Noticia:
A pesar de los desmentidos del presidente Hugo Chávez, funcionarios de Venezuela siguen ayudando a comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a lograr acuerdos de armas en Venezuela e incluso a obtener identificaciones para moverse más fácilmente en tierra venezolana, de acuerdo con información contenida en una computadora incautada a los rebeldes en los últimos meses, citada por The New York Times.
En su edición electrónica, el diario indicó que esta información, que analizan agencias occidentales de inteligencia y de la cual el Times obtuvo una copia, detalla la colaboración entre la guerrilla y funcionarios y militares de alto rango del gobierno de Hugo Chávez.
La nueva información, siempre según el Times, incluye un mensaje del comandante rebelde Iván Márquez que presuntamente opera desde Venezuela, quien describe el plan de la guerrilla de comprar el año pasado misiles tierra-aire, rifles para francotiradores y radios en Venezuela.
No queda claro si las armas fueron obtenidas, pero Márquez precisa que la tarea era facilitada por el general Henry Rangel Silva, hoy ex director de la agencia de inteligencia de la policía de Venezuela, y por Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior.
The New York Times indica que la evidencia podría dar problemas a la administración Obama, que intenta reparar los nexos con Venezuela, a través de un aproximamiento de no confrontación.
Ayer el diario colombiano El Tiempo reveló que las FARC usan armas procedentes de 27 naciones, entre ellas Venezuela, Ecuador y Brasil, que han sido confiscadas por las autoridades colombianas en diferentes operativos. A través de Interpol, Bogotá ha enviado 209 comunicaciones a 27 países para preguntar por el origen de las armas incautadas a los rebeldes. Corea del Norte o Venezuela no han respondido algunas de las circulares.
Las autoridades han decomisado a los rebeldes explosivos ecuatorianos, munición venezolana y brasileña, cohetes antitanque de origen estadounidense, ruso, sueco y chino, fusiles rusos, búlgaros, chinos y coreanos.
En este contexto, el vicepresidente colombiano, Francisco Santos, en entrevista con el diario chileno La Tercera, advirtió a la comunidad internacional que “no se deje sorprender” ante nuevas compras de armamento por Venezuela, después de que se hallara en manos de las FARC tres lanzacohetes vendidos por Suecia a ese país en 1988.
La semana pasada Venezuela congeló las relaciones con Colombia, ante las acusaciones de que lanzacohetes en manos de las FARC eran originalmente propiedad de Venezuela.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, desmintió que su país esté en una carrera armamentista, pero aseguró que Ecuador se prepara para mejorar su capacidad operativa militar ante cualquier intento de incursionar ilegamente en su territorio. Colombia y Ecuador mantienen rotas sus relaciones diplomáticas desde que el 1 de marzo de 2008 militares colombianos atacaron un campamento de la guerrilla colombiana ubicado en territorio ecuatoriano.
Ofrezco mis servicios.
lunes, 3 de agosto de 2009
Cazan en misa a pieza clave de “La Familia”.
Noticia:
Tras irrumpir en una celebración religiosa, elementos de la Policía Federal arrestaron a uno de los presuntos miembros clave del cártel de La Familia Michoacana.
Los elementos federales lograron la captura de Miguel Ángel Beraza, La Troca, quien a decir de los mandos que participaron en la operación “sorpresa” es una pieza clave dentro del cártel, en especial en los asuntos relacionados con el trasiego de drogas hacia Estados Unidos.
Investigaciones de inteligencia determinaron que La Troca estaría presente la noche del sábado en una celebración religiosa en el templo del Perpetuo Socorro, por lo que se diseñó una operación para irrumpir sorpresivamente durante la misa y así evitar un choque armado. La operación culminó sin disparos.
Sitian la iglesia
Desde la noche del sábado y hasta la madrugada de ayer domingo, agentes de la Policía Federal montaron un cerco para mantener cerradas las puertas del templo y realizar algunas detenciones, entre ellas la de La Troca.
Algunas versiones aseguraban que Servando Gómez (alias La Tuta), uno de los principales líderes del cártel de La Familia Michoacana, sería padrino de una quinceañera. Sin embargo, las autoridades federales no confirmaron esta información.
Al llegar a la colonia 18 de Marzo, donde se encuentra el templo católico, los integrantes de las fuerzas federales ingresaron al lugar para cerrar de inmediato las puertas e impedir la salida de los presentes, incluyendo a mujeres, niños y al sacerdote.
Los elementos ordenaron a las personas tirarse al piso y no moverse, para dar paso a una separación por grupos: uno de mujeres y niños, otro de adultos mayores y uno más de hombres.
Los dejan sin chip
Los agentes recogieron los celulares y diversos aparatos de radiocomunicación de los asistentes y, luego de removerles los chips, les fueron regresados sólo los aparatos.
Según los primeros informes, al menos fueron detenidas 75 personas que estaban presentes en la ceremonia religiosa, sin que hasta el momento se hayan revelado nombres. Según información extraoficial, la mayoría de los detenidos fueron puestos en libertad después de que se confirmaron sus identidades y sólo permanecieron 10 detenidos, entre ellos La Troca.
Cerca de las dos de la madrugada —alrededor de siete horas después de que llegaron—, los agentes federales comenzaron a retirarse del lugar, llevándose consigo a los 75 detenidos, entre ellos a empresarios del lugar, como a Arturo Torres Vega —hermano de un candidato a diputado federal en la elección pasada.
La lista de las personas que fueron detenidas por los elementos policiacos se dará a conocer en cualquier momento.
Se conoció que familiares de los 75 detenidos presentarán quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos con sede en Apatzingán.
Mandos federales explicaron que la operación, que tenía como objetivo la detención de La Troca, es parte de una estrategia para golpear las estructuras financiera, logística, operativa y a la red de protección institucional de La Familia Michoacana.
Tras irrumpir en una celebración religiosa, elementos de la Policía Federal arrestaron a uno de los presuntos miembros clave del cártel de La Familia Michoacana.
Los elementos federales lograron la captura de Miguel Ángel Beraza, La Troca, quien a decir de los mandos que participaron en la operación “sorpresa” es una pieza clave dentro del cártel, en especial en los asuntos relacionados con el trasiego de drogas hacia Estados Unidos.
Investigaciones de inteligencia determinaron que La Troca estaría presente la noche del sábado en una celebración religiosa en el templo del Perpetuo Socorro, por lo que se diseñó una operación para irrumpir sorpresivamente durante la misa y así evitar un choque armado. La operación culminó sin disparos.
Sitian la iglesia
Desde la noche del sábado y hasta la madrugada de ayer domingo, agentes de la Policía Federal montaron un cerco para mantener cerradas las puertas del templo y realizar algunas detenciones, entre ellas la de La Troca.
