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jueves, 4 de junio de 2009
Musavi acusa a Ahmadineyad de "humillar" a Irán con su política exterior.
Las principales calles de la capital de Irán, Teherán, se vaciaron este miércoles con motivo del primer debate entre dos candidatos presidenciales de la historia de la Republica Islámica. En el participaron el actual presidente, el conservador Mahmoud Ahmadineyad, y el candidato reformista, el ex primer ministro Mir Hossein Musavi. El principal candidato de la oposición acusó al Ahmadineyad de humillar a la nación iraní con su extrema política exterior y su negación del Holocausto. Por su parte, el actual presidente argumentó que su contrincante pretende debilitar a la Republica Islámica con una política débil ante los países occidentales.
"Los iraníes en todo el mundo", dijo Musavi, "han sido humillados desde que usted (Ahmadineyad) es presidente. Lo siento mucho por ellos". Muchos reformistas consideran que las críticas del presidente a Occidente y su continua negación del Holocausto han aislado a Irán en el tablero internacional. Las grandes potencias, además, dudan de los fines del programa nuclear iraní. Musavi ha asegurado que está dispuesto a sentarse a negociar sobre el programa, pero también declaró que "Irán nunca comprometerá su derecho a desarrollar la tecnología nuclear".
El candidato aperturista también se refirió a las palabras de su oponente sobre el Holocausto y a la represión que ejerce sobre los estudiantes. "Sus manifestaciones sobre el Holocausto han maquillado la imagen de Israel en el mundo, cuando los europeos iban a condenar los ataques en Gaza del año pasado", dijo Musavi.
Mahmoud Ahmadineyad respondió a los ataques de su contrincante asegurando que estaba "luchando" contra un "poderoso triangulo compuesto por el propio Musavi, el ex presidente reformista Mohamed Jatamí y su predecesor, Hashemi Rafsanjani. El actual presidente acusó a los tres de "intentar debilitar al país" apoyando un política exterior de "aflojamiento" ante Occidente.
El debate presidencial coincide con la visita del presidente estadounidense a Oriente Próximo. Se espera que Obama hable este jueves en El Cairo sobre como su país puede arreglar sus diferencias con el mundo islámico.
Comentario:
Duro y directo es Musavi. Ya se verá que efecto tiene entre el electorado.
El efecto anti Ahmadineyad.

Noticia:
El ambiente electoral se está caldeando a medida que se aproxima del día D, el 12 de junio. La campaña empezó sosa el pasado 22 de mayo. Ninguno de los tres candidatos aprobados por el Consejo de Guardianes tenía el suficiente carisma para desbancar al presidente Mahmud Ahmadineyad, un populista que a pesar de su mala gestión económica sigue contando con el respaldo de los ultraconservadores, la población rural y quienes se han enriquecido gracias a relaciones estrechas con su Gobierno.
En el campo reformista se arrastraba un cierto desánimo desde la retirada de la candidatura de Mohamed Jatamí, el ex presidente que ilusionó a los iraníes en los comicios de 1997 y luego se vio atado de pies y manos para llevar a cabo las reformas que esperaban jóvenes, mujeres e intelectuales, sus principales apoyos. Ni siquiera el lenguaraz Mehdi Karrubi, un clérigo de 72 años que en 2005 denunció tongo cuando no logró pasar a la segunda vuelta de las elecciones, lograba aunar a los desencantados.
La estética Ahmadineyad
Sin embargo, la perspectiva de otros cuatro años bajo la estética Ahmadineyad está sacando a la calle a los jóvenes y movilizando a las redes de la sociedad civil que más han notado el retroceso durante su mandato. No es sólo su inefable cazadora de un gris indefinido, que se compra por cinco euros en cualquier tienda del centro de Teherán, sino la mentalidad que simboliza. Durante los últimos cuatro años, con medidas sibilinas, ese hombre menudo y de apariencia inofensiva ha ido silenciando la mínima disidencia.
En la universidad, los profesores más críticos o más abiertos al exterior, en lugar de ser represaliados (y provocar una ola de protestas) han sido forzados a la jubilación anticipada. Los estudiantes rebeldes han visto rechazadas sus solicitudes para cursar estudios de máster o de especialización. Las redacciones de los periódicos han recibido circulares con indicaciones sobre los temas que no deben abordar. Los intelectuales han sido conminados al silencio con un par de detenciones significativas. Lo mismo las mujeres, cuyas actividades prácticamente han pasado a la clandestinidad.
