Noticia:
La Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) solicitará al gobierno de la ciudad que ponga en marcha en las escuelas públicas de nivel básico programas para reducir el sobrepeso y la obesidad entre los estudiantes.
Alejandro Sánchez Camacho, integrante de esta Comisión y vocero de la fracción del PRD, dijo lo anterior, al descalificar las modificaciones que se pretenden realizar a los lineamientos para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en cooperativas de los planteles de educación básica.
El legislador criticó que el anteproyecto que se tiene en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria sólo considera disminuir las porciones de los productos de bajo contenido nutricional y no su restricción total.
El perredista consideró que estos cambios son una simulación porque no atienden el problema de sobrepeso que hay entre los niños y que ha derivado en padecimientos que antes eran exclusivos de adultos, como hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.
“Esta medida en el fondo sigue complaciendo a los poderes de empresas trasnacionales que ven en las escuelas una mina de oro”, dijo, ya que se planea reducir las raciones.
El diputado local señaló que con esto se deja de lado el interés público y se prioriza el de las compañías, por lo que presentarán ante la Comisión Permanente de la ALDF un exhorto a la Secretaría de Educación Pública (SEP) y a la Secretaría de Salud federal.
Explicó que pedirán que ambas dependencias revisen los lineamientos a detalle, ya que como han sido planteados no son una medida efectiva para contrarrestar la obesidad entre los estudiantes de planteles públicos.
En el caso de la Cámara de Diputados, dijo el legislador que solicitarán que establezca con la SEP medidas efectivas que contribuyan a superar esta problemática de salud pública.
Destacó que en la ciudad se calcula que el 35% de los niños de cinco a 11 de edad sufre sobrepeso y obesidad, pero se requiere un análisis real de la problemática por delegación.
Mencionó que pedirán al gobierno local que tanto las secretarías de Educación y de Salud del DF como otras instituciones contribuyan con la presentación de programas de alimentación nutricionales para los niños.
Comentó que aunque ya existen algunas propuestas de introducir el amaranto y el nopal en las escuelas de la capital, se requieren convenios con las cooperativas para combatir con efectividad el sobrepeso y la obesidad.
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lunes, 21 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Chiles para combatir la obesidad
Noticia:
Un nuevo estudio científico lo va a hacer amante de los chiles picantes, sin importar si usted es de los que ama la comida picosa o de los que la detesta.
La investigación desarrollada por científicos surcoreanos provee más evidencia de que el consumo de capsaicina, la sustancia que hace picantes a los chiles, logra que se acumule menos grasa en el cuerpo.
No obstante, el estudio va más allá de investigaciones anteriores: explica cómo la capsaicina logra esto y con ello abre el camino hacia nuevas opciones en el desarrollo de estrategias para combatir la obesidad.
La capsaicina es un compuesto que posee la capacidad de causar cambios bioquímicos en nuestro cuerpo.
Además de disminuir la acumulación de tejido graso en el cuerpo, se ha identificado que este compuesto puede inhibir el dolor, tiene poder anticancerígeno y es un buen antioxidante.
Para comprender el efecto de la capsaicina en las grasas, los investigadores de la Universidad Daegu, dirigidos por Jong Won Yun, trabajaron con un grupo de 18 ratas. A todas les dieron la misma dieta alta en grasa.
La diferencia entre las ratas es que algunas, junto con su dieta, recibieron dosis diarias de capsaicina.
El resultado fue el esperado: al cabo de dos semanas, las ratas bajo el tratamiento de capsaicina pesaban, en promedio, 8% menos que sus compañeras. Sin embargo, los científicos fueron más allá: estudiaron la composición de la grasa de estos animales y compararon la expresión de proteínas en esos tejidos adiposos entre unas ratas y las otras.
Su estudio identificó 20 proteínas claves en procesos celulares, como el del metabolismo de las grasas y la conversión de energía, cuya expresión variaba en las ratas que recibieron el tratamiento con capsaicina.
Según señalan en el estudio, publicado en el Journal of Proteome Research, algunas de esas 20 proteínas ya han sido vinculadas a la obesidad en humanos, y las otras deberían ser investigadas para conocer si desempeñan un papel en la acumulación de grasa en el hombre.
El equipo confía en que su mapeo del efecto bioquímico de la capsaicina en los tejidos adiposos podrá contribuir al desarrollo de mecanismos moleculares contra la obesidad.
Un nuevo estudio científico lo va a hacer amante de los chiles picantes, sin importar si usted es de los que ama la comida picosa o de los que la detesta.
La investigación desarrollada por científicos surcoreanos provee más evidencia de que el consumo de capsaicina, la sustancia que hace picantes a los chiles, logra que se acumule menos grasa en el cuerpo.
No obstante, el estudio va más allá de investigaciones anteriores: explica cómo la capsaicina logra esto y con ello abre el camino hacia nuevas opciones en el desarrollo de estrategias para combatir la obesidad.
La capsaicina es un compuesto que posee la capacidad de causar cambios bioquímicos en nuestro cuerpo.
Además de disminuir la acumulación de tejido graso en el cuerpo, se ha identificado que este compuesto puede inhibir el dolor, tiene poder anticancerígeno y es un buen antioxidante.
Para comprender el efecto de la capsaicina en las grasas, los investigadores de la Universidad Daegu, dirigidos por Jong Won Yun, trabajaron con un grupo de 18 ratas. A todas les dieron la misma dieta alta en grasa.
La diferencia entre las ratas es que algunas, junto con su dieta, recibieron dosis diarias de capsaicina.
El resultado fue el esperado: al cabo de dos semanas, las ratas bajo el tratamiento de capsaicina pesaban, en promedio, 8% menos que sus compañeras. Sin embargo, los científicos fueron más allá: estudiaron la composición de la grasa de estos animales y compararon la expresión de proteínas en esos tejidos adiposos entre unas ratas y las otras.
Su estudio identificó 20 proteínas claves en procesos celulares, como el del metabolismo de las grasas y la conversión de energía, cuya expresión variaba en las ratas que recibieron el tratamiento con capsaicina.
Según señalan en el estudio, publicado en el Journal of Proteome Research, algunas de esas 20 proteínas ya han sido vinculadas a la obesidad en humanos, y las otras deberían ser investigadas para conocer si desempeñan un papel en la acumulación de grasa en el hombre.
El equipo confía en que su mapeo del efecto bioquímico de la capsaicina en los tejidos adiposos podrá contribuir al desarrollo de mecanismos moleculares contra la obesidad.
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Obesidad
viernes, 28 de mayo de 2010
Maestros detectarán a los niños obesos
Noticia:
Los maestros serán los encargados de ubicar a escolares con “obesidad evidente” para canalizarlos a centros de salud y reciban tratamiento, dio a conocer el secretario José Ángel Córdova.
El titular de Salud informó que se tratará de un esquema similar al que operó en 2009 durante la emergencia por la epidemia de influenza A H1N1.
Explicó que a los menores les realizarán análisis clínicos para revelar por primera vez la cantidad de niños con problemas de diabetes o cardiovasculares.
Las secretarías de Salud y de Educación anunciaron el miércoles los lineamientos escolares contra la comida chatarra para cambiar los hábitos alimenticios de los menores.
Para las organizaciones El Poder del Consumidor y el Centro de Orientación Alimentaria es un buen inicio, pero advirtieron que en el proceso de debate que abrieron las dependencias falta lo más importante: “Enfrentar la guerra de la industria de alimentos procesados”.
Ayer el secretario de Educación, Alonso Lujambio, advirtió del riesgo de que las medidas que adopten los colegios fracasen por la presencia de comerciantes informales afuera de los planteles a la hora de la salida.
En entrevista televisiva, el funcionario mencionó que un comité del Consejo de Participación Social de la escuela, integrado por padres, directivos y maestros, debe estar en contacto con la autoridad municipal para que los vendedores se alejen de las escuelas “o empiecen a combinar su oferta de productos y los nuevos hábitos cambien nuestras rutinas”.
Los maestros serán los encargados de ubicar a escolares con “obesidad evidente” para canalizarlos a centros de salud y reciban tratamiento, dio a conocer el secretario José Ángel Córdova.
El titular de Salud informó que se tratará de un esquema similar al que operó en 2009 durante la emergencia por la epidemia de influenza A H1N1.
Explicó que a los menores les realizarán análisis clínicos para revelar por primera vez la cantidad de niños con problemas de diabetes o cardiovasculares.
Las secretarías de Salud y de Educación anunciaron el miércoles los lineamientos escolares contra la comida chatarra para cambiar los hábitos alimenticios de los menores.
Para las organizaciones El Poder del Consumidor y el Centro de Orientación Alimentaria es un buen inicio, pero advirtieron que en el proceso de debate que abrieron las dependencias falta lo más importante: “Enfrentar la guerra de la industria de alimentos procesados”.
Ayer el secretario de Educación, Alonso Lujambio, advirtió del riesgo de que las medidas que adopten los colegios fracasen por la presencia de comerciantes informales afuera de los planteles a la hora de la salida.
En entrevista televisiva, el funcionario mencionó que un comité del Consejo de Participación Social de la escuela, integrado por padres, directivos y maestros, debe estar en contacto con la autoridad municipal para que los vendedores se alejen de las escuelas “o empiecen a combinar su oferta de productos y los nuevos hábitos cambien nuestras rutinas”.
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Obesidad
lunes, 19 de abril de 2010
Sabritas instrumenta medidas vs. obesidad.
Noticia:
Sabritas, empresa dedicada a la producción, distribución y comercialización de botanas saladas en México, instrumentó una estrategia para ampliar su portafolio de productos saludables, reducir el contenido de sodio, así como sustituir una porción de su producción de papa freída con aceite por papa horneada.
Pedro Padierna Bartning, presidente de Sabritas México, Centroamérica y Caribe, comentó que la empresa incorpora ahora a su producción botanera nuevas moliendas de sal que se caracteriza por ser más delgada con el fin de reducir los riesgos en la salud de los consumidores en el país.