Algunas versiones aseguraban que Servando Gómez (alias La Tuta), uno de los principales líderes del cártel de La Familia Michoacana, sería padrino de una quinceañera. Sin embargo, las autoridades federales no confirmaron esta información.
Al llegar a la colonia 18 de Marzo, donde se encuentra el templo católico, los integrantes de las fuerzas federales ingresaron al lugar para cerrar de inmediato las puertas e impedir la salida de los presentes, incluyendo a mujeres, niños y al sacerdote.
Los elementos ordenaron a las personas tirarse al piso y no moverse, para dar paso a una separación por grupos: uno de mujeres y niños, otro de adultos mayores y uno más de hombres.
Los dejan sin chip
Los agentes recogieron los celulares y diversos aparatos de radiocomunicación de los asistentes y, luego de removerles los chips, les fueron regresados sólo los aparatos.
Según los primeros informes, al menos fueron detenidas 75 personas que estaban presentes en la ceremonia religiosa, sin que hasta el momento se hayan revelado nombres. Según información extraoficial, la mayoría de los detenidos fueron puestos en libertad después de que se confirmaron sus identidades y sólo permanecieron 10 detenidos, entre ellos La Troca.
Cerca de las dos de la madrugada —alrededor de siete horas después de que llegaron—, los agentes federales comenzaron a retirarse del lugar, llevándose consigo a los 75 detenidos, entre ellos a empresarios del lugar, como a Arturo Torres Vega —hermano de un candidato a diputado federal en la elección pasada.
La lista de las personas que fueron detenidas por los elementos policiacos se dará a conocer en cualquier momento.
Se conoció que familiares de los 75 detenidos presentarán quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos con sede en Apatzingán.
Mandos federales explicaron que la operación, que tenía como objetivo la detención de La Troca, es parte de una estrategia para golpear las estructuras financiera, logística, operativa y a la red de protección institucional de La Familia Michoacana.
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La Familia.
Concierto saca a la calle a los chilangos.
Noticia:
El cantante Residente preguntó a las 160 mil personas reunidas a lo largo de Paseo de la Reforma: “¿Quieren bailar o quieren que le tire al gobierno?”. El integrante de Calle 13 apenas había mencionado la palabra “gobierno” cuando le respondió una rechifla multiplicada por 160 mil.
Este dueto fue el único grupo musical que con sus críticas profanó el concierto de ayer en el Ángel de la Independencia, organizado por el gobierno de la ciudad de México para reactivar el turismo luego de la alerta sanitaria por la influenza.
El resto de las bandas se mostraron complacidas de apoyar la causa gubernamental, pero Calle 13 habló en congruencia con los ideales contestatarios que aparecen en sus canciones. Residente dijo que el tema de la influenza fue manejado de manera “ridícula y exagerada”: “Me siento contento de patrocinar que México está bien, siempre ha estado bien. En mi país tienen una historia que fue bastante ridícula que a mí me da vergüenza, fue una exageración pero es bueno que la gente siga viniendo y sepa que no pasa nada”, aseguró el cantante.
Remató con una frase de El Chapulín Colorado: “Que no panda el cúnico”, y luego interpretó “Atrévete te, te”
Intención turística
Como una muestra de esta desinformación, se puede citar a Maribel, joven de 22 años que llegó desde las 10 de la mañana para apartar un lugar cerca del escenario de Paseo de la Reforma. Una vez allí, se preguntó: “¿Por qué en todos lados hay letreros con la leyenda ‘Ciudad de México, llena de vida’?”.
Maribel explicaba su confusión: “En la radio no dicen nada de eso, sólo te invitan a disfrutar el concierto”. Así que no supo que su presencia impulsaba la reactivación del turismo nacional e internacional en el Distrito Federal tras la influenza.
Por lo menos no lo supo hasta ocho horas después, cuando los animadores Yordi Rosado y Poncho Vera dijeron por el micrófono que, en efecto, este concierto además de lúdico tenía intenciones turísticas.
Eso fue lo que remarcó Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien dio un breve discurso a mitad del concierto, justo después de que Yahir cantara cuatro grandes éxitos. Ebrard comentó que después de la contingencia sanitaria, el gobierno hizo un acuerdo con varios hoteles y empresas turísticas para realizar el concierto, el cual por cierto “ha sido uno de los más grandes que hemos tenido en esta ciudad, que anualmente recibe 12 millones de turistas al año”.
Por medio de ese acuerdo fue posible que en el concierto participaran Nelly Furtado, Wisin and Yandel, Calle 13, David Bisbal, Benny Ibarra, Juan Luis Guerra, Yahir, Motel, Nadia, Pedro Fernández, Fany Lu, Jot-Dog y Natalia Lafourcade. Todos ellos estuvieron a los pies del Ángel de la Independencia, en cuya isleta se montó un escenario de 70 metros de largo por 20 de ancho, el mismo que usó Iron Maiden en su gira por México y llevó tres días montar.
En el escenario
El público que se extendió a lo largo de Paseo de la Reforma hacia el Centro del DF disfrutó del concierto en tres pantallas colocadas a lo largo de esa vialidad; la última de ellas se ubicó en la glorieta de La Palma.
El concierto comenzó a las 18:00 horas en punto con la presentación de Natalia Lafourcade, quien interpretó sólo tres canciones en su actuación; una de ellas, el sencillo homónimo a su disco Hu Hu Hu.
Al cierre de esta edición, el español David Bisbal había puesto el toque nacionalista a la noche con su interpretación de “El rey”. Pedro Fernández le había dicho a Bisbal que cantaría con él un dueto pero tendría que ser algo muy mexicano, de modo que Bisbal se “arrancó” con un mariachi para interpretar juntos la canción de José Alfredo Jiménez. Se esperaba que el concierto concluyera al filo de la medianoche con la actuación de los raperos Wisin and Yandel.
El cantante Residente preguntó a las 160 mil personas reunidas a lo largo de Paseo de la Reforma: “¿Quieren bailar o quieren que le tire al gobierno?”. El integrante de Calle 13 apenas había mencionado la palabra “gobierno” cuando le respondió una rechifla multiplicada por 160 mil.
Este dueto fue el único grupo musical que con sus críticas profanó el concierto de ayer en el Ángel de la Independencia, organizado por el gobierno de la ciudad de México para reactivar el turismo luego de la alerta sanitaria por la influenza.
El resto de las bandas se mostraron complacidas de apoyar la causa gubernamental, pero Calle 13 habló en congruencia con los ideales contestatarios que aparecen en sus canciones. Residente dijo que el tema de la influenza fue manejado de manera “ridícula y exagerada”: “Me siento contento de patrocinar que México está bien, siempre ha estado bien. En mi país tienen una historia que fue bastante ridícula que a mí me da vergüenza, fue una exageración pero es bueno que la gente siga viniendo y sepa que no pasa nada”, aseguró el cantante.
