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viernes, 13 de noviembre de 2009

Bogotá presenta sus quejas ante la ONU pese a la rectificación de Chávez.

Noticia:


La rectificación del discurso belicista por parte del presidente venezolano, Hugo Chávez, no echó atrás la decisión del Gobierno colombiano de plantear ante organismos internacionales sus problemas con el país vecino.

El miércoles por la tarde, horas después de que Chávez retirara su mensaje incendiario ?negó haber pedido a sus hombres y al pueblo que se prepararan para la confrontación? y culpara a los medios de tergiversar sus palabras, Colombia presentó una nota diplomática con sus quejas ante la ONU.

En el documento, Bogotá argumenta que la amenaza de guerra hecha por el vecino mandatario es un hecho "grave" que viola la Carta de Naciones Unidas y atenta contra la paz de la región. Resalta, además, otros "temas sensibles": Chávez se ha negado a dar explicaciones sobre qué y quién está detrás de la muerte de ocho colombianos al otro lado de la frontera en el último mes y ha bloqueado de manera unilateral el comercio binacional. La caída de las exportaciones hacia Venezuela el mes pasado fue grave: un 71%.

La nota diplomática colombiana fue presentada ante el Consejo de Seguridad de la ONU el miércoles por la tarde; ayer al mediodía, Venezuela hizo lo propio. Caracas afirmó ante el mismo organismo internacional que el acuerdo que permite a Estados Unidos el uso de siete bases militares colombianas puede llevar a un conflicto continental de grandes proporciones y que EE UU tiene un plan expansionista cuyo punto de enclave es Colombia.

Para el ex canciller colombiano Guillermo Fernández de Soto, la actitud de Bogotá sólo tiene como fin "notificar" a la comunidad internacional la serie de agresiones al país. "Es informar [de] la realidad y prevenir situaciones lamentables", dijo.

Francesca Ramos Pismataro, analista y directora del observatorio de Venezuela de la colombiana Universidad del Rosario, ve las cosas de otra manera. "No creo que sea el camino para resolver los graves problemas entre los dos países", dijo a este periódico. "Por el contrario, genera un ambiente de mayor tensión y conflictividad".

Para la analista, esta actuación, a corto plazo, puede dar al Gobierno colombiano una sensación de tranquilidad en materia de seguridad, pero está generando una mayor enemistad. Ramos comparte el punto de vista del candidato presidencial del opositor partido liberal, Rafael Pardo, quien ha declarado que "hay que buscar diálogo y no recriminaciones en la ONU o la OEA [Organización de Estados Americanos]".

La profesora Ramos señala que la relación bilateral es un terreno peligroso, ya que ambos Gobiernos se consideran enemigos y ven serias amenazas a su seguridad nacional. En un escenario así, se pregunta: "¿Qué es lo que más nos conviene a los colombianos y venezolanos? ¿Qué sus Gobiernos busquen salidas a la crisis o que hagan de la relación entre Colombia y Venezuela un polvorín?"

Por su parte, la senadora liberal Cecilia López, miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales, piensa que el Gobierno colombiano tiene dos tareas pendientes para enfrentarse a la crisis: plantear una verdadera política de fronteras y mirar a Brasil como el óptimo mediador. "No hemos cultivado esta relación; no hemos entendido el poder de Brasil en la región", afirma.

Bogotá y Caracas bajan tensión.

Noticia:


Ni venezolanos ni colombianos quieren una guerra. Así lo afirmaron la ministra venezolana de Comunicación, Blanca Eekhout, y varias voces cercanas al presidente Álvaro Uribe en Bogotá, quien ayer decidió reabrir un paso fronterizo en el departamento de Santander, mientras espera una respuesta del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) a su queja sobre presuntas amenazas de Caracas.

Toda la tensión y las declaraciones del presidente Hugo Chávez llamando a su Ejército “a prepararse para una guerra con Colombia”, fueron el fruto de “los ataques de los que fuimos víctimas por parte de los medios internacionales que dirigen una campaña mediática en contra del presidente”, dijo Eekhout en conferencia de prensa.

“Hemos sido víctimas de ataques. Hoy la campaña es contra Venezuela, contra nuestro comandante Hugo Chávez, uno de los demócratas más auténticos del mundo”, añadió la ministra, quien denunció que la radio del Ejército colombiano “invade el espacio radioeléctrico venezolano en lugar de la Radio Nacional Venezolana”.

