Ofrezco mis servicios.

OFREZCO MIS SERVICIOS:

De comunicólogo, analista político-económico, redactor y traductor del inglés al español.

Interesados, comunicarse al 044-55-39-21-99-91 Lic. Alejandro Flores King.

Amplia experiencia profesional en Medios de Comunicación impresos como GRUPO EDITORIAL EXPANSION, periódico EL FINANCIERO, la revista TEOREMA, AGRO 2000 y PROTOCOLO.






Documento



Mostrando entradas con la etiqueta Hambre y miseria.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hambre y miseria.. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2009

Más de mil millones, con hambre.

Noticia:


Más de mil millones de personas, casi una sexta parte de la humanidad, padecen hambre debido en gran medida a la crisis económica mundial y a los precios elevados de los alimentos, informó ayer la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el mundo hay actualmente unos mil 20 millones de hambrientos —quienes consumen menos de mil 800 calorías diarias—, cifra que supera en 11% a los 915 mil del año pasado, indicó la FAO, que basó sus cálculos en análisis del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

El director general de la agencia, Jacques Diouf, dijo que la crisis del hambre genera “graves riesgos para la paz y seguridad del mundo”.

La FAO, con sede en Roma, detalló que casi todos los desnutridos viven en países en desarrollo, aunque debido a la crisis económica global, el número de personas con hambre aumentó “en todas las regiones del mundo”. La cifra alcanza los 642 millones en Asia y el Pacífico y los 265 millones en el África subsahariana.

En América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas con hambre, un aumento de 12.8% con respecto al año anterior.

Incluso en los países desarrollados, las filas del hambre están creciendo (la cifra asciende a 15 millones de personas, lo que representa un incremento de 15%, el mayor del planeta).

Motines por alza de precios

El año pasado, el aumento en los precios de alimentos básicos como el arroz desencadenó motines en distintos países.

El informe pronosticó que los pobres que viven en zonas urbanas probablemente serán los más afectados a medida que las inversiones extranjeras y la demanda de exportaciones caigan y que millones regresarán al campo, lo que a su vez ejercerá presión sobre las comunidades rurales y sus recursos.

“Los pequeños campesinos necesitan semillas y fertilizantes, tecnologías adecuadas, infraestructura, financiación y mercados, todo justamente en el marco de esta crisis global”, señaló el jefe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Kanayo F. Nwanze.

La presidenta de la organización alemana Ayuda Contra el Hambre Mundial, Bärbel Dieckmann, sostuvo que sólo se necesitaría 1% de las sumas que han sido destinadas a rescatar las economías en los países desarrollados para ayudar a paliar el hambre. “También deben lanzarse este tipo de paquetes para salvar a quienes mueren de hambre”, reclamó.

El director de la FAO afirmó que los datos publicados ayer muestran “la fragilidad y vulnerabilidad del sistema alimentario mundial” que, dijo, ha llegado a una situación “más allá de las proporciones humanitarias”.

Por eso, Diouf diagnosticó que es necesario crear “un nuevo orden alimentario mundial” y se mostró esperanzado en que algo se podrá hacer en la conferencia mundial sobre alimentos que se desarrollará en noviembre de este año.

Un problema político

Éste es “un problema político”, advirtió Diouf, ya que para el año 2050, dijo, habrá que “alimentar a la población mundial”, que habrá crecido hasta los 9 mil 200 millones de personas. La directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran, lo puso de este modo: “Un mundo hambriento es un mundo peligroso”.

Tanto Diouf como Sheeran y el representante del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Matthw Wyatt, coincidieron en que la crisis alimentaria no se debe “a una falta de conocimientos”, porque ya se están poniendo en práctica medidas cuyo éxito está comprobado.

Sheeran citó como ejemplo los programas del PMA en los que no se ofrece comida a los necesitados, sino que más bien se les entregan vales para que compren alimentos “en los mercados locales”, lo que mejora la economía local, además de paliar el hambre en aquellos lugares donde más se necesita.


Comentario:

No hay voluntad política para resolver este problema. Se destinan millones de dólares a otras cosas.

lunes, 8 de junio de 2009

El hambre regresa con fuerza a los países del sur de Asia.


Reportaje:

El País de España.

Una madre y sus dos hijos comen ansiosamente de un plato de arroz bajo un árbol en las calles de Nueva Delhi, la capital de India. "Hoy tuvimos suerte y pude conseguir un poco de pescado, pero comer carne es un lujo", cuenta Mahayavi, de 35 años. Desde hace dos su marido está en la cárcel, y ella tiene que mendigar para conseguir de 50 a 90 rupias diarias (de 0,75 a 1,35 euros), lo que le alcanza para llevar algo a la boca de su familia, pero nada más: el árbol bajo el que comen es su único refugio en esta ciudad de climas extremos. Estos días no es raro que el termómetro llegue a los 45 grados centígrados durante el día y que alguna noche una tormenta lo inunde todo.

