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domingo, 7 de marzo de 2010

DEA otorga categoría de cártel a “Los Zetas”

Noticia:


Con una bolsa de 50 millones de dólares de recompensa el gobierno de Estados Unidos realiza una persecución coordinada con sus agencias en contra de Los Zetas y los 15 principales líderes del cártel del Golfo, a quienes les fueron abiertos procesos penales en cortes federales estadounidenses con cargos relacionados con el narcotráfico, dice el Reporte Internacional de Control Estratégico de Narcóticos del Departamento de Estado Norteamericano.

Información de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) establece además que Los Zetas son perseguidos por el resto de los cárteles del narcotráfico de México, los cuales iniciaron una nueva guerra en el fronterizo estado de Tamaulipas, sobre la cual alertaron el gobierno estadounidense y consultorías privadas como la firma Stratfor.

El reporte 2010 del gobierno estadounidense destaca que una vez que Los Zetas fueron calificados como capos del narcotráfico “el Departamento de Justicia, de Estado y del Tesoro anunciaron acciones coordinadas en contra de la organización del narcotráfico Los Zetas, ahora conocida como La Compañía”, así como de los líderes del cártel del Golfo como Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, hermano de Osiel Cárdenas, quien ahora está preso en Estados Unidos.

Estrategias contra cárteles

Al respecto el documento explica que como parte de la estrategia continua de la DEA para presionar a los cárteles mexicanos, la División Especial de Operaciones con apoyo investigativo de la DEA en Nueva York y Houston, trabajó con el Departamento de Estado y la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro para designar a los líderes del cártel del Golfo/Los Zetas como capos del narcotráfico y como resultado ahora se ofrecen recompensas por su captura.

“El Departamento de Estado anunció recompensas de hasta 50 millones de dólares, colectivamente, por información que conduzca a la captura de estos narcotraficantes, y otros capos especialmente designados miembros de La Compañía”, precisa el reporte.

Con la inclusión de Los Zetas dentro de la lista negra del Departamento del Tesoro el gobierno estadounidense puede congelar cualquier cuenta bancaria que directa o indirectamente tengan miembros de esa organización o prestanombres en ese país, así como aplicar sanciones a cualquier persona física o empresa que tengan negocios relacionados con ellos.

Además de ubicar a Los Zetas como una organización del narcotráfico, el reporte del Departamento de Estado Norteamericano destaca que “regiones enteras de Guatemala están ahora esencialmente bajo el control de organizaciones del narcotráfico, la más visible de ellas es el grupo conocido como Los Zetas”.

La DEA advirtió que la violencia registrada en el fronterizo estado de Tamaulipas es una nueva guerra por el control de la plaza en esa entidad, pero la violencia se observa en mayor medida en el municipio de Reynosa.

Fusión de organizaciones

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos explicó que los cárteles de Sinaloa (conocido como La Federación), del Golfo y La Familia Michoacana se unieron bajo el nombre de “Fusión de los cárteles mexicanos” en contra de Los Zetas o La Compañía.

En la madrugada del jueves 4, la “fusión de los cárteles mexicanos” colgó y firmó narcomantas en Nuevo León pidiendo al presidente Calderón que les permita acabar a ellos con Los Zetas.

“El flujo y las condiciones violentas en la región de la frontera en Tamaulipas parecen apenas comenzar, con la recomposición de las alianzas de los cárteles y la pelea por la supremacía en la región que probablemente tomará meses —posiblemente años— para llegar a su fin”, informó en su reporte de esta semana la consultoría internacional Stratfor.

lunes, 25 de mayo de 2009

Esclavos de los cárteles.

Noticia:


Un par de platos desechables cuelgan de los delgados mecates a manera de platillos de una balanza que usa corcholatas como pesas. El rústico instrumento permite a Luz, indígena tlapaneca de 42 años, pesar lo obtenido tras el raspado de cada cápsula de las amapolas que cultivó durante tres meses. Al producto de esta actividad clandestina le llaman “maíz bola” en los pueblos recónditos de la Montaña Alta de Guerrero. En realidad, se trata de la goma de opio que acabará en las calles en forma de heroína.

“Cada corcholata pesa dos gramos”, detalla Luz. Mientras charla, cinco corcholatas logran el equilibrio en la rústica balanza, pues obtuvo 10 gramos de goma. Esta indígena, madre de cuatro mujeres y habitante de una de las comunidades más pobres del país, recibe del intermediario entre 15 y 18 pesos por gramo, nunca más. Ignora que en el mercado menudista de la droga en el Distrito Federal medio gramo de heroína cuesta entre 350 y 700 pesos, dependiendo su pureza.

