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martes, 15 de diciembre de 2009

Deja 20 muertos explosión al este de Paquistán.

Noticia:


Veinte personas murieron hoy y unas 30 resultaron heridas en una explosión registrada cerca de la residencia de un alto cargo en la provincia paquistaní oriental de Punyab, según fuentes de los servicios de rescate citadas por las cadenas de televisión del país.

El atentado tuvo lugar en el municipio de Dera Ghazi Khan, en el centro de Paquistán, y su objetivo era el consejero del jefe del gobierno provincial, Zulfiqar Khosa, aseguró a Express TV el comisario de la Policía local, Hasan Iqbal Malik.

Khosa, que resultó ileso pues se encontraba fuera de su residencia, es un destacado miembro de la Liga Musulmana-N, que gobierna en la provincia de Punyab.

El estallido, que fue de gran intensidad, causó el derrumbamiento de dos sucursales bancarias y se registró en el área del mercado de Khosa de la ciudad, una de las más pobladas de la provincia.

Algunos de los heridos, entre los que hay mujeres y niños, se encuentran en estado crítico y decenas de personas continúan atrapadas entre los escombros, explicó Malik.

Khosa, citado por el canal Dawn TV, dijo que se trató de un atentado con un vehículo cargado con explosivos, que fue empotrado contra su domicilio, aunque distintas fuentes policiales dijeron que la residencia del político sólo resultó dañada.

Las fuerzas de seguridad se desplegaron en la zona del ataque mientras los hospitales cercanos declararon el estado de emergencia.

En un comunicado, el primer ministro del país, Yusuf Razá Guilani, condenó la acción terrorista y ordenó a las autoridades el despliegue de la ayuda necesaria para asistir a las víctimas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

8 muertos en nuevo ataque de EU en Paquistán.

Noticia:


Al menos ocho personas han muerto en un nuevo ataque con misiles supuestamente lanzados por un avión no tripulado de EU en una zona tribal paquistaní fronteriza con Afganistán, informó hoy una fuente oficial.

Dos misiles impactaron en una residencia en la zona de Machikhel, de la demarcación de Waziristán del Norte, donde ayer se registró otra acción similar que acabó con la vida de al menos cuatro personas, según la fuente, citada por la cadena privada "Dawn".

El ataque coincide con la visita hoy a Paquistán del director de la Agencia Central de Inteligencia de EU (CIA), Leon Panetta, quien tiene previsto reunirse con varias autoridades políticas y militares paquistaníes.

Las acciones de los aviones-espía estadounidenses son habituales en el conflictivo cinturón tribal paquistaní, donde buscan refugio miembros de la insurgencia talibán y de la red terrorista Al Qaeda.

Para combatir la insurgencia, el ejército de Paquistán lanzó hace poco más de un mes una ofensiva a gran escala contra los extremistas en el distrito vecino de Waziristán del Sur, principal refugio de los talibanes paquistaníes.

Desde el inicio de esa operación, bautizada como "Rah-e-Nijat" (Camino de la Liberación), al menos 552 integristas y 63 militares han perdido la vida, según los partes militares que carecen de comprobación independiente y no incluyen a civiles.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Dos atentados contra edificios de la agencia de seguridad paquistaní dejan 14 muertos.

Noticia:


Al menos 14 personas han muerto en dos atentados suicidas registrados en el noroeste de Pakistán contra dos edificios de las fuerzas de seguridad, han informado distintas fuentes oficiales citadas por los medios paquistaníes.

Los ataques se han perpetrado en la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP). El más grave ha tenido lugar en la capital, Peshawar, donde han muerto ocho personas y 30 han resultado heridas. El otro atentado ha dejado seis muertos en la ciudad de Bannu, según fuentes citadas por el canal Dawn.

En el ataque de Peshawar, una fuerte explosión se ha registrado a las 06.45 hora local (02.45 hora peninsular española) frente a un estadio del Ejército, y ha tenido como supuesto objetivo un edificio de los servicios de inteligencia paquistaníes situado en la zona.

Los heridos han sido trasladados a los hospitales cercanos, según una fuente oficial citada por Dawn, que precisa que la mayoría de las víctimas son civiles.

Los equipos de rescate se han trasladado al lugar de los hechos, en la carretera de Khyber. Podría haber personas atrapadas entre los escombros de los edificios afectados por la explosión.

La policía ha acordonado el lugar de la explosión y ha cerrado la zona al tráfico, mientras que las autoridades han ordenado el cierre de las escuelas cercanas, informa el canal paquistaní Express.

Destruido por completo

El ataque suicida en Bannu, también en la NWFP pero limítrofe con las zonas tribales de Waziristán del Norte y del Sur, ha tenido como objetivo destruir la comisaría de Policía de la zona de Bakakhel, según una fuente citada por Dawn.

De acuerdo con Express, el edificio de la policía ha quedado destruido por completo, aunque las fuerzas de seguridad han tomado el control de la situación y han arrestado a un sospechoso.

Pakistán atraviesa desde principios de octubre una ola de violencia terrorista que ha dejado más de 400 muertos en una veintena de atentados contra mercados, edificios de las fuerzas de seguridad o autoridades políticas y militares.

La ciudad de Peshawar ya sufrió a comienzos de esta semana dos ataques suicidas que causaron la muerte de 18 y 4 personas en un mercado de ganado y un puesto policial, respectivamente.

La mayoría de los ataques han sido reivindicados por la insurgencia talibán paquistaní, en cuyo feudo máximo, la región tribal de Waziristán del Sur, el Ejército inició hace algo más de tres semanas una operación a gran escala.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Aumentan a 36 los muertos por el atentado en noroeste de Paquistán.

Noticia:


El número de fallecidos por el atentado suicida registrado este martes en las inmediaciones de un mercado céntrico de la localidad de Charsadda (noroeste de Paquistán) ha ascendido a 36, informó hoy a Efe un portavoz oficial.

Más de 70 personas resultaron heridas en el ataque, perpetrado por un suicida que hizo detonar una carga explosiva de unos 60 kilogramos frente al principal bazar de la localidad, situada en la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), dijo el portavoz del Gobierno regional Zahid Bunairi.

No obstante, una fuente policial de Charsadda consultada hoy por Efe situó el número de muertos en 25, aunque coincidió con el portavoz gubernamental en el número de heridos.

Entre las víctimas, todas ellas civiles, hay muchas mujeres y niños, mientras que más de cincuenta comercios y decenas de vehículos resultaron dañados por la explosión.

Paquistán sufre desde principios de octubre una ola de violencia terrorista que ha causado al menos 416 muertos en una veintena de atentados contra mercados, edificios de las fuerzas de seguridad o autoridades políticas y militares.

La mayoría de los ataques han sido reivindicados por la insurgencia talibán paquistaní, contra la cual el Ejército inició hace algo más de tres semanas una ofensiva en el feudo rebelde de Waziristán del Sur.