“En el sodio lo que estamos haciendo es incorporando nuevas moliendas de sal. Se trata de una sal más delgada para que sea más fácil de detectar y necesitar menos cantidad en la elaboración de nuestros productos; estamos ya empezando a reducir la sal; este año se reduce la sal en aproximadamente 10% en lo que son papas”, dijo el directivo en entrevista con EL UNIVERSAL.
Sabritas, que forma parte del Grupo PepsiCo, es la empresa agroindustrial líder en la producción y comercialización de botanas en México. De acuerdo con cifras de la propia compañía, genera 20 mil empleos directos y más de 450 mil indirectos; esta empresa de alimentos consume el 20% de la producción total de papa en el país en un año.
Padierna aseguró que Sabritas adecuó su producción en el Centro Avanzado de Horneado para fabricar productos, “donde ya no utilizamos proceso tradicional de freído, en la cocción de nuestros alimentos sino (que utilizamos) el proceso horneado. Va a salir de esta planta un producto que se va a llamar Sabritas horneadas”.
El directivo dijo que la idea es complementar el portafolio de la firma sin que ello implique dejar de producir, bajo los procesos regulares, el resto de los productos que actualmente comercializa en el país.
A la par de dicha modificación, Sabritas trabaja con diversos proveedores de aceite en México para “traer a México, o crecer el uso en México de aceite más saludable; hoy la industria usa un tipo de aceite, pensamos que podemos trabajar (...) para cultivar mejor aceite.
Padierna explicó que otra de las iniciativas importantes de la compañía en favor de la salud de sus clientes es el hecho de que está procesando productos con grano entero, lo cual permitirá que las porciones de botanas cuenten con fibra para ayudar a mejorar la digestión de los consumidores.
“Al maíz (...) no le estamos quitando la cascarilla y entonces la fibra natural se está quedando en el producto”, explicó el directivo.
En México Grupo PepsiCo cuenta con 60 centros de producción, 22 plantas de manufactura, 667 centros de distribución y se integra por las firmas Sabritas, Gamesa-Quaker, Pepsi, Gatorade, Sonric’s y PBG; entre todas las empresas se generan 65 mil empleos directos. Cuenta con uno de los mejores sistemas de distribución del país.
Los tamaños o “porciones controladas”, aquellos productos con menos de 100 calorías y poco más de 18 gramos por bolsa, es una apuesta que a la compañía le resultó exitosa.
A la fecha Sabritas produce, bajo esta presentación, tres marcas (Sabritas, Doritos y Chetos), pero la idea es que a partir de este año el portafolio crezca a siete productos, aseguró el directivo.
Twistos, producto de nueva tecnología, tiene 18 gramos por bolsa, bajo en calorías y sabor a chocolate, es una embarrada de sabor con 70 calorías, comenta el presidente de la compañía, quien añade “realmente (esperamos) que este tipo de productos conecten con el consumidor”.
Sabritas, empresa dedicada a la producción, distribución y comercialización de botanas saladas en México, instrumentó una estrategia para ampliar su portafolio de productos saludables, reducir el contenido de sodio, así como sustituir una porción de su producción de papa freída con aceite por papa horneada.
Pedro Padierna Bartning, presidente de Sabritas México, Centroamérica y Caribe, comentó que la empresa incorpora ahora a su producción botanera nuevas moliendas de sal que se caracteriza por ser más delgada con el fin de reducir los riesgos en la salud de los consumidores en el país.
“En el sodio lo que estamos haciendo es incorporando nuevas moliendas de sal. Se trata de una sal más delgada para que sea más fácil de detectar y necesitar menos cantidad en la elaboración de nuestros productos; estamos ya empezando a reducir la sal; este año se reduce la sal en aproximadamente 10% en lo que son papas”, dijo el directivo en entrevista con EL UNIVERSAL.
Sabritas, que forma parte del Grupo PepsiCo, es la empresa agroindustrial líder en la producción y comercialización de botanas en México. De acuerdo con cifras de la propia compañía, genera 20 mil empleos directos y más de 450 mil indirectos; esta empresa de alimentos consume el 20% de la producción total de papa en el país en un año.
Padierna aseguró que Sabritas adecuó su producción en el Centro Avanzado de Horneado para fabricar productos, “donde ya no utilizamos proceso tradicional de freído, en la cocción de nuestros alimentos sino (que utilizamos) el proceso horneado. Va a salir de esta planta un producto que se va a llamar Sabritas horneadas”.
El directivo dijo que la idea es complementar el portafolio de la firma sin que ello implique dejar de producir, bajo los procesos regulares, el resto de los productos que actualmente comercializa en el país.
A la par de dicha modificación, Sabritas trabaja con diversos proveedores de aceite en México para “traer a México, o crecer el uso en México de aceite más saludable; hoy la industria usa un tipo de aceite, pensamos que podemos trabajar (...) para cultivar mejor aceite.
Padierna explicó que otra de las iniciativas importantes de la compañía en favor de la salud de sus clientes es el hecho de que está procesando productos con grano entero, lo cual permitirá que las porciones de botanas cuenten con fibra para ayudar a mejorar la digestión de los consumidores.
“Al maíz (...) no le estamos quitando la cascarilla y entonces la fibra natural se está quedando en el producto”, explicó el directivo.
En México Grupo PepsiCo cuenta con 60 centros de producción, 22 plantas de manufactura, 667 centros de distribución y se integra por las firmas Sabritas, Gamesa-Quaker, Pepsi, Gatorade, Sonric’s y PBG; entre todas las empresas se generan 65 mil empleos directos. Cuenta con uno de los mejores sistemas de distribución del país.
Los tamaños o “porciones controladas”, aquellos productos con menos de 100 calorías y poco más de 18 gramos por bolsa, es una apuesta que a la compañía le resultó exitosa.
A la fecha Sabritas produce, bajo esta presentación, tres marcas (Sabritas, Doritos y Chetos), pero la idea es que a partir de este año el portafolio crezca a siete productos, aseguró el directivo.
Twistos, producto de nueva tecnología, tiene 18 gramos por bolsa, bajo en calorías y sabor a chocolate, es una embarrada de sabor con 70 calorías, comenta el presidente de la compañía, quien añade “realmente (esperamos) que este tipo de productos conecten con el consumidor”.
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Obesidad
miércoles, 7 de abril de 2010
Lanzan iniciativas para combatir la obesidad.
Noticia:
Senadores de distintas fuerzas políticas de oposición presentaron una iniciativa de reforma con la que buscan combatir la obesidad y otras enfermedades que deterioran la salud y la vida de los mexicanos, a través de actividades deportivas en centros de trabajo y escuelas.
La propuesta incluye la creación de un nuevo programa que incentive el ejercicio a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
Para lograr el objetivo se proponen cambios a las leyes Federal del Trabajo, General de Salud y de Cultura Física y Deporte.
La iniciativa, que fue presentada por los senadores del PRI Gerardo Montenegro; PRD, Lázaro Mazón, y Nueva Alianza, Irma Martínez y María del Rosario Leticia Jasso Valencia, se turnó a las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social, y de Estudios Legislativos Segunda.
EL UNIVERSAL ha puesto en el centro del debate el tema de la obesidad y de los estragos que causa en la población, principalmente en niños y jóvenes.
La senadora Irma Martínez presentó en tribuna la reforma que obliga a empresarios y patrones a instalar comedores para ofrecer alimentos nutritivos y balanceados a los trabajadores, que contribuyan a la productividad y a la prevención de enfermedades relacionadas con la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.
También propone fomentar, dentro y fuera de los centros de trabajo, actividades físicas, deportivas y culturales entre los trabajadores, y proporcionarles el equipo indispensable. Para ello las empresas podrían establecer convenios con asociaciones deportivas y recreativas.
Participación de la Conade
De aprobarse esta iniciativa, se facultaría a la Secretaría de Salud (Ssa) a reglamentar las características y el valor nutricional de la alimentación que se proporciona o comercializa entre los alumnos en los planteles escolares.
Esto incluye que sea obligación del Estado promover actividades físicas entre la población en general y que, tanto en los centros de trabajo como en las escuelas, se impartan actividades destinadas a mejorar la salud de trabajadores y estudiantes.
La reforma sugiere a la Conade integrar, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP), un subprograma de actividades físicas y deporte en centros de trabajo y escolares, dentro del Programa Nacional de Cultura Física y Deporte.
Proponen modificar la actual definición de actividad física establecida en la ley, por “ambigua”. Quedaría así: “Toda actividad motriz o ejercicio planeado, organizado y sistematizado, que tenga como consecuencia el gasto de energía y cuyo principal propósito sea conservar o mejorar la salud y el bienestar físico y emocional de las personas”.
La propuesta de reforma establece que además del cambio en los patrones de consumo, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, la falta de tiempo para comprar, preparar y consumir alimentos en casa, y la proliferación de productos chatarra, constituyen una gama adversa a un estilo de vida saludable.
En la Exposición de Motivos se señala que la obesidad y el sobrepeso son dos de los problemas de salud más severos, a tal grado que el país ocupó el quinto lugar mundial en sobrepeso y obesidad en adultos en 2009, y el primero en América Latina, según Consultora Euromonitor.
Los senadores que impulsan la reforma argumentan que en el mundo la obesidad es uno de los mayores problemas; desde 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incluyó entre las enfermedades epidémicas más graves, y en 2001 la declaró “epidemia del siglo XXI”.
Senadores de distintas fuerzas políticas de oposición presentaron una iniciativa de reforma con la que buscan combatir la obesidad y otras enfermedades que deterioran la salud y la vida de los mexicanos, a través de actividades deportivas en centros de trabajo y escuelas.
La propuesta incluye la creación de un nuevo programa que incentive el ejercicio a través de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
Para lograr el objetivo se proponen cambios a las leyes Federal del Trabajo, General de Salud y de Cultura Física y Deporte.
