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martes, 23 de febrero de 2010

Los 'tories' piden investigar si Brown acosa a sus empleados.

Noticia:


Gus O'Donnell, secretario del Gabinete y como tal el más alto funcionario de la Administración británica, nunca advirtió a Gordon Brown sobre la manera supuestamente abusiva con que el primer ministro trata a sus subordinados. Así lo asegura el propio O'Donnell en una declaración emitida ayer por Downing Street. El líder del Partido Conservador, David Cameron, exigió ayer que se investiguen las acusaciones contra Brown.

Aunque O'Donnell ha tardado casi 48 horas en pronunciarse, su declaración supone un balón de oxígeno para el primer ministro, porque contradice lo afirmado en un polémico libro que sostiene que Brown no sólo abusa verbalmente de sus colaboradores y de los funcionarios de Downing Street, sino que tuvo que ser advertido de ello en privado por el alto funcionario. O'Donnell descartó la necesidad de investigar el asunto.

A las acusaciones contra Brown contenidas en ese libro se ha añadido la revelación de que una organización que aconseja a las personas que sufren acoso en el trabajo recibió varias llamadas de empleados de Downing Street, dos de la oficina del primer ministro adjunto y al menos dos de la oficina del primer ministro.
Llamadas de ayuda

Uno de los patronos de esa organización dimitió ayer en protesta por las revelaciones, realizadas por su directora, por entender que éstas rompen la obligación de confidencialidad que se garantiza a quienes llaman en petición de ayuda. Los laboristas han acusado a la directora de actuar por motivaciones políticas y en connivencia con los conservadores. Ésta admitió que había hablado con los tories, pero que eso es "irrelevante" y que no actuó por razones políticas.

Peter Mandelson, en la práctica número dos del Gobierno, denunció que las acusaciones contra Brown son una maniobra política. "Primero pensé que era una tormenta en una taza de té fabricada por alguien que quería unos cuantos titulares para promocionar su libro. Ahora parece una operación política dirigida contra el primer ministro", declaró.

La tormenta política que se ha desatado en torno al carácter de Brown ha llegado en el mejor momento para los conservadores, porque ha desviado la atención de la que podía haber sido la noticia política del momento: un sondeo de YouGov reduce a seis puntos la ventaja de los tories, un resultado que casi con seguridad les dejaría sin la mayoría absoluta en las próximas elecciones.

martes, 29 de septiembre de 2009

Brown intenta levantar el vuelo con medidas sociales y contra la delincuencia.

Noticia:


El primer ministro británico tiene hoy una cita crucial en el congreso del Partido Laborista que se celebra en Brighton. Con las encuestas en contra -las hay incluso que predicen que los laboristas caerán al tercer puesto, por detrás de los liberal-demócratas y los tories-, Gordon Brown ofrecerá un discurso clave para remontar las expectativas del partido a menos de un año de las elecciones. La prensa británica adelanta que Brown intentará un acercamiento a las clases medias con un discurso de contenido social, con el anuncio de medidas enérgicas contra la delincuencia y contra los "comportamientos antisociales".

La cadena pública BBC adelanta que el primer ministro intentará atajar el malestar de los ingleses ante el aumento de la delincuencia. "Allí donde se produzcan comportamientos antisociales, allí estaremos para combatirlos", extracta la BBC. Tras el discurso de ayer de Peter Mandelson, que galvanizó a los militantes con una llamada a la lucha para dar la vuelta a los pronósticos, Brown pretende seguir esta línea centrándose en lo social: "No nos quedaremos mirando cómo una minoría irrespetuosa de la ley perturba la vida de la mayoría que sí lo hace. Porque la mayoría decente y trabajadora está cada vez más molesta, y con razón, con esa minoría que sólo habla de sus derechos pero sin asumir sus responsabilidades".

Entre las medidas concretas, Brown abogará por que los padres cuyos hijos anden descarriados sean privados de beneficios sociales a menos que acepten ayuda para mejorar sus habilidades como padres, según adelanta The Guardian. Los laboristas perciben que el ciudadano medio quiere mano dura contra el vandalismo y culpa a la decadencia de la familia de los males de la sociedad.

