Noticia:
El Partido Demócrata vivía ayer una noche dramática en el estado de Massachusetts, donde la sorpresiva derrota de Martha Coakley —la candidata que aspiraba al escaño que ocupó Ted Kennedy durante casi medio siglo—, a manos del candidato republicano, Scott Brown, provocaba un inesperado reacomodo de fuerzas en el Senado que pone en riesgo algunas de las más importantes iniciativas de la administración Obama.
La derrota de Coakley, una abogada de prestigio que ha sido incapaz de dar la talla como política y directora de campaña, ha sido interpretada por la mayoría de los analistas como un abierto rechazo contra el establishment político de Washing- ton, que ha sido incapaz de responder a las urgentes necesidades de los ciudadanos en materia económica y laboral.
Pero, además, la derrota de los demócratas en uno de sus más importantes bastiones, ha sido vista como consecuencia directa del crispado debate sobre la reforma sanitaria que ha decepcionado a una amplia base demócrata por considerar que el presidente Barack Obama ha cedido a la presión de los republicanos y las compañías aseguradoras para negociar un proyecto de ley que ha renunciado a sus más importantes señas de identidad, entre ellas, la opción pública que defendió durante gran parte de su carrera, Ted Kennedy.
“La gente, algunos de ellos republicanos que votaron por Obama, está frustrada y no ha visto aún los cambios que esperaba”, consideró el ex presidente del Partido Demócrata, Howard Dean.
Amenaza para Obama
La humillante derrota de Martha Oakley, coincidiendo con el primer año de Barack Obama en la Casa Blanca, ha sido aprovechada por el Partido Republicano para propagar la tesis de un “referéndum” en toda regla contra las políticas del presidente. Este extremo era rechazado por analistas y expertos que considerar que las elecciones de Massachusetts se encuentran muy lejos de ser un plebiscito a favor o en contra de Barack Obama.
Scott Brown, un ex modelo de la revista Cosmopolitan, ya ha prometido que votará en contra de la reforma sanitaria.
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miércoles, 20 de enero de 2010
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Demócratas pierden en Virginia y Nueva Jersey.
Noticia:
La frustración por la lenta recuperación de la economía y el empleo facilitó ayer la victoria de los republicanos en las elecciones a gobernador en Virginia y Nueva Jersey.
La temprana y holgada victoria del republicano Robert F. McDonnell en Virginia puso fin a ocho años de dominio demócrata y fue aprovechada ayer mismo por la cúpula del partido, que presentó la derrota del demócrata Creigh Deeds como “un referéndum de los electores contra Barack Obama” y “un repudio contra su política económica”.
En tanto, el republicano Chris Christie se impuso ante el gobernador demócrata de Nueva Jersey, John Corzine.
En Nueva York, el independiente Michael Bloomberg se perfilaba como ganador de las elecciones a la alcaldía, al conseguir 50% de los votos, frente a 47% de su rival demócrata, William Thompson, con 91% de los votos contados.
“Una rebelión política está en marcha en la nación”, se adelantaba a proclamar el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner.
Sin embargo, 57% de los electores de Virginia y 61% en Nueva Jersey dijeron en encuestas a la salida de los colegios electorales que el llamado “factor Obama” no jugó un papel crucial en las elecciones.
A pesar de que el nombre de Obama no figuraba ayer en las papeletas electorales, la gestión de su gobierno en los primeros 288 días de su mandato ha pesado en el ánimo de un electorado que hace un año se volcaba a favor de su candidatura en toda la nación.
“Los jóvenes y los afroestadounidenses no han hecho acto de presencia”, aseguró el analista político Howard Feinman, al reconocer el desencanto de un cierto sector del electorado independiente con la política económica de la administración Obama.
En 1993, el entonces presidente Bill Clinton vio como los demócratas perdían en estos dos estados. Esas derrotas marcarían la debacle de los demócratas que, en 1994, perderían su supermayoría en el Congreso. Pese a ello, Clinton conseguiría su segundo mandato, pero no el éxito de iniciativas tan importantes como la reforma sanitaria.
La frustración por la lenta recuperación de la economía y el empleo facilitó ayer la victoria de los republicanos en las elecciones a gobernador en Virginia y Nueva Jersey.
La temprana y holgada victoria del republicano Robert F. McDonnell en Virginia puso fin a ocho años de dominio demócrata y fue aprovechada ayer mismo por la cúpula del partido, que presentó la derrota del demócrata Creigh Deeds como “un referéndum de los electores contra Barack Obama” y “un repudio contra su política económica”.