Remató con una frase de El Chapulín Colorado: “Que no panda el cúnico”, y luego interpretó “Atrévete te, te”
Intención turística
Como una muestra de esta desinformación, se puede citar a Maribel, joven de 22 años que llegó desde las 10 de la mañana para apartar un lugar cerca del escenario de Paseo de la Reforma. Una vez allí, se preguntó: “¿Por qué en todos lados hay letreros con la leyenda ‘Ciudad de México, llena de vida’?”.
Maribel explicaba su confusión: “En la radio no dicen nada de eso, sólo te invitan a disfrutar el concierto”. Así que no supo que su presencia impulsaba la reactivación del turismo nacional e internacional en el Distrito Federal tras la influenza.
Por lo menos no lo supo hasta ocho horas después, cuando los animadores Yordi Rosado y Poncho Vera dijeron por el micrófono que, en efecto, este concierto además de lúdico tenía intenciones turísticas.
Eso fue lo que remarcó Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien dio un breve discurso a mitad del concierto, justo después de que Yahir cantara cuatro grandes éxitos. Ebrard comentó que después de la contingencia sanitaria, el gobierno hizo un acuerdo con varios hoteles y empresas turísticas para realizar el concierto, el cual por cierto “ha sido uno de los más grandes que hemos tenido en esta ciudad, que anualmente recibe 12 millones de turistas al año”.
Por medio de ese acuerdo fue posible que en el concierto participaran Nelly Furtado, Wisin and Yandel, Calle 13, David Bisbal, Benny Ibarra, Juan Luis Guerra, Yahir, Motel, Nadia, Pedro Fernández, Fany Lu, Jot-Dog y Natalia Lafourcade. Todos ellos estuvieron a los pies del Ángel de la Independencia, en cuya isleta se montó un escenario de 70 metros de largo por 20 de ancho, el mismo que usó Iron Maiden en su gira por México y llevó tres días montar.
En el escenario
El público que se extendió a lo largo de Paseo de la Reforma hacia el Centro del DF disfrutó del concierto en tres pantallas colocadas a lo largo de esa vialidad; la última de ellas se ubicó en la glorieta de La Palma.
El concierto comenzó a las 18:00 horas en punto con la presentación de Natalia Lafourcade, quien interpretó sólo tres canciones en su actuación; una de ellas, el sencillo homónimo a su disco Hu Hu Hu.
Al cierre de esta edición, el español David Bisbal había puesto el toque nacionalista a la noche con su interpretación de “El rey”. Pedro Fernández le había dicho a Bisbal que cantaría con él un dueto pero tendría que ser algo muy mexicano, de modo que Bisbal se “arrancó” con un mariachi para interpretar juntos la canción de José Alfredo Jiménez. Se esperaba que el concierto concluyera al filo de la medianoche con la actuación de los raperos Wisin and Yandel.
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Concierto musical.
Agricultores: en riesgo cosechas por falta de agua.
Noticia:
Es sábado por la mañana y Leonardo Acosta se encuentra a mitad de una de sus cinco hectáreas, con las matas enanas de maíz extendiéndose hasta la frontera del predio vecino, igualmente abatido. “¿Ve usted a ese hombre que va caminando? Así nos verá a todos: caminando para no hacer juicio en la casa, porque sin trabajo uno no tiene otra cosa qué hacer más que salir para no volverse loco”.
Acosta, de 56 años, avanza con sus pies calzados con botas tan agrietadas como la tierra de su parcela. Cruje el suelo con cada pisada suya, lenta como la crecida de sus cultivos. El rectángulo que conforma su patrimonio se extiende hasta una pequeña colina, tersa y uniforme. A esa hora luce un verde incandescente, como si la gracia del universo se hubiera concentrado ahí.
Durante la noche, las plantas aglutinan la humedad del aire y se yerguen mientras no las doblega el sol. La ilusión termina hacia mediodía, cuando se tornan amarillas y quedan abatidas sobre el suelo oscuro y sediento.
En Otates, los ejidatarios como Acosta se consumen en ansiedad. Llevan dos meses en espera de las lluvias de mayo. Para estas fechas, las plantas deberían tener poco más de metro y medio de altura, haciendo difícil atravesar los campos, con elotes a la vista, en vías de la cosecha de octubre. Pero el ritmo de la cuenta regresiva no se detiene, ni con él ni con el resto.
“Cada noche que me acuesto pienso qué haré mañana: la mujer qué necesita, el hijo qué necesita, yo qué necesito. Y pues, se me cierra el mundo. Le digo a mi mujer: cuécete unos frijoles mientras yo voy a la milpa a ver qué hago”, cuenta el ejidatario de su angustia.
Las cuentas no le salen a Acosta. En mayo invirtió 14 mil pesos en sus tierras, con dinero prestado. Esparció semillas y abono, y posterior a ello plaguicida. Las cinco hectáreas están limpias, sin maleza ni calamidades. Sin embargo, el atraso de las lluvias hará que les saque menos de dos toneladas a cada una y si la sequía se prolonga más, ni eso.
En estas condiciones, Procampo, el subsidio instrumentado para dotarlo de fortaleza agraria, apenas le sirve para comer lo indispensable, o como él mismo prefiere decir: para autoemplearse.
“Ese dinero nos sirve para seguir adelante trabajando la tierra. Yo compro mi harina, compro mi frijol, compro mis chiles, mis jitomates y me voy a dedicar a mi tierra, a trabajar, a cumplir con mi compromiso”, dice.
La teoría legal del programa dicta que los 4 mil 500 pesos que recibirá por este ciclo deben invertirse en la tierra, en algún proceso productivo. Que eso no ocurra, es ejemplo de vida campirana, compartida por más de 2.2 millones de individuos en condición semejante, y no capricho personal.
En este ejido del sur de Guanajuato, la vida es apremiante desde hace por lo menos una década. Sus más de 2 mil habitantes, campesinos todos, subsisten de las remesas enviadas por los hijos mayores, que emigraron hacia Estados Unidos. Es un sector que envejece pronto y que parece tener dictada la sentencia futura desde hoy.
“Ahorita es un verdadero vendedero de tierras, porque ya no es costeable sembrar”, dice Ernesto Acosta Ledesma, el presidente del Comisariado.
Poblado de adultos mayores y mujeres
Es el destino, agrega, de un poblado en el que predominan adultos mayores y mujeres solas. Cada hectárea se renta en 500 pesos anuales. Un propietario como Acosta, poseedor de cinco, puede obtener con ello 2 mil 500 pesos, más el Procampo, que entra como suyo en el acuerdo de alquiler.
