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lunes, 28 de junio de 2010

En el DF, 321 puntos en riesgo de inundaciones

Noticia:


El Gobierno del Distrito Federal y las 16 delegaciones monitorean 321 sitios susceptibles de encharcamiento en vialidades o predios, e instalaron 90 campamentos donde pudiera haber afectaciones por el agua, para ofrecer una pronta atención en esta temporada de lluvias.

Según información de la Secretaría de Protección Civil del Distrito Federal, en las 16 delegaciones políticas se tienen identificados 321 puntos susceptibles de encharcamientos; 12 de ellos ya fueron atendidos y solucionados, mientras que en los otros se trabaja.

Entre los problemas detectados hay zonas de insuficiencia o falta de drenaje y limpieza de accesorios, tuberías rotas y otros, por lo que en todos los casos desde la temporada de sequía se realizaron labores de limpieza.

El director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, Ramón Aguirre, insistió en que el principal problema es la basura que se tira en las calles y tapa coladeras y rejillas, lo que causa encharcamientos, por lo que es necesario que la población no tire desechos en la vía pública.

Recordó que en esta temporada se mantiene monitoreo con personal de la Unidad Tormenta en 90 puntos de posibles encharcamientos considerados de ubicación estratégica, para poder llegar a los sitios donde se tengan problemas.

El funcionario capitalino abundó que se pretende garantizar que la infraestructura tenga un funcionamiento adecuado, principalmente los cárcamos de bombeo para no tener taponamientos en rejillas.

Señaló que la presencia del personal de la Unidad Tormenta es una garantía de que los encharcamientos serán atendidos en el menor tiempo posible.

Entre 2007 y 2010, recordó Aguirre Díaz, se hicieron 32 obras para evitar que una lluvia intensa genere problemas.

En entrevista, el jefe delegacional de Alvaro Obregón, Eduardo Santillán Pérez, señaló que en esa demarcación se tienen identificados 800 puntos de alto riesgo por ser zonas colindantes con las presas, minas y taludes, por lo que son monitoreados permanentemente.

De igual forma, han notificado a las familias que se encuentran en alto riesgo sobre su estado y las medidas de protección civil, además de que les han ofrecido albergues y se ha trabajado en el desazolve de presas.

El jefe delegacional de GAM, Víctor Hugo Lobo Román, puso en marcha el Programa Integral de Mitigación de Riesgos para prevenir afectaciones en la temporada de lluvias, por lo que realizó trabajos desazolve y limpieza en las zonas de relámpago.

miércoles, 2 de junio de 2010

GDF: charcos sí, pero no inundación

Noticia:


“Queda descartada la posibilidad de una gran inundación en la ciudad de México”, aunque sí pueden presentarse encharcamientos aseguró Miguel Ricaño Escobar, director general de la Unidad Tormenta.

Luego de dar el banderazo de salida del Operativo Unidad Tormenta 2010, Ricaño Escobar indicó que existen 90 sitios vulnerables de encharcamientos distribuidos en las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco; sin embargo, garantizó que no habrá más inundaciones como la que se registró en febrero en El Arenal.

El secretario de Protección Civil capitalino, Elías Miguel Moreno Brizuela, dijo que el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional prevé que en junio se presentarán lluvias por debajo del promedio histórico, mientras que de julio a septiembre serán más fuertes.

Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas, dijo que invirtieron 928.57 millones de pesos en el programa pluvial de este año y afirmó que dadas las características de la ciudad, “tenemos el programa para atención de emergencias más importante a nivel mundial”.

Reiteró que las acciones previas consistieron en obras en donde se registran encharcamientos frecuentes, la rehabilitación del drenaje profundo, así como mantenimiento de infraestructura.

El director de Sistemas de Aguas también dio a conocer que hasta la fecha fueron atendidos 32 puntos susceptibles de encharcamientos, lo cual respaldó el director de la Unidad Tormermenta, “no va a haber grandes encharcamientos en esos 32 sitios, ya tenemos los colectores y las plantas de bombeo funcionando”.

Respecto del sistema de drenaje, Ramón Aguirre especificó que desde 2007 se han rehabilitado 125 compuertas, 29 plantas de bombeo y 33 pasos a desnivel. Mientras que el programa anual de desazolve consistió en la rehabilitación de la red del drenaje, pozos de visita, coladeras pluviales y rejillas de piso, así como el desazolve de 254 mil 900 metros cúbicos de presas y lagunas.

Como parte del inicio del Operativo Unidad Tormenta 2010, en el que estuvieron presentes Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, Elías Miguel Moreno Brizuela, secretario de Protección Civil capitalina, y Miguel Ricano Escobar, director general de la Unidad Tormenta, se informó que a este programa se suma la participación de la mesa permanente de coordinación para la mitigación de riesgos hidrometeorológicos, en la cual trabajan de manera conjunta las delegaciones y el cuerpo de bomberos.

Nuevas inundaciones amenazan a Polonia

Noticia:


Las inundaciones amenazan de nuevo al sur de Polonia, donde las intensas lluvias de las últimas horas han provocado el desbordamiento de varios ríos y se teme que se repitan las riadas de la pasada semana en las que murieron 22 personas.

El río Bialka, el más afectado por las crecidas, hoy superaba los diques e inundaba algunas viviendas y campos de cultivo del pueblo de Krempachy.

No lejos, en Klodne, un deslizamiento de tierras destruyó cinco casas y dañó otras quince. Según las previsiones, la situación no mejorará en las próximas horas, ya que las precipitaciones continuarán hasta el viernes.

Más de 150 residentes fueron evacuados esta madrugada por una riada, mientras los vecinos colaboran con los bomberos para llenar bolsas de arena e improvisar parapetos contra el avance del agua.

El riesgo de nuevas inundaciones en el sur de Polonia llega después de que 22 personas fallecieron en las riadas más fuertes de los últimos 160 años, con miles de kilómetros de tierras anegadas y alrededor de 2.500 millones de euros de pérdidas causadas por las crecidas de los ríos Vístula y Oder.

Aunque la situación ha mejorado considerablemente en el centro y norte de Polonia, el nivel de los ríos todavía es preocupante y la alerta se mantiene en localidades como Szczecin, a orillas del Báltico, que hoy espera fortificada con diques improvisados una nueva riada del Oder.

jueves, 27 de mayo de 2010

DF no se inundará en época de lluvia: SACM

Noticia:


El director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), Ramón Aguirre, descartó que se registre en la ciudad una gran inundación como la ocurrida en El Arenal, a consecuencia de las intensas lluvias.