Familias indígenas que habitan la Montaña de Guerrero sobreviven, en parte, de la siembra de amapola y la venta del “maíz bola”. Aquí no relucen esos camionetones ni los hombres con botas o pesadas esclavas de oro, parte de la parafernalia que la cultura popular considera símbolos de la opulencia del narcotráfico. Lo que se ve son niños descalzos llevando bultos de leña a cuestas, mujeres cabizbajas y hombres de huaraches que miran recelosos a los fuereños.

—¿Por qué siembra amapola?

—No hay trabajo… Cuando no hay dinero, las niñas se van a ofrecer guajolotes, gallinas. A veces vendo maíz, frijol. De esto (la amapola) saco poquito, para el pasaje, para ir a Tlapa, para comer.

Las paradojas de la Montaña

El antropólogo Abel Barrera, quien conoce como pocos la zona y desde hace 14 años dirige el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, dice que “aquí, para sobrevivir, la gente tiene que migrar o sembrar amapola, no hay más”.

La Montaña Alta se distingue en el mapa porque 10 de sus 19 municipios tienen un alto grado de marginación. A su vez, Guerrero destaca porque, según la Procuraduría General de la República (PGR), ocupa el primer lugar nacional en la siembra de amapola. “Es un territorio de paradojas”, señala Abel Barrera.

La década de los 70, expone, fue un momento de cambio. Además de sufrir una fuerte militarización bajo el argumento de combatir a la guerrilla, en la región se desplomó la productividad agrícola y proliferó la siembra de mariguana y amapola, al tiempo que la migración tomó fuerza.

Sobre cómo llegó la amapola, el antropólogo cree que “los jornaleros que migraron a estados como Sinaloa, donde son utilizados como mano de obra barata, tuvieron contacto con la siembra de enervantes”.

Sin embargo, “al final, ellos no han tenido ningún beneficio”, son “los nuevos esclavos del narcotráfico”. Sembrar droga no les ha significado mejorar su nivel de vida, “al contrario, están en mayor riesgo, con más conflictos y criminalizados... Aquí la migración no ha resuelto la pobreza, tampoco lo ha hecho la siembra de enervantes... Sucede lo que siempre con los campesinos: ponen todo su trabajo y lo único que sacan es para comer tortilla con sal”.

Silencios y olvidos

En México, alrededor de 50 mil indígenas de 60 comunidades intervienen en la siembra de drogas, dijo Xavier Abreu Sierra, titular de la Unidad de Coordinación y Enlace de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, durante una conferencia de prensa en Querétaro, el 11 de marzo anterior. La Unidad de Investigación de EL UNIVERSAL le solicitó una entrevista para conocer el fundamento de sus datos. Roberto Pinelo, su secretario particular, respondió que “el narcotráfico no es un tema que competa a la comisión. Y no se hablará del tema”.

Pero en Querétaro, Abreu Sierra sí lo hizo. Según información periodística, aseguró que la mayoría de los indígenas que “voluntariamente” se incorporan a estas actividades habita comunidades de Guerrero y Michoacán. Hay cifras que conviene tener presentes. De acuerdo con el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, en Guerrero 70% de la población indígena carece de ingresos suficientes para comprar la canasta básica de alimentos, cubrir gastos de salud, vivienda o vestido, es decir, viven en “pobreza de patrimonio”, como lo denominan los expertos. En Michoacán es 54.5% de dicha población.

En Los Pueblos indígenas de México, editado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en 2008, el investigador Federico Navarrete Linares escribe que regiones como la sierra Tarahumara, en Chihuahua, y la Montaña de Guerrero “han sido invadidas por el narcotráfico que recluta, en muchos casos, por la fuerza a los indígenas o los orilla a refugiarse en zonas cada vez más agrestes y aisladas para escapara a la violencia”.

Y retrata esta realidad: 45 de cada 100 indígenas ocupados en el sector primario no reciben salario, manteniéndose de lo que producen o intercambian, mientras que 34 de cada 100 perciben menos de un salario mínimo.

Luz comenzó a sembrar amapola hace tres años. “Siembro poquito… quiero hacer una casita de material, pero no alcanza el dinero. Por aquí casi todos siembran… la gente pobre eso hace. ¿Qué va a hacer uno si no hay dinero?”. Su primera semilla la consiguió en un trueque, algo común en la Montaña. “Unos señores me compraron cerveza; me pagaron con semilla”.

