Noticia:
El fantasma del golpe de Honduras se ha esparcido por otros países latinoamericanos, como Paraguay. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, tomó juramento ayer en Asunción a la nueva cúpula castrense de su país, un día después de que anunciara el tercer relevo en 15 meses de Gobierno y 48 horas después de reconocer que "podrían existir pequeños bolsones militares que tendrían relación o podrían ser utilizados por la clase política". El martes, el ex obispo de la teología de la liberación había desmentido, sin embargo, los rumores de golpe de Estado que habían comenzado a circular en Paraguay el último fin de semana.
"Yo les puedo asegurar, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del Paraguay, que institucionalmente no existe ningún peligro de golpe de Estado, por lo menos promovido por el estamento militar", había declarado Lugo en una de sus habituales conferencias de prensa. La oposición vinculó ayer las remociones militares con los rumores de rebelión. Ayer, el ministro del Interior, Rafael Filizzola, fue escueto al explicar los motivos de los cambios de jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea: se limitó a decir que el presidente contaba con atribuciones para hacerlo para mejorar el funcionamiento de las Fuerzas Armadas.
La popularidad de Lugo comenzó a deteriorarse a partir de abril, cuando tres mujeres denunciaron públicamente que habían tenido hijos con él. Lugo reconoció a uno de ellos, una de las madres lo demandó en los tribunales y la otra siguió ayer ese mismo camino. En los últimos meses se ha catapultado al centro de la escena el debate por la inseguridad ciudadana, con reyertas internas en la policía y el secuestro de un ganadero a manos del supuesto Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), un grupo cuya existencia no ha sido probada aún. Los campesinos marcharon ayer en Asunción para reclamar la reforma agraria prometida por Lugo. La prensa ha publicado la denuncia del primer caso de presunta corrupción en el Gobierno de Lugo, que hasta ahora viene reivindicando su combate, además de las mejoras en la cobertura sanitaria, la tarifa social de electricidad y el acuerdo para que Brasil pague más por la energía que comparten producida en la presa de Itaipú.
No sólo hay rumores de golpe cívico-militar, sino también de destitución del presidente por vías institucionales. El senador liberal Luis Wagner, aliado de la heterogénea coalición de Lugo, que terminó con 61 años de hegemonía del conservador Partido Colorado, declaró esta semana que el vicepresidente de Paraguay, el también liberal Federico Franco, impulsa un juicio político contra el jefe de Estado. Lugo admitió que no descartaba que Franco estuviera conspirando contra él. Se necesitan dos tercios de los votos en las dos cámaras del Congreso para derribar a un presidente. Lugo está en minoría en ambas.
El ahora político colorado Bernardino Soto Estigarribia, que fue comandante de las Fuerzas Armadas paraguayas hasta que hace un año lo desplazó Lugo, y que ahora aspira a sucederlo en 2013, dijo que el desmentido de un golpe militar por parte del presidente sólo buscaba justificar la renovación de los altos mandos. "Los miembros de las Fuerzas Armadas tienen un pensamiento de respeto al ordenamiento constitucional. No se puede cambiar comandantes a cada rato. Los oficiales merecen respeto", opinó Soto. El senador Juan Carlos Galaverna, también del Partido Colorado -el que gobernó en la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954- 1989)-, se atrevió a especular que "la destitución de los tres comandantes de las tres fuerzas es parte del proceso de sometimiento a los designios chavistas". A Lugo le critican por su amistad con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, pero ayer encabezó un acto con la embajadora de EE UU en Asunción, Liliana Ayalde, por una donación de equipamiento militar estadounidense.
El presidente del Congreso, Miguel Carrizosa, del partido opositor Patria Querida, calificó de "llamativo" que primero Lugo haya descartado un levantamiento militar y después haya reemplazado a los jefes de las tres fuerzas. "Puede ser que Lugo] esté buscando más lealtad. Él encontrará lealtad mientras que el Ejecutivo haga respetar a las Fuerzas Armadas y no las manosee", añadió. El diputado Óscar Tuma, seguidor del ex militar golpista Lino Oviedo -que lideró una rebelión en 1996-, advirtió que los cambios "aumentarán el malestar en las Fuerzas Armadas, porque aumenta la deliberación del presidente sobre la institución".
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viernes, 6 de noviembre de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Unas fotos eróticas comprometen al embajador designado por Lugo en Chile.