“Ya son 8 mil pesos, y ya con 8 mil pesos, un matrimonio de edad, que ya no hace tantos gastos como los matrimonios jóvenes, puede subsistir durante el año”, explica el líder del ejido.
“Los jóvenes ya no quieren trabajar, amigo, en lo que es el campo. Y tienen toda la razón. Nosotros nos hemos hecho viejos aquí y no hemos salido de ningún apuro. Así que si yo me hago viejo y mis hijos no quieren la tierra, debo rentar y vender cuando ya no pueda caminar o mi esposa tenga un problema grave de enfermedad”.
El cabello de Ernesto Acosta está blanqueado por canas y su piel ajada de tanto andar bajo el sol. Luce mayor de lo que en verdad es, y como tal, piensa. Hace 10 años emigró hacia Estados Unidos, en busca de mayores ingresos para su familia. Ahora, la idea le resulta imposible. “¿Quién va a querer a un viejo? Uno ya sólo provoca asco”.
Es padre de dos hijos. El mayor, de 21, trabaja en una lechería del estado de Washington. Solía enviarles 300 o 500 dólares mensuales. La ayuda se redujo, no sólo por la crisis mundial, sino porque halló pareja y hoy divide el presupuesto. Al hijo menor lo tiene en la única preparatoria de la zona, que se encuentra en la cabecera municipal.
Acosta posee 10 hectáreas. La cuarta parte le pertenece. El resto es de sus tres hermanos, que se lo dejaron al emigrar ellos hacia el norte. “Cuatro familias no pueden vivir de 10 hectáreas, amigo, vivíamos en una miseria horrible”. Así que se las dejaron, a cambio de cuidar de la única hermana.
Para sembrarlas este año debió pedir prestado, como siempre. Le cobrarán al final de la temporada 1.8% de interés.
“Así que, amigo, ¿el Procampo para qué nos sirve?, pues nos sirve para abonarle a la deuda, que al final será de unos 40 mil pesos. Pero el día que me lo entreguen a mí, seguramente me verá llegar con un costal de harina, con una bolsa de jitomates, con frijol, con mandado ¿verdad? Porque, pues, amigo, no hay de otra forma”.
En este ejido entienden las reglas e intentan acatarlas. La ayuda de Procampo les será suministrada siempre y cuando mantengan sus tierras productivas, aunque ello sea un eufemismo.
Francisco Raso Mendoza tiene 63 años. Su figura es frágil, acabada por tantos años en el labrado de la tierra. Su padre le heredó tres hectáreas y con ellas, o con lo que logra sacarles, suele reunir algo del presupuesto familiar, que se complementa con la crianza de chivas, que vende en 500 pesos cada una cuando la situación se vuelve todavía más apremiante y no hay para comer.
Procampo sirve para comer
“Procampo nos lo estaban dando en mayo y entonces, nos servía mucho pa’ la siembra. Pero entonces, ahora Procampo nos lo están dando en julio y tocante a eso hay que comprar abonos, semillas, lo que se necesita para la tierra, pues nomás no: uno más bien lo usa ya para comer, para comprar unos sacos de harina y de frijol”, dice.
A Raso le corresponden poco menos de 4 mil pesos de Procampo por sus tres hectáreas, más de la mitad de lo que toma Rosario Cevallos, de 63 años, quien es dueño de siete hectáreas y por consiguiente recibe algo así como 900 pesos por cada una.
Este año cada saco de fertilizante lo obtuvo por 500 pesos. Se necesitan cinco por hectárea. Además de eso, compró siete costales de semilla, a mil 900 pesos la unidad, e invirtió otros mil 100 en plaguicida por hectárea. La inversión es difícil que la recupere con esta temporada de sequía, con la que acaso, estima, obtendrá unas dos toneladas o tonelada y media por hectárea, equivalentes a unos 2 mil 500 o 3 mil pesos.
Por eso ha dejado de sembrar durante siete años desde 1994, cuando la política agropecuaria cambió y dejó fuera los precios de garantía. Es una época, la anterior a ésta, que Cevallos extraña, como el resto de los campesinos y amigos suyos.
El desarrollo llegó tarde a Otates
“Antes, con un kilo de maíz me compraba mi refresco y mi pan, y ahora necesito como 10 kilos para comprarme lo mismo. Y con un costal le llenaba el tanque de gasolina a una troquilla viejita que tenía, pero ahora necesito casi media tonelada para hacer lo mismo. No pedimos que nos den más dinero, sino que nos alcen el precio del maíz, como estaba antes”.
La suerte de todos en Otates, parece estar echada. El desarrollo humano jamás les llegó con la velocidad requerida. Tienen poco con agua potable y luz eléctrica y conservan la misma primaria de siempre, con la adición de una telesecundaria. Quienes salen de la preparatoria, con carrera técnica, no encuentran empleo. Allí no existe otra fuente laboral más que la presidencia municipal.
Con 500 hectáreas consagradas al temporal, los días sin agua son un suplicio. La sequía es algo temible, porque significa la diferencia entre comer o no, entre vivir o morir. En un escenario así, Procampo adquiere su condición inobjetable de asistencia social y pierde todo sentido de inyectar dinero a la productividad. Es frágil la vida con tales niveles de zozobra.
“Hace 15 años mi hijo menor enfermó de bronconeumonía. Le pegaba el sol y se me ponía muy malo. Yo tuve que vender todo lo que tenía, menos mis tierras y usar lo que me dieron como primera ayuda para pagarle medicinas y doctor. Para eso sirvió aquello”, dice Leonardo Acosta mientras camina por la encogida orilla de la presa Blanca, el banco de agua que suministró al ejido durante un siglo y que hoy parece una charca.
“Yo quisiera a un funcionario de gobierno que viniera a ponerse mis zapatos una semana, para que lo que dicen por los medios de comunicación, de que estamos preparados para la crisis, vieran que no es así; cuáles preparados: ellos son los que están preparados. Y nosotros qué, ¿acaso no somos hijos de la nación?”.
Acosta detiene su marcha. Se hinca sobre el suelo y toma un terrón enorme, de tierra oscura. Lo parte por la mitad y luego cierra sus puños para desmoronarlo. “Esto es el campo mexicano”.
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Agricultura.
¿Dónde quedaron el general Ponce y el oro que traía?
Noticia:
Doce toneladas y media de concentrado de oro y plata están desaparecidas, y con ellas las personas asignadas a su resguardo, incluido el general brigadier en retiro José Lamberto Ponce Lara.
A más de un mes de que el cargamento salió del municipio de Concordia, en Sinaloa, con rumbo a Torreón, Coahuila, se desconoce el paradero de los metales, propiedad de la minera Real de Cosalá, valuados en 110 mil dólares.