La iniciativa, que fue presentada por los senadores del PRI Gerardo Montenegro; PRD, Lázaro Mazón, y Nueva Alianza, Irma Martínez y María del Rosario Leticia Jasso Valencia, se turnó a las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social, y de Estudios Legislativos Segunda.
EL UNIVERSAL ha puesto en el centro del debate el tema de la obesidad y de los estragos que causa en la población, principalmente en niños y jóvenes.
La senadora Irma Martínez presentó en tribuna la reforma que obliga a empresarios y patrones a instalar comedores para ofrecer alimentos nutritivos y balanceados a los trabajadores, que contribuyan a la productividad y a la prevención de enfermedades relacionadas con la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.
También propone fomentar, dentro y fuera de los centros de trabajo, actividades físicas, deportivas y culturales entre los trabajadores, y proporcionarles el equipo indispensable. Para ello las empresas podrían establecer convenios con asociaciones deportivas y recreativas.
Participación de la Conade
De aprobarse esta iniciativa, se facultaría a la Secretaría de Salud (Ssa) a reglamentar las características y el valor nutricional de la alimentación que se proporciona o comercializa entre los alumnos en los planteles escolares.
Esto incluye que sea obligación del Estado promover actividades físicas entre la población en general y que, tanto en los centros de trabajo como en las escuelas, se impartan actividades destinadas a mejorar la salud de trabajadores y estudiantes.
La reforma sugiere a la Conade integrar, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP), un subprograma de actividades físicas y deporte en centros de trabajo y escolares, dentro del Programa Nacional de Cultura Física y Deporte.
Proponen modificar la actual definición de actividad física establecida en la ley, por “ambigua”. Quedaría así: “Toda actividad motriz o ejercicio planeado, organizado y sistematizado, que tenga como consecuencia el gasto de energía y cuyo principal propósito sea conservar o mejorar la salud y el bienestar físico y emocional de las personas”.
La propuesta de reforma establece que además del cambio en los patrones de consumo, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, la falta de tiempo para comprar, preparar y consumir alimentos en casa, y la proliferación de productos chatarra, constituyen una gama adversa a un estilo de vida saludable.
En la Exposición de Motivos se señala que la obesidad y el sobrepeso son dos de los problemas de salud más severos, a tal grado que el país ocupó el quinto lugar mundial en sobrepeso y obesidad en adultos en 2009, y el primero en América Latina, según Consultora Euromonitor.
Los senadores que impulsan la reforma argumentan que en el mundo la obesidad es uno de los mayores problemas; desde 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incluyó entre las enfermedades epidémicas más graves, y en 2001 la declaró “epidemia del siglo XXI”.
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Obesidad
viernes, 19 de marzo de 2010
Se acerca plazo contra productos “chatarra”
Noticia:
Más de 50 mil niños de este municipio enfrentan severos problemas de obesidad, por malos hábitos alimenticios y el consumo excesivo de comida chatarra, por ello el gobierno local dio un plazo de 60 días, que vence el próximo 6 de abril, para eliminar las golosinas riesgosas de todas las escuelas de educación básica.
Arturo Ugalde Meneses, presidente municipal, informó que las reformas al bando establecen un plazo de 60 días, para sensibilizar a profesores, padres de familia y, sobre todo, a los vendedores de golosinas que se ubican dentro y fuera de las escuelas, para que dejen de vender comida chatarra y la sustituyan por frutas y verduras.
En Tlanepantla, de acuerdo a datos del sector salud, uno de cada cuatro niños tiene problemas de sobrepeso y obesidad, lo que representa una cifra de poco más de 50 mil “gorditos”.
Además, 40% de las familias no tiene seguro IMSS, ISSSTE o ISSEMyM, por lo que los problemas de salud que provoca el sobrepeso representan una gran merma económica para la población que no es derechohabiente, indicó el alcalde.
El ayuntamiento está impartiendo cursos de nutrición a profesores y comerciantes a fin de sensibilizarlos a que modifiquen los productos que ofrecen a los niños en las escuelas.
Además el gobierno local realiza adecuaciones al reglamento de justicia cívica a fin de sancionar a quien viole la prohibición de vender comida chatarra.
“Los niños no quieren fruta”
Los niños prefieren los chicharrones, papas fritas y “cueritos”, en lugar de la fruta y verduras como la zanahoria con chile, afirmó Teresa Mondragón quien todos los días vende golosinas en El Rosario.
“Ojalá que el presidente no nos vaya a perjudicar con esta disposición, porque las frituras son lo que más se vende”, afirmó, porque los niños dicen que “para fruta, en su casa y si yo la vendo aquí y no me la compran se me echa a perder”.
Miguelón, como los niños llaman a otro vendedor, afirmó que nadie le ha informado sobre esta nueva disposición de dejar de vender comida chatarra, que es lo que más compran los niños para apaciguar el hambre.
“Los inspectores de Tlalnepantla vienen a cobrar el derecho de piso y no nos han informado de esta nueva disposición”, afirmó el vendedor quien opinó que sería mejor vender las frutas y verduras empacadas, para que “no se eche a perder tan rápido y no se contamine con el polvo de la calle”.
Más de 50 mil niños de este municipio enfrentan severos problemas de obesidad, por malos hábitos alimenticios y el consumo excesivo de comida chatarra, por ello el gobierno local dio un plazo de 60 días, que vence el próximo 6 de abril, para eliminar las golosinas riesgosas de todas las escuelas de educación básica.
Arturo Ugalde Meneses, presidente municipal, informó que las reformas al bando establecen un plazo de 60 días, para sensibilizar a profesores, padres de familia y, sobre todo, a los vendedores de golosinas que se ubican dentro y fuera de las escuelas, para que dejen de vender comida chatarra y la sustituyan por frutas y verduras.
En Tlanepantla, de acuerdo a datos del sector salud, uno de cada cuatro niños tiene problemas de sobrepeso y obesidad, lo que representa una cifra de poco más de 50 mil “gorditos”.
Además, 40% de las familias no tiene seguro IMSS, ISSSTE o ISSEMyM, por lo que los problemas de salud que provoca el sobrepeso representan una gran merma económica para la población que no es derechohabiente, indicó el alcalde.
El ayuntamiento está impartiendo cursos de nutrición a profesores y comerciantes a fin de sensibilizarlos a que modifiquen los productos que ofrecen a los niños en las escuelas.
Además el gobierno local realiza adecuaciones al reglamento de justicia cívica a fin de sancionar a quien viole la prohibición de vender comida chatarra.
“Los niños no quieren fruta”
Los niños prefieren los chicharrones, papas fritas y “cueritos”, en lugar de la fruta y verduras como la zanahoria con chile, afirmó Teresa Mondragón quien todos los días vende golosinas en El Rosario.
“Ojalá que el presidente no nos vaya a perjudicar con esta disposición, porque las frituras son lo que más se vende”, afirmó, porque los niños dicen que “para fruta, en su casa y si yo la vendo aquí y no me la compran se me echa a perder”.
Miguelón, como los niños llaman a otro vendedor, afirmó que nadie le ha informado sobre esta nueva disposición de dejar de vender comida chatarra, que es lo que más compran los niños para apaciguar el hambre.
“Los inspectores de Tlalnepantla vienen a cobrar el derecho de piso y no nos han informado de esta nueva disposición”, afirmó el vendedor quien opinó que sería mejor vender las frutas y verduras empacadas, para que “no se eche a perder tan rápido y no se contamine con el polvo de la calle”.
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Obesidad
Obesidad alcanza nivel de alarma en 20 estados.
Noticia:
En 20 entidades la obesidad es un problema que alarma al sector salud porque se encuentra por arriba del promedio nacional de 32.4%. Diez de esos estados están ubicados en el norte.
De acuerdo con una radiografía del problema, elaborada a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, las mujeres han ganado más peso que hombres, niños y adolescentes.
Para este fenómeno hay dos explicaciones: los médicos consideran que la vida de la mujer es cada vez más sedentaria. Pero los psicólogos tienen otra versión: ellas están cada vez más agobiadas con dobles o triples jornadas de trabajo y comen por ansiedad o depresión.
En general, los expertos atribuyen la obesidad a un consumo mayor de grasas y azúcares y a la disminución de la actividad física, sin importar si es hombre, mujer o menor de edad.
En una revisión de los datos por regiones, se encontró que en el norte y sureste –principalmente en la península de Yucatán– vive el mayor número de obesos: niños de 5 a 9 años de edad, adolescentes, adultos varones y mujeres. En el Distrito Federal se localiza el mayor número de niñas obesas.
De las mediciones oficiales se deduce que algo pasó a partir de 1999 porque entre ese año y 2006 el sobrepeso y la obesidad aumentaron 71.4% en mujeres y 66.7% en hombres.
En 20 entidades la obesidad es un problema que alarma al sector salud porque se encuentra por arriba del promedio nacional de 32.4%. Diez de esos estados están ubicados en el norte.
De acuerdo con una radiografía del problema, elaborada a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, las mujeres han ganado más peso que hombres, niños y adolescentes.
Para este fenómeno hay dos explicaciones: los médicos consideran que la vida de la mujer es cada vez más sedentaria. Pero los psicólogos tienen otra versión: ellas están cada vez más agobiadas con dobles o triples jornadas de trabajo y comen por ansiedad o depresión.
En general, los expertos atribuyen la obesidad a un consumo mayor de grasas y azúcares y a la disminución de la actividad física, sin importar si es hombre, mujer o menor de edad.
En una revisión de los datos por regiones, se encontró que en el norte y sureste –principalmente en la península de Yucatán– vive el mayor número de obesos: niños de 5 a 9 años de edad, adolescentes, adultos varones y mujeres. En el Distrito Federal se localiza el mayor número de niñas obesas.
De las mediciones oficiales se deduce que algo pasó a partir de 1999 porque entre ese año y 2006 el sobrepeso y la obesidad aumentaron 71.4% en mujeres y 66.7% en hombres.