Según ella, es “Estados Unidos el que busca crear un conflicto entre Colombia y Venezuela y además tergiversar y mentir sobre cualquier cosa que diga nuestro presidente y contra nuestro país, que ha demostrado ser profundamente pacífico”.

Mientras el Consejo de Seguridad recibía la queja de Colombia en Nueva York, Marco Aurelio García, asesor internacional del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, ratificó la disposición de su gobierno para mediar en el conflicto. “Si nos llaman, si nos convocan las dos partes para acordar un diálogo, ahí estaremos”, dijo. Desde la víspera, cuando Chávez negó que haya llamado a la guerra, y Uribe destacara el cambio de discurso venezolano, los ánimos parecieron aplacarse. El paso en el puente “Francisco de Paula Santander”, que une la ciudad venezolana de Ureña con la colombiana Cúcuta, fue reabierto ayer, cuatro días después de su cierre por disturbios entre colombianos y venezolanos.

martes, 10 de noviembre de 2009

Colombia miente, acusa Venezuela.

Noticia:


Los ánimos entre Colombia y Venezuela seguían caldeados ayer. El gobierno venezolano acusó al colombiano de “inmoral” y “mentiroso” por tratar de llevar ante organismos internacionales las “amenazas de guerra” lanzadas por el presidente Hugo Chávez.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de Chávez, cerró filas con éste y llamó “a vencer al imperialismo no solamente en lo ideológico y político, sino también en lo económico y, de ser necesario, en lo militar”, un día después de que el mandatario pidiera al Ejército y a la población civil estar preparados para la guerra, tras advertir a Estados Unidos y Colombia que los venezolanos están “dispuestos a todo” y que, en ello, no están solos.

El gobierno colombiano respondió diciendo que presentaría ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas (ONU) las advertencias de Chávez, y aseguró que este país “no ha hecho ni hará un solo gesto de guerra a la comunidad internacional”.

Ayer tocó nuevamente a Caracas responder a Bogotá, a través de la Cancillería, que en un comunicado dijo que el presidente Álvaro Uribe miente, ya que “es responsable del único acto de guerra registrado en la historia reciente de nuestro continente, cuando el Ejército colombiano, con apoyo estadounidense, bombardeó e invadió el territorio ‘hermano’ de Ecuador, el 1 de marzo de 2008”. Venezuela aludió así a la operación colombiana en la que murió el líder de la guerrilla de las FARC, Raúl Reyes.

El gobierno brasileño y su presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, han ofrecido sus buenos oficios para acercar posiciones y superar las crisis, mientras la oposición tanto colombiana como venezolana considera que las conductas de los líderes de ambos países obedecen a “una cortina de humo para esconder los problemas internos o para fortalecerse en las encuestas”.

La tensión llevada al extremo se presta a diversas interpretaciones, pero ninguna que haga creer que de verdad habrá una “guerra” como la que mencionó Chávez. Lula ha expresado su voluntad de sentar en la misma mesa a Uribe y Chávez el 26 de noviembre, en una reunión tripartita en la ciudad de Manaos.

Ayer, el canciller brasileño Celso Amorim volvió a referirse a esa oportunidad, al declarar que su gobierno “siempre que puede intenta aproximar y dialogar con los dos lados, y el espíritu nuestro siempre es el de facilitar el diálogo, pero eso no depende sólo de nosotros”. “Vamos a ver si surge una oportunidad para que los dos puedan estar juntos, quién sabe”, dijo Amorim. Esa oportunidad, según algunas fuentes diplomáticas, sigue siendo la convocatoria de Lula a Manaos.

Aunque nadie niega las tensiones que existen desde hace tiempo entre ambas naciones, tanto en Colombia como en Venezuela los opositores opinan que todo es “una puesta en escena”.

Un ex alto cargo colombiano dijo, en conversación con EL UNIVERSAL, que “a Uribe le sirve aparecer enfrentado a Chávez porque lo fortalece internamente. A Chávez le viene bien fortalecer el conflicto para desviar la atención de los problemas internos”. (Con información de José Vales/Corresponsal)

Canciller colombiano: el diálogo con Chávez "está abierto".

