Noticia:
Ganó el poner hace un año a punta de bayoneta y ahora lo conserva gracias a las papeletas. Los resultados parciales de las elecciones presidenciales del sábado en Mauritania otorgan una holgada victoria al general Mohamed Ould Abdelaziz que el 6 de agosto dio un golpe de Estado y acabó con 17 meses de democracia.
El éxito del militar golpista había sido vaticinado por la prensa local y algunos observadores extranjeros que, en un país en el que no existen los sondeos, señalaron que sus mítines eran los más concurridos. Pero el 52,2% obtenido por Abdelaziz, cuando han sido escrutados el 61% de los sufragios, no habían sido previstos.
La mayoría absoluta que, según la comisión electoral, logra el antiguo jefe de la guardia presidencial, le evitará tener que concurrir a una segunda vuelta el 1 de agosto. Abdelaziz obtiene muchos más votos que sus principales adversarios, Messaoud Ould Boulkheir, presidente de la Asamblea Nacional, (16.63%); el eterno opositor Ahmed Ould Daddah (13,89%) y su primo el coronel Ely Ould Mohamed Vall (3,78%), el militar que fomentó la transición democrática que concluyó en abril de 2007. El islamista moderado, Jemil Ould Mansour, obtiene el 4,66%.
Boulkheir ha leído hoy por la mañana un comunicado conjunto, suscrito también por Daddah, Vall y otro candidato derrotado, Hamadi Ould Meimou, en el que los cuatro aseguran que las presidenciales han sido "una mascarada electoral que pretende legitimar el golpe de Estado" del 6 de agosto de 2008. Abdelziz derrocó entonces al presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi, elegido democráticamente.
Los resultados "han sido prefabricados", sostienen, y piden al Consejo Constitucional mauritano que no los avale y a la comunidad internacional que investigue las numerosas irregularidades. Aunque apoyaron la reinstauración de la democracia, la Unión Europea y la ONU no enviaron observadores a las elecciones. Sí lo hizo la Unión Africana, pero su número es demasiado escaso para que pudiesen ser eficaces. EE UU fue la potencia que más de involucró en el restablecimiento de la democracia.
Los candidatos derrotados instan, por último, al "pueblo mauritano a movilizarse para hacer fracasar el golpe de Estado electoral". Proclamas como esta hacen prever que Mauritania, uno de los países más pobres de África, seguirá atravesando una etapa de turbulencias que empezó con el golpe de hace un año.
Anticipándose a la divulgación de resultados parciales por la comisión electoral, cientos de partidarios de Aldebaziz tomaron, el sábado por la noche, el centro de Nuakchot, para celebrar la victoria del general en las presidenciales.
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domingo, 19 de julio de 2009
domingo, 21 de diciembre de 2008
La junta militar de Mauritania libera al presidente derrocado.
Noticia:
La Junta Militar de Mauritania ha liberado en la pasada madrugada y de manera incondicional al presidente electo, Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdalahi, derrocado en un golpe de Estado perpetrado el pasado 6 de agosto y retenido en su ciudad natal, Lemden, a unos 250 km de la capital, Nuakchot, según ha informado uno de sus socios políticos, Moulay Eli Ould Ahmed.
Abdalahi, primer presidente elegido democráticamente en la historia de Mauritania, fue depuesto en un golpe de Estado liderado por el jefe de la Guardia Presidencial, el general Mohamed Uld Abdelaziz, que había sido destituido la misma mañana del día del golpe junto a otros tres altos cargos militares y que había formado parte, al igual que los otros golpistas, de la Junta Militar que tomó el poder hace tres años en otro golpe de Estado.
Los golpistas habían prometido liberarle antes de los Estados Generales, que tendrán lugar el próximo sábado 27 de diciembre y que son una gran asamblea en la que estarán representados los diferentes estamentos de la sociedad mauritana y que tiene como misión refundar la democracia en el país.
