Noticia:
La unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel sufrió un serio revés en las elecciones regionales celebradas ayer en tres Estados federales alemanes. Turingia, Sarre y Sajonia eligieron sendos Parlamentos en la última cita electoral antes de los comicios generales del 27 de septiembre. La CDU defendió en los tres Estados su posición como primera fuerza política, pero perdió las mayorías absolutas y, posiblemente, los Gobiernos de Sarre y Turingia. En Sarre, donde se perfila una inédita coalición entre los socialdemócratas, el partido La Izquierda y los Verdes, la lista democristiana obtuvo 13 puntos menos que hace cinco años. 11,8 puntos menos que en 2004 obtuvo la CDU en Turingia, donde también sería posible una mayoría tripartita como la de Sarre. Los democristianos sólo lograron mantener su preponderancia en Sajonia, donde, según datos provisionales, obtuvieron el 40,4% de los votos y podrán gobernar junto a los liberales del FDP.
Los nuevos Parlamentos elegidos ayer, además de un feo augurio para Merkel y sus deseos de pactar con el FDP, suponen que ambos partidos perdieron la mayoría en la Cámara Alta (Bundesrat).
El éxito del SPD consiste en haber frenado su caída. Dada la cercanía de las generales, la posibilidad de expulsar al partido de Merkel de dos Gobiernos regionales supone un éxito considerable y casi inesperado. En Sarre, el candidato Heiko Maas perdió con el SPD 6,3 puntos, pero se mantuvo como segunda fuerza política e hizo posible el pacto con los Verdes y La Izquierda. Maas ya había anunciado su disposición para formar un Gobierno tripartito, que sería el primero de este tipo en un Estado federado occidental. En Turingia, el SPD remontó cuatro puntos y podría expulsar a la CDU del Gobierno dando su voto a La Izquierda. Durante la campaña electoral, los socialdemócratas rechazaron apoyar al partido La Izquierda, pero ayer se especulaba sobre las intenciones socialdemócratas. Erfurt, capital de Turingia, será escenario de duras negociaciones poselectorales. En Sajonia, el SPD mejoró en medio punto sus resultados de 2004.
El pujante partido La Izquierda, fundado hace dos años por disidentes socialdemócratas del entorno de Oskar Lafontaine en el Oeste y los herederos del Partido Único del Este, fue sin duda el vencedor de la noche.
En Sarre, La Izquierda obtuvo el 21,3% de los apoyos, el mejor resultado de su historia en un Estado occidental. Se presentaba como candidato el cofundador del partido, Oskar Lafontaine, que ya fue primer ministro de Sarre cuando era dirigente del SPD. El triunfo se debe, en buena parte, a su gran popularidad en ese pequeño Estado en la frontera con Francia. En Turingia, que es un Estado del Este, La Izquierda superó al SPD con creces y acarició el 28% de los votos. En la también oriental Sajonia, los de Lafontaine se mantuvieron como segunda fuerza política y perdieron tres puntos.
Los liberales del FDP, con los que Merkel quiere pactar la futura coalición de Gobierno en Berlín, mejoraron sensiblemente sus resultados en los tres Parlamentos. Sumaron cuatro puntos en Sarre, cuatro en Turingia y 4,1 en Sajonia, donde recuperaron su presencia en el Parlamento. Los Verdes, por su parte, también mejoraron sus resultados, aunque de forma mucho más moderada en los tres Estados.
Todos los partidos se felicitaban ayer del descenso del neonazi Partido Nacionaldemocrático (NPD), que perdió 3,6 puntos en Sajonia y pasó de tercera a sexta fuerza política en ese Estado. Sin embargo, es la primera vez que los neonazis obtienen representación en un Parlamento alemán dos legislaturas consecutivas.
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lunes, 31 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
El SPD contraataca en busca de un vuelco electoral en Alemania.
Noticia:
Si las elecciones generales alemanas se celebraran esta misma semana, la canciller Angela Merkel y su Unión Demócrata Cristiana (CDU) serían, sin duda, los ganadores. A 30 días de los comicios, los democristianos encabezan todas las encuestas. Pero antes tienen que superar una difícil prueba. Este domingo se juegan dos Estados federados (Sarre y Turingia) en los que gobiernan con mayoría absoluta y que los socialdemócratas (SPD) pueden arrebatarles, un golpe de consecuencias imprevisibles en la campaña electoral de septiembre.