Para aprender a sembrarla se contrató como peón. “Me fijaba cómo sembrar, cómo tirar la semilla, cómo deshojar. Tienes que ir con cuidado, porque ahí te resbalas, es la barranca. Ahí iban mujeres, hombres, muchachos de 12 años. Cuando vas de peón, pagan 50 pesos por día”.

Vienen los guachos

Llegar a la casa de Luz no es sencillo. De Tlapa de Comonfort (Guerrero), la ciudad más cercana, se sigue una de las carreteras maltrechas que conduce hacia los rincones de la Montaña Alta. Entre los cerros pelones se miran caseríos y una que otra cosecha de maíz. Hay temporadas, sobre todo entre febrero y marzo, en las que el panorama aparece salpicado de manchones rojizos. Son los cultivos de amapola.

Los guachos —como llaman los indígenas a los soldados— dejaron esta zona de la Montaña hace tres días. “Estuvieron como un mes... Cuando vinieron, que me escapo; me fui con mi primo, allá en otro pueblo... Cortaron todo. Ésta que tengo es la que salió primero”, recuerda Luz.

A unos pasos de su casa, está la barranca donde siembra amapola, sobre una superficie irregular de unos 15 metros cuadrados.

Abel Barrera, de la organización Tlachinollan, señala que la siembra de droga en las comunidades indígenas ha sido un pretexto para militarizar estas regiones, consideradas focos rojos por la existencia de guerrilla. “¿Cómo es que el Ejército tiene una fuerte presencia en la zona e informa que destruye sembradíos, pero continua la siembra y la pobreza?”.

—¿No le da miedo que vengan los guachos y se la lleven? —Luz sonríe.

—Sí, pues. A un muchacho se lo llevaron. Se fue tres años al bote. Ahora ya regresó y no siembra. Se espantó. A lo mejor sí siembra, pero poquito... Dicen que los guachos paran a la gente, le dicen, ‘¿Pa’ qué siembras?‘ Cuando la gente sabe hablar español, responde, ‘Pues pa’ comer... si no estoy robando, estoy trabajando‘. A mí nunca me han cachado.

Aún más aislados

En las cárceles del país hay 598 indígenas condenados por delitos contra la salud, cumpliendo penas que van de 10 a 25 años. La mayoría (209) fueron procesados por transportar droga, sobre todo mariguana; 31 por sembrar mariguana, y dos amapola. Estos últimos son de Chiapas, entidad que ocupa el primer lugar en número de indígenas presos (218), seguido de Oaxaca, Chihuahua, Guerrero, Sonora, Nayarit y Durango, según información de la Unidad Especializada para la Atención de Asuntos Indígenas de la Procuraduría General de la República.

En enero pasado, después de que la Armada de México anunció la detención de nahuas originarios de Aquila (Michoacán) acusados de transportar cocaína, Miguel Catalán Velásquez, de las Organizaciones para el Desarrollo Forestal Sustentable, dijo que “en la sierra no hay ningún trabajo, es por ello que pedimos impulsar proyectos productivos, sobre todo en la parte alta, donde no llegan funcionarios ni servicios”.

Humberto Baltazar lleva más de cinco años recorriendo zonas indígenas del país. Asesorar proyectos productivos en comunidades rurales le ha permitido saber que en regiones indígenas de Sinaloa, Oaxaca y la costa de Michoacán siembran mariguana, en tanto que la sierra Cora, en Nayarit, produce además amapola.

Dice que “estas comunidades quedan aún más aisladas por el narcotráfico”.

Sucede que cuando una comunidad o región indígenas (que ya de por sí se hallan en zonas de difícil acceso) son identificadas por sembrar droga, “las mismas instituciones de gobierno comienzan a dejarlas más aisladas; ya no entran a dar servicios básicos. Los maestros, los doctores, no quieren ir a esos lugares. No hay políticas públicas en esas regiones”. Dejan de llegar también los fideicomisos para apoyar el desarrollo agrícola, completa.

Las manos negras

Luz extiende un paliacate sobre el piso de tierra de su vivienda de adobe con techos de lámina, y deposita la semilla de amapola que ya limpió. “Cuando necesito dinero vendo la semilla a la gente de aquí, a los que siembran”. Una jarra de un litro, llena de semilla, se vende en 200 pesos. También comercia con ollas en el mercado de la ciudad, siembra un poco de maíz (para autoconsumo) y cría pollos. Hace cuatro años se separó de su esposo, algo que muy pocas indígenas consiguen.