Noticia:
Un nuevo escándalo sexual se ha desatado en el Gobierno del presidente paraguayo, Fernando Lugo, que llegó al poder hace 11 meses con la promesa de acabar con la corrupción y reducir la pobreza después de 61 años de hegemonía del Partido Colorado. El embajador designado por Lugo para ir a Chile, Armando Espínola, apareció semidesnudo en unas fotos en las que estaba participando en una "despedida de solteros", según reconoció el ex senador, junto a cinco mujeres. La ratificación o no del nombramiento se discutirá hoy en la reunión que mantendrán el presidente de Paraguay y su homóloga chilena, Michelle Bachelet, en Asunción, un día antes de la cumbre de Mercosur, aunque no se decidirá hasta que finalice.
Lugo, un ex obispo católico que admira la Teología de la Liberación, había reconocido el pasado abril un hijo de dos años. Además, afronta otras dos denuncias por paternidad, aunque sólo una de ellas ha sido presentada en los tribunales. El miércoles de la semana pasada, el presidente designó a Espínola como embajador en Chile con el beneplácito del Gobierno de Bachelet. Al día siguiente, el periódico sensacionalista Popular publicó las fotos del futuro diplomático, que aparecía con una peluca rubia, besándose con una mujer y tocándole los senos a otra.
El ex senador se defendió diciendo que aquella fiesta había ocurrido "hace mucho tiempo", atribuyó la publicación de las imágenes a un intento de extorsión de un antiguo amigo y puso su renuncia a disposición. "Él [por Espínola] le debería preocupar; no es a mí, a él le debe preocupar", reaccionó Lugo. Espínola iba a presentar el lunes sus credenciales ante Bachelet en La Moneda, pero el acto se suspendió. El ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Héctor Lacognata, dijo que el destino del embajador se definirá después de la cumbre de Mercosur, en la que la diplomacia de su país tiene ahora concentradas sus energías.
Lucha contra la pobreza
Mas allá de los escándalos sexuales, Lugo apuesta por cumplir sus promesas para la transformación de Paraguay. A principios de julio, en su informe anual ante el Congreso, el presidente paraguayo destacó que el 40% de la población que es pobre ha comenzado durante su Gobierno a acceder a una cobertura sanitaria gratuita. Además, ha destacado el progreso en la negociación para conseguir que Brasil pague un mejor precio por la energía de la presa binacional Itaipú, la mayor del mundo. El Gobierno brasileño acaba de proponer al paraguayo que comercialice su parte de la electricidad de Itaipú en el mercado libre de Brasil, en lugar de estar obligado a venderlo a la estatal Eletrobrás. Sin embargo, no acepta que Paraguay pueda exportarla a Argentina y Chile. La cuestión se abordará también en paralelo durante la cumbre.
En su informe anual, Lugo también destacó la lucha contra la corrupción. Su Gobierno no ha sido manchado por denuncias de ilegalidades, algo habitual en los Gobiernos antecesores. También abogó por el combate a la pobreza, pero la economía entró en recesión por la crisis global y hasta sus propios partidarios de izquierda reconocen que no se ha iniciado la prometida reforma agraria.
Más insatisfechos están sus aliados del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el tradicional rival del Colorado. Los liberales decidieron en junio retirarse de la gubernamental Alianza Patriótica para el Cambio, en desacuerdo con un pacto parlamentario que los seguidores de Lugo sellaron con los colorados y con la falta de protagonismo que tienen en el Gobierno. Sin embargo, el PLRA ha decidido mantenerse por ahora dentro del Ejecutivo, con la vicepresidencia y varios ministerios a su cargo.
Un nuevo escándalo sexual se ha desatado en el Gobierno del presidente paraguayo, Fernando Lugo, que llegó al poder hace 11 meses con la promesa de acabar con la corrupción y reducir la pobreza después de 61 años de hegemonía del Partido Colorado. El embajador designado por Lugo para ir a Chile, Armando Espínola, apareció semidesnudo en unas fotos en las que estaba participando en una "despedida de solteros", según reconoció el ex senador, junto a cinco mujeres. La ratificación o no del nombramiento se discutirá hoy en la reunión que mantendrán el presidente de Paraguay y su homóloga chilena, Michelle Bachelet, en Asunción, un día antes de la cumbre de Mercosur, aunque no se decidirá hasta que finalice.