Según la última previsión del canal público ARD, el tándem entre la CDU y el Partido Liberal Democrático (FDP) alcanzaría el 51% de los votos para el Bundestag (Cámara baja). Este domingo, sin embargo, hay elecciones para elegir los parlamentos regionales de Sarre, Turingia y Sajonia, donde las encuestas no son tan favorables para los democristianos.Sarre es un pequeño Estado de sólo un millón de habitantes, en la frontera con Francia. Allí se presenta a las elecciones el ex ministro Oskar Lafontaine, disidente socialdemócrata que cofundó hace dos años el partido La Izquierda junto a los ex comunistas del Este. Desde entonces, la irrupción de La Izquierda en los parlamentos regionales del Oeste ha conformado un mapa electoral con cinco partidos, en el que es arduo lograr mayorías.
En Sarre, donde fue primer ministro con el SPD entre 1984 y 1998, Lafontaine podría obtener más del 15% de los votos. Y Heiko Maas, candidato socialdemócrata, reconoce su disposición a gobernar junto a su antiguo compañero de partido. Si la CDU logra una mayoría con los liberales, todo indica que Maas, La Izquierda y los Verdes pueden formar un tripartito que los desbanque.
En Turingia, uno de los cinco nuevos Estados de la antigua RDA, la situación es algo menos grave para la CDU. Las encuestas pronostican sensibles pérdidas para el primer ministro, Dieter Althaus. La Izquierda sería segunda fuerza política, con el 24% de los votos. El SPD quedaría por debajo del 20%, pero asegura que no apoyará a un primer ministro de La Izquierda. Si el SPD cumple, Althaus podría quedarse en el Gobierno, pero a cambio de dejar entrar a los rivales socialdemócratas en una gran coalición similar a la que ya existe en el Gobierno federal.
En 2008, la candidata por el SPD en Hesse, Andrea Ypsilanti, causó un terremoto en su partido al negociar una coalición con La Izquierda. No lo logró y hubo que repetir las elecciones, que ganó la CDU. Heiko Maas podría tener éxito en Sarre y sentar un precedente que devolvería al SPD la capacidad de formar nuevos Gobiernos regionales sin tener que pactar con la CDU. De momento, SPD e Izquierda sólo gobiernan juntos la ciudad-Estado de Berlín.
El panorama constata el auge de los partidos pequeños: Verdes, La Izquierda y FDP aumentan o mantienen sus expectativas de voto. La crisis sufrida por el SPD y la enorme popularidad y el gancho electoral de la canciller Merkel disimulan, por ahora, las dificultades de la CDU. Los cuatro años de gobierno de la gran coalición liderada por Merkel han decolorado la imagen de ambos partidos hasta hacerlos casi intercambiables. El SPD, segundón de Merkel durante los últimos cuatro años, ha sufrido la pujanza de La Izquierda y, de otro lado, la socialdemocratización de la CDU en el Gobierno. Según publicó el diario conservador Die Welt, dos tercios de los alemanes opina que "la CDU no sabe exactamente qué quiere hacer tras los comicios".
Si las elecciones generales alemanas se celebraran esta misma semana, la canciller Angela Merkel y su Unión Demócrata Cristiana (CDU) serían, sin duda, los ganadores. A 30 días de los comicios, los democristianos encabezan todas las encuestas. Pero antes tienen que superar una difícil prueba. Este domingo se juegan dos Estados federados (Sarre y Turingia) en los que gobiernan con mayoría absoluta y que los socialdemócratas (SPD) pueden arrebatarles, un golpe de consecuencias imprevisibles en la campaña electoral de septiembre.
Según la última previsión del canal público ARD, el tándem entre la CDU y el Partido Liberal Democrático (FDP) alcanzaría el 51% de los votos para el Bundestag (Cámara baja). Este domingo, sin embargo, hay elecciones para elegir los parlamentos regionales de Sarre, Turingia y Sajonia, donde las encuestas no son tan favorables para los democristianos.Sarre es un pequeño Estado de sólo un millón de habitantes, en la frontera con Francia. Allí se presenta a las elecciones el ex ministro Oskar Lafontaine, disidente socialdemócrata que cofundó hace dos años el partido La Izquierda junto a los ex comunistas del Este. Desde entonces, la irrupción de La Izquierda en los parlamentos regionales del Oeste ha conformado un mapa electoral con cinco partidos, en el que es arduo lograr mayorías.