Frente a eso, los mítines del moderado Mir-Hosein Musavi se llenan de simpatizantes. Muchos de quienes hace apenas un mes decían que no pensaban votar, expresan ahora su deseo de acudir a las urnas y respaldar un nuevo intento de cambio. Su intervención anoche en un debate televisivo frente Ahmadineyad ha reforzado su imagen. Y lo que es más visible, grupos de jóvenes están saliendo por las noches a la calle para mostrar su apoyo al candidato que promete "Un Irán progresista con ley, justicia y libertad". Para muchos, la atmósfera de relativa libertad que siempre acompaña las vísperas electorales, es una oportunidad de divertirse. Aún así, no deja de ser un mensaje.
Comentario:
De ganar otro candidato que no sea Ahmadineyad, ¿se dará realmente un cambio en Irán? Difícil de creer.
jueves, 21 de mayo de 2009
Tres candidatos intentarán apartar del poder a Ahmadineyad en Irán.

Noticia:
A caballo entre los conflictos de Irak y Afganistán, y en medio de la inquietud que desata en la comunidad internacional el desarrollo de su programa nuclear, Irán celebra unas cruciales elecciones presidenciales el próximo 12 de junio. Tres candidatos van a desafiar a Mahmud Ahmadineyad, para intentar apartarlo del poder: el también ultraconservador Mohsen Rezai y los reformistas Mehdi Karrubi y Mir Hossein Musavi, considerado como el rival con mayores posibilidades de éxito frente al actual presidente.
El Consejo de Guardianes, el organismo que vigila qué candidatos y leyes estén de acuerdo con los principios de la revolución islámica, aprobó ayer las candidaturas de los cuatro aspirantes. La campaña, que se presenta muy reñida, empieza oficialmente hoy, pero ya hace semanas que los cuatro se han lanzado a la búsqueda de votantes entre los 46,2 millones de iraníes que están convocados a las urnas.
Karrubi, ex presidente del Parlamento, es el único que se define como reformista, una etiqueta muy deteriorada tras el mandato del presidente Mohamed Jatamí (1997-2005). Tal vez por ello, el ex primer ministro Musavi se presenta como independiente y evita a toda costa alinearse con ninguna tendencia, a pesar de que se esperaba que liderara esa corriente tras la retirada de Jatamí en su favor. "Nuestro pueblo busca un dirigente estable y capaz, y una política estable que pueda hacerle sentir más libre", proclamó hace poco Musavi ante un grupo de universitarios.
Tanto Ahmadineyad como Rezai, que dirigió los Pasdarán (Cuerpo de Guardianes de la Revolución) durante 16 años y preside ahora el Consejo del Discernimiento, se consideran a sí mismos "principalistas", o defensores de los principios de la revolución que cambió el país en 1979.
Ahmadineyad se ha dedicado a cultivar al electorado rural, donde sienta las bases de su posible reelección, con repetidas visitas. Sus alharacas antiisraelíes y anti-estadounidenses encuentran en el campo una audiencia entregada, que aplaude sus halagos al orgullo nacional, sea en forma de lanzamiento de un misil o de un avance en un proyecto atómico.
Ante el programa nuclear iraní, que tanto preocupa a Occidente, el reformista Karrubi ha tenido que reconocer que no es competencia del presidente, sino del líder supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei. En realidad, ninguno de los candidatos ha expresado críticas al programa.
Los reformistas abogan, sin embargo, por rebajar la confrontación con Occidente para atraer inversiones hacia Irán. Al final, lo que está en juego en las elecciones es un cambio de estilo en la gestión del país.
Todos los candidatos son hombres del sistema. De otra forma nunca hubieran pasado la criba del poderoso Consejo de Guardianes (compuesto de seis clérigos nombrados por el líder supremo y de seis juristas nombrados por el jefe del Poder Judicial). Otros 471 aspirantes (429 hombres y 42 mujeres) resultaron vetados. De acuerdo con la Constitución, los presidenciables deben "ser iraníes y musulmanes chiíes, creer en los principios de la República Islámica y tener un destacado pedigrí político y religioso".