El Alto Consejo de Estado, la más alta instancia en Mauritania creada tras el golpe de agosto, se había comprometido a ponerlo en libertad tras la visita a principios de diciembre de una delegación internacional encabezada por la Unión Africana y la Liga Árabe, en la que ambas organizaciones se reunieron con Abdelaziz para mediar en la situación del país.
El golpe de agosto fue resultado de varios meses de grave crisis política que empeoró dramáticamente en los prolegómenos del golpe. En mayo, el presidente destituyó al Gobierno a causa de las críticas generadas en la opinión pública por el alza de los precios de los alimentos y los ataques del brazo de Al Qaeda en el norte de África. El nuevo Gobierno, que se formó sin la presencia de la Unión de Fuerzas para el Progreso, partido de la oposición, y de los islamistas de Tawassoul, que habían formado parte del anterior gabinete, dimitió el pasado mes de julio, cuando se iba a enfrentar a una moción de censura.
En agosto, antes del golpe, un grupo de 48 parlamentarios afines al presidente abandonaron el partido de Abdalahi, el Pacto Nacional para la Democracia y el Desarrollo, y anunciaron la creación de una nueva coalición que, según fuentes oficiales, había sido apoyada por los mismos altos mandos militares que perpetraron el golpe de Estado.
Comentario:
¿Una liberación de buena voluntad? Pero, ¿qué pasará con la forma de gobierno? ¿Seguirá la junta militar? ¿Su liberación ayudará a solucionar la situación interna?
La Junta Militar de Mauritania ha liberado en la pasada madrugada y de manera incondicional al presidente electo, Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdalahi, derrocado en un golpe de Estado perpetrado el pasado 6 de agosto y retenido en su ciudad natal, Lemden, a unos 250 km de la capital, Nuakchot, según ha informado uno de sus socios políticos, Moulay Eli Ould Ahmed.
Abdalahi, primer presidente elegido democráticamente en la historia de Mauritania, fue depuesto en un golpe de Estado liderado por el jefe de la Guardia Presidencial, el general Mohamed Uld Abdelaziz, que había sido destituido la misma mañana del día del golpe junto a otros tres altos cargos militares y que había formado parte, al igual que los otros golpistas, de la Junta Militar que tomó el poder hace tres años en otro golpe de Estado.
Los golpistas habían prometido liberarle antes de los Estados Generales, que tendrán lugar el próximo sábado 27 de diciembre y que son una gran asamblea en la que estarán representados los diferentes estamentos de la sociedad mauritana y que tiene como misión refundar la democracia en el país.
El Alto Consejo de Estado, la más alta instancia en Mauritania creada tras el golpe de agosto, se había comprometido a ponerlo en libertad tras la visita a principios de diciembre de una delegación internacional encabezada por la Unión Africana y la Liga Árabe, en la que ambas organizaciones se reunieron con Abdelaziz para mediar en la situación del país.
El golpe de agosto fue resultado de varios meses de grave crisis política que empeoró dramáticamente en los prolegómenos del golpe. En mayo, el presidente destituyó al Gobierno a causa de las críticas generadas en la opinión pública por el alza de los precios de los alimentos y los ataques del brazo de Al Qaeda en el norte de África. El nuevo Gobierno, que se formó sin la presencia de la Unión de Fuerzas para el Progreso, partido de la oposición, y de los islamistas de Tawassoul, que habían formado parte del anterior gabinete, dimitió el pasado mes de julio, cuando se iba a enfrentar a una moción de censura.
En agosto, antes del golpe, un grupo de 48 parlamentarios afines al presidente abandonaron el partido de Abdalahi, el Pacto Nacional para la Democracia y el Desarrollo, y anunciaron la creación de una nueva coalición que, según fuentes oficiales, había sido apoyada por los mismos altos mandos militares que perpetraron el golpe de Estado.
Comentario:
¿Una liberación de buena voluntad? Pero, ¿qué pasará con la forma de gobierno? ¿Seguirá la junta militar? ¿Su liberación ayudará a solucionar la situación interna?
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