En Sarre, donde fue primer ministro con el SPD entre 1984 y 1998, Lafontaine podría obtener más del 15% de los votos. Y Heiko Maas, candidato socialdemócrata, reconoce su disposición a gobernar junto a su antiguo compañero de partido. Si la CDU logra una mayoría con los liberales, todo indica que Maas, La Izquierda y los Verdes pueden formar un tripartito que los desbanque.
En Turingia, uno de los cinco nuevos Estados de la antigua RDA, la situación es algo menos grave para la CDU. Las encuestas pronostican sensibles pérdidas para el primer ministro, Dieter Althaus. La Izquierda sería segunda fuerza política, con el 24% de los votos. El SPD quedaría por debajo del 20%, pero asegura que no apoyará a un primer ministro de La Izquierda. Si el SPD cumple, Althaus podría quedarse en el Gobierno, pero a cambio de dejar entrar a los rivales socialdemócratas en una gran coalición similar a la que ya existe en el Gobierno federal.
En 2008, la candidata por el SPD en Hesse, Andrea Ypsilanti, causó un terremoto en su partido al negociar una coalición con La Izquierda. No lo logró y hubo que repetir las elecciones, que ganó la CDU. Heiko Maas podría tener éxito en Sarre y sentar un precedente que devolvería al SPD la capacidad de formar nuevos Gobiernos regionales sin tener que pactar con la CDU. De momento, SPD e Izquierda sólo gobiernan juntos la ciudad-Estado de Berlín.
El panorama constata el auge de los partidos pequeños: Verdes, La Izquierda y FDP aumentan o mantienen sus expectativas de voto. La crisis sufrida por el SPD y la enorme popularidad y el gancho electoral de la canciller Merkel disimulan, por ahora, las dificultades de la CDU. Los cuatro años de gobierno de la gran coalición liderada por Merkel han decolorado la imagen de ambos partidos hasta hacerlos casi intercambiables. El SPD, segundón de Merkel durante los últimos cuatro años, ha sufrido la pujanza de La Izquierda y, de otro lado, la socialdemocratización de la CDU en el Gobierno. Según publicó el diario conservador Die Welt, dos tercios de los alemanes opina que "la CDU no sabe exactamente qué quiere hacer tras los comicios".
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Elecciones en Alemania.
lunes, 8 de junio de 2009
Los conservadores vencen pero pierden votos respecto a 2004.
Noticia:
Los conservadores de la CDU-CSU se mantienen como el partido con más apoyo en las europeas (38,%), pero la canciller Angela Merkel no ha podido conservar el amplio apoyo que obtuvo en 2004 (44,5%), en unos comicios que han sido convertidos por los partidos en un examen previo a las decisivas elecciones federales de septiembre. Los socialdemócratas (SPD), con un 20,8% de los votos, no se recuperan de los malos resultados obtenidos en 2004, cuando fueron castigados por las reformas del Plan Hartz IV, que recortaba las ayudas a los parados de más de 12 meses. La participación en 2009 ha descendido medio punto hasta el 42,5%.
Los liberales de la FDP son los grandes beneficiados, al incrementar su voto en cuatro puntos con respecto a 2004 hasta el 10,9%. La gran cuestión ahora es si la CDU y los liberales de la FDP serían capaces de formar coalición en septiembre, como pretende Merkel, con estos resultados tan ajustados. Los analistas interpretan que el apoyo a las dos fuerzas no ha crecido al haberse producido un trasvase de votantes de la CDU-CSU al FDP.
Los Verdes se mantienen en el 12% mientras que el partido La Izquierda (ex comunistas y disidentes de los socialdemócratas) logra el 7,6% de los votos.
La cercanía de las elecciones federales ha favorecido que la política nacional eclipsara el debate europeo. Sólo un 2% de los alemanes declaró conocer a Hans-Gert Pöttering, el cabeza de filas de los democristianos, presidente de la Eurocámara y un veterano con escaño desde hace 30 años, según un sondeo del semanario Stern. En los carteles electorales su rostro aparecía en un segundo plano tras el de la canciller Merkel.
En Austria, los euroescépticos y la extrema derecha han ganado posiciones a expensas de conservadores, socialistas y verdes, cuyos resultados caen respecto a los comicios de 2004. Los conservadores del ÖVP vencen con el 29,6% de los votos y en segunda posición quedan los socialdemócratas del SPÖ (23,7%), que acusan el desgaste de liderar el Gobierno.
Comentario:
¿Qué diría un AMLO si fuera europeo? ¿Que hubo un complot, qué hubo fraude? Lo cierto es que ni por asomo una autocrítica.