En tanto, el republicano Chris Christie se impuso ante el gobernador demócrata de Nueva Jersey, John Corzine.
En Nueva York, el independiente Michael Bloomberg se perfilaba como ganador de las elecciones a la alcaldía, al conseguir 50% de los votos, frente a 47% de su rival demócrata, William Thompson, con 91% de los votos contados.
“Una rebelión política está en marcha en la nación”, se adelantaba a proclamar el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner.
Sin embargo, 57% de los electores de Virginia y 61% en Nueva Jersey dijeron en encuestas a la salida de los colegios electorales que el llamado “factor Obama” no jugó un papel crucial en las elecciones.
A pesar de que el nombre de Obama no figuraba ayer en las papeletas electorales, la gestión de su gobierno en los primeros 288 días de su mandato ha pesado en el ánimo de un electorado que hace un año se volcaba a favor de su candidatura en toda la nación.
“Los jóvenes y los afroestadounidenses no han hecho acto de presencia”, aseguró el analista político Howard Feinman, al reconocer el desencanto de un cierto sector del electorado independiente con la política económica de la administración Obama.
En 1993, el entonces presidente Bill Clinton vio como los demócratas perdían en estos dos estados. Esas derrotas marcarían la debacle de los demócratas que, en 1994, perderían su supermayoría en el Congreso. Pese a ello, Clinton conseguiría su segundo mandato, pero no el éxito de iniciativas tan importantes como la reforma sanitaria.
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Demócratas.
martes, 3 de noviembre de 2009
Virginia y Nueva Jersey ponen a prueba a los demócratas.
Noticia:
Estados Unidos celebra hoy varias elecciones locales que servirán de barómetro político para la presidencia de Barack Obama un día antes de que se cumpla un año de su victoria. A la espera de resultados, esas elecciones ya han puesto de relieve, de momento, que el grupo más extremista de la derecha controla actualmente el Partido Republicano.
Virginia y Nueva Jersey eligen gobernador. En ambos Estados ganó Obama ampliamente el pasado noviembre. En ambos lugares se estrelló en 1993 el Partido Demócrata del entonces presidente Bill Clinton, en lo que fue la antesala de la derrota legislativa del año siguiente.
El viento sopla muy a favor del candidato republicano en Virginia, Bob McDonnell. Las encuestas le sitúan con 10 puntos de ventaja sobre su contrincante, Creigh Deeds. Tan desesperada es la situación de los demócratas, que el presidente ha enviado una carta durante el fin de semana a más de 300.000 votantes animándoles a participar en los comicios.
En Nueva Jersey, feudo tradicional demócrata, la pugna está tan reñida que se encuentra en empate técnico. Obama ha sacado toda la artillería y -a diferencia de Virginia, donde sólo estuvo presente hace varios días en un acto final de campaña- ha aparecido en dos actos el domingo, en Camden y Newark, con economías muy precarias e índices de paro al borde del 10%. El demócrata Jon Corzine busca renovar el cargo frente al republicano Chris Christie. Si esta contienda estaba complicada, la aparición de un tercer candidato ha hecho que crezca aún más en interés. El independiente Chris Daggett no tiene ninguna posibilidad de ganar las elecciones de hoy pero sí puede tener un gran impacto en el resultado al dividir el voto.
Los votantes están también llamados a elegir alcalde en las ciudades de Nueva York y Atlanta. En los Estados de Washington, Maine, Ohio, Tejas, Nueva York y Nueva Jersey, los ciudadanos decidirán en referendos asuntos tan variados como el matrimonio homosexual, el uso médico de la marihuana, la implantación de casinos o nuevas leyes para los préstamos. A las urnas acude también un distrito de Nueva York para cubrir una vacante dejada en la Cámara de Representantes por el republicano John McHugh.
La definición del alma del Partido Republicano en la actualidad ha podido quedar sellada con lo sucedido en el distrito 23 de Nueva York. Dede Scozzafava, la candidata oficial del partido conservador -moderada, partidaria del aborto y del matrimonio gay-, abandonó la contienda este fin de semana presionada por el ala más radical del partido, que decidió dar su apoyo a un candidato alternativo, Doug Hoffman, perfecta representación del núcleo duro del GOP (Grand Old Party, Viejo Gran Partido). Detrás de Hoffman se encuentra la ex gobernadora de Alaska y ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos el año pasado, Sarah Palin, y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty -ambos posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012-. Hoffman se enfrenta ahora en solitario al demócrata Bill Owens.