Pide a su hija María, de 13 años, que saque el “chapulín”. La niña le entrega un trozo de madera con una punta filosa: es el “rayador” con el que cortan la cápsula de la amapola y extraer la savia.

“A veces le ayudamos a rayar”, platica la adolescente, quien cursa el primer año de secundaria. En la Montaña Alta es común que mujeres, hombres y niños participen en la cosecha del “maíz bola”. El aspecto de sus manos los delatan: la goma ennegrece los dedos.

Xóchitl Gálvez Ruiz dice que recorrió la Montaña de Guerrero siendo titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y que ellos ocupan el eslabón “mal pagado y más expuesto” en la cadena del narcotráfico. “Los indígenas son víctimas del narcotráfico. El Estado mexicano ha fallado. Han sido décadas y décadas de abandono al campo. Ahora ese abandono se está pagando caro”.

—¿Quiénes le compran la goma? –se le pregunta a Luz.

—Unos señores que vienen de otros pueblos. Ellos vienen buscando si hay goma. Cada tres meses vienen y preguntan, ‘¿Tiene guaji’a?

—¿Guaji’a?

—Así le decimos aquí —entre los tlapanecos— a la goma. Así no se enteran los guachos… Cuando vienen a comprarla, los hombres preguntan casa por casa, pero sin hacer mucho ruido.

lunes, 23 de febrero de 2009

El cártel de Tijuana y su nuevo negocio.

Reportaje:


La actividad criminal del cártel de Tijuana ya no es fundamentalmente el narcotráfico. En la actualidad, no sólo cobran derecho de piso a narcotraficantes: secuestran a quien sea, sin importar si se dedican a actividades legales, sin conexión con la delincuencia. Ese fue el rasgo predominante en la organización que halló al salir de prisión Marcos Assemat Hernández, uno de los hombres predilectos de los hermanos Arellano Félix entre de los narcojuniors, el grupo de sicarios jóvenes y ricos que los ayudaron a consolidarse.

Después de salir de la cárcel —él acompañaba a Ramón Arellano Félix en 2001 cuando éste fue abatido—, “me regresé a Tijuana y ya me estaba esperando El P-1, Gustavo Rivera, quien me pagó los abogados y me gratificó por no haber delatado a nadie. Fue entonces que me doy cuenta que la organización ya no era lo que había sido antes. Estaban secuestrando a quien fuera, ya no sólo para cobrar derecho de piso, sino hasta personas que les había costado hacer un poco de dinero”.

Aun así no abandonó las filas del cártel. Fue testigo y participante en extorsiones logradas por levantones o mediante amenazas de los actuales jefes. Incluso, un restaurantero amigo de él pidió su intervención para lograr la libertad de un muchacho secuestrado por sus cómplices. “El dueño de un restaurante en Popotla, en Rosarito, Baja California, se comunicó conmigo y me platicó que habían levantado a un vecino de ese lugar, que vivía de las rentas de casas heredadas de su papá que recién había fallecido”, narró a los fiscales hace unos meses al ser recapturado.

“Fue levantado —prosiguió— por Saúl Montes de Oca Morlett, El Ciego, y su gente. Lo golpearon y obligaron a que pagara una cantidad de dinero para soltarlo, misma que exigían a la madre del muchacho. Se comunicaron conmigo y me pidieron el favor para que lo soltaran, porque no se dedicaba a ninguna actividad ilícita. Sí lo dejaron irse, pero le siguieron exigiendo que tenía que pagar 5 mil dólares mensuales, por lo que esa gente mejor optó por irse a vivir a Estados Unidos”, dijo.

Incluso para este sicario, el cártel de Tijuana fue uno antes de Ramón y Benjamín Arellano Félix y hoy es otro. “Actualmente, la organización está a cargo de la persona conocida como El Ingeniero, ya que es el único pariente que queda de la familia Arellano Félix; es sobrino de Ramón y Benjamín. El cártel está moviendo droga en menor escala, se dedica más a secuestrar para extorsionar o a cobrar el derecho de piso a otros delincuentes”.


Comentario:

Algo tiene que hacer el gobierno para detener la situación de inseguridad que vive el país y lo tiene que hacer YA.

domingo, 22 de febrero de 2009

“Tony la Mentira” operaba narcocélulas también en DF.

Noticia:


Gerardo González Benavides, Tony La Mentira, familiar y uno de los hombres más cercanos a Édgar Valdez Villareal, La Barbie, fue enviado a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), luego de que pudo ser identificado como miembro del cártel que dirigen los hermanos Beltrán Leyva.