Lugo, un ex obispo católico que admira la Teología de la Liberación, había reconocido el pasado abril un hijo de dos años. Además, afronta otras dos denuncias por paternidad, aunque sólo una de ellas ha sido presentada en los tribunales. El miércoles de la semana pasada, el presidente designó a Espínola como embajador en Chile con el beneplácito del Gobierno de Bachelet. Al día siguiente, el periódico sensacionalista Popular publicó las fotos del futuro diplomático, que aparecía con una peluca rubia, besándose con una mujer y tocándole los senos a otra.
El ex senador se defendió diciendo que aquella fiesta había ocurrido "hace mucho tiempo", atribuyó la publicación de las imágenes a un intento de extorsión de un antiguo amigo y puso su renuncia a disposición. "Él [por Espínola] le debería preocupar; no es a mí, a él le debe preocupar", reaccionó Lugo. Espínola iba a presentar el lunes sus credenciales ante Bachelet en La Moneda, pero el acto se suspendió. El ministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Héctor Lacognata, dijo que el destino del embajador se definirá después de la cumbre de Mercosur, en la que la diplomacia de su país tiene ahora concentradas sus energías.
Lucha contra la pobreza
Mas allá de los escándalos sexuales, Lugo apuesta por cumplir sus promesas para la transformación de Paraguay. A principios de julio, en su informe anual ante el Congreso, el presidente paraguayo destacó que el 40% de la población que es pobre ha comenzado durante su Gobierno a acceder a una cobertura sanitaria gratuita. Además, ha destacado el progreso en la negociación para conseguir que Brasil pague un mejor precio por la energía de la presa binacional Itaipú, la mayor del mundo. El Gobierno brasileño acaba de proponer al paraguayo que comercialice su parte de la electricidad de Itaipú en el mercado libre de Brasil, en lugar de estar obligado a venderlo a la estatal Eletrobrás. Sin embargo, no acepta que Paraguay pueda exportarla a Argentina y Chile. La cuestión se abordará también en paralelo durante la cumbre.
En su informe anual, Lugo también destacó la lucha contra la corrupción. Su Gobierno no ha sido manchado por denuncias de ilegalidades, algo habitual en los Gobiernos antecesores. También abogó por el combate a la pobreza, pero la economía entró en recesión por la crisis global y hasta sus propios partidarios de izquierda reconocen que no se ha iniciado la prometida reforma agraria.
Más insatisfechos están sus aliados del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el tradicional rival del Colorado. Los liberales decidieron en junio retirarse de la gubernamental Alianza Patriótica para el Cambio, en desacuerdo con un pacto parlamentario que los seguidores de Lugo sellaron con los colorados y con la falta de protagonismo que tienen en el Gobierno. Sin embargo, el PLRA ha decidido mantenerse por ahora dentro del Ejecutivo, con la vicepresidencia y varios ministerios a su cargo.
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Paraguay.
sábado, 2 de mayo de 2009
Brasil prevé adelantar el pago de la energía que recibe de Asunción para ayudar a Lugo.
Noticia:
El Gobierno de Brasil estudia adelantar a Paraguay los pagos por la electricidad que recibe de la presa de Itaipú. Aunque el proyecto pertenece a medias a los dos países, los paraguayos sólo consumen un 5% de su mitad, así que el resto se lo venden a precios preferenciales a los brasileños. Por esta energía, Brasil suele pagar 79,5 millones de euros y ahora sopesa desembolsar unos 165 millones, según reveló ayer el diario Estado de São Paulo. Está previsto que el presidente Lula ponga la oferta sobre la mesa la semana próxima, cuando lo visite su homólogo paraguayo, Fernando Lugo, en Brasil.
No es un secreto que Lugo está pasando momentos críticos en su Gobierno. A la fuerte oposición con la que ya arrancó su mandato en agosto pasado, en las últimas semanas se han sumado los escándalos por las múltiples paternidades del ex obispo. Lula quiere apuntalar la popularidad de su vecino dándole dinero para la caja chica. Con estos fondos, el presidente paraguayo puede poner en marcha algunos de los programas sociales que prometió durante la campaña. Aparte del dinero contante y sonante, Brasil prevé ofrecer a Paraguay una línea de crédito de 760 millones de dólares para la construcción de infraestructuras (puentes, tendidos eléctricos, etcétera).