Noticia:


El canciller colombiano, Jaime Bermúdez, aseveró hoy a Efe que el "espacio de interlocución" con Venezuela "está abierto" pese a las amenazas proferidas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y reiteró la intención de Colombia de plantearlas ante foros internacionales.

"Nosotros no tenemos cerrada la opción de mantener la interlocución con Venezuela", dijo en entrevista Bermúdez, que se encuentra en Delhi en visita oficial junto al titular colombiano de Comercio, Luis Guillermo Plata.

Según Bermúdez, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, ha llamado "varias veces" a Chávez y él mismo ha hecho lo propio con el canciller venezolano, Nicolás Maduro.

"No hemos tenido respuesta, pero nosotros creemos que cuando hay dificultades, lo que hay que hacer es profundizar las relaciones, no romperlas", añadió.

Bermúdez aludía a las palabras de Chávez, que el pasado domingo llamó a los venezolanos a "prepararse para la guerra" tras expresar su temor a una "agresión abierta (de EU) contra Venezuela utilizando a Colombia".

El líder venezolano percibió esa "amenaza" en un acuerdo militar entre Colombia y EU que prevé el uso de bases colombianas por parte de las fuerzas estadounidenses.

La Presidencia colombiana respondió el mismo día a las palabras de Chávez diciendo que llevaría sus "amenazas de guerra" ante la ONU y la OEA.

"Nos parece que estas declaraciones (de Chávez) merecen toda la consideración", dijo Bermúdez, para añadir que su gobierno está "trabajando" su planteamiento ante la ONU.

El ministro calificó de "muy grave" la situación, pero insistió en que Colombia "pretende tener las mejores relaciones con todos los países del mundo, sobre todo a base de respeto".

Al tiempo que consideró que "el espacio de interlocución está abierto" con Venezuela, Bermúdez juzgó también "importante acudir a los fotos multilaterales en temas tan sensibles".

"En estos temas de alta sensibilidad, uno tiene que moverse con tres criterios", dijo el canciller, para aclarar que son firmeza "para defender los intereses nacionales", prudencia "para no caer en provocaciones innecesarias" y "mucha audacia, porque siempre hay que buscar nuevas alternativas para no quedarse estancados".

El titular de Exteriores defendió las relaciones de su país con EU, su primer socio comercial y "un aliado importante en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo", que "ha cooperado con Colombia de manera eficaz" cuando otros países sólo expresaban su "solidaridad".

Bermúdez subrayó la "transparencia" con que Colombia ha publicado el acuerdo con EU que ha levantado las suspicacias de Chávez y lamentó que "habrá países y personajes que quieran buscar a esto una interpretación totalmente sesgada, ideológica".

"Nosotros no buscamos capacidad militar norteamericana en Colombia, sino cooperación técnica en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, en materia de información y de inteligencia", expuso sobre el acuerdo.

"Pero esa relación (con EU) no es excluyente (...) Tenemos y queremos tener relaciones excelentes con todos los países del mundo y de la región, como la que tenemos con Brasil, Perú, Chile, con México", insistió.

Bermúdez se declaró "optimista" sobre el diálogo en marcha con Ecuador e insistió en que Colombia y Venezuela necesitan "mecanismos eficaces" en la lucha contra el narcotráfico, buenas relaciones comerciales y "un diálogo político abierto" para tramitar las dificultades "de manera directa y franca".

lunes, 9 de noviembre de 2009

Colombia denunciará en la ONU las "amenazas de guerra" de Chávez.

Noticia:


El Gobierno colombiano acudirá al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a la Organización de Estados Americanos para denunciar las "amenazas de guerra" vertidas ayer por el presidente venezolano, Hugo Chávez, al hilo del acuerdo de cooperación militar firmado entre Colombia y EE UU. En su programa televisivo semanal, el líder venezolano ordenó a su ejército prepararse para la guerra ante la posibilidad de que "los militares yankis" puedan "andar por Colombia a sus anchas, por agua, mar y tierra".