El funcionario comentó que las revisiones que ha realizado personal del Instituto de Ingeniería de la UNAM al drenaje, revelan que el sistema es seguro.

“No se espera un problema en el sistema de drenaje y por tanto no debe presentarse una inundación; [en] los problemas de encharcamiento dependemos mucho de la intensidad de las lluvias... un problema como el que tuvimos en El Arenal no esperamos que se vuelva a presentar”.

Confió en que este año la ciudad de México esté en mejores condiciones para enfrentar las lluvias, como resultado de las medidas de seguridad que se han tomado en el sistema de drenaje: “Tenemos ya tres temporadas de reparación que hacemos”, dijo.

Aguirre afirmó que ante la presencia de lluvias fuera de temporada, es importante mantener bajos los niveles de agua en el sistema de drenaje, lo cual sólo se logra si opera adecuadamente.

Detalló que actualmente se llevan a cabo trabajos para eliminar sitios de encharcamientos frecuentes, como Insurgentes, los pasos a desnivel de Periférico y Viaducto, así como el cruce de San Antonio y Periférico.

Aguirre comentó que en los últimos 10 años no se había tenido el drenaje en condiciones tan buenas: “Estamos mejor equipados que nunca”; pero aclaró que siempre está latente una lluvia más allá de la capacidad, que genere algunos problemas”.

Obras terminadas

Con 37 de las 42 obras hidráulicas emergentes para el valle de México en operación, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) consideró que hay infraestructura de “alta seguridad” para hacer frente al inicio de la próxima temporada de lluvias.

Sin embargo, José Luis Luege Tamargo, titular de la dependencia, no garantizó que en el Distrito Federal y el estado de México no se presenten inundaciones.

Durante una visita a los almacenes en la delegación Iztapalapa, rechazó que se esté incumpliendo el convenio firmado con los gobiernos de ambas entidades, para realizar 42 obras en un plazo de 120 días. La fecha se cumplirá en la primera semana de julio y para ese entonces ya estarán listas las 37 obras. El resto se concluirán en octubre.

martes, 4 de mayo de 2010

Inundaciones dejan 19 muertos en EU.

Noticia:


Cerca de mil 500 huéspedes de un hotel en el centro de la ciudad pasaron la noche refugiados en una escuela secundaria tras el desbordamiento del Río Cumberland, el cual se espera alcance niveles pico el lunes en la mañana luego de un fin de semana de tormentas que dejaron al menos 19 muertos en Tenesí, Misisipí y Kentucky.

Las autoridades de Tenesí esperan que haya más víctimas mortales y que el Cumberland, que serpentea por dentro de la ciudad, crezca más de tres metros .

La crecida del río pone en peligro de inundaciones sorpresivas a miles de residentes en el centro de Nashville, de allí que las autoridades hayan decidido evacuar la zona. También sacaron a los habitantes del norte de la ciudad, donde un dique tenía filtraciones.

El Cumberland ya ha alcanzado niveles récord desde que se empezó a monitorear a principios de la década de 1960.

A pesar de los pronósticos de tormenta, la devastación fue mayor a la esperada.

El gobernador de Tenesí, Phil Bredesen, dijo que se trata de un ''hecho lluvioso sin precedentes''.
Bredesen afirmó que los funcionarios saben que es posible que se encuentren más muertos el lunes, cuando las autoridades puedan hacer una primera evaluación del daño luego de un fin de semana de rescates y emergencias.

''Esto va a durar por un tiempo'', dijo Bredesen. ''Tomará varios días para que las cosas vuelvan a algo cercano a la normalidad''.

Más de 33 centímetros de lluvia cayeron sobre Nashville en dos días, casi el doble del récord anterior de casi 17 centímetros , registrado con la llegada del huracán Fredrick en 1979.

Al menos 11 personas fallecieron en Tenesí, seis en Misisipí y dos en Kentucky, según los servicios de emergencia.

Miles de desplazados por inundaciones en EU.

Noticia:


Miles de personas han abandonado sus hogares en el sur-sureste de Estados Unidos debido a súbitas inundaciones por las tormentas del fin de semana que han dejado al menos 28 muertos en tres estados, informaron autoridades.

El río Cumberland en el estado de Tenesí se desbordó y anegó con aguas turbias las calles del centro histórico de Music City, en tanto que los socorristas utilizaban botes y motos náuticas para rescatar a residentes atrapados en sus casas.

Las corrientes causadas por la lluvia sin precedente tomaron a muchos por sorpresa y miles desalojaron de manera apresurada sus viviendas u hoteles en los que se encontraban.

Al menos 17 personas perecieron a causa de las inundaciones en Tenesí, incluidas 10 en Nashville, aunque es posible un aumento en la cifra de víctimas fatales, según las autoridades. Las corrientes de agua aumentan de nivel con rapidez en algunas zonas.

La cifra de muertos aumentó el lunes por la tarde después de que las autoridades encontraran otros seis cadáveres tras bajar las inundaciones en una zona.

Las tormentas causaron además la muerte de seis personas en Misisipí y cuatro en Kentucky, incluida la de un hombre cuyo camión se salió del camino y cayó en un río crecido. Asimismo una persona falleció durante un tornado en el oeste de Tenesí.

El histórico Auditorio Ryman, ex sede de la Gran Opera Ole, y los estudios discográficos de Music Row no se encontraban en peligro inmediato, pero las aguas anegaron partes de otros lugares turísticos como el Salón de la Fama de la Música Country y la Gran Casa de la Opera Ole en Nashville.

''Uno jamás se imagina que algo como esto suceda en Nashville'', dijo Stan Milstead, de Tulsa, Oklahoma, mientras observaba las aguas lodosas del río dirigirse hacia el centro de la ciudad.

Las precipitaciones durante dos días el fin de semana dejaron al menos 33 centímetros de agua que aumentaron el caudal del río Cumberland y sus afluentes en la región de Nashville.

Las autoridades cerraron calles del centro de Nashville debido a que los expertos del clima habían pronosticado que las aguas del Cumberland excederían el nivel de inundación en 3.65 metros.