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Obesidad
jueves, 18 de marzo de 2010
Diconsa hace engordar a población más pobre.
Noticia:
Investigadores del Coneval encontraron que en los establecimientos de Diconsa, la red gubernamental de abasto para áreas rurales, hay productos “poco saludables” con alto contenido en azúcar, carbohidratos refinados, sodio, grasas trans y saturadas, “que deterioran las condiciones de nutrición y salud de la población que los consume”.
Los expertos se dedicaron a analizar la razón del aumento de personas con sobrepeso y obesidad en localidades marginadas. Datos de 2006 revelaron que 13% de la población de esas zonas enfrentaba ese problema, cifra muy superior a la registrada en 1999 que fue de 1%.
Los especialistas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) concluyeron que en las tiendas Diconsa se vende manteca vegetal (con alto contenido en grasas trans) y alimentos chatarra como frituras, refrescos, sopas instantáneas y otros alimentos industrializados.
En los objetivos de Diconsa se establece que debe contribuir “al desarrollo de la nutrición de la población que habita en localidades entre 200 y 2 mil 500 habitantes de alta y muy alta marginación”.
El director de Diconsa, Édgar Martín Ramírez Pech, aclaró que los consejos comunitarios, propietarios de los comercios, están en libertad de ofrecer los productos que demanda la población.
Aceptó que la manteca vegetal está en la lista de alimentos que provee el gobierno federal, pero será retirada. Aseguró que la autoridad no promueve la venta de productos chatarra.
Investigadores del Coneval encontraron que en los establecimientos de Diconsa, la red gubernamental de abasto para áreas rurales, hay productos “poco saludables” con alto contenido en azúcar, carbohidratos refinados, sodio, grasas trans y saturadas, “que deterioran las condiciones de nutrición y salud de la población que los consume”.
Los expertos se dedicaron a analizar la razón del aumento de personas con sobrepeso y obesidad en localidades marginadas. Datos de 2006 revelaron que 13% de la población de esas zonas enfrentaba ese problema, cifra muy superior a la registrada en 1999 que fue de 1%.
Los especialistas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) concluyeron que en las tiendas Diconsa se vende manteca vegetal (con alto contenido en grasas trans) y alimentos chatarra como frituras, refrescos, sopas instantáneas y otros alimentos industrializados.
En los objetivos de Diconsa se establece que debe contribuir “al desarrollo de la nutrición de la población que habita en localidades entre 200 y 2 mil 500 habitantes de alta y muy alta marginación”.
El director de Diconsa, Édgar Martín Ramírez Pech, aclaró que los consejos comunitarios, propietarios de los comercios, están en libertad de ofrecer los productos que demanda la población.
Aceptó que la manteca vegetal está en la lista de alimentos que provee el gobierno federal, pero será retirada. Aseguró que la autoridad no promueve la venta de productos chatarra.
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viernes, 12 de marzo de 2010
SEP modificará recreos para prevenir obesidad.
Noticia:
La Secretaría de Educación Pública (SEP) junto con los secretarios de educación de los estados modificarán el recreo en las 217 mil escuelas de educación básica del país, es decir, se pedirá a los maestros reorganizar el tiempo de los 25 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria para que no sólo consuman alimentos sino también realicen "actividades físicas moderadas".
Fernando González Sánchez, subsecretario de Educación Básica, descartó que eso implique la contratación de un mayor número de profesores de educación básica, "estamos buscando la manera de proponer a los docentes que se organicen mejor en el recreo".
Durante las reuniones que por separado encabezó el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, con los secretarios de educación de los estados, se analizaron algunas de las medidas que iniciarán a partir del próximo ciclo escolar, para abatir el sobrepeso y la obesidad.
Entre las medidas que se conocieron, la Secretaría recibió la propuesta formal de parte del gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón en el Distrito Federal para incorporar el próximo ciclo escolar una asignatura adicional sobre salud para que los alumnos de educación básica puedan contrarrestar la obesidad infantil.
Durante la reunión en la cual también participaron los secretarios de educación de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala, así como el titular de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, de la SEP, el secretario de Salud del gobierno capitalino, Armando Ahued, presentó ante el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, la iniciativa para revertir el problema que llevó a que México ocupe el primer lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo.
Al salir de la reunión de cuatro horas, realizada en el salón del Coro Alto en la SEP, Ahued dijo que la asignatura busca que los menores aprendan sobre nutrición y educación física, además de temas sexuales y reproductivos y adicciones.
"Hubo una buena recepción de parte de los secretarios y del equipo en general de la Secretaría. La preocupación de todos es que está moviendo voluntades para hacer cosas a favor de los niños y de la cultura de salud. Estamos contentos porque se está trabajando el tema con seriedad y responsabilidad".
Antes por la mañana, después de la reunión con los secretarios de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas, el titular de la SEP, Alonso Lujambio indicó que estos encuentros tienen como propósito "conocer lo que está funcionando bien en las entidades, qué no está funcionando bien para estar en aptitud de generar este programa de educación y salud. Estamos recuperando la experiencia exitosa o los dilemas que se han vivido en los estados".
El subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, informó que entre las acciones que se iniciarán en el próximo ciclo escolar será la "reorganización" de los tiempos de recreo de los niños en las escuelas de preescolar, primaria y secundaria.
Esa modificación implicará que los maestros tendrá que organizar actividades que activen a los niños, para que además de que puedan ingerir los alimentos tengan espacio para la "reactivación física moderada".
Indicó que dadas las condiciones económicas del país no se podrá contratar a un mayor número de profesores especializados en educación física, pero que serán los "maestros generales" los que establezcan una serie de actividades dentro del recreo para que los niños se ejerciten.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) junto con los secretarios de educación de los estados modificarán el recreo en las 217 mil escuelas de educación básica del país, es decir, se pedirá a los maestros reorganizar el tiempo de los 25 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria para que no sólo consuman alimentos sino también realicen "actividades físicas moderadas".
Fernando González Sánchez, subsecretario de Educación Básica, descartó que eso implique la contratación de un mayor número de profesores de educación básica, "estamos buscando la manera de proponer a los docentes que se organicen mejor en el recreo".
Durante las reuniones que por separado encabezó el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, con los secretarios de educación de los estados, se analizaron algunas de las medidas que iniciarán a partir del próximo ciclo escolar, para abatir el sobrepeso y la obesidad.
Entre las medidas que se conocieron, la Secretaría recibió la propuesta formal de parte del gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón en el Distrito Federal para incorporar el próximo ciclo escolar una asignatura adicional sobre salud para que los alumnos de educación básica puedan contrarrestar la obesidad infantil.
Durante la reunión en la cual también participaron los secretarios de educación de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala, así como el titular de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, de la SEP, el secretario de Salud del gobierno capitalino, Armando Ahued, presentó ante el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, la iniciativa para revertir el problema que llevó a que México ocupe el primer lugar en sobrepeso y obesidad en el mundo.
Al salir de la reunión de cuatro horas, realizada en el salón del Coro Alto en la SEP, Ahued dijo que la asignatura busca que los menores aprendan sobre nutrición y educación física, además de temas sexuales y reproductivos y adicciones.
"Hubo una buena recepción de parte de los secretarios y del equipo en general de la Secretaría. La preocupación de todos es que está moviendo voluntades para hacer cosas a favor de los niños y de la cultura de salud. Estamos contentos porque se está trabajando el tema con seriedad y responsabilidad".
Antes por la mañana, después de la reunión con los secretarios de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas, el titular de la SEP, Alonso Lujambio indicó que estos encuentros tienen como propósito "conocer lo que está funcionando bien en las entidades, qué no está funcionando bien para estar en aptitud de generar este programa de educación y salud. Estamos recuperando la experiencia exitosa o los dilemas que se han vivido en los estados".
El subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, informó que entre las acciones que se iniciarán en el próximo ciclo escolar será la "reorganización" de los tiempos de recreo de los niños en las escuelas de preescolar, primaria y secundaria.
Esa modificación implicará que los maestros tendrá que organizar actividades que activen a los niños, para que además de que puedan ingerir los alimentos tengan espacio para la "reactivación física moderada".
Indicó que dadas las condiciones económicas del país no se podrá contratar a un mayor número de profesores especializados en educación física, pero que serán los "maestros generales" los que establezcan una serie de actividades dentro del recreo para que los niños se ejerciten.
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Obesidad
miércoles, 3 de marzo de 2010
ONG critica proyecto federal antiobesidad.
Noticia:
La propuesta federal para combatir la obesidad y el sobrepeso se “restringe a proponer el cambio de hábitos y adopción de estilos de vida saludables, colocando la responsabilidad de las elecciones alimentarias en la población”, lo que hace que se “invisibilicen” las dimensiones de problemas sociales y “quita responsabilidad a la política de salud gubernamental”, planteó el Observatorio de Política Social y de Derechos Humanos.
Mediante un documento, dicha organización dijo que ante la propuesta del gobierno, presentada bajo el nombre de Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad, “debemos estar pendientes de las acciones que se realizarán para prevenir y tratar la obesidad infantil”.
La organización, que depende de la Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide-Social), hace un llamado a “presionar para que los intereses comerciales de las empresas de alimentos procesados no prevalezcan por encima del interés público”.
La agrupación, que preside Clara Jusidman, señala que los efectos de la obesidad afectan directamente el derecho que tiene toda persona a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social, así como el derecho a una nutrición adecuada que le asegure la posibilidad de gozar del mas alto nivel de desarrollo físico, emocional e intelectual.
La obesidad infantil, refiere, se asocia con una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
La diabetes mellitus, la apnea del sueño —trastorno que provoca en las personas el dejar de respirar cuando duermen—, el asma, la gloméruloesclerosis —término que se utiliza para describir el tejido cicatrizado que se presenta dentro del riñón en los vasos sanguíneos llamados glomérulos y que ayudan a los riñones a filtrar la orina de la sangre— y los cálculos biliares, entre otros.