Pese a que tanto Bogotá como Washington han desmentido durante meses que el acuerdo para que militares estadounidenses puedan usar varias bases militares colombianas, firmado este verano, tenga ninguna finalidad ofensiva, Chávez ha clamado contra el pacto, denunciando que puede ser usado para una intervención estadounidense en Venezuela. Los gobiernos estadounidense y colombiano han reiterado que el acuerdo sólo tiene como objetivo la lucha contra el narcotráfico y contra la guerrilla colombiana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"Considerando las amenazas de guerra anunciadas por el Gobierno de Venezuela, el Gobierno de Colombia se propone acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Consejo de Seguridad de la ONU", dice un comunicado de Bogotá. Llama el presidente colombiano, Álvaro Uribe, a un "diálogo sincero" con Venezuela sobre sus problemas diplomáticos, que han llevado incluso a la congelación de relaciones diplomáticas. Chávez, igualmente, ha incrementado el gasto del país en armamento con acuerdos con Rusia y ha cortado la importación de algunos bienes venezolanos a Colombia.

La respuesta colombiana se produce apenas unas horas después de que Chávez elevase el tono nuevamente contra el acuerdo militar colombo-estadounidense. En su programa semanal Aló, presidente, el líder venezolano arremetió contra los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos por el pacto militar. Ante la posibilidad de que "los militares yankis" puedan "andar por Colombia a sus anchas, por agua, mar y tierra", Chávez ha instado a los altos cargos del Ejército venezolano a que "no pierdan ni un sólo día en el cumplimiento" de "nuestra principal misión: prepararnos para la guerra y ayudar al pueblo a prepararse para la guerra, porque es una responsabilidad de todos".

Dijo Chávez que el acuerdo viola las leyes internacionales y la propia Constitución colombiana. "El gobierno de Colombia no está en Bogotá, ahora está en Estados Unidos", ha añadido, extendiendo también el llamamiento a comandantes de batallones y milicias, a estudiantes revolucionarios, trabajadores y mujeres. "Todos listos para defender esta patria sagrada", afirmó.

Además, sugirió que el Gobierno estadounidense podría estar planeando una intervención militar contra Venezuela, por lo que advierte a Barack Obama de que una acción como esa supondría el inicio de "una guerra de cien años". "No se vaya a equivocar y ordenar una agresión abierta contra Venezuela utilizando a Colombia, porque nosotros estamos dispuestos a todo, pero jamás volveremos a ser colonia yanqui ni de nadie".

En rechazo al convenio militar entre Bogotá y Washington, el presidente venezolano ordenó el pasado agosto "congelar" los lazos con Colombia, lo que ha supuesto el colapso del comercio bilateral. Además, los incidentes y cierres en varios pasos fronterizos han sido constantes en las últimas semanas, a lo que se han unido las acusaciones de Caracas sobre un supuesto espionaje del Gobierno colombiano en Venezuela, Ecuador y Cuba.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Caracas-Bogotá, historia de un conflicto.

Noticia:


Si de algo pueden estar seguros colombianos y venezolanos es que a lo largo de la última década y en lo que respecta a sus relaciones comerciales, sociales y políticas siempre hay espacio para estar un poco peor.

Así lo fueron experimentando desde que en Caracas Hugo Chávez fue consolidando su poder y desde la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia colombiana, aun cuando los primeros escarceos se remontan al gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002). La tensa actualidad, con acusaciones y denuncias cruzadas, muertos en las regiones fronterizas, “miniguerras frías” que caldean los ánimos y detenciones masivas fruto de numerosas sospechas, ratifican esa tesis y dibujan un sombrío panorama.

Estos días de demostraciones de fuerzas, de nuevos anuncios de movimiento de tropas y del cerrojo a los canales diplomáticos convencionales, parecen ser el momento para que los países de la región activen, una vez más, mecanismos que permitan descomprimir la situación y salir de este “clima de preguerra”, según la afirmación del ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998), para quien la actual es una de las crisis más graves que se han registrado entre Caracas y Bogotá.

La historia de la relación bilateral está marcada por varios momentos de crisis y parece justificar a Chávez cuando acusa a Colombia y su conflicto con la guerrilla y el narco de hacer más vulnerable esa frontera de 2 mil 200 kilómetros.

Un poco de historia

Durante “La guerra de los mil días” entre 1899 y 1902 —el sangriento conflicto civil entre conservadores y liberales colombianos—, el entonces presidente venezolano Cipriano Castro apoyó a los liberales de Rafael Uribe Uribe, lo que llevó al gobierno conservador de Colombia a invadir territorio venezolano.