La ofensiva en este distrito fronterizo con Afganistán se ha cobrado la vida de 492 insurgentes y 46 soldados hasta la fecha, según cálculos militares que carecen de comprobación independiente y no incluyen a civiles.

martes, 10 de noviembre de 2009

Atentado deja 20 muertos en Paquistán.

Noticia:


Al menos 20 personas murieron y más de 40 resultaron heridas en un atentado suicida registrado hoy en las inmediaciones de un mercado de la localidad de Charsadda, en el noroeste de Paquistán, informó una fuente policial.

El suicida detonó la carga explosiva que portaba en un coche en torno a las 16:20 horas locales cerca del principal bazar de Charsadda, capital de un distrito homónimo situado en la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste, según la fuente.

Más de cincuenta comercios y varios vehículos resultaron dañados por el artefacto explosivo, según fuentes policiales citadas por diversos medios paquistaníes.

Los heridos fueron trasladados a un hospital cercano y la Policía acordonó la zona en la que se registró la acción terrorista, que ya ha sido condenada por el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, en un comunicado difundido por su oficina.

Charsadda se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad de Peshawar, que en los últimos dos días ha sido objeto de dos atentados suicidas, en un mercado de ganado y un puesto policial, que causaron la muerte de 18 y 4 personas, respectivamente.

El Ejército paquistaní mantiene desde hace algo más de tres semanas una gran ofensiva contra la insurgencia talibán en su principal feudo, la región tribal de Waziristán del Sur, en la frontera con Afganistán.

jueves, 5 de noviembre de 2009

ONU verifica en 165 mil número de desplazados en Paquistán.

Noticia:


La ONU rebajó hoy la cifra de desplazados por la operación militar en la región tribal paquistaní de Waziristán del Sur a 165 mil tras una primera verificación de sus datos, e hizo un llamamiento a Ejército y talibanes para que garanticen la seguridad de los civiles.

"Estamos muy preocupados, nuestra prioridad es garantizar la seguridad de los civiles. Se tiene que evitar el impacto del conflicto sobre ellos", advirtió Martin Mogwanja, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU en Paquistán, en una rueda de prensa celebrada en Islamabad.

Acompañado de otros portavoces del organismo multilateral, Mogwanja aseguró que "a pesar de las dificultades" su institución está comprometida a continuar con la asistencia a los desplazados "sobre el terreno" a través de agencias humanitarias locales.

La ONU había anunciado este lunes que reducirá su personal en las regiones tribales paquistaníes y en la vecina Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) debido al empeoramiento de la seguridad en esas zonas, donde mantendrá sólo a los trabajadores "vitales" para atender operaciones "de emergencia".

Por su parte, el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Kilian Kleinschmidt, detalló que las autoridades paquistaníes ya han verificado parte de los datos de las 46 mil familias o 330 mil personas que supuestamente se habían registrado como desplazados de Waziristán del Sur.

El portavoz de ACNUR cifró ahora en 22 mil familias o 165 mil civiles el número de desplazados de este distrito tribal fronterizo con Afganistán que han sido verificados, tras descartar más de 20% de los registros hasta la fecha por duplicación o por pertenecer a otras zonas.

No obstante, Kleinschmidt estimó que el número de civiles que han huido del conflicto podría llegar hasta 35 mil familias o 255 mil individuos una vez se haya completado la revisión.

"Hemos preparado alimentos y tiendas de campaña para 35 mil familias", expuso.

Los datos incluyen tanto a las personas que abandonaron Waziristán en junio, cuando el Ejército inició la "fase preparatoria" de la ofensiva, como los que lo han hecho desde el inicio de los combates hace casi tres semanas.

La fuente subrayó que la mayoría de los civiles se encuentran en los distritos vecinos de Tank y Dera Ismail Khan, en la NWFP, donde de momento no se ha establecido ningún campo de acogida.

Los desplazados de Waziristán -que tiene una población de unas 500 mil personas- se suman a los algo más de un millón que aún continúan lejos de sus hogares por las operaciones llevadas a cabo por el Ejército paquistaní desde 2008 en diversas áreas del noroeste del país, según datos de la ONU.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Diez muertos y varios heridos por explosión en Paquistán.

Noticia:


Al menos 10 personas han muerto y varias sufrieron heridas hoy en una explosión registrada frente a un céntrico hotel de la ciudad paquistaní de Rawalpindi, próxima a Islamabad, informaron fuentes de los servicios de rescate al canal televisivo Dawn.

La explosión tuvo lugar a las 10.40 horas locales (05.40 GMT) delante del hotel Shalimar, al que han llegado ya varios equipos de rescate y las fuerzas de seguridad, que han acordonado la zona, según distintos medios.

viernes, 30 de octubre de 2009

El martirio de Peshawar.

Noticia:


La vida ha llegado a un punto muerto para Rubina Ajmal desde que el miércoles un coche explotó junto a un mercado de la ciudad de Peshawar lleno de mujeres que compraban ropa y cosméticos y acabó con la vida de más de 100 personas.

Serán pocas las paquistaníes que se atrevan a salir de casa en las próximas semanas, por lo que Rubina, de 35 años, ha tenido que cerrar su salón de belleza, la única fuente de ingresos que tenía desde que su marido murió en un accidente de coche, hace tres años.

“Todo el mundo está asustado en esta ciudad, nadie sabe dónde o cuándo detonará la próxima bomba”, explica. “No tiene sentido dejar la tienda abierta cuando no va a venir ningún cliente”.

Los mercados, parques y restaurantes de Peshawar, capital de la provincia paquistaní de la Frontera Noroeste, quedaron desiertos a principios de mes, cuando los talibanes prometieron vengarse por la ofensiva militar contra su feudo de Waziristán Sur, una zona montañosa cerca de la frontera con Afganistán. Los únicos negocios que florecen ahora en Peshawar son las funerarias y las farmacias, según comentan sus habitantes con sarcasmo. Cerca de 170 personas han muerto y centenares han resultado heridas en los peores cuatro atentados de octubre.

Muchas compañías aéreas han dejado de volar a la localidad, que en otro tiempo fue conocida como “la ciudad de las flores”. Los periodistas son los únicos occidentales que se atreven a viajar a la convulsa zona. Parece que los talibanes están logrando infundir miedo en la población, mientras que el gobierno paquistaní tendrá difícil proclamar su victoria en Waziristán Sur, al menos en los próximos dos meses. Los talibanes no tienen capacidad para imponerse al Ejército de 600 mil efectivos de un país que además posee armas nucleares, pero han logrado paralizar parcialmente la vida de las grandes ciudades paquistaníes atacando lugares significativos como cuarteles militares, academias de policía, universidades y lugares de negocios.