Las primeras investigaciones revelan que este hombre, detenido el viernes en el centro comercial Santa Fe, al poniente de la ciudad de México, maneja la instalación de células de la banda criminal citada en municipios del estado de México y el Distrito Federal.

EL UNIVERSAL informó hace un par de días que el cártel de los Beltrán se fijó como meta imponerse a grupos rivales para controlar en el Distrito Federal y municipios conurbados el mercado y tráfico de drogas.

Gerardo González, quien es primo hermano de La Barbie —jefe de sicarios de la organización de los hermanos Beltrán—, operaba principalmente en la zona de Santa Fe, en el Distrito Federal, y Huixquilucan, estado de México, donde se mueven células de los Beltrán y se han vivido hechos de violencia, en especial ejecuciones de sicarios de grupos rivales y de policías que no se han plegado a sus pretensiones o trabajan para otras bandas.

En los últimos 14 meses, por lo menos cinco células del cártel de los Beltrán han sido desmanteladas en el DF y Edomex.

Hace menos de una semana fueron detenidos 10 miembros de la organización en Tultitlán, Edomex. Otra célula del grupo fue desintegrada en Huixquilucan, la cual estaba vinculada al asesinato de 24 personas en septiembre pasado.

Antes, en enero de 2008, se detuvo en Coyoacán y Álvaro Obregón a 11 miembros más de ese grupo criminal, que bajo las órdenes de La Barbie, y después de que ese grupo rompiera con el cártel de Sinaloa, pretendían iniciar una incursión masiva en el Distrito Federal e inclusive participaron en el frustrado rescate de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo.

Otro golpe se asestó al grupo, cuando una célula de sicarios fue detenida en la colonia Portales, en posesión de un arsenal.

El cártel de los Beltrán también estuvo implicado en la infiltración en la SIEDO, a través de sus principales mandos, quienes vendían información y protección a la organización.

Por ese hecho, están detenidos y sujetos a proceso el ex subprocurador y zar antidrogas Noé Ramírez Mandujano; Miguel Colorado González y Fernando Rivera García, todos ellos implicados en la Operación Limpieza.


Comentario:

Los detienen, los encarcelan y desde los penales siguen controlando, ¿dónde está la ganancia para la sociedad?

viernes, 20 de febrero de 2009

Cárteles quieren apoderarse del DF.

Noticia:


El cártel de los hermanos Beltrán Leyva se fijó como objetivo controlar todo el Distrito Federal y zonas aledañas, zona codiciada por todos los cárteles de la droga que igual buscan posesionarse y controlar operaciones desde aquí a través de la instalación de células o grupos de exterminio que alcancen la supremacía sobre sus rivales en el narcotráfico.

Bajo esa intención, la Procuraduría General de la República (PGR) tiene documentada la presencia de capos y sicarios ligados a los hermanos Beltrán Leyva, que igual que miembros de Los Zetas, el cártel de Sinaloa, La Familia e inclusive organizaciones colombianas, buscan asentarse de lleno en la ciudad de México y sus alrededores.

En el caso de los Beltrán Leyva, los informes de la PGR contenidos en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/023/2008 revelan que esa organización intentó en 2008, después de su rompimiento con el cártel de Sinaloa, instalar diversas células de sicarios para imponer su control y lanzar operaciones desde la capital.

“Veníamos para apoderarnos del control del Distrito Federal” y “trabajamos para Arturo Beltrán Leyva”, dijeron Ignacio Armendáriz Gutiérrez Jonathan Viveros González, respectivamente, dos de los 11 sicarios del cártel de los Beltrán Leyva detenidos el 23 de enero de 2008 con uno de los mayores arsenales asegurados al narcotrafico en la historia del combate a las drogas, luego de diversos cateos de policías federales en casas de seguridad que del citado grupo en Coyoacán, San Ángel y El Pedregal.

La detención de esa célula se produjo casi simultáneamente con el arresto en Culiacán, Sinaloa, de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, y cuando se planeaba —según el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/241/2008—, de hecho apenas unas horas después de ello y cuando se planeaba el rescate de las instalaciones del hermano menor de los Beltrán Leyva de las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Por su infraestructura y servicios, el DF es una zona codiciada desde siempre por los cárteles de la droga que han instalado casas de seguridad ubicadas en barriadas, fraccionamientos y hasta en mansiones en zonas exclusivas, para que sus jefes no sólo cuenten con sitios seguros sino también como lugares habilitados para realizar operaciones de drogas, concentración de sus sicarios, bodegas de armas, acopio de dinero y otros usos.