El gobernador Phil Bredesen declaró zonas de desastre a 52 de los 95 condados de Tenesí tras un recorrido aéreo y afirmó que ha conversado con el presidente Barack Obama sobre el asunto.

''Jamás había visto inundaciones como ésta'', expresó. En algunas zonas, la altura de las aguas hacía parecer como islas a las copas de los árboles.

El experto Jim Moser, del Servicio Meteorológico Nacional en Nashville, atribuyó los temporales al encuentro de una masa muy inestable de aire en Tenesí con la humedad arrastrada lentamente por un sistema climático proveniente del Golfo de México.

jueves, 18 de marzo de 2010

No hay solución contra las inundaciones: GDF.

Noticia:


Las inundaciones en la ciudad de México no tienen solución, aseguró Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM).

El funcionario descalificó las opiniones y estudios de académicos de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma Metropolitana (UAM), sobre las soluciones alternas para evitar que miles de personas vean inundadas sus casas ante las lluvias.

Durante la reunión que él y el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege, y el secretario de Agua y Obra Pública del estado de México, David Korenfeld, tuvieron con la Comisión del Distrito Federal del Senado de la República, Aguirre Díaz reconoció: “De fondo, no hay solución para las inundaciones. Va a ser prácticamente imposible evitarlas en la ciudad”.

Aseguró que eso sucede en lugares como Australia, Portugal y Nueva York. “Todas las ciudades del mundo invadimos de alguna manera los cauces urbanos. Imagínense en una ciudad que se asentó en lo que era un lago”, dijo.

El senador panista Federico Döring cuestionó “por qué no se hicieron obras hidráulicas en vez de construir segundos pisos en el Periférico”. En respuesta, el director del SACM defendió los trabajos que se han hecho en los últimos años.

Agregó que si bien no se pueden evitar las emergencias como las de El Arenal, Valle de Chalco y Nezahualcóyotl, “la intensidad del problema va a disminuir de manera muy importante, va a ser una situación totalmente manejable”.

Explicó que si hoy las aguas negras y pluviales suben un metro en ciertas zonas de la ciudad, “a lo mejor ahora con toda esta infraestructura construida va a subir a 10 centímetros, y si la lluvia es muy fuerte, igual sí se inunda a 35 centímetros, pero no será mayor”.

Crítica y espaldarazo

El director de Conagua, José Luis Luege, reconoció que hay falta de coordinación entre el gobierno federal, el capitalino y el mexiquense para atacar el problema. Sugirió que haya cambios en las leyes para que las instituciones tengan más atribuciones y busquen soluciones.

A diferencia de los dimes y diretes que han tenido Aguirre y Luege en ocasiones anteriores, ayer el primero le dio el “espaldarazo” al funcionario federal por la construcción del Túnel Emisor Oriente (TEO), que correrá paralelo al Emisor Central para desalojar el agua pluvial que caiga en el DF y evitar que se inunde.

“Es una gran solución, es un proyecto que debió haberse iniciado hace muchos años y que seguramente va a ser la solución al 95% de los casos”, insistió.

Ambos funcionarios coincidieron en que el Túnel Emisor Oriente duplicará la capacidad del drenaje profundo, que ya es insuficiente en la ciudad.

Con ello, Aguirre descalificó las opiniones de académicos, que proponen la construcción de pozos de absorción para recargar el manto acuífero, pues dijo que “no todos son expertos en el tema del agua y simplifican la situación... Vende más periódicos cuando cualquier gente comenta y se vuelve experta”.

miércoles, 17 de marzo de 2010

La solución es reciclar la lluvia.

Noticia:


El presidente Felipe Calderón auguró que en el 2012 ya no ocurrirán más inundaciones en el valle de México, que la obra descomunal —como él mismo la denomina— del Túnel Emisor Oriente (TEO) en la que se invertirán 13 mil 500 millones de pesos evitará futuras catástrofes. Pero especialistas en ingeniería hidráulica refutan ese pronóstico y aseguran que ningún túnel por muy colosal que sea enfrentará al “monstruo” que han creado los gobiernos por la falta de planeación en el desarrollo urbano y obras de corto alcance que no son sustentables.

Si se hecha una ojeada a la historia veremos que la misma promesa la hizo el entonces presidente Porfirio Díaz en 1900 cuando inauguró el Gran Canal del Desagüe. Esa obra serviría —según las previsiones porfirianas— para evitar continuas catástrofes como la ocurrida en 1624, cuando la ciudad estuvo cinco años bajo el agua, dice Agustín Breña Puyol, investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa.

Porfirio Díaz también la definió como una “obra colosal” y 20 años después, el Gran Canal del Desagüe tuvo su primer colapso. El valle de México se inundó de nueva cuenta y desde entonces el problema continúa.

Los especialistas reconocen que el problema es complejo y su solución lo es aún más. Por lo tanto, consideran que depositar esperanzas una sola obra no es la mejor opción. Tampoco lo es, dicen, reubicar municipios porque no hay terrenos viables dónde establecer a la población, pero sugieren por lo menos impedir que siga creciendo la mancha urbana sin control.

Estudiosos del tema proponen un conjunto de obras que recuperen los caudales de ríos y lagunas y sistemas de captación de agua de lluvia que ya no presionen el desagüe y resuelvan una parte de la escasez del líquido. Aunque también hay expertos que dicen que las inundaciones no podrán evitarse por la inestabilidad en el suelo, los recurrentes sismos y la presión urbana, y que más bien, tendremos que adaptarnos.

La historia se repite

Académicos consideran que utilizar enormes túneles y canales para expulsar el agua de lluvia y de las cuencas hidrológicas es una medida inútil, pues los resultados son cuestionables y están a la vista cada vez que hay una fuerte precipitación. Plantean un cambio radical: el retorno de los lagos y dejar de utilizar el sistema de drenaje.

Especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), campus Azcapotzalco e Iztapalapa, consideran que el agua de lluvia debe quedarse en el valle de México, en presas, lagunas y sistemas de captación que también ayudarán a resolver los hundimientos y la falta de agua potable en la zona metropolitana, al lograr la filtración del líquido en el subsuelo.

Para estos académicos, como Jorge Legorreta, es cuestionable el efecto que a largo plazo tendrá la obra hidráulica más grande que construye el gobierno federal en el centro del país, el Túnel Emisor Oriente, un sistema de 62 kilómetros de longitud. El arquitecto e investigador de la UAM Azcapotzalco ejemplificó lo ocurrido con el emisor central —el túnel más importante del drenaje profundo—, cuya capacidad de desalojo de agua se redujo por falta de mantenimiento, los hundimientos constantes del terreno y la profundidad en la que se encuentra, lo que ha ocasionado, a su vez, que haya fracturas en sus paredes.