A partir de la Convención americana sobre derechos humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales, el Observatorio establece que el Estado tiene la “obligación de asegurar, como mínimo, la satisfacción de niveles esenciales de cada uno de los derechos, por lo cual deben adoptar medidas preventivas.
“Impartir educación y proporcionar acceso a la información relativa a los principales problemas de salud, con inclusión de los métodos para prevenir y combatir esas enfermedades epidémicas y endémicas”.
El Observatorio afirma que ante eso “el gobierno ha sido omiso en desarrollar políticas de protección a la salud y prevención de la obesidad, que regulen y sancionen la publicidad de alimentos chatarra, informe a la población de los severos daños que ocasiona el consumo de estos productos y promueva la oferta de alimentos de buena calidad”.
La propuesta federal para combatir la obesidad y el sobrepeso se “restringe a proponer el cambio de hábitos y adopción de estilos de vida saludables, colocando la responsabilidad de las elecciones alimentarias en la población”, lo que hace que se “invisibilicen” las dimensiones de problemas sociales y “quita responsabilidad a la política de salud gubernamental”, planteó el Observatorio de Política Social y de Derechos Humanos.
Mediante un documento, dicha organización dijo que ante la propuesta del gobierno, presentada bajo el nombre de Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad, “debemos estar pendientes de las acciones que se realizarán para prevenir y tratar la obesidad infantil”.
La organización, que depende de la Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide-Social), hace un llamado a “presionar para que los intereses comerciales de las empresas de alimentos procesados no prevalezcan por encima del interés público”.
La agrupación, que preside Clara Jusidman, señala que los efectos de la obesidad afectan directamente el derecho que tiene toda persona a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social, así como el derecho a una nutrición adecuada que le asegure la posibilidad de gozar del mas alto nivel de desarrollo físico, emocional e intelectual.
La obesidad infantil, refiere, se asocia con una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
La diabetes mellitus, la apnea del sueño —trastorno que provoca en las personas el dejar de respirar cuando duermen—, el asma, la gloméruloesclerosis —término que se utiliza para describir el tejido cicatrizado que se presenta dentro del riñón en los vasos sanguíneos llamados glomérulos y que ayudan a los riñones a filtrar la orina de la sangre— y los cálculos biliares, entre otros.
A partir de la Convención americana sobre derechos humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales, el Observatorio establece que el Estado tiene la “obligación de asegurar, como mínimo, la satisfacción de niveles esenciales de cada uno de los derechos, por lo cual deben adoptar medidas preventivas.
“Impartir educación y proporcionar acceso a la información relativa a los principales problemas de salud, con inclusión de los métodos para prevenir y combatir esas enfermedades epidémicas y endémicas”.
El Observatorio afirma que ante eso “el gobierno ha sido omiso en desarrollar políticas de protección a la salud y prevención de la obesidad, que regulen y sancionen la publicidad de alimentos chatarra, informe a la población de los severos daños que ocasiona el consumo de estos productos y promueva la oferta de alimentos de buena calidad”.
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Obesidad
lunes, 1 de marzo de 2010
Los seis más ligados a la gordura.
Noticia:
A la lista de genes vinculados con la obesidad (FTO y MC4R) un consorcio internacional de investigadores denominado GIANT ha sumado recientemente otros seis, tras analizar dos millones de variaciones genéticas en estudios de genoma completo en 32 mil voluntarios participantes.
El consorcio denominado GIANT (Genetic Investigation of Anthropometric Parameters, Investigación Genética de Parámetros Antropométricos) descubrió además que esos seis nuevos genes, llamados TMEM18, KCTD15, GNPDA2, SH2B1, MTCH2 y NEGR1, están activos en las células cerebrales.
“Definitivamente, las dos causas principales de la obesidad son la mala nutrición y la falta de actividad física. Pero la presencia de esos genes sugiere que hay factores genéticos que subyacen a las diferentes reacciones de las personas ante el estilo de vida y las condiciones ambientales”, dijeron Erich Wichmann e Iris Heid, autores que dirigen la participación de Alemania en GIANT.
A excepción del gen SH2B1, del cual se sabía que tiene un papel vital en la secreción de leptina y por ende en la regulación del apetito, ninguno de los otros cinco habían sido ligados con el excesivo peso corporal.
Otro estudio, realizado en Estados Unidos, determinó que mientras los índices de obesidad siguen en aumento, esta enfermedad se ha convertido en una causa tan relevante o más que el tabaquismo como factor desencadenante de trastornos y declive en la calidad y esperanza de vida de la población.
Haomiao Jia y Erica I. Lubetkin, de la Universidad de Columbia y el City College en Nueva York, quienes publicaron su hallazgo en American Journal of Preventive Medicine, afirmaron que los datos así hallados son esenciales para establecer objetivos realistas que busquen modificar los factores de riesgo sanitario que predisponen a la obesidad.
A la lista de genes vinculados con la obesidad (FTO y MC4R) un consorcio internacional de investigadores denominado GIANT ha sumado recientemente otros seis, tras analizar dos millones de variaciones genéticas en estudios de genoma completo en 32 mil voluntarios participantes.
El consorcio denominado GIANT (Genetic Investigation of Anthropometric Parameters, Investigación Genética de Parámetros Antropométricos) descubrió además que esos seis nuevos genes, llamados TMEM18, KCTD15, GNPDA2, SH2B1, MTCH2 y NEGR1, están activos en las células cerebrales.
“Definitivamente, las dos causas principales de la obesidad son la mala nutrición y la falta de actividad física. Pero la presencia de esos genes sugiere que hay factores genéticos que subyacen a las diferentes reacciones de las personas ante el estilo de vida y las condiciones ambientales”, dijeron Erich Wichmann e Iris Heid, autores que dirigen la participación de Alemania en GIANT.
A excepción del gen SH2B1, del cual se sabía que tiene un papel vital en la secreción de leptina y por ende en la regulación del apetito, ninguno de los otros cinco habían sido ligados con el excesivo peso corporal.
Otro estudio, realizado en Estados Unidos, determinó que mientras los índices de obesidad siguen en aumento, esta enfermedad se ha convertido en una causa tan relevante o más que el tabaquismo como factor desencadenante de trastornos y declive en la calidad y esperanza de vida de la población.
Haomiao Jia y Erica I. Lubetkin, de la Universidad de Columbia y el City College en Nueva York, quienes publicaron su hallazgo en American Journal of Preventive Medicine, afirmaron que los datos así hallados son esenciales para establecer objetivos realistas que busquen modificar los factores de riesgo sanitario que predisponen a la obesidad.
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Obesidad
Somos obesos por culpa del cerebro y los genes.
Noticia:
El tratamiento efectivo contra la obesidad y el sobrepeso no está ni en la voluntad ni en el estómago de los pacientes afectados; sólo se logrará al conocer a detalle la predisposición genética y el entramado de señales neuroquímicas cerebrales que regulan las sensaciones de hambre y saciedad, advierten científicos del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).
Bajo esta perspectiva, el grupo de expertos del Laboratorio de Neurobiología del Apetito en el Departamento de Farmacología de esa entidad, en su unidad Zacatenco, ha comenzado un estudio pionero en México, que a través de modelos animales (ratas de laboratorio) busca despejar la interrogante: ¿por qué el cerebro nos hace comer de más?
Con este trabajo, los investigadores esperan aportar mayores pistas para abordar en forma novedosa dichos trastornos de salud pública, pues aunque han sido atacados desde diferentes frentes -dietas, programas de ejercitación física, cambios metabólicos, uso de medicamentos, cirugías gástricas, etc.- su presencia es cada vez mayor.
Según la Secretaría de Salud, la prevalencia de ambos desórdenes se ha triplicado desde 1980 en el país, con la población adulta como grupo más afectado: 39.5% de los hombres y mujeres sufren sobrepeso y 31% -también de ambos géneros- padece obesidad. En cifras redondas, esto significa que más de 70 millones de mexicanos están por encima de su peso corporal recomendado.
Al respecto, la Organización Mundial de Salud ha impulsado una estrategia global -a la cual México se adhirió en 2004- que enfatiza la alimentación sana y la actividad física como pilares de prevención. Y en enero pasado, en el país se signó a nivel federal un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria.
“No hemos podido avanzar en el combate a la obesidad porque nos falta entender el papel del cerebro en el origen de esta enfermedad. No bastará con sólo transmitir el mensaje de hacer ejercicio y comer saludablemente. Sin duda esto es parte de la solución, pero no es suficiente”, comentó al respecto el doctor Ranier Gutiérrez Mendoza, líder del estudio.
Distintas causas
El neurocientífico, quien impulsa esta línea de investigación con apoyo financiero del Instituto de Ciencia y Tecnología del DF, reconoce la gran complejidad de la obesidad, que es originada -recuerda- por varios factores: ingesta excesiva de calorías o grasas, escasa actividad física y elementos ambientales.
Además, como no todas las personas son igualmente propensas a desarrollarla aunque coman mucho, los científicos han sugerido la existencia de variaciones genéticas específicas que regulan cuánta energía consume, gasta y almacena en forma de grasa un individuo.
Se han identificado ya varios genes vinculados con la aparición de la obesidad: primero, en 1994, el OB y su producto, la leptina, proteína secretada por el tejido adiposo que desempeña un papel básico en la regulación de la ingesta y gasto de energía, pues actúa sobre receptores del hipotálamo a nivel cerebral, donde inhibe el apetito.
Otros genes asociados con la obesidad son el MC4R (interviene en la regulación de la ingesta) y el FTO (en 2006 se encontró que individuos con dos copias de una variante de él presentan en promedio tres kilos más de peso, comen más y tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad).
Pero hasta antes de 1990 se estudiaban los adipositos (que forman el tejido adiposo) en forma independiente de las funciones cerebrales. Sólo en los últimos años los científicos adoptaron un enfoque integral, que valora las intrincadas conexiones entre el sistema nervioso, el metabolismo y el aparato digestivo.