Entre aquel episodio y la crisis actual hubo varios momentos conflictivos: diferendos limítrofes como el de 1941, que terminó cuando Venezuela cedió 108 mil kilómetros cuadrados, o bien el de 1952, cuando Colombia reclamó la Isla de los Monjes, defendida con movilización de tropas. Pero recién a partir de 2004 es cuando las relaciones bilaterales ingresaron a un terreno peligroso.

En diciembre de ese año, un equipo del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS) detuvo en Caracas a alias Rodrigo Granda, conocido como “el canciller de las FARC”. Las acusaciones de la administración Uribe contra Chávez y su presunto apoyo a la guerrilla se escucharon desde entonces con más fuerza. De esa época también datan los insultos en boca de Chávez, al igual que los impulsivos “congelamientos de relaciones” que suelen aparecer en vísperas de cada crisis.

Pasó lo mismo en diciembre de 2007, cuando Uribe puso fin a la mediación de Chávez para la liberación de los rehenes de las FARC y luego, en marzo de 2008, cuando el Ejército colombiano atacó el campamento de Raúl Reyes el número 2 de las FARC, en Ecuador. En este caso, Chávez actuó en solidaridad con su par ecuatoriano, Rafael Correa.

Dos meses después, en el marco de la cumbre del Grupo Río, en San José, esas relaciones recuperaron cierta normalidad, pero no por mucho tiempo.

Tensión y pérdidas

“Cada vez que el de Miraflores se enoja a nosotros se nos van varios miles de millones de pesos, porque no vendemos a Caracas”, explicaba Alonso González, un exportador de textiles colombianos en agosto pasado. Sus declaraciones se produjeron una semana después de que Chávez decidió “revisar las relaciones con Colombia”, tras conocerse el acuerdo militar con Estados Unidos.

Desde entonces, la tensión no ha dejado de crecer y tampoco las pérdidas.

En 2008, las exportaciones colombianas hacia Venezuela representaron 6 billones 92 mil millones de dólares, contra un billón 140 mil mdd de importaciones. Según las cifras que maneja el Banco de la República, este año se ubicarán cerca de 30% menos.

“Nunca antes se había vivido un clima como el actual. No se ven soluciones a la vista, salvo que los países de la región como otras veces activen sus mecanismos para que la cosa no pase a mayores”, sostuvo el analista Carlos Romero.

Esos mecanismos, por ahora, no se activan, aunque Brasil llegó a plantear la idea de “crear un mecanismo de no agresión”. La respuesta de Chávez no se hizo esperar: envío de tropas a la frontera con Colombia y también con Brasil.

Todo eso, en conjunto, ayuda a corroborar lo que millones de colombianos y venezolanos, que se necesitan mutuamente, experimentan día a día: que en ese espacio común, ya sea territorial, comercial y hasta cultural, siempre se puede estar un poco peor.

jueves, 27 de agosto de 2009

Colombia pide a Chávez que "deje de sembrar odio".

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La tensión que se ha apoderado de las relaciones entre Colombia y Venezuela por el acuerdo militar entre Bogotá y Washington para que EE UU use sus bases se ha trasladado esta madrugada (hora española) a los pasillos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Allí, Colombia ha vuelto a denunciar el "proyecto intervencionista" del presidente venezolano, Hugo Chávez. El mandatario venezolano, por su parte, ha valorado como "positiva" la cumbre extraordinaria de presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que se celebrará el viernes en Argentina, tras arremeter el lunes contra el acuerdo de las bases y anunciar la inminente ruptura de relaciones diplomáticas con el Gobierno de Álvaro Uribe.

Durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington, el embajador de Colombia ante el organismo regional, Luis Alfonso Hoyos ha presentado, como estaba previsto, la "más enérgica protesta" por lo que ha calificado como el "proyecto intervencionista" de Chávez en los asuntos internos de su país.

Hoyos ha instado a Chávez a que utilice sus "capacidades y talentos" de forma constructiva en el continente, "sin sembrar más odio, respetando las diferencias y no interviniendo en los asuntos internos de Colombia".

Durante su turno de intervención, el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, ha arremetido contra la "oligarquía colombiana" y contra "países que por infortunio parecen adictos a la guerra".

