Noticia:
Además de su impresionante estructura e iluminación, el Estadio Nacional de Beijing, el Nido de Pájaro, tiene un sistema de tratamiento de agua que permite captar y reciclar el flujo pluvial, haciendo que esta instalación deportiva sea autosuficiente en la utilización de agua.
La tecnología, primera en su tipo en toda China, fue desarrollada por GE Water & Process Technologies, y utiliza la técnica de ósmosis inversa (genéricamente conocida como nanofiltración).
Se trata de un sistema de membranas que remueve las impurezas del agua, comentó Brian Arntsen, director comercial para América Latina de GE Water & Process Technologies. También se emplea en riego de áreas verdes, redes contra incendio, baños y mantenimiento.
La lluvia se recopila a través de una red de recolección y acumulada en piletas localizadas debajo del Nido, con una capacidad de 100 toneladas hora de agua (de las cuales 80 pueden ser reutilizadas), lo que equivale a 2 millones de litros al día, el contenido total de una alberca olímpica.
El líquido es filtrado a través de una serie de membranas ZeeWeed, con poros de 0.02 micrómetros (unidad de longitud equivalente a una millonésima de metro); cualquier residuo sólido es retenido por estos filtros. Posteriormente, el agua es tratada químicamente para desinfectarla y remover cualquier resto orgánico.
Comentario:
China, además de impresionar al mundo ganando medallas, también lo hace con sus construcciones y ahora con una conciencia ecológica y de protección al medio ambiente.
Ofrezco mis servicios.
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miércoles, 20 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Avión creado por el Instituto Politécnico que ya es usado en seguridad.
Noticia:
"El dios del viento" tomó forma de avión y lo hizo a través de las manos de ingenieros del Instituthao Politécnico Nacional (IPN), quienes por su elaboración obtuvieron el premio Leonardo Da Vinci, entregado por la revista especializada en temas de aeronáutica Interlíneas.
Se trata de un avión, de 3.4 metros de extensión, 55 kilogramos de peso y elaborado principalmente con fibra de vidrio, el cual ya es utilizado para el cuidado de instalaciones estratégicas, ductos y refinerías de Pemex, así como de la industria eléctrica mexicana.
La Secretaría de Seguridad Pública ya lo ha usado en el combate al narcotráfico, pues detecta transporte y siembra de drogas. Además, monitorea zonas fronterizas y desastres naturales, debido a que está equipado con sensores térmicos, cámara electroóptica y de alta resolución que le permite hacer detecciones por medio de imágenes de cambio de temperatura.
En las costas mexicanas, es utilizado en la búsqueda y rescate de pescadores perdidos en el mar; o bien, en la supervisión de carreteras de tránsito conflictivo.
La autonomía de vuelo que desarrollaron los ingenieros politécnicos le permite hacer recorridos de día o de noche durante ocho horas, a una altura de 15 mil pies y a una velocidad de entre 80 y 120 kilómetros.
El avión, denominado Ehécatl, palabra de origen náhuatl que significa El dios del viento, fue construido para la empresa Hydra Technologies.
El reconocimiento al que se hicieron acreedores estudiantes e investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), unidad Ticomán, fue por las contribuciones realizadas al sector aeronáutico.
El galardón también reconoce la labor de los jóvenes en la elaboración del E1 Gavilán, que pesa 5 kilogramos y mide sólo metro y medio de extensión. Con dos horas de autonomía en el vuelo, permite que sea empleado en operativos antisecuestro y para la vigilancia de inmuebles utilizados para el resguardo de personas privadas de su libertad.
Sirve para el monitoreo de multitudes durante eventos deportivos en estadios, o de manifestaciones y marchas en la ciudad de México.
Este avión, que utiliza baterías y viaja a altitudes reducidas, también es empleado para el monitoreo de inundaciones y derramas de químicos sobre ríos.
El jurado que otorgó el premio —integrado por especialistas y destacados representantes de la industria aeronáutica—, evaluó las aportaciones que en materia de ingeniería realizaron los estudiantes al desarrollar estos aviones que son controlados desde tierra.
Comentario:
Cuando uno lee este tipo de noticias, no solamente el Politécnico "vuela alto", sino también el orgullo de ser mexicano. Enhorabuena.
"El dios del viento" tomó forma de avión y lo hizo a través de las manos de ingenieros del Instituthao Politécnico Nacional (IPN), quienes por su elaboración obtuvieron el premio Leonardo Da Vinci, entregado por la revista especializada en temas de aeronáutica Interlíneas.
Se trata de un avión, de 3.4 metros de extensión, 55 kilogramos de peso y elaborado principalmente con fibra de vidrio, el cual ya es utilizado para el cuidado de instalaciones estratégicas, ductos y refinerías de Pemex, así como de la industria eléctrica mexicana.
La Secretaría de Seguridad Pública ya lo ha usado en el combate al narcotráfico, pues detecta transporte y siembra de drogas. Además, monitorea zonas fronterizas y desastres naturales, debido a que está equipado con sensores térmicos, cámara electroóptica y de alta resolución que le permite hacer detecciones por medio de imágenes de cambio de temperatura.
En las costas mexicanas, es utilizado en la búsqueda y rescate de pescadores perdidos en el mar; o bien, en la supervisión de carreteras de tránsito conflictivo.
La autonomía de vuelo que desarrollaron los ingenieros politécnicos le permite hacer recorridos de día o de noche durante ocho horas, a una altura de 15 mil pies y a una velocidad de entre 80 y 120 kilómetros.
El avión, denominado Ehécatl, palabra de origen náhuatl que significa El dios del viento, fue construido para la empresa Hydra Technologies.
El reconocimiento al que se hicieron acreedores estudiantes e investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), unidad Ticomán, fue por las contribuciones realizadas al sector aeronáutico.
El galardón también reconoce la labor de los jóvenes en la elaboración del E1 Gavilán, que pesa 5 kilogramos y mide sólo metro y medio de extensión. Con dos horas de autonomía en el vuelo, permite que sea empleado en operativos antisecuestro y para la vigilancia de inmuebles utilizados para el resguardo de personas privadas de su libertad.
Sirve para el monitoreo de multitudes durante eventos deportivos en estadios, o de manifestaciones y marchas en la ciudad de México.
Este avión, que utiliza baterías y viaja a altitudes reducidas, también es empleado para el monitoreo de inundaciones y derramas de químicos sobre ríos.
El jurado que otorgó el premio —integrado por especialistas y destacados representantes de la industria aeronáutica—, evaluó las aportaciones que en materia de ingeniería realizaron los estudiantes al desarrollar estos aviones que son controlados desde tierra.
Comentario:
Cuando uno lee este tipo de noticias, no solamente el Politécnico "vuela alto", sino también el orgullo de ser mexicano. Enhorabuena.
Etiquetas:
Desarrollo tecnológico.
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