Las autoridades capitalinas encargadas de la operación del emisor central rechazan que el drenaje profundo presente fracturas sino sólo un deterioro que, Ramón Aguirre Díaz, director del Sistema de Aguas de la ciudad de México, atribuye a los gases del agua negra y las grandes cantidades de líquido que pasan por el túnel.

El funcionario asegura que el emisor oriente podrá resolver en gran medida las inundaciones en el valle de México, aunque reconoce que ante las fuertes precipitaciones de los últimos años derivadas del cambio climático, la ciudad no estará exenta de encharcamientos. “Ninguna ciudad del mundo —dice— tiene la capacidad de desalojar en unas cuantas horas enormes volúmenes de agua como los que cayeron el 3 y 4 de febrero y que inundaron la colonia El Arenal”. En aquella ocasión llovieron 30 millones de metros cúbicos de agua durante 36 horas.

Pero Jorge Legorreta insiste: “El emisor central inaugurado en 1975 nos duró 35 años y eso merece una valoración técnica sin apasionamientos electorales. Hay que ver si hacer túneles profundos es una alternativa que va a darnos la solución cabal contra las inundaciones como ha sido planteado en los discursos o si necesitamos otro paradigma, otro modelo, otra visión”.

Asegura que en las zonas altas y en algunos sitios sobre la planicie existen terrenos para retener agua de lluvia a través de lagunas, presas y pozos de captación. Pone el ejemplo del Río Magdalena, en la zona de Los Dinamos de Contreras, un afluente que nace a una altitud de 3 mil 900 metros sobre el nivel del mar; río abajo se pueden edificar tres presas para la captación de agua.

Otra opción, explica, es utilizar el Lago de Zumpango en el norte del valle de México para retener agua de lluvia y dejar de usarlo para regular las aguas negras que provienen del Gran Canal del Desagüe, líquido contaminado que llega desde el Río San Juan Teotihuacan y Pachuca, Hidalgo.

Además, considera el experto, se tendría que construir una infraestructura en el alcantarillado que separe el agua negra del agua blanca que cae con las lluvias.

“La separación es posible. La ciudad de Teherán, en Irán, tiene un sistema de canalización de agua de lluvia que se va a depósitos especiales para su tratamiento y uso, mientras que por los conductos subterráneos se va el agua negra”, argumenta el entrevistado.

Sierra Nevada

Desde la UAM Iztapalapa se trabaja desde hace una década en un proyecto para retener agua de lluvia en el oriente del valle de México, así como la generada por los deshielos de los volcanes Popocatepetl e Iztaccíhuatl.

Ese proyecto se llama Sierra Nevada y surgió a iniciativa del profesor Pedro Moctezuma. Uno de los integrantes de ese grupo de trabajo, Jacobo Espinosa, explica que este plan apunta a reinfiltrar agua en los bosques y zonas agrícolas que rodean a los volcanes. Para ello, se requiere reforestar y construir terrazas o represas en las zonas boscosas por donde escurren los deshielos; utilizar la laguna de Xico, en el Valle de Chalco, para retener agua pluvial, utilizarla para riego e incluso potabilizar; crear lagunas de infiltración en zonas bajas de la Sierra de Santa Catarina, delegación Tláhuac, y rehabilitar chinampas en la zona ecológica de Xochimilco que son reservas de agua.

Jacobo Espinosa dice que por información compartida con la UNAM se sabe que en la zona boscosa la infiltración de agua puede tardar hasta 15 años en llegar de la superficie al acuífero profundo, pero en zonas agrícolas de Chalco, Mixquic y Xochimilco sólo bastaría un año y medio, de ahí la importancia de rescatar la laguna de Xico y las chinampas.

—¿Qué tan caro sería? —se le pregunta.

—No es caro si lo comparamos con los 13 mil millones de pesos del Túnel Emisor Oriente. Con la décima parte se podrían hacer obras de tratamiento, retención y riego, porque la zona oriente del valle tiene esa vocación. Con poco más de 100 millones de pesos se lograría.

Dudas gubernamentales

Ramón Aguirre, director del SACM, duda sobre la eficacia de retener agua de lluvia o crear una infraestructura alterna de conducción de ese líquido. “Cuando se habla de agua de lluvia se puede gastar muchísimo en aras de recargar el acuífero pero que es dinero tirado a la calle, porque la cantidad de horas que un pozo de absorción puede funcionar son muy limitadas, pues no llueve en toda la ciudad todos los días durante la temporada de lluvia. Se pueden hacer inversiones multimillonarias en pozos, pero su uso real puede ser muy discutible ya que en lugar de contribuir a la recarga del acuífero a lo que contribuirían es a su contaminación”, dice el funcionario.

Explica que desde el gobierno del DF se analizan algunos proyectos como inyectar agua residual potabilizada en acuíferos del área de conservación ecológica; retener agua de lluvia que cae de los segundos pisos del Periférico, pues hipotéticamente está menos contaminada que la que escurre a nivel de calle y establecer mecanismos de captación de agua pluvial en las viviendas.

Captación en casa

La recolección de agua de lluvia en los hogares es una estrategia analizada por el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac). Para esta asociación civil se trata de una medida viable, con resultados en el corto plazo y que no involucra cuantiosas inversiones, y sí genera ahorros.

María Cristina Capelo, investigadora del Cidac, explicó que el sistema de captación de agua de lluvia es simple, pues sólo se necesita colocar un recolector en el techo y dirigir los chorros hacia un tinaco con filtro para que el líquido sea empleado en labores domésticas.

La especialista afirma que si se invierte en tecnología potabilizadora se podría usar también para el consumo humano.

Explica que el gobierno del DF, por ejemplo, en lugar de pagar subsidios elevados por consumo de agua potable, podría financiar la instalación de esos sistemas en los hogares y tener un ahorro en el gasto público en el mediano plazo.

Dice que según los cálculos, si se financia la instalación de ese sistema en 10% de las casas, el gobierno del DF gastaría 528 millones de pesos. Pero si se toma en cuenta que la captación de agua de lluvia para uso doméstico reduciría el consumo de la potable “que está altamente subsidiada”, al año se ahorraría 72 millones de pesos. Lo que significa que la inversión inicial se recuperaría en un plazo máximo de nueve años.