“Comer o no comer, ese es el dilema. El cerebro decide qué comer y cuándo hacerlo o no hacerlo... así que es fundamental que primero (antes de tratar la obesidad) entendamos las bases neuronales y las variaciones genéticas que predisponen a una persona a alimentarse de más”, dijo el doctor Gutiérrez.
Precisó que múltiples estudios recientes han encontrado, con el uso de tomografías computarizadas, que una región cerebral conocida como corteza órbito-frontal se activa cuando una persona observa estímulos apetitosos. Otras investigaciones han detectado también una mayor actividad de la mencionada zona (correspondiente a los centros de recompensa) en individuos que fueron incapaces de mantener una dieta.
“Todas las evidencias indican la importancia que tiene el cerebro en la regulación de la conducta de ingesta. Esto nos lleva a proponer que muy probablemente en el sujeto obeso exista cierta actividad cerebral que lo predispone a comer en exceso. Apenas estamos iniciando la investigación al respecto, pero muy pronto podremos identificarla”, confió el doctor en biomedicina.
Roedores voraces
Para descifrar los mecanismos que controlan el hambre y la saciedad, Ranier y sus colaboradores usan un método invasivo que no puede aplicarse en humanos, pero sí en ratas de laboratorio. Éste se llama registro multielectrodo, y permite una observación a detalle, mucho más refinada que las tomografías.
En su laboratorio de Neurobiología del Apetito, donde iniciaron esta labor hace dos meses, los expertos colocan en el cerebro de los roedores un dispositivo con 32 electrodos de 35 micrómetros de diámetro (menor que el de un cabello humano) y lo conectan con un amplificador de señales eléctricas que luego envía la información a una computadora.
Con esto, y tras dejar que las ratas coman libremente un suplemento (Ensure), los expertos evalúan la actividad neuronal de los circuitos de recompensa en los diferentes estados: saciedad y hambre. También pueden medir simultáneamente la liberación de neurotransmisores como dopamina o glutamato.
“Cuando un estímulo gustativo entra a la boca, al menos cuatro regiones cerebrales son activadas: la corteza gustativa primaria, el hipotálamo lateral, la corteza órbito-frontal y el núcleo acumbens. Y la única forma de estudiarlas es introduciendo los electrodos en cada una de ellas para ver cómo se comunican las neuronas entre sí”, aseguró el doctor Gutiérrez Mendoza.
Con esta herramienta, agregó, “encontramos que en las cuatro regiones la actividad neuronal podía ser modulada por la saciedad. Es decir que no hay un centro único de saciedad en el cerebro, el hipotálamo, como se pensaba antes, lo que complica las cosas.
“También observamos que la actividad de las neuronas, su frecuencia de disparo, disminuía cuando el animal estaba saciado y una vez que volvía a tener hambre, dicha actividad se incrementaba nuevamente. Esto impone un gran reto al futuro desarrollo de fármacos para producir saciedad, pues deberán actuar no en una sola región cerebral, sino en todo el entramado neuronal”, dijo.
El tratamiento efectivo contra la obesidad y el sobrepeso no está ni en la voluntad ni en el estómago de los pacientes afectados; sólo se logrará al conocer a detalle la predisposición genética y el entramado de señales neuroquímicas cerebrales que regulan las sensaciones de hambre y saciedad, advierten científicos del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).
Bajo esta perspectiva, el grupo de expertos del Laboratorio de Neurobiología del Apetito en el Departamento de Farmacología de esa entidad, en su unidad Zacatenco, ha comenzado un estudio pionero en México, que a través de modelos animales (ratas de laboratorio) busca despejar la interrogante: ¿por qué el cerebro nos hace comer de más?
Con este trabajo, los investigadores esperan aportar mayores pistas para abordar en forma novedosa dichos trastornos de salud pública, pues aunque han sido atacados desde diferentes frentes -dietas, programas de ejercitación física, cambios metabólicos, uso de medicamentos, cirugías gástricas, etc.- su presencia es cada vez mayor.
Según la Secretaría de Salud, la prevalencia de ambos desórdenes se ha triplicado desde 1980 en el país, con la población adulta como grupo más afectado: 39.5% de los hombres y mujeres sufren sobrepeso y 31% -también de ambos géneros- padece obesidad. En cifras redondas, esto significa que más de 70 millones de mexicanos están por encima de su peso corporal recomendado.
Al respecto, la Organización Mundial de Salud ha impulsado una estrategia global -a la cual México se adhirió en 2004- que enfatiza la alimentación sana y la actividad física como pilares de prevención. Y en enero pasado, en el país se signó a nivel federal un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria.
“No hemos podido avanzar en el combate a la obesidad porque nos falta entender el papel del cerebro en el origen de esta enfermedad. No bastará con sólo transmitir el mensaje de hacer ejercicio y comer saludablemente. Sin duda esto es parte de la solución, pero no es suficiente”, comentó al respecto el doctor Ranier Gutiérrez Mendoza, líder del estudio.
Distintas causas
El neurocientífico, quien impulsa esta línea de investigación con apoyo financiero del Instituto de Ciencia y Tecnología del DF, reconoce la gran complejidad de la obesidad, que es originada -recuerda- por varios factores: ingesta excesiva de calorías o grasas, escasa actividad física y elementos ambientales.
Además, como no todas las personas son igualmente propensas a desarrollarla aunque coman mucho, los científicos han sugerido la existencia de variaciones genéticas específicas que regulan cuánta energía consume, gasta y almacena en forma de grasa un individuo.
Se han identificado ya varios genes vinculados con la aparición de la obesidad: primero, en 1994, el OB y su producto, la leptina, proteína secretada por el tejido adiposo que desempeña un papel básico en la regulación de la ingesta y gasto de energía, pues actúa sobre receptores del hipotálamo a nivel cerebral, donde inhibe el apetito.
Otros genes asociados con la obesidad son el MC4R (interviene en la regulación de la ingesta) y el FTO (en 2006 se encontró que individuos con dos copias de una variante de él presentan en promedio tres kilos más de peso, comen más y tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad).
Pero hasta antes de 1990 se estudiaban los adipositos (que forman el tejido adiposo) en forma independiente de las funciones cerebrales. Sólo en los últimos años los científicos adoptaron un enfoque integral, que valora las intrincadas conexiones entre el sistema nervioso, el metabolismo y el aparato digestivo.
“Comer o no comer, ese es el dilema. El cerebro decide qué comer y cuándo hacerlo o no hacerlo... así que es fundamental que primero (antes de tratar la obesidad) entendamos las bases neuronales y las variaciones genéticas que predisponen a una persona a alimentarse de más”, dijo el doctor Gutiérrez.
Precisó que múltiples estudios recientes han encontrado, con el uso de tomografías computarizadas, que una región cerebral conocida como corteza órbito-frontal se activa cuando una persona observa estímulos apetitosos. Otras investigaciones han detectado también una mayor actividad de la mencionada zona (correspondiente a los centros de recompensa) en individuos que fueron incapaces de mantener una dieta.
“Todas las evidencias indican la importancia que tiene el cerebro en la regulación de la conducta de ingesta. Esto nos lleva a proponer que muy probablemente en el sujeto obeso exista cierta actividad cerebral que lo predispone a comer en exceso. Apenas estamos iniciando la investigación al respecto, pero muy pronto podremos identificarla”, confió el doctor en biomedicina.
Roedores voraces
Para descifrar los mecanismos que controlan el hambre y la saciedad, Ranier y sus colaboradores usan un método invasivo que no puede aplicarse en humanos, pero sí en ratas de laboratorio. Éste se llama registro multielectrodo, y permite una observación a detalle, mucho más refinada que las tomografías.
En su laboratorio de Neurobiología del Apetito, donde iniciaron esta labor hace dos meses, los expertos colocan en el cerebro de los roedores un dispositivo con 32 electrodos de 35 micrómetros de diámetro (menor que el de un cabello humano) y lo conectan con un amplificador de señales eléctricas que luego envía la información a una computadora.
Con esto, y tras dejar que las ratas coman libremente un suplemento (Ensure), los expertos evalúan la actividad neuronal de los circuitos de recompensa en los diferentes estados: saciedad y hambre. También pueden medir simultáneamente la liberación de neurotransmisores como dopamina o glutamato.
“Cuando un estímulo gustativo entra a la boca, al menos cuatro regiones cerebrales son activadas: la corteza gustativa primaria, el hipotálamo lateral, la corteza órbito-frontal y el núcleo acumbens. Y la única forma de estudiarlas es introduciendo los electrodos en cada una de ellas para ver cómo se comunican las neuronas entre sí”, aseguró el doctor Gutiérrez Mendoza.
Con esta herramienta, agregó, “encontramos que en las cuatro regiones la actividad neuronal podía ser modulada por la saciedad. Es decir que no hay un centro único de saciedad en el cerebro, el hipotálamo, como se pensaba antes, lo que complica las cosas.
“También observamos que la actividad de las neuronas, su frecuencia de disparo, disminuía cuando el animal estaba saciado y una vez que volvía a tener hambre, dicha actividad se incrementaba nuevamente. Esto impone un gran reto al futuro desarrollo de fármacos para producir saciedad, pues deberán actuar no en una sola región cerebral, sino en todo el entramado neuronal”, dijo.
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Obesidad
jueves, 25 de febrero de 2010
Ácidos grasos agravan males ligados a obesidad.
Noticia:
Las moléculas llamadas ácidos grasos libres que circulan en la sangre pueden aumentar de forma directa el riesgo de enfermedades vinculadas a la obesidad, reveló un estudio publicado este miércoles por la revista Science Translational Medicine.
Además, científicos del Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York y del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas indicaron que el estudio demuestra por qué el tejido graso se inflama peligrosamente en personas obesas.