La situación en la capital, Islamabad, no es tan mala como en Peshawar, pero la ciudad parece estar en estado de sitio. Fuerzas de seguridad armadas hasta los dientes patrullan las calles y largas colas de vehículos esperan en puestos de control instalados en casi todas las avenidas. Algo parecido ocurre en Lahore, la ciudad de la cultura, con más de siete millones de habitantes. El número de espectadores en cines y teatros ha caído hasta un 80%, explica el presidente de la asociación de exhibidores de películas, Jahanzaib, Baig, al diario The News Daily. “Teniendo en cuenta que los talibanes desaprueban cualquier actividad cultural, incluidas las películas, la danza o cualquier otra forma de actuación, la gente asume que podrían atacar cines y teatros”, asegura. En las pequeñas ciudades repartidas por todo el país también se percibe miedo y ansiedad, explica el rotativo liberal Dawn en un editorial. “Todo lo que sabe la gente es que hay un oscuro enemigo dentro del país capaz de golpear a su antojo”.

Ayesha Siddiqa, una experta en defensa, cree que las tácticas de los talibanes podrían complicar los esfuerzos que hace el gobierno de Paquistán en contra del terrorismo. “Por el momento la mayoría de los paquistaníes apoyan las acciones en contra de las milicias, pero los ataques sostenidos probablemente dividirán a la opinión pública, especialmente por los medios que describen continuamente esta situación como el coste de la alianza de Paquistán con Estados Unidos”, explica Siddiqa. La muerte y destrucción podrían llevar a la población civil a cuestionar la utilidad de operaciones militares contra los talibanes.

Pero el miedo podría provocar también la reacción contraria. Siddiqa cree que la escalada de atentados talibanes aislará a éstos en las comunidades en las que operan.

jueves, 29 de octubre de 2009

Huir de la guerra a lomos de burro.

Noticia:


Banghasa acaba de llegar a Islamabad y ya echa de menos las montañas de Waziristán. Hace demasiado calor para ella. Pero las altas temperaturas de la capital paquistaní no son nada comparado con lo que ha dejado atrás. "Cuando los bombardeos alcanzaron Lhada, sentimos que no estábamos seguros y decidimos irnos", cuenta Nasima Khan, una de sus nietas. Así fue como la familia Khan (tres hombres, cinco mujeres y cuatro niños) emprendió, con la ayuda de sus tres burros, un largo y peligroso viaje de 23 horas a pie por caminos de montaña para ponerse a salvo.

"Salimos a las cuatro de la madrugada del pasado miércoles", refiere Nasima, de 26 años y madre de dos niños, sentada en el suelo de la casa de los parientes que les han acogido. "Los bombardeos de los helicópteros habían empezado un par de semanas antes, pero las bombas caían en las montañas", precisa. Así que los Khan no hicieron demasiado caso a las advertencias del Ejército para que abandonaran la zona.

Los Khan pertenecen a un clan de los mehsud, la tribu pastún contra cuyo territorio el Ejército lanzó hace 10 días la Operación Camino de Salvación por su apoyo a los talibanes. A partir de ese momento, el peligro se hizo más evidente. "En una casa cercana, una bomba mató a cuatro personas e hirió a nueve; en otra, hubo un muerto y ocho heridos", relata la joven poniendo en evidencia la versión oficial que nunca menciona víctimas civiles. Fue entonces cuando los hombres decidieron que había llegado el momento de marcharse. Cargaron dos baúles con las pertenencias familiares en uno de sus tres burros, subieron a la abuela Banghasa en otro, y en el tercero se iban turnando las mujeres con los niños.

"Todavía era de noche y hacía frío", recuerda Nasima, que, como sus cuñadas Rahmana y Balana, iba preocupada de que los críos, adormilados, no se cayeran del burro y se despeñaran por algún precipicio. El camino que enfilaron transcurre entre montañas en torno a los 3.500 metros de altura, un paisaje que en invierno cuando está nevado recuerda a Suiza, pero que en esta época es un secarral pedregoso.

"No tomamos la carretera principal porque estaba bloqueada por el Ejército", explica Nasima a través de su primo Ibrahim, que hace de intérprete. Sólo ese lazo familiar permite que un hombre esté presente en la conversación, ya que la tradición pastún impone la segregación de sexos (purdah).

"Como estábamos a tanta altura, las explosiones se oían con mayor intensidad. Pasamos mucho miedo", admite la mujer. "El Ejército debería haber dejado un camino seguro para que pudiéramos salir", se quejan. Como los Khan, cerca de 14.000 familias han abandonado la zona desde el inicio de los combates, según datos de la ONU, lo que eleva el total a 26.165 (unas 209.000 personas) desde que se anunció la operación a finales de junio.

¿Y los talibanes? ¿No encontraron ninguno por el camino? Las mujeres dicen que no. Aunque es improbable que se diferencien en su apariencia del resto de los hombres locales. En estas regiones, todo varón adulto que se precie va armado y tanto el turbante como la barba constituyen una seña de distinción. Incluso la moral conservadora de los milicianos islamistas no es muy diferente de la tribal. Pero aquéllos han destruido las estructuras tribales y desatado una lucha de poder que ahora enfrenta a algunos clanes con el Gobierno y entre sí.

"Los mehsud no apoyamos a los talibanes", interviene Ibra-him, que habla con desprecio de Hakimullah Mehsud, el líder de los talibanes y primo lejano suyo. "Hasta que se unió a ellos, no era nadie", señala.

El asunto no impresiona a sus primas, que insisten en la poca delicadeza de los militares. "En cada puesto de control se empeñaban en registrar todas nuestras pertenencias, lo que les llevaba casi una hora", subraya Nasima. El primero al salir de Ladha, otro al llegar a Makin y el último antes de alcanzar la seguridad de Razmak, donde ya pudieron alquilar una furgoneta, aunque, eso sí, a un precio prohibitivo. "Nos cobraron tres veces más de lo normal por llevarnos a Mir Ali", apunta molesta a pesar de que, como el resto de las mujeres de Ladha, nunca ha ido a la escuela y no sabe leer ni escribir.

Una vez que la familia estaba a salvo, el patriarca regresó con los tres burros para ocuparse de las cabras que dejó desatendidas y que constituyen su principal fuente de ingresos. Aún les quedaba otro trayecto en microbús hasta Banu y desde allí hasta la estación de Pir Wadha, a las afueras de Islamabad, donde Ibrahim les recogió a la una de la madrugada del pasado viernes. "Estaban exhaustos", asegura.

Fuerza bruta sin reformas.

Noticia:


El portavoz del Ejército paquistaní, el general Athar Abbas, y el ministro de Información, Qamar Zamna Kaira, volvieron a comparecer ayer conjuntamente ante la prensa para dar cuenta de los avances militares en la Operación Rah-e Nuat (Camino de Salvación). Pero incluso quienes apoyan esa intervención contra los talibanes en Waziristán del Sur dudan de que sólo con medidas militares pueda vencerse a la insurgencia. "Se necesita un cambio de mentalidad, de la percepción estratégica", asegura a EL PAÍS Ayesha Siddiqa, autora de Military Inc., un libro clave sobre el control del Estado paquistaní por los militares. "Lo más importante es definir adónde queremos ir, qué relaciones queremos tener con Estados Unidos, con India, con Afganistán... En definitiva, decidir qué tipo de país queremos ser". Hasta ahora los paquistaníes han sido un rehén de las ambiciones de sucesivos Gobiernos civiles y militares.