En una reciente reunión con corresponsales extranjeros, el reformista Karrubi admitió la necesidad de no provocar al establishment conservador y se limitó a decir que emprendería reformas "con moderación". Su proyecto se definía en contra de la actuación de Ahmadineyad. El ex presidente del Parlamento criticó tanto su política económica como su política exterior. "El Holocausto es un hecho, y no es un problema de los iraníes", llegó a decir, distanciándose del presidente.
El reformista Musavi e incluso el conservador Rezai comparten esos reproches, lo que hace aún más complicado ver las diferencias. El pasado domingo, Rezai llegó a decir en una conferencia de prensa: "Si Ahmadineyad continúa su camino, llegaremos hasta el borde del precipicio".
Ahmadineyad, mientras tanto, mantiene su costumbre de repartir entre los asistentes a sus actos electorales cheques de entre 500.000 y un millón de riales (entre 37 y 74 euros). "No entregue dinero a los jóvenes. Déles trabajos con buenos sueldos", ha sugerido Rezai. Las impecables credenciales revolucionarias de este candidato pueden atraerle el voto de los conservadores descontentos con Ahmadineyad.
Comentario:
Tal vez nunca antes hubo unas elecciones tan importantes para el futuro de Irán y el Medio Oriente.
lunes, 16 de marzo de 2009
Jatamí sopesa retirar su candidatura a las presidenciales de Irán.

Noticia:
El ex presidente iraní Mohamed Jatamí está considerando retirar su candidatura a las elecciones presidenciales del próximo 12 de junio, según admitió ayer a EL PAÍS su jefe de campaña, Mohamed Atrianfar. La decisión, que aún no ha sido anunciada de forma oficial, sería el resultado de la entrada en liza del ex primer ministro Mir-Husein Musavi, quien también competiría por los votos reformistas.
Jatamí, que desde el principio se mostró renuente a entrar en la carrera electoral, "no quiere dividir al electorado" favorable al cambio. El anuncio de la candidatura de Musavi el pasado martes supuso un revés para él y su equipo. Durante los meses anteriores ambos habían estado en contacto para decidir quién de los dos representaría a los reformistas en los comicios. Jatamí presentó su candidatura el pasado mes de febrero.
"No esperábamos que se presentara Musavi porque se acordó que fuera Jatamí", declara visiblemente irritado Atrianfar. En su opinión, "los argumentos del ex primer ministro no son aceptables para los reformistas. Hay algunos grupos que no apoyarían su candidatura", añade.
Buen gestor
Musavi se ganó fama de buen gestor cuando entre 1981 y 1989 ejerció de primer ministro. Sin embargo, la mayoría de los 45 millones de iraníes llamados a las urnas no tienen un recuerdo directo de su mandato y apenas conocen su nombre.
"Los desencantados que no pensaban votar, difícilmente van a ilusionarse con Musavi", manifiesta un joven profesional que después de abstenerse en las últimas elecciones pensaba movilizarse por Jatamí. Sin embargo, destacados reformistas que se sintieron traicionados cuando éste fue presidente entre 1997 y 2005, habían expresado su apoyo al ex primer ministro.
Ambos candidatos se reunieron el domingo por la noche para tratar de consensuar una candidatura reformista única. No hubo un resultado claro. Por ahora, la web de la Fundación Baran, de la que Jatamí es presidente, desmiente que se haya retirado, tal como ha filtrado desde el anonimato alguno de sus colaboradores. "Anunciará oficialmente su decisión antes de Nowruz", asegura esa página en referencia al año nuevo del calendario iraní que se celebra el próximo día 21.
Comentario:
¿Para qué entonces se lanzó a la arena electoral? De retirarse, la política interna y externa de Irán no cambiará, sobre todo frente a Estados Unidos.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Ahmadineyad lo tiene crudo.
El triunfo de Barack Obama ha puesto fin a las elecciones presidenciales estadounidenses, pero parece haber dado el pistoletazo de salida a las iraníes. Aunque todavía se desconoce quiénes serán los candidatos que el próximo 12 de junio se enfrenten a Mahmud Ahmadineyad, tanto conservadores como reformistas ya han empezado a tomar posiciones. La posibilidad de un retorno de Mohamed Jatamí y la inusitada carta de felicitación que el actual presidente iraní envió a Obama se han convertido en el eje de un nuevo realineamiento que revela el estrecho margen de maniobra política en la República Islámica.