Por cada tonelada de concentrado, producto de la extracción de metal en bruto, se obtiene al menos medio kilogramo de oro y entre 25 y 30 kilogramos de plata.
El kilo de oro puro tiene un costo aproximado de 28 mil dólares y el de plata 420 dólares.
El embarque salió el 15 de junio. De acuerdo con el rastreo satelital, pasó por la ciudad de Durango, siguió sin novedad hacia Guadalupe Victoria; sin embargo, al llegar a Cuencamé, a unos 70 kilómetros de su destino, se perdió por unos instantes el contacto. Cuando volvió la comunicación, el vehículo había desviado su ruta hacia caminos rurales de Zacatecas, por lo que se desplegó un operativo. El transporte fue ubicado, pero no su carga.
El general Ponce, a cargo de la custodia, encabezó en 1989 el operativo para capturar al entonces líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina, y estuvo involucrado en la muerte de seis jóvenes detenidos en la colonia Buenos Aires de la ciudad de México.
Doce toneladas y media de concentrado de oro y plata están desaparecidas, y con ellas las personas asignadas a su resguardo, incluido el general brigadier en retiro José Lamberto Ponce Lara.
A más de un mes de que el cargamento salió del municipio de Concordia, en Sinaloa, con rumbo a Torreón, Coahuila, se desconoce el paradero de los metales, propiedad de la minera Real de Cosalá, valuados en 110 mil dólares.
Por cada tonelada de concentrado, producto de la extracción de metal en bruto, se obtiene al menos medio kilogramo de oro y entre 25 y 30 kilogramos de plata.
El kilo de oro puro tiene un costo aproximado de 28 mil dólares y el de plata 420 dólares.
El embarque salió el 15 de junio. De acuerdo con el rastreo satelital, pasó por la ciudad de Durango, siguió sin novedad hacia Guadalupe Victoria; sin embargo, al llegar a Cuencamé, a unos 70 kilómetros de su destino, se perdió por unos instantes el contacto. Cuando volvió la comunicación, el vehículo había desviado su ruta hacia caminos rurales de Zacatecas, por lo que se desplegó un operativo. El transporte fue ubicado, pero no su carga.
El general Ponce, a cargo de la custodia, encabezó en 1989 el operativo para capturar al entonces líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina, y estuvo involucrado en la muerte de seis jóvenes detenidos en la colonia Buenos Aires de la ciudad de México.
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Robo.
Califican a CNDH de “cara e inútil”.
Noticia:
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue puesta bajo la lupa de organizaciones nacionales e internacionales y salió mal librada; desde su perspectiva, la CNDH realiza un trabajo inútil, ineficiente y “decepcionante”; además de que su funcionamiento es oneroso.
En una revisión de sus 19 años de existencia —los últimos 10 bajo el mando de José Luis Soberanes, cuya presidencia termina este año— los grupos consultados coinciden en que la comisión “no está ejerciendo al máximo su mandato”.
Destacan que en menos de 10 años el organismo incrementó su presupuesto en más de 300%, para colocarse como la oficina en su tipo más costosa de América Latina, por arriba de los recursos asignados a la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Para activistas, el dinero que maneja la CNDH no está en correspondencia con sus resultados. De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 71.5% del dinero que recibe la comisión se destina al pago de sueldos.
En su informe de labores 2008, la CNDH detalla que trabajó en 7 mil 546 expedientes, de los cuales concluyó 5 mil 926. En 3 mil 947 no encontró violaciones a los derechos humanos; mientras que terminó 3 mil 112 con una “orientación al quejoso”.
Al respecto, diversos grupos consideran que es tiempo de una “reestructuración” en la CNDH con el fin de que retome la función para la que fue creada. Entre los organismos que evaluaron a la comisión destacan el estadounidense Human Rights Watch, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, Fundar y la Academia Mexicana de Derechos Humanos.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue puesta bajo la lupa de organizaciones nacionales e internacionales y salió mal librada; desde su perspectiva, la CNDH realiza un trabajo inútil, ineficiente y “decepcionante”; además de que su funcionamiento es oneroso.
En una revisión de sus 19 años de existencia —los últimos 10 bajo el mando de José Luis Soberanes, cuya presidencia termina este año— los grupos consultados coinciden en que la comisión “no está ejerciendo al máximo su mandato”.
Destacan que en menos de 10 años el organismo incrementó su presupuesto en más de 300%, para colocarse como la oficina en su tipo más costosa de América Latina, por arriba de los recursos asignados a la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Para activistas, el dinero que maneja la CNDH no está en correspondencia con sus resultados. De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 71.5% del dinero que recibe la comisión se destina al pago de sueldos.
En su informe de labores 2008, la CNDH detalla que trabajó en 7 mil 546 expedientes, de los cuales concluyó 5 mil 926. En 3 mil 947 no encontró violaciones a los derechos humanos; mientras que terminó 3 mil 112 con una “orientación al quejoso”.
Al respecto, diversos grupos consideran que es tiempo de una “reestructuración” en la CNDH con el fin de que retome la función para la que fue creada. Entre los organismos que evaluaron a la comisión destacan el estadounidense Human Rights Watch, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, Fundar y la Academia Mexicana de Derechos Humanos.
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Derechos humanos.
domingo, 2 de agosto de 2009
¿Se acuerda de Osetia?.
Reportaje:
El País de España.
Osetia del Sur está lejos de ser el Estado independiente que Moscú reconoció tras defenderlo de la "reconquista" emprendida por Georgia a inicios de agosto de 2008. Al cumplirse un año de aquel enfrentamiento, la región secesionista en la vertiente meridional del Gran Cáucaso es más remota que antes de la contienda. De ruta de paso y convivencia entre diversas culturas, Osetia del Sur se está transformando en un callejón sin salida, dependiente de sus vecinos del Norte para subsistir.
Los problemas acumulados son muchos: la infraestructura obsoleta o inexistente fue castigada en 2008 y, ya antes, por la guerra de 1989-1992, el terremoto de 1991 y los enfrentamientos esporádicos que se agudizaron con la llegada de Mijaíl Saakashvili al poder en Georgia en 2004. Levantar Osetia del Sur es un asunto de prestigio para Moscú, pero hasta ahora la reconstrucción civil ha sido marginal. La organización del trabajo es desastrosa y falta la capacidad de coordinarse de forma eficaz en una tarea común.