La inflamación de los tejidos es un proceso normal mediante el cual el cuerpo trata de contrarrestar las infecciones.
Sin embargo, este puede descontrolarse en casos de obesidad y en enfermedades vinculadas al exceso de peso como la diabetes, los problemas cardiovasculares y algunos casos de cáncer.
Según los científicos, su estudio aclara la relación entre esos ácidos grasos y la inflamación en un avance que podría conducir al desarrollo de mejores medicamentos destinados al tratamiento de pacientes de enfermedades vinculadas a la obesidad.
En el estudio, los científicos administraron ácidos grados a un grupo de adultos saludables y no diabéticos con el objeto de aumentar su presencia en niveles similares a los que se registran en la obesidad y la diabetes.
Con esos altos niveles de ácidos grasos, las participantes no sólo no respondieron adecuadamente a la insulina, sino que también aumentaron los niveles de una molécula potencialmente nociva, identificada como PAI-1 y que se cree aumenta los factores de riesgo de diabetes y males cardiovasculares.
Tras examinar el tejido de esos participantes, los investigadores descubrieron que las células inflamatorias que se congregan en torno a los tejidos grasos en personas obesas producían más moléculas PAI-1.
Según los científicos, la presencia de los ácidos grasos libres disparó las células inflamatorias aumentando de manera consiguiente la producción de PAI-1.
Las moléculas llamadas ácidos grasos libres que circulan en la sangre pueden aumentar de forma directa el riesgo de enfermedades vinculadas a la obesidad, reveló un estudio publicado este miércoles por la revista Science Translational Medicine.
Además, científicos del Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York y del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas indicaron que el estudio demuestra por qué el tejido graso se inflama peligrosamente en personas obesas.
La inflamación de los tejidos es un proceso normal mediante el cual el cuerpo trata de contrarrestar las infecciones.
Sin embargo, este puede descontrolarse en casos de obesidad y en enfermedades vinculadas al exceso de peso como la diabetes, los problemas cardiovasculares y algunos casos de cáncer.
Según los científicos, su estudio aclara la relación entre esos ácidos grasos y la inflamación en un avance que podría conducir al desarrollo de mejores medicamentos destinados al tratamiento de pacientes de enfermedades vinculadas a la obesidad.
En el estudio, los científicos administraron ácidos grados a un grupo de adultos saludables y no diabéticos con el objeto de aumentar su presencia en niveles similares a los que se registran en la obesidad y la diabetes.
Con esos altos niveles de ácidos grasos, las participantes no sólo no respondieron adecuadamente a la insulina, sino que también aumentaron los niveles de una molécula potencialmente nociva, identificada como PAI-1 y que se cree aumenta los factores de riesgo de diabetes y males cardiovasculares.
Tras examinar el tejido de esos participantes, los investigadores descubrieron que las células inflamatorias que se congregan en torno a los tejidos grasos en personas obesas producían más moléculas PAI-1.
Según los científicos, la presencia de los ácidos grasos libres disparó las células inflamatorias aumentando de manera consiguiente la producción de PAI-1.
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Obesidad
martes, 23 de febrero de 2010
Obesidad infantil inicia en la escuela.
Noticia:
La escuela en México se convirtió en el principal espacio obesigénico que dio origen a la más fuerte epidemia del país por las proporciones de sobrepeso y obesidad entre los niños, coincidieron nutriólogos, científicos, organizaciones de consumidores e integrantes de la industria de alimentos procesados, por lo que demandaron crear una reforma alimentaria escolar que incluya regular la cantidad, las proporciones y el tipo de comida que se brinda a estudiantes.
Durante el foro “Salud Alimentaria en las Escuelas”, organizado por EL UNIVERSAL, los representantes de la industria enfatizaron que las empresas de productos procesados en México “son parte de la solución” a este problema, y anunciaron que en los próximos meses también habrá modificaciones en su publicidad.
Lorena Cerdán Torres, representante de 43 empresas en ConMéxico expuso que “el compromiso de la industria es explorar las alternativas de reformulación de productos en su contenido de grasa, sodio, azúcar, así como ampliar las alternativas que tiene el consumidor innovando tecnológicamente, usando edulcorantes no calóricos, explorando las posibilidades de mezclas de grasas, y eso ya está sucediendo”.
Antonio Ávila Díaz, director general de Operación de los Servicios Educativos en el Distrito Federal, de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que la intervención de esa dependencia se hace en términos de las facultades que se le han otorgado.
Pero agregó, “no es la escuela donde se origina el problema de sobrepeso, va más allá de la escuela y tiene que ver con el asunto de los entornos… La Secretaría (de Educación Pública) tiene facultades para definir contenidos educativos, pero no los contenidos nutricionales, eso es competencia de las autoridades de Salud”.
Explicó que a pesar de esa situación, la dependencia ha iniciado una serie de estrategias —primero en el plano nacional— al presentar a consulta con los gobiernos estatales, un conjunto de lineamientos para orientar lo que se debe consumir en las escuelas.
Por lo que respecta al Distrito Federal, precisó el funcionario, se va a iniciar una serie de programas de activación física y de investigación para medir el impacto cuando se limita el consumo de comida chatarra dentro de los planteles escolares.
Ávila Díaz dijo que el reto implica atender otros problemas, como lo es la disponibilidad de agua, de bebederos con filtros en las escuelas y limitar la presencia del comercio ambulante en el entorno de los planteles.
Julieta Ponce Sánchez, directora de Nutrición del Centro de Orientación Alimentaria, aseguró que la responsabilidad del tipo y cantidad de alimentos que se consumen dentro de la escuela es de la Secretaría de Educación Pública.
“Es un crimen que no se le considere parte del proceso sicopedagógico” debido a que hay estudios que prueban que la dotación de hierro y zinc son determinantes en el desempeño intelectual de los menores.
La especialista propuso involucrar a los padres de familia para asumir hábitos alimenticios saludables y hacer que se incremente ese 10% de niños que actualmente llevan alimentos preparados en casa y modificar el tiempo que tienen los niños de recreo, puesto que eso los lleva a decidir en menos de 5 minutos la inversión que harán con el dinero disponible.
También, dijo, tener una mejor canasta básica para elegir alimentos nutritivos y establecer un desayuno escolar diseñado por especialistas y elaborado por los padres de familia.
Al hacer un diagnóstico de la situación que llevó a las escuelas a convertirse en el principal ambiente de consumo de alimentos que ocasiona la obesidad infantil, Simón Barquera, director de Epidemiología de la Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, dependiente del Instituto Nacional de Salud Pública, afirmó que las evidencias fisiológicas muestran que se presentan excesos que van de 100 a 200 calorías en cada ingesta (se calcula que hasta tres veces), en un periodo corto de cuatro horas, que es el promedio de estancia de los niños y niñas en las escuelas.
Alejandro Calvillo, presidente del Poder del Consumidor (una organización no gubernamental), aseguró que en lugar de pedir que se establezcan lineamientos para el tipo de comida que se pone a disposición de los estudiantes en las escuelas, y regular las acciones de la industria de alimentos, lo que se requiere en México es una reforma alimentaria escolar que fortalezca las economías locales y poner reglas a la publicidad, ante la “farsa de empresas y autoridades”. Tan sólo, ejemplificó, un refresco de 600 mililitros contiene 16 cucharadas de azúcar.
Luis René Martínez Souvervielle, director de Asuntos Corporativos del Grupo Bimbo, opinó que la escuela es el espacio natural privilegiado para desarrollar con eficiencia y eficacia una estrategia para combatir el sobrepeso y la obesidad en los niños. Refirió que 50% de escuelas a nivel nacional no tienen agua y mucho menos bebederos.
Planteó que para mejorar esas condiciones que definen la nutrición de los niños en la escuela se necesita un ambiente escolar ordenado y la industria debe aportar con una “revisión profunda sobre el perfil nutricional de nuestros productos”. Dijo que encontrar la solución implicará un esfuerzo de la iniciativa privada, autoridades, maestros y padres de familia.
La escuela en México se convirtió en el principal espacio obesigénico que dio origen a la más fuerte epidemia del país por las proporciones de sobrepeso y obesidad entre los niños, coincidieron nutriólogos, científicos, organizaciones de consumidores e integrantes de la industria de alimentos procesados, por lo que demandaron crear una reforma alimentaria escolar que incluya regular la cantidad, las proporciones y el tipo de comida que se brinda a estudiantes.
Durante el foro “Salud Alimentaria en las Escuelas”, organizado por EL UNIVERSAL, los representantes de la industria enfatizaron que las empresas de productos procesados en México “son parte de la solución” a este problema, y anunciaron que en los próximos meses también habrá modificaciones en su publicidad.
Lorena Cerdán Torres, representante de 43 empresas en ConMéxico expuso que “el compromiso de la industria es explorar las alternativas de reformulación de productos en su contenido de grasa, sodio, azúcar, así como ampliar las alternativas que tiene el consumidor innovando tecnológicamente, usando edulcorantes no calóricos, explorando las posibilidades de mezclas de grasas, y eso ya está sucediendo”.
Antonio Ávila Díaz, director general de Operación de los Servicios Educativos en el Distrito Federal, de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que la intervención de esa dependencia se hace en términos de las facultades que se le han otorgado.
Pero agregó, “no es la escuela donde se origina el problema de sobrepeso, va más allá de la escuela y tiene que ver con el asunto de los entornos… La Secretaría (de Educación Pública) tiene facultades para definir contenidos educativos, pero no los contenidos nutricionales, eso es competencia de las autoridades de Salud”.
Explicó que a pesar de esa situación, la dependencia ha iniciado una serie de estrategias —primero en el plano nacional— al presentar a consulta con los gobiernos estatales, un conjunto de lineamientos para orientar lo que se debe consumir en las escuelas.
Por lo que respecta al Distrito Federal, precisó el funcionario, se va a iniciar una serie de programas de activación física y de investigación para medir el impacto cuando se limita el consumo de comida chatarra dentro de los planteles escolares.