El grueso de las ayudas que Lula le ofrecerá a Lugo el 7 de mayo no son una novedad. Paraguay ya ha rechazado algunas de ellas en las negociaciones mantenidas entre enero y marzo pasados. No obstante, en Brasilia creen que Lugo necesita fondos urgentes para recuperar su popularidad y que probablemente se haya dado cuenta de que ya no puede sostener su mandato sobre discursos ideológicos, sino que necesita mostrar resultados. Y rápido. Ésta es la principal baza de los brasileños para limar asperezas con Paraguay tras meses de roces por la renegociación del acuerdo de Itaipú y de las tarifas que Brasil paga por el excedente de electricidad que recibe de su socio en la presa.
En plena crisis, Brasilia no quiere renegociar los precios con Paraguay. También rechaza la pretensión paraguaya de reformar la cláusula del acuerdo de Itaipú que le obliga a vender su excedente de energía en exclusiva a Brasil. Asunción sostiene que podría suministrar electricidad a Argentina o Chile a precio de mercado -a pesar de que no hay aún redes de interconexión con estos países-, y ganar más dinero. Brasilia se cierra en banda: una concesión en este sentido tendría un coste político muy alto para el Gobierno de Lula a poco más de un año de las elecciones.
Comentario:
Y quién mejor que Brasil para ayudar a Paraguay.
El Gobierno de Brasil estudia adelantar a Paraguay los pagos por la electricidad que recibe de la presa de Itaipú. Aunque el proyecto pertenece a medias a los dos países, los paraguayos sólo consumen un 5% de su mitad, así que el resto se lo venden a precios preferenciales a los brasileños. Por esta energía, Brasil suele pagar 79,5 millones de euros y ahora sopesa desembolsar unos 165 millones, según reveló ayer el diario Estado de São Paulo. Está previsto que el presidente Lula ponga la oferta sobre la mesa la semana próxima, cuando lo visite su homólogo paraguayo, Fernando Lugo, en Brasil.
No es un secreto que Lugo está pasando momentos críticos en su Gobierno. A la fuerte oposición con la que ya arrancó su mandato en agosto pasado, en las últimas semanas se han sumado los escándalos por las múltiples paternidades del ex obispo. Lula quiere apuntalar la popularidad de su vecino dándole dinero para la caja chica. Con estos fondos, el presidente paraguayo puede poner en marcha algunos de los programas sociales que prometió durante la campaña. Aparte del dinero contante y sonante, Brasil prevé ofrecer a Paraguay una línea de crédito de 760 millones de dólares para la construcción de infraestructuras (puentes, tendidos eléctricos, etcétera).
El grueso de las ayudas que Lula le ofrecerá a Lugo el 7 de mayo no son una novedad. Paraguay ya ha rechazado algunas de ellas en las negociaciones mantenidas entre enero y marzo pasados. No obstante, en Brasilia creen que Lugo necesita fondos urgentes para recuperar su popularidad y que probablemente se haya dado cuenta de que ya no puede sostener su mandato sobre discursos ideológicos, sino que necesita mostrar resultados. Y rápido. Ésta es la principal baza de los brasileños para limar asperezas con Paraguay tras meses de roces por la renegociación del acuerdo de Itaipú y de las tarifas que Brasil paga por el excedente de electricidad que recibe de su socio en la presa.
En plena crisis, Brasilia no quiere renegociar los precios con Paraguay. También rechaza la pretensión paraguaya de reformar la cláusula del acuerdo de Itaipú que le obliga a vender su excedente de energía en exclusiva a Brasil. Asunción sostiene que podría suministrar electricidad a Argentina o Chile a precio de mercado -a pesar de que no hay aún redes de interconexión con estos países-, y ganar más dinero. Brasilia se cierra en banda: una concesión en este sentido tendría un coste político muy alto para el Gobierno de Lula a poco más de un año de las elecciones.
Comentario:
Y quién mejor que Brasil para ayudar a Paraguay.
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Paraguay.
lunes, 13 de abril de 2009
El presidente de Paraguay reconoce que tuvo un hijo cuando era obispo.
Noticia:
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ha reconocido hoy que tuvo un hijo mientras era obispo, después de que el miércoles pasado se presentara contra él una demanda judicial de filiación.
Es cierto que hubo una relación con Viviana Carrillo (la madre del niño)", ha afirmado Lugo en un mensaje a la ciudadanía, en el que aseguró que "ante ello asumo todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho, reconociendo la paternidad del niño".