La BBC adelanta, por otro lado, que el primer ministro abogará por presionar a los tribunales para que emitan más órdenes de prohibición de beber contra los condenados por crímenes cometidos bajo los efectos del alcohol.

Finalmente, se prevé que el líder laborista acepte participar en una serie de debates televisivos con el candidato conservador, David Cameron, no sólo durante la campaña, dice la BBC. Hace unos meses, Cameron pidió esos debates, incluyendo al jefe de los liberal-demócratas, Nick Clegg, en los que serían los primeros cara a cara televisados entre candidatos a primer ministro de la historia de Reino Unido.

Todo sea por dar la vuelta a unas encuestas que cada vez son más desfavorables para Brown, que accedió el cargo en 2008 tras la marcha de Tony Blair. Una encuesta realizada por Ipsos Mori anuncia un descalabro laborista importante, ya que los sitúa como tercera fuerza, con un 24% de los votos, por detrás de los Liberal-Demócratas, con un 25%, y muy lejos de los tories, que ganarían el Gobierno con un 36%. Sería la primera vez desde 1982 que los laboristas quedan terceros.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Quiere Obama reunirse con Gordon Brown?

Noticia:


La Casa Blanca ha rechazado no menos de cinco solicitudes de una reunión bilateral del primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, con el presidente de EE UU, Barack Obama, según el diario británico The Guardian, algo que han negado, sin embargo, fuentes de Downing Street.

Las relaciones entre ambos países no están en su mejor momento por culpa de la gestión que hizo Brown de la decisión del Gobierno autónomo escocés de poner en libertad a un libio condenado por el atentado terrorista contra un avión de Pan Am, en el que murieron 270 personas, muchas de ellas estadounidenses.

Según el periódico británico, Brown no sólo aspiraba a una entrevista a solas con Obama sino que había sondeado la posibilidad de una conferencia de prensa conjunta con el presidente norteamericano en un intento de presentarse como un pilar de la diplomacia internacional.

La oficina del primer ministro ha calificado esa información de carente de fundamento y ha señalado que Brown y Obama tienen muchas oportunidades de hablar entre ellos ya que se sientan juntos en las cumbres multilaterales.

Las mismas fuentes insistieron en que ambos colaboran estrechamente en asuntos como la futura regulación económica global, las primas a los banqueros, la no proliferación nuclear y la lucha contra el cambio climático. El propio Gordon Brown se ufanó en Nueva York, donde asiste a la asamblea de las Naciones Unidas, de que "la relación especial (con EE UU) es fuerte y sigue fortaleciéndose".

El diario británico señala, sin embargo, que, frente a la supuesta negativa a entrevistarse a solas con Brown, Obama ha mantenido en Nueva York reuniones bilaterales con el presidente chino, Hu Jintao, el de Rusia, Dmitri Medvédev, así como con el primer ministro japonés, Yukio Hatoyama.

No ha sido ésta la mejor semana para el jefe del gobierno británico ya que el miércoles, un ex peso pesado del Partido Laborista, el ex ministro del Interior Charles Clarke, dijo en una entrevista periodística que Brown debía pensar en retirarse antes de las próximas elecciones por su propia dignidad.

De no hacerlo, advirtió Clarke, el Partido Laborista no sólo perdería las próximas elecciones generales, que deben celebrarse a mediados del 2010, sino que quedaría fuera del poder durante 10 ó 12 años.

jueves, 13 de agosto de 2009

Gordon Brown defiende el sistema de salud británico.

Noticia:


El primer ministro británico, Gordon Brown, y su esposa Sarah se han sumado a una campaña en internet en defensa del sistema sanitario público del Reino Unido en respuesta a los ataques que ha recibido por parte de los republicanos en EU.

El NHS, siglas en inglés del Sistema Nacional de Salud, ha sido tachado de "socializante y orwelliano" por parte de miembros del Partido Republicano que se oponen a los planes del presidente estadounidense, Barack Obama, de reformar la sanidad de su país para acercarla a un modelo más parecido al de los países europeos.

Las críticas han herido el orgullo de los británicos, que pese a que son los primeros en quejarse con frecuencia con el servicio que reciben, han decidido cerrar filas en torno al NHS.

Desde hace un par de días en Twitter circula una campaña en defensa del NHS, con el nombre "welovetheNHS" , que ha recibido tal cantidad de mensajes, incluidos los de Gordon Brown y de su esposa, que la red social se cayó el miércoles durante varias horas.

Los políticos británicos son poco amigos de enzarzarse en polémicas con sus aliados estadounidenses, pero en esta ocasión Downing Street no tuvo reparos y en su mensaje Brown hizo una dramática defensa de la sanidad pública británica.

"A menudo el NHS marca la diferencia entre el dolor y el consuelo, entre la desesperación y la esperanza, entre la vida y la muerte. Gracias por estar siempre ahí" , escribió el primer ministro.
Sarah Brown añadió: "queremos al NHS más de lo que se puede expresar con palabras".

También el ministro de Sanidad ondeó la bandera de la sanidad pública e incluyó en Twitter un mensaje en el que dijo que el NHS es "una institución que defenderé hasta el día de mi muerte, sólo por detrás de mi defensa del Everton FC".

El comentario fue inmediatamente objeto de crítica y chanza por el resto de usuarios de la red que expresaron su preocupación por el hecho de que al ministro de Sanidad le preocupe más lo que pasa con su club de fútbol favorito que con el sistema de salud.

En la campaña de defensa de la sanidad británica intervino también desde Washington el físico Stephen Hawking, que recibió el miércoles de manos de Obama la Medalla Presidencial de la Libertad, que es el reconocimiento civil más importante en EU.

Hawking, que sufre esclerosis lateral amiotrófica o enfermedad de Lou Gehrig, aprovechó la ocasión para afirmar que "si no fuera por el NHS yo no estaría hoy aquí" , después de que un comentarista sugiriera que una sanidad pública le hubiera dejado morir.

El comentario editorial, publicado en "Investor's Business Daily" , fue posteriormente corregido cuando este periódico estadounidense se dio cuenta de que Hawking es británico.

domingo, 12 de julio de 2009

Gordon Brown defiende estrategia en Afganistán.

Noticia:


El primer ministro británico, Gordon Brown, defendió ayer la estrategia militar en Afganistán, considerándola como “correcta” a pesar de la muerte de ocho soldados en las últimas 24 horas.

Brown reconoció que los últimos 10 días han sido “extraordinariamente difíciles” para el contingente militar en Afganistán, desplegado desde 2001 para combatir a los talibanes.

La cifra de soldados británicos caídos en casi ocho años es de 184, lo que sobrepasa los 179 militares abatidos en Irak desde el año 2003.

El primer ministro, quien comparecerá ante un comité parlamentario la semana próxima, aseguró que entiende que el aumento de las bajas en los últimos días haya suscitado dudas sobre la presencia militar británica en Afganistán, pero insistió en que es necesario mostrar que Londres mantiene su compromiso de estabilizar ese país.

Justo ayer, cinco soldados británicos murieron cuando, durante un patrullaje en la provincia de Helmand, les explotaron dos artefactos. El jueves por la noche, otros tres efectivos fallecieron en Afganistán.

También se reportó la muerte de 19 miembros del talibán en el noroeste y centro del país.

“Esta es una lucha para erradicar las redes terroristas de Afganistán y Paquistán, apoyar a los gobiernos electos en ambos países frente al talibán, combatir el tráfico de heroína, que financia el terrorismo y la insurgencia, así como construir una estabilidad a largo plazo”, escribió.

Por su parte, la oposición en Londres ha criticado las carencias en equipamiento, la falta de medios y de refuerzos de las Fuerzas Armadas que desde hace tiempo han solicitado los militares infructuosamente.

El malestar de los británicos ha crecido después de que el go- bierno de Estados Unidos redoblara su participación en el conflicto desplazando a 21 mil efectivos adicionales este año.

Actualmente hay unos 57 mil soldados estadounidenses en Afganistán y el número aumentaría a 68 mil para el cierre de este año.

Entre tanto, el presidente estadounidense, Barack Obama, declaró ayer a la emisora televisiva británica Sky que los aliados lograron hacer retroceder a los talibanes en Afganistán, pero aún tienen “un largo camino” por recorrer”.

Añadió que posiblemente, luego de las elecciones presidenciales afganas en agosto, la coalición militar occidental de la OTAN debería concentrar su atención en ver cómo “crear un Ejército afgano, una policía afgana”. Como prioritaria, Obama mencionó una relación entre los esfuerzos militares con una diplomacia y una política de desarrollo exitosas.

sábado, 6 de junio de 2009

Gordon Brown gana tiempo con una mínima remodelación del Gobierno.

Noticia:


Gordon Brown vivió ayer un día agridulce. Por un lado, consiguió frenar la grave crisis que afrontó el jueves por la noche, cuando la dimisión del dinámico ministro de Trabajo, James Purnell, amenazó con llevárselo por delante. El primer ministro logró mantener el apoyo del Gabinete y comprar así algo de tiempo. Pero su posición sigue siendo muy precaria porque ha acabado siendo rehén de su propio Gabinete, que apenas ha podido remodelar pese a sus aspiraciones de llevar a cabo un cambio en profundidad.

En una rueda de prensa para explicar los cambios, Brown admitió que los laboristas han sufrido "una dolorosa derrota" en las elecciones locales, pero insistió en que no va a dimitir: "No voy a vacilar. No me voy a marchar. Voy a seguir con este trabajo", insistió. Lo hizo después de asegurarse el apoyo de los pesos pesados del Gabinete con más capacidad de asestarle algún día una puñalada. Creen que no ha llegado el momento de derribarle o que quizás el remedio sea peor que la enfermedad. Pero está por ver cómo reaccionará la semana que viene el grupo parlamentario laborista a la vista de los resultados de las elecciones europeas.

Su debilidad puede aumentar el domingo, cuando se conozcan esos datos. El escrutinio, ayer, de las elecciones en 34 consejos comarcales dejó a los laboristas despojados del escaso poder que mantenían en los municipios en juego. Según los datos de la BBC, los laboristas perdieron los cuatro consejos que controlaban y los conservadores ganaron el poder en seis, con lo que, a falta de algunos resultados, gobernaban en 27 de los 34. Otro era de los liberales demócratas y en los demás no hay mayoría.

En términos de concejales, los laboristas sólo contaban anoche con 144 (210 menos que en 2005); los tories, 1.221 (191 más); los liberales, 423 (13 abajo), y otros partidos, 148 (25 arriba). Según una proyección de la BBC, los conservadores obtuvieron el 38% del voto, los liberales el 28% y los laboristas el 23%. Pero estos porcentajes no permiten analizar a fondo el voto del jueves porque no hay datos comparativos con esos mismos consejos comarcales en 2005. Para tener una idea más cabal del castigo electoral a los laboristas, y quizás también a los otros dos grandes partidos, hay que esperar al resultado de las elecciones europeas.

Gordon Brown ha preferido no esperar y llevó a cabo ayer su crisis de Gobierno. De ella se desprenden dos conclusiones: la primera es que ha logrado comprar algo de tiempo porque ha conseguido llevarla a cabo. La segunda es que es rehén de su propio Gabinete, porque no ha podido hacer los grandes cambios que tenía en mente para relanzar su liderazgo. Emulando los últimos meses del conservador John Major en Downing Street en 1997, los barones laboristas han dejado que Brown siga teniendo el cargo, pero no el poder: In office, but not in power.

Brown no ha podido desplazar a otra cartera ni a uno de sus grandes aliados, Alistair Darling, que sigue siendo ministro del Tesoro y canciller del Exchequer, ni a uno de sus grandes rivales, David Miliband, que sigue siendo el jefe del Foreign Office.

Alan Johnson, citado por todos como la alternativa en caso de urgencia, ha sido elevado desde Sanidad a Interior. Aliado histórico de Tony Blair y uno de los ministros con mejor prensa, Johnson se ha descartado mil veces como candidato a primer ministro e incluso ha llegado a admitir que no está preparado para ello. El hecho mismo de que haya aceptado ir a Interior es una prueba de lealtad a Brown, porque es una cartera que ha quemado uno detrás de otro a sus ocupantes desde 2001: David Blunkett, Charles Clarke, John Reid y Jacqui Smith.

El primer ministro sufrió ayer un par de dimisiones, pero sin la trascendencia política de las de días anteriores y con más aires de despido que de dimisión. John Hutton, siempre crítico con Brown hasta que éste le elevó a la cartera de Defensa, dejó ayer el Gobierno "por razones familiares" y no se presentará a la reelección como diputado. Pero Hutton defendió públicamente y sin ambages la continuidad de Brown y criticó la dimisión de la víspera de Purnell.

También dimitió el incombustible Geoff Hoon, ex ministro de casi todo. Pero lo hizo en silencio porque aspira a convertirse en comisario europeo en enero.


Comentario:

Muy incierta su posición aún.

miércoles, 3 de junio de 2009

Diputados laboristas 'rebeldes' buscan la dimisión de Gordon Brown.

Noticia:


El primer ministro británico, Gordon Brown, que vive sus horas más bajas al frente del Gobierno británico, acosado por la crisis económica, el escándalo de los gastos de los diputados y con unas bajísimas perspectivas electorales, ha sufrido hoy otro varapalo al conocerse que la secretaria (Ministra) de Comunidades, Hazel Blears, va a abandonar el Gobierno. A esto se suma una información desvelada esta tarde en la edición online del diario The Guardian de que un grupo rebelde de diputados laboristas está recogiendo firmas para un comunicado en el que se solicita la dimisión de Brown. De hecho, han detallado un cronograma para su salida de Downing Street, que debería concretarse en la primera semana de julio.

El panorama de Brown se complica cada vez más. Ayer se conoció que la ministra del Interior, Jacqui Smith, iba a hacerlo tras las elecciones europeas, que en Reino Unido se celebran mañana. El Gobierno de Brown está en una situación más inestable que nunca, justo un día antes de unos comicios, los europeos, que pueden suponer un golpe histórico para los laboristas.

Según publica en el diario The Guardian, Blears ha informado al primer ministro esta mañana de su deseo de abandonar el Gobierno por "razones personales". Fuentes cercanas a la dimisionaria han negado al diario británico que se trate de un movimiento para forzar la caída de Brown como líder del laborismo o para precipitar las elecciones generales. No obstante, es conocido que Blears es una de las personas de confianza del anterior primer ministro, Tony Blair, y que Broten nunca estuvo cómodo con ella.

Al contrario de la salida de Jacqui Smith, la de Blears ha sido totalmente inesperada, lo que se interpreta como una pérdida total de control del primer ministro sobre su Gobierno ante la debacle que se espera para las europeas y para las locales que también se celebran mañana en zonas rurales. El laborismo podría incluso quedar como tercera fuerza política británica, después de tres victorias consecutivas de Tony Blair, el periodo más largo que los laboristas han estado en el poder en su historia.

De producirse la temida debacle, Brown podría verse obligado a convocar elecciones anticipadas, que ya le ha pedido el partido conservador ante el escándalo de los abusos de los diputados con el dinero público. Brown se niega obstinadamente a adelantar unas elecciones que, con toda probabilidad, perdería.

Diputados 'rebeldes'

El apoyo de Brown se resquebraja desde dentro de sus propias filas. Una red de diputados 'rebeldes' está reuniendo opiniones para medir el nivel de apoyo del primer ministro, según . No existe una carta física, sino que en su lugar, se ha difundido una dirección de correo electrónico al cual los diputados pueden enviar un mensaje en el que dicen si respaldarían un comunicado pidiendo la dimisión de Brown. Según el diario, los 'rebeldes' esperarían hasta el lunes, cuando se conocerían los resultados de las elecciones europeas, para tomar acciones contra Brown.

Según miembros del comité ejecutivo nacional de los laboristas, el período para desafiar a Brown podría reducirse a 23 días. De concretarse, habría un nuevo primer ministro en Downing Street alrededor del 2 de julio y completaría tres semanas como líder antes de que el Parlamento comience su receso de verano.


Comentario:

Su caída parece inminente.

jueves, 21 de mayo de 2009

Brown planea cambiar su Gobierno con la salida de Miliband de Exteriores.

Noticia:


El primer ministro británico, Gordon Brown, estudia una importante remodelación de su Gabinete con un reajuste ministerial que incluiría el pase de Peter Mandelson, actual ministro de Empresa, a la cartera de Exteriores, mientras que el actual jefe de la diplomacia, David Miliband, pasaría a un segundo plano, pese a que hace tiempo se llegó a pensar en él como posible sustituto de Brown.

Así lo revela hoy el diario Financial Times, que informa que los cambios en el Gobierno serían después de las elecciones locales británicas del 4 de junio y de las europeas del 7 de ese mes. Peter Mandelson, que nunca ha ocultado que le gustaría estar al frente del Ministerio de Exteriores, fue antes comisario europeo de Comercio, aspira a llevar la jefatura de la diplomacia británica que ocupó ya su abuelo, Herbert Morrison.

El actual jefe de la diplomacia, David Miliband, político en quien algunos veían a alguien capaz de desafiar a Brown por el liderazgo laborista, recibiría otro cargo en el Gabinete aunque, según el periódico, su salida de Exteriores se interpretaría como una degradación.

Gordon Brown atraviesa un periodo de fuertes turbulencias políticas tras el escándalo de los abusos cometidos por los diputados con el dinero público. Una crisis que se ha cobrado la primera víctima al dimitir el speaker o presidente de los Comunes, Michael Martin, que fijó su salida anticipada para el 21 de junio. El primer ministro británico se niega a convocar elecciones anticipadas, tal y como pide la oposición tory liderada por David Cameron, y parece que con esta posible remodelación quiere impulsar a su Ejecutivo.


Comentario:

Esta información tendría que confirmarse oficialmente.

domingo, 3 de mayo de 2009

La era de Gordon Brown se desvanece.

Reportaje:

El País de España.


El 2 de mayo de 1997, Tony y Cherie Blair entraron triunfantes en Downing Street. El Partido Laborista británico volvía al Gobierno tras un largo calvario de casi dos decenios en la oposición. Doce años después, el laborismo vive inmerso en una profunda crisis y cada vez más convencido de que ha llegado de nuevo la hora del cambio. Los diputados laboristas huelen ya la derrota, y el primer ministro, Gordon Brown, ve cómo se evapora su autoridad semana tras semana.

"Me da vergüenza ser diputado laborista", declaró el viernes el ex ministro del Interior y profundo blairista Charles Clarke. "El laborismo ha perdido sus antenas", aseguró ese mismo día otro ex ministro del Interior, David Blunkett. "No apostaría mi dinero por una victoria laborista en las próximas elecciones", reconoció el ex alcalde de Londres Ken Livingstone. "Tenemos una última oportunidad de reemplazar a Brown tras las elecciones locales y europeas de junio", propuso el diputado Frank Field, un conocido rebelde del partido.

El diario proconservador The Daily Telegraph hizo estallar ayer una bomba política al asegurar que el Partido Laborista se enfrenta al peligro de una escisión de sus sectores más moderados, dispuestos a pasarse al Partido de los Liberales Demócratas en el caso de que el laborismo sucumba a la tentación de dar un radical giro a la izquierda si -como parece más que probable- pierde las próximas elecciones.

El antiguo líder de los liberales-demócratas, Paddy Ashdown, asegura en una entrevista concedida al Telegraph que varios dirigentes laboristas le han confiado que están dispuestos a dejar el partido si los laboristas abandonan el centrismo que introdujo Tony Blair en los años noventa. Y el rotativo asegura que el actual líder liberal, Nick Clegg, ha autorizado en privado un "acercamiento secreto a blairistas descontentos, intentando persuadirles para que se unan a los liberales-demócratas en lugar de formar su propio partido".

El actual Partido de los Liberales Demócratas surgió de la fusión en 1988 del viejo Partido Liberal y del recién creado Partido Social Demócrata (SDP, en sus siglas en inglés). El SDP había sido fundado en 1981 por la llamada "banda de los cuatro", los diputados Roy Jenkins, David Owen, Bill Rodgers y Shirley Williams, que se escindieron del Partido Laborista porque no estaban de acuerdo con el izquierdismo de su líder de entonces, Michael Foot.

El miedo a un giro a la izquierda se ha plasmado sobre todo tras la improvisada decisión del Gobierno de Gordon Brown de incrementar del actual 40% al 50% el tipo máximo del IRPF, adelantando en un año un incremento ya previsto del 40% al 45%. La subida no ha sido mal recibida por las encuestas en un momento en que la crisis financiera ha puesto a los ricos en el ojo del huracán. Pero el propio ministro del Tesoro y canciller del Exchequer, Alistair Darling, ha reconocido que fue una decisión precipitada que se tomó sin evaluar previamente con detalle su verdadero impacto recaudatorio. Muchos expertos creen que ese impacto será mínimo y que, en cambio, la medida retraerá la inversión en el Reino Unido.

El nerviosismo de los laboristas es la culminación de varias semanas de permanente deterioro de la imagen de Gordon Brown. Los esperados beneficios propagandísticos de la cumbre del G-20, especialmente por la presencia del carismático nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se evaporaron de inmediato con el estallido del llamado caso McBride: una campaña de desprestigio personal de los máximos dirigentes del Partido Conservador que preparaba Damian McBride, un íntimo colaborador de Brown que se vio obligado a abandonar Downing Street.

El presupuesto para el año fiscal que empieza en abril es tradicionalmente un buen momento para el Gobierno. Pero el pésimo estado de la economía británica y la gigantesca montaña de deuda pública que tendrá que emitir el Tesoro para superar la crisis han hecho añicos el ya maltrecho prestigio del primer ministro, que entre 1997 y 2007 estuvo al frente de la economía.

El deterioro de la imagen de Brown se ha acentuado dramáticamente esta semana. Primero, cuando el primer ministro se vio obligado a dar marcha atrás en su propuesta de reformar el sistema que financia los gastos de los diputados y sustituirlo por dietas de asistencia.

Es un tema políticamente muy sensible en un país al que le encanta acusar de corrupción al continente y que vive con gran incomodidad la realidad de que sus propios diputados abusan del dinero público. Pero Brown no acertó ni en el fondo ni en la forma. Su ocurrencia de lanzar su propuesta a través de un vídeo en YouTube provocó una mofa generalizada por las constantes sonrisas forzadas de un primer ministro más incómodo que nunca ante las cámaras. Y su idea de pagar a los diputados por el simple hecho de que pasen por la oficina, sin siquiera tener que justificar sus gastos, provocó un rechazo generalizado de la oposición, pero también entre muchos diputados laboristas. Brown se vio obligado a dar marcha atrás para evitar que su propuesta fuera derrotada en los Comunes.

La humillación fue aún mayor el miércoles, cuando los Comunes aprobaron una moción presentada por los liberales-demócratas defendiendo el derecho de los gurkas -guerreros nepaleses que combaten en el Ejército británico- a residir en el Reino Unido. Una treintena de laboristas votaron contra el Gobierno y muchos más se abstuvieron. Es la primera vez desde 1978 que el Gobierno pierde una propuesta presentada por la oposición.


Comentario:

¡Auxilio! ¿Habrá algún grupo político que haga bien las cosas?