El encarcelamiento del marido de Mahayavi dejó a su familia desprotegida en el peor momento. El hambre crónica se ha cebado en 100 millones más de personas en el sur de Asia en los últimos dos años, según un informe de Unicef publicado esta semana. Aunque el problema ya era de por sí grave en la región -que incluye Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Bangladesh, Sri Lanka, Bután y las Maldivas-, se ha llegado a más de 400 millones de hambrientos, las peores cifras en los últimos cuarenta años (y un 40% del total en todo el mundo). Un paso atrás muy acusado en una región cuyo PIB subió de promedio casi un 10% entre 2005 y 2007.
Menor crecimiento

Aunque el crecimiento se ha desacelerado (según el FMI sólo será del 3,9% en 2009), la crisis es menos dura que en el resto del mundo. Pero el despegue económico no ha logrado parar la desigualdad. "El crecimiento no ha sido inclusivo en los países de la región. El campo está totalmente descuidado e incluso dentro de los sectores que crecen, es sólo para unos cuantos", explica C. P. Chandrashekhar, economista de la Universidad Jawaharlal Nehru.

El problema es de una dimensión aplastante: el 33% de la población come menos de las 2.100 calorías recomendadas al día. Y el 74% vive, como la familia de Mahayavi, con menos dos dólares al día (1,40 euros), según el informe Un asunto de magnitud.

Justo esos 1.180 millones de personas que viven bajo el límite de pobreza que marca el Banco Mundial son los más afectados ante el aumento de precios por la crisis, porque gastan del 60% al 70% de sus ingresos en comida. De entre los pobres, tanto en las ciudades como en el campo, los niños y las mujeres fueron todavía los más golpeados.

Es el caso de Fatma y su bebé, a la que parió a la intemperie hace una semana en Nueva Delhi. "A mi niña por ahora le doy el pecho, pero yo hay días que no como", cuenta la joven de 24 años. Aunque no ha llevado a la recién nacida a un doctor por falta de dinero, las vecinas aseguran que ha nacido baja de peso, algo más que probable, pues la madre es anémica y hasta el 45% de los niños menores de 5 años (un total de 175 millones) en la región está malnutrido. Una tasa que es la más alta del mundo, incluido el África subsahariana.

La crisis se suma a situaciones ya existentes como desigualdad en los ingresos, la rápida urbanización, polarización social, falta de atención de los gobiernos a la agricultura y el desarrollo social, así como de los crecientes efectos del cambio climático, como sequías, inundaciones y ciclones.

Como las familias de Fatma y Mahayav, en épocas de crisis se tiende a comer más barato y menos nutritivo, lo que causa mayores índices de pérdida de peso y malnutrición, especialmente dañinos en niños pequeños y embarazadas, dice el organización de las Naciones Unidas para la infancia.

India es el país con más afectados por el hambre -que han aumentado hasta 230 millones de hambrientos, de 209,5 millones que había en 2006-. Este gigante económico ha sufrido por pérdidas de empleo, reducción de exportaciones y remesas. Aún así, no es donde la situación a empeorado más. En Nepal, la gente que no cumple sus necesidades alimenticias aumentó en 50%, de seis a nueve millones en sólo seis meses. En Pakistán se disparó de 37,5 millones hace tres años a los actuales 84 millones. Y en Bangladesh ha subido un 13%: ahora hay 65,3 millones hambrientos.

En esta alarmante situación "la gente pobre está teniendo que tomar decisiones que no son aceptables, como sacar de la escuela a sus hijos o tener menos comida en la mesa", denuncia Dan Toole, director de Unicef en la región. Lo que hace más trágica la espiral insalvable de la miseria: los niños que salen de la escuela para trabajar casi nunca regresan y por lo tanto tienen muchas menos posibilidades de mejorar sus vidas.

Los representantes de Unicef advierten de que se está al borde de la catástrofe. "Sin una urgente e inclusiva respuesta gubernamental, los pobres del sur de Asia -casi el 20% de la población mundial- van a sumirse aún más en la pobreza y la malnutrición, con consecuencias negativas para el crecimiento y desarrollo de la región y el mundo".

Pero si los países no mejoraron sus condiciones sociales antes de la crisis, cuando sus PIB crecían en promedio hasta casi 10%, ¿cómo lo harán ahora? Unicef insiste en que deben hacerlo. "Las inversiones en el capital social pagan por sí mismas", asegura Aniruddha Bonnerjee, un consultor económico de la organización. Y de ejemplo ponen a China y Singapur invirtiendo en educación y salud. Además, "la cuestión de supervivencia", el hambre, no se debe a la falta de comida, sino a la desigualdad y las políticas. "Todos los presupuestos son decisiones", aseguran los representantes de Unicef, que creen que por ejemplo podría reducirse el gasto militar en la zona (que en India y Pakistán llega hasta el 14% y 18% respectivamente del presupuesto) y aumentarse en programas sociales.

Según el organismo de Naciones Unidas, los países del sur de Asia, tienen que seguir centrándose en el crecimiento, pero de una forma inclusiva, con redes sociales de salud, educación, empleo y oportunidades para todos. Esto también redundaría en asegurar la "estabilidad política". También se pueden usar programas de estímulos fiscales y ayuda del extranjero para aumentar la provisión de los servicio sociales básicos y sobre todo centrarse en programas de entrenamiento y trabajo para la juventud, pues más de la mitad de la población del sur de Asia es menor de 25 años.


Comentario:

Una realidad que los políticos han sido incapacez de cambiar.