"La islamización de la educación y la sociedad ha abocado progresivamente a Pakistán hacia el extremismo islámico", constata por su parte Marco Mezzera en el informe que ha escrito para el Centro Noruego de Construcción de la Paz. Para este estudioso, "la necesidad más urgente es que se restablezca un Estado legítimo y efectivo, y se dote a los paquistaníes de una democracia sustancial".

En ningún lugar es mayor el abismo entre las instituciones del Estado y la sociedad que en las áreas tribales fronterizas con Afganistán, donde se concentran los talibanes y sus aliados extranjeros. La talibanización y la fuerza militar bruta han destruido su infraestructura.

"El Estado haría mejor en combatir el extremismo religioso extendiendo los derechos constitucionales y expandiendo las oportunidades económicas", señala Samina Ahmed, directora para Asia del Sur del International Crisis Group. En su último análisis, ese centro de estudios para la resolución de conflictos considera "improbable que la operación en Waziristán del Sur vaya a lograr frenar el avance del extremismo religioso, a menos que el Gobierno de Pakistán ponga en marcha reformas políticas en esa parte del país".

miércoles, 28 de octubre de 2009

Atentado en Pakistán deja 90 muertos.

Noticia:


Pakistán sufrió hoy el ataque terrorista más sangriento de los últimos dos años, con la muerte de 90 personas por la explosión de un coche bomba en Peshawar (noroeste), el mismo día en que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, comenzó su primera visita oficial al país.

El ataque, que tuvo lugar en torno a las 13:20 hora local (07:20 GMT) en un mercado de una zona céntrica de la capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste, causó la muerte de al menos 90 personas y heridas a 170, informó una fuente del hospital "Lady Reading" , al que fueron trasladadas las víctimas.

De acuerdo con esta versión, entre los fallecidos hay decenas de mujeres y niños y 60 heridos se encuentran en estado crítico.

El artefacto, con una carga explosiva de unos 150 kilogramos, estaba situado en el interior de un vehículo y fue detonado en el Peepal Mandi Bazaar, un pequeño pero concurrido mercado de Peshawar, según explicó a Efe una fuente policial.

La explosión destruyó decenas de vehículos, casi una treintena de comercios, muchos de los cuales estuvieron durante horas en llamas, y provocó el derrumbe de hasta seis edificios, según diversas fuentes policiales citadas por los medios paquistaníes.

Horas después del atentado, los equipos de rescate continuaban retirando cadáveres de los escombros y las autoridades temen que aún haya personas atrapadas.

Tanto el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, como el presidente, Asif Alí Zardari, condenaron el ataque, que se enmarca en una ola terrorista que ha sacudido diversos puntos del país durante las últimas semanas y ha dejado unos 300 muertos.

El atentado es el mayor que sufre Pakistán desde el 18 de octubre de 2007, cuando un suicida acabó con la vida de unas 150 personas a la llegada a la ciudad de Karachi (sur) de la ex primera ministra Benazir Bhutto, quien falleció en otro ataque dos meses después.

La acción terrorista de hoy fue perpetrada pocas horas después de la llegada de Clinton a Islamabad para una visita de tres días.

En una rueda de prensa junto a su homólogo paquistaní, Shah Mehmud Qureshi, transmitida por los canales del país, la secretaria de Estado estadounidense prometió a Pakistán "toda la ayuda necesaria" para derrotar al terrorismo.

"Esta lucha no es sólo la de Pakistán. Los extremistas quieren destruir lo que nos es querido. Es también nuestra lucha. Estamos hombro con hombro con vosotros y os vamos a dar toda la ayuda que necesitéis para conseguir vuestro objetivo", dijo Clinton.

La diplomática aplaudió las operaciones en marcha del Ejército contra la insurgencia talibán en varias áreas del noroeste del país y abogó por "construir una relación basada en el respeto mutuo" .

Qureshi sostuvo que Pakistán ha entrado en una "fase crítica" en la lucha contra la insurgencia y reiteró que ningún atentado frenará la determinación de su Gobierno en derrotar al terrorismo.

"Matando a inocentes no minaréis nuestra determinación, no se verá afectada. Vamos a seguir luchando. Sabemos que estáis huyendo, que os hemos derrotado en el valle de Swat y os derrotaremos en Waziristán del Sur. Queremos la estabilidad de Pakistán" , subrayó.

Tras la operación de primavera en Swat, el Ejército lanzó hace once días otra gran ofensiva en la región tribal de Waziristán del Sur, feudo principal de los talibanes paquistaníes, en la frontera con Afganistán.

Según la ONU, unos 125 mil civiles han huido de los combates, en los que 25 insurgentes han muerto en las últimas 24 horas, de acuerdo con el Ejército, que aseguró que ha conseguido "cercar" el "bastión" talibán de Kaniguram.

La visita de Clinton tiene lugar pocas semanas después de que el Congreso estadounidense aprobara una ley que otorga 7 mil 500 millones de dólares de ayuda a Pakistán para programas económicos y sociales durante los próximos cinco años.
La ley, que ha causado polémica en la cúpula militar y la oposición política paquistaníes por considerar que ciertas condiciones para la entrega de la ayuda suponen una injerencia en sus asuntos internos, persigue incentivar a Islamabad en la lucha contra la red terrorista Al Qaeda y los talibanes.

martes, 27 de octubre de 2009

Pakistán detiene a 11 iraníes, tres de ellos 'pasdaran'.

Noticia:


Pakistán detuvo ayer a 11 uniformados iraníes a los que acusa de haber cruzado ilegalmente la frontera entre los dos países, según varios medios locales. Inicialmente, los portavoces paquistaníes los identificaron como miembros de la Guardia Revolucionaria, aunque más tarde dijeron que sólo los tres de más graduación lo eran y que el resto se trataba de guardafronteras.

El incidente se produce apenas una semana después de que un responsable de ese ejército paralelo iraní dijera que Islamabad debía autorizarles a perseguir a los terroristas en su territorio. "Lo hacen constantemente", declaró el analista de seguridad y ex militar paquistaní Ikram Sehgal en DawnTV. Sehgal opinó que se trataba de "un asunto preocupante".

Sin embargo, no está claro si se ha tratado de una violación accidental porque los uniformados estuvieran persiguiendo a algún presunto miembro del grupo armado suní Jundollah, o de un incidente más serio. Las fuerzas iraníes han intensificado sus acciones en la zona fronteriza a raíz del atentado de ese grupo baluchi, que hace nueve días mató a 42 personas, incluidos 15 pasdaran, en la provincia de Sistán-Baluchistán.