Igual, por su inmensidad la ciudad de México permite a los capos y sicarios del narcotráfico camuflarse y moverse con toda libertad, o bien con complicidad policiaca, para acudir a centros comerciales, restaurantes, adquirir inmuebles, o cerrar transacciones de dinero, de acuerdo con diversas investigaciones y capturas realizadas por la PGR y autoridades policiacas del Distrito Federal.

De esa complicidad con policías del DF hablan los reportes a cateos de las casas de los Beltrán Leyva. “En dos hojas tamaño carta se contiene manuscrito con el encabezado Nomina DF, Mandos PJ: Mc Gregor, D. Anda, Jacobo, Oscar, Román, Homicidios, Caballo; Elementos; Mandos SSP: Sub Director Motos, Jefe Zona Tapiz; 10 motocicletas, 11 elementos de asuntos internos y un jefe, y diversas cantidades, escritos al parecer con bolígrafo de tinta color negra y azul”, según el primero de los expedientes antes citados.

Tan sólo en 2008 y lo que va de este año, se detuvo en la ciudad de México y en municipios conurbados a más de cien sicarios e integrantes de células de diversos cárteles de la droga. Entre los más importantes casos destacan la captura de Jesús El Rey Zambada en Lindavista junto con agentes policiacos federales, capitalinos y del estado de México, el arresto en una casa del Desierto de los Leones de una célula del capo colombiano Mauricio Fino Restrepo, El Gaviota, y 14 personas más; la detención del sicarios de Los Zetas, Alfredo Rangel Buendía, el L-46, y seis cómplices más en la colonia Del Valle.

Captura de célula de los Beltrán Leyva

A las 9:50 horas del día 21 de enero de 2008 inició el movimiento para ubicar a los sicarios de los Beltrán Leyva, cuando se recibió una llamada anónima en el Centro Nacional de Denuncias Ciudadanas, según el folio 758481/2008. Un hombre acusó a los ocupantes de varias camionetas de obstruir las salidas de su casa en la calle Reina, en la Colonia San Ángel Inn. “Se estacionan camionetas de lujo, que estorban las entradas y salidas, así como el tránsito local de la calle, y al pedirles que se retiren nos han amenazado con armas de fuego”, dijo el quejoso.

La denuncia dio paso a la presencia en la zona de agentes federales que la madrugada del 22 de enero ubicaron una camioneta Equinox, blanca con placas 653-UDT del DF, tripulada por un hombre que la estacionó frente al citado de Reina número Uno. Al descender el tripulante de la unidad, los federales observaron que portaba un arma de fuego y le marcaron el alto precisamente cuando baja dos maletas deportivas, en una de las cuales asomaba el cañón de un arma larga. El incidente con los vecinos de la zona y que se tradujo finalmente en el operativo que culminó con la captura de 11 cómplices de los Beltrán Leyva en esa casa y otras cinco más.


Comentario:

¿Y el gobierno del Distrito Federal qué hace al respecto? ¡Claro, al rato, si la delincuencia crece es muy cómodo echarle la culpa a la PGR! ¿No? Argumentar: era de su competencia.

martes, 9 de diciembre de 2008

Cárteles reclutan a maras.

Noticia:


Cientos de pandilleros centroamericanos cambiaron de imagen: se deshicieron de tatuajes y otros elementos tradicionales y ahora viajan a Europa con la misión de expandir el contrabando de narcóticos. Sus nuevos jefes son los cárteles mexicanos.

De acuerdo con un informe de la Oficina contra la Droga y el Delito, de la Organización de Naciones Unidas, Los Zetas han sido uno de los grupos de contrabandistas más activos en enganchar a integrantes de las maras (pandillas juveniles) para adiestrarlos.

José Manuel Martínez, representante del organismo en Centroamérica, México y el Caribe, dijo que “se tiene certeza de que los cárteles de Sinaloa, del Golfo y de Tijuana están entrenando a jóvenes mareros y pandilleros”.

El reporte destaca que ha aumentado el número de ciudadanos centroamericanos detenidos en Estados Unidos, España, Alemania y partes de América del Sur, por su participación en el tráfico de cocaína.

Comentario:

Se trata de todo un ejército de delincuentes y por eso, el combate de la delincuencia representa toda una guerra. Algo que parece no entender muchas personas.