Los conservadores de la CDU-CSU se mantienen como el partido con más apoyo en las europeas (38,%), pero la canciller Angela Merkel no ha podido conservar el amplio apoyo que obtuvo en 2004 (44,5%), en unos comicios que han sido convertidos por los partidos en un examen previo a las decisivas elecciones federales de septiembre. Los socialdemócratas (SPD), con un 20,8% de los votos, no se recuperan de los malos resultados obtenidos en 2004, cuando fueron castigados por las reformas del Plan Hartz IV, que recortaba las ayudas a los parados de más de 12 meses. La participación en 2009 ha descendido medio punto hasta el 42,5%.
Los liberales de la FDP son los grandes beneficiados, al incrementar su voto en cuatro puntos con respecto a 2004 hasta el 10,9%. La gran cuestión ahora es si la CDU y los liberales de la FDP serían capaces de formar coalición en septiembre, como pretende Merkel, con estos resultados tan ajustados. Los analistas interpretan que el apoyo a las dos fuerzas no ha crecido al haberse producido un trasvase de votantes de la CDU-CSU al FDP.
Los Verdes se mantienen en el 12% mientras que el partido La Izquierda (ex comunistas y disidentes de los socialdemócratas) logra el 7,6% de los votos.
La cercanía de las elecciones federales ha favorecido que la política nacional eclipsara el debate europeo. Sólo un 2% de los alemanes declaró conocer a Hans-Gert Pöttering, el cabeza de filas de los democristianos, presidente de la Eurocámara y un veterano con escaño desde hace 30 años, según un sondeo del semanario Stern. En los carteles electorales su rostro aparecía en un segundo plano tras el de la canciller Merkel.
En Austria, los euroescépticos y la extrema derecha han ganado posiciones a expensas de conservadores, socialistas y verdes, cuyos resultados caen respecto a los comicios de 2004. Los conservadores del ÖVP vencen con el 29,6% de los votos y en segunda posición quedan los socialdemócratas del SPÖ (23,7%), que acusan el desgaste de liderar el Gobierno.
Comentario:
¿Qué diría un AMLO si fuera europeo? ¿Que hubo un complot, qué hubo fraude? Lo cierto es que ni por asomo una autocrítica.
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Elecciones en Alemania.
lunes, 19 de enero de 2009
El partido de Merkel inicia bien el año.
Noticia:
La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel, venció ayer en las elecciones del Estado federado de Hesse, donde gobernará con el Partido Liberal Democrático (FDP). El Partido Socialdemócrata (SPD) encajó un tremendo varapalo y, con el 23,8% de los votos, perdió 13 puntos respecto a los resultados de hace un año. La discreta victoria democristiana y la debacle socialdemócrata contrastaron con la apoteosis de verdes y liberales. En resumen, los resultados son un rapapolvo a la gran coalición entre SPD y CDU, que gobierna el país desde 2005.
Los comicios de Hesse eran los primeros del año electoral alemán, con una serie de seis elecciones regionales, ocho municipales y las europeas. Las elecciones generales están previstas para septiembre.
Repetirá en Hesse mandato el primer ministro en funciones, Roland Koch (CDU), que, según las estimaciones de anoche, obtuvo el 37% de los apoyos, apenas un 0,2% más que en 2008. Pese a la remontada conseguida entonces por el SPD, la renuncia de cuatro diputados a pactar con el partido La Izquierda y la consiguiente incapacidad para formar Gobierno obligó a anticipar las elecciones.
Ayer, la mayoría simple de Koch y el desastre del SPD confirmaron la tendencia de los alemanes a apoyar a los partidos menores. Los Verdes (14,1%) y el FDP (15,9%) obtuvieron resultados históricos y sendos ascensos superiores a seis puntos y medio. La Izquierda (5,2%) repitió los resultados de 2008.
La catastrófica gestión del empate de 2008 forzó ayer la dimisión de la líder regional socialdemócrata, Andrea Ypsilanti. Desde enero del año pasado, cuando Ypsilanti inició negociaciones para pactar con La Izquierda, los socialdemócratas han protagonizado unas trifulcas internas que llegaron a descabezar el partido. Ypsilanti y el entonces presidente federal de la formación, Kurt Beck, habían prometido que no pactarían con el pujante partido La Izquierda. Meses después, el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ahora candidato del SPD a las elecciones federales de septiembre, echaba a Beck de la cúpula del partido. Ypsilanti propuso a Thorsten Schäfer-Gümbel como candidato a los comicios anticipados de ayer. Los socialdemócratas obtuvieron el peor resultado en Hesse desde 1949. Ypsilanti ya ha dimitido.