Según la cadena estatal iraní PressTV, los detenidos son policías que perseguían a contrabandistas de gasolina. Las detenciones se produjeron en Mashkhel, a cuatro kilómetros de la frontera.

lunes, 26 de octubre de 2009

Víctimas sin rostro en Waziristán.

Reportaje:

El País de España.

Al menos 155.000 personas han tenido que abandonar sus hogares y sus fuentes de ingresos por la operación del Ejército paquistaní en Waziristán del Sur. La prohibición oficial de que los extranjeros acudan a la zona de combates y a las comarcas vecinas les ha convertido en un número sin nombre ni rostro. La falta de seguridad en Dera Ismail Khan y Tank, donde han buscado refugio, incluso ha impedido que la ONU reparta ayuda este mes. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha denunciado esa falta de acceso. Nadie sabe cuántos civiles han perdido la vida.

“El reto ahora es tener acceso a los desplazados”, afirma el coordinador humanitario de la ONU para Pakistán, Martin Mogwanja. Según él, la ONU está preparada para hacer frente a la crisis y ya ha repartido comida y otros productos de primera necesidad en agosto y septiembre, a través de las ONG locales con las que colabora. No ha podido distribuir la ayuda para octubre. “A medida que el Ejército preparaba su operación militar, los insurgentes también aumentaron sus actividades y se hizo mucho más difícil para el Gobierno garantizar la seguridad”, explica.

El CICR también ha denunciado “restricciones muy severas” para los trabajadores humanitarios. “Es imperativo poder facilitar atención médica eficaz y sin restricciones a los enfermos y heridos, y asistencia a los desplazados y a las familias que les acogen”, recordó el viernes el jefe de operaciones del CICR para Asia del Sur, Jacques de Maio, quien se quejó de la escasa información sobre lo que pasa en la zona.

“Estamos atrapados entre el Gobierno y los talibanes”, declaraba Mohammad Roshan, un residente de Waziristán del Sur, a la BBC. “Hemos perdido todo y estamos atrapados aquí hasta que acaben los combates”. Otros testimonios recogidos por la prensa local hablan de falta de ayuda cuando logran salir de la zona de combates. Algunos incluso apuntan a que se trata de un castigo de las autoridades hacia los Mehsud, la tribu que aporta el grueso de las fuerzas a los talibanes paquistaníes. El ministro de información, Qamar Zaman Kaira, negó ese extremo y aseguró que se les estaba prestando toda la ayuda posible.

“Hemos recibido quejas, pero no es posible verificarlas porque no se nos permite desplazarnos allí”, admite Ali Dayan Hasan, investigador principal para Human Rights Watch en Pakistán.

Esta vez no hay campamentos. Al rechazo que las poblaciones tribales sienten a compartir espacios con extraños, se suma que los waziris abandonan cada año las montañas antes de la llegada del invierno y suelen tener acomodo en las llanuras de Dera Ismail Khan. Por eso, las autoridades se han limitado a abrir cinco puntos de registro de desplazados en la capital de ese distrito, que tiene el mismo nombre, y en la localidad de Tank, en las que muchos han sido acogidos por parientes. Ese registro es el que, en teoría, da acceso a la ayuda.

“En los últimos 10 días han llegado unas 75.000 personas”, señala el coordinador humanitario de la ONU, cuya agencia para los refugiados, ACNUR, colabora en las tareas de registro. Otros 80.000 se habían inscrito antes de que se iniciara la ofensiva terrestre, lo que eleva la cifra de desplazados 140.000. Al lado de los casi dos millones que abandonaron el Valle del Swat y los distritos vecinos la primavera pasada, parece una cifra modesta. Sin embargo, comparativamente es igual o más grave, ya que las operaciones militares se concentran en un tercio de Waziristán del Sur, cuya población total se estima en 600.000 personas.

Además, debido al bloqueo de carreteras, es posible que algunas familias desplazadas no hayan logrado llegar a los puntos de registro. El diario The News se hacía eco ayer de que al menos 593 familias arribaron a Dera Ismail Khan, después de un largo rodeo de 12 horas, al sur de la zona de combates. Nadie sabía cuántas más se habían quedado allí, exhaustas o sin medios para seguir el viaje. También hay noticias de que otras han huido hacia Waziristán del Norte. Una vez más, la falta de acceso impide tener datos fiables.

Por la misma razón tampoco se ha sabido hasta ahora que las 80.000 personas que huyeron durante el verano no lo hicieron solamente por temor a eventuales combates. Como parte de los preparativos para su ofensiva, las fuerzas de seguridad impusieron un bloqueo económico y de movimientos al territorio de la tribu de los Mehsud desde julio. Muchos de los cultivos de frutas y verduras se pudrieron en los campos por falta de salida a los mercados. La medida causó también problemas de abastecimiento a la población.

sábado, 24 de octubre de 2009

Al menos 18 muertos en un bombardeo de EE UU en Pakistán.

Noticia:


Al menos 18 personas han muerto esta mañana en el bombardeo realizado por un avión no tripulado de Estados Unidos contra la vivienda de Maluvi Faquir, el subcomandante de los talibán paquistaníes, en la región tribal de Bajaur (noroeste de Pakistán), según informaron hoy fuentes oficiales. Por el momento se desconoce si Faquir está vivo o muerto.

Maluvi Faqir, designado subcomandante de los Tehrik e Taliban desde la formación del grupo "paraguas" fundamentalista en diciembre de 2007, emergió este verano a la luz pública al autoproclamarse nuevo líder de la organización tras la muerte a principios de agosto de Baitulá Meshud. Presiones de la Shura (Consejo) de los talibán paquistaníes le llevaron a ceder el cargo a Hakimulá Meshud, según datos recogidos por TNN.

Los ataques de aviones no tripulados estadounidenses son habituales en el cinturón tribal paquistaní, pero normalmente suelen concentrarse en las regiones de Waziristán del Norte y del Sur, que son el bastión principal de los insurgentes.

En Bajaur, las fuerzas de seguridad paquistaníes lanzaron en verano de 2008 una gran operación contra los talibanes en la que dijeron haber matado a cientos de integristas, aunque no pudieron dar con el paradero de la cúpula insurgente. A pesar de que a principios de este año el mando militar proclamó la victoria sobre la insurgencia en la demarcación, en los últimos meses han continuado registrándose numerosas ofensivas puntuales y sucesos violentos.

Ofensiva en Waziristán

Por otra parte, el Ejército paquistaní se ha hecho con el control de Kotkai, una población "estratégica" en la región tribal de Waziristán del Sur, en el noroeste de Pakistán, una semana después del inicio de su operación a gran escala contra la insurgencia talibán.

Esta localidad estaba considerada un importante feudo integrista en la demarcación, fronteriza con Afganistán, y es el lugar donde nacieron tanto el líder de los talibanes paquistaníes, Hakimulá Mehsud, como el cabecilla insurgente Qari Husain, instructor de terroristas suicidas.

