intensificado su campaña para recoger el apoyo popular a su plan. "No hay razón para no salvar vidas o ahorrar dinero", dijo en relación a la detección temprana de cáncer de próstata o mama. Las empresas de seguro médico tendrán que pagar exámenes rutinarios y atención preventiva a sus clientes.
El presidente admitió que existe resistencia hacía su idea, sobretodo "por los intereses particulares que se benefician del statu quo". "Hablan mucho sobre el coste de actuar, pero no dicen nada en relación al precio de no hacerlo", ha declarado en relación a este tema. Se calcula que en Estados Unidos unos 50 millones de personas no tienen seguro de ningún tipo.
El senador republicano Orrin Hatch ha manifestado que la reforma supondría un gasto de 2,5 billones de dólares, lo que "no tiene ningún sentido en este momento".
El presidente estadounidense Barack Obama ha asegurado hoy que su reforma del sistema de salud pondrá fin al control de las empresas aseguradoras. "Las compañías ya no podrán imponer sus limites arbitrarios", ha declarado en su habitual discurso de los sábados, "nadie en Estados Unidos debe irse a la quiebra si enferma". En su proyecto, se prohibirá negar la cobertura a un paciente en función de su historial médico, la cancelación de la póliza si enferma u ofrecer menos cobertura justo cuando es más necesaria.
Obama ha intensificado su campaña para recoger el apoyo popular a su plan. "No hay razón para no salvar vidas o ahorrar dinero", dijo en relación a la detección temprana de cáncer de próstata o mama. Las empresas de seguro médico tendrán que pagar exámenes rutinarios y atención preventiva a sus clientes.
El presidente admitió que existe resistencia hacía su idea, sobretodo "por los intereses particulares que se benefician del statu quo". "Hablan mucho sobre el coste de actuar, pero no dicen nada en relación al precio de no hacerlo", ha declarado en relación a este tema. Se calcula que en Estados Unidos unos 50 millones de personas no tienen seguro de ningún tipo.
El senador republicano Orrin Hatch ha manifestado que la reforma supondría un gasto de 2,5 billones de dólares, lo que "no tiene ningún sentido en este momento".
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