“Lo más importante es que los hogares beneficiados podrían tener disponibilidad inmediata de por lo menos 400 litros diarios de agua durante los cinco meses de la temporada de lluvias y se dejaría de presionar al drenaje profundo”, dice.

El proyecto funcionó en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Brasil, India y China, dice.

Es mejor adaptarse

Para detectar los riesgos de una inundación catastrófica en la Zona Metropolitana del Valle de México, el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó un estudio de simulación de un escenario de inundación y colapso del emisor central del drenaje profundo en temporada de lluvias.

Los resultados son relevantes: el área inundada alcanzaría una magnitud de 217 kilómetros cuadrados y se verían afectados 4 millones de habitantes de las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa y Venustiano Carranza, así como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl y Ecatepec.

En ese estudio se basa el ingeniero Agustín Breña Puyol para asegurar que no hay soluciones mágicas que terminen con el problema y prevengan un eventual colapso.

El suelo, dice, es frágil por extraer agua en grandes proporciones “pero no podemos dejar de bombear cuando hay un déficit (del vital líquido)”. La infraestructura tiene fugas por fisuras “pero éstas no se pueden evitar porque estamos en una zona sísmica y hundida”.

El especialista destaca que si se busca un equilibrio, al igual que existen 3 mil pozos de extracción de agua del subsuelo, debería instalarse igual número de sistemas de captación de agua pluvial y pozos de infiltración, pero desde su punto de vista “no es factible económicamente”.

Una medida drástica sería el reordenamiento territorial “pero si antes no se hizo una planeación urbana, ahora menos y la mancha urbana sigue expandiéndose anárquicamente”.

Lo que este investigador recomienda es que se tomen medidas de adaptación para evitar que en cada temporada de lluvias, las inundaciones se conviertan en tragedias, para que la población se encuentre preparada en caso de contingencia.

“En Chalco, a raíz de las inundaciones, me han escrito varias personas diciéndome que ya están organizando brigadas comunitarias para saber actuar ante esos episodios porque es evidente que las obras de los gobiernos no les han servido. Y a mí me parece que debemos ir en esa dirección porque hemos creado un monstruo que ya no podemos controlar”, establece Breña Puyol.

Emisor oriente, sólo un paliativo a inundaciones.

Noticia:


Expertos en ingeniería hidráulica descartaron que la construcción del Túnel Emisor Oriente represente el fin de las inundaciones en el valle de México, contrario a lo anunciado por el presidente Felipe Calderón, quien consideró a la obra como “la solución definitiva” al problema.

Aseguran que ningún túnel enfrentará al “monstruoso” desorden urbano y a las obras “electoreras” de corto alcance que han creado los gobiernos.

Especialistas de la UAM, UNAM y del Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac) consideran que depositar las esperanzas en esa obra no es la mejor opción, pues la historia ha mostrado su fracaso. Proponen un conjunto de acciones que recuperen caudales de ríos y lagunas, así como el agua de lluvia para no presionar el desagüe y resolver la escasez del vital líquido.

“El emisor central inaugurado en 1975 nos duró 35 años y eso merece una valoración técnica sin apasionamientos electorales. Hay que ver si hacer túneles profundos es una alternativa que va a darnos la solución cabal contra las inundaciones como ha sido planeado en los discursos o si necesitamos otro paradigma, otro modelo, otra visión”, considera el arquitecto Jorge Legorreta, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco.

Esa nueva visión se desarrolla en el plantel Iztapalapa de la UAM con un costo de 100 millones de pesos, que representa poco menos de 1% de lo que costará el Túnel Emisor Oriente. Se trata del proyecto Sierra Nevada para retener agua de lluvia en el oriente del valle y la que baja de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl para reinfiltrarla en los bosques y zonas agrícolas que rodean a esas cumbres.

Otro proyecto desarrollado por Cidac es captar agua de lluvia en los hogares, con resultados en el corto plazo y una reducida inversión. María Cristina Capelo, investigadora de ese centro, dice que el plan es simple, pues sólo requiere colocar un colector en el techo y filtrar el líquido para labores domésticas.

Ella señala que si el gobierno de la ciudad financiara la instalación de esos sistemas, habría ahorros en el gasto público a mediano plazo porque se reduce el consumo de agua potable por habitante.

“Lo más importante es que los hogares beneficiados podrían tener disponibilidad inmediata de por lo menos 400 litros diarios de agua durante los cinco meses de la temporada de lluvias y se dejaría de presionar al drenaje profundo”, señala Capelo. El costo si se instalara en 10% de las casas en el DF es de 528 millones de pesos, 3.5% del costo total del túnel.

El Instituto de Ingeniería de la UNAM diseñó un estudio de simulación en caso de un colapso del emisor central en temporada de lluvia. De acuerdo con ese análisis, el área inundada alcanzaría una extensión de 217 kilómetros cuadrados de las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa y Venustiano Carranza, así como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl y Ecatepec, con 4 millones de habitantes afectados.

En ese estudio se basa el ingeniero Agustín Breña, académico de la UAM Iztapalapa, para asegurar que no hay soluciones mágicas que terminen con el problema y prevengan un eventual colapso porque “la infraestructura tiene fugas por fisuras y éstas no se pueden evitar porque estamos en una zona sísmica y hundida”.

martes, 16 de marzo de 2010

¿Por qué nos inundamos?

Noticia:


A diario, 3 mil 500 personas trabajan en la supervisión y mantenimiento de la red de tuberías más compleja del país: el drenaje de la ciudad de México. Son 12 mil 343 kilómetros de ríos, canales y túneles que en algunos puntos se encuentran a profundidades de hasta 220 metros y que funcionan con el objetivo primordial de impedir el regreso de los lagos al valle de México.

En esta ciudad ha imperado desde hace 403 años la misma visión, la de construir túneles, primero para desecar los lagos y hoy para evitarlos. Sólo 20% de la capacidad total del drenaje se utiliza para expulsar descargas domésticas y de empresas; el resto está ahí para sacar el agua de lluvia.

La primera infraestructura del extenso drenaje la construyeron los españoles el 29 de noviembre de 1607, el Tajo de Nochistongo, un túnel de 13 kilómetros de longitud perforado en las montañas del norte del valle que tiene punto de salida en la zona de Huehuetoca.