Comentario:
Se acomoda el mosaico político alemán. Merker, al parecer, fortalecida.
La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel, venció ayer en las elecciones del Estado federado de Hesse, donde gobernará con el Partido Liberal Democrático (FDP). El Partido Socialdemócrata (SPD) encajó un tremendo varapalo y, con el 23,8% de los votos, perdió 13 puntos respecto a los resultados de hace un año. La discreta victoria democristiana y la debacle socialdemócrata contrastaron con la apoteosis de verdes y liberales. En resumen, los resultados son un rapapolvo a la gran coalición entre SPD y CDU, que gobierna el país desde 2005.
Los comicios de Hesse eran los primeros del año electoral alemán, con una serie de seis elecciones regionales, ocho municipales y las europeas. Las elecciones generales están previstas para septiembre.
Repetirá en Hesse mandato el primer ministro en funciones, Roland Koch (CDU), que, según las estimaciones de anoche, obtuvo el 37% de los apoyos, apenas un 0,2% más que en 2008. Pese a la remontada conseguida entonces por el SPD, la renuncia de cuatro diputados a pactar con el partido La Izquierda y la consiguiente incapacidad para formar Gobierno obligó a anticipar las elecciones.
Ayer, la mayoría simple de Koch y el desastre del SPD confirmaron la tendencia de los alemanes a apoyar a los partidos menores. Los Verdes (14,1%) y el FDP (15,9%) obtuvieron resultados históricos y sendos ascensos superiores a seis puntos y medio. La Izquierda (5,2%) repitió los resultados de 2008.
La catastrófica gestión del empate de 2008 forzó ayer la dimisión de la líder regional socialdemócrata, Andrea Ypsilanti. Desde enero del año pasado, cuando Ypsilanti inició negociaciones para pactar con La Izquierda, los socialdemócratas han protagonizado unas trifulcas internas que llegaron a descabezar el partido. Ypsilanti y el entonces presidente federal de la formación, Kurt Beck, habían prometido que no pactarían con el pujante partido La Izquierda. Meses después, el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ahora candidato del SPD a las elecciones federales de septiembre, echaba a Beck de la cúpula del partido. Ypsilanti propuso a Thorsten Schäfer-Gümbel como candidato a los comicios anticipados de ayer. Los socialdemócratas obtuvieron el peor resultado en Hesse desde 1949. Ypsilanti ya ha dimitido.
Comentario:
Se acomoda el mosaico político alemán. Merker, al parecer, fortalecida.
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Elecciones en Alemania.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Los socialcristianos pierden su mayoría absoluta en Alemania.
Noticia:
La Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel, sufrió ayer su peor resultado en las elecciones bávaras de los últimos 50 años. Según los resultados oficiales provisionales, la CSU alcanzó ayer el 43,4% de los votos, 17 puntos menos que en 2003, y pierde la mayoría absoluta en el gran feudo conservador del país.
Los comicios de ayer son los primeros desde 1966 en los que la CSU no cumple su meta de obtener más del 50% de los votos y la primera vez, desde 1958, en la que pierde la mayoría absoluta de los escaños parlamentarios de Múnich. Los resultados preliminares le concedían 92 escaños de un Parlamento que tendrá 187 (la Cámara cuenta esta legislatura con siete diputados más que en la anterior, debido a los parlamentarios "excedentes" añadidos por el sistema de votación directa).
Los eternos opositores socialdemócratas del SPD bávaro obtuvieron un discreto 18,6%. Se ratifica en Baviera la tendencia a la baja de los grandes partidos y el auge de los pequeños en las elecciones de Alemania. Así, la plataforma electoral independiente Freie Wähler (FW), de tendencia conservadora con toques ecologistas, logró su primera representación parlamentaria con el 10,2% de los votos.
Los Verdes obtuvieron el 9,4% y los liberales del FDP regresaron al Parlamento tras 18 años, con el 8%. Según los resultados, el partido La Izquierda se queda a las puertas del Landtag (Parlamento) bávaro con el 4,3% de los sufragios. Los dos grandes partidos se repartieron en 1982 el 90% de los votos; sin embargo, ayer sólo alcanzaron el 62%.