Ávila Díaz dijo que el reto implica atender otros problemas, como lo es la disponibilidad de agua, de bebederos con filtros en las escuelas y limitar la presencia del comercio ambulante en el entorno de los planteles.
Julieta Ponce Sánchez, directora de Nutrición del Centro de Orientación Alimentaria, aseguró que la responsabilidad del tipo y cantidad de alimentos que se consumen dentro de la escuela es de la Secretaría de Educación Pública.
“Es un crimen que no se le considere parte del proceso sicopedagógico” debido a que hay estudios que prueban que la dotación de hierro y zinc son determinantes en el desempeño intelectual de los menores.
La especialista propuso involucrar a los padres de familia para asumir hábitos alimenticios saludables y hacer que se incremente ese 10% de niños que actualmente llevan alimentos preparados en casa y modificar el tiempo que tienen los niños de recreo, puesto que eso los lleva a decidir en menos de 5 minutos la inversión que harán con el dinero disponible.
También, dijo, tener una mejor canasta básica para elegir alimentos nutritivos y establecer un desayuno escolar diseñado por especialistas y elaborado por los padres de familia.
Al hacer un diagnóstico de la situación que llevó a las escuelas a convertirse en el principal ambiente de consumo de alimentos que ocasiona la obesidad infantil, Simón Barquera, director de Epidemiología de la Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, dependiente del Instituto Nacional de Salud Pública, afirmó que las evidencias fisiológicas muestran que se presentan excesos que van de 100 a 200 calorías en cada ingesta (se calcula que hasta tres veces), en un periodo corto de cuatro horas, que es el promedio de estancia de los niños y niñas en las escuelas.
Alejandro Calvillo, presidente del Poder del Consumidor (una organización no gubernamental), aseguró que en lugar de pedir que se establezcan lineamientos para el tipo de comida que se pone a disposición de los estudiantes en las escuelas, y regular las acciones de la industria de alimentos, lo que se requiere en México es una reforma alimentaria escolar que fortalezca las economías locales y poner reglas a la publicidad, ante la “farsa de empresas y autoridades”. Tan sólo, ejemplificó, un refresco de 600 mililitros contiene 16 cucharadas de azúcar.
Luis René Martínez Souvervielle, director de Asuntos Corporativos del Grupo Bimbo, opinó que la escuela es el espacio natural privilegiado para desarrollar con eficiencia y eficacia una estrategia para combatir el sobrepeso y la obesidad en los niños. Refirió que 50% de escuelas a nivel nacional no tienen agua y mucho menos bebederos.
Planteó que para mejorar esas condiciones que definen la nutrición de los niños en la escuela se necesita un ambiente escolar ordenado y la industria debe aportar con una “revisión profunda sobre el perfil nutricional de nuestros productos”. Dijo que encontrar la solución implicará un esfuerzo de la iniciativa privada, autoridades, maestros y padres de familia.
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Obesidad
lunes, 22 de febrero de 2010
Obesidad: hijos vivirán menos que sus padres.
Noticia:
La magnitud del problema de la obesidad entre la población amenaza con generar la primera generación de mexicanos con una esperanza de vida menor a la de sus padres, alertaron autoridades.
El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, afirmó recientemente que los menores con obesidad podrían tener un retroceso en su esperanza de vida de hasta siete años, si no combaten ahora el problema.
En México la esperanza de vida para los hombres es de 73 años y de 78 años para las mujeres, según el INEGI.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública, en tan sólo siete años, el número de niños de cinco a 11 años de edad con un peso mayor al ideal registró un incremento de 77%.
La magnitud del problema de la obesidad entre la población amenaza con generar la primera generación de mexicanos con una esperanza de vida menor a la de sus padres, alertaron autoridades.
El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, afirmó recientemente que los menores con obesidad podrían tener un retroceso en su esperanza de vida de hasta siete años, si no combaten ahora el problema.
En México la esperanza de vida para los hombres es de 73 años y de 78 años para las mujeres, según el INEGI.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública, en tan sólo siete años, el número de niños de cinco a 11 años de edad con un peso mayor al ideal registró un incremento de 77%.
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Obesidad
jueves, 18 de febrero de 2010
Obesidad genera colitis y gastritis en niños.
Noticia:
La falta de atención de los padres de familia hacia sus hijos generó el aumento de enfermedades como colitis y gastritis en Chihuahua, reportó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) .
El jefe de Medicina Preventiva del IMSS, Ismael Rodríguez, mencionó que las consultas por enfermedades relacionadas con el excesivo consumo de alimentos chatarra fuera de casa, aumentaron sobre todo en niños de entre siete y 11 años.
Indicó que los niños habitualmente consumen lo que primero ven fuera de casa y sobre todo en los planteles educativos.
Precisó que los alimentos que más causan obesidad son las grasas y harinas, es decir, los niños cuando no son supervisados lo primero que compran son este tipo de productos.
Detalló que enfermedades como gastritis y colitis son los casos que más se atienden en este instituto y que generan secuelas entre los niños que cada día llegan con necesidades de hasta su internamiento.
Otro de los factores que generan este tipo de padecimientos son la falta de recursos de sus padres para adquirir alimentos nutritivos, muchos de los cuales ahora son rechazados por los infantes que se acostumbraron a la comida chatarra, indicó.
Mencionó que se han detectado más niños con obesidad, mientras que en las niñas se da en menor escala, "dado que son más conscientes de los daños colaterales que pueden causarse cuando compran comida chatarra" .
Explicó que la obesidad infantil puede ser un factor para vivir menos años, ya que por esta causa Chihuahua tiene un índice de mortalidad de 63 años, que está por debajo de la media nacional.
Advirtió que es preocupante que la mayoría de las tiendas escolares estén a cargo de los maestros y casi todos los alimentos sean chatarra o que los padres de familias les den para el gasto a los niños por falta de un desayuno sin supervisar lo que ingieren.
Destacó que uno de cada 10 niños obesos, al desarrollarse crece delgado lo cual sucede por que su cuerpo físico no tenía naturalmente una exageración de grasa.
Manifestó que, además, es necesario que se vigile la alimentación del menor desde su nacimiento, porque si a los seis meses presenta sobrepeso, tiene un 14 por ciento de probabilidad de ser un niño obeso.
Advirtió que si a los siete años continúa la situación, tiene un porcentaje del 40 por ciento de mantenerse así, pero si el adolescente aún tiene el problema, habrá un 80 por ciento de riesgo de que esta persona llegue a la edad adulta con obesidad.
Investigadores de la Facultad de Educación Física y Ciencias del Deporte de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) mencionaron que las enfermedades que se presentan en el estado son las degenerativas, hipertensión y diabetes.
El director de la Facultad de Educación Física y Ciencias del Deporte, Alejandro Chávez, explicó que tiene mucho que ver la educación de salud de cada familia en donde el instructor o bien maestro de deportes tiene una sustancial participación.
Informó que en esta institución se busca por medio de una licenciatura prevenir las enfermedades, capacitarlos y atender a las poblaciones delicadas, como a los que padecen de diabetes y a los adultos mayores.
La falta de atención de los padres de familia hacia sus hijos generó el aumento de enfermedades como colitis y gastritis en Chihuahua, reportó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) .
El jefe de Medicina Preventiva del IMSS, Ismael Rodríguez, mencionó que las consultas por enfermedades relacionadas con el excesivo consumo de alimentos chatarra fuera de casa, aumentaron sobre todo en niños de entre siete y 11 años.
Indicó que los niños habitualmente consumen lo que primero ven fuera de casa y sobre todo en los planteles educativos.
Precisó que los alimentos que más causan obesidad son las grasas y harinas, es decir, los niños cuando no son supervisados lo primero que compran son este tipo de productos.
Detalló que enfermedades como gastritis y colitis son los casos que más se atienden en este instituto y que generan secuelas entre los niños que cada día llegan con necesidades de hasta su internamiento.
Otro de los factores que generan este tipo de padecimientos son la falta de recursos de sus padres para adquirir alimentos nutritivos, muchos de los cuales ahora son rechazados por los infantes que se acostumbraron a la comida chatarra, indicó.
Mencionó que se han detectado más niños con obesidad, mientras que en las niñas se da en menor escala, "dado que son más conscientes de los daños colaterales que pueden causarse cuando compran comida chatarra" .
Explicó que la obesidad infantil puede ser un factor para vivir menos años, ya que por esta causa Chihuahua tiene un índice de mortalidad de 63 años, que está por debajo de la media nacional.
Advirtió que es preocupante que la mayoría de las tiendas escolares estén a cargo de los maestros y casi todos los alimentos sean chatarra o que los padres de familias les den para el gasto a los niños por falta de un desayuno sin supervisar lo que ingieren.
Destacó que uno de cada 10 niños obesos, al desarrollarse crece delgado lo cual sucede por que su cuerpo físico no tenía naturalmente una exageración de grasa.
Manifestó que, además, es necesario que se vigile la alimentación del menor desde su nacimiento, porque si a los seis meses presenta sobrepeso, tiene un 14 por ciento de probabilidad de ser un niño obeso.
Advirtió que si a los siete años continúa la situación, tiene un porcentaje del 40 por ciento de mantenerse así, pero si el adolescente aún tiene el problema, habrá un 80 por ciento de riesgo de que esta persona llegue a la edad adulta con obesidad.
Investigadores de la Facultad de Educación Física y Ciencias del Deporte de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) mencionaron que las enfermedades que se presentan en el estado son las degenerativas, hipertensión y diabetes.
El director de la Facultad de Educación Física y Ciencias del Deporte, Alejandro Chávez, explicó que tiene mucho que ver la educación de salud de cada familia en donde el instructor o bien maestro de deportes tiene una sustancial participación.
Informó que en esta institución se busca por medio de una licenciatura prevenir las enfermedades, capacitarlos y atender a las poblaciones delicadas, como a los que padecen de diabetes y a los adultos mayores.
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