El año próximo por estas fechas se decidirá un tercio del Senado de Estados Unidos, toda la Cámara de Representanes y más de dos tercios de los cargos de gobernador volverán a ponerse en juego en las elecciones de mitad de mandato.
Estados Unidos celebra hoy varias elecciones locales que servirán de barómetro político para la presidencia de Barack Obama un día antes de que se cumpla un año de su victoria. A la espera de resultados, esas elecciones ya han puesto de relieve, de momento, que el grupo más extremista de la derecha controla actualmente el Partido Republicano.
Virginia y Nueva Jersey eligen gobernador. En ambos Estados ganó Obama ampliamente el pasado noviembre. En ambos lugares se estrelló en 1993 el Partido Demócrata del entonces presidente Bill Clinton, en lo que fue la antesala de la derrota legislativa del año siguiente.
El viento sopla muy a favor del candidato republicano en Virginia, Bob McDonnell. Las encuestas le sitúan con 10 puntos de ventaja sobre su contrincante, Creigh Deeds. Tan desesperada es la situación de los demócratas, que el presidente ha enviado una carta durante el fin de semana a más de 300.000 votantes animándoles a participar en los comicios.
En Nueva Jersey, feudo tradicional demócrata, la pugna está tan reñida que se encuentra en empate técnico. Obama ha sacado toda la artillería y -a diferencia de Virginia, donde sólo estuvo presente hace varios días en un acto final de campaña- ha aparecido en dos actos el domingo, en Camden y Newark, con economías muy precarias e índices de paro al borde del 10%. El demócrata Jon Corzine busca renovar el cargo frente al republicano Chris Christie. Si esta contienda estaba complicada, la aparición de un tercer candidato ha hecho que crezca aún más en interés. El independiente Chris Daggett no tiene ninguna posibilidad de ganar las elecciones de hoy pero sí puede tener un gran impacto en el resultado al dividir el voto.
Los votantes están también llamados a elegir alcalde en las ciudades de Nueva York y Atlanta. En los Estados de Washington, Maine, Ohio, Tejas, Nueva York y Nueva Jersey, los ciudadanos decidirán en referendos asuntos tan variados como el matrimonio homosexual, el uso médico de la marihuana, la implantación de casinos o nuevas leyes para los préstamos. A las urnas acude también un distrito de Nueva York para cubrir una vacante dejada en la Cámara de Representantes por el republicano John McHugh.
La definición del alma del Partido Republicano en la actualidad ha podido quedar sellada con lo sucedido en el distrito 23 de Nueva York. Dede Scozzafava, la candidata oficial del partido conservador -moderada, partidaria del aborto y del matrimonio gay-, abandonó la contienda este fin de semana presionada por el ala más radical del partido, que decidió dar su apoyo a un candidato alternativo, Doug Hoffman, perfecta representación del núcleo duro del GOP (Grand Old Party, Viejo Gran Partido). Detrás de Hoffman se encuentra la ex gobernadora de Alaska y ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos el año pasado, Sarah Palin, y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty -ambos posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012-. Hoffman se enfrenta ahora en solitario al demócrata Bill Owens.
El año próximo por estas fechas se decidirá un tercio del Senado de Estados Unidos, toda la Cámara de Representanes y más de dos tercios de los cargos de gobernador volverán a ponerse en juego en las elecciones de mitad de mandato.
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Demócratas.
sábado, 24 de enero de 2009
Senado: Hillary ya tiene sucesora.
Noticia:
Tras una agónica y confusa ronda de negociaciones, el gobernador de Nueva York, David Paterson, confirmaba ayer su decisión de elegir a Kirsten Gillibrand, una legisladora demócrata, como la sucesora de Hillary Clinton en el escaño senatorial por Nueva York.
La decisión de Paterson, en una multitudinaria rueda de prensa, ha sido la confirmación de la renuncia voluntaria de Carolyn Kennedy a sustituir en el Senado a Clinton y al escaño que alguna vez ocupó su tío Robert Kennedy, asesinado en junio de 1968 en el último tramo de su campaña a la Presidencia.
La renuncia de Kennedy —quien se convirtió en uno de los primeros apoyos políticos de Barack Obama en el seno del Partido Demócrata—, se ha producido en medio de intensas especulaciones. Su negativa ha tenido un carácter breve y epistolar, sin aclarar suficientemente los motivos que ha tenido para negarse a recoger el testigo que tenía al alcance de la mano para sumarse a la dinastía política que inauguró su padre, el ex presidente John F. Kennedy.