Hoy, la obra más reciente está aún en construcción. Se trata del Túnel Emisor Oriente (TEO), con 62 kilómetros de extensión, que entrará en operación a partir de octubre de 2012 y correrá por el subsuelo del valle desde los límites de la delegación Gustavo A. Madero y Ecatepec, hasta el municipio de Atotonilco de Tula en Hidalgo.

Entre la primera y la última de estas obras se ha edificado toda una serie de albañales, atarjeas, colectores, interceptores, emisores, 13 lagunas de regulación y 32 presas. Los ríos se han convertido en cauces de aguas negras.

A lo largo del valle existen 14 ríos perenes, como el de La Magdalena en la zona de Los Dinamos en la delegación Contreras, aunque en la parte urbana invariablemente se contaminan con las descargas residuales.

La extensión y complejidad de este drenaje obliga a las autoridades a destinar una gran cantidad de recursos para su operación y mantenimiento. Este año los gobiernos federal, del estado de México y de la ciudad invertirán mil 323 millones de pesos para realizar 42 obras emergentes que impidan inundaciones en la próxima temporada de lluvia, a lo que se sumarán 213.6 millones de pesosprogramados por el gobierno del DF para las obras de rehabilitación del drenaje profundo.

La lista de problemas

A pesar de esta gran infraestructura aún nos inundamos, pues el drenaje representa un cúmulo de problemas, retos y encrucijadas y porque, además, resulta insuficiente para desalojar las grandes cantidades de agua de lluvia que caen en el valle de México.

Hoy el drenaje ha perdido la capacidad de desalojar hasta 80 mil litros de agua por segundo. En 1975, cuando se inauguró el sistema profundo, la capacidad de expulsión era de 280 mil litros por segundo; en 2007 sólo podía sacar 150 mil litros y hoy, sólo derivado de inversiones por 360 millones de pesos para realizar plantas de bombeo en el Gran Canal del Desagüe, se ha llegado a 200 mil litros por segundo.

El problema es que en 1975, 10 millones de personas habitaban el valle de México. Actualmente la población llega a 19 millones, explica Miguel Ricaño, director de Fortalecimiento Institucional del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM).

La basura, la sobrepoblación, las invasiones en la zona de reserva ecológica, los hundimientos del terreno provocados por la sobreexplotación del acuífero, el cambio climático que ha modificado los patrones y la intensidad de las lluvias, 14 años de olvido gubernamental en la reparación de fallas y hasta el deshielo de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl ponen a prueba a este disminuido sistema de drenaje.

La geografía de la región siempre será un factor importante a considerar, porque la zona metropolitana de la ciudad de México se encuentra asentada en el delta de 45 ríos que bajan de las montañas que rodean a esta cuenca.

“Pero hoy nadie le da importancia al drenaje. Sólo hasta que da problemas, cuando hay inundaciones, la gente se preocupa”, dice Blas de Anda Carrillo, ingeniero del SACM a cargo de vehículos hidroneumáticos en la zona oriente de la ciudad.

La labor de la cuadrilla que encabeza De Anda consiste en desazolvar los colectores y atarjeas que se obstruyen con basura, desde raíces de árboles que fisuran los tubos, hasta las grasas de restaurantes, los condones de hoteles y las estopas de talleres mecánicos.

“Lo que sucede arriba se manifiesta abajo”, dice el ingeniero. Su frase toma sentido cuando se trata de desazolvar, pues explica que para cada zona de la ciudad hay un tipo característico de basura. En áreas de restaurantes, gruesas capas de grasa expulsada de las cocinas bloquean los tubos.

Bajo las zonas de hoteles, los tapones del drenaje se generan por preservativos, mientras que en los parques, jardines y bosques urbanos las raíces de los árboles obstruyen las tuberías. “Resulta curioso, pero en lugares como Polanco es frecuente sacar carteras y bolsas que los asaltantes arrebatan a las personas y luego las tiran en el drenaje”.

Darío Munguía Torres, jefe de la unidad de Desazolve de Colectores del SACM, explica que durante el año pasado, la limpieza de las redes primaria y secundaria del drenaje generó 17 mil 677 metros cúbicos de basura, a lo que se suman 113 mil 500 metros cúbicos de desechos extraídos de 18 de las 32 presas del poniente de la ciudad cuya operación está a cargo de DF.

Tal cantidad de basura daña los equipos de bombeo del drenaje y la prueba está en la planta El Salado de Iztapalapa, donde se extraen colchones, sillas, sillones y llantas. En tono de broma, los trabajadores recuerdan que un día llegaron a tener la sala completa.

Francisco Santiago Mota, jefe de la oficina oriente de la Unidad de Drenaje Zona-B del SACM, explica que esas plantas de bombeo tienen una vida útil de hasta 5 años, pero debido a la basura el tiempo se reduce a un año y medio. La reparación por equipo cuesta medio millón de pesos.

El más grave problema

Para el arquitecto Jorge Legorreta, académico de la UAM Azcapotzalco, la basura en el drenaje es quizás el menor de los problemas. Explica que la red de desalojo de agua enfrenta toda una serie de conflictos combinados y el más grave tiene que ver con los hundimientos generados por la sobreexplotación del acuífero.

De acuerdo con Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas, en el Distrito Federal se extraen entre 14 mil y 15 mil litros por segundo de líquido del subsuelo de la ciudad, a través de 430 pozos que permiten el abasto de agua potable a la mitad de los habitantes de la capital del país.

Pero cuando llueve, la recarga al acuífero es de sólo 10 mil litros por segundo, aunque hay cálculos menos alentadores, como el que arroja la UAM Iztapalapa a través de un proyecto denominado Sierra Nevada.

Según el documento, calcula una sobreexplotación del acuífero de 200%, es decir, por cada litro de agua de lluvia que se filtra al subsuelo se sacan tres.

José Ramón Ardavín, subdirector de Agua, Drenaje y Saneamiento de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), explica que por la sobreexplotación del acuífero el valle de México registra un hundimiento promedio de 10 centímetros por año, aunque hay zonas como el valle de Chalco en donde ese hundimiento es de 60 centímetros anuales.