Lugo, quien renunció a los hábitos para asumir su cargo como presidente en agosto pasado, ha afirmado en un discurso televisado que mantuvo una relación con Viviana Carillo, de 26 años, cuando aún era obispo y que asume todas las consecuencias de sus actos. "Reconozco la paternidad del niño y no daré más declaraciones al respecto", ha dicho.
Este hecho podría convertirse en un duro revés para la imagen de Lugo, quien asumió la Presidencia de Paraguay en agosto de 2008, acabando así con más de seis décadas de Gobiernos de derecha.
Por su parte, la juez Evelyn Peralta ha confirmado esta mañana (por la tarde en España) que ya ha comenzado el juicio de filiación contra el presidente paraguayo, quien ahora deberá reconocer legalmente la paternidad del hijo que tuvo con Viviana Carrillo Cañete hace dos años.
Ésta no es la primera vez que surge una polémica sobre la posibilidad de que Lugo hubiese tenido hijos durante sus oficios como obispo católico. La hermana del presidente y primera dama de Paraguay, Mercedes Lugo, recordó que durante la campaña electoral la oposición "mintió" al decir que había tenido 17 hijos no reconocidos.
Comentario:
La vida privada de Lugo da de que pensar y no da confianza en lo que corresponde a su vida pública. ¿Vicios privados, virtudes públicas?
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ha reconocido hoy que tuvo un hijo mientras era obispo, después de que el miércoles pasado se presentara contra él una demanda judicial de filiación.
Es cierto que hubo una relación con Viviana Carrillo (la madre del niño)", ha afirmado Lugo en un mensaje a la ciudadanía, en el que aseguró que "ante ello asumo todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho, reconociendo la paternidad del niño".
Lugo, quien renunció a los hábitos para asumir su cargo como presidente en agosto pasado, ha afirmado en un discurso televisado que mantuvo una relación con Viviana Carillo, de 26 años, cuando aún era obispo y que asume todas las consecuencias de sus actos. "Reconozco la paternidad del niño y no daré más declaraciones al respecto", ha dicho.
Este hecho podría convertirse en un duro revés para la imagen de Lugo, quien asumió la Presidencia de Paraguay en agosto de 2008, acabando así con más de seis décadas de Gobiernos de derecha.
Por su parte, la juez Evelyn Peralta ha confirmado esta mañana (por la tarde en España) que ya ha comenzado el juicio de filiación contra el presidente paraguayo, quien ahora deberá reconocer legalmente la paternidad del hijo que tuvo con Viviana Carrillo Cañete hace dos años.
Ésta no es la primera vez que surge una polémica sobre la posibilidad de que Lugo hubiese tenido hijos durante sus oficios como obispo católico. La hermana del presidente y primera dama de Paraguay, Mercedes Lugo, recordó que durante la campaña electoral la oposición "mintió" al decir que había tenido 17 hijos no reconocidos.
Comentario:
La vida privada de Lugo da de que pensar y no da confianza en lo que corresponde a su vida pública. ¿Vicios privados, virtudes públicas?
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Paraguay.
domingo, 29 de marzo de 2009
"Somos conscientes de que los cambios van lentos".

Entrevista:
El País de España.
¿Podrá? ¿Podrá el presidente Fernando Lugo y su equipo cambiar las cosas en Paraguay, el país más corrupto de América Latina, en el que la clase dirigente no se ha conformado nunca con robarle al Estado un 40% de sus bienes, como en otros países del área, sino que ha rapiñado casi con el 100%? Los paraguayos decidieron en agosto de 2008 echar del gobierno al Partido Colorado, que llevaba más de 60 años en el poder, y colocaron al frente a un hombre de Iglesia, el hasta entonces obispo Fernando Lugo, de probada honestidad. Han pasado siete meses y empiezan a preguntarse si el presidente podrá hacer frente al bloqueo del Parlamento y si conseguirá sacar su reforma adelante. Lugo reconoce, en conversación con EL PAÍS, en el palacio presidencial de Asunción, que la mayoría de la sociedad está angustiada ante la falta de respuestas rápidas, pero asegura que se han logrado ya algunos avances y renueva su convicción en que logrará responder al ansia de cambio de la sociedad paraguaya.
Pregunta: ¿Tienen razón quienes le critican por excesiva lentitud?