Las tropas mantenían intensos combates desde hace días en el área, en la que habían capturado varias posiciones cercanas en su avance desde el frente suroriental. Asimismo, el mando militar paquistaní aseguró a mediados de esta semana que sus fuerzas habían destruido las viviendas de Mehsud y Husain en Kotkai.

Desde el inicio de la ofensiva en Waziristán, al menos 142 insurgentes y 20 soldados han muerto en los enfrentamientos, según cálculos militares que carecen de comprobación independiente y no incluyen víctimas civiles.

Reportan 18 muertos de ataque de EU en territorio paquistaní.

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Al menos 18 personas han muerto y varias han resultado heridas en un ataque con misiles lanzado supuestamente por un avión no tripulado de Estados Unidos en la región tribal de Bajaur, en el noroeste de Pakistán, informó hoy una fuente oficial.

El ataque tuvo lugar en la población de Damadola de la demarcación, fronteriza con Afganistán, y presuntamente tenía como objetivo la residencia de un familiar del líder de los talibanes en la región, Faquir Mohamed, según la fuente, citada por la cadena privada "Dawn" .

El canal "Geo TV" situó el número de fallecidos en catorce, aunque no especificó sus fuentes.
En el inmueble atacado se encontraban varios destacados cabecillas insurgentes, incluidos algunos "extranjeros" que forman supuestamente parte de la red terrorista internacional Al Qaeda, según una fuente de inteligencia citada por Dawn.

En los últimos días, la prensa había especulado con la presencia en Bajaur del "número dos" de esta organización, Ayman al Zawahiri.

Los ataques de aviones no tripulados estadounidenses son habituales en el cinturón tribal paquistaní, pero normalmente suelen concentrarse en las regiones de Waziristán del Norte y del Sur, que son el bastión principal de los insurgentes.

En Bajaur, las fuerzas de seguridad paquistaníes lanzaron en verano de 2008 una gran operación contra los talibanes en la que dijeron haber matado a cientos de integristas, aunque no pudieron dar con el paradero de la cúpula insurgente.

A pesar de que a principios de este año el mando militar proclamó la victoria sobre la insurgencia en la demarcación, en los últimos meses han continuado registrándose numerosas ofensivas puntuales y sucesos violentos.

Las autoridades de Pakistán rechazan en público las acciones militares de los aviones espía de Estados Unidos, pero en realidad los ataques cuentan con el consentimiento tácito de Islamabad, cuyos servicios secretos comparten información con los estadounidenses, según diversas fuentes de ambos países consultadas.

viernes, 23 de octubre de 2009

Pakistán teme la 'iraquización' de su conflicto contra los integristas.

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Dos nuevos atentados han sacudido esta mañana Pakistán, dejando ocho muertos y dos docenas de heridos, en lo que ya se está convirtiendo en una macabra rutina. Con ellos son ya diez los ataques terroristas que se han producido en las últimas tres semanas y se eleva a dos centenares la cifra de víctimas mortales. Los responsables, los talibanes paquistaníes, están empeñados en una guerra contra el Gobierno central que ya ha conseguido crear cierta psicosis entre la población y que hace temer una iraquización del conflicto. Por ahora, la violencia no ha alcanzado esos niveles.

El primer atentado se produjo poco antes de las ocho de la mañana en un puesto de control cercano a la base aérea de Kamra, a 75 kilómetros al oeste de Islamabad. "Seis civiles y dos miembros de las fuerzas aéreas resultaron muertos, y 15 soldados heridos", según fuentes policiales.

Al parecer, un hombre que llegó en una bicicleta se hizo estallar en medio de quienes esperaban su turno para la verificación de identidad y registro de vehículos. El lugar, situado en la carretera que une la capital con Peshawar, se encontraba muy concurrido porque se trata de la hora de entrada al trabajo para el personal de la base que, como el resto de los funcionarios públicos, los viernes trabaja a media jornada para salir a tiempo para las plegarias de mediodía.

Pero antes de los almuédanos llamaran a la oración, un nuevo atentado, esta vez en la ciudad de Peshawar, ponía a prueba los nervios de los habitantes de esa castigada ciudad del noroeste paquistaní. Esta vez, la explosión se produjo delante del restaurante Swan, un lugar muy popular de celebración de bodas y que cuenta también con un café y una piscina, en el barrio de Hayatabad.

Al menos diez personas resultaron heridas y fueron trasladadas al Hayatabad Medical Complex. La policía informó más tarde de que la bomba se hallaba en un vehículo estacionado enfrente del establecimiento.

Bastión talibán

Es el sexto ataque en cuatro meses que sufre Peshawar, la capital de la Provincia de la Frontera Noroccidental, al oeste de la cual se sitúan las agencias tribales fronterizas con Afganistán. Esas regiones, que acogieron a los talibanes afganos y miembros de Al Qaeda que en 2001 huyeron de los bombardeos estadounidenses, se han convertido hoy en bastión de los talibanes paquistaníes. Estos, además de respaldar la lucha de sus hermanos afganos, se han embarcado en una guerra abierta contra el Gobierno central y desde que iniciaran su campaña de atentados suicidas en 2007, ya han causado cerca de 2.300 muertos, en su mayoría civiles.

El Ejército, que tras años de ambigüedad se ha decidido finalmente a ponerles coto, empezó hace una semana una operación en Waziristán del Sur, la mayor de las siete agencias tribales, que ya ha dejado 18 soldados y 137 insurgentes muertos, según las cifras oficiales. Sin embargo, muchos observadores dudan de que el empeño militar sea suficiente mientras no haya un cambio completo de mentalidad que exige reformas profundas de la educación, la sanidad y la economía para acabar con una sociedad feudal en la que los teléfonos móviles y las antenas parabólicas conviven con códigos de justicia medievales y la democracia es meramente formal.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Dos ataques suicidas golpean una universidad de Islamabad.

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Dos terroristas suicidas mataron ayer a cinco personas e hirieron a una treintena al hacerse estallar en la Universidad Islámica de Islamabad. El doble atentado confirmó el temor de las fuerzas de seguridad a que los talibanes se vengaran de la actual operación militar en Waziristán del Sur atacando una institución académica. Todos los centros de enseñanza pública del país han cerrado hasta el próximo lunes para revisar su seguridad.

“Siete personas incluidos los dos suicidas han muerto en las dos explosiones”, informó un responsable municipal. Los dos hombres se hicieron estallar casi de forma simultánea hacia las tres de la tarde en dos puntos distintos del campus, uno en la facultad masculina de Ley Islámica y el otro a la entrada de una cafetería reservada a las mujeres.

Poco después, las cadenas de televisión locales empezaban a transmitir imágenes de los dos edificios, de los que salían columnas de humo. En un momento determinado captaron también la detención de un sospechoso en el exterior de la cafetería y su traslado en un coche policial.