Gillibrand, una legisladora de 42 años en su segundo periodo en representación por el norte de Nueva York, se define a sí misma como una demócrata conservadora y que ha defendido el derecho de los ciudadanos a portar armas, lo que ya ha desatado las críticas de algunos demócratas que la consideran como una mala elección para suceder a Clinton en el Senado.
En medio de versiones encontradas, Carolyn confirmaba el retiro de su candidatura “por razones personales”. Una decisión que muchos ligaron al precario estado de salud de su tío Ted, senador por Massachusetts y patriarca del clan Kennedy. Fuentes próximas al gobernador de Nueva York confirmaron que algunos problemas de Carolyn Kennedy en materia de impuestos y un supuesto escándalo vinculado a su relación marital, pesaron en el ánimo de Paterson para cambiar de opinión y optar por Gillibrand.
La elección de Gillibrand, fue bien recibida por el presidente Barack Obama y por Hillary Clinton, a pesar de que esta legisladora fue una de las pocas demócratas que votaron en contra del plan de rescate financiero que apoyó Obama en octubre pasado.
Pero el nombramiento cayó como un balde de agua fría en la comunidad inmigrante de Nueva York, debido a que como representante Gillibrand ha mostrado actitudes antiinmigrantes. “Esperamos que desde su nueva posición luche por una reforma justa y humana”, dijo la activista Chung-Wha Hong.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, también mostró su inconformidad con la elegida porque se opone a los controles de armas que ha impulsado la ciudad.
Comentario:
Ya se darán cuenta los que votaron por Obama con tanto entusiasmo, que existen legisladores demócratas más conservadores que los republicanos y muchos de ellos se opondrán con toda seguridad a una reforma migratoria. No todas las decisiones están en manos de Obama. Al tiempo.
Tras una agónica y confusa ronda de negociaciones, el gobernador de Nueva York, David Paterson, confirmaba ayer su decisión de elegir a Kirsten Gillibrand, una legisladora demócrata, como la sucesora de Hillary Clinton en el escaño senatorial por Nueva York.
La decisión de Paterson, en una multitudinaria rueda de prensa, ha sido la confirmación de la renuncia voluntaria de Carolyn Kennedy a sustituir en el Senado a Clinton y al escaño que alguna vez ocupó su tío Robert Kennedy, asesinado en junio de 1968 en el último tramo de su campaña a la Presidencia.
La renuncia de Kennedy —quien se convirtió en uno de los primeros apoyos políticos de Barack Obama en el seno del Partido Demócrata—, se ha producido en medio de intensas especulaciones. Su negativa ha tenido un carácter breve y epistolar, sin aclarar suficientemente los motivos que ha tenido para negarse a recoger el testigo que tenía al alcance de la mano para sumarse a la dinastía política que inauguró su padre, el ex presidente John F. Kennedy.
Gillibrand, una legisladora de 42 años en su segundo periodo en representación por el norte de Nueva York, se define a sí misma como una demócrata conservadora y que ha defendido el derecho de los ciudadanos a portar armas, lo que ya ha desatado las críticas de algunos demócratas que la consideran como una mala elección para suceder a Clinton en el Senado.
En medio de versiones encontradas, Carolyn confirmaba el retiro de su candidatura “por razones personales”. Una decisión que muchos ligaron al precario estado de salud de su tío Ted, senador por Massachusetts y patriarca del clan Kennedy. Fuentes próximas al gobernador de Nueva York confirmaron que algunos problemas de Carolyn Kennedy en materia de impuestos y un supuesto escándalo vinculado a su relación marital, pesaron en el ánimo de Paterson para cambiar de opinión y optar por Gillibrand.
La elección de Gillibrand, fue bien recibida por el presidente Barack Obama y por Hillary Clinton, a pesar de que esta legisladora fue una de las pocas demócratas que votaron en contra del plan de rescate financiero que apoyó Obama en octubre pasado.
Pero el nombramiento cayó como un balde de agua fría en la comunidad inmigrante de Nueva York, debido a que como representante Gillibrand ha mostrado actitudes antiinmigrantes. “Esperamos que desde su nueva posición luche por una reforma justa y humana”, dijo la activista Chung-Wha Hong.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, también mostró su inconformidad con la elegida porque se opone a los controles de armas que ha impulsado la ciudad.
Comentario:
Ya se darán cuenta los que votaron por Obama con tanto entusiasmo, que existen legisladores demócratas más conservadores que los republicanos y muchos de ellos se opondrán con toda seguridad a una reforma migratoria. No todas las decisiones están en manos de Obama. Al tiempo.
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Demócratas.
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