Respuesta: Yo procuro ver desapasionadamente las cosas y creo que hubo avances y, también, cierta falta de velocidad en la expectativa de cambio en la ciudadanía. Para mí, un avance importante fue el cambio en la consideración internacional del país, la voluntad de acompañar el proceso paraguayo, diferenciado de los otros de la región. En el ámbito interno, se esta haciendo una revisión del estado en que estaban las instituciones cuando desembarcamos. El proceso de ir por dentro, limpiar, pulir, dar honor a las instituciones, es muy lento. Aquí los ministerios eran el botín de guerra del partido gobernante. Funcionalizar esos ministerios lleva mucho tiempo, y es verdad que hemos ido a una velocidad más lenta de la que esperaba la ciudadanía. Pero es justo recordar que llegamos al gobierno dentro de una Alianza muy amplia ideológicamente, y sin tener mayoría en el Congreso.
P: Esa es una de las grandes dudas, ¿quiénes son sus aliados para llevar adelante una reforma tan profunda?
R: Necesitamos un Parlamento que no sea obstruccionista. Creo que es importante que analicemos las últimas encuestas, según las cuales el gobierno, con todas las limitaciones, sigue teniendo un índice de popularidad del 72%, frente a un 39% del Parlamento y un 32% del Poder Judicial. Eso debería ayudar a llevar adelante el proceso paraguayo.
P: ¿Quiere decir que puede llevar adelante la reforma apoyándose en ese sostén popular? Algunos grupos afines a su gobierno le reprochan que no impulse usted una mayor movilización popular o un partido político propio.
R: Somos conscientes de que esa aceptación popular debe ser articulada. Nuestros programas y proyectos nacieron de la ciudadanía y yo creo que cuando haya cuestiones evidentes de obstrucción, esa propia ciudadanía sabrá leer los acontecimientos y dar un paso como co-responsables de un proceso que hemos iniciado con ellos.
P: ¿No teme que ese apoyo se vaya diluyendo si la población no aprecia rápidamente una mejora en sus condiciones de vida?
R: Este es un Gobierno que ha salvaguardado el rostro de Paraguay, del país más corrupto de América Latina, el segundo o tercero en el mundo. Ningún ciudadano duda de la gestión transparente y honesta que hacemos y ese es un gran capital. No obstante, somos conscientes de ese peligro. Si esto no se traduce en una gestión eficaz, que de respuestas eficaces a las grandes demandas sociales, históricamente postergadas, puede llegar un momento en que se digan "bueno, hasta aquí hemos llegado, no vemos los signos del cambio".
P: La reforma agraria fue uno de los principales puntos de su proyecto político, pero esta misma semana ha habido manifestaciones de campesinos que protestan por la falta de avances.
R: Para pensar en una reforma agraria eficaz hay que tener en cuenta la estructura de la tenencia de la tierra y también el desarrollo de la producción agraria. Paraguay es uno de los pocos países del mundo donde no existe ni tan siquiera un catastro. El Banco Mundial dio hace años un préstamo de 40 millones de dólares para hacerlo, pero no se ha realizado ni en un 15%. Esa es la realidad. Hay una enorme irregularidad en la tenencia de la tierra pero necesitamos un punto de partida y por eso estamos negociando con organismos internacionales que pueden ayudarnos a hacer ese catastro, un catastro dinámico que nos permita ir avanzando. Además de eso, hemos recuperado ya tierras malhabidas, unas 100.000 hectáreas, y hemos provisto una asistencia institucional en asentamientos rurales que estaban totalmente abandonados, sin presencia alguna del Estado.
P: ¿Es suficiente?
R: Son tres pasos que ya hemos dado, cosas que no podían esperar ni un día más, pero también hemos sido honestos con la ciudadanía al explicarle que la reforma agraria es parte de un proceso largo.
P: Las asociaciones campesinas exigen una reforma más rápida, al menos en cuanto a expropiación de latifundios.
R: Tenemos que aceptar que el fin del latifundio, que los movimientos campesinos toman como bandera, tiene una limitación constitucional. Soy consciente de que si no se cambia la Constitución Nacional, si no se realiza alguna reforma, será imposible hacer una reforma agraria integral.
P: ¿Una reforma constitucional previa?