Los militares rusos, en cambio, actúan de forma más decidida: el Ejército se ha afianzado en el flanco sur del Cáucaso y también en la costa del mar Negro, en Abjazia, el otro territorio secesionista reconocido como Estado por Moscú. Desde Leningor (Ajalgur en georgiano), en el sureste de Osetia, a Kvaisá, en el oeste, los guardafronteras llegados de Rusia han desplegado campamentos, cavan trincheras, tienden alambradas y preparan acuartelamientos permanentes en torno al perímetro del territorio separatista.
En Tsjinval, David Sanakóyev, el defensor del pueblo de Osetia del Sur, interrumpe su descanso de fin de semana para ayudar a gestionar el traslado de un enfermo del corazón a Tbilisi, la capital de Georgia, a 120 kilómetros al sur. El enfermo necesita servicios inexistentes en Tsjinval y su corazón resistiría mal la altura de las montañas que le separan de Vladikavkaz, en territorio ruso, a 180 kilómetros al norte. Los desplazamientos médicos a Tbilisi, algo corriente antes de la guerra de agosto, son hoy un complicado asunto de Estado que exige permiso de las máximas autoridades y la colaboración de la Cruz Roja, la única ONG internacional que no abandonó Osetia del Sur. Un acuerdo con Moscú permite atender a los pacientes osetios en las mejores clínicas de Rusia.
Sanakóyev lleva ya varias horas de gestiones, cuando los médicos deciden que el enfermo no es transportable y deberá quedarse. Aunque es la más importante de Osetia del Sur, la clínica de Tsjinval no tiene agua corriente, su personal utiliza botellas de plástico para lavarse las manos, las canalizaciones están averiadas, los retretes se atascan y no hay luz en los pasillos.
"Las condiciones antes de la guerra eran mejores que ahora", asegura el médico jefe, Nodar Kokóyev. Los constructores de San Petersburgo responsables de la reparación levantaron una flamante fachada a modo de decorado y luego se quedaron sin dinero y pararon las obras. Por fuera, la clínica parece un balneario suizo, pero por dentro es una ruina antihigiénica.
En su viaje a Osetia del Sur en julio, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha reiterado que seguirá ayudando a los "pobres" osetios. Hasta ahora, la ayuda ha sido lenta y caótica. Zurab Kabésov, el jefe de la Comisión Estatal de Reconstrucción de la República, asegura que la reconstrucción se acelerará en los próximos meses y atribuye las demoras a relevos al frente del Ministerio de Desarrollo Regional en Moscú y a problemas burocráticos. En total, afirma, el Gobierno federal ruso entregó 1.500 millones de rublos de adelanto en 2008, a los que se añaden otros 8.500 millones este año. Para 2010 y 2011 se prevén cantidades similares. El control del gasto es doble, por parte de Moscú y por parte de Osetia del Sur.
¿Y la crisis? "¿Qué son 30.000 millones de rublos para Rusia? Una miseria". Y además "Osetia del Sur es un socio estratégico muy importante", dice Kabésov. El funcionario aborda el futuro con optimismo. A cargo del presupuesto ruso se construirán centenares de viviendas, incluidas 120 en el antiguo barrio judío de Tsjinval. También se planea un campo de aviación, una conexión ferroviaria con Rusia y una carretera a Leningor, una comarca bajo control georgiano hasta la guerra de agosto. La prioridad es independizarse de Georgia en el abastecimiento de gas y electricidad y en las comunicaciones, en concreto terminar el gasoducto para llevar el gas directamente desde Rusia a Tsjinval y, también, acabar un nuevo tendido eléctrico a Leningor.
Las huellas bélicas son visibles por doquier en la capital de Osetia del Sur. La sede del Gobierno sin techo es el magnífico escenario dramático donde actuó el osetio Valeri Guérguiev, director del teatro Marinski de San Petersburgo. Hay casas particulares con grandes boquetes en los tejados y en las paredes, como la de Venera, cuya familia de cinco personas -abuela, dos adultos y dos adolescentes- ha pasado el invierno refugiada en el único cuarto habitable. Venera, que cobra 2.000 rublos en una guardería, y su marido, en paro, se han gastado ya la indemnización de 50.000 rublos que recibieron. En el patio de Ilma Gasíeva, en la calle de Octubre, hay aún un fragmento de tanque georgiano de seis toneladas de peso, un resto de los combates del 8 de agosto que ninguna de las instituciones encargadas del desescombro se ha querido llevar.
La frontera con Rusia, que Moscú declaró internacional en mayo, es el cordón umbilical de Osetia del Sur con el mundo. Por aquí entra la ayuda humanitaria, los especialistas, los soldados y los víveres que antes llegaban del Sur a precios más asequibles. Con algunas excepciones, las rutas que llevan a Georgia están hoy cerradas y esto hace sufrir a quienes tienen parientes en aquel país, entre ellos Bella, una respetada georgiana residente en Tsjival, que no puede visitar a su hija en Tbilisi.
En agosto, Lira Tsjovrébova, directora de la Asociación de Mujeres de Osetia del Sur, vio hundirse su labor de veinte años. "Antes de que Saakashvili accediera al poder llegamos a olvidarnos del conflicto e incluso reunimos a los veteranos de guerra osetios y georgianos", dice esta mujer, que sigue manteniendo contactos con una ONG de Tbilisi en Azerbaiyán y Turquía. De seguir trabajando en Osetia del Sur, las ONG internacionales pueden verse perjudicadas en Georgia, que ha promulgado leyes sobre los "territorios ocupados". A Lira, que es medio georgiana y medio osetia, no le preocupa ni "la integridad territorial de Georgia" ni la "independencia de Osetia del Sur", sino "el destino de dos pueblos que se odian desde agosto y los años que han de pasar hasta que se reconcilien".
Los georgianos integrados hasta ahora en Osetia del Sur se van marchando. No les echan, pero se van, por falta de perspectivas, por el aislamiento progresivo en que viven y también por miedo. El deslinde étnico que se está produciendo es una tragedia para personas como Tsjovrébova. Su nieta adolescente, dice, "quiere eliminar todo lo georgiano de su persona, habla la lengua osetia mejor que nadie en la familia y ni una palabra de georgiano".
Tras la guerra, Osetia del Sur recuperó el territorio de Leningor, donde existía antes una administración georgiana. Las autoridades osetias permiten a la población local, mayoritariamente georgiana, viajar libremente a Georgia, donde muchos trabajan o estudian. Al otro lado de la frontera, la Administración de Saakashvili ha levantado pueblos prefabricados que llevan los nombres de los pueblos georgianos incendiados y destruidos en Osetia del Sur. En Leningor circula la moneda georgiana, el lari, y se venden frutas y agua mineral de Georgia.