La causa inmediata de la denuncia de Colombia fueron las declaraciones que hizo el domingo pasado Chávez en su programa Aló, presidente, en las que acusó a la "burguesía colombiana" de tener miedo a que "la voz de Chávez sea oída por el pueblo de Colombia".

En el mismo programa, Chávez criticó el acuerdo militar entre EEUU y Colombia, pendiente de una firma y que autoriza a Estados Unidos el uso de siete bases militares en territorio colombiano, en el combate al narcotráfico y el terrorismo. Para Chávez, la intención real de Estados Unidos es incrementar su presencia militar y controlar los recursos naturales de la región.

Una reunión "difícil"

El presidente venezolano ha indicado que ve "difícil y complicada" la reunión de la Unasur el próximo viernes en Argentina, la cual, ha resaltado, estará centrada "sólo" en el nuevo acuerdo militar de Colombia y Estados Unidos.

"Esta reunión va a ser difícil, complicada (...) hay posiciones encontradas", declaró Chávez, quien reiteró que no tiene "ninguna expectativa" sobre una eventual decisión de Colombia de "echar atrás" el acuerdo con EE UU. A juicio del mandatario venezolano, esa posibilidad es nula porque el polémico acuerdo militar "ya se convirtió en una imposición imperial en Colombia".

El mandatario ha calificado de "positiva" la iniciativa de Unasur de reunirse para tratar "la instalación de las bases militares norteamericanas en Colombia", así como la asistencia a la cita del presidente colombiano Uribe.

"Sí es muy positivo que la Unasur nos reunamos y ese es el único tema (el acuerdo militar). Eso no ocurría antes. Hace años hubo intervención militar en Venezuela (...) y nadie dijo nada, un silencio total", declaró Chávez.

El Gobierno de Chávez tiene previsto presentar en la cumbre de Unasur un informe estadounidense para desmontar "las mentiras" de Colombia sobre el acuerdo militar.

EE UU carga también contra Chávez

Desde Montevideo, la capital de Uruguay, el enviado estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Christopher J. McMullen, ha acusado de irresponsable al presidente venezolano por hablar de "vientos de guerra" en la región y apuntó que su gobierno tampoco quiere bases militares "de ningún país" en América Latina.

El enviado estadounidense ha explicado que su país sólo desea usar las bases "para colaborar con ese país en la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico". "Es un acuerdo marco de seguridad con Colombia, que trata de la lucha contra las FARC y otros grupos armados, y también la lucha contra el narcotráfico", ha resumido.

Un absurdo, la ruptura de relaciones Colombia-Venezuela: expertos.

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Como un absurdo que afectará a los ciudadanos de ambos países, calificaron expertos el anuncio del presidente Hugo Chávez de que romperá nexos con Colombia.

El internacionalista Sadio Garavini aseguró que el anuncio es una anomalía en el mundo de las relaciones internacionales. “O rompes nexos o los mantienes, pero es un absurdo anunciarlo; no hay nada qué preparar”, apuntó.

Advirtió que no quedó claro qué lazos se alterarán, los diplomáticos, los consulares o los comerciales o los tres juntos.

“Los presidentes Chávez y Uribe toman decisiones pensando sólo en sus enfoques ideológicos”, alertó Daniel García, analista político colombiano.

Garavini explicó que la ruptura de relaciones diplomáticas implica la salida del embajador venezolano en Bogotá, Gustavo Márquez, y de los ocho funcionarios que allí laboran; el cierre de la sede y la entrega en guardia y custodia o venta de los bienes.

“Se puede pedir a un tercer Estado que maneje nuestros intereses”, aclaró.

Fuentes de la Cancillería venezolana dijeron que Márquez está en Caracas desde el sábado y que espera instrucciones.

En Bogotá aseguraron que si hay ruptura, deberán retirar a su personal de Caracas.

Garavini dijo que si cortan los nexos diplomáticos, los consulares se pueden mantener o entrega a un tercer Estado. “Sería un desastre, nadie tiene tantos consulados como nosotros en zonas de interés transfronterizo”, aclaró.

Se mostró alarmado de que se rompan los nexos comerciales. “Venezuela no puede sustituir los 6 millardos de dólares que compra a Colombia. Puede haber desabastecimiento”, advirtió.

“Eso afectará a pequeños empresarios a ambos lados de la frontera y generará desempleo”, acotó García.