R: Sin duda. Si se quiere hacer una reforma agraria contundente con transformaciones sociales y tocando la estructura de tenencia de la tierra y el fin del latifundio improductivo, esto debe pasar por una reforma constitucional. Hoy lo que existe son grandes extensiones de tierras en manos de unos pocos, que no son tanto productores latifundistas sino especuladores de la tierra. Mientras no se tenga una política fiscal que grave a las tierras improductivas, mientras no haga ese cambio en la Constitución, va a ser muy difícil realizar esas reformas rápidas que exige gran parte de la ciudadanía.
P: Para cambiar la Constitución, usted necesitaría apoyos parlamentarios grandes, ¿Dónde los encontrará? ¿En el Partido Liberal, en el Colorado?
R: Hoy muchos están convencidos de la necesidad de esa reforma constitucional. La misma Corte Suprema de Justicia, que no goza de mucho prestigio, propone la reforma de la Constitución. Yo creo que esto debe pasar por un gran debate nacional.
P: Ya se que usted no quiere hablar de fechas, pero ¿hay algún proyecto concreto en marcha?
R: Ya hay varios proyectos, hechos por el Colegio de Abogados, por profesores de la Universidad Católica y por algunos constitucionalistas individuales. Un proyecto de Constitución que tiene que ser debatido ampliamente por la ciudadanía antes de llegar a la Asamblea Nacional Constituyente.
P: Si el Parlamento se niega, ¿prevé usted convocar un referéndum para que la población apoye la reforma constitucional?
R: No hay nada que adelantar. Yo creo que hay un sentir generalizado en la ciudadanía y que hay un apoyo implícito a esta reforma constitucional.
P: La Corte Suprema es corrupta. ¿Por qué no la ha cambiado usted?
R: Porque dependen exclusivamente del Parlamento. Hay dos maneras de cambiar a los miembros de la Corte: por renuncia voluntaria o por un juicio político. La renuncia es impensable, porque sus actuales miembros se sienten muy bien donde están, y para el juicio político tendríamos que tener mayoría en el Parlamento y no salen los números. Hay argumentos de sobra para ese juicio político, pero los partidos tradicionales no quieren arriesgarse a perder sus privilegios exponiéndose a jueces más independientes y autónomos.
P: ¿Qué solución hay?
R: Todo gira en torno del cambio constitucional que pueda garantizar, a su vez, el cambio en la Corte Suprema de Justicia.
P: Es imposible hablar de Paraguay sin plantear el tema de Itaipú, la presa hidroeléctrica que comparten con Brasil. Ustedes exigen disponer libremente de su 50% de energía y no estar obligados a vender a Brasil toda la que no utilizan. Brasil no aceptan la reforma del tratado, pero ofrece un programa que en el fondo significaría aumentar el precio. ¿Para Paraguay es un tema de soberanía, todo o nada, o es posible una negociación sobre precios?
R: Queremos recuperar la soberanía energética, pero entendemos que esto se pueda lograr gradualmente. Si hoy Brasil nos dijera: "Tienen libre disponibilidad de la energía al 50%", resultaría que nosotros no podríamos hacer uso de ella porque no tenemos la infraestructura necesaria, ni para usarla ni para llevarla a otro lado. Por eso, nuestra propuesta es también progresiva. Queremos que antes de 2023, cuando vence el tratado, en 2013, nosotros ya podamos decir que somos miembros plenos de Itaipú y que tenemos derecho a vender a terceros o al mercado brasileño fijando el precio.
P: Tengo entendido que acaba de aplazar un viaje a Brasil precisamente por falta de acuerdos.
R: Sí, el viaje se ha aplazado justamente porque no había acuerdos para firmar con el presidente Lula. Pero ahora estaremos juntos en Qatar y posiblemente en Trinidad y Tobago, y creo que esos encuentros pueden ser los previos a la visita oficial a Brasil
Comentario:
Una herencia de la dictadura. ¿Cómo esperan que con un legado tan pesado, puedan cambiar las cosas de un día para otro?
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Paraguay.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Los paraguayos confían en Lugo tras 100 días de gobierno.
Noticia:
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cumplió ayer sus primeros 100 días de gobierno sin grandes avances en sus promesas de cambio, aunque los paraguayos, que califican de "regular" su gestión, mantienen la esperanza en su administración.
Lugo, que fue obispo durante una década, asumió la Presidencia el 15 de agosto tras una victoria histórica al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) en las elecciones de abril y terminar así con seis décadas de poder hegemónico del Partido Colorado.