Los georgianos que siguen viviendo en el territorio secesionista "pueden elegir entre adoptar la nacionalidad osetia o seguir siendo georgianos residentes en Osetia del Sur", dice el ministro de Exteriores Murat Dzhióyev. El ministro calcula que en Osetia del Sur viven actualmente unas 80.000 personas, de ellas la inmensa mayoría con pasaporte ruso. Subraya Dzhióyev que el problema de los refugiados no debe limitarse a los georgianos que huyeron de Osetia del Sur en 2008, sino que debe incluir también los osetios obligados a abandonar distintas regiones de Georgia durante la primera guerra.
Osetios que llevaban muchos años instalados en territorio ruso han acudido a ayudar a sus compatriotas. Entre ellos está Vladímir Gavaráyev, vicejefe de la Administración de Leningor, que ha venido de Osetia del Norte aceptando cobrar cuatro veces menos de lo que cobraba en Vladikavkaz. Su familia está dividida sobre si debía aceptar el cargo o no. La hija, residente en Moscú, le apoyaba; la que vive en Tbilisi, no. De Vladikavkaz ha llegado también Inal Ostáyev, un ex aviador que en febrero fue nombrado jefe de la Administración de Kvaisá, un antiguo centro minero y la patria chica de Albert Dzhussóyev, un osetio que ha hecho carrera en Moscú y que se perfila como un futuro rival del presidente Eduard Kokoiti. Dzhussóyev es el encargado de construir el gasoducto de Rusia a Osetia del Sur, una obra sin precedentes por la altura y la dificultad del relieve que será finalizada este agosto. El empresario aspira a poner en marcha de nuevo las minas de Kvaisá, que produjeron zinc y plomo y fueron la base de la economía local hasta el terremoto de 1991. Kokoiti ha puesto las minas bajo el control de la Administración. Unos y otros cuentan que se han encontrado huellas de uranio y confían en que una exploración detallada confirme la existencia de este mineral. De momento, Kvaisá es un lugar deprimido con muchos parados que trabajan temporalmente en la construcción del gasoducto y esperan poder participar en las obras de la nueva guarnición militar rusa.
Los osetios del sur tienen una marcada afinidad prorrusa, a diferencia de los habitantes de Abjazia, donde el agradecimiento hacia Moscú se combina con una mayor conciencia del factor diferencial. Los osetios del sur anhelan unirse a Rusia y a sus hermanos de Osetia del Norte, que a menudo les consideran una comunidad exótica y primitiva. Un sacerdote ortodoxo ruso desplazado a Osetia del Sur se quedó de una pieza cuando los feligreses de una iglesia local le llevaron un cordero para sacrificarlo en el interior del templo. "Un rito del Antiguo Testamento", exclama el sacerdote, que convenció a aquellos cristianos de que mataran al cordero fuera del templo y le llevaran después un trozo asado.
'¿Se acuerda de Osetia?' es un reportaje del suplemento Domingo del 2 de agosto de 2009
El País de España.
Osetia del Sur está lejos de ser el Estado independiente que Moscú reconoció tras defenderlo de la "reconquista" emprendida por Georgia a inicios de agosto de 2008. Al cumplirse un año de aquel enfrentamiento, la región secesionista en la vertiente meridional del Gran Cáucaso es más remota que antes de la contienda. De ruta de paso y convivencia entre diversas culturas, Osetia del Sur se está transformando en un callejón sin salida, dependiente de sus vecinos del Norte para subsistir.
Los problemas acumulados son muchos: la infraestructura obsoleta o inexistente fue castigada en 2008 y, ya antes, por la guerra de 1989-1992, el terremoto de 1991 y los enfrentamientos esporádicos que se agudizaron con la llegada de Mijaíl Saakashvili al poder en Georgia en 2004. Levantar Osetia del Sur es un asunto de prestigio para Moscú, pero hasta ahora la reconstrucción civil ha sido marginal. La organización del trabajo es desastrosa y falta la capacidad de coordinarse de forma eficaz en una tarea común.
Los militares rusos, en cambio, actúan de forma más decidida: el Ejército se ha afianzado en el flanco sur del Cáucaso y también en la costa del mar Negro, en Abjazia, el otro territorio secesionista reconocido como Estado por Moscú. Desde Leningor (Ajalgur en georgiano), en el sureste de Osetia, a Kvaisá, en el oeste, los guardafronteras llegados de Rusia han desplegado campamentos, cavan trincheras, tienden alambradas y preparan acuartelamientos permanentes en torno al perímetro del territorio separatista.
En Tsjinval, David Sanakóyev, el defensor del pueblo de Osetia del Sur, interrumpe su descanso de fin de semana para ayudar a gestionar el traslado de un enfermo del corazón a Tbilisi, la capital de Georgia, a 120 kilómetros al sur. El enfermo necesita servicios inexistentes en Tsjinval y su corazón resistiría mal la altura de las montañas que le separan de Vladikavkaz, en territorio ruso, a 180 kilómetros al norte. Los desplazamientos médicos a Tbilisi, algo corriente antes de la guerra de agosto, son hoy un complicado asunto de Estado que exige permiso de las máximas autoridades y la colaboración de la Cruz Roja, la única ONG internacional que no abandonó Osetia del Sur. Un acuerdo con Moscú permite atender a los pacientes osetios en las mejores clínicas de Rusia.
Sanakóyev lleva ya varias horas de gestiones, cuando los médicos deciden que el enfermo no es transportable y deberá quedarse. Aunque es la más importante de Osetia del Sur, la clínica de Tsjinval no tiene agua corriente, su personal utiliza botellas de plástico para lavarse las manos, las canalizaciones están averiadas, los retretes se atascan y no hay luz en los pasillos.
"Las condiciones antes de la guerra eran mejores que ahora", asegura el médico jefe, Nodar Kokóyev. Los constructores de San Petersburgo responsables de la reparación levantaron una flamante fachada a modo de decorado y luego se quedaron sin dinero y pararon las obras. Por fuera, la clínica parece un balneario suizo, pero por dentro es una ruina antihigiénica.
En su viaje a Osetia del Sur en julio, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha reiterado que seguirá ayudando a los "pobres" osetios. Hasta ahora, la ayuda ha sido lenta y caótica. Zurab Kabésov, el jefe de la Comisión Estatal de Reconstrucción de la República, asegura que la reconstrucción se acelerará en los próximos meses y atribuye las demoras a relevos al frente del Ministerio de Desarrollo Regional en Moscú y a problemas burocráticos. En total, afirma, el Gobierno federal ruso entregó 1.500 millones de rublos de adelanto en 2008, a los que se añaden otros 8.500 millones este año. Para 2010 y 2011 se prevén cantidades similares. El control del gasto es doble, por parte de Moscú y por parte de Osetia del Sur.