La presencia de patrullas y controles en Islamabad se ha acentuado desde que el pasado sábado el Ejército lanzara una ofensiva contra el feudo de los talibanes en Waziristán del Sur. La campaña, tras una oleada de atentados que dejó cerca de 180 muertos en las dos semanas anteriores, sólo incrementó el temor de los paquistaníes a nuevas acciones de los extremistas. Muchos ciudadanos evitan acudir a los mercados o a lugares donde se espere concentración de gente, por miedo a ser víctimas de un atentado. También se consideran peligrosos los restaurantes que sirven alcohol. “Han logrado paralizarnos”, admitió a esta enviada Nusrat Javeed, un destacado comentarista paquistaní.

Aunque no existía una amenaza concreta, el pasado lunes las autoridades recomendaron el cierre a numerosos centros de enseñanza privada. La Universidad Islámica mantuvo sus puertas abiertas. Con 12.000 alumnos matriculados, la mitad mujeres, esta institución ofrece una educación islámica adaptada a los tiempos modernos.

“Para [los terroristas] se trata de un centro que promueve el islam oficial”, interpretaba Javeed. Aunque anoche nadie se había responsabilizado del ataque, el ministro del Interior, Rehman Malik, tenía claro que “todas las pistas conducen a Waziristán del Sur”. “Estamos en guerra y van a hacer todo lo posible para desestabilizar el país”, añadía el ministro en una improvisada comparecencia ante la prensa.

El parte militar informó de la muerte de cuatro soldados y 12 insurgentes durante las últimas 24 horas. Las televisiones locales aseguraban que los talibanes estaban tratando de recuperar Kotkai, la localidad natal de Hakimullah Mehsud, el líder de los talibanes paquistaníes, que el Ejército capturó el día anterior.

Cerco a los 'vikingos' de Waziristán.

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En un reciente vuelo sobre Waziristán del Sur, los helicópteros del Ejército paquistaní no lanzaron bombas sino octavillas. Se trataba de una carta del jefe del Estado Mayor, el general Ashaq Parvez Kayani, pidiendo el apoyo de los mehsud a la operación militar contra los talibanes. Es posible que sólo sea un ejercicio de relaciones públicas, pero subraya el error de equiparar con los talibanes a toda una tribu. Sin duda pesa su historia de rebeldía y su fama de indomables, aunque la leyenda oscurece en parte una realidad de pobreza y aislamiento.

"La tribu de los mehsud es una gente a la que jamás se le ocurriría someterse a una potencia extranjera", escribió sir Olaf Caroe, que ejerció de gobernador de la Frontera de la India Británica en vísperas de la partición. La ferocidad con la que estos pastunes repelieron a las fuerzas británicas desde su llegada en 1860, les granjeó el apodo de vikingos de la frontera. Hizo falta que llegara la aviación en 1925 para que sus líderes aceptaran firmar un acuerdo de paz. El carácter montañoso e inhóspito de la zona donde viven les ha ayudado a mantener su independencia y ahora constituye un obstáculo añadido para la intervención del Ejército.

"Es un terreno muy difícil, de montañas muy altas y pasos muy estrechos", relata el periodista paquistaní Nusrat Javeed, que estuvo por última vez allí hace ocho meses. "Además, desde la época de la yihad afgana la zona está llena de búnkeres subterráneos y túneles", añade para explicar cómo después de meses de bombardeos los militares aún no han acabado con sus escondites. El Ejército mantenía ayer una intensa batalla con los talibanes para el control de Kotkai, probable ciudad natal de Hakimullah Mehsud, actual líder de los insurgentes.

Los mehsud tienen clanes a ambos lados de la frontera afgano-paquistaní y son una de las dos tribus principales de Waziristán del Sur, donde controlan la mitad de sus 6.500 kilómetros cuadrados. Esa situación se deriva de la particular administración de las regiones fronterizas de Pakistán, que, a la hora de su independencia, les respetó la especial autonomía de que gozaban durante la colonización británica: reconocieron al Gobierno central a cambio de que el Ejército no entrara en su territorio.

Más difícil es saber cuántos mehsud viven allí, ya que, según un informe de Unicef elaborado en 2007, en Waziristán del Sur apenas se registra a un 1% de los recién nacidos. Es la mayor de las siete Agencias Tribales Administradas Federalmente (FATA) y también la menos poblada con entre 500.000 y 600.000 habitantes. Del desequilibrio de su distribución por sexos (125 mujeres por cada 100 hombres) se desprende la falta de oportunidades laborales que les obliga a emigrar.

La asociación de los talibanes con los mehsud tampoco es gratuita. El núcleo duro de esa guerrilla procede de dicha tribu. El Ejército asegura que en su territorio se ha planeado el 80% de los atentados suicidas que Pakistán ha sufrido desde 2007, cuando uno de los suyos, Baitullah Mehsud, fundó Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), el Movimiento de los Talibanes de Pakistán. En realidad, lo que hizo fue coordinar a una sarta de grupos levantados en armas contra el poder central por su malestar con las incursiones que el Ejército llevaba a cabo en las zonas tribales desde la intervención estadounidense en Afganistán.

El ataque de un avión no tripulado de EE UU mató a Baitullah el pasado mes de agosto. Hakimullah, que era uno de sus lugartenientes, ha tomado el relevo al frente de una fuerza que el Ejército estima en 10.000 hombres sólo en Waziristán del Sur.

Pero mehsud son también la gran mayoría de las entre 100.000 y 200.000 personas que han abandonado esa región desde el anuncio de la operación militar el pasado junio. Muchos se quejan de que el Gobierno no les está ayudando y le acusan de castigar a su tribu por los crímenes de 10.000. "Está actuando con los desplazados como los israelíes con los palestinos", ha denunciado Saleh Shah, un senador originario de esa agencia. Shah advierte que si no se toman medidas con urgencia, esa actitud "reforzará a los talibanes".

"Nuestro objetivo no son los valientes y patriotas clanes mehsud, sino librarles de los elementos que han destruido la paz", asegura la carta que les ha dirigido el general Kayani. A pesar de que el texto está impreso en urdu y en pastún, su alcance resulta dudoso en una región donde el 80% de la población es analfabeta y la escolarización apenas llega a un 29% de los niños.

martes, 20 de octubre de 2009

El Ejército paquistaní levanta nuevas bases para controlar la zona talibán.

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"No somos una fuerza de ocupación, tenemos el apoyo de la población", declaró ayer el portavoz del Ejército paquistaní durante una conferencia de prensa. El general Athar Abbas respondía a la acusación de que los 28.000 soldados enviados a Waziristán del Sur son pocos para hacer frente a los entre 10.000 y 15.000 talibanes atrincherados allí. Sobre el terreno, sin embargo, el militar admitió estar encontrando una dura resistencia. Pero el temor es que, a medida que se vean rodeados, los insurgentes recurran a acciones terroristas en el resto del país para tratar de quitarse presión.