Por los hundimientos ha perdido completamente su pendiente el Gran Canal de Desagüe, una de las tres vías de salida del agua negra del valle de México. Inaugurado en 1910 por Porfirio Díaz, el Gran Canal podía sacar 90 mil litros de agua por segundo; hoy necesita de plantas de bombeo para poder desalojar hasta 40 mil litros por segundo. Dichas plantas se construyeron entre 2002 y 2007 y a menos de una década de operación ya requieren de millonario mantenimiento y de nuevos equipos.

Jacobo Espinosa, integrante del proyecto explica que la sobreexplotación del acuífero es resultado directo del crecimiento de la mancha urbana, pues los bosques y zonas agrícolas han sido sustituidos por casas y vialidades que eliminan las áreas de recarga de agua.

El cálculo de los investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa es que tan sólo en el oriente del valle de México 100 mil viviendas se han sumado en los últimos cinco años a la mancha urbana, con un promedio de cinco habitantes por casa. En cada una, el consumo de agua por persona es de 150 litros al día.

Con mayor número de población crece también la demanda de agua y se acentúa la escasez, pero paradójicamente en el valle de México se presentan intensas lluvias durante el verano, acentuadas por el cambio climático.

El promedio de precipitación anual en el área urbana es de 700 milímetros, pero en las zonas altas es hasta de mil 300 milímetros. Cada milímetro equivale a un litro por metro cuadrado.

Ramón Aguirre recuerda que el año pasado se presentaron en las ciudad 20 lluvias intensas, las más fuertes el 14 y 15 de septiembre. En esos días las 78 estaciones pluviométricas del Distrito Federal registraron un promedio de 47.6 milímetros de precipitación.

La lluvia del 3 y 4 febrero pasado que inundó por 72 horas a la colonia El Arenal de la delegación Venustiano Carranza y al valle de Chalco generó un acumulado de 28.3 milímetros. Fue una precipitación atípica para un mes de febrero, de 36 horas de duración, durante las cuales cayeron 30 millones de metros cúbicos de agua.

Para la temporada de lluvia de 2010 se esperan 20 eventos de precipitaciones fuertes similares a los registrados en 2009 y una vez que inicie el verano se cancelarán los trabajos de mantenimiento del drenaje profundo.

Herminio Quéchol Hernández, jefe de la unidad de Drenaje Profundo del Sistema de Aguas, dice que actualmente se labora en cuatro frentes de obra, en los interceptores del poniente, el oriente-sur, el oriente y el central.

El funcionario admite que pasaron 14 años sin que algún gobierno local o federal se preocupara por rehabilitar los túneles del sistema profundo, en donde la erosión provocada por el agua y los gases emanados afectaron las paredes de los tubos y redujo la capacidad de conducción de líquido residual.

“El mantenimiento no se le dio durante unos 14 años. Sí le dábamos su revisada, pero el mantenimiento mayor empezó hace apenas tres años. Ahorita lo que se está reparando es lo más dañado”, refiere el ingeniero.

El próximo 15 de abril los equipos de trabajo suspenderán su labor, pues es la fecha en la que formalmente termina la temporada de estiaje. Ante la llegada de las lluvias se incrementan los riesgos para el personal que se encuentra en los túneles. Sin embargo, por las precipitaciones atípicas de febrero, las obras de rehabilitación del drenaje se retrasaron por un mes.

Quéchol Hernández dice que hoy todo el drenaje necesita mantenimiento, luego de 35 años de operación constante; un 20% del sistema es el más dañado pues ahí el deterioro es de hasta un 60%. Lo que no se pueda reparar tendrá que esperar hasta noviembre.

El TEO, la solución

Para autoridades locales y federales el Túnel Emisor Oriente resolverá los problemas de inundaciones en la ciudad, pero bajo ciertas condiciones. Ramón Aguirre, director del SACM, dice que el TEO solucionará en un 80% las inundaciones; el otro 20% obedecerá a la operación de la infraestructura local que, aun y con ese túnel, no tendrá la capacidad de desalojar de inmediato toda el agua de lluvia.

José Ramón Ardavín, subdirector de la Conagua, explica que la eficacia del TEO dependerá de que esa infraestructura opere de manera coordinada con resto del sistema de drenaje, del mantenimiento e inversiones constantes, así como de una mejor planeación urbana a largo plazo.

“Si sigue creciendo todo como hasta ahora, en 50 años se va a necesitar otro túnel. Creo que hemos llegado a un cierto límite, que debe haber una política de descentralización de la zona metropolitana y que los resultados de ese crecimiento desordenado y explosivo están a la vista. Ese modelo de crecimiento es insostenible, tiene que cambiar de fondo”, dice Ramón Ardavín.

Sin embargo, Miguel Ricaño, funcionario del SACM, expone:

“Yo no quisiera vender la idea de que en esta ciudad no va a haber inundaciones porque tendríamos que asegurar que no va a llover con la intensidad de otros años, pero según nuestros datos las lluvias vienen igual, por eso estamos acelerando obras y trabajos emergentes, para enfrentar la situación”.

Argumenta que ninguna ciudad del mundo está exenta de inundaciones derivado de fuertes precipitaciones y recuerda que de marzo de 2009 a la fecha países de todo el orbe han resultado afectados debido las lluvias torrenciales, como Portugal, Gran Bretaña, España, Brasil, Argentina y Filipinas.

Mientras se termina el TEO, pasarán tres años, tiempo suficiente para todo tipo de predicciones.

Jorge Legorreta, investigador de la UAM Azcapotzalco, estima que “iremos a una gran inundación porque no vamos a tener los túneles suficientes; el agua es cada vez más, la ciudad se extiende también y los túneles no han sido la solución cabal”.

El especialista advierte: “Si no reducimos la cantidad de agua que desciende de las montañas por los ríos y si no almacenamos el agua de lluvia en pequeños, grandes o medianos almacenamientos en la parte baja, vamos en camino a una gran inundación”.

Drenaje obsoleto amenaza al valle de México.

Noticia:


La sobrepoblación, la basura, las invasiones a zonas de reserva ecológica y la sobreexplotación de mantos freáticos han colocado al sistema de drenaje del valle de México en una situación de obsolescencia, advierten analistas y expertos.

A lo anterior se suman el cambio climático que modifica los patrones y la intensidad de las lluvias, 14 años de olvido gubernamental en la reparación de fallas y hasta el deshielo de los volcanes que elevan la cantidad de agua que llega a la parte baja del valle.