El pasado agosto, el primer ministro bávaro y candidato socialcristiano, Günther Beckstein, afirmó que "un bávaro decente vota a la CSU". Así parecen pensar buena parte de los habitantes de este antiguo reino y actual Estado libre asociado, que una y otra vez han confiado al partido su Gobierno.
Hace cinco años, la CSU de Edmund Stoiber obtuvo el 60,7% de los votos y una mayoría de dos tercios en la Cámara. La misma desproporción se mide ahora en el descalabro sufrido ayer por sus sucesores en el partido.
El 43,4% de los votos obtenidos por la CSU serían un resultado excelente para cualquier otro partido en la mayoría de las elecciones parlamentarias europeas. Pero en el entorno de la CSU se hablaba ayer de "debacle". Hacía décadas que los socialcristianos no se veían en la tesitura de cortejar a un partido menor para formar Gobierno.
El presidente de la CSU, Erwin Huber, no se anduvo con medias tintas y habló de "día negro". En los medios, la palabra de la tarde fue "terremoto".
En Múnich, que celebra estas semanas la célebre fiesta cervecera Oktoberfest, los apoyos de la CSU nunca fueron tan firmes como en el resto del Estado. Durante la jornada de ayer no se vieron muchas colas ante los colegios electorales de la capital bávara. Algunos votantes socialdemócratas y de Los Verdes ya parecían prever a mediodía el desastre del partido gubernamental y proclamaban su alegría.
Comentario:
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Algo hicieron mal y ahí están las consecuencias.
La Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel, sufrió ayer su peor resultado en las elecciones bávaras de los últimos 50 años. Según los resultados oficiales provisionales, la CSU alcanzó ayer el 43,4% de los votos, 17 puntos menos que en 2003, y pierde la mayoría absoluta en el gran feudo conservador del país.
Los comicios de ayer son los primeros desde 1966 en los que la CSU no cumple su meta de obtener más del 50% de los votos y la primera vez, desde 1958, en la que pierde la mayoría absoluta de los escaños parlamentarios de Múnich. Los resultados preliminares le concedían 92 escaños de un Parlamento que tendrá 187 (la Cámara cuenta esta legislatura con siete diputados más que en la anterior, debido a los parlamentarios "excedentes" añadidos por el sistema de votación directa).
Los eternos opositores socialdemócratas del SPD bávaro obtuvieron un discreto 18,6%. Se ratifica en Baviera la tendencia a la baja de los grandes partidos y el auge de los pequeños en las elecciones de Alemania. Así, la plataforma electoral independiente Freie Wähler (FW), de tendencia conservadora con toques ecologistas, logró su primera representación parlamentaria con el 10,2% de los votos.
Los Verdes obtuvieron el 9,4% y los liberales del FDP regresaron al Parlamento tras 18 años, con el 8%. Según los resultados, el partido La Izquierda se queda a las puertas del Landtag (Parlamento) bávaro con el 4,3% de los sufragios. Los dos grandes partidos se repartieron en 1982 el 90% de los votos; sin embargo, ayer sólo alcanzaron el 62%.
El pasado agosto, el primer ministro bávaro y candidato socialcristiano, Günther Beckstein, afirmó que "un bávaro decente vota a la CSU". Así parecen pensar buena parte de los habitantes de este antiguo reino y actual Estado libre asociado, que una y otra vez han confiado al partido su Gobierno.
Hace cinco años, la CSU de Edmund Stoiber obtuvo el 60,7% de los votos y una mayoría de dos tercios en la Cámara. La misma desproporción se mide ahora en el descalabro sufrido ayer por sus sucesores en el partido.
El 43,4% de los votos obtenidos por la CSU serían un resultado excelente para cualquier otro partido en la mayoría de las elecciones parlamentarias europeas. Pero en el entorno de la CSU se hablaba ayer de "debacle". Hacía décadas que los socialcristianos no se veían en la tesitura de cortejar a un partido menor para formar Gobierno.
El presidente de la CSU, Erwin Huber, no se anduvo con medias tintas y habló de "día negro". En los medios, la palabra de la tarde fue "terremoto".
En Múnich, que celebra estas semanas la célebre fiesta cervecera Oktoberfest, los apoyos de la CSU nunca fueron tan firmes como en el resto del Estado. Durante la jornada de ayer no se vieron muchas colas ante los colegios electorales de la capital bávara. Algunos votantes socialdemócratas y de Los Verdes ya parecían prever a mediodía el desastre del partido gubernamental y proclamaban su alegría.
Comentario:
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Algo hicieron mal y ahí están las consecuencias.
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