Según el analista Alfredo Boccia, los primeros 100 días de Lugo indican que sus "metas no están claras todavía porque hay mucha improvisación" en su administración.
Además, la "lentitud" en la aplicación de políticas de renovación "choca con las expectativas de cambio que se había generado en la población" con la llegada al poder de quien había sido obispo católico en una de las diócesis más pobres, San Pedro.
Lugo renunció a su condición clerical en 2005 para dedicarse a la política y la Santa Sede le confirmó la recuperación del estado laical poco antes de que asumiera el cargo. Según Boccia, "da la impresión de que Lugo tiene como prioridad la estabilidad y la gobernabilidad en estos primeros meses".
Por su parte, el ex senador y también analista Gonzalo Quintana, opinó que "el presidente tiene un proyecto de cambio que no está en condiciones de imponer o compartir con la sociedad, porque considera que no está receptiva o madura para eso".
Primeras medidas
Entre las principales medidas del Gobierno de Lugo destaca la creación de la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria para afrontar el conflicto en el campo por las amenazas de ocupaciones de tierras.
También ha establecido la gratuidad de cirugías, cuidados intensivos y otras asistencias en todos los hospitales públicos, y ha acometido la reforma de la cúpula militar. Según dos encuestas publicadas ayer, la mayoría de los paraguayos califica de "regular" su gestión.
El diario La Nación destaca que el 47,9% de los encuestados por la empresa Ati Snead Consultores del 10 al 19 de noviembre calificó de "regular" la gestión de Lugo, el 37,1% la consideró "buena" y el 7,7%, "muy buena". Ultima Hora publicó un sondeo de la consultora GEO en el que el 46,2% consideró también como "regular" la gestión del Gobierno en esta etapa; el 32%, "buena"; el 12,5%, "mala"; y el 6,3%, "muy buena".
Comentario:
Frente a esta buena calificación, el presidente Lugo tiene que aprovechar y avanzar en los cambios que espera su pueblo.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cumplió ayer sus primeros 100 días de gobierno sin grandes avances en sus promesas de cambio, aunque los paraguayos, que califican de "regular" su gestión, mantienen la esperanza en su administración.
Lugo, que fue obispo durante una década, asumió la Presidencia el 15 de agosto tras una victoria histórica al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) en las elecciones de abril y terminar así con seis décadas de poder hegemónico del Partido Colorado.
Según el analista Alfredo Boccia, los primeros 100 días de Lugo indican que sus "metas no están claras todavía porque hay mucha improvisación" en su administración.
Además, la "lentitud" en la aplicación de políticas de renovación "choca con las expectativas de cambio que se había generado en la población" con la llegada al poder de quien había sido obispo católico en una de las diócesis más pobres, San Pedro.
Lugo renunció a su condición clerical en 2005 para dedicarse a la política y la Santa Sede le confirmó la recuperación del estado laical poco antes de que asumiera el cargo. Según Boccia, "da la impresión de que Lugo tiene como prioridad la estabilidad y la gobernabilidad en estos primeros meses".
Por su parte, el ex senador y también analista Gonzalo Quintana, opinó que "el presidente tiene un proyecto de cambio que no está en condiciones de imponer o compartir con la sociedad, porque considera que no está receptiva o madura para eso".
Primeras medidas
Entre las principales medidas del Gobierno de Lugo destaca la creación de la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria para afrontar el conflicto en el campo por las amenazas de ocupaciones de tierras.
También ha establecido la gratuidad de cirugías, cuidados intensivos y otras asistencias en todos los hospitales públicos, y ha acometido la reforma de la cúpula militar. Según dos encuestas publicadas ayer, la mayoría de los paraguayos califica de "regular" su gestión.
El diario La Nación destaca que el 47,9% de los encuestados por la empresa Ati Snead Consultores del 10 al 19 de noviembre calificó de "regular" la gestión de Lugo, el 37,1% la consideró "buena" y el 7,7%, "muy buena". Ultima Hora publicó un sondeo de la consultora GEO en el que el 46,2% consideró también como "regular" la gestión del Gobierno en esta etapa; el 32%, "buena"; el 12,5%, "mala"; y el 6,3%, "muy buena".
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Frente a esta buena calificación, el presidente Lugo tiene que aprovechar y avanzar en los cambios que espera su pueblo.
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