Los múltiples problemas que enfrentan los 12 mil 343 kilómetros de drenaje dejan a la zona metropolitana en un riesgo permanente de inundaciones provocadas por fuertes lluvias.

La situación ha empeorado debido a que el sistema ha perdido en 35 años la capacidad de desalojar 80 mil litros de agua por segundo. Cuando se inauguró, en 1975, el Gran Canal de Desagüe tenía una capacidad de expulsión de 280 mil litros por segundo. Para 2007 sólo podía sacar 150 mil litros y hoy, después de inversiones por 360 millones de pesos para instalar plantas de bombeo, se ha llegado a 200 mil litros por segundo.

Blas Anda Carrillo, ingeniero del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), lamenta que nadie le dé la importancia debida al drenaje, sólo hasta que da problemas. Encargado de una cuadrilla que desazolva colectores y atarjeas, comenta los problemas que causan los desechos capitalinos. En zonas restauranteras, gruesas capas de grasa expulsada de las cocinas bloquean los tubos de desagüe. En zonas de talleres mecánicos, las estopas de los trabajadores. Por eso, tiene razón cuando dice: “Lo que sucede arriba se manifiesta abajo”.

Darío Munguía Torres, jefe de la unidad de Desazolve de Colectores del SACM, explica que en 2009 la limpieza de las redes primaria y secundaria del drenaje generó 17 mil 677 metros cúbicos de basura, a lo que se suman 113 mil 500 metros cúbicos de desechos extraídos de 18 de las 32 presas del poniente de la ciudad.

Tal cantidad de basura daña los equipos de bombeo del drenaje y la prueba está en la planta El Salado de Iztapalapa, de donde se han extraído colchones, sillas, sillones y llantas.

Francisco Santiago Mota, jefe de la oficina oriente de la Unidad de Drenaje Zona-B del SACM, explica que esas plantas de bombeo tienen una vida de hasta 5 años, pero debido a la basura se reduce a un año y medio. La reparación de cada equipo cuesta 500 mil pesos.

Para el arquitecto Jorge Legorreta, académico de la UAM Azcapotzalco, la basura es quizás el menor de los problemas. Desde su perspectiva, lo más grave tiene que ver con los hundimientos generados por la sobreexplotación del acuífero, lo que dificulta cada vez más el desalojo de agua.

Jacobo Espinosa, del proyecto Sierra Nevada, considera complicado que se detengan los hundimientos, pues bosques y zonas agrícolas han sido sustituidos por casas y vialidades que impiden la recarga de agua al subsuelo.

Legorreta advierte que mientras se termina el Túnel Emisor Oriente (nuevo sistema de drenaje), los riesgos son numerosos: “El agua es cada vez más, la ciudad se extiende y los túneles no han sido la solución cabal. Si no reducimos el agua que desciende de las montañas y si no almacenamos el agua de lluvia en la parte baja, vamos en camino a una gran inundación”.

jueves, 11 de marzo de 2010

Sin ayuda, tras 10 años de inundación.

Noticia:


Israel Soto ha dormido los últimos 10 años de su vida en automóviles porque se quedó sin casa a causa de la inundación del río de La Compañía en 2000. No fue indemnizado hace una década, ni ahora tampoco.

Una grúa situada en la lateral de la autopista México-Puebla, en la colonia Avándaro, le sirve de aposento nocturno.

Israel tenía 18 años cuando se reventó uno de los muros de contención del río de La Compañía hace casi una década. Vivía a 30 metros de distancia de la fractura mayor por donde se escaparon millones de litros de aguas negras que inundaron miles de viviendas de Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca.

La Comisión Nacional del Agua acordó con él que le entregarían una vivienda en la unidad habitacional Cuatro Vientos, en Ixtapaluca, porque su casa tenía que ser demolida debido a que se encontraba en una zona de alto riesgo.



Le quitaron su casa



El gobierno del estado de México le notificó que Auris –actualmente Instituto Mexiquense de la Vivienda Social (Imevis)— sería la dependencia encargada de cumplir con lo prometido y que la casa de interés social para el joven mecánico sería la 50 C, que estaría ubicada en la calle Ciclón. Sin embargo, cuando Israel acudió para tomar posesión de su inmueble, se llevó la sorpresa de que la casa ya estaba ocupada.

“Cuando llegué una señora que no era de las afectadas por la inundación ya vivía en la casa, nunca me dieron algo para reparame el daño”, recordó.

Israel tocó puertas de los tres niveles de gobierno y nunca obtuvo respuesta. Uno de sus hermanos lo alojó en su casa, pero Israel duerme en los carros que le llegan para reparar.

Yolanda Arroyo es otra de las damnificadas de la inundación de 2000 a la que tampoco le resarcieron sus daños. Auris le entregó un terreno en la parte baja de la comunidad de Cuatro Vientos, pero nunca le dio las escrituras o algún documento que avalara su propiedad. Esa colonia es irregular pues no cuenta con servicios básicos.

Yolanda sólo lo cercó y construyó de manera provisional un cuarto por temor a que la fueran a desalojar, o la acusaran de querer fraccionar esos predios. Serafín resultó afectado por la inundación del 5 de febrero pasado. Perdió por segunda vez su taller mecánico que estaba a la altura del kilómetro 28 de la autopista México-Puebla.

Para repararle parte de sus daños le dieron hace unos días una vivienda en la unidad habitacional Pueblo Nuevo, en el municipio de Chalco, pero no le han entregado las escrituras.

Sin embargo, Serafín, quien perdió más de 500 mil pesos, no lo ha ocupado porque no tiene dinero para comprar muebles, todo lo perdió.



Negocios en quiebra



En tanto, propietarios de negocios de Valle de Chalco esperan que les den el financiamiento ofrecido por la Secretaría de Economía para reactivar sus establecimientos de los que no han obtenido ingresos desde el 5 de febrero cuando se desbordó el río de La Compañía.

Otro caso es el de Juan Pineda Torres, dueño de una maderería de la colonia San Isidro, quien perdió más de 1.3 millones de pesos, no quiere el financiamiento sino la reparación de los daños que sufrió.

“Nos dijeron que el interés anual es de 8% y que nos podrían prestar desde 200 mil hasta un millón de pesos, pero siempre y cuando cumpliéramos con algunos requisitos. Yo no quiero endeudarme, porque ya lo estoy”, explicó.