Abbas, que compareció ante la prensa acompañado por el ministro de Información, Qamar Zamna Kaira, explicó que el Ejército está consolidando sus posiciones antes de continuar avanzando en el territorio de los mehsud, la tribu que constituye la espina dorsal de los talibanes paquistaníes. La Operación Camino de Salvación constituye una prueba de la determinación del Gobierno para enfrentarse a una insurgencia cada vez más osada. En el tercer día de operaciones murieron dos soldados y 18 rebeldes, lo que eleva las víctimas mortales a nueve y 78, respectivamente, según cifras oficiales.

"Hemos conseguido rodear Kotkai, la localidad natal de qari [recitador del Corán] Hussain, el mentor de los terroristas suicidas", destacó el portavoz militar. También informó del establecimiento de cinco nuevas bases en la frontera afgana para sellar ese distrito y evitar que los insurgentes puedan escaparse. Por su parte, la milicia auxiliar del Punjab ha puesto en marcha patrullas para vigilar el distrito de Blakkar, colindante con la Provincia de la Frontera Noroccidental, y cerrarles una posible huida hacia el Este.

Los medios locales afirmaban que los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los talibanes en Waziristán del Sur se habían prolongado durante toda la noche del domingo al lunes. Pero no hay informaciones independientes porque los periodistas extranjeros tienen prohibido el acceso a las regiones tribales y la mayoría de los paquistaníes han abandonado ese distrito y trabajan desde el vecino de Dikhan.

Hasta ahora, los milicianos parecen haberse atrincherado en posiciones fortificadas desde las que responden a los ataques militares. Abbas señaló que los soldados habían encontrado una "resistencia feroz" en Sherwangi y, según el parte diario, "los terroristas dispararon un cohete contra el Fuerte Shakai". Pero el temor es que en la medida que el Ejército logre contrarrestar sus tácticas guerrilleras, los talibanes recurran a la llamada guerra asimétrica. El país está en alerta.

El diario The News mencionaba ayer en su primera página "el riesgo de que la zona roja de Islamabad pueda ser el próximo objetivo de los terroristas". Informadores y políticos han bautizado como zona roja el distrito donde se encuentran el Parlamento, la presidencia, los ministerios y otras zonas gubernamentales, además del enclave diplomático.

Los puestos de control y las barreras de cemento que cada vez salpican más calles han terminado por convertir esa parte de la capital en un lugar casi fantasma. Los pequeños taxis amarillos omnipresentes en el resto de la ciudad tienen prohibido el acceso. A los demás vehículos se les registra el maletero y sus ocupantes tienen que exhibir la documentación como si atravesaran una frontera. La mayoría de los 10.000 policías con que cuenta Islamabad se concentran allí, pero los expertos estiman que harían falta 30.000 agentes para mantener la seguridad.

Tal vez por ello, las autoridades hayan preferido curarse en salud y cerrar una semana "por razones de seguridad" numerosas escuelas y facultades en las principales ciudades del país. "Desde luego, si piensan que atacando a niños van a ganarse a la población, van muy desencaminados", se quejaba una residente en la capital. Pero, según los medios locales, en este caso la sospecha no es tanto de atentado como de que los talibanes puedan llevar a cabo una espectacular toma de rehenes para levantar la presión militar sobre su feudo de Waziristán del Sur.

Escuelas coránicas, pensiones y pequeños hoteles de Islamabad y las comarcas rurales de sus alrededores están siendo objeto de registros en busca de milicianos que hayan podido huir del asedio militar. Ya hay una decena de detenidos y las autoridades han advertido contra la presencia de predicadores extranjeros.

Por otra parte, la prensa paquistaní daba cuenta de la presencia en el país del jefe del mando central estadounidense, el general David Petraeus, y del senador John Kerry. Petraeus, que es responsable de las operaciones en Afganistán e Irak, está manteniendo conversaciones con los jefes militares, en tanto que Kerry tiene previsto entrevistarse, de forma separada, con los principales dirigentes políticos para abordar la ayuda de 7.500 millones de dólares (unos 5.000 millones de euros) que Estados Unidos ha ofrecido a Pakistán y que algunos políticos locales consideran inaceptable por las condiciones que impone al papel del Ejército en la vida política.

Deja 4 muertos atentado suicida en universidad de Islamabad.

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Al menos cuatro personas murieron hoy y 20 resultaron heridas en un doble atentado suicida registrado en dos puntos del campus de una universidad situada en las afueras de Islamabad, informó el ministro paquistaní de Interior, Rehman Malik.

Las explosiones tuvieron lugar casi simultáneamente en torno a las 15:15 horas locales (9:15 GMT) en una cafetería reservada para mujeres de la Universidad Islámica Internacional de la capital paquistaní y dentro de un aula de un edificio masculino de la institución educativa, precisó Malik en unas declaraciones recogidas por los medios del país.

Cristales, paredes y mobiliario en los lugares atacados, situados a medio kilómetro de distancia el uno del otro, resultaron gravemente afectados por la detonación, que también causó daños importantes en varios vehículos, comprobó Efe en la zona del atentado.

La Policía acordonó el lugar y detuvo a una persona sospechosa de estar vinculada con el ataque, al tiempo que los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.

"Hemos recibido los cadáveres de un hombre y una mujer, y veinte heridos, algunos en estado crítico, entre los que hay quince mujeres y cinco hombres" , explicó a Efe un portavoz del Instituto de Pakistán de Ciencias Médicas, uno de los centros hospitalarios al que fueron trasladadas las víctimas.

La fuente precisó que también habían recibido extremidades que podrían ser de los terroristas suicidas.

Entre 3 mil y 4 mil estudiantes, incluidos extranjeros de países islámicos como Malasia e Indonesia, se encontraban en el centro universitario en el momento de las explosiones, según varios testigos citados por la cadena privada "Dawn" .

Tanto el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, como el presidente, Asif Alí Zardari, condenaron el ataque, ordenaron que se abra una investigación para esclarecer lo sucedido y reafirmaron su compromiso de seguir luchando contra el terrorismo hasta su derrota, según dos comunicados oficiales.

Este es el primer atentado en el país después de que el Ejército paquistaní lanzase este sábado una gran operación por tierra contra el principal feudo de la insurgencia talibán en la región tribal de Waziristán del Sur.

La ofensiva, que ha causado la muerte de al menos 78 integristas y nueve soldados, llega tras una ola de atentados, en los que casi 200 personas perdieron la vida en distintos puntos del país en sólo doce días.

Varias instituciones educativas habían cerrado sus puertas o incrementado su seguridad en los últimos días en Pakistán tras el inicio de la operación.

En su comparecencia ante la prensa, Malik dijo que las autoridades podrían ordenar el cierre temporal de la universidad atacada hoy.

Algunos organismos de seguridad están alertando a través de mensajes a teléfonos móviles de la presencia de más terroristas suicidas en la capital paquistaní.