¿Y la crisis? "¿Qué son 30.000 millones de rublos para Rusia? Una miseria". Y además "Osetia del Sur es un socio estratégico muy importante", dice Kabésov. El funcionario aborda el futuro con optimismo. A cargo del presupuesto ruso se construirán centenares de viviendas, incluidas 120 en el antiguo barrio judío de Tsjinval. También se planea un campo de aviación, una conexión ferroviaria con Rusia y una carretera a Leningor, una comarca bajo control georgiano hasta la guerra de agosto. La prioridad es independizarse de Georgia en el abastecimiento de gas y electricidad y en las comunicaciones, en concreto terminar el gasoducto para llevar el gas directamente desde Rusia a Tsjinval y, también, acabar un nuevo tendido eléctrico a Leningor.
Las huellas bélicas son visibles por doquier en la capital de Osetia del Sur. La sede del Gobierno sin techo es el magnífico escenario dramático donde actuó el osetio Valeri Guérguiev, director del teatro Marinski de San Petersburgo. Hay casas particulares con grandes boquetes en los tejados y en las paredes, como la de Venera, cuya familia de cinco personas -abuela, dos adultos y dos adolescentes- ha pasado el invierno refugiada en el único cuarto habitable. Venera, que cobra 2.000 rublos en una guardería, y su marido, en paro, se han gastado ya la indemnización de 50.000 rublos que recibieron. En el patio de Ilma Gasíeva, en la calle de Octubre, hay aún un fragmento de tanque georgiano de seis toneladas de peso, un resto de los combates del 8 de agosto que ninguna de las instituciones encargadas del desescombro se ha querido llevar.
La frontera con Rusia, que Moscú declaró internacional en mayo, es el cordón umbilical de Osetia del Sur con el mundo. Por aquí entra la ayuda humanitaria, los especialistas, los soldados y los víveres que antes llegaban del Sur a precios más asequibles. Con algunas excepciones, las rutas que llevan a Georgia están hoy cerradas y esto hace sufrir a quienes tienen parientes en aquel país, entre ellos Bella, una respetada georgiana residente en Tsjival, que no puede visitar a su hija en Tbilisi.
En agosto, Lira Tsjovrébova, directora de la Asociación de Mujeres de Osetia del Sur, vio hundirse su labor de veinte años. "Antes de que Saakashvili accediera al poder llegamos a olvidarnos del conflicto e incluso reunimos a los veteranos de guerra osetios y georgianos", dice esta mujer, que sigue manteniendo contactos con una ONG de Tbilisi en Azerbaiyán y Turquía. De seguir trabajando en Osetia del Sur, las ONG internacionales pueden verse perjudicadas en Georgia, que ha promulgado leyes sobre los "territorios ocupados". A Lira, que es medio georgiana y medio osetia, no le preocupa ni "la integridad territorial de Georgia" ni la "independencia de Osetia del Sur", sino "el destino de dos pueblos que se odian desde agosto y los años que han de pasar hasta que se reconcilien".
Los georgianos integrados hasta ahora en Osetia del Sur se van marchando. No les echan, pero se van, por falta de perspectivas, por el aislamiento progresivo en que viven y también por miedo. El deslinde étnico que se está produciendo es una tragedia para personas como Tsjovrébova. Su nieta adolescente, dice, "quiere eliminar todo lo georgiano de su persona, habla la lengua osetia mejor que nadie en la familia y ni una palabra de georgiano".
Tras la guerra, Osetia del Sur recuperó el territorio de Leningor, donde existía antes una administración georgiana. Las autoridades osetias permiten a la población local, mayoritariamente georgiana, viajar libremente a Georgia, donde muchos trabajan o estudian. Al otro lado de la frontera, la Administración de Saakashvili ha levantado pueblos prefabricados que llevan los nombres de los pueblos georgianos incendiados y destruidos en Osetia del Sur. En Leningor circula la moneda georgiana, el lari, y se venden frutas y agua mineral de Georgia.
Los georgianos que siguen viviendo en el territorio secesionista "pueden elegir entre adoptar la nacionalidad osetia o seguir siendo georgianos residentes en Osetia del Sur", dice el ministro de Exteriores Murat Dzhióyev. El ministro calcula que en Osetia del Sur viven actualmente unas 80.000 personas, de ellas la inmensa mayoría con pasaporte ruso. Subraya Dzhióyev que el problema de los refugiados no debe limitarse a los georgianos que huyeron de Osetia del Sur en 2008, sino que debe incluir también los osetios obligados a abandonar distintas regiones de Georgia durante la primera guerra.
Osetios que llevaban muchos años instalados en territorio ruso han acudido a ayudar a sus compatriotas. Entre ellos está Vladímir Gavaráyev, vicejefe de la Administración de Leningor, que ha venido de Osetia del Norte aceptando cobrar cuatro veces menos de lo que cobraba en Vladikavkaz. Su familia está dividida sobre si debía aceptar el cargo o no. La hija, residente en Moscú, le apoyaba; la que vive en Tbilisi, no. De Vladikavkaz ha llegado también Inal Ostáyev, un ex aviador que en febrero fue nombrado jefe de la Administración de Kvaisá, un antiguo centro minero y la patria chica de Albert Dzhussóyev, un osetio que ha hecho carrera en Moscú y que se perfila como un futuro rival del presidente Eduard Kokoiti. Dzhussóyev es el encargado de construir el gasoducto de Rusia a Osetia del Sur, una obra sin precedentes por la altura y la dificultad del relieve que será finalizada este agosto. El empresario aspira a poner en marcha de nuevo las minas de Kvaisá, que produjeron zinc y plomo y fueron la base de la economía local hasta el terremoto de 1991. Kokoiti ha puesto las minas bajo el control de la Administración. Unos y otros cuentan que se han encontrado huellas de uranio y confían en que una exploración detallada confirme la existencia de este mineral. De momento, Kvaisá es un lugar deprimido con muchos parados que trabajan temporalmente en la construcción del gasoducto y esperan poder participar en las obras de la nueva guarnición militar rusa.
Los osetios del sur tienen una marcada afinidad prorrusa, a diferencia de los habitantes de Abjazia, donde el agradecimiento hacia Moscú se combina con una mayor conciencia del factor diferencial. Los osetios del sur anhelan unirse a Rusia y a sus hermanos de Osetia del Norte, que a menudo les consideran una comunidad exótica y primitiva. Un sacerdote ortodoxo ruso desplazado a Osetia del Sur se quedó de una pieza cuando los feligreses de una iglesia local le llevaron un cordero para sacrificarlo en el interior del templo. "Un rito del Antiguo Testamento", exclama el sacerdote, que convenció a aquellos cristianos de que mataran al cordero fuera del templo y le llevaran después un trozo asado.
'¿Se acuerda de Osetia?' es un reportaje del suplemento Domingo del 2 de agosto de 2009
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