Antes del verano, se daba por cantada la reelección de Ahmadineyad. "No piense que éste es su último año; trabaje como si fuera a seguir al frente otros cinco años", le dijo el líder supremo, Ali Jamenei. La mayoría de los iraníes interpretaron esas palabras como un gesto de apoyo. Pero el espectacular descenso del precio del petróleo a 56 dólares por barril -una caída de más del 50% desde el máximo de julio- ha dejado a Ahmadineyad sin red de seguridad para encubrir su desastrosa gestión económica.
Un grupo de 60 economistas ha vuelto a recordarle que, durante su presidencia, los ingresos por petróleo han sumado un tercio de todo lo ganado desde la revolución de 1979 y que, desde 2005, ha gastado 142.600 millones de dólares (110.000 millones de euros) de los ingresos del crudo, cuando debería haber gastado 47.000 millones. El 80% de los ingresos de Irán procede del crudo (70.000 millones de dólares en 2007).
Ante la inflación galopante y el abierto descontento de la calle -el mes pasado los comerciantes de bazar cerraron para protestar contra la introducción del IVA-, los conservadores empezaron a barajar los nombres de algunos políticos menos radicales. Volvió a hablarse del presidente del Parlamento y ex negociador nuclear, Ali Lariyaní, o del alcalde de Teherán, Mohamed Ghalibaf, que ya se enfrentaron a Ahmadineyad en 2005, e incluso de Hasan Rohani, un clérigo próximo al veterano de la política iraní Ali Akbar Hachemí Rafsanyaní. Pero aunque cuentan con importantes apoyos, ninguno concita la unanimidad, y Ahmadineyad es visto con simpatía en las pequeñas localidades de provincias que se ha preocupado de visitar y ayudar económicamente.
Alentados por la desunión en las filas conservadoras, los reformistas han intensificado en los últimos meses su movilización para convencer al ex presidente Mohamed Jatamí de que se presente a la elección. En su opinión, es el único que podría evitar un segundo mandato de Ahmadineyad, y se han enfadado con Mehdi Karrubi (otro reformista) por anunciar su candidatura. A conocidas figuras de la política (como los ex vicepresidentes Mohamed Ali Abtahi y Majid Ansari, o el ex ministro Abdol-Vahed Musavi-Lari) y del movimiento estudiantil se les han sumado artistas como la actriz Leila Hatami, que se preguntan con nostalgia si es posible recuperar la ilusión que generó aquel Gobierno. Los tres años y medio de disciplina ultraconservadora les han hecho olvidar las expectativas defraudadas con que despidieron a Jatamí.
De hecho, durante una reciente visita a su provincia natal, Yazd, el aún popular clérigo fue recibido por los estudiantes al grito de "Jatamí, presidente. Jatamí, presidente". Sin embargo, el interesado mantiene la ambigüedad. Aunque en Yazd hizo callar a los jóvenes, lo cierto es que viajó allí acompañado por varios de los ex líderes mundiales a los que había invitado a Irán para participar en una conferencia de su Centro para el Diálogo de las Religiones.
Muchos iraníes vieron en esa cita un recordatorio del aislamiento internacional en que Ahmadineyad ha sumido al país. Así que cuando los reformistas empezaron a alabar la carta de felicitación que Ahmadineyad envió a Obama por su triunfo, los conservadores recularon de sus comentarios sarcásticos, temerosos de que sus ataques pudieran reforzar al eventual candidato rival. Si el sábado el diario conservador Jomhuri Islami recordaba al presidente que la decisión de iniciar relaciones con Estados Unidos no le corresponde a él, sino al líder supremo, al día siguiente algunos portavoces del mismo signo político empezaban a condonar el gesto y aseguraban que contó con el visto bueno de Jamenei.
Un editorial de Kayhan ha zanjado la discusión concluyendo que Ahmadineyad es "el candidato más cualificado".
Comentario:
Son unas elecciones muy importantes, que marcarán el futuro de las